San Pablo de la Cruz, sacerdote fundador (IV)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Retrato de San Pablo de la Cruz, obra de Domenico Della Porta (XVIII), que se encuentra en la iglesia romana de los santos Juan y Pablo.

Retrato de San Pablo de la Cruz, obra de Domenico Della Porta (XVIII), que se encuentra en la iglesia romana de los santos Juan y Pablo.

En este cuarto y último artículo sobre San Pablo de la Cruz, aunque sea de manera breve, tratemos su faceta de fundador de la Congregación de los religiosos Pasionistas. Como el mismo nos lo cuenta en una de sus cartas, el primer germen de la Congregación despuntó en el corazón del santo cuando tuvo el deseo de “reunir a algunos compañeros” y esto se fue desarrollando gradualmente hasta que entrando en la celda de San Carlos recibió la “infusión del Espíritu Santo en forma de una santa regla” que estuviera imbuida del deseo de una absoluta pobreza y de una vida de penitencia, condiciones indispensables para conseguir el ideal de la máxima unión con Dios a través de Cristo Crucificado y que como consecuencia, esto se transformara en una intensa labor apostólica. Eso mismo se lo repitió por última vez a sus hijos en su propio lecho de muerte, la mañana del 30 de agosto del 1775: “Os recomiendo a todos y especialmente a los que tengan el oficio de superiores, que siempre florezca en la Congregación el espíritu de oración, el espíritu de la soledad y el espíritu de pobreza, porque estad seguros de que si mantenéis estas tres cosas, la Congregación florecerá ante el Señor y ante las gentes”.

Éste fue su testamento, esta es la prueba de su fidelidad a sus primeros deseos donde ya se revelaba cual sería la identidad de su Congregación: participar en el misterio de la Pasión de Cristo no sólo de manera contemplativa viviendo en penitencia y pobreza, sino también haciendo que este misterio se convirtiera en una forma práctica de apostolado mediante la predicación. Sus hijos han seguido sus consejos y la Congregación sigue fiel a sus principios fundacionales y esto lo confirma no sólo el pueblo cristiano, sino incluso la Iglesia mediante una exhortación del Concilio Vaticano II.

Como dije en el primer artículo, San Pablo de la Cruz fue canonizado por el beato Papa Pío IX, el 29 de junio de 1867. El cuerpo del santo fue sepultado en la basílica romana de los santos Juan y Pablo, antes de su beatificación fue exhumado y tras esta fue expuesto a la veneración de los fieles en la capilla del Santísimo Sacramento. El 25 de abril del año 1880 fue puesto en la urna en la que hoy se encuentra y que reproducimos como foto en estos artículos.

Escultura del santo en el Santuario Della Cività.

Escultura del santo en el Santuario Della Cività.

Desde el primer momento los Pasionistas se preocuparon de dar a conocer las características de su fundador. El padre José de los Siete Dolores dice que para pintarlo en vida fue llamado el pintor Tomás Conca, quién lo hizo cuando él se encontraba en el retiro de Vetralla. Dice la tradición que el pintor realizó el retrato en el año 1773 observándolo a través de un agujero hecho en un tablero a fin de que el santo no se percatara de que lo estaban pintando. Inmediatamente después de su muerte, el pintor Domenico Porta hizo una máscara de su rostro en yeso.

Las pinturas posteriores representan algunos episodios de la vida del santo y en realidad no tienen ningún valor iconográfico, ya sea por su escaso valor artístico o por la generalidad del episodio pintado. En éstas aparece vestido con el hábito negro característico de los Pasionistas, a veces con un rosario, un crucifijo, un lirio o una calavera, aunque es cierto que existen cinco retratos suyos que garantizan fielmente como era su rostro siendo ya anciano.

En el archivo de la Scala Santa en Roma existe un pequeño retrato en el que aparece el santo de perfil mientras está leyendo; en él se puede leer “Original de San Pablo de la Cruz realizado por Giacomo Conca sin él saberlo”. En la iglesia de los Pasionistas de Itri (Latina) se conserva un cuadro al óleo donde se le representa de medio cuerpo, con las manos juntas y un poco encorvado hacia un Crucifijo que apoya sobre una calavera. Este cuadro es atribuido a Sebastián Conca, quien lo habría pintado por encargo de la familia Bisleti de Veroli.

Azulejo del Santo en el Santuario Della Cività.

Azulejo del Santo en el Santuario Della Cività.

En la basílica de los santos Juan y Pablo en Roma se conserva un óleo en el que el santo aparece de pie predicando y con un Crucifijo a la cintura. Fue pintado por Della Porta en el año 1773. Asimismo existe otro óleo de autor desconocido, en el que aparece la figura entera del santo, de pie, encorvado y apoyado sobre un bastón. Hay quienes lo atribuyen a Tomás Conca o a su hijo Giacomo. Y cuando San Vicente María Strambi publicó su biografía, esta estaba ilustrada por un grabado de Bombelli en el que se lee: “Vera efigie del Ven. Servo di Dio padre Paolo della Croce, fondatore dei Chierici scalzi della Santissima Croce e Passione di Gesù Cristo”.

El hecho de que existan retratos del santo significa que éste era una persona muy querida y venerada por sus hijos y el que el propio San Vicente María autorizase su reproducción es síntoma de que lo amaba profundamente y quería darlo a conocer. Poco después de la muerte del santo, en octubre de 1775, ya circulaban imágenes suyas como queda atestiguado en el propio proceso de beatificación.

Urna con los restos del Santo en la basílica romana de los santos Juan y Pablo.

Urna con los restos del Santo en la basílica romana de los santos Juan y Pablo.

Por último, decir que en el verano del año 1867, Iacometti realizó una gran escultura que fue colocada en San Pedro del Vaticano. Aparte de los ambientes que se encuentran bajo la influencia de los padres Pasionistas, San Pablo de la Cruz es especialmente venerado en las diócesis de Acqui y Alessandria, donde su fiesta se celebra el día 18 de octubre, fecha de su muerte.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Basilio de San Pablo, “La espiritualidad de la Pasión en el magisterio de San Pablo de la Cruz”, Madrid, 1961
– Zoffoli, E., “San Pablo de la Cruz; historia crítica”, tres volúmenes publicados en 1963, 1965 y 1968.
– Zoffoli, E., “Los pasionistas: espiritualidad y apostolado”, Roma, 1955.
– Zoffoli, E., “Bibliotheca sanctórum, tomo X”, Città Nuova Editrice, Roma, 1990.

Enlaces consultados (28/12/2014):
– http://ilcristotuttoamore.blogspot.com.es/2013_07_01_archive.html
– http://paolodellacroce.altervista.org/biografia_capitolo32.htm

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14 pensamientos en “San Pablo de la Cruz, sacerdote fundador (IV)

  1. Ha sido un gran experiencia conocer en estos días a San Pablo de la Cruz. Ha sido como caminar a su lado o convivir con él. Fructífera su obra como fundador. Importante su legado espiritual. Bien merece ocupar un lugar en el calendario universal.
    Me ha llamado mucho la atención su urna con sus reliquias. Es su cuerpo incorrupto recubierto de máscara y manos de plata o es una figura que guarda sus restos?
    Saludos.

    • Aunque no me atrevo a afirmártelo al cien por cien, creo que su cuerpo no está incorrupto aunque si que está practicamente al completo dentro de esa figura, que es realmente una obra de arte.
      Verás que a lo largo de los cuatro artículos hemos publicado varias fotos de esta urna.
      Yo creo que hemos hecho justicia escribiendo sobre este gran santo, del que como dije en el primero de ellos, estábamos en deuda

  2. Don Antonio: le saludo desde Tegucigalpa, a ver cuando nos escribe algo acerca del Padre Candido Amantini, Pasionista, que hizo mucho bien en la scala santa de Milan, de quien ya se hainiciado su proceso de beatificacion. Creo que le va a interesar su vida.
    Feliz 2015. Paz y Bien.

    • Victor manuel,
      Gracias por tu comentario y feliz año 2015.
      Podremos escribir, si Dios quiere, sobre el padre Cándido Amantini, aunque tendrá que esperar porque hay muchos temas anteriores pendientes.
      Un cordial saludo,

  3. Es una suerte, y de crucial importancia, que contemos con retratos del auténtico rostro del Santo. Podemos ver que era un hombre de aspecto normal, con un rostro común, que no nos llamaría la atención si nos lo cruzáramos por la calle, salvo por el hábito pasionista que, claro, es llamativo. Pero yo creo que esto es muy importante. Los Santos son personas extraordinarias, pero lo son interiormente. Sin embargo somos tan materialistas que en el arte tendemos a idealizarlos y, sobre todo en los Santos de los primeros siglos, los embellecemos de una manera que se asemejan a esos dioses y héroes grecorromanos que tanto les gustaba romper. Y siempre es bueno recordar que eran personas como nosotros y que, en realidad, de haberlos visto por la calle, ni nos habríamos girado a mirarlos dos veces. Eso me da mucho que pensar.

    • Gracias a Dios que desde que se inventó la fotografía ya no tenemos ese problema, aunque bien es cierto que ya algunos siglos antes, algunos pintores hicieron cuadros muy fidedignos sobre determinados santos de la Edad Media tardia en adelante.
      Yo no soy entendido en arte pero me parece que ya desde el siglo XIII tenemos representaciones muy fiables: San Francisco y Santa Clara de Asís, Santo Tomás de Aquino, San vicente Ferrer y muchos otros.

      • Soy de la opinión de Ana María, se tiende a idealizar a muchos santos y entre todos ellos a los primeros cristianos. Se puede entender si tenemos en cuenta que no existían representaciones artísticas fieles. ¿ pero que me decís de San Antonio de Padua?, se le representa como un chaval joven, alto, rubio, etc etc. Hace muy poco vimos su verdadero rostro gracias a la reconstrucción de su cráneo, y vimos que era un hombre normal que poco o nada se parece al que tenemos visto. Pero en bueno, ya sabemos que la piedad popular así lo representado durante siglos y así lo representaran ( si no hacen de ahora en adelante las imágenes con su verdadero aspecto)

        • Pero bueno, todavía San Antonio es del siglo XIII y ahora en el XXI hemos podido reconstruir cómo era su rostro, pero ¿qué me dices de la Beata Laura Vicuña, niña del siglo pasado, de la que existen fotografías y que sin embargo se pinta y esculpe con una cara que no es la suya, con rasgos europeos cuando era una niña argentina?
          Relee el artículo que escribimos sobre ella:
          http://www.preguntasantoral.es/2012/01/beata-laura-vicuna/

  4. Antonio despues de ller estos cuatro articulos dedicados aSan Pablo de la Cruz solo me queda el agradecertelo,pues ha quedado un conjunto de articulos impecables.
    Tambien iba a preguntarte por el cuerpo del santo,pero ya le has contestado al compañero Humberto.
    Yo soy de los que prefieren una mascara de cera a estas mascaras como la que lleva el cuerpo del santo,que me producen algo de reparo,sobretodo en las manos que las hacen quedar tenebrosas,pero bueno,nunca llueve a gusto de todos. 😉

    • Me siento contento, amigo Abel, si con estos cuatro artículos hemos dado a conocer siquiera un poquito la gran personalidad y santidad de San Pablo de la Cruz, un hombre que tanto ha aportado a la Iglesia y cuyos hijos aun siguen aportando.

  5. En este ultimo articulo nos hablas de su aspecto físico y representación en el arte. De muchos sant@s hemos leído que eran reacios a retratarse e incluso ha hacerse fotografías, demostrando así su grados de humildad y de no destacar.
    San Pablo de la Cruz vemos que es otro santo de estos. Seguramente si hubiese llegado ha sospechar que estaba siendo retratado, se hubiera tapado la cara 🙂 . Por suerte no se entero y hoy en día nos queda esta imagen del artista Conca, que ha sido utilizada para hacer multitud de estampas.

    Si no me equivoco, Santa Teresa de Jesús tampoco tenía muy claro eso de estar posando para que la pintaran, decía que tiempo parada era tiempo perdido. Aunque finalmente creo que accedió a que la retrataran en dos ocasiones.

    Gracias amigo Antonio, han sido cuatro artículos estupendos donde hemos podido conocer en todos los aspectos al Santo fundador de los Pasionistas.
    GRACIAS.

    • Gracias a ti, David, por tu amabilidad.
      ¿Y que me dices de las últimas cuatro Teresas (hay más pero estas son las más conocidas): Teresa Benedicta de la Cruz, Teresa de Lisieux, Teresa de los Andes y Teresa de Calcuta, que si que se dejaron fotografiar y son tan santas como las demás?
      Entiendo y respeto que una persona no quiera que la pinten o fotografíen, pero eso a mi no me dice absolutamente nada. La modestia creo que consiste en otras cosas, se puede y debe manifestar de otras formas.

      • El único retrato que se hizo en vida de Santa Teresa de Jesús lo hizo Fray Martín de la Miseria. Cuando la santa lo vio, le dijo: “Ay, hijo, ¡qué Dios te perdone! Me has pintado fea y lagañosa”.
        Les comparto esta anécdota aprovechando la referencia, para opinar que una santa, a pesar de todo, es una mujer, y aprovechando el viaje en este año jubilar de su nacimiento.

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