Beato Juan de Fiesole (Fray Angélico)

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Retrato del Beato en un fresco de Luca Signorelli.

Retrato del Beato en un fresco de Luca Signorelli.

Hoy celebramos su festividad. ¿Quién no conoce la maravillosa obra pictórica de Fray Angélico? Yo creo que cualquier persona medianamente culta, más de una vez se ha extasiado ante una pintura de este fraile dominico que vivió a caballo entre los siglos XIV-XV. Pero, ¿conocemos su persona, su santidad de vida? Eso ya es harina de otro costal y eso es lo que modestamente vamos a intentar esbozar en el día de hoy.

Se llamaba Gil y nació en la localidad florentina de Vicchio di Mugello en el año 1387. Tuvo un hermano más pequeño llamado Benedicto y una hermana llamada Francisca. Su familia se marchó a Florencia y fue en aquella maravillosa ciudad donde Gil tuvo sus primeros contactos con los talleres artísticos. No se tienen muchas noticias sobre el ambiente en el que se desenvolvía su familia ni la formación humana y religiosa que recibió, pero allí en Florencia conoció al beato Juan Dominici y este le hizo enamorarse de la espiritualidad dominicana, por lo que, con veinte años de edad y acompañado de su hermano Benedicto, tomaron los hábitos en el nuevo convento reformado de San Domenico, en Fiesole, localidad y cabeza de una diócesis situada a menos de diez kilómetros de la capital. En este convento se sometió a la observancia de la Regla, hizo el noviciado y al realizar la profesión religiosa cambió su nombre de pila por el de Fray Juan de Santo Domingo.

Ya en este convento, mientras se preparaba para el sacerdocio, compaginó sus estudios de filosofía y teología con lo que en él era una vocación innata – la pintura -, por lo que dentro del convento creó un estudio de arte. Allí pintó los famosos cuadros de la Anunciación y de la Coronación de la Santísima Virgen con la intención de adornar los altares laterales de la iglesia conventual. El primero de estos cuadros se encuentra hoy en el Museo del Prado de Madrid y el segundo, en el del Louvre en París. De este último – el de la Coronación de la Virgen -, dice Vasari: “Entre todas las cosas que hizo fray Juan, mostró toda la grandeza de su virtud en una tabla, en la cual Jesucristo corona a nuestra Señora en medio de un coro de ángeles y entre una multitud infinita de santos y santas, todos tan bien hechos y con tan variadas actitudes que al mirarlos, se siente un verdadero placer y dulzura. Todo el colorido de esta obra parece ser hecha por las manos de un santo o de un ángel y es por esto por lo que siempre se le ha llamado a este buen religioso Fray Juan Angélico”.

El Beato pintado por Lorenzo Buti (1590). Convento de Santo Domingo, Fiésole (Italia).

El Beato pintado por Lorenzo Buti (1590). Convento de Santo Domingo, Fiésole (Italia).

Debido a diversos problemas eclesiásticos, tuvo que seguir el devenir de su joven comunidad, viéndose obligado a establecerse en Foligno en el año 1409 y en el convento de Santo Domingo en Cortona. Estos traslados los puso en contacto con la región de Umbría, lo que influyó de manera decisiva en su formación artística.

En el año 1418, los frailes de Fiesole pudieron retornar al convento de San Marcos de Florencia, donde tuvo como prior y maestro a San Antonino Pierozzi, donde terminó sus estudios eclesiásticos y se ordenó de sacerdote. En dicho convento pintó los célebres frescos del claustro y de la sala capitular, compaginando la pintura con las tareas administrativas del convento. Pintó asimismo en el convento de Santa María Novella y en su antiguo convento de Fiesole, donde entre otras obras, realizó el tríptico en el que se representa a la Virgen con el Niño circundada por ocho ángeles, y en los laterales, por los santos Bernabé y Tomás de Aquino, Domingo de Guzmán y Pedro de Verona. Serafino Razzi nos dice que admirándolo Miguel Ángel, exclamó: “¡Seguro que este hombre santo ha visto cómo se hizo el cielo!”.

Cuando en el año 1436 los frailes de Fiesole obtuvieron definitivamente este convento de San Marcos, encargaron a Fray Angélico la realización de un gran cuadro para el altar mayor y le dieron la tarea de pintar al fresco todos los recintos conventuales. Él pobló las austeras paredes con visiones de otros mundos: en el claustro pintó un gran Crucifijo con Santo Domingo a sus pies, sobre la puerta del hospicio pintó a Cristo vestido de peregrino, en la puerta de la sacristía un San Pedro mártir, en la sala capitular el gran fresco de la Crucifixión… en el rellano de la escalera que subía a las celdas de la parte superior ejecutó una “Anunciata” a la que puso la siguiente frase: “Virginis intactae cum veneris ante figuram, praetereundo cave ne sileatur Ave” (Cuando llegues ante una imagen de la Virgen intacta, ten cuidado, no pases de largo sin rezar un Avemaría). Estos fueron los primeros de tantos maravillosos frescos pintado por Fray Angélico en los que invocaba con su pincel, de manera inimitable, todos los misterios de la vida de Cristo y de los santos.

Escultura del Beato con la paleta y los pinceles. Duomo de Santa Maria Nascente, Milán (Italia).

Escultura del Beato con la paleta y los pinceles. Duomo de Santa Maria Nascente, Milán (Italia).

Durante los nueve años en el que estuvo pintando en el convento de San Marcos de Florencia, o sea, desde el 1436 al 1445, tuvo numerosos encargos por parte de los cartujos, franciscanos, camaldulenses y benedictinos. A todos los atendió y esta actividad, que era cada vez más intensa, hizo que fuese más conocido y que se extendiera su fama de artista. En el 1445, el Papa Eugenio IV lo llamó a Roma para que pintara la capilla del Sacramento del Palacio Apostólico, que fue destruida posteriormente en tiempos de Paolo III para construir la Sala Regia. Fue entonces cuando el Papa le propuso nombrarle arzobispo de Florencia, cargo que él rechazó a favor de San Antonino Pierozzi, que como he dicho antes, fue su prior en el convento.

A este período en el que estuvo trabajando en el Vaticano pertenece un episodio que nos ha llegado a través de la pluma del padre Girolamo Borselli, quién hablando sobre la modesta simplicidad del fraile pintor, nos cuenta que un día el Papa, invitándole a comer le dijo: “Querido Fray Angélico, hoy quiero que descanses, que no trabajes tanto y que te sientes a comer conmigo un poco de carne”, a lo que Fray Angélico, que era un riguroso cumplidor de la Regla dominicana y que había prometido no comer carne sin la autorización de su prior, le contestó: “Beatísimo Padre, no puedo hacerlo porque no tengo el permiso de mi prior”. El Papa, sonriendo, le dijo: “No te preocupes, que yo te dispenso”. En el Vaticano aun permanecen los frescos que pintó en la capilla del Papa Nicolás V, con las historias de San Esteban y San Lorenzo, en los que se aprecia que Fray Angélico se vio influenciado por la fastuosidad de la Curia y de la ciudad de Roma.

En el 1446, dejó el Vaticano a fin de pintar, junto con otros artistas, los frescos que decoran la capilla della Madonna de San Bricio en la Catedral de Orvieto. Trabajar en esta ciudad de la región de Umbría fue para Fray Angélico como un necesario paréntesis que le sirvió para serenarse y escapar del ambiente de Roma. Cuando volvió a la ciudad eterna continuó con los frescos de la capilla del Papa Nicolás V, obra que finalizó en el año 1449.

Icono griego del Beato portando una imagen de Santa María Magdalena.

Icono griego del Beato portando una imagen de Santa María Magdalena.

En el año 1450, coincidiendo con la muerte de su hermano Benedicto, regresó a Fiesole donde fue elegido prior del convento. No aceptó nuevos encargos aunque los responsables de la catedral de Prato requirieron su trabajo para que pintase unos frescos. Tres años más tarde, abandonó definitivamente la región Toscana marchando al convento romano de Santa María sopra Minerva, donde fue llamado para que pintara el claustro. En este convento murió el día 18 de febrero de 1455 con sesenta y ocho años de edad. Fue sepultado en la capilla de Santo Tomás de Aquino en un sencillo pero noble sepulcro, con su imagen esculpida en la tapa sepulcral y con dos epitafios que algunos historiadores dicen que fue obra o idea del Papa Nicolás V. En uno de ellos, se dice: “Hic iacet venerabilis pictor, Frater Iohannes de Florentia, Ordinis Praedicatorum 1455. Non mihi sit laudi quod eram velut alter Apelles, sed quod lucra tuis omnia, Christe, dabam. Altera nam terris opera esctant, altera celo; Urbs me Iohannem flos tulit Aetruriae” (Aquí yace el venerable pintor fray Juan de Florencia de la Orden de Predicadores, 1455. No tenga yo alabanzas porque sea como otro Apeles, sino porque el beneficio lo entregaba a los tuyos, oh Cristo. Unas obras quedan en la tierra, otras en el cielo. La tierra que a mí, Juan, me trajo, es la flor de Etruria).

El único y verdadero retrato que nos ha llegado del beato es este bajorrelieve de la tapa sepulcral, que aunque se dice que es de un autor anónimo, algunos afirman que es de Isaías di Pippo de Pisa, quién parece hizo una máscara de cera o de yeso obtenida directamente del rostro del fraile difunto.

Retrato anónimo del Beato.

Retrato anónimo del Beato.

En la segunda inscripción se pone más de manifiesto la santidad del fraile pintor porque se le llama “Verus servulus Dei”, fama que en adelante siempre iría unida a la de insigne pintor: era un santo fraile mendicante que predicaba a Cristo sufriente y resucitado, no de palabras, sino mediante sus imágenes. Borselli lo llama “vir sanctitate devotus”, el cronista dominico Alberto de Castello lo llama en el siglo XVI “vir sanctus”, pero el primero que le dio el título de beato fue Leandro Alberti en su obra “De viris illustribus Ordinis Praedicatorum, libri sex”, que fue editado en Bolonia en el año 1517. A partir de ese momento empezaron a aparecer imágenes de Fray Angélico con rayos alrededor de su cabeza, siendo ya nombrado entre los patronos del convento de San Marcos y de la ciudad de Florencia, donde empezaron a considerar sus obras como auténticas reliquias del que ya entonces era reconocido popularmente como santo. En los libros dominicos de meditación, fue propuesto como modelo de fraile, el día de su muerte se recordaba en los calendarios no litúrgicos de la Orden y su imagen comenzó a estamparse junto a la de otros santos predicadores.

Su nombre fue utilizado por numerosos institutos dedicados a las artes sagradas y este culto popular se llegó a concretar en el siglo XIX en celebraciones paralitúrgicas, como por ejemplo, la que en el año 1879 se hizo en su honor en su convento de Fiesole. El Capítulo General de la Orden, celebrado en Viterbo en el año 1904 decidió solicitar la aprobación oficial de su culto y en el año 1955, quinto centenario de su muerte, se le dio un impulso a su Causa de beatificación llegándose a nombrar un ponente de la “Causa de beatificación y canonización del Siervo de Dios Fray Juan de Fiesole”. En el 1960 fue publicada la “positio”, en la que por primera vez en la historia no se adjuntaban los escritos del Siervo de Dios, sino sus numerosas obras artísticas. El 3 de octubre del 1982, San Juan Pablo II confirmó su culto y la Congregación para las Causas de los Santos, concedió la celebración de Misa y Oficio propios.

Sepulcro del Beato.

Sepulcro del Beato.

El venerable Papa Pío XII había dicho de él: “Contrariamente a la temática de sus colegas que estaban afanosamente ocupados en idolatrar al hombre entreteniéndose en la faceta humana, en llegar a la perfección de lo natural a través de la anatomía física del cuerpo, presentando el desnudo como ideal de belleza, Fray Angélico enfoca sus conquistas estéticas desde el ángulo del hombre, desde su interioridad, buscando en él el reflejo divino, empeñándose en escudriñar sus sentimientos espirituales, dando así vida a un tipo de “hombre modelo”, que acaso rara vez se encuentra en las condiciones de la vida terrena, pero que debe proponerse a la imitación del pueblo cristiano”.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Berthier, P.J., “El catecismo del Beato Angélico”, revista Memorias Dominicanas XXXI, 1914.
– Centi, T., “Espiritualidad de un pintor”, publicada en la revista Tabor, 1947.
“Index ac Status Causarum”, Sagrada Congregación para las Causas de los Santos, Vaticano, 1985
– Orlandi, S., “Beato Angélico”, Florencia, 1964.
– “Positio”, Ciudad del Vaticano, 1960.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo VI”, Città Nuova Editrice, Roma, 1988.

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19 pensamientos en “Beato Juan de Fiesole (Fray Angélico)

  1. Entiendo que cuando se pinta un icono, el monje que lo hace, se prepara con oración y ayuno, para poder plasmar en la pintura la santidad del personaje pintado; dado esto, un artista que plasma arcanos cercanos con la divinidad, debe estar en comunión con Dios y quienes lo acompañan,.
    Fray Juan de Fiésole, el famoso y querido Fra Angeilco, debió vivir continuamente en presencia de Dios para poder pintar escenas sacras y así como artista, pudo transmitirnos sus ideas y sus conceptos.
    La secularización que nos embarga ha separado el alma del cuerpo, la vida presente de la futura, ha separado a Dios y lo ha encapsulado en el fuero interno del individuo, por ello, hoy el arte aunque sigue expresando la esencia humana, ha olvidado su primera trascendiencia: recrear el alma. Actualmente hoy se dice que todo es arte, aún aquello que es creado para atacar la fe, la religión, la Iglesia o Dios. Qué leos estamos de hacer arte para trasmitir esperanza, libertad, unidad, paz. Claro, no todo es negativo, pero entre esto y corrientes pseudoartísticas, no hay de donde escoger.
    El Beato Juan de Fiésole nos sigue habland de la trascendencia del alma, su arte es realmente algo angelical. Coom bien has dicho, este beato fue declarado tal con un reconocimiento de culto por San Juan Pablo II, otro hombre con vena artística. Tal vez por ello, cuando le preguntaron que cómo lo iba a beatificar sin milagro, respondió: “Pero si toda su obra es un milagro”.

    • Yo, que aunque no soy un experto, admiro y me gusta la pintura de Fra Angélico, pero creía necesario que en este blog escribiesemos de él como fraile santo que utilizó un talento innato en él como modo de predicación. Como pintor era un portento, pero es que yo creo que él utilizaba deliberadamente su arte para expresar las excelencias de Dios, para predicarlo.
      Con eso me quedo. Llevó una vida santa, era un artista innato y utilizó su arte para darnos a conocer la maravillosa obra de Dios.

      Me ha parecido estupendo que se hayan puesto enlaces a fotos de las obras pictóricas mencionadas en el artículo. Ha sido un acierto de quién lo ha montado y le doy las gracias.

  2. Realmente fué un gusto poder leer la vida de este hombre, y ya hace tiempo estuve buscando algo acerca de su beatificación pero no habia podido encontrar nada, creiá que era “Beato” así como el “Beato” Tomas de Kempis, solo de nombre.

    Su obra pictorica la he visto siempre pero muy pocas veces la he asociado con el, exepto el fresco de la anunciación, la natividad, la vida de San Lorenzo, la resurrección y la transfiguración. Todas de una belleza sin igual.

    Es cierto lo que dice Humberto, su pintura ha tenido eco hasta nuestros dias porque el pintor tenia un contacto constante con la divinidad, por eso sus obras hablan tanto de Dios. Si nos ponemos a comparar la manera como se realizan los Iconos en las Iglesias Ortodoxas a como se realizan los cuadros o estatuas en nuestra Iglesia nos deja mucho que desear, hay que solo pensar en la cantidad de estatuillas tipo “Firenzi” que se realizan cada año de manera casi mecanica, pero huecas, sin espiritu o devoción, solo comercio.

    Finalmente, su fiesta se celebra hoy, o el 18 de febrero? pues la mayoria de calendarios y santorales lo recuerdan en febrero.

    Muchas gracias Antonio por presentarnos a este beatisimo artista.

    • Esta claro Jhonatan que he confundido el 18 de marzo con el 18 de febrero. Será un lapsus propio de la edad, jaja. Discúlpame, aunque lo esencial es haber escrito sobre el Beato Fray Angélico.
      Me alegro de haber podido serte útil en la aclaración acerca de cómo fue beatificado y estoy totalmente de acuerdo contigo en que él estuvo siempre en contacto con la divinidad, pero no por ser pintor, sino por ser santo.

  3. Gracias, querido Antonio, por hablarnos hoy de este Beato dominico que es uno de los pintores más destacados del Quattrocento italiano, por lo que sus obras principales, particularmente las de su primera etapa, más ingenua y colorista, nos son bastante familiares. A mí me gustan más sus obras de madurez, más sobrias y sin dorados.

    Con todo he de decir que discrepo de las apreciaciones de los compañeros. Un artista no necesariamente debe llevar una vida ejemplar y religiosa para que su arte sea capaz de emocionarnos espiritualmente. El talento artístico no tiene siempre que ver con la condición interior del artista, aunque claramente influye una sobre el otro. Digo esto porque por ejemplo, Fray Filippo Lippi, contemporáneo suyo, es también un pintor que hizo una obra religiosa muy bella y admirada aún hoy, y sabemos que se enamoró de la monja que le hacía de modelo y la secuestró, teniéndola como amante, llegando a tener un hijo; y que era descrito como “sanguinario, prepotente, caprichoso”. Eso no es un modelo de vida monacal precisamente y sin embargo, cuando vemos las pinturas de Lippi, y en particular las Vírgenes que pintaba, para las cuales servía de modelo la mujer que él amaba, no podemos evitar que nos emocionen espiritualmente. De modo que ignorando los azares vitales de este pintor, incluso diríamos que era tan casto y ejemplar como el Beato Angélico. ¿Y Miguel Ángel, aunque él es ya del Cinquecento y del manierismo? Todos sabemos que era homosexual, algo condenado entonces y por desgracia, también ahora, y todos se emocionaban y se siguen emocionando ante su Pietà y sus otras obras religiosas. ¿Moraleja? El talento artístico y la habilidad manual fruto de una formación adecuada son las que hacen una gran obra de arte, y no siempre los avatares personales de cada uno.

    Otros ejemplos: por más que ayune y rece un monje o monja ortodoxo antes de pintar un icono, los iconos de este tipo siempre serán todos iguales, sin experimentación ni innovación, porque están sujetos al canon. Artísticamente no son sobresalientes, espiritualmente serán lo que ellos quieran. Luego está Goya, que no sabía darle “alma” a su pintura religiosa, porque no tenía ese sentimiento, pero cuya genialidad artística para el resto de estilos nadie puede negar; o Dalí, que estaba medio “tururú”, tuvo una vida de lo más excéntrica y, sin embargo, fue capaz de legarnos pinturas religiosas profundamente emocionantes. Y luego está Murillo, que era laico, casado y padre de familia numerosa, que sin ser consagrado nos ha dejado la pintura religiosa más copiada y admirada de todo el Barroco hispano católico; o Rubens, que lo mismo te plantaba pintura religiosa que mitología con diosas desnudas y carnadas, y ya me dirás si son conocidos y queridos o no los cuadros religiosos de Rubens.

    La vida personal condiciona necesariamente la obra de un artista, pero el talento y la capacidad de transmitir y emocionarnos es otra cosa. Que alguien lleve una vida disoluta o no sea un creyente ejemplar no condiciona que su pintura pueda ser más emocionante y más expresiva y más inspiradora, religiosamente hablando, que la de cualquier monjita o curita aficionado, que se pone a pintar por mero gusto, pero al que dan ganas de prohibirle tocar el pincel, porque da horror. Y no cito aquí casos concretos porque no quiero herir a nadie, pero no se debería permitir a cualquiera pintar en una iglesia.

    Moraleja: talento, talento y formación; y sobre todo, no ponerse a hablar de arte ni de artistas si no se tiene ni repajotera idea, porque en estas cosas, no basta con leerse cuatro libros o visitar cuatro museos. Y esto lo digo sólo por la apreciación final del papa Pío XII, al que personalmente respeto, pero me parece un empastre de cuidado, porque la fase que él describe es más propia del Cinquecento; y los contemporáneos de Fra Angelico no se distinguían mucho de él. Y si no, mirad con atención la obra de Masaccio, de Lippi, o sus antecedentes, como Giotto, Simone Martini… donde el tema religioso es tratado exactamente de la misma manera en que él lo hacía, y no todos eran monjes. Todos estos pintores trabajan la espiritualidad y el lenguaje expresivo de una época, y en eso, Fra Angelico es uno más entre muchos talentos iguales a él. Otra cosa es que su vida personal fuera digna de admiración. Pero no digamos que el llevar una vida ejemplar te hace pintar bien o hacer buena pintura religiosa, porque es falso a más no poder.

    • Ana María,
      ¿Qué puedo decirte si tu eres una experta en este tema porque es lo que has estudiado? Conoces a los artistas no solo por sus obras, sino que incluso has escudriñado en sus vidas.
      Yo estoy de acuerdo contigo en que arte y santidad, aunque puedan coincidir en algún caso como este, no son lo mismo. Se puede ser un santo y no tener ni pajolera idea de arte y se puede ser un malvado y un artista al mismo tiempo. Pones ejemplos más que suficientes.

      Pero ciñéndonos a este caso, estarás de acuerdo conmigo en que el Beato Angélico era un santo que sabía plasmar en la pintura lo que él sentía interiormente porque también era un artista. El, en concreto, si que vivió unido a Dios y plasmó esta vivencia en sus cuadros y frescos. Como le he comentado a Humberto, yo creo que él utilizó su arte como forma de predicación y lo hizo deliberadamente, porque además de artista era santo. Prueba de ello es que en su proceso, además de sus milagros, su revisada obra no fue literaria, sino pictórica.

      • Claro, yo eso no te lo niego. Cada artista tiene su “musa”, es decir, sus motivaciones, su inspiración. Fray Angélico era un hombre de Dios, un hombre de fe, y esa fe la supo plasmar en el arte. Fray Filippo Lippi, mucho menos ejemplar, estaba enamorado de su modelo y ese amor le hizo retratarla de tal manera que nos ha legado Vírgenes bellísimas. Cada cual encuentra su motivación en esta vida a la hora de tomar el pincel -o la pluma-, y la fe siempre ha sido una motivación muy poderosa, como el amor, el odio o la ideología.

        • Ana Maria no he podido evitar leer entre tus lineas la mencion a la “famosa” Cecilia,pobrecilla mia.
          Que culpa tuvo la mujer que hizo un destrozo historico sobre la pintura,el parroco se lo encargo,y se ve que ya habia restaurado antes…..¡¡!!
          No se si el retrato sera lo suyo,pero he visto sus pinturas sobre paisajes y son muy correctas.
          Tuvo un MUY MAL dia y el Cristo Ecce Homo se convirtio en el “Ecciamo” como lo llama mi madre,jajaja.
          La mujer no se si ya habra levantado cabeza,pero me dio mucha lastima,la culpa…ya sabemos de quien fue,ese tipo de restauraciones hay que encargarlas a especialistas.
          ¿Han tratado de recuperar su estado original?

          • Pues no, honestamente, no estaba haciendo referencia a doña Cecilia y su particular interpretación del Ecce Homo. En primer lugar porque yo estaba pensando en artistas clérigos o monjas, lo que no es su caso; y en segundo lugar porque yo me remito a obras originales o ejecutadas desde cero, cuando lo que ella hizo fue una restauración, bueno, más bien, un intento fallido, como todos sabemos.

            De todos modos, y le pese a quien lo pese, lo que había antes tampoco es que tuviese mucho valor. Era una pintura decimonónica de muy escasa calidad, una copia inspirada en la serie de Cristos coronados con espinas ejecutada por Guido Reni, de modo que, insisto, sin pretender ofender a nadie, más se perdió en Cuba. Si hubiese ejecutado ese estropicio encima de un original, ya hubiese sido mucho más grave, pero visto lo visto…

            Y no, no han tratado de recuperar su estado original, primero, porque la señora, que no merece que le tengas tanta lástima, buen beneficio económico y buen famoseo está sacando de su chapuza, así como el pueblo y la parroquia. Y en segundo lugar, porque como ya he dicho, lo que había debajo no era tan valioso como para eso, aunque se ofendan los familiares de quien lo pintó. Seguía siendo la copia de una copia de un motivo creado por Guido Reni. Vamos, que paradójicamente, lo que hay ahora es mucho más curioso e interesante que lo que había debajo. El bueno de Reni debe estar partiéndose de risa en el otro mundo.

            Dicho esto, aclarar que yo me refería a otras personas y otras pinturas que he visto, aficionados que se limitan a copiar sin más obras de maestros y a reproducirlas como quien hace cromos, sin formación ni talento, y salen auténticas barbaridades. Y con eso llenan muros y muros de iglesias y la gente cree que está ante Dios sabe qué. Y es que me niego a poner ejemplos porque me van a lapidar, pero cualquiera que tenga una idea de arte sabrá de qué estoy hablando y habrá visto algo así en alguna ocasión. Una pista: la obsesión de seguir copiando imágenes de maestros famosos (Rafael, Murillo, Velázquez, Rubens, etc) que nunca les llegarán ni a la suela del zapato; cuando lo mejor es apostar por artistas innovadores y originales que tengan una buena formación e ideas frescas para llenar muros, esculpir o pintar lienzos con escenas totalmente nuevas.

  4. Antonio poco sabia de la vida del famoso Fran Angelico,y debo decir,que aunque gustandome mucho el arte,sbre todo la pintura nunca he tenido la oportunidad de tener un libro sobre la obra de este genial artista.
    Si que he visto en revistas,internet o television algunas de sus obras mas representativas,pero aun me hace falta explorar a fondo toda su obra.
    Por lo menos,sobre lo personal y espiritual del Beato ya me doy por satisfecho con tu excelente articulo.

    • Muchas gracias, Abel, por tus amables palabras.
      En internet puedes encontrar mucha información sobre el trabajo pictórico de Fray Angélico; posiblemente, no todo sea de calidad desde el punto de vista narrativo y crítico y eso quién sabría discernirlo mejor que nadie es Ana María, pero las fotos son las fotos y seguro que casi todas sus obras están en la red.

  5. Tienes razón en lo que dices al comenzar el articulo, todos conocemos algo de la obra artística de este famoso pintor, pero casi nada de su vida de santo.
    Fíjate que hace muy poco tiempo, estuve repasando sus obras más famosas, y me sorprendió saber que la Casa de Alba tiene en su colección privada una maravillosa obra suya, la Virgen de la Granada.

    ¿ De su vida religiosa que puedo decir?, pues creo que fue un dominico muy humilde y obediente. Rechazo ser obispo de una gran diócesis y no se que quejo de tantos trabajos que le encargaban cuando se extendió su fama de excelente pintor. Yo creo que su obra no dejo de ser un apostolado, viendo sus pinturas uno se puede meter en las escena que contempla.

    Celebro que se conserve hoy en día su sepulcro original, a veces veo como se sustituyen los originales por otros mas modernos. Hace unos años estuve en esa iglesia donde esta enterrado, pero estaban de reformas y no puede verlo.

    Una duda me queda, perdóname puede que no me haya enterado bien, pero ¿ por qué se le llama Fray Angelico, si su nombre de pila era Gil y el de religión Juan?.

    • Pués, por decirlo de forma simple, porque “pintaba como los ángeles”. Lo dijo Vasari: “…. Todo el colorido de esta obra parece ser hecha por las manos de un santo o de un ángel y es por esto por lo que siempre se le ha llamado a este buen religioso Fray Juan Angélico”.

      Yo si he tenido la suerte de ver su tumba en una de mis visitas a Roma y te puedo decir que es simple, pero hermosa. Fotos de ella hay “la tira” en la red y algunas son realmente buenas.

  6. Ha sido hoy cuando el Santo Padre ha firmado el decreto que reconoce el milagro previo a la canonización de los padres de Santa Teresa de Lisieux, los beatos Luís Martin y Maria Zelia Guérin. Ahora si que está expedido el camino para la canonización de ambos que, posiblemente, sea este mismo año.

  7. Mi patrono, ya que me dedico a pintar y a dibujar (espero ser un gran artista) sueño ser uno, pero a fomentar el ecumenismo y el amor a Dios, ya quisiera ser como el o como Murillo. Al pintar me siento volar y ahorita estoy dibujando a Alvares Mor Yulios Thirumeni, el santo que me inspira a mi, el arte aunque soy novato encuentro paz en el

    • Te felicito por tus dotes pictóricas y tengo que decirte que en este tema yo “no se hacer la O ni con un canuto”.

  8. Fray Angelico siempre ha sido uno de mis pintores preferidos en muchos aspectos, recuerdo que hace algunos años que tuve la fortuna de visitar el Museo del Prado me lleve una grata sorpresa al encontrar que ahí tienen la famosa Anunciación de fray Angelico, quede extasiado al verla, realmente una cosa es ver fotografías o litografías y otra verla en persona, ninguna foto que haya visto antes se compara a verla directamente, cuando supe que fray Angelico era beato me dio un gran gusto pues eso le daba un plus a sus obras al saber que quien las hizo fue un hombre de una gran vida aunque sinceramente nunca había leído una biografía de este pintor me ha agradado muchísimo hacerlo ahora y entender mejor su vida y obra por este artículo.

    • Muchas gracias, André, por tu comentario y me alegra muchísimo el haberte ayudado a conocer a este gran santo-pintor. Yo también he tenido la suerte de ver su obra en el Prado, museo que he visitado, sin exagerar, más de una decena de veces.
      Supongo que en alguna ocasión se habrá hecho en algún museo alguna exposición monográfica suya; tiene que haber sido una gran suerte el poderla visitar y ver tantas obras suyas juntas, porque como muy bien dices no es lo mismo ver una foto que el cuadro original.
      Lo mismo pasa con los relicarios y en esto si que puedo presumir de haber visto muchísimos.

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