Beato Pablo Pedro Gojdic, obispo greco-católico mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Beato.

Fotografía del Beato.

Martirologio Romano: “En Leopoldov de Eslovaquia, el beato Pablo (Pedro) Gojdic, obispo y mártir que, siendo pastor de la eparquía de Presov, durante el régimen contrario a Dios (comunista) fue encarcelado sufriendo toda clase de pruebas, de modo que, tratado atrozmente pero manteniendo la palabra de Cristo en una confesión constante, pasó a la vida gloriosa en el año 1960”.

Nació en Ruske Pekljany (Eslovaquia) el día 17 de julio del año 1888, en el seno de una familia sacerdotal católica de rito bizantino, siendo su padre el sacerdote Esteban Gojdic y su madre, Ana Gerberyová. En el bautismo le impusieron el nombre de Pedro. Los estudios primarios los hizo en Cigelka, Bardejov y Presov, ingresando en el seminario eparquial en el año 1907 a fin de realizar los estudios de teología. Concluyó sus estudios en la universidad de Budapest, siendo ordenado de sacerdote él y dos hermanos suyos por el obispo Juan Valyi, el 27 de agosto de 1911. Su primer destino pastoral fue ser coadjutor de su propio padre en su localidad natal. Después de este breve período de tiempo pastoral, fue destinado como prefecto de la escuela infantil de la eparquía, maestro de religión en la escuela secundaria de Presov, protokolistom y archivero diocesano y, desde 1917, canciller-secretario del obispado.

Pero él no quería ser un sacerdote secular, de hecho era célibe y quería abrazar la vida religiosa ya que la austeridad monacal era para él el camino perfecto para servir a Dios. Por eso, cogiendo de improviso a todos, el 22 de julio de 1922 ingresó en el monasterio de San Nicolás en Chernecha Hora, perteneciente a la Orden Basiliana de San Josafat, monasterio que estaba cerca de Mukachevo en la Transcarpacia. Allí tomó el nombre de Pablo e hizo la profesión religiosa temporal el 10 de marzo de 1924. Los votos solemnes los emitió el 28 de noviembre de 1926.

Icono del beato.

Icono del beato.

Pero como dice el refrán: “el hombre propone y Dios dispone” y por eso, el 7 de septiembre de 1926 fue nombrado administrador apostólico de la eparquía de Presov tomando como consigna de su trabajo apostólico el ser un padre para los huérfanos, un apoyo para los pobres y un consuelo para los afligidos; por todo esto, sus fieles decían de él “que era un hombre con un corazón de oro”. Prestó especial atención a la formación espiritual de los sacerdotes y de los seglares, fomentó la participación en el culto divino, construyó orfanatos, apoyó la enseñanza en los colegios y en el seminario y aprovechando el XI aniversario del nacimiento de San Cirilo, su primer acto como administrador apostólico fue una carta pastoral en la que recordaba el papel del santo como apóstol de los eslavos, siempre fiel al obispo de Roma.

El 7 de marzo de 1927 fue nombrado obispo titular de Harpasa siendo consagrado en la basílica romana de San Clemente el día 25 del mismo mes y año. Algunos días después visitó las tumbas de los apóstoles Pedro y Pablo y fue recibido en audiencia privada por el Papa Pío XI el cual, teniendo en sus manos la cruz pectoral, le dijo: “Esta cruz será el símbolo de otras pesadas cruces que el buen Dios querrá poner sobre tus espaldas durante tu ministerio pastoral”. En el año 1939 le hicieron responsable de la administración apostólica de Mukachevo, convirtiéndose su actividad pastoral en una denuncia de los abusos cometidos por el gobierno eslovaco. Viendo que esto podía ser perjudicial para la Iglesia, presentó su renuncia pero el Papa no se la aceptó y no solo eso, sino que al año siguiente lo nombró obispo titular de Presov, siendo entronizado el día 8 de agosto de 1940. Sentía un ferviente amor por la Eucaristía y desde que estuvo en Budapest se había consagrado al Corazón de Jesús y como, asimismo, era muy devoto de la Santísima Virgen, puso la eparquía bajo la protección de la Virgen de Klokocov. El 15 de enero de 1946 fue confirmado en su jurisdicción respecto a todos los católicos de rito bizantino en todo el territorio checoslovaco.

Primera tumba en la prisión de Leopoldov.

Primera tumba en la prisión de Leopoldov.

Se distinguió como protector de los judíos, prestando su ayuda a los refugiados y a los prisioneros, llegando incluso a conseguir la liberación de muchos que estaban encarcelados en campos de concentración. Este fue uno de los motivos por los que estaba en el punto de mira de las autoridades eslovacas, ya que otros obispos católicos no aprobaban esta labor humanitaria, se mostraron hostiles con él y no entendían sus desvelos por los judíos. Por eso, las autoridades lo veían como un obispo distinto a los demás.

Cuando los comunistas llegaron al poder en el año 1948, comenzó un período de presión primero y persecución después contra la Iglesia Católica en todo el país, y de manera muy especial contra los católicos de rito bizantino, a fin de que se pasasen a la ortodoxia. Él se resistía a cada oferta que le hacían, diciendo: “Ya tengo sesenta y dos años y estoy dispuesto a sacrificar todos mis bienes e incluso ni residencia, pero jamás traicionaré mi fe porque quiero que mi alma se salve”. El 28 de abril del 1950 la Iglesia Católica de rito bizantino fue declarada ilegal y prohibida, al obispo Gojdic le ofrecieron la posibilidad de salir del país, pero él se negó, por lo que fue detenido y en un simulacro de juicio celebrado el 11 de enero de 1951 en Bratislava, fue condenado por alta traición a cadena perpetua, despojado de todos sus derechos civiles y encarcelado. Los judíos escribieron una carta al presidente de la nueva república solicitando su liberación, pero fue en balde. De esta manera comenzó su “vía crucis”, y para mantener en secreto su lugar de encarcelamiento, fue pasando por varias cárceles de la antigua Checoslovaquia y países limítrofes, hasta que terminó con su muerte.

Exhumación de los restos.

Exhumación de los restos.

Estuvo en las cárceles de Praga-Ruzyne, Valdice, Ilawa y Leopoldov, y en todas ellas fue sometido a torturas físicas y psicológicas, y a trabajos forzados. Nunca se quejó, y siempre que le era posible, celebraba la Eucaristía en la clandestinidad dentro de la cárcel. En el año 1953 el gobierno decretó una amnistía, por lo que le conmutaron la cadena perpetua por veinticinco años de prisión; él ya tenía sesenta y seis años de edad y no quiso acogerse a ella, además de por su inutilidad, porque su salud se iba deteriorando progresivamente. Le ofrecieron otras amnistías debido a su edad y a su salud, pero también las rechazó, diciendo que era mejor recibir la corona del martirio que disfrutar de libertad los últimos años de su vida.

En la prisión de Ruzyne, a fin de doblegarlo, el régimen comunista le hizo la propuesta de convertirlo en Patriarca de la Iglesia Ortodoxa de Checoslovaquia, con sede en Presov, si él renegaba de su fe católica. Él se negó, argumentando que la renuncia a su fe supondría un verdadero escándalo, un terrible pecado contra Dios y una traición a la Santa Sede. Si otros habían sufrido por su fe, él también estaba dispuesto a sufrir por ella.

Urna actual del beato.

Urna actual del beato.

En el año 1958, la Santa Sede pudo localizarlo en la prisión de Ilawa y, con motivo de su setenta cumpleaños, el venerable Papa Pío XII le envió un telegrama de felicitación, asegurándole que la Iglesia jamás olvidaría a tan heroico hijo; este telegrama, recibido en momentos de tanto sufrimiento, fue para el obispo Gojdic como un bálsamo, como un aliciente, un acicate. Como su enfermedad se agravaba y los médicos no atinaban con lo que padecía, lo llevaron a una clínica de Brno, donde se le diagnosticó un cáncer terminal. De allí lo trasladaron a la cárcel de Leopoldov, donde pasó los últimos días de su vida, muriendo el 17 de julio de 1960, el mismo día de su cumpleaños, con setenta y dos años de edad. Testigo ocular de su muerte fue la enfermera Frantisek Ondruska, quien confirmó la serenidad del obispo en los últimos momentos de su vida. Fue sepultado en la misma prisión, en una tumba que ni siquiera llevaba su nombre, sino el número 681.

El 29 de octubre del año 1968, las autoridades checas autorizaron la exhumación de sus restos, que fueron trasladados desde la prisión de Leopoldov hasta la cripta de la catedral de Presov, siendo definitivamente trasladados a la catedral el 15 de mayo del año 1990. Ese mismo año, el 27 de septiembre, fue rehabilitado oficialmente.

Monumento en el cementerio de Leopoldov en memoria de los beatos Pedro Pablo Gojdic y Dominick Metodio Trcka.

Monumento en el cementerio de Leopoldov en memoria de los beatos Pedro Pablo Gojdic y Dominick Metodio Trcka.

Constatando su creciente fama de santidad y de mártir, el arzobispo de Pittsburg de los bizantinos obtuvo de la Congregación para las Causas de los Santos el “nihil obstat” para incoar la Causa de beatificación, la cual se inició a nivel diocesano el 17 de julio del 1998 en la capilla de la eparquía de Presov. El decreto que reconocía el martirio fue promulgado el 28 de septiembre del año 2001, siendo beatificado por San Juan Pablo II el 4 de noviembre del mismo año, en la Plaza de San Pedro del Vaticano, junto con el Beato Dominick Metodio Trcka, del que escribimos ayer. El 27 de enero del año 2008, las autoridades israelíes le otorgaron el título de “Justo entre las Naciones” por su labor a favor de los judíos en la época del Holocausto.

Antonio Barrero

Bibliografía:
“Index ac Status Causarum”, Ciudad del Vaticano, 1999
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, apéndice II”, Città Nuova Editrice, Roma, 2000.

Enlaces consultados (03/03/2015):
– http://baziliani.net
– www.gojdic.wbl.sk
– http://test.grkatpo.sk

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

11 pensamientos en “Beato Pablo Pedro Gojdic, obispo greco-católico mártir

  1. Conozco a este Beato desde su beatificaciòn y con èl, igual que otros casos casos que no van al caso hoy, he tenido la contrariedad de registrarlo con dos nombres cuando es uno en realidad. A veces las fuentes que se consultan no son lo suficientemente claras o bien inducen al error porque ya van con la misma finta.
    Al igual que el Beato Metodio, fue un pastor que tuvo el coraje de ser disciplinado y fiel a sus convicciones. Me ha llamado la atenciòn su inclinación por ser religioso y optar por el celibato.
    Es impactante la foto que pones de sus reliquias en el sepulcro luego de su exhumaciòn. Le da un aire sagrado al cráneo estar con su solideo y con los ornamentos episcopales. Hacía mucho rato que una foto de reliquias no me daba esta impresiòn.
    Te pido por favor que me mandes las fotos de sus reliquias.
    Gracias.

    • El tema del nombre plantea un pequeño lio porque muchas veces te lo encuentras nombrado como Pedro Pablo y te crees que es otro beato. Su nombre real es el que se pone en este artículo: Pablo Pedro.
      Me dices que te ha impactado la foto en la que se ve el esqueleto del beato revestido con solideo y estola. Son muchos los santos y beatos que una vez exhumados, sus restos se recomponen y revisten de esa forma o parecida; yo tengo multitud de fotos de muchos de ellos, tanto católicos como ortodoxos. Anoche te envié las fotos por e-mail.

      • Cierto Antonio, de los santos que ahora me vienen a la cabeza, que después de ser exhumados han sido revestidos con sus característicos ornamentos, son: el Beato Bartolome Rodriguez Soria y el Beato Cardenal Sancha.

  2. Que terrible destino el del Beato Pablo Pedro.
    Me ha impresionado que en los ultimos años no quisiera acogerse a las amnistias que se le presentaban y que creo ya nada tenian que ver cpn el tema de su fe,de si renunciaba o no.
    Murio en prision,pero en la verdadera fe de no renegar de sus creencias.

    • El sabía que había padecido por la fe y lo tenía muy claro: prefería la corona del martirio a disfrutar de muy pocos años de semi-libertad, porque tranquilo no lo iban a dejar y enfermo como estaba tampoco le quedaba mucho tiempo de vida. Quiso vivir y morir como martir por la fe.

  3. Gracias Antonio.
    Tanto el Beato Metodio Trcka y el Beato Pablo Pedro Gojdic, veo que siguieron los pasos de los dos santos hermanos patronos de Europa, Cirilo y Metodio. Y como ellos, contribuyeron a construir una Europa más libre y católica, derramando su sangre.
    Sin duda alguna el Beato Pablo Pedro fue un gran obispo con honor a oveja. Me sorprende la cantidad de atenciones que tuvieron con él, desde el Papa hasta los sacerdotes diocesanos, estoy seguro de que todos sabían que estaban ante un santo defensor de la Fe, las libertades de credos y los derechos humanos.
    También me sorprende la cantidad de ofertas que tuvo para cambiar de rito. Pero incluso ofreciéndole el cargo de patriarca, él siglo fiel a su rito. Una duda que me queda, ¿ a pesar de tantas amnistías por qué no se quiso acoger a ninguna si estaba ya tan enfermo? ¿ en que consistían estas amnistías que rechazaba?.
    Su urna es casi igual que la del Papa San Juan XXIII, seguro que las hizo el mismo artista, ya que coinciden hasta en ese tipo de rosal que hace de verja.
    Las fotos de sus reliquias para mi también son muy llamativas. Ni que decir tiene que cuando tengas un rato me las pases por e-mail.

    • Ya le he comentado a Abel el por qué no quiso acogerse a esas pseudo-amnistías: había vivido como un mártir y quería morir como tal y lo consiguió.
      Su lealtad a la fe católica, que vivía de veras y su lealtad a Roma, le impidieron aceptar esas propuestas que le hacían, que no eran nada más y nada menos que unas halagosas ofertas que lo único que pretendían era que renunciase a su fe y con su caida, hiciera caer a otros. El supo resistir y aceptar el martirio antes que no ser fiel a su conciencia y a su compromiso con Cristo y con la Iglesia Católica.
      Te envio las fotos.

  4. El beato Pablo es muy conocido entre los mártires de Ucrania, pero hay muchos martires que fueron asesinados por el regimen soviético, Quisiera que hablaran de Leónidas Fedorov o de Nicola Charvnesky (espero se escriba así), cuales son los nombres de los Mártires que estan en esta causa?

    • René,
      Estos son los mártires beatificados por San Juan Pablo II.
      Josafata Hordashevska, religiosa
      Nicolás Konrad, sacerdote
      Volodymyr Pryima, cantor
      Andrés Ishchak, sacerdote
      Severiano Baranyk, sacerdote
      Joachim Senkivskyi, sacerdote
      Zynovil Kovalyk, sacerdote
      Emiliano Kowcz, sacerdote
      Tarsicia Matskiv, religiosa
      Vidal Bairak, sacerdote
      Román Lysko, sacerdote
      Gregorio Khomyshyn, obispo
      Teodoro Romzha, obispo
      Josafat Kotsylovskyi, obispo
      Nicetas Budka, obispo
      Gregorio Lakota, obispo
      Clemente Sheptitsky, archimandrita
      Nicolas Tsehelskyi, sacerdote
      Iván Ziatyk, sacerdote
      Olimpia Vida, religiosa
      Lorenza Herasymiv, monja
      Pedro Verhun, sacerdote
      Oleksii Zarytskyi, sacerdote
      Nicolás Charnetskyi, obispo
      Simeón Lukach, obispo
      Iván Sleziuk, obispo
      Basilio Velychkovskyi, obispo
      Leonidas Feodorov, exarca
      De algunos de ellos ya se ha escrito en este blog y de los otros, si Dios quiere, escribiremos algún día.

  5. Se han comentado ya muchas cosas de este mártir, pero el reconocimiento de Justo Entre las Naciones concedido por el Estado de Israel a este obispo es otra perla más que le adorna, por más que quien lo concede pueda cuestionarse por otras actuaciones y políticas para con Palestina. Quiero recordar que este reconocimiento ha sido dado a personas muy distintas entre sí, desde figuras religiosas mártires como nuestro Beato de hoy y Santa María de París, religiosa ortodoxa mártir de la cual escribiré algún día, hasta otros héroes variopintos como el célebre Oskar Schindler y muchos otros que, pudiendo haber mirado hacia otro lado en un momento en que se estaba masacrando al pueblo judío, no lo hicieron.

    • Tu sabes, Ana María, que el Talmud dice que “quién salva una vida, salva al mundo entero” y que en base a esta idea, el Estado de Israel creó la distinción “Justo entre las Naciones” para rendir el máximo honor a aquellas personas que, aunque no tuvieron ascendencia judía ni profesaron su fe, ayudaron de manera altruista a las víctimas del Holocausto por el mero hecho de ser judíos.
      Nuestro beato, que ayudó a los judíos por humanidad y porque los veía como hermanos, aunque jamás se le pasaría por la cabeza ninguna distinción de este tipo, sin dudas es merecedor del mismo, al igual que lo es San Juan XXIII que salvó de una muerte segura a muchos miles de judíos cuando estaba como nuncio en Estambul.
      En el año 2013 asistimos a la beatificación de otro merecedor de este honor: el beato Eduardo Foscherini, de quién escribimos en este blog y que, precisamente por salvar a cientos de judíos de una muerte segura, se garantizó la corona del martirio.
      En aquellos años difíciles para el pueblo judío, fueron muchos los hombres y mujeres de buena voluntad, creyentes y no creyentes, de una nacionalidad o de otra, que arriesgaron sus vidas por defender a los hijos de Israel y que, tengan o no esta distinción que otorga el Estado de Israel, lo que si merecen en todo nuestro respeto y toda nuestra veneración.

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