Beato Faustino Míguez, sacerdote fundador

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía y firma del Beato.

Fotografía y firma del Beato.

“Mi felicidad consiste en que los demás sean felices. Un buen corazón prefiere dar a recibir”.

Infancia
En la aldea gallega de Xamirás, provincia de Orense, nació el niño Manuel Míguez González. Era el día veinticuatro de marzo de 1831. Manuel (Faustino), fue el cuarto hijo del matrimonio que formaban Dº Benito y Dña María. Antes que a nuestro Beato tuvieron tres hijos mayores que se llamaban Carmiña, Antonio y José. Para esta numerosa familia fue una inmensa alegría recibir un nuevo hijo más. En la iglesia de San Jorge de Acebedo del Río, pueblecito cercano al suyo, fue bautizado con el nombre de Manuel. Como se acostumbraba en la época, el bautizo tuvo lugar el día después de su nacimiento.

Su infancia transcurrió tan normal como la de cualquier otro niño, le gustaba jugar con sus amigos y aprender hasta lo más mínimo de sus hermanos mayores. Sentía especial interés por los animales y la naturaleza, pasaba largo tiempo observando ambas cosas. De Dña María, su madre, le encantaba conocer todo lo que ella sabía, al cabo del día le hacía muchas preguntas porque creía que conocía todas las cosas. Tanto su madre como su padre le enseñaron a conocer y a tratar a Dios. Fueron sus primeros catequistas. Durante toda su vida, el Beato Faustino recordó como sus padres bendecían la mesa antes de comer, iban a misa juntos y daban gracias a Dios tanto en los tiempos buenos como en los malos. También tuvo un gran recuerdo de las experiencias tan agradables que sentía cuando era niño y rezaba a solas ante el sagrario.

Con diez años, ya se veían en el niño sus buenas dotes para los estudios y también sus ricas virtudes. Como ya hemos dicho, era un amante de la naturaleza y esta afición más tarde se transformó en su vocación profesional. A esta edad también se preparaba para recibir la primera comunión, llevarle flores a la Virgen de los Dolores se convirtió en una bonita costumbre para él. Llegó el día de recibir a Jesús Sacramentado y el niño Faustino, con mucha inocencia, decía: “No entiendo cómo puedes convertirte en un trocito de pan tan fino y tan redondo, pero lo que sí sé, Jesús, es que quiero ser tu amigo”.

Icono realizado con motivo de la beatificación.

Icono realizado con motivo de la beatificación.

Sus hermanos mayores, Antonio y José, tenían previsto ser sacerdotes el día de mañana, y esta idea también la compartía Faustino. Pero Dº Benito, como padre de familia, quiso asegurar su humilde patrimonio, y por eso propuso a José que se encargara de todas estas tareas agrícolas y familiares, por tanto Antonio y Faustino tenían el visto bueno para marchar al seminario.

Seminarista
Con dieciséis años marchó a Orense para formarse como sacerdote. Estos estudios los desarrolló en el Santuario de Nuestra Señora de los Milagros, que era un seminario muy afamado en toda Galicia. Aquí mantuvo muy buenas amistades con los demás seminaristas y con los sacerdotes, también con un sacerdote escolapio que a menudo pasaba por el centro. Estos sacerdotes le resolvieron muchas dudas que tenía con respecto al sacerdocio, a Jesús, a la ayuda al prójimo y otra serie de típicas dudas. Tres años después de ingresar como seminarista, tuvo claro que Dios lo llamaba a ser sacerdote y maestro, siguiendo el carisma de San José de Calasanz. “Son muchas las cosas nuevas que se me presentan, tengo miedo, pero Tú eres mi Dios, en ti confío”, solía decir. Corría el verano de 1850 y a sus diecinueve años, podríamos decir que ya seguía el carisma de este santo, enseñando y catequizando a los niños de su pueblo en sus semanas de vacaciones.

Debido a que en la comunidad gallega no había noviciado de los PP. Escolapios, Faustino tuvo que marchar hasta Madrid para hacerlo. Instalado en el colegio de San Fernando (Madrid), al poco tiempo tomó el hábito y con ello cambió su nombre de pila, que era Manuel, por el de Faustino de la Encarnación (por devoción a este misterio y por nacer un día antes de celebrarse esa fiesta). Tres años más tarde, el dieciséis de enero de 1853, hizo los votos solemnes. Tan sólo tenía veintidós años y en su corta vida, todo fue un continuo sí a la voluntad de Dios.

Por el año 1855 había muchas revueltas en España que a menudo derivaban en persecuciones religiosas, cierre de seminarios y duros enfrentamientos entre partidarios del gobierno y opositores. Esta difícil etapa coincidió con el último año de la formación del joven Faustino, pero finalmente todo aconteció como estaba previsto. En los últimos meses del año 1855 fue ordenado diácono, el ocho de marzo del año siguiente, fue ordenado sacerdote por el obispo de Burgos en la madrileña iglesia de San Marcos. Tenía veinticinco años. El recuerdo que le quedó de este día fue: “Sentí una alegría inmensa cuando tomé por primera vez Tu Cuerpo, Señor, entre mis manos y lo repartí en tu nombre”.

El Beato Faustino acompañado de las primeras religiosas y demas amigos.

El Beato Faustino acompañado de las primeras religiosas y demas amigos.

Segunda etapa: Cuba y Madrid
Compagina a la perfección su tarea de sacerdote y maestro con otros estudios e investigaciones. A petición de sus superiores Escolapios, Faustino tuvo que partir hacia Cuba (todavía colonia española) para ejercer como profesor de futuros profesores en la escuela de Guanabacoa. Entre las más materias que impartía se encontraban: Historia, Geografía, Física y Química etc. También enseñaba tareas de agricultura. El cambio de clima de este país le ocasionó algunas enfermedades leves, pero esto no le supuso impedimento para seguir con su trabajo. Mientras estuvo aquí, vio cómo los nativos utilizaban las plantas para sus propias medicinas, esto le llevó a interesarse por este tema y conocer sus propiedades.

En 1860 viene de vuelta a España, es destinado como profesor en el mismo colegio donde se formó como sacerdote. Un año después, viaja hasta su tierra natal (Orense), en concreto a Celanova. Estando muy pocos años aquí, de nuevo tiene que viajar a otro destino donde se le requiere. Fue a Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) donde de nuevo tuvo que ejercer como profesor en un colegio recién fundado. No oponiéndose a la decisión de sus superiores por tantos traslados, solía decir: “Como escolapio, soy del pueblo y para el pueblo, consagrado a su enseñanza, debo amenizarla con la práctica”. Aparte de dar sus clases, pudo hacer realidad una idea que tenía desde hacía años, su propio laboratorio, donde patentó varios medicamentos, dando origen al laboratorio Míguez (en la actualidad lo dirigen sus hijas espirituales). Entre sus trabajos más conocidos destacó su estudio del agua medicinal de este pueblo gaditano.

1873 fue un año complicado en todo el país, los Escolapios y varias órdenes religiosas fueron expulsados del pueblo y por tanto, Dº Faustino tuvo que irse de nuevo a Madrid. Desde este momento, su vida fue un ir y venir a distintos colegios del país, como El Escorial, Monforte de Lemos y Sanlúcar de Barrameda nuevamente. Mientras estaba en Monforte, quiso irse a la nueva provincia de los PP. Escolapios en Argentina.

Primitiva tumba del Beato, cuando aún era Venerable.

Primitiva tumba del Beato, cuando aún era Venerable.

Fundación
En el otoño de 1879 empieza la segunda etapa en Sanlúcar de Barrameda. En este querido pueblo dedicó más tiempo a la dirección espiritual. Mientras confesaba y daba sus clases, conoció a dos jóvenes cristianas laicas y comprometidas con la situación social del momento. Estas jóvenes se llamaban Catalina García y Francisca Martínez, y junto a otras dos mujeres, recogían a las niñas pobres del pueblo para enseñarles las primeras letras. Ellas se referían cariñosamente a estas clases como “escuela de amigas”.

El Beato Faustino, en vista de la gran labor que hacían estas mujeres, decidió ayudarlas con todos sus medios, porque estas niñas necesitaban una verdadera formación que no las excluyera. No estaba al alcance de todos la educación y menos para las niñas. De esta forma puso en marcha una modesta escuela para niñas y también una asociación que pretendía ampliar la formación de estas futuras maestras, y hasta de las mujeres viudas. Él vio esta exclusión de la mujer y no pudo pasarlo por alto, desde entonces ya iban surgiéndole ideas para dar forma al futuro instituto. La ayuda que les prestaba era tanta, que no a todos los escolapios les sentó bien ni tampoco a la comunidad médica, que veía en él un fuerte competidor. Y es que el Beato Faustino, aparte de dedicarse a la educación y pastoral, también dedicaba su tiempo a atender enfermos pobres y curarlos con sus propias medicinas.

En el año 1884, las dos primeras mujeres (Catalina y Francisca), que querían seguir la idea de formar una comunidad de religiosas dedicadas a la enseñanza, escriben una carta al Arzobispo de Sevilla, con la ayuda y bendición del P. Faustino le hacen saber su deseo de aprobar la congregación. A esta naciente familia la llamaron Hijas de la Divina Pastora. Después de muchas conversaciones con el prelado sevillano, éste le encargó a al Beato Faustino que se encargara de este nuevo don de la Iglesia. El prelado intuyó que de aquí saldría una gran familia religiosa que llevaría a las mujeres a salir del analfabetismo y de exclusión social. Finalmente, el día dos de enero de 1885 son aprobadas las bases y Dº Faustino se hace cargo de la dirección. Una de las bases escrita por él mismo es “evitar que la inocencia del corazón se pierda entre las tinieblas de la ignorancia”. El día dos de agosto de este mismo año empieza el noviciado de las cinco primeras Hijas de la Divina Pastora, siendo su propósito ser humildes, sencillas con todos y educar con esperanza.

Urna-relicario del Beato, destapada, en Getafe, Madrid (España).

Urna-relicario del Beato, destapada, en Getafe, Madrid (España).

Última etapa en Getafe y muerte
Para el Beato Faustino Míguez transcurren unos felices años, viendo cómo está empezando a andar la obra conjunta que él fundó. Pero no todo fueron alegrías, en 1888 fue de nuevo trasladado al colegio de Getafe. Las religiosas quedan tristes, pero el Padre las anima a seguir alegres y trabajando por la formación humana y cristiana de la niñas. Como el mismo San José de Calasanz, él no puede estar a cargo de su obra fundada, pero al mismo tiempo era consciente de que era una obra de Dios y por ello proveería con abundantes gracias.

Paso a paso se van reuniendo muchas alumnas y las vocaciones de maestras-religiosas vienen en abundancia, atraídas por este nuevo carisma. En 1889 se celebran las primeras profesiones religiosas, y también se marchan algunas de las mujeres que en su día fundaron la congregación, achacando a ello su falta de vocación. Pasados muy pocos años del comienzo, se empiezan a expandir por otras localidades, como Chipiona y Getafe. Mientras tanto, el Beato Faustino se dedica por completo a la educación de los niños en Getafe, aquí permanecerá durante treinta y siete años, y a pesar que de que ya tiene a sus hijas más cerca de él, sigue dirigiéndolas y aconsejándolas atreves de cartas.

Retirado de la docencia por su avanzada edad, se dedica con más ímpetu a las tareas pastorales, sobre todo al sacramento de la penitencia. También a dirigir la expansión de sus hijas a otros países, como Chile y Argentina. Su fama de santo era tanta que no pasaba desapercibida para nadie, la ayuda que prestaba a los más necesitados era de sobra conocida. El dinero que obtenía de las patentes de sus medicamentos las destinaba a curar enfermos y a los colegios de sus hijas. Esto no debió ser bien visto por los que lo rodeaban, generando duras críticas, y aún así callaba, aceptaba y obedecía, incluso pedía a Dios que sus mismos compañeros le administraran los sacramentos si le llegaba la hora de morir.

Dejando un gran rastro y presencia de Dios por donde pasó a lo largo de su vida; en su familia, en sus compañeros escolapios, en los científicos, en su congregación y sobre todo en los niños/as; moría santamente a los noventa y cuatro años, el día ocho de marzo de 1925, tal día como hoy. Uno de los padres escolapios pronunció en su funeral esta frase que define su vida y obra: “Cuantos tuvimos la dicha de estar a su lado algún tiempo -pues dicha muy grande es la de estar al lado de algún justo-, cuántas cosas pudimos admirar de él: el dominio soberano que tenía de sí mismo; su humildad sin límites; su caridad inagotable; sus palabras sustanciosas siempre llenas de unción; su afabilidad, aquel desvivirse por servir y agradar a todos, su bondad, en fin, que se reflejaba en todas sus acciones, y resplandecía en su rostro venerable”.

Urna-relicario del Beato tapada, en Getafe. Madrid (España).

Urna-relicario del Beato tapada, en Getafe. Madrid (España).

Beatificación
La obra del Instituto Calasancio de las Hijas de la Divina Pastora hoy en día está extendida por tres continentes: Europa, África y América de Sur, siendo este último donde más presencia tienen. El veinticinco de octubre de 1998, San Juan Pablo II lo beatificó en la plaza de S. Pedro junto a otros tres beatos. “La beatificación del Padre Faustino alegra hoy el caminar de la Iglesia, Madre y Maestra”. “¡Qué gozo para la Familia Calasancia!”, expresó el Santo Padre en la homilía. Su fiesta se celebra hoy, coincidiendo con la de San Juan de Dios. Su sepulcro se puede visitar en la capilla de la residencia que el instituto tiene en Getafe (Madrid).

David Garrido

Bibliografía:
– DAYENU, Grupo de comunicación, Faustino, maestro y amigo.

Enlaces consultados (06/03/2015):
– www.calasancias-chipiona.com
– http://divinapastoragetafe.es
– www.institutocalasancio.es

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

14 pensamientos en “Beato Faustino Míguez, sacerdote fundador

  1. El instituto de las hijas de la Divina Pastora, solo lo había escuchado por su hija mártir Victoria Valverde González, me sorprende que haya varias instituciones dedicadas a lo mismo, la enseñanza de las niñas, las Ursulinas, las calascancias, etc. Y creo yo que ni sabía que sU cofundador era beato, pero de ires y venires (que ya quisiera yo) lo trajeron de Seca a la Meca, ni aquí ni allá, a veces expulsado, o como director, y me sorprende que el icono no tenga aureola, comun en los santos y alguno que otro beato

    • Gracias por tu comentario René.
      Me alegra saber que has conocido mejor este instituto. Como bien dices este instituto tiene el honor de tener a dos de sus miembros beatificados, el Hna Victoria y el padre fundador Faustino.
      Tienes razón, su vida fue un continuo ir y venir. Pero hemos visto que por donde paso, dejo poso, y eso dice mucho de lo que fue en vida. Se limito a aceptar la voluntad de Dios sin poner impedimento y cuando lo separaron de su fundación, él se comparaba con el santo fundador de su orden, San Jose de Calasanz, que le sucedió practicamente lo mismo.
      Sobre la corono del icono del beato, no te puedo ayudar mucho. Pero si te diré, que en alguna ocasión yo he visto iconos de beatos ( recientes) que no tienen corona, por ejemplo: La Beata Teresa de Calcuta, Alvaro del Portillo, Leopoldo de Alpandeire etc.

  2. Efectivamente, como bien dice René éste es el fundador de la orden a la que pertenecía la Beata Victoria Valverde, religiosa mártir de la Guerra Civil a la cual ya dediqué un artículo en este blog.

    Aunque se diga que ya existan muchas órdenes dedicadas a lo mismo, si el Beato fundó ésta para la educación de las niñas, es porque hacía falta. En la historia de la Iglesia ha habido muchas fundaciones para educar, rescatar y preocuparse por jóvenes y niños, pero siempre varones. Pocas veces alguien se acordaba de las niñas y de las mujeres y cuando esto se hacía, era para redimir prostitutas y con unas directrices que mejor ni comento. Demasiado tarde, ya. Por eso le dedico unas palabras de honor a Antonio Vivaldi, ese sacerdote que aparte de ser un gran violinista y al que todos recordamos por sus composiciones, era de los pocos que en su época se acordaba de las niñas, pues recogía huérfanas y les daba educación musical, enseñándolas a tocar el violín.

    El mismo honor merece nuestro Beato de hoy y todos aquellos que se han acordado de que las mujeres merecen también una oportunidad, especialmente en el día de hoy, que celebramos el Día Internacional de la Mujer Trabajadora y en un panorama donde queda tantísimo por hacer en cuanto a esto. Porque educar a una mujer es educar a un pueblo y quien se olvida de las mujeres, las oprime, las maltrata, está olvidando, oprimiendo y maltratando a la mitad de la humanidad.

    • Gracias Ana María.
      Coincido contigo, si el Beato Faustino fundo esta congregación, fue porque el nicho de la educación de las niñas huérfanas y humildes no estaba cubierto en la época que le toco vivir.
      Él se dedicaba a la educación de los niños, y al ver a las señoras normales que dedicaban su tiempo a enseñar las primeras letras a niñas analfabetas, se pregunto que pasaba, ¿ porque la niñas no podían tener una educación igual a los niños?. De esta pregunta nació la congregación.
      Lo que tu comentas, el Beato también lo decía: Educando y ensañando a una niña, estas educando a una madre o esposa y con ello el futuro de una sociedad.
      No sabía que hoy es el día mundial de la mujer trabajadora, el articulo de hoy viene como anillo al dedo.
      Desde aquí aprovecho para felicitarte Ana María, que pases un feliz día rodeada de los tuyos.

      PD: No sabía esta labor de Vivaldi, ni tampoco que fuese sacerdote. 😮

    • Ana, ¿como es eso que día de la mujer trabajadora? Hasta dónde tengo entendido y según se celebra en México, es día de la Mujer, a secas. Ilústrame por favor.

  3. Preciosa vida la de este beato escolapio, la Escuela Pía siempre dedicada a la formación de los niños y jóvenes, en Barbastro esta el primer colegio de los escolapios en España, fundado por san Jose de CAlasanz, hijo de Peralta de la Sal, en su orden han proliferado muchos santos ocultos que han formado millares de alumnos que han dado grandes frutos a la sociedad. Gracias David.

    • Gracias a ti Carmen.
      Esta orden ha dado muchos santos y los seguirá dando. Gracias a la labor que hacen, muchos son los niños que seguirán aprendiendo las primeras letras y los primeros valores.
      Tenemos que seguir rezando, para que Dios llame a muchas almas que se dediquen a la doble tarea de consagras sus vidas a Dios y a la educación de los más pequeños.
      No sabia que tu tierra fuera la cuna de las escuelas pias.

  4. Me llama la atención del Beato Faustino, además de sus funciones clericales, sus aptitudes para la medicina y su labor educativa con las mujeres.
    A veces se tiene la idea de que el sacerdote sólo es exclusivo del altar, pero si del altar toma fuerza, esa energía la transmite a los demás mediante la caridad y ya sabemos que una de sus 14 manifestaciones (por lo menos) es enseñar al que yerra, que hoy buen se pude traducir como educar y visitar a los enfermos, que no nada más es ir a verlos y decirles hola, sino asistirlos y ayudarlos. Por ello creo que la manera como ejerció la caridad es un ejemplo válido y actual para nosotros. Tal vez por ello llegó a una edad tan longeva.
    Fíjate que me ha llamado mucho la atención su urna. Es la segunda urna que veo que se abre y se cierra para venerar las reliquias, la primera es la de San Pío V en la Basílica de Santa María la Mayor. En el caso que nos concierne no se me hace muy apropiado estar abriendo y cerrando pues está dentro del altar. Como que mejor hubiera sido o mostrar u ocultar, por respeto al altar mismo.
    Por último, ¿su cuerpo está incorrupto, embalsamado o es una figura la que resguarda sus restos?
    Gracias.

    • Gracias por tu comentario Humberto.
      El Beato Faustino no fue un sacerdote exclusivo del altar, como hemos visto, se dedico por partes iguales a la pastoral y a la educación. Como buen sacerdote y profesor, no se conformo con seguir las “reglas” que ya estaban puestas. Él se desvivió por las niñas y enfermos sin recursos.

      Tienes razón, la urna del Papa San Pío V también es de este estilo, pero hay otras así como la de San Isidro, San Diego de Álcala, Beata Mariana de Jesús etc. Y aunque no te lo puedo asegurar al 100%, solo se destapa en días contados (como hoy) para que sean veneradas las reliquias. Durante todo el año permanece cerrada esta urna y debajo del altar, como se ve en la ultima foto.
      No creo que su cuerpo este incorrupto, me parece que esta cubierto con capas de cera.

  5. La vida y la obra de este beato sin duda fue ejemplar como las vidas de tantos otros; sin embargo yo quiero detenerme en un detalle. Dices textualmente: el dinero que obtenía de las patentes de sus medicamentos lo destinaba a curar enfermos y a los colegios de sus hijas.
    Para el, los medicamentos solo tenían un objetivo: sanar. El sanaba las almas, pero también tenía mucho interés en sanar los cuerpos. Hoy las medicinas solo están al servicio de los intereses de las grandes multinacionales que ven estos productos, no como sanadores, sino como mercancías para conseguir beneficios. ¿A cuantos millones de personas no se les dejan morir por no abaratar los medicamentos? Sarampión, viruela, tuberculosis y otras muchas enfermedades hoy controladas en el Primer Mundo hacen estragos en el Tercero por la maldita culpa de los beneficios capitalistas.
    ¿Cuántos españoles, por poner solo un ejemplo, han muerto de hepatitis C por no darles su dosis del denominado medicamento Sovaldi, inalcanzable para muchos miles de enfermo cuando su producción resulta ridículamente barata?
    La actividad del beato Faustino debería ser un aldabonazo a muchas conciencias. Las medicinas, naturales o sintéticas, deben estar al servicio del hombre, porque si importantes son las almas de los seres humanos, también igualmente lo son las condiciones de vida de sus cuerpos. Mucho se nos llena la boca diciendo que nuestros cuerpos son “templo del Espíritu Santo”, pero poco luchamos contra quienes viven a costas de ellos y ni siquiera los denunciamos.
    Sirva la publicación de este artículo para que recapacitemos un poquitín sobre este tema.

    • Gracias por tu comentario y reflexión Antonio.
      De todo lo que comentas, no puedo hacer otra cosa que darte toda la razón.
      Algunos laboratorios farmaceuticos ( no todos) no ven más halla del dinero, olvidándose la mayoría de las veces de que hay vidas por medio.
      El Beato Faustino puso sus conocimientos, trabajos y descubrimientos a favor de los más necesitados. Y esto le empujo a seguir trabajando hasta casi que no pudo más. Como hemos visto, ya en su tiempo, esto no sentó nada bien a los médicos y boticarios. Lo veían como un enemigo por hacerles la competencia.

  6. David referente a un comentario que he leido anteriormente sobre que ya habia ordenes que se dedicaban a la enseñanza y educacion de las niñas y mujeres,pienso que el Beato Faustino hizo bien siendo fundador de esta orden de las Hijas de la Divina Pastora,ya que por unos motivos u otros hay otras ordenes que dedicandose a lo mismo van poco a poco como desapareciendo o quedando en el anonimato,siendo asi como una renovacion actual (en su epoca) de dichas ordenes,una puesta al dia vamos,en mi opinion.
    Una de las cosas que siempre me he preguntado es el motivo por el que cambian tanto de ubicacion y nunca dejan a nadie residir fijo en una comunidad,yo no lo aguantaria tanto cambio.
    Por otra parte me parece importante de nuevo resaltar el que dedicara el dinero de las patentes para curar enfermos.
    Otra cosa David,¿sabes si Catalina o Francisca llegaron a abandonar la institucion?,como haces mencion que algunas que estaban desde el principio abandonaron la comunidad…
    Gracias por el articulo.
    P.d-El antiguo sepulcro de San Pascual Baylon con su cuerpo incorrupto tambien se abria y cerraba,estando solo visible en sus fiestas y determinadas fechas.

    • Gracias por tu comentario Abel.
      Yo también pienso que en cierto modo fue una puesta al día. Estamos de acuerdo que la labor a la que se dedicaban sus hijas, ya otras la hacían desde antes, pero el Beato Faustino se adapto a las necesidades de una época y una sociedad con muchas carencias.

      Fue trasladado de un lugar a otro, porque según sus superiores hacia falta en x colegio-comunidad. Hay que tener en cuenta que los escolapios en ese siglo estaban en continua expansión.

      Las primeras maestras-religiosas que se marcharon no fueron ni Catalina ni Francisca, fueron otras que se les unieron al comenzar la vida religiosa. Estoy intentando averiguar si estas dos primeras religiosas están en proceso de beatificación.

      Recuerdo que me enseñaste la antigua urna de San Pascual, era muy bonita. Por desgracia fue brutalmente destruida, cosa que siempre lamentaremos los cristianos.

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