San Judas Tadeo, siervo de Jesucristo

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Busto barroco alemán del Santo apóstol.

Busto barroco alemán del Santo apóstol.

Aunque son varias las opiniones de los Santos Padres y de los evangelistas sobre la piadosa prosa del apóstol San Judas Tadeo, todos comparten la opinión de que históricamente, él es descendiente del linaje real de David y por lo tanto, como tal, es consaguíneo de Jesucristo. En efecto, el padre de San Judas, llamado Cleofás, era hermano de San José, esposo de la Santísima Virgen; la madre, llamada María de Cleofás, era prima de la mismísima Virgen María, luego San Judas Tadeo era primo carnal de Jesús.

San Judas fue uno de los doce apóstoles y es enumerado, según San Mateo, en el décimo puesto de la jerarquía apostólica y, según San Lucas, en el undécimo puesto. El campo de acción de San Judas fue amplísimo; primero evangelizó Judea, después Mesopotamia y finalmente, Persia llevando a esos lugares la luz de la verdad, transmitiendo la palabra del Señor y obrando, en su nombre, los milagros más significados. El número de sus discípulos aumentaba de día en día, atraía hacia sí a muchísimos cristianos, nombraba diáconos, ordenaba a sacerdotes y obispos y fundaba iglesias cristianas en todas las tierras por las que pasaba.

Vuelto de Persia, se reunió con el apóstol San Simón y junto a él tuvo que combatir firmemente contra las herejías de Zaroes y de Arfexat, sacerdotes idólatras, que habían transtornado la conciencia de aquel pueblo, preparándole para revelarse contra la palabra y las obras de los dos santos apóstoles. San Judas sabía que su misión terrena llegaba a su fín y que el martirio, para gloria de Dios, era inminente.

Estando juntos en Suamyr, en Persia, los dos apóstoles buscaron alojamiento junto a un discípulo llamado Semme; la mañana siguiente a su llegada, los sacerdotes idólatras de aquella ciudad, seguidos de una gran multitud de gentes incitadas por las presiones de Zaroes y Arfexat, rodearon la casa de Semme reclamando a voz en grito la entrega de los dos apóstoles: “Entréganos, Semme, inmediatamente a los enemigos de nuestros dioses o quemarenos la casa”. Estas palabras amenazantes no admitieron réplica: San Judas y San Simón se entregaron, víctimas por su fe, a las manos de aquellos enloquecidos que les obligaron inútilmente a adorar a los ídolos. Apaleados hasta la muerte, encontraron fuerzas para mirarse a los ojos y San Judas, vuelto hacia su compañero de martirio, le dijo: “Hermano, veo al Señor Nuestro Jesucristo, que nos llama hacía sí”.

Milagros de los Santos Simón y Judas. Iluminación de un manuscrito de la Leyenda Áurea, Jean le Tavernier (s.XV).

Milagros de los Santos Simón y Judas. Iluminación de un manuscrito de la Leyenda Áurea, Jean le Tavernier (s.XV).

Aquella turba de idólatras, ignorante de estos celestiales coloquios, empujadas por un furor insano, se abalanzó con mayor furia sobre los cuerpos sanguinolentos de los dos santos apóstoles, destrozándolos: la corona del martirio brillaba sobre sus gloriosas cabezas. Mientras sus almas volaban hacia la Patria eterna y eran puestas a la derecha del Padre por Aquel que había dado su vida en holocausto, el cielo de Suamyr, teatro de aquel bárbaro martirio, fue rasgado por terribles rayos, el templo idólatra se derrumbó y los dos sacerdotes Zaroes y Arfexat fueron fulminados por la justicia divina. Se estima que el martirio ocurrió en el año 70 de la era cristiana, o sea, treinta y seis años después de la Ascensión de Jesucristo a los cielos.

Los cuerpos de los dos santos apóstoles fueron custodiados en Babilonia, en un suntuoso templo hecho construir en tres años por un rey cristiano, llegando a ser su sepulcro inmediatamente glorioso por la frecuencia de los milagros obrados por los dos santos. Desde Babilonia las reliquias fueron llevadas a Roma y puestas en la Basílica Vaticana a los pies de un altar dedicado a los dos santos apóstoles mártires. En la Basílica de San Pedro del Vaticano, las reliquias de Simón el Cananeo y Judas Tadeo son veneradas desde el 27 de octubre del año 1605 en el altar central del transepto izquierdo o tribuna de los Santos Apóstoles Simón y Judas, que en el año 1963 fue dedicado a San José, patrono de la Iglesia Universal. Los restos estuvieron previamente puestos en un altar dedicado a ellos en la antigua basílica, que fue transformado en capilla por el Papa Pablo III. El cráneo de San Simón se encuentra en el Museo de la catedral de Pienza.

La Iglesia griega lo venera el día 19 de julio con gran solemnidad. Es importante el culto que le tributan los armenios que fijan la fecha de la memoria del santo el día 16 de febrero o los coptos, que lo fijan el 2 de julio. San Judas Tadeo, junto con Santa Rita de Cascia, son invocados como protectores de los casos imposibles. En la Iglesia latina la fiesta de los dos santos apóstoles se celebra el día 28 de octubre.

El Santo mostrando la imagen de Cristo. Estampa devocional.

El Santo mostrando la imagen de Cristo. Estampa devocional.

Judas Tadeo, apóstol de la Síndone
Una tela, el Mandylion (pañuelo) sobre la cual está impresa la imagen del rostro de Jesús. Un viaje desde un camino incierto, copias reproducidas en monedas y en iconos. Una historia que se entrelaza con aquella de la Síndone. Existen documentos que indican que fue el apóstol San Judas Tadeo el que llevó a Edessa (la actual Urfa en Turquia), la imagen que conserva la “fisonomía de la forma humana de Jesús”. Existen testimonios que permiten identificar el propio Mandylion con la tela que se guarda en la catedral de Turín. Emanuela Marinelli, profesora, sindonóloga desde el año 1977 con muchísimos años de cursos formativos, con muchos libros y estudios sobre sus espaldas, vuelve sobre este viaje y esta historia acompañándola con la proyección de numerosas diapositivas.

Estamos en la parroquia de San Giuda Taddeo ai Cessati Spiriti, en el barrio Appio-Latino de Roma, cuatro dias antes de la fiesta patronal que como he dicho se celebra el 28 de octubre. Sin ningún aire de sensacionalismo, impulsado por el párroco don Attilio Nostro, pero con la intención de poner en valor la devoción al santo que nos invita a contemplar el rostro de Cristo. El que propone es Jesús, a través de la memoria de su gloriosa resurrección. Es en este contexto en el que en la parroquia recien inaugurada, es colocada junto al altar de la iglesia, una escultura que representa a Judas Tadeo, con un rostro radiante, con un trapo entre sus manos que lleva impreso el rostro de Jesús. Dice Marinelli: “Él no pide veneración para sí mismo, sino para Cristo”. Judas, llamado Tadeo – o sea “de pecho amplio”, “magnánimo” -, que era el hermano de Santiago (apóstol como él, hijo de Alfeo y de María de Cleofá), evangelizador de Persia y de otras regiones de Oriente, patrono de las causas imposibles, por la oración escuchada de manera milagrosa incluso cuando la demanda de toda espectativa humana parece no tener esperanza, es invocado ahora, por Emanuela Marinelli, también como santo patrono de los sindonólogos, los estudiosos de la Síndone, porque él contribuyó a salvar la Síndone.

Según las informaciones aportadas por los autores siríacos, la actividad apostólica de Judas Tadeo llegó a Edesa. Él llevó allí el Mandylion como lo atestigua en el siglo VIII Jorge el Monje: “Está en la ciudad la imagen de Cristo no hecha por mano humana alguna, que obra extraordinarias maravillas. El mismo Señor, después de haber impreso en un “soudarion” el aspecto de su forma, envió la imagen que conserva la fisonomía de su forma humana por intermedio de Tadeo apóstol a Abgar, toparca de la ciudad de los edesenios y lo curó de su enfermedad”. De este mismo periodo existe otro documento del secretario del Patriarca Tarasio, que cuenta la llegada de Tadeo a Edesa y la veneración de los habitantes de la ciudad a la “fisonomía del Señor no hecha por mano de hombre alguno”. Lo que parece, un pequeño pañuelo, Emanuela Marinelli revela que se trata de “una tela doblada, replegada”. Y hace hincapié en la identidad del rostro de la Síndone y las copias del Mandylion, por ejemplo, aquellos de los iconos realizados a partir del siglo VI: hay más de cien puntos de congruencia, es decir, la superposición de las dos figuras.

Tabla del Santo en la Piccola Casa, Roma (Italia).

Tabla del Santo en la Piccola Casa, Roma (Italia).

Carta Católica de San Judas
(atribuida a San Judas Tadeo)

Introducción a la lectura
Esta epístola es un texto muy singular e interesante, ya sea por el carácter duro y amenazante que revela a un autor profundamente celoso de la Palabra de Dios y de las enseñanzas cristianas. Se evidencia una clara preocupación: defender los fundamentos de la fe, denunciar los errores y a los partidarios de tendencias desviadas. El contexto histórico es el de finales del siglo I, en los últimos años de la era apostólica.

El autor se presenta como Judas, hermano de Santiago, la persona más influyente de la comunidad de Jerusalén y parece ser un personaje que, después de la muerte de su hermano Santiago en el año 62, había tenido un rol importante en aquella comunidad. Se trata, por lo tanto, de un hombre muy bien informado sobre la literatura hebrea y sobre los acontecimientos de su tiempo. El modo expecialmente fuerte en el que se expresa no debe sorprender si se piensa que responde a un estilo muy decidido, bastante frecuente en la literatura religiosa de su tiempo.

Contenido de la Carta
La epístola se inicia con la presentación y el saludo del autor (vv. 1-2), que presenta un inicial intento remoto y una razón urgente para ponerse en contacto con los destinatarios, a los que conoce bien y con los que conecta lo suficiente como para llamarlos “queridísimos” (3).

Entrando en el cuerpo de la carta, el autor se expresa inmediatamente en términos de abierta denuncia contra los perturbadores de la verdadera fe y de las enseñanzas ortodoxas (4). En su condena expresa más de una vez la historia de la salvación a aquellos que niegan o corrompen la revelación del Señor (5) y les advierte para que reflexionen y rectifiquen. Sigue una pesada evalución (8) de los que perturban a la comunidad creyente, frente a las amenazas (11) a los culpables y hace referencia a los castigos ejemplares que encontramos en el Antiguo Testamento (14). La conclusión se caracteriza por una celosa preocupación pastoral (17).

Detalle de una imagen del Santo venerada en Racconigi, Italia.

Detalle de una imagen del Santo venerada en Racconigi, Italia.

Apela a la comunidad para que se mantenga fiel a las enseñanzas apostólicas dando algunas pautas útiles para este caso. En este sentido, se indica una espiritualidad que se basa en la auténtica fe, en la oración al Espíritu Santo (20), cuidando mantenerse en el amor de Dios con una actitud humilde de espera en la misericordia del Señor (21).

Las últimas palabras insisten en una verdadera y real táctica de comportamiento para la mejor recuperación de la situación anterior y prevenir los riesgos: primero convencer a los vacilantes, arrebatar a cuantos más posibles del error, compasión y preocupación por los irrecuperables y finalmente, prevenir un riesgo de contagio (23). La epístola concluye con una solemne doxología de alabanza a Dios, glorioso, potente y eterno (24). La confianza en Él garantiza vivir en la esperanza y conseguir la salvación.

Texto de la Epístola
Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Santiago, saluda a aquellos que son llamados y amados por Dios Padre y protegidos en Jesucristo. A vosotros, la misericordia, la paz y el amor en abundancia.

Queridos míos, yo tenía un gran deseo de escribiros acerca de nuestra común salvación, pero me he visto obligado a hacerlo con el fin de exhortaros a combatir por la fe, que de una vez para siempre ha sido transmitida a los santos. Porque se han infiltrado entre vosotros ciertos hombres, cuya condenación estaba preanunciada desde hace mucho tiempo. Son impíos que hacen de la gracia de Dios un pretexto para su libertinaje y reniegan de nuestro único Dueño y Señor, Jesucristo.

Quiero recordar, aunque vosotros ya lo habeis aprendido de una vez por todas, que el Señor, después de haber salvado al pueblo sacándolo de Egipto, hizo morir enseguida a los incrédulos y que a los ángeles que no supieron conservar su preeminencia y abandonaron su propia morada, el Señor los tiene encadenados eternamente en las tinieblas para el juicio del gran Día.

San Judas Tadeo. Lienzo de Georges de La Tour (1615-1620). Museo Toulouse, Albi (Francia)

San Judas Tadeo. Lienzo de Georges de La Tour (1615-1620). Museo Toulouse, Albi (Francia)

También Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas que se prostituyeron de un modo semejante a ellos, dejándose arrastrar por relaciones contrarias a la naturaleza, han quedado como ejemplo, sometidas a la pena de un fuego eterno. Lo mismo pasa con estos impíos: en su delirio profanan la carne, desprecian la autoridad e injurian a la majestad.

Ahora bien, el mismo arcángel Miguel cuando se enfrentaba con el demonio disputando con él respecto del cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir contra él ningún juicio injurioso, sino que dijo solamente: “Que el Señor te reprima”. Estos impíos, en cambio, hablan injuriosamente de lo que ignoran; y lo que conocen por instinto natural, como animales irracionales, sólo sirve para su ruina.

¡Ay de ellos!, porque siguieron el camino de Caín; por amor al dinero cayeron en el extravío de Balaam y perecieron en la rebelión de Coré. Ellos manchan las comidas fraternales porque se dejan llevar de la glotonería sin ninguna vergüenza y solo tratan de satisfacerse a si mismos. Son nubes sin agua llevadas por el viento, árboles otoñales sin frutos doblemente muertos y arrancados de raiz; olas bravías del mar, que arrojan la espuma de sus propias deshonras, estrellas errantes a las que está reservada para siempre la densidad de las tinieblas.

A ellos se refería Enoc, el séptimo patriarca después de Adán, cuando profetizó: “Ya viene el Señor con sus millares de ángeles para juzgar a todos y condenar a los impíos por las maldades que cometieron y a los pecadores, por las palabras insolentes que profirieron contra él”. Todos estos son murmuradores y descontentos que viven conforme al capricho de sus pasiones: su boca está llena de petulancia y adulan a los demás por interés.

Pero en cuanto a vosotros, queridos míos, acordáos de lo que predijeron los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo. Ellos les decían: “En los últimos tiempos habrá gente que se burlará de todo y vivirá de acuerdo con sus pasiones impías”. Estos son los que provocan divisiones, hombres sensuales que no poseen el Espíritu. Pero vosotros, queridos míos, edificáos a vosotros mismos sobre el fundamento de la fe santísima, orando en el Espíritu Santo. Mantenéos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para la vida eterna. Tratad de convencer a los que tienen dudas y salvadlos liberándolos del fuego. En cuanto a los demás, tened piedad de ellos, pero con cuidado, aborreciendo hasta la túnica contaminada por su cuerpo.

Sepulcro de los Santos Simón y Judas Tadeo. Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

Sepulcro de los Santos Simón y Judas Tadeo. Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

A Aquel que puede preservaros de toda caida y haceros comparecer sin mancha y con alegría en la presencia de su gloria, al único Dios que es nuestro Salvador, por medio de Jesucristo nuestro Señor, sea la gloria, el honor, la fuerza y el poder, desde antes de todos los tiempos, ahora y para siempre. Amén.

Damiano Grenci

Bibliografia y sitios
* atorinoinfo.it
* compagniadeicavalieridisangiudataddeo.it
* Enciclopedia dei Santi, Città Nuova
* Kuhn, Die Polnische Kunst von 1800 bis zur Gegenwart, Berlino 1930, pp. 67, 129;
* L. Llewellyn, Folk Art in Poland, in Magazine of Art, XLII (1949), pp. 27-29; Kaftal, coll. 965-68;
* M. Walicki, Malarstwo Polskre XV weekn, Varsavia 1938, tav. 47; Braun, coll. 389-91;
* saintjude.biz
* sangiudataddeo.net
* santiebeati.it
* Vincenzo Mercante, La leggenda del principe triste e il santo dei casi disperati. San Giuda Taddeo, Ed. Il Segno
* web.tiscali.it/ghirardacci1/quaderni/giuda/giuda.html
* xoomer.alice.it/santi_santini/Home.html

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6 pensamientos en “San Judas Tadeo, siervo de Jesucristo

  1. Damiano, queria felicitarte por el trabajo de recopilacion que has hecho de uno de los apóstoles mas desconocidos para mí ya que apenas sale en el Evangelio. Permiteme apuntar que hay alguna teoría con respecto al Mandylion que afirma que es uma leyenda para justificar el uso de los iconos frente a los iconoclastas. Y qué mejor justificación que un lienzo hecho milagrosamente en vida de Jesús. También queria señalar que fue San Tadeo de Edesa (uno de los 72 discipulos) y no san Judas Tadeo quien pudo llevar el cuadro al rey de Edesa.
    Un saludo.

  2. Aquí en México es ampliamente venerado este apóstol, los devotos de San Juditas (así cariñosamente le llamamos) se llaman aquí “sanjuderos” tengo una imagen bordada suya, hermosa, y recuerdo que mis tías son muy devotas de tan singular apóstol. Creo que aquí las devociones mas populares son La Virgen de Guadalupe, San Judas Tadeo y la Virgen de Juquila.

  3. Muchas gracias, Damiano, por este artículo sobre “Judas, siervo de Jesucristo”, de quién es verdad que ya escribimos otras dos veces, pero del que en este artículo nos presentas dos novedades: su relación con el Mandylion (según la tradición) y el texto íntegro de su Epístola. Leyendo el artículo seguro que muchos de quienes nos visitan leen por primera vez ese texto sagrado.

  4. Gracias Damiano.
    Que Jesucristo y San Judas Tadeo fueran también primos por parte de madres, por la Virgen María, es para mi nuevo.
    En su conocida iconografia vemos esa especie de medalla con la cara de Cristo, hasta hoy pensaba que era por el parentesco que le unía a Jesús, pero no tenía ni idea de su relación con la conservación de la sindone.
    También me a quedado claro todo lo referente a los traslados de sus reliquias y las de San Simón ( que intuyo que estarán también bastante repartidas).

  5. Gracias Damiano por el artículo, aquí en México tiene muchos devotos que a veces se olvidan de aquello tan importante que mencionas “San Judas pide devoción para Cristo no para sí mismo” a veces algunos devotos suyos se olvidan de quien fue el maestro de San Judas y que el mismo San Judas lo señala siempre en sus imágenes, es también esta la importancia de conocer la iconografía de los santos.

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