San Pablo de la Cruz, sacerdote fundador (I)

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Óleo realizado en base a un retrato del santo hecho por Sebastiano Conca (siglo XVIII), el cual se conserva en la iglesia de los Pasionistas de Itri (Latina).

Óleo realizado en base a un retrato del santo hecho por Sebastiano Conca (siglo XVIII), el cual se conserva en la iglesia de los Pasionistas de Itri (Latina).

Este blog tenía una deuda con uno de los santos fundadores más importantes de la Iglesia en el siglo XVII y ya era hora de que esa deuda fuera saldada. Por esto, en los próximos cuatro días vamos a escribir sobre San Pablo de la Cruz, su vida, su espiritualidad, su fundación y su culto.

Pablo Francisco (así se llamaba) nació en la localidad de Ovada, perteneciente a la provincia italiana de Alessandria, el día 3 de enero del año 1694, siendo sus padres Lucas Danei y Ana María Massari. Los acontecimientos políticos de finales del siglo XVII y alguna que otra desgracia familiar, influyeron en la buena posición económica de la familia que tuvo que trasladarse a la localidad de Castellazo Bòrmida, dedicándose al comercio. Siendo Pablo el mayor de entre los hijos se vio especialmente afectado, aunque desde muy pequeño, como presagiaba su madre, se veía en él algunas señales de lo que en el tiempo sería su misticismo hacia la Pasión de Cristo.

En el año 1701 la familia tuvo que marcharse a Cremolino, otra localidad de la misma provincia y allí comenzó a frecuentar la escuela de los Carmelitas, aunque de vez en cuando volvía a su pueblo natal. A las desgracias y contratiempos que afectaron a la familia, se unió el hecho del arresto de su padre en Acqui cuando era recaudador de impuestos en Cremolino, ya que las autoridades de Casal Monferrato no le reconocieron ciertos privilegios de los que gozaba cuando estaba bajo el mando del duque de Mantova. En el 1709 la familia tuvo que marcharse a Campo Ligure, mientras que Pablo Francisco se quedó en Genova invitado por el marqués Girolamo Pallavicini, para dedicarse a sus estudios, conociendo allí a la Venerable Juana B. Solimani. A partir del año 1713, gracias a la intervención de un sacerdote, dedicó todos sus esfuerzos a lo que él denominó “mi conversión a la penitencia”.

Impulsado por el Papa Clemente XI, en el 1715 Venecia preparó una armada para hacerle frente a las amenazas de los otomanos, decidiendo Pablo Francisco enrolarse en la misma sin paga alguna y por el solo deseo de plantarle cara a los turcos. Pero en la ciudad de Crema – ciudad donde debía enrolarse como voluntario -, el 20 de febrero de 1716, gracias a la inspiración recibida en una iglesia donde se celebraban las Cuarenta Horas, vio que había llegado demasiado lejos. Así, desde aquel día comenzó a preveer, aunque de manera aun confusa, cual sería su verdadero destino. Aunque pensó retirarse al santuario de la Madonna del Monte Gazzo para “vestir de negro, andar descalzo y vivir en altísima pobreza”, reanudó algunas pequeñas actividades comerciales con algunos señores de Novello y volvió con su familia, que definitivamente se había establecido en Castellazzo; allí renunció a su herencia.

El Santo escribiendo las Reglas de su Congregación.

El Santo escribiendo las Reglas de su Congregación.

Desafortunadamente, obligado a ayudar a su familia, no pudo secundar un segundo impulso que él dejó por escrito en una de sus cartas: “reunir a algunos compañeros para que juntos, podamos promover en las almas el santo temor de Dios”. Pero ni siquiera pudo satisfacer este deseo hasta el verano del año 1720, cuando una mañana, al entrar en su casa “fui elevado hacia Dios y en aquel momento me vi vestido de negro en la tierra, con una cruz blanca en el pecho y bajo esta estaba escrito el Santísimo Nombre de Jesús también en letras blancas”. Siguió teniendo otras visiones sobre su futuro y en la última de ellas, la Santísima Virgen le quitó todas sus dudas acerca de su vocación de fundador de un nuevo instituto religioso.

En el año 1718, con la muerte de su tío don Cristóbal Danei – que le habría dejado en herencia todos sus bienes si él se hubiese casado -, desapareció uno de sus obstáculos más serios para dedicarse a sus planes y así el 23 de abril de 1719, el obispo de Alessandría le administró el sacramento de la Confirmación. Desde ese momento vivió unos años especialmente intensos, pues habiendo renunciado a la herencia de su tío y viviendo extremadamente pobre, su vida interior se enriqueció profusamente: se dedicó a hacer tremendas penitencias, se puso al servicio de los pobres y de los enfermos, se rodeó de un grupo de amigos que fueron sus primeros discípulos y asumió las tareas de prior del Oratorio de San Antonio. Monseñor Gattinara, obispo de Alessandria, considerando que Pablo Francisco estaba ya preparado, la tarde del 22 de noviembre del 1720 lo revistió con una túnica negra de ermitaño y autorizado por el obispo, se retiró a Castellazzo donde vivió en una casucha anexa a la iglesia de los Santos Carlos y Ana, donde desde el 23 de noviembre al 1 de enero del año siguiente, escribió su “Diario” y el texto de “Las Reglas”. Continuó el retiro en la ermita de la Trinidad y el 25 de enero se marchó a la de San Esteban, inaugurando un régimen de vida contemplativa y activa que perduró hasta su muerte. De acuerdo con el obispo, durante estos meses predicó en Castellazzo, Retorto y Portanuova, que eran los feudos de los marqueses Del Pozzo.

Decidido a solicitar del Papa la aprobación de su futuro Instituto y con la autorización del obispo, se marchó a Roma a mediados del mes de septiembre y se presentó en el Palacio del Quirinal. Fue rechazado con dureza, por lo que se retiró al eremitorio de la Annunziata en Argentario, pero añorando la compañía de su hermano Juan Bautista, que cuando era niño había tenido sus mismos ideales, volvió a su casa. Con él, en el mes de febrero del año 1722 fue nuevamente a Argentario e, invitado por el obispo de Gaeta, se marchó al santuario de la “Madonna della Catena”, desde donde el obispo de Troia lo llamó para que fuera a su diócesis. Aquello fue providencial para él porque ayudado por un tío de San Alfonso María de Ligorio, perfiló aun más algunos puntos de su Regla y en el mes de marzo del año siguiente tuvo el coraje de volver de nuevo a Roma. Allí fue decisivo su encuentro con monseñor Crescenzi, el cual gracias al cardenal Corradini, obtuvo que pudiera ser recibido por el Papa Benedicto XIII el día 21 de mayo. El Papa, de viva voz le concedió la facultad de “poder reunirse con algunos compañeros”.

El crucifijo y el breviario del santo en el convento de Soriano nel Cimino.

El crucifijo y el breviario del santo en el convento de Soriano nel Cimino.

De vueltas a Gaeta tuvo la esperanza de empezar su trabajo, pero el plan le falló. Rechazadas las propuestas de fundación hechas al obispo de Troia por ser contrarias a sus ideas, en la primavera de 1726 fue al Santuario de la Madonna della Cività, que está cercano a la localidad de Itri en la provincia de Latina. Allí se quedó hasta finales de septiembre cuando fue llamado por el cardenal Corradini que iba a inaugurar un hospital en San Gallicano y aceptó hacerse cargo de los enfermos. Como cumplió su cometido de manera heroica, fue llamado desde Roma frecuentando el Estudio Teológico de los Franciscanos en San Bartolomeo all’Isola, donde el 7 de julio del 1727 fue ordenado como sacerdote por el propio Papa Benedicto XIII. Ya sacerdote, no tardó en recordarle al cardenal Corradini cual era su verdadera vocación, fundando finalmente su Instituto en la región geográfica italiana de la Maremma.

Desde aquel momento se inició un nuevo período en la vida de Pablo Francisco, pues se convirtió en el superior de una pequeña pero fluctuante comunidad religiosa. A él y a su hermano Juan Bautista, se le unió también su hermano Antonio, que sin embargo no supo seguir hasta el final el ejemplo de sus dos hermanos mayores. Con grandes dificultades y contratiempos fueron fundando comunidades en Vetralla (Viterbo), Soriano nel Cimino (Viterbo), Ceccano (Frosinone), Tuscania (Viterbo), Falvaterra (Frosinone), Terracina (Latina), Paliano (Frosinone) y muchas otras, dos de ellas en Roma: el Hospicio del Crucifijo, fundado el 9 de enero de 1767 y la comunidad de los Santos Juan y Pablo, fundada el 9 de diciembre de 1773. Después de muchos años de trabajo, con la ayuda de la Sierva de Dios María Crocifissa di Gesù y de sus familiares fundó el primer monasterio femenino de pasionistas. A pesar de que Benedicto XIV pensó que podía ayudar a aquella nueva Congregación, desde el punto de vista jurídico, en casi todas sus fundaciones tuvo dificultades con las órdenes mendicantes. Pero mucho más serios fueron los obstáculos que se encontró con motivo de las Reglas, ya que se tenían por demasiado austeras y en ese sentido tuvieron que pronunciarse Benedicto XIV, Clemente XIII, Clemente XIV y finalmente, Pío VI.

Cartas y objetos utilizados por el santo que se encuentran en la iglesia de los Pasionistas en Soriano nel Cimino.

Cartas y objetos utilizados por el santo que se encuentran en la iglesia de los Pasionistas en Soriano nel Cimino.

El 11 de junio de 1741 hizo su profesión religiosa asumiendo el nombre de Pablo de la Cruz, comenzando a exhibir en el pecho el “signo” de la Pasión. En todo este tiempo sin dejar de llevar una intensísima labor misionera, sobre todo se dedicó a atender la dirección de su nuevo Instituto, siendo ayudado en esta labor por personajes tan importantes y santos como los padres Fulgencio de Jesús, Marcos Aurelio del Santísimo Sacramento, Tomás Struzzieri, Juan María de San Ignacio y muchos otros. En los seis capítulos generales celebrados entre los años 1747 y 1775, fue siempre confirmado como superior general, recibiendo un absoluto y cordial respeto por todos los miembros de la Congregación. En este clima de ferviente disciplina, arrastró para su Instituto a San Vicente María Strambi, del que precisamente escribimos ayer.

Es absolutamente falso lo que se dice que influyó en el Papa Clemente XIV para que suprimiera a la Compañía de Jesús, pues él, desde muy joven había tenido estrechas relaciones con ellos, pero si que es cierto que tuvo ciertos disgustos a la hora de la ordenación de algunos clérigos y sobre todo para obtener los requisitos de emisión de los votos solemnes. Estaba empeñado en la “conversión de Inglaterra”, separada de Roma desde los tiempos de Enrique VIII, llegando a preveer el apostolado que su Instituto realizaría en aquel país, especialmente gracias al beato Domingo de la Madre de Dios, que falleció en el año 1849.

Urna con los restos de san Pablo de la Cruz en la basílica romana de los santos Juan y Pablo.

Urna con los restos de san Pablo de la Cruz en la basílica romana de los santos Juan y Pablo.

Agotado por el excesivo trabajo, por las penitencias durísimas que se imponía y por la enfermedad, murió tranquilamente en Roma con ochenta y un años de edad, rodeado de sus hijos, la tarde del día 18 de octubre del 1775. Previamente, había sido visitado personalmente por los Papas Clemente XIV y Pío VI.

El 7 de enero de 1777 se iniciaron la apertura de una serie de procesos ordinarios en las diócesis de Tarquinia, Gaeta, Alessandria, Vetralla y Orbetello. La introducción de la Causa se realizó el 22 de diciembre del 1784 y dos años después, San Vicente María Strambi publicaba su primera biografía. El Papa Pío VII lo declaró Venerable el 18 de febrero del 1821, siendo beatificado el 1 de mayo de 1853 por el beato Papa Pío IX. Finalmente, fue canonizado por el mismo Papa el 29 de junio de 1867.

La Congregación de los Pasionistas, al día de hoy está extendida por el mundo entero, contando con más de treinta centros misioneros. Está compuesta por una gran familia espiritual, entre los que hay que contar una treintena de monasterios de clausura y cinco Institutos de vida activa fundados en Italia, Inglaterra, México, Bélgica y Holanda.

Urna con los restos de san Pablo de la Cruz en la basílica romana de los santos Juan y Pablo.

Urna con los restos de san Pablo de la Cruz en la basílica romana de los santos Juan y Pablo.

Pertenecen a ella importantes santos y beatos además de su santo fundador, destacando San Vicente María Strambi, San Gabriel de la Dolorosa, el español San Inocencio Canoura, San Carlos de San Andrés y Santa Gema Galgani – que vivió espiritualmente unida a los pasionistas -, además de unos treinta beatos. Están en curso las Causas de beatificación de más de cuarenta siervos de Dios.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Basilio de San Pablo, “La espiritualidad de la Pasión en el magisterio de San Pablo de la Cruz”, Madrid, 1961
– Zoffoli, E., “San Pablo de la Cruz; historia crítica”, tres volúmenes publicados en 1963, 1965 y 1968.
– Zoffoli, E., “Los pasionistas: espiritualidad y apostolado”, Roma, 1955.
– Zoffoli, E., “Bibliotheca sanctórum, tomo X”, Città Nuova Editrice, Roma, 1990.

Enlaces consultados (28/12/2014):
– http://ilcristotuttoamore.blogspot.com.es/2013_07_01_archive.html
– http://paolodellacroce.altervista.org/biografia_capitolo32.htm

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18 pensamientos en “San Pablo de la Cruz, sacerdote fundador (I)

  1. Hace ya tiempo que tuve la oportunidad de leer la vida de este santo, que tiene una gran obra así como una profunda espiritualidad. He leído algunos extractos de sus escritos y me han hecho reflexionar mucho sobre la Pasión de Cristo. Creo que si todos tuviéramos algo de esta espiritualidad tendríamos otro nivel de vida y de fe.
    En hora buena está nueva zaga.
    Dos puntos:¿ su hermano también es siervo de Dios?
    Sobre la supresión de la compañía estoy de acuerdo contigo, he leído como el Papa lleno de presiones, dudas y miedo platicó largamente con él sobre este asunto, de manera privada, pero nunca se ha sabido que expuso y que le aconsejó el santo. Creo que aunque le hubiera aconsejado un mal menor, el asunto era muy delicado y poco o casi nada hubiera evitado.
    Gracias

      • Gracias, Danilo.
        Efectivamente, el hermano de San Pablo de la Cruz (Juan Bautista de San Miguel Arcángel), es venerable desde el 7 de agosto de 1940. Como puede verse, su Causa está un poquito parada.

    • Humberto,
      La espiritualidad de San Pablo de la Cruz, de la que trataremos más adelante, ha servido de base para que otros institutos religiosos se inspiren en ella y tomen la meditación sobre la Pasión de Cristo como motor que les impulse a actividades sociales entre los más pobres. Cristo pudo redimirnos sin sufrir tales tormentos, lo hubiera hecho con un solo acto de su voluntad, pero quiso ser sometido a ellos y eso es algo que, por mucho que queramos comprenderlo, jamás lo conseguiremos.

      • Yo doy fe de que jamás lo comprenderé porque, si ni el peor de los criminales merece sufrir tales aberraciones en carne viva, mucho menos el más puro y justo de los hombres, el mismo Hijo de Dios. ¿Cómo pudo tolerar ese trato y cómo pudieron soportarlo quienes sabían que no lo merecía y que podía librarse de él cuando quisiera? Pero fue su voluntad, lo hizo por amor y por eso lo acepto como mi Redentor y Salvador.

        Gracias, querido amigo Antonio, por esta serie de artículos que ahora inicias. Yo nada sabía de San Pablo de la Cruz aparte de que era el fundador de los pasionistas, por lo que será de gran enriquecimiento para mí. Me gusta en particular su sepulcro, que nos oculta de forma higiénica y sobria la carne cadavérica.

        • Yo creo, Ana Maria, que ese es uno de los misterios insondables de nuestro Credo: el por qué sufrió lo que sufrió, si con un solo deseo hubiera conseguido lo mismo.
          Como tu muy bien dices, lo único que puede explicarlo es el amor y quizás también, el haber querido dar ejemplo a quienes por Él han sufrido martirio a lo largo de la historia de la Iglesia. Ya lo vaticinó: “Si me persiguieron a mi, también os perseguirán a vosotros, porque el siervo no es mayor que su Señor” o ” Seréis odiados de todos por causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo”.

  2. Antonio cuanto me acuerdo de las veces que me pedias que hablara de este gran santo en alguno de mis articulos,pero como te decia entonces,no disponia de obras como para realizar lo que tu has empezado con el articulo de hoy,y no soy muy dado a buscar toda la informacion en la red.
    Te agradezco que al fin veamos publicada la vida y obras de el fundador de los Pasionistas (creo que en 4 articulos,no es asi?).
    Una de las preguntas que tengo es porque cuando marcho a Roma (al Palacio del Quirinal) fue tratadp de esa forma tan dura que mencionas.
    ¿A que se debian esas maneras con los propositos del santo?.
    Te agradezco tambien las fotografias con los objetos del santo,no los habia visto jamas.

    • Imagínate, Abel, que a la fastuosa corte papal se acerca un pobre hombre, vestido con una túnica harapienta, flaco por las penitencias, que ni siquiera es sacerdote y que solicita la aprobación de un instituto que quiere fundar en el futuro. Por mucho que fuera recomendado por un obispo, ¿cómo te imaginas que sería recibido por aquellos jerarcas? ¿No sabemos lo que es y, peor aun, lo que ha sido la Curia Romana? Si no tenías dentro un buen padrino “no te bautizabas”. Me entiendes, ¿verdad? En la segunda ocasión, tuvo padrino y fue escuchado. Lastimoso,

      Y si, van a ser cuatro artículos correlativos, que espero te gusten y en los que saldrán otras fotos que también serán de tu agrado

  3. Ya he dicho en el articulo anterior lo querida que es para mi esta orden que fundó San Pablo de la Cruz, cantera de tantos y tantos santos.
    Dices, y no te falta razón, que San Pablo de la Cruz fue uno de los más importantes fundadores del S. XVII, añadiría sin temor a equivocarme que de toda la historia de la Iglesia. Su espiritualidad pasionista derivó en varias ramas (seguro que las conoceremos en los próximos días) de estas han salido muchos santos y esto en parte se lo deben a él.
    Tenía la idea de que sus hermanos ya eran beatos, y por otro lado desconocía su estrecha labor con los diferentes Papas de los que hizo en ocasiones de consejero.
    Su urna-relicario también esta muy bien conservada, celebro que su cuerpo no este tan fragmentado en reliquias dispersadas por todas partes. A pesar de ser un santo tan conocido.

    Espero conocer en los próximos días su espiritualidad y unión a la pasión de Jesucristo.

    Gracias Antonio.

    • Bueno, David. Yo creo que las comparaciones siempre son odiosas y solo Dios sabe qué santo es el más santo de entre todos ellos. Nosotros solo sabemos que, a excepción de Nuestro Salvador, la criatura más santa de toda la creación es la Santísima Virgen María; el resto, está por debajo de ella.

      Sin lugar a dudas, San Pablo de la Cruz es el padre de una pléyade de santos (canonizados o no), pero hay otros santos en la Iglesia que también lo han sido y siguen siéndolo. Tu conoces mi debilidad por San Francisco de Asís, para mi, el santo más parecido a Nuestro Sanvador. Pero cual es más santo de los dos: solo Dios lo sabe.

      Por cierto, hablando de San Francisco de Asís, ¿sabes que la primera carta encíclica del Papa Francisco parece que va a tratar sobre la ecología? He dicho la primera encíclica, porque tu sabes que la anterior fue hecha a medias entre Benedicto XVI y él.

      • Siento que se haya entendido como una comparación, tal vez no me he explicado bien. Quería decir que este santo fundador fue un “gran padre de familia” por la orden que fundó y espiritualidad, que es origen de tantas familias de santos ( canonizados o no como bien dices).

        San Francisco de Asís para mi también fue uno de los que mejor alcanzo el grado de la Santidad, siguiendo e invitando a Jesús fielmente. Aunque no podemos olvidarnos de todos y cada uno de los Santos/as.

        Celebro que esta primera enciclica trate de este tema que es tan importante en la actualidad. Por mi oficio sabes que yo estoy concienciado con esta materia.
        Sí, se que la hicieron entre los dos. El mismo Papa Francisco dijo en publico que fue una enciclica hecha a cuatro manos.

        • Este Papa, desde el primer día de su pontificado ha dejado muy claro que la defensa del medio ambiente ha de ser un compromiso cristiano. La naturaleza es de todos, todos vivimos de ella y todos debemos cuidarla y preservarla para las generaciones futuras.
          El utiliza a veces unas palabras que tiene mucho trasfondo y que debe hacernos pensar aunque sea solo por egoismo: “Dios perdona siempre, los hombres perdonan a veces, pero la Naturaleza no perdona nunca”. Lo que hagamos con ella, lo pagaremos.

    • Me alegra mucho el comentario que haces y me hace gracia el que lo compares con el pan. Te deseo muchísima felicidad en este año que está comenzando, mi querido amigo.

  4. Gracias por este artículo Antonio, eh de confesar que aunque conocía de los Pasionistas y de los santos más famosos como San Gabriel y Santa Gema es poquísimo lo que sabia sobre San Pablo de la Cruz y lo que le inspiró a fundar, por lo que este artículo me ha esclarecido muchas dudas, lo interesante de su fundación es que ha atraído a jóvenes a pesar de no ser precisamente enfocada a ellos y ahí esta el ejemplo de San Gabriel y Santa Gema, lo que deja ver que la Pasión de Cristo es siempre vigente en la devoción de todas las edades y que su contemplación conduce a la santidad.

    • Feliz Año Nuevo, mi querido amigo André.
      Por supuesto que para el cristiano, la meditación sobre la Pasión de Cristo no tiene edad y lo mismo deben pensar en ella los jóvenes como los adultos. Parece normal que un adulto se encuentre más predispuesto a este tipo de trabajo mental, pero la experiencia nos dice que este misticismo también ha calado y cala en gente joven y tu pones dos ejemplos excepcionales, pero que muy posiblemente no sean los únicos.
      Ojala todos los cristianos, seamos más o menos amigos de los religiosos pasionistas, los conozcamos más o menos, fuéramos identificándonos con lo que la Pasión de Cristo significa en la economía de la salvación. En la medida en que lo vayamos consiguiendo, seremos más consecuentes con nuestra fe, porque esos sentimientos irremediablemente nos llevará a practicar cada vez más el Amor. Él murió por amor.

      • Mi estimado Antonio

        Gracias por este artículo sobre San Pablo de la Cruz, te soy sincero que poco sabía de él.

        A este instituto religioso lo conocí por medio de un seminarista que amaba a Santa Gemma y de sus escritos que comencé a leer me agradó la santa a pesar de que se le considera que padeció esquizofrenia.

        Parece que tienes alguna cercanía con los pasionistas mi estimado amigo, lo intuyo por lo que le comentas a Andre.

        • Pues no, Emmanuel. Nunca he tenido ningún contacto con algún religioso pasionista, lo que no me ha impedido que lea varios libros relacionados con ellos, su espiritualidad y sus santos y beatos. Pero lo que es contacto de tu a tu, nunca lo he tenido.

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