Beato Leopoldo de Alpandeire, fraile capuchino

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Conocida fotografía del Beato.

Conocida fotografía del Beato.

“La mano en el rosario, los ojos en el suelo y el corazón en el cielo”.

Infancia y juventud
En la provincia de Málaga se encuentra el pequeño pueblo de Alpandeire, de origen musulmán, rodeado de montañas y enclavado en un marco natural inigualable; la serranía de Ronda. En este pequeño pueblecito serrano nació el niño Francisco Tomás de San Juan Bautista Márquez Sánchez. Vino al mundo el veinticuatro de junio de 1864, día de San Juan Bautista, por esta razón también lleva el nombre del santo del día. Sus padres eran Diego Márquez Ayala y Jerónima Sánchez Jiménez, humildes trabajadores del campo, quienes, aparte de nuestro beato, tuvieron dos hijos y una hija más.

Su infancia pasó como la de todos los niños de la época, estudiando con muy pocos recursos y a la vez ayudando a sus padres en las tareas del campo. Esta familia estaba muy unida y como tal, todo lo compartían. Sus padres fueron sus primeros maestros en la Fe, de ambos dos aprendió a comportarse bien, a ser buen cristiano, a rezar las primeras oraciones cristianas etc. Solía rezar el rosario en el campo mientras cuidaba el rebaño de cabras que tenía a su cargo. El carácter del joven Francisco Tomás era tranquilo y alegre, también destacaba por ser sensato y buen compañero, además de estar muy despegado de las cosas materiales. Sus paisanos decían de él que “era todo corazón”.

No se sabe con precisión cuándo tomó la primera comunión, pero lo que sí nos ha llegado es la fecha de su confirmación. En una visita pastoral por la diócesis de Málaga, el joven obispo Dº Marcelo Spínola (Beato) confirmaba en la Fe a Francisco Tomás. Era el día once de septiembre de 1881, tenía diecisiete años, por lo tanto la primera comunión la tuvo que recibir antes. La espiritualidad del obispo quedó muy marcada en él, fue providencial, teniendo en cuanta que era conocido popularmente como el “obispo de los pobres” y él dedicó toda su vida a los pobres.

Tapiz de la beatificación.

Tapiz de la beatificación.

Iban pasando los años y su vocación no afloraba. Seguía siendo el mismo joven de siempre, bueno, amable y dado a la caridad. Por todos sus vecinos eran reconocidas estas virtudes, ellos mismos cuentan cómo no era extraño verlo repartir su dinero, ropa, calzado e incluso sus aperos de labranza a los pobres que se encontraba a la vuelta de las campañas agrícolas de la recolección de la aceituna o el cereal.

Vocación
En 1893, la familia emigró a la vecina ciudad de Ronda. Buscaban una situación económica mejor, aparte de que atravesaban por el duro momento de perder a su hermano Juan Miguel, que murió en la guerra de Cuba. En esta ciudad, al oír predicar a los Padres Capuchinos que por esos días festejaban la reciente beatificación del Beato Diego José de Cádiz, fue cuando vio clara la llamada de Dios que decía que lo siguiera. “Quiero ser capuchino como ellos”, es lo que dijo a sus familiares, cuando su deseo no era otra cosa que ingresar en la orden de los capuchinos. Con total precisión no se puede decir qué es lo que le atrajo de este carisma, probablemente fuese la humildad y dedicación a los pobres, pero en alguna ocasión dijo: “Me llamó la atención lo recogidos que iban”.

Como un chico normal, también tuvo novia. Ésta se llamaba Antonia, y durante casi tres años estuvieron de novios. Francisco Tomás, en vista de que Dios lo llamaba por otros caminos, se despidió de ella, mostrándole sus verdaderos sentimientos religiosos y haciéndole saber que su vida de ahora en adelante pertenecía a Dios. Por entonces, solicitó a los capuchinos entrar en la orden. Estos religiosos lo vieron con buenos ojos, pero debido a muchos despistes y errores en los trámites de admisión, tuvo que esperar y esperar hasta que finalmente ingresó como postulante en un convento de Sevilla, era el año 1899. En este convento creció espiritualmente practicando la oración, el silencio y la caridad; sus superiores veían en él a un joven rico en virtudes. El dieciséis de noviembre de 1900, recibió el hábito capuchino y con ello el nombre de Fray Leopoldo de Alpandeire. Este nombre que recibió y con el que ahora sería conocido, le sorprendió en un principio, debido a que no era frecuente ese nombre en la orden, seguramente él habría preferido llamarse Diego en honor a su beato predecesor, que tanto veneraba e imitaba.

Óleo del Beato, al fondo la ciudad de Granada.

Óleo del Beato, al fondo la ciudad de Granada.

Su corazón: Granada
Como hemos dicho, su primer destino, ya siendo fraile, fue Sevilla. Aquí siguió haciendo un trabajo sencillo, en medio de todos sus típicos quehaceres se santificaba. Su principal tarea era cultivar el huerto de la comunidad. Aparte de esto también se destaca por su recogimiento, alegría e espiritualidad interior; sus hermanos decían: “Se trasparenta su cara, su corazón y sus ojos”. Esto nos hace ver como transcurrieron los primeros años, en los que se “moldeaba” un santo.

En el mes de octubre de 1903 fue destinado al convento de Granada, aquí siguió ocupándose del huerto y madurando espiritualmente, era habitual verlo largas horas en oración ante el sagrario. Sus hermanos los frailes decían que “era un contemplativo entre el agua de las acequias, hortalizas, árboles frutales y flores”. En noviembre de este mismo año emitió sus votos solemnes, meta definitiva de su amor. Después de los votos marchó de nuevo para Sevilla y poco tiempo después para Antequera (Málaga), volviendo definitivamente a Granada el día 21 de febrero de 1914. En esta bella ciudad permaneció cincuenta años, hasta el día de su muerte.

A su regreso a la comunidad capuchina de Granada no sólo se dedicó a cuidar del huerto, sino que también hizo de portero, sacristán y sobre todo limosnero; por este trabajo se le conocía en toda Granada y él conoció a toda Granada. Cruzaba a diario todas las calles de la ciudad, y su trato con la gente era un trato cercano y familiar. En la alforja que llevaba colgada al hombro echaba todo cuanto recibía de la caridad. El Beato Fray Leopoldo, que quería ser un fraile contemplativo, estaba en medio del mundo santificándose y santificando con su ejemplo, cercanía, gracia y amor. Eran tiempos difíciles, de escasez, y por eso el Beato era consciente de la situación, empatizaba con la gente más desfavorecida, con los que pasaba largas jornadas.

Velatorio de fray Leopoldo.

Velatorio de fray Leopoldo.

Para todos los que se le acercaban tenía buenos consejos y oraciones, sobre todo para los niños que lo acompañaban de casa en casa. Tanto la ayuda material o espiritual de Fray Leopoldo era para muchos su único sustento, “era un fraile distinto, pero no distante”, decían los que lo conocieron. Mientras pedía las limosnas para el convento y para los pobres, caminaba en constante oración, se le acercaban para pedirle oraciones por alguna necesidad y él siempre rezaba tres avemarías, así pasó a ser popularmente conocido como el “humilde fraile de las tres avemarías”.

Al Beato Fray Leopoldo también le tocó vivir y sufrir el tiempo hostil que fue previo a la Guerra Civil. No fue nada agradable para él escuchar duras amenazas como “¡Te vamos a matar!”, “Trabaja y no te dediques a ir pidiendo”, “¡Haragán, te echaremos la soga al cuello!”, entre otra muchas cosas más. Lejos de amilanarse, seguía recorriendo Granada y ante estas amenazas y seguro de la presencia de Dios, decía: “Pobrecitos, hay que tener compasión de ellos, porque no saben lo que hacen”.

Primera sepultura del Beato, en el cementerio de San José.

Primera sepultura del Beato, en el cementerio de San José.

Pasaban los años y la figura de Fray Leopoldo de Alpandeire iba creciendo, pero esto no se debía a que en su vida hubiera algo extraordinario que lo hiciera diferente, no, nada más lejos de la realidad. Su vida y su obra no tenían nada de extraordinario, andando entre la gente creció su espiritualidad, su Fe, esperanza y caridad. Como el mismo San Francisco de Asís, creció en estas virtudes en medio de la gente, aceptando la voluntad de Dios tanto en los buenos momentos como en las tribulaciones. Vivió la pobreza evangélica, por lo tanto fue pobre como los pobres que atendía, pero rico al ser bendecido por Dios y por la gran cantidad de almas que lo admiraban.

Últimos años de vida y muerte
Fray Leopoldo fue muy longevo, con ochenta y nueve años aún seguía recorriendo las calles de Granada pidiendo limosnas. Un día sufrió una grave caída que le ocasionó la rotura de un hueso, a pesar de que esto no supuso un daño irreparable para él, desde entonces ya no salió más a pedir limosna por la dificultad que tenía al caminar.

Como todo ser humano a su avanzada edad, el fray limosnero se iba quedando sin fuerzas y poco a poco se quedó sin movilidad. El día nueve de febrero de 1956, moría santamente en este convento de Granada. Tenía noventa y dos años, y como hubiera dicho San Francisco de Asís, su padre espiritual, “la hermana muerte vino a buscarlo”.

Segunda sepultura del Beato, en la iglesia.

Segunda sepultura del Beato, en la iglesia.

Desde el mismo día de su muerte por su velatorio pasaron miles de personas, que lloraban desconsoladamente al saber que a Granada se le iba un Santo. Los niños, que tanto lo quisieron, se acercaban hasta su capilla ardiente, lejos de asustarse al ver el cuerpo presente, lloraban al ver muerto a “Fray Nipordo“, como solían llamarle.

Beatificación
Murió en olor de santidad, y desde el mismo día que se abrió al público su tumba, cantidad de personas no han dejado de visitarla. En 1961, en el convento de las clarisas capuchinas de Granada, se abrió el proceso diocesano. En 1969, sus restos son trasladados desde la comunidad hasta la cripta, donde hoy en día están expuestos a la pública veneración.

Dº José Méndez, arzobispo de Granada, introduce oficialmente la causa de canonización en 1982. En el mes de marzo de 1994, la Positio se envía para su estudio a Roma. El quince de marzo de 2008 se le declara Venerable. Finalmente, el Papa Benedicto XVI firmó el decreto de milagro atribuido a Fray Leopoldo.

Vista del sepulcro actual del Santo en el convento.

Vista del sepulcro actual del Santo en el convento.

Pasados los cincuenta años de su muerte, el doce de septiembre de 2010, tiene lugar en la base aérea de Armilla, la multitudinaria beatificación del Beato Fray Leopoldo de Alpandeire.

David Garrido

Enlaces consultados (15/02/2015):
– www.franciscanos.org/santoral/leopoldoalpandeire.htm
– www.fray-leopoldo.org

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

14 pensamientos en “Beato Leopoldo de Alpandeire, fraile capuchino

  1. Muchas gracias, David, por este artículo sobre nuestro querido Fray Leopoldo. Para los andaluces, el Beato Leopoldo es un icono. Yo, por mis estudios y profesión, he visitado la ciudad de Granada en numerosas ocasiones, he visitado su tumba y he comprobado que allí aun sigue en el recuerdo de muchísimos granadinos que lo vieron recorrer sus calles pidiendo limosna y haciendo el bien. Desde todos los puntos de Andalucía se organizan peregrinaciones a su tumba, que es un continuo ir y venir de personas de toda condición social que ven el Fray Leopoldo a un fiel hijo de nuestro Padre San Francisco, sencillo y simple como él, pobre como él, enamorado de Cristo como él.
    Por si alguien tiene interés en su Causa, este es el link de la Vicepostulación: http://www.fray-leopoldo.org/

    Quiero recordar hoy muy especialmente a los 21 mártires egipcios (ortodoxos coptos) que fueron degollados por los fanáticos del IS “porque eran infieles que rezaban a su Dios antes de morir”. Como bien dice el Patriarca de Alejandría de los coptos católicos, Ibrahim Isaac Sidrak, en su mensaje de condolencia a Su Santidad Tawadros II, murieron por la fe, confesando a Cristo, son auténticos mártires del siglo XXI a los que podemos encomendarnos para que fortalezcan nuestra fe y nuestro deseo de unidad.

    • Gracias por tu comentario Antonio.
      Antes que nada, me alegro mucho de que después de estas semanas vuelvas nuevamente al blog, eso quiere decir que te encuentras mucho mejor, por lo que me alegro doblemente.

      El Beato Fray Leopoldo es archiconocido en la ciudad de Granada y en toda Andalucía. Obviamente, Granada fue la ciudad que lo vio crecer como santo y por eso aquí lo veneran tanto. Estos días en los que he preparado el articulo me llamo mucho la atención lo rapido que creció su fama de santidad por toda España, según lo que leí, a los pocos años de su muerte llegaban cartas y visitas de todo el país pidiendo su beatificación.
      Como bien dices, nuestro Beato siguió el ejemplo de San Francisco de Asís, así, sencillo, humilde, pobre y sin hechos extraordinarios alcanzo la santidad (algunas fuentes sí aseguran que vivió casos extraordinarios en su vida).

      Que Dios tenga en la gloria a nuestros hermanos los cristianos ortodoxos coptos y a todos los mártires que a diario mueren defendiendo la Fe cristiana en países donde es perseguida.

      • PD: Se me olvidaba agradecerte la ayuda que me has prestado al enviarme algunas de estas fotos, a pesar de estar enfermo has sacado tiempo para enviármelas. Gracias.

  2. Yo tengo un recuerdo muy claro y preciso de este Beato desde niña, sin haber pisado en mi infancia tierras andaluzas. Recuerdo que mi madre me llevaba de compras al mercado del pueblo y allí, muchos puestos de carnicería o pescadería tenían una estampa del Beato Leopoldo presidiendo el puesto, porque el tendero o tendera le tenía devoción. Yo, que estaba en edad de preguntarlo todo, quise saber quién era y pronto se me olvidó su nombre, porque yo entonces sólo retenía lo concerniente a las santas mártires, que eran las que a mí me gustaban. Es más, con los años hasta llegué a confundirlo con San Leopoldo Mandic o incluso con San Pío de Pieltrecina, porque todos los padres capuchinos me parecían iguales: frailes barbudos y poco más. Con los años ya he ido ordenando las cosas y distinguiendo, pero en fin, líos que se hacía una de cría.

    Lo curioso es que habiendo vistiado Granada hace algunos años, sí vi a San Juan de Dios por todas partes, a San Juan de la Cruz y a otros Santos relacionados con la ciudad, pero a él no lo he visto por ningún lado, como sí lo vi en puestos de mercado en tierras valencianas, bien lejos de su hogar. Coincidencias curiosas de la vida.

    Mis respetos, honra y memoria a los mártires coptos.

    • Gracias por tu comentario Ana María.
      Fíjate que a mí me paso un caso parecido. De los primeros calendarios de pared que recuerdo ver en mi casa y en la de mis abuelos, era el de Fray Leopoldo. Cuando yo tenía unos cinco años, un familiar mio fue a Granada y trajo unas estampas con una pequeña reliquia, desde entonces (hace mas de veinte años) mi padre la guarda con mucho cariño en su cartera.

      Hace unos años visite Granada, en una visita muy fugaz, no pude ver su tumba ni nada relacionado con él. Ahora, ya beatificado, si que hay presencia suya por casi toda la ciudad. ¿ Pudiera ser que visitaste la ciudad antes de ser beatificado?.

      • Eso fue. Estuve en Granada en abril de 2010, en las Pascuas, y fue beatificado ese año, pero en septiembre. Y no había nada de nada de él por ninguna zona por la que pasé, y me paseé bien a gusto por Granada, y ni la punta de la barba le vi. Cosas que pasan.

  3. He de confesarte que es la primera vez que leo la vida de este beato, quien cuando fue elevado al honor de los altares, percibí un boom sobre él en internet, por lo que me di cuenta de lo querido que era y lo ejemplar que ha de haber sido su vida, lo cual ahora confirmo con tu trabajo.
    Me ha llamado la atención que tuviera una novia, eso lo hace muy humano, no recuerdo que otros santos hayan tenido noviazgo, salvo a Santa María Micaela del Santísimo Sacramento. Su vocación parece tardía, pero en el plan de Dios, para él, que murió nonagenario, fue el tiempo adecuado.
    También me ha gustado que se metiera con el pueblo, que conviviera con él, creo que esta manera de avangelizar es fecunda y efectiva, hoy muchos sacerdotes, religioso(a)s que tienen auto y no se suben al transporte publico, esto, por decir ejemplo, los hace lejanos y antipáticos al resto del pueblo de Dios. No omito señalar como lo querían los niños. Sin duda, esa admiración debió dejar más de una inquietud vocacional.
    En hora buena por este trabajo, recieb un cordial saludo y te pido por favor me mandes las imégenes de este artículo también, cuando lo tengas, a mi correo electrónico.
    Paz y bien.

    • Gracias por tu comentario Humberto.
      Verdaderamente me alegra mucho saber que has conocido mejor la figura de este santo del pueblo gracias al articulo de hoy, tu bien sabes que esta es la finalidad de tod@s los que escribimos aquí.

      Son muchos los santos que han tenido novi@, como humanos comunes y corrientes también sintieron amor por otra persona antes que ser atraídos por el amor de Dios. Por poner un ejemplo. San Juan Pablo II.
      Es cierto que su vocación fue tardía, pero muy fructífera. Él quería ser contemplativo y no imaginaba lo planes de Dios, que era nada menos que santificar al pueblo con su ejemplo, mezclado entre ellos.
      Los niños fueron su predilección, a cada paso que daba lo acompañaba una algarabía de niños que aun se recuerda. En muchas imágenes que se han hecho con motivo de la beatificación se puede ver acompañado de niños.

  4. David cuando no conocia al famoso Fray Leopoldo de Alpandeire (aun no era beato),vi un librito suyo editado por las paulinas y lo compre pensando que por el aspecto que presentaba con su larga barba blanca y su alforja se trataria de un “santo” de siglos atras.
    Cual fue mi sorpresa que habia vivido la mayor parte de su vida en el siglo XX,y yo imaginandomelo en el siglo XVII o XVIII.
    Recuerdo sus anecdotas como fraile limosnero y su famosa alforja.
    Si no me equivoco creo que hay bastantes fotografias del Beato Fray Leopoldo.
    Gracias por el articulo David,me alegra que lo hayas realizado tu.

    • Gracias por tu comentario Abel.
      Sí, a primera vista podemos pensar que parece un fraile que vivió hace siglos. Y sin embargo estamos ante un Beato de algunas décadas atrás. Son muchas las personas de Granada que guardan un recuerdo cercano de él.
      Junto al Santo Padre Pío de Pietrelcina es uno de los capuchinos mas conocidos. Cuando los vemos en fotos ( más si son en blanco y negro), con esas barbas y hábitos con capucha, es cierto que parecen santos de otras épocas.
      De su alforja, que en el museo dedicado a él se conserva todavía, se cuentan muchas anécdotas divertidas.Era común ver como llenaba la alforza de todo tipo de cosas que al mismo tiempo vaciaba repartiéndolas de camino a casa.

  5. Que bonita vida!!! Gracias David por contarla con tanta claridad. Mientras leía me iba acordando de san Martin de Porres, una vida muy similar a la del beato Leopoldo, santos humildes, de corazón puro y amoroso, Dios nos enseña que la santidad tiene muchos caminos pero que siempre la caridad es necesaria para llegar a ser santo.

    • Gracias por tu comentario Carmen.
      Pues después de comentarlo, fíjate que si que tiene parecido con la vida de San Martín de Porres. En los trabajos mas humildes y a la sobra del ir venir de la gente, se forjaron como santos.
      La caridad es imprescindible en el equipaje para el camino que lleva a la santidad.

  6. David muchas gracias por este artículo, hace más de 10 años que yo tengo una pequeñísima estampa de fray Leopoldo de Alpandeire que me trajo una persona que fue a Granada, pero sinceramente que nunca había encontrado información sobre él y solo sabia su nombre y ya, asi que tu artículo me ha servido de mucho para develar quien fue este beato del que hace tanto tengo una estampa, gracias.

  7. Nunca había oído hablar de este beato hasta que vine a vivir al Puerto de Santa Maria ,soy feligrés de la iglesia
    Prioral de Nuestra Señora de los Milagros y los sacerdotes son capuchinos y hay un cuadro de fray Leopoldo en una capilla .Soy de Salamanca y conocí al padre David de la Calzada también capuchino.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA

*