San Trifilio, obispo de Leucosia

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo griego de San Trifilio.

Icono ortodoxo griego de San Trifilio.

Aunque este santo es conmemorado el día de mi santo patrono – Antonio de Padua -, y por lo tanto queda eclipsado por él, me he propuesto escribir algo sobre su vida, aunque sea dando unas breves pinceladas recogiendo las pocas informaciones que tenemos sobre ésta y su culto. Es llamado el “santo del trébol”, porque la etimología de su nombre es la misma que la del nombre científico de esta planta.

Desde el punto de vista hagiográfico, la única “Vita” publicada sobre este santo fue escrita por el bolandista Daniel Papebroch (1628-1714) y se conserva en la universidad de Clermont. F. Halkin, en el año 1948 hizo una nueva edición de la misma, revisada y corregida, añadiendo algunos datos sobre su vida y su culto.

Según este relato, Trifilio era originario de Roma, pero fue educado en Constantinopla donde su padre había sido destinado por el emperador Constantino. Siendo muy joven, peregrinó con su madre a Jerusalén y a su retorno fue el primer discípulo de San Espiridón, obispo de Tremithus (Tremetousia), en Chipre, siendo posteriormente elegido obispo de Leucosia, la actual Nicosia.

Durante su episcopado predicaba todos los días a sus feligreses, hizo numerosos milagros y vivió muy pobremente. Según un sinaxario chipriota, Trifilio era joven, alto y de noble apariencia, tenía unos grandes ojos azules y era todo gracia y dulzura. Tenía barba y vivía en la indigencia, porque todo lo entregaba a los pobres. Fundó un monasterio donde ingresó y murió su madre, llamada Domnica.

El autor de esta biografía se limita exclusivamente a recoger las tradiciones orales que circulaban por Leucosia referentes a este santo y no conocía lo que San Atanasio, San Jerónimo y Sozomeno habían escrito sobre este obispo. San Jerónimo, en su “De viris illustribus”, dice que Trifilio dejó algunos escritos, entre los cuales hay que destacar unos comentarios al “Cantar de los Cantares”, pero hay que decir que ninguna de estas obras ha llegado hasta nuestros días.

Icono ortodoxo griego de San Trifilio.

Icono ortodoxo griego de San Trifilio.

Sozomeno, en su “Historia Ecclesiastica”, da algunos datos sobre su formación jurídica en Beyrut y sobre su elocuencia, a la que califica de “un poco mundana”, y San Atanasio elogia su ortodoxia, en cuanto había defendido sus posiciones en el Concilio (Sínodo) de Sardica (la actual ciudad búlgara de Sofia) en el año 343.

En los menologios griegos es recordado el 13 de junio, e incluso los dos días anteriores. En el siglo XVI su nombre fue introducido en los calendarios y martirologios occidentales, primero en el de Molano en el año 1573, en el de Genebrard en el 1577 y en el Martirologio Romano en el año 1584, siempre en la fecha del 13 de junio. Su imagen adorna el calendario ruso, pintado en el siglo XVII y reproducido por Papebroch y por Martinov.

Recopilando lo dicho por unos y otros y recogiendo parte de lo escrito por Athanasios Papageorgiou, podríamos reconstruir su vida, diciendo en primer lugar que no se conoce la fecha exacta ni de su nacimiento ni de su muerte, y que al ser su padre un funcionario del Estado, su posición económica fue desahogada, recibiendo una buena educación en Salamina, Soli y Beyrut, a donde fue enviado por sus padres. En Beyrut completó sus estudios de derecho y de retórica. Allí ejerció el derecho, frecuentaba los círculos más intelectuales, pero aquel éxito “no se le subió a la cabeza”. Después de la muerte de su padre, fue con su madre a Jerusalén.

Por aquellos tiempos, aun en algunos lugares los cristianos eran perseguidos y llevados al martirio, algo que él no podía tolerar, porque por su formación estaba convencido de los derechos y deberes de todos los seres humanos. Por eso, se acercó al mundo cristiano, quiso conocer el por qué de su coraje al soportar las torturas con paciencia y mansedumbre e incluso con alegría, y comenzó a leer las Escrituras. Por ellas supo que Cristo se encarnó por obra del Espíritu Santo, que vivió, trabajó, predicó y murió en Palestina, pero que al tercer día resucitó de entre los muertos. Se convirtió, se bautizó, abandonó Beyrut y se fue a Chipre, uniéndose a su comunidad cristiana.

Relicario con el cráneo del santo en el monasterio Kykkou (Chipre).

Relicario con el cráneo del santo en el monasterio Kykkou (Chipre).

También por aquellos días se emitió el Edicto de Milán, por el que se reconocían los derechos de los cristianos. San Espiridón de Tremithous y San Teódoto, obispo de Kyrenia, fueron liberados; y él corrió a ponerse al servicio del primero de ellos, y de esta manera se convirtió en discípulo de San Espiridón. Cerca de este santo obispo profundizó en las raíces del cristianismo, y por su ejemplar modo de vida, fue ordenado de diácono. Desde esta responsabilidad comenzó a mostrar todas sus habilidades y su talento. Como diácono, predicaba, realizaba trabajos organizativos en la iglesia local y llevaba a cabo las obras sociales ideadas por el obispo. Pero también, comenzó a conocer la herejía de Arrio y la conmoción que ésta estaba creando en la iglesia.

Para restaurar la paz eclesial fue convocado el Concilio de Nicea y Trifilio acudió a él como acompañante del obispo Espiridión. Fue allí donde conoció a San Atanasio. Finalizado el Concilio, acompañó a su maestro a Antioquía, donde visitaron al emperador Constantino II, quien sufría de una enfermedad incurable. Después de la curación milagrosa del emperador, Espiridón y Trifilio regresaron a Chipre, donde continuaron su trabajo. En aquel tiempo, la comunidad de Leucosia se vio necesitada de estar presidida por un obispo, y Espiridón ordenó a su diácono Trifilio como primer obispo de aquella comunidad, a la que dio ejemplo de vida ascética, de entrega total a los enfermos, a los pobres, a los huérfanos y a las viudas.

Este trabajo apostólico tuvo que interrumpirlo momentáneamente pues, junto con su maestro Espiridón, tuvo que participar en el Concilio de Sardica, donde combatió la herejía arriana, siendo uno de los firmantes de las actas de aquel Sínodo. De vueltas a Chipre, continuó con su labor en su diócesis, donde fundó, entre otros, el monasterio de Odigitria. En uno de esos monasterios, posiblemente en el llamado Kaimakli, ingresó y murió su madre Domnica.

Icono y relicario del cráneo puestos delante del iconostasio del monasterio.

Icono y relicario del cráneo puestos delante del iconostasio del monasterio.

Murió a la edad de ochenta años y fue enterrado en el monasterio de Odigitria. En el siglo XV, los árabes, esperando encontrar algún tesoro, abrieron el sepulcro del santo, encontrando las reliquias intactas y fragantes. Como no había ni oro ni plata, profanaron su cuerpo, cortándole la cabeza y echando las reliquias al fuego. Esta escena fue observada por San Nicomedes, que era un asceta que vivía en una cueva cerca de un suburbio de Nicosia. Aprovechando la confusión de los ladrones, el asceta recogió la cabeza del santo y se la llevó a su ermita. Algunas reliquias se salvaron gracias a la actuación de algunos fieles, quienes las recogieron, limpiaron y escondieron dentro de una pared.

Actualmente, en Chipre sólo existe una iglesia dedicada al primer obispo de Nicosia, y es una capilla pequeña existente en el patio de la escuela primaria Eleneion, que fue inaugurada durante los actos organizados en la festividad del santo en el año 1992.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Constantinou, G., “Vida de San Trifilio”, Revista Capital, Nicosia, 2010.
– Delehaye, H., “Santos de Chipre”, en Analecta Bollandista XXVI, 1907.
– Halkin, F., “Le vie de S. Triphyllios”, en Analecta Bollandista, LXVI, 1948.
– VV.AA., “Bibliotheca santorum, tomo XII”, Città Nuova Editrice, Roma, 1990.

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14 pensamientos en “San Trifilio, obispo de Leucosia

  1. Pues vaya que San Patricio tiene un contrincante con más derecho con el trébol, jajaja.
    Punto y a parte comentarte que no conocía la vida de este santo, encuadrada en los primeros tiempos luego de las persecusiones, cuando las luchas teológicas sobre Cristo han dejado mucha tela de donde cortar.
    Su vida fue conforme a lo que tenía que hacer en ese entonces, aunque pudiera decirse que fue esquemática o calca de los santos obispos más famosos de entonces, lo importante es que fue pastor del rebaño a él encomendado.
    Muchas suerte tuvieron las reliquias que quedaron de él al haberse salvado de tan bárbaro ultraje. No imagine que quienes que lo hicieron también tuvieran esos arranques con los difuntos. Mándame por favor fotos de la reliquia de su cabeza.
    Saludos.

    • Humberto,
      Se le conoce como el “santo del trébol”, porque tu sabes que esta especie vegetal pertenece al género “Trifolium”, por lo que etimológicamente hablando ambos nombres tienen el mismo origen: Trifolium, Trifilio. Asi que a él le pertenece más que a San Patricio el ser llamado el santo del trébol.
      Es cierto que en aquella época en la que el arrianismo era una amenaza para el dogma de la Iglesia, muchos santos nunca abandonaron la ortodoxia y no sucumbieron a la doctrina de Arrio, pese a las persecuciones imperiales. De algunos de ellos ya hemos escrito, pero este santo que hoy nos ocupa es de los menos conocidos – y no por eso, menos importante – y ese ha sido el motivo que me ha llevado a escribir sobre él. Vale la pena que lo conozcamos.
      Por e-mail, te envio las fotos.

  2. Lo que tenía pensado comentar ya nos lo ha adelantado nuestro compañero Humberto, así que pregunto, ¿sabemos algo más de su madre Domnica? ¿Es venerada como Santa? ¿O simplemente tenemos lo dicho en el artículo?

    • La madre de San Trifilio es venerada como santa y en Oriente se le da el título de taumaturga, que como sabes, es “hacedora de milagros”.
      Aunque F. Halkin, en su “Vita” de San Trifilio publicada por Analecta Bollandista LXVI, en 1948, dice que Domnica era un nombre común, los hagiógrafos mantienen que ese era el verdadero nombre de la madre del santo. De ella no se sabe absolutamente nada más y pese a tener fama como taumaturga, en la práctica no se le da culto.

      • Cierto, existen muchas Santas de nombre Domnica y también Domnina, algunas de ellas mártires. Distinguir cuál de ellas es precisamente la madre de San Trifilio sera difícil.

        • Si te estás refiriendo a identificarla en una estampa o icono, si es que los hay, debería ser fácil porque no tendría ninguno de los símbolos que llevan las mártires, ¿no?
          Y de reliquias, ni te cuento. No hay nada de nada.

  3. Gracias Antonio por este artículo.

    Un hecho que me llama la atencion es que el propio san Espiridion lo consagró obispo por la necesidad que habia en la región. Imaginate que por aclamación popular eligiéramos a nuestros obispos.

    Lastima que no llegaron a nuestros dias sus escritos, pero por lo menos tenemos buenas referencias de su obra.

    • Hace ya mucho tiempo, muchísimo, en el que el pueblo ni pincha ni corta en las decisiones eclesiales. Eso de que el pueblo eligiese a sus obispos parece cosas de otros mundos; aqui lo que se impone es el ordeno y mando: una Congregación que escoge a quienes están más en sintonía con quienes dirigen esa Congregación y Santas Pascuas.
      Hasta hace muy poco tiempo había aqui un cardenal en activo, de lo más ultra que se pueda despachar entre esta gente y su influencia llegaba a tales extremos en Roma durante los dos últimos pontificados, que eran elegidos obispos aquellos a quienes él quería y punto pelotas.
      Ahora parece que se están siguiendo otros criterios más en sintonía con el común de la Iglesia y son elegidos pastores que huelen a oveja en vez de pastores príncipes, que eran los elegidos hasta anteayer.

      • Antonio, me imagino al cardenal que te refieres y siento no estar de acuerdo contigo. No voy ha hacer de abogado del diablo, pero muchas veces se le hace culpable a él de todo y yo creo que la CEE es muy grande como para solo echarle la cumpla a él.
        Dicho esto, que creía necesario decirlo, cuando tengas un rato (aunque sea por privado) me explicas los métodos o requisitos que se tienen en cuenta para nombrar un obispo diocesano. De los cardenales si que tengo mas o menos una idea de como son nombrados, pero de los obispos comunes y corrientes aun me quedan algunas duda.

        • Disiento de ti en lo dicho sobre este jubilado cardenal, pero como comprenderás, nosotros por eso no nos vamos a pelear, jaja.

          Con respecto a cómo se eligen los obispos, te diré que la confirmación definitiva de una elección corresponde exclusivamente al Papa, aunque previamente se dan algunos pasos. El Dicasterio romano encargado del caso es la Sagrada Congregación de los Obispos, que es quién realiza la selección a propuesta de los nuncios y/o de las Conferencias Episcopales locales. Vista la idoneidad de los candidatos y hecha la selección, el prefecto se la propone al Papa quién la ratifica o rechaza; normalmente la ratifica.
          Esta Congregación es la encargada de todos los temas relacionados con los obispos: organización de las visitas “Ad Limina”, jubilaciones por edad o incapacidad, determinación de donde deben existir obispos auxiliares, etc. Todo esto dicho así simplemente, aunque la cosa es más compleja.

          Si un obispo fuese consagrado sin la aprobación expresa del Papa, o sea, estando el Papa en contra, este nuevo obispo y los obispos consagrantes quedarían automáticamente excomulgados. Acuérdate del caso de Lefevre.

  4. Antonio las dudas que tenia ya se me han disipado en varias contestaciones a comentarios de otros colegas del blog.
    Te pido,como Humberto,que me facilites las fotos de la reliquia de la cabeza del santo.
    Muchas gracias. 😉

  5. Gracias Antonio por este articulo.
    Ya sabes que intento conocer a los sant@s que tienen los nombres más raros. Como una vez tu mismo me dijiste, esta lista es inmensa y es imposible intentar conocerlos a todos.
    San Trifilio era uno de los que había oído hablar, pero solo esto.
    Su labor de mediador y pacificador en esas corrientes que surgieron en su época, fue de lo mas necesaria. También su labor como obispo dice mucho de su compromiso con la Fe y con el prójimo.
    Me ha gustado mucho conocer como un doctor de la Iglesia como San Jerónimo lo citase en sus obras y elogiase sus escritos. Que pena que no nos hayan llegado.
    Gracias a Dios que se pudo salvar esta reliquia de su cráneo. Es muy bonita.

    • Con respecto a los nombrecitos…., hay de todos.
      Aunque suene a “las aventuras del abuelo Turulete” te contaré un hecho verídico. Estando yo en la consulta de un pediatra cuando mis hijos eran pequeñitos, había correteando por allí una niña preciosa. Como la cría no se quedaba quieta, su madre le dijo: ¡Facundita, ven aqui! A todos los presentes nos dió como si fuera un calambrazo y una mujer no se pudo callar y le dijo a la madre: “Señora, con lo bonita que es la niña, ¿como le ha puesto el nombre de Facunda?” Y, ¿sabes cual fue la contestación de la madre?: “Pues por una vecina, que es muy buena”.
      Supongo que esa niña, ya mujer, esconderá su nombre bajo cualquier seudónimo, jaja.

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