San Juan Bautista de la Concepción, reformador de los Trinitarios

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Retrato del Santo. Fuente: www.trinitiari.org

Retrato del Santo. Fuente: www.trinitiari.org

“Sufrió mucho, pero amó más”.

En el pueblo de Almodóvar del Campo (Ciudad Real), cuna también de otro gran santo y doctor de la iglesia como San Juan de Ávila, nace el día 10 de julio de 1561 el niño Juan García López, siendo bautizado pocos días después. Sus padres eran Marcos García Gijón e Isabel López Rico. Juan era el quinto hijo de los ocho que tuvo el matrimonio. Este matrimonio era conocido en el pueblo por su piedad y caridad, eran cristianos comprometidos, su desahogada economía les permitía ayudar a muchos paisanos necesitados.

Según los escritos de sus hermanos mayores, Juan sintió desde muy niño atracción por las cosas de Dios, quería dedicarse a hacer las cosas que hacían los santos. Por esto mismo jugaba a ser santo además de leer sus biografías. También invitaba con mucho fervor las privaciones y mortificaciones de estos, como por ejemplo: comer muy pobremente, usar cilicio, dormir en un lecho duro y hasta hacer voto de virginidad. Estas privaciones le ocasionaron problemas de salud graves, aún así, todas estas mortificaciones no fueron impedimento para crecer más en la devoción a la Virgen María, la Eucaristía y los pobres; muchos paisanos aseguraban que, al regalar Juan sus ropas a los pobres y enfermos, éstos quedan curados.

Vocación
Alrededor del año 1574, cuando Juan contaba con trece años, Santa Teresa de Jesús pasaba por estas tierras manchegas fundando conventos. Los padres de Juan invitaron a la santa reformadora a hospedarse unos días en su casa para reponerse del viaje. Durante esta estancia en la casa familiar, la santa se dirigió y puso su mano en la cabeza del joven Juan, diciéndole: “Juan, estudia, que me has de seguir”, y al marcharse se dirigió a la señora Isabel, diciéndole estas palabras proféticas: “Usted, patrona, tiene aquí un hijo que ha de ser un muy gran santo, patrón de muchas almas y reformador de una cosa grandísima que se verá“.

En Almodóvar del Campo empezó sus estudios de gramática, siendo los Padres Carmelitas de este pueblo los que lo instruyeron en sus primeros pasos de la vocación religiosa. Más tarde, acabados estos primeros estudios, marchó a la universidad de Baeza (Jaén) y Toledo para estudiar teología. Fue aquí modelo de estudiantes por su aplicación y piedad. Como ya hemos visto en otras ocasiones, no todo fue camino de rosas, sus propios compañeros lo envidiaban y por esa razón levantaron falsos testimonios contra él, como en un caso que aseguraban haberlo visto con una mujer de mala reputación. Pero todo esto caía en saco roto, él no hacía caso y perdonaba a los que lo injuriaban. Se ganó por todo esto el sobrenombre de “el joven santo”.

Óleo que comemora los 400 años de la muerte del Santo.

Óleo que comemora los 400 años de la muerte del Santo.

No habiendo definido aún el carisma al que iba a pertenecer, en un principio pensó entrar en los carmelitas descalzos, pero más tarde se decidió a formar parte de los trinitarios calzados. Una visión mística que tuvo al respecto hizo que se decantara por la Orden Trinitaria, que por aquella época se encontraba en decadencia. Con tan sólo diecinueve años, el veintiocho de julio de 1580, hizo el noviciado, y un año más tarde, el veintinueve de junio de 1581, profesó. Mientras se preparaba para ser presbítero, tuvo como maestro de filosofía a San Simón de Rojas. Era extraordinaria su sabiduría y en general todas sus dotes, pronto corrió su fama por toda España, hasta tal punto llego que lo comparaban con San Bernardo de Claraval o San Juan Crisóstomo, y personajes tan destacados como Lope de Vega decía que era “el más bello genio de España”.

En Alcalá de Henares cursó sus últimos estudios y desde allí viajó hasta Sevilla, donde su vida corrió serio peligro al ser perseguido por los musulmanes. Saliendo de esta provincia, a su paso por Écija, tuvo una revelación: “Nube sobre mí que sin saber donde se juntó y formó, con tales truenos, relámpagos, piedras y aire, que cada relámpago que sobre mí caía era un rayo que me decía: enmiéndate, que si no acabarás. Pasó la tempestad y yo quedé Recoleto con voto y con obligación, con deseo y con voluntad.”

Reforma de la Orden de la Santísima Trinidad
Desde esta revelación, Fray Juan entendió que tenía como deber reformar la Orden de la Santísima Trinidad, fundada siglos antes por San Juan de Mata. El ocho de mayo de 1594 la Orden celebró un capítulo general en Valladolid con el fin de levantar y recomponer la debilitada familia trinitaria en España. Invitando en cierto modo a Santa Teresa de Jesús, se dispuso que se siguiera la primitiva regla y que se fundaran nuevos conventos en diferentes provincias, además de que los frailes dejasen su nombre de familia y tomasen el nombre de un santo, Juan pasó a llamarse: Juan Bautista de la Concepción.

Dibujo contemporáneo del Santo y la nueva Regla. Detrás, sus predecesores. Fuente: iglesia.almodovardelcampo.org

Dibujo contemporáneo del Santo y la nueva Regla. Detrás, sus predecesores. Fuente: iglesia.almodovardelcampo.org

Valdepeñas (Ciudad Real) fue su primer destino, desde aquí emprendió su tarea de reforma, no sin muchos problemas y oposiciones por parte del clero español. Por este motivo viaja a Roma para exponer su deseo al Papa. Durante el viaje hizo un descanso en Florencia para consultar sus dudas con Santa María Magdalena Pazzi, la que le profetizó que más pronto que tarde vería un agradable fin a la reforma. Llega a Roma el veintiuno de marzo de 1598, y como él mismo se esperaba, se encontró sin ningún apoyo de sus superiores y hermanos. Pero al mismo tiempo fue apoyado por dos futuros santos: San Camilo de Lelis y San Francisco de Sales, que se interesaron por su obra. Finalmente, el veinte de agosto de 1599, casi dos años después, el Papa Pablo IV aprobó la Orden de los Trinitarios Descalzos Reformados. La reformada Orden contaba con sus propias constituciones y superiores. Añadió un cuarto voto a los ya existentes, en el que sus hijos no podían recibir ningún alto cargo o dignidad, de sus escritos dice: “Claro está que si yo te amo, Señor, no tengo de querer en esta vida honra ni gloria, sino padecer por tu amor”.

En el invierno del año 1600, San Juan Bautista de la Concepción vuelve a España como superior del Convento de Valdepeñas (Ciudad Real). Aquí no fue bien visto el cambio que traía, y por esa razón un grupo de los mismos trinitarios quiso ahogarlo dentro de un pozo. Dejando atrás este trágico episodio, pronto se le unió un considerable grupo de jóvenes que querían seguir su nueva regla. San Juan Bautista de la Concepción los preparó con mucho esmero, dejándoles muchas obras de gran riqueza espiritual. Terminado un año de noviciado con los nuevos trinitarios descalzos, marchó a fundar nuevos conventos en muchas partes de España como Alcalá, Salamanca, Madrid, Baeza etc; hasta llegar a dieciocho. Muchas almas fue atrayendo en este peregrinar, como en su día le profetizó Santa Teresa de Jesús.

Antiguo grabado del Santo. Fuente: www.todocoleccion.net

Antiguo grabado del Santo. Fuente: www.todocoleccion.net

Muerte y canonización
Muy desgastado físicamente, siguió fundando conventos. En una de sus últimas fundaciones, los frailes lo tachaban de severo y, en vista de esa situación, llegaron consultores para revisar esta regla. San Juan Bautista de la Concepción sabía que eran pruebas que Dios le enviaba, se lo habían dicho los santos que en vida conoció. En vista de la situación, pidió de rodillas al visitador que si él tenía la culpa, que lo azotara, pero que la reforma la salvara. El visitador se dio cuenta que estaba ante un gran santo y, levantándolo del suelo con grandes halagos a su persona, lo mantuvo como padre superior de la reforma.

En 1611, sus fuerzas ya lo abandonaban y en vista de esto, dejó de ser superior. Pero aún así fundó el convento de Toledo e inmediatamente después trabajó para fundar otros en Andalucía. Aquejado de fuertes dolores en la vejiga, fue operado y trasladado al convento de Córdoba. En este mismo convento por él fundado, la noche del catorce de febrero de 1613, moría santamente el reformador de la Orden de la Santísima Trinidad, a los cincuenta y dos años. Murió diciendo: “Señor, vos bien sabéis que yo hice todo lo que pude para ejecutar vuestras órdenes”.

Si ya de en vida gozaba de fama de Santo, después de muerte no fue menos. Hasta el convento cordobés de Nuestra Señora de Gracia llegaban muchos devotos. El Papa Pío VII lo beatificó el día veintiuno de septiembre de 1819, y su canonización se celebró el veinticinco de mayo de 1975, por el Beato Pablo VI. Sus reliquias pueden venerarse aquí, expuestas al público en un figura yacente.

Urna con la figura yacente del Santo en Córdoba. Fuente: cofrades.sevilla.abc.es.

Urna con la figura yacente del Santo en Córdoba. Fuente: cofrades.sevilla.abc.es.

Su fiesta se celebra hoy según la Orden Trinitaria, pero en algunos sitios se celebra mañana, debido a que hoy se celebra a los santos patronos de Europa y a San Valentín.

David Garrido

Enlaces consultados (11/02/2015):
– www.fatima.pe/articulo-335-san-juan-bautista-de-la-concepcion
– www.mercaba.org
– es.wikipedia.org/wiki/Juan_Bautista_de_la_Concepci%C3%B3n

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

14 pensamientos en “San Juan Bautista de la Concepción, reformador de los Trinitarios

  1. Está claro que el Siglo de Oro español fue una época de reformas y que las órdenes religiosas habían llegado a tal decadencia que necesitaban urgentemente renovarse o morir. Comprensible que hubiese quien quisiera renovarlas para no perderlas y tuviera que enfrentarse a los acomodaticios que, acostumbrados a llevar las cosas de forma idéntica y relajada, por costumbre más que por significado, se resistían a ver cuestionadas sus bases de poder y sus rutinas dentro de cada orden.

    Tengo una pregunta que viene indirectamente al tema, tengo entendido que los Trinitarios, al igual que los Mercedarios, cuando se dedicaban a la redención de cautivos sólo rescataban a hombres, no a mujeres ni a niños. ¿Es esto cierto?

    • Gracias por tu comentario Ana María.

      Estoy en total acuerdo con tu opinión. Menos mal que a lo largo de este siglo y parte de otros, se llevaron a cabo las reformas, sino hubiese sido así, probablemente algunas estarían desaparecidas.

      Y con respecto a lo que me preguntas, de la orden de la Merced no te puedo asegurar nada, pero de los Trinitarios si que he leído que rescataban a familias enteras y también viudas.
      Si que es cierto que la mayoría eran hombres, hay que tener en cuenta que estos eran los que luchaban en las guerras y por tanto eran los que quedaban cautivos y rehenes de los musulmanes.

      • Debo estar confundida, quizá fueran los mercedarios, pero lo que sí leí en el artículo del Cristo del Rescate de Salvador es que había un orden de preferencia de rescate y que primero eran los varones cautivos en combate, y luego ya los varones pobres, las mujeres y los niños. Y primero los españoles e italianos, y después el resto de extranjeros. Es decir, que había un criterio discriminatorio de sexo, edad y nacionalidad a la hora de rescatar, pero estas normas no las fijaban las órdenes sino la monarquía, y no eran cuestionadas.

        • Pues esto que nos compartes, es absolutamente nuevo para mi. Algo me suena que el Rey de Francia si que ponía algunos condiciones a San Juan de Mata, cuando este procedía a rescatar en masa.

  2. San Juan Bautista de La Concepcion tenia una hermana Sor Francisca Garcia Rico carmelita descalza que murio en olor a santidad, segun vi en sus biografias, no he conseguido informacion sobre ella, este santo es de canonizacion reciente en 1975 por el Beato Pablo VI con San Simon de Rojas en 1988 por San Juan Pablo II. en el siglo XVII la orden trinitaria florecieron estos tres santos San Miguel de Los Santos (1625) San Juan Bautista de la Concepcion (1613) y San Simon de Rojas (1624)

    en la orden trinitaria no he visto oficialmente santas de la orden, que deben de haber obviamente, aunque en el siglo XIX existieron la Beata Ana Maria Taigi (1837) y la Beata Isabel Canori Mora (1825) (cuyo articulo fue publicado recientemente) pero ambas son terciaras seglares, la unica monja trinitaria beatificada oficialmente es la Beata Francisca de la Encarnacion Espejo (1937) religiosa y martir durante la segunda guerra civil española, se menciona una Santa Laura de Constantinopola y compañeras martires trinitarias por el año de 1452 pro su culto es popular, pero no hay casi mujeres religiosas de la congregacion que han sido canonizadas o beatificadas

    excelente articulo sobre San Juan Bautista de la Concepcion tambien conocido como san Juan Bautista de Almodovar

    por cierto hoy el papa Francisco anuncio ya la fecha de canonizacion de Mariam Baouardy, Maria Alfonsina Danil Ghattas, Emilia de Villeneuve y Maria Cristina Brando sera el proximo domingo 17 de mayo de 2015, en la plaza de san pedro en el Vaticano. muchos saludos desde Venezuela

    • Gracias por tu comentario Juan, aportas muy buena información.

      Es verdad que tenía una hermana que también en vida se la consideraba santa. Por desgracia yo no tengo información suficiente, pero cuando me la faciliten, te la aré llegar.
      El s. XVII fue esplendoroso para esta orden, bien es cierto que estos santos fueron la causa. De San Simón de Rojas, tengo pensado escribir pronto.

      Mujeres “santas” de esta orden hay muchas. Pocas son las beatificadas y canonizadas, algunas ya hemos visto aquí gracias a Ana María y Antonio. El grupo de Santa Laura de Constantinopla y compañeras no lo conozco.

      Es una muy buena noticia la canonización de estas beatas mujeres.

  3. David el otro dia podimos leer un articulo dedicado a otro santo trinitario y hoy nos presentas al reformador de la orden,que como bien indicas en el articulo estaba en franca decadencia (como tantas otras ordenes de la epoca).
    No me imaginaba que tal peligro pudiera correr el santo en tierras de Sevilla por esos años,debido a los musulmanes.
    Tambien me ha sorprendido el que un grupo de los mismos hermanos trinitarios del convento de Valdepeñas quisieran ahogarlo en un pozo por no querer aceptar las reformas que el santo traia consigo,verdaderamente no me cabe en la cabeza que clase de trinitarios serian esas personas con semejantes inclinaciones violentas.
    Me ha despertado la curiosidad la pregunta que hace la compañera Ana Maria,asi que leere la respuesta que le des,pensaba que rescataban a todos por igual.

    • Gracias por tu comentario Abel.

      Pues sí, San Juan Bautista de la Concepción sufrió todo esto y más. Aparte, también sufrió cantidad de calumnias. Según la tradición, antes del intento de ahogarlo, lo tuvieron raptado y privado de comida.
      No todos se comportaron así, solo fueron un grupo de sublevados que al ver como se les acababa el chollo, no quisieron aceptar nada de lo que él proponía. Ya sabemos lo que pasa cuando alguien entra en un sitio sin vocación y sin amor por el prójimo …

      • Gracias por este maravilloso y documentado artículo sobre San Juan Bautista de la Concepción, cuyos restos he tenido el privilegio de ver.
        Cuando uno vive cómodamente, aun dentro de las inevitables incomodidades que originan una vida de comunidad, si no tienes verdadera vocación, es muy incómodo (por decirlo suavemente) que venga uno a decirte que tienes que cambiar de forma de vida. Si además de cómodo y sin vocación eres un pícaro o un delincuente, es normal que intentes quitarte de enmedio a aquel que te incomoda. Eso les ha pasado de una u otra manera a todos los santos reformadores, ya sean de Órdenes religiosas ya sean del clero secular y si no, que se lo pregunten a Santa Teresa de Ávila, a San Juan de la Cruz, a San Pedro de Alcántara o a San Juan de Ávila, por poner algún ejemplo.
        Lo que es patente es que el santo tenía clarísima cual era su misión dentro de la Orden y la llevó a cabo.contra viento y marea.
        Te pido un favor: escríbemos sobre San Simón de Rojas, otro gran santo español, aunque ya sabes que en esta ocasión no podrás poner las fotos de sus reliquias.

  4. La Orden Trinitaria además del gran trabajo humanitario que ha hecho y sigue haciendo, es rica en modelos de santidad. Gracias a estos artículos que has´publicado, he tenido la curiosidad de investigar sobre esta orden y he descubierto, además de los santos oficiales, muchos testimonios dignos de conocer y venerar. Aprovechando la mención que hace Juan sobre Santa Laura de Constantinopla, le pido a Ana María por favor que haga un trabajo sobre esta Santa, porque nadie como ella para desenredar la madeja.
    Sobre la reforma hecha por San Juan Bautista de la Concepción, su trabajo era necesario y a él le tocó la posibilidad de hacerlo y lo hizo con creces.
    Su relicario es muy bonito y me ha dado gusto saber que está en Córdoba, tierra de mártires que guarda tantas reliquias.
    Te pido por favor tengas a bien enviarme la imagen que encabeza el articulo, me ha pareceido muy agradable y quisiera tenerla para mi colección, pues de este santo tengo algunas, pero coo que me hace falta esta. Gracias.

    • Gracias, Humberto, por tenerme en tan buena consideración. En realidad la madeja la han desenredado los hagiógrafos modernos y yo comunico y saco mis reflexiones, pero sí, prometo dedicarle un artículo a Santa Laura de San Pedro y a sus compañeras, religiosas trinitarias mártires en Constantinopla. Santa que es muy desconocida, incluso por los de su Orden, y de la que hasta hace nada no había siquiera información en Internet. Yo tengo una estampa de ellas:

      https://flic.kr/p/6YCzGr

      No le quiero robar más protagonismo a David. Se hablará de esta Santa cuando proceda.

    • Gracias por tu comentario Humberto.

      Con mucho gusto te paso las fotos de este articulo, pediré tu dirección electrónica a la dirección del blog, porque por aquí no es muy seguro ponerla.

      Me alegra saber que con estos artículos has conocido un poco mejor a esta orden y a la santidad que hay en ella.
      Como dices, San Juan Bautista le hizo caso a Dios y llevó a cabo la reforma. No fue un camino de rosas y tampoco fue bien reciba, sobre todo en España, pero él hasta el día de su muerte dejo bien claro su trabajo. Sus ultimas palabras lo dicen todo.

      Te doy la razón, su urna-relicario esta muy bien cuidada. Es solemne y austera a la vez, y esta muy bien ubicada porque los fieles la pueden ver desde cualquier punto.

  5. Que buen articulo David, la vida de los reformadores siempre ha sido dura , en realidad como la de todos los santos, unos han tenido que luchar contra si mismos y otros con la incomprensión de los que les rodeaban, no es fácil seguir el camino de santidad pero todos tenemos que intentarlo. Muy interesantes todos los comentarios. Gracias David

    • Gracias por tu comentario Carmen.
      Todos los reformador@s han sufrido en primera persona las dudas y la falta de entendimiento de sus propios miembros. Aunque a primera vista no los entendieran y fueran perseguidos por ello, vemos como era necesario y de no haber sido por eso incluso habrían desaparecido.

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