San Miguel Samuel, loco por Cristo

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo ruso del Santo.

Icono ortodoxo ruso del Santo.

Hoy vamos a publicar este pequeño artículo sobre un santo local ruso, que vivió a caballo entre los siglos XIX y XX y que pertenece al grupo de los santos denominados “locos por Cristo”. Se llamaba Miguel Lazarev y había nacido en el año 1848, en un pequeño pueblo llamado Yam, a dos kilómetros al sur-este del condado de Vladimir en la provincia de Pereslavl (región de Yaroslavl), en el seno de una familia de campesinos. Nunca fue monje, permaneció siempre como laico, pero como vivió en continua virginidad, después de su muerte un hieromonje del monasterio de San Nicolás le puso el sobre-nombre de Samuel. Es por eso, por lo que es venerado como San Miguel Samuel Lazarev.

Aunque desde pequeño hacía las travesuras propias de un niño, posteriormente siendo un adolescente, se hizo pasar por un demente que predecía el futuro. Daba la impresión de que se burlaba de la gente del pueblo, pues llegó a predecir hasta ocho plagas que, como fueron completamente falsas, hizo que el pueblo quisiese tomar represalias contra él. Siempre que quisieron maltratarlo se vio protegido en la celda monástica del sacerdote que le impuso su segundo nombre, ya que este sacerdote era su director espiritual. Este sacerdote llegó a decirle: “Tranquilízate, te comportas como un profeta, pero eres un loco por Cristo que te ganarás los corazones de los hombres”.

Durante toda su vida, anduvo deambulando por las calles del pueblo y de sus alrededores, sin tener casa fija donde dormir, sin tener asegurada la comida ni incluso la higiene, aunque a menudo visitaba un pueblo cercano donde vivía un campesino inválido llamado Simeón Vukolova, a quién ayudaba pues le faltaban las dos piernas. Por espacio de veintiún años, en aquella casa comía, se lavaba y se quedaba algunas noches.

Conforme fue creciendo y se hizo un hombre, la gente del pueblo, a pesar de que se hacía pasar por un demente, comenzó a respetarlo y a acudir a él solicitándole consejo, tanto los campesinos y comerciantes, como los sacerdotes y los nobles. Con su vida ascética se fue ganando la simpatía y el cariño de todas las clases sociales de aquella región. Cuando presentía que alguien iba a enfermar de muerte, acudía a la puerta de su casa y se ponía a llorar desconsoladamente. Aquella actitud, en un principio fue causa de burla hasta que los vecinos se dieron cuenta de que respondía al presentimiento de la próxima muerte de alguna de las personas que habitaban aquella casa; lo tomaron en serio y aprovecharon la oportunidad para que el futuro difunto arreglase sus problemas temporales y espirituales.

Fotografía del Santo.

Fotografía del Santo.

En este sentido, tenía el don de la clarividencia, llegando incluso a predecir la muerte del Mariscal Tabarovskii y de su ganado durante un incendio en el asentamiento Nikita. Aquel presagio tuvo su recompensa, pues preguntándole que pedía a cambio por su ayuda, él solicitó que le dieran de comer.

Cada vez que recibía alguna limosna o algún regalo lo distribuía entre los pobres, poniéndolos a su alcance en la iglesia de San Andrés, en la capilla de San Daniel, en la catedral de San Sergio o en cualquier otra iglesia donde sabía que los necesitados acudirían a recogerla. Siempre lo hacía de esta manera porque tenía presente el consejo evangélico de que “tu mano derecha no sepa lo que hace tu mano izquierda”; sin embargo, la gente supo pronto quién estaba detrás de esta manera de repartir entre los pobres.

Como vivía sin abrigo y muchas veces andaba descalzo, en el mes de febrero del año 1907 cayó gravemente enfermo a consecuencia de un resfriado mal curado, que le obligó a refugiarse en el monasterio de San Nicolás, donde murió el día 23 de febrero a las tres de la tarde. La noticia de su muerte corrió como la pólvora, congregándose un enorme gentío a las puertas del monasterio, donde fue sepultado dos días más tarde en el lado derecho del altar de la Santísima Trinidad. Como podemos ver en una de las fotos de este artículo, actualmente está sepultado en una pequeña tumba de madera fuera de la iglesia.

Los milagros que se le atribuyeron en vida no terminaron después de su muerte y por eso, el pueblo fiel siguió visitando su tumba, siendo especialmente invocado contra las enfermedades de la vista y de las piernas. De su sepulcro salía una fragancia comparable al olor de los lirios y los fieles acostumbraban a ungir la lápida del sepulcro con aceite que luego se llevaban a casa como remedio curativo.

El sacerdote Nikolai Smirnov escribió un libro sobre él, que fue publicado en San Petersburgo en el año 1908 y del que se han hecho posteriores ediciones. Asimismo, la Junta de la Sociedad Rusa de Perelavsl para la Protección de los Monumentos Culturales e Históricos, en una serie de publicaciones sobre temas locales, en el año 2007 publicó un libro titulado “Misha Pereslavsky Samuel” en el que se relatan algunos datos sobre su vida y sobre los milagros posteriores a su muerte.

Sepulcro del Santo.

Sepulcro del Santo.

Durante la celebración del tercer centenario del reinado de la dinastía Romanov, el 23 de mayo del año 1913, en zar Nicolás II y cuatro de sus hijas fueron a Pereslavl, deteniéndose en el monasterio donde Miguel Samuel estaba sepultado. A petición del propio zar, sobre su tumba se celebró la liturgia conmemorativa de acción de gracias por tal evento. Por el calendario gregoriano, su festividad se celebra el día de su muerte, o sea, el 23 de febrero, que corresponde al 8 de marzo por el calendario juliano. En el año 2000 se le dedicó el primer icono oficialmente autorizado y dos años más tarde fue compuesto en su honor un kontakion, un troparion y un akathistos. Desde el año 2004 es venerado como santo a nivel local en la diócesis de Yaroslavl, pero aun así es muy venerado en Moscú y San Petersburgo. Recientemente, en la casa donde había nacido y en la iglesia donde fue bautizado han sido erigidas unas cruces conmemorativas.

Troparion, tono 4.
Haciéndote pasar por un insensato, por amor a Cristo pasaste frío en invierno, calor en verano, hambre y suciedad. Despreciaste las cosas de este mundo y te dedicaste a la oración y al ayuno durmiendo muchas veces en los vestíbulos de las iglesias. Pero, ¡oh bendito Miguel!, guiado por tu director espiritual te significaste por tu caridad y por tu pureza hasta el día de tu muerte. Irradiabas fe y a ti acudían quienes lo necesitaban o buscaban un milagro en tu sepulcro. Ruega a Cristo, nuestro Dios y Señor, para que nos arrepintamos y nos libre del mal.

Kontakion, tono 2.
Mendigo de Cristo, poseedor de una belleza interior debido a su pureza angelical, no te olvides de la dureza de nuestro corazón y ruega a Dios que salve a nuestras almas.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Smirnov, N., “Mihail Samuel”, San Petersburgo, 1908.
– VV.AA., “Pereslavsky Misha Samuel”, Pereslavl, 2007.

Enlace consultado (15/11/2014):
– www.prihod-moscow-yam.ru

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

8 pensamientos en “San Miguel Samuel, loco por Cristo

  1. Los primeros Santos locos por Cristo que yo conocí fueron San Simón Salos y San Basilio, titular de una de las Catedrales del Kremlin.
    Algunos otros ejemplos he conocido gracias a tu trabajo. Esta modalidad de ser santos es tan complicada por ser tan sencilla. Seguramente Dios ha hecho grandes maravillas a través de este género o estilo de santidad.
    Se me ha hecho muy curioso que luego de muerto su nombre fuera compuesto o hecho doble, quien sabe en base a que criterios de su padre espiritual. Es curioso ver como algunos nombres no corresponde a un concepto, por decir un ejemplo San Nicolás de Bari, que es más bien San Nicolás de Mira.
    Saludos.

    • Yo no puedo decirte, Humberto, el por qué su director espiritual le puso como sobrenombre Samuel; quizás fue movido por alguna devoción especial a algún santo con ese nombre o de forma simbólica al estilo de como los monjes cambian de nombre al tonsurarse, pero lo cierto es que él se llamaba Miguel a secas y, desde ese momento, Miguel Samuel, nombre compuesto por el que es conocido y venerado.

      Con respecto al por qué a algunos santos no los nombramos por sus nombres reales (y pones el ejemplo de San Nicolás de Myra), sabes que es simplemente porque se le añade la coletilla del lugar donde se encuentran sus reliquias.

  2. Los locos por Cristo siempre serán una curiosidad o anomalía en la historia de la santidad cristiana, aunque presumo que también los habrá, por ejemplo, en el Islam, o, ante todo, en el budismo y por supuesto en el hinduismo, donde se conocen muchísimos casos de lamas, gurús y yoguis que tienen conductas idénticas a las de nuestros locos, y también por el bien de sus semejantes, empezando por la de aquel lama que iba siempre desnudo porque daba toda su ropa a los pobres; o aquel yogui que se murió de hambre porque no comía y le daba su comida a otros… en fin, si eso no es actuar como un loco con la mejor intención, ¿qué es? Volviendo al cristianismo, aquí tenemos al que se murió de frío porque iba sin zapatos en la Rusia gélida de entresiglos. Y para más inri, ver la tumba a la intemperie en medio de la nieve parece una ironía, como si el pobre estuviera condenado a seguir pasando frío. ¡Brrr!

    En fin, a los locos por Cristo no se les puede entender y tampoco recomendaría imitarlos. Sólo admiro su mansedumbre y pacifismo, su bondad y su predisposición cariñosa hacia los demás. Me gustan las anécdotas de que dejaba a hurtadillas cosas para los pobres o lloraba al presentir la muerte de alguien. Para mí, aunque no lo comprenda, estas personas van por delante de los predicadores vociferantes camino del cielo…

    • Hoy presentamos otro caso de un santo “loco por Cristo”. Yo creo, que en Occidente este tipo de santidad sigue siendo poco conocida y por eso es por lo que ya llevamos escritos varios artículos en este blog, sobre esta modalidad de santos.

      Yo estoy de acuerdo contigo en que, salvo en su mansedumbre, amor, bondad y pacifismo. no debemos imitarlos en sus otras “locuras”, pero sin embargo, a mi se me viene a la cabeza las palabras de san Pablo a los habitantes de Corinto: “Nosotros somos tenidos por necios a causa de Cristo y sin embargo, vosotros sois tenidos por sensatos…” (1ª Corintios, 4, 10). De alguna manera, ¿el ser cristianos no es estar un poco locos? ¿Es normal poner una mejilla cuando te arrean en la otra? ¿Parece razonable amar a los que nos odian, desprecian y calumnias? Pues todos estos son mandatos de nuestro Señor, que nos apremia a responder bien por mal y, sin dudas, para el mundo de hoy eso es estar loco.

  3. Antonio a mi me dan bastante reparo las vidas de los locos por Cristo.
    No los actos de caridad o amor al projimo que pudieran tener,faltaria mas.
    Sino la falta de higiene (como en este caso y seguro que en muchos otros),el comportamiento de demente (que puede asustar a cualquiera) o el ponerse a llorar delante de la casa de alguien porque predecia que iba a fallecer.
    Me recuerda a un pobre hombre que en mi ciudad cuando yo era niño siempre preguntaba si se habia muerto alguien para ir al entierro,a mi me asustaba y una vez ,cansada mi madre de que le preguntara si ya habia fallecido mi abuelo,le contesto mal.Se puede entender porque en aquella epoca mi abuelo ya estaba muy enfermo y mi madre no estaba con la templanza como para aguantar una vez mas las preguntas de esta persona que no estaba bien,pero bueno…

    • Abel,
      Yo, sin ningún genero de dudas, creo en la santidad de los “locos por Cristo”, pero no dejo de comprender que quienes hayan tenido que convivir con ellos, habrán tenido algún que otro susto, contratiempo, desconfianza e incluso posiblemente miedo.
      Dicho esto, también te digo que cuando llevas mucho tiempo conviviendo con una persona – cuerda o demente -, sabes de qué pie cojea, sabes como tratarla, sabes si es buena o no lo es y estoy convencido de que en estos casos de los “locos por Cristo”, a la legua se ha de ver que son caritativos, humildes, sencillos, serviciales,…, en resumen: hombres o mujeres de Dios.

  4. Gracias Antonio.
    Esta modalidad de santidad ( como dice Humberto) es difícil de entender, no siendo monje ni sacerdote hacía como tal. Acostumbrados a ver las vidas que a diario vemos aquí, estas “locuras” de San Miguel Samuel nos parecen un poco raras.Aunque no dejan de ser benditas locuras. Pero tu das en la clave diciendo que todos los que seguimos a Cristo somos al fin y al cabo un poquito “locos”.
    La tumba del santo es muy llamativa, el estilo tan típico de su tierra hace un conjunto muy bonito a la vez que austero.

    • ¿Qué quieres que te diga, David? A mi me encantaría poder vivir junto a alguno de ellos, porque estoy seguro de que me contagiarían su santidad.

      Con respecto a la tumba, te diré que no es la única que está fuera de una iglesia y que tiene ese estilo tan peculiar ruso. En el artículo de mañana comprobarás como otra santa de aquellas regiones aun sigue sepultada en un cementerio.

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