Beata María Isabel Turgeon, virgen fundadora

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía de la Beata con el hábito de su fundación.

Fotografía de la Beata con el hábito de su fundación.

Hoy beatifica la Iglesia Católica a la Venerable Sierva de Dios María Isabel Turgeon, virgen fundadora del Instituto de las Hermanas de las Escuelas Menores, llamada posteriormente, Hermanas de Nuestra Señora del Santo Rosario.

María Isabel nació en Beaumont (Québec, Canadá) el día 7 de febrero de 1840, siendo la quinta de diez hermanos, hijos de Luís Marcos Turgeon y de Ángela Labrecque. Su primera educación la recibió en el seno de su familia y su primera instrucción en la escuela elemental de su pueblo natal. Su padre murió cuando ella tenía unos quince años de edad, por lo que se decidió que siguiera sus estudios en una escuela vinculada a una congregación religiosa. Por eso, desde el año 1860 al 1862, frecuentó la Escuela Normal “Laval” de Québec, cuya sección femenina estaba a cargo de las madres ursulinas. Fue una estudiante brillante, obteniendo en 1862 con muy buenos resultados el diploma que la acreditaba para enseñar en las escuelas de la parte meridional de Canadá. También fue allí donde tuvo su primer contacto con el entonces abad-vicario Jean Langevin.

Su carrera como institutriz comenzó en Saint Romuald de Québec, Saint Roch de Québec y Sainte Anne de Beaupré, aunque quedó interrumpida por algunos períodos de inactividad debidos a su enfermiza salud. Aquellos eran unos lugares remotos, donde María Isabel descubrió una pobreza e ignorancia que para ella no tenían precedentes. En 1874, monseñor Langevin, ya primer obispo de Rimouski le envió una carta solicitándole diera clases en su ciudad y como las peticiones de monseñor habían sido reiteradas anteriormente en varias ocasiones, no pudo poner ninguna otra excusa, marchando a dicha ciudad canadiense.

Fotografía de la Beata en sus tiempos de institutriz.

Fotografía de la Beata en sus tiempos de institutriz.

El territorio abarcado por la diócesis era excesivamente grande, la distancia entre las escuelas también lo eran, así como la pobreza y falta de alfabetización de los nativos; por todo esto, la educación era una de las prioridades del obispo, y pensó en las cualidades de María Isabel para que le ayudase en esta ingente tarea. Así, tras reiteradas peticiones del monseñor Jean Langevin, el 3 de abril de 1875, cuando tenía treinta y cinco años de edad, María Isabel aceptó unirse a las Hermanas de las Escuelas Menores, que era un grupo de mujeres locales que deseaban consagrarse como religiosas, en la preparación de maestros cualificados que desarrollasen su labor educativa en las escuelas parroquiales de la diócesis. Casi de forma inmediata le fueron confiadas tareas importantes en esta labor de formación.

Con otras doce compañeras, el 12 de septiembre de 1879, emite sus votos religiosos y ese mismo día fue nombrada primera superiora de la Congregación de las Hermanas de las Escuelas Menores, a cuya tarea se dedicó con todo su empeño a fin de realizar la misión que el obispo les había confiado. Esta Congregación se convertiría en el año 1891 en la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora del Santo Rosario. Inmediatamente que cogió las riendas de la congregación, envió a algunas de sus hermanas a enseñar en tres parroquias pobres y lejanas de lo que era “su casa madre”: las parroquias de Saint Gabriel de Rimouski (la más cercana), Saint Godfrey y Port-Daniel.

Para llegar a las parroquias de Saint Godfrey y Port-Daniel tuvo que recorrer casi cuatrocientos kilómetros y en contra del consejo del médico, estuvo presente en la fundación de ambas escuelas parroquiales tan lejanas. El viaje fue agotador, por tren y por barco, durante el cual se le agravó la tuberculosis pulmonar que padecía desde hacia tiempo. Su obra era su labor prioritaria y la salud tenía que supeditarse a ella.

Tumba de la Beata.

Tumba de la Beata.

Abrió también una escuela independiente en Rimouski, que dedicó a noviciado de su incipiente Congregación. Hasta su muerte, dedicó toda su vida a garantizar la gestión y la sostenibilidad de las instituciones educativas en la diócesis. Era una mujer de una fe tan ardiente y de una caridad tan tierna y profunda que imprimió a su naciente obra una gran vitalidad y una segura capacidad de expansión. Cansada y agotada, desde la cama continuaba dirigiendo a su Congregación hasta en el último detalle, mientras la enfermedad avanzaba, provocándole continuas hemorragias.

El 26 de marzo de 1881, alrededor de medianoche, sufrió una crisis tan grave que se temió lo peor, por lo que el confesor le recitó las oraciones de los moribundos. Mejoró un poco, pero diez días más tarde, se incendió el seminario y ella ofreció sus instalaciones al obispo para que los seminaristas pudieran reanudar sus clases. Desde la cama, supervisó todas las operaciones del traslado, hasta que el 9 de junio ella misma tuvo que ser trasladada. A principios de agosto recayó y tuvo que recibir el Viático. El día de la Asunción, se le acercaron dos jóvenes profesas y dos postulantes a fin de darle alguna alegría, pero fueron ellas las que se vieron consoladas por la madre moribunda, aunque sus palabras eran un susurro y su mirada toda una expresión de ternura. Al día siguiente, al visitarla el médico, ella le dijo: “Doctor, hoy me muero”, y lo dijo de tal manera que el doctor, cogiéndole la mano, le dijo: “Parece que está usted muy feliz porque se va a morir”. Todos se pusieron a orar en silencio y en la medianoche del 17 de agosto murió en Rimouski, cuando sólo tenía cuarenta y un años de edad.

El 10 de noviembre de 1989 se dieron los primeros pasos de la Causa de canonización, concediendo la Santa Sede el “Nihil obstat” el 9 de diciembre del 1991. Todas las actas del proceso fueron convalidadas por la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos mediante decreto del 9 de diciembre de 1994. La “Positio super virtutibus” fue presentada el 19 de marzo del 1999. Fue declarada Venerable mediante decreto del 11 de octubre del 2013 y se reconoció por decreto el milagro previo a la beatificación, el 17 de septiembre del pasado año. En el día de hoy será beatificada en Rimouski por el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el cardenal Angelo Amato.

Escultura en la Casa Madre.

Escultura en la Casa Madre.

Como el artículo es algo corto, aunque sea de manera breve vamos a dar algunas notas acerca del milagro que ha propiciado la beatificación de la Madre Turgeon. Se trata de la curación de un cáncer a Michel Boucher de Trois-Pistoles (Québec), de treinta y ocho años de edad, casado y padre de tres hijos.

En el mes de noviembre de 1991 ingresó en el Hospital Central de Trois-Pistoles afectado de cáncer, teniendo que ser trasladado al Hospital Regional de Rimouski el día 3 de diciembre a fin de recibir tratamiento oncológico. Era un tipo raro de cáncer, a cuyos enfermos, solo suele darse dos meses de vida. La enfermera que lo atendía le dijo que la Madre Turgeon necesitaba realizar un milagro a fin de que fuese beatificada y el enfermo le respondió: “¿Por qué no puedo ser yo?”. Pidió una estampa de la Sierva de Dios y empezaron a rezar de manera muy fervorosa tanto él como toda su familia.

Inmediatamente comenzó su mejoría, desapareciendo el cáncer totalmente sin que los médicos pudiesen darle una explicación científica. Salió curado del hospital y hoy en día es un hombre completamente sano. En el año 2004, ante la Comisión diocesana manifestó explícitamente: “Sin la ayuda de la Madre Isabel Turgeon, de mi esposa y de mis hijos, probablemente, hoy no estaría en este mundo. Todos los días hablo con ella y todos los días la doy a conocer para que pueda ayudar a otros”.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Girard, C., “Elisabeth Turgeon, une grande suppliante”, Québec, 1995.
– VV.AA, “Bibliotheca sanctórum, apéndice II”, Città Nuova Editrice, Roma, 2000.

Enlace consultado (26/03/2015):
– www.soeursdusaintrosaire.org

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

13 pensamientos en “Beata María Isabel Turgeon, virgen fundadora

  1. De un tiempo para acá, me he dado cuenta que en Canadá tiene un florecimiento de santos. Esta nueva Beata no es la primera ni la única con la fundación de ua familia religiosa, que tiene como carisma la educación. Una de las obras de misericordia espirituales es corregir al que yerra, que traducido desde mi punto de vista no es sino educar. Y no solo en la fe sino en la vida ordinaria.
    Gracias por dar a conocer a la Beata María isabel Turgeon, que era hasta hoy una desconocida para mi.
    Me ha parecido sumamente atípico una beatificación a principio de la semana laboral. El Cardenal Amato ha de andar con su agenda entre apretada y carrereada. Saludos.

    • Yo se, Humberto, que muchos de los nuevos beatos y beatas son casi totalmente desconocidos salvo en sus lugares de orígenes o Congregaciones religiosas. Por eso, nos estamos proponiendo escribir sobre ellos en el día de su beatificación, algo que ya hemos hecho varias veces, al igual que en las nuevas canonizaciones.
      El por qué se ha escogido este martes para la ceremonia supongo que atenderá a cuestiones relacionadas con la congregación y la Iglesia canadiense.

      • Pues resulta, Humberto; que después de ser informado de que la beatificación era el día de hoy, ahora resulta que es el próximo domingo, así que o me he enterado con la oreja izquierda o me informaron mal. Cierto es que en alguna que otra web también aparece en el día de hoy.
        Bueno, no pasa nada; la hemos beatificado nosotros antes que el cardenal Amato, jaja.

  2. Gracias Antonio.
    Sabía que la beatificación de esta Beata fundadora era inminente, pero no tenía ni idea de que fuese hoy, y menos un martes, como dice nuestro compañero.
    Hace años tuve la suerte de visitar y estar unos días en Québec. Es verdad que hay mucha presencia de la Iglesia Católica allí (también hay muchas imagenes de Santa Juana de Arco), y la verdad que me sorprendió, ya que no suelen verse por allí tantos colegios, institutos religiosos, comedores, fundaciones e iglesias católicas por esta zona de Canadá. No lo puedo asegurar, pero juraría que pase por una casa-iglesia de esta congregación ( repasare las fotos).
    Admiro las fuerza y animo que tenía la Bta María Isabel para colaborar con todo el mundo y fundar sus casas de punta a punta del país, a pesar de la grave enfermedad que padecía.

    Nos dices que entro en una congregación femenina que ya estaba fundada y que se llamaba Hermanas de las Escuelas Menos, diez años más tarde paso a llamarse Hermanas del Santo Rosario. ¿Renovó las reglas y el carisma de la congregación, la beata Mª Isabel, y por eso es que se llamó así?, ¿o fue una nueva fundación lo que hizo, que no tiene nada que ver con la anterior?.

    Su tumba es muy bonita y muy sencilla, al estilo de todas las tumbas religiosas que se pueden ver por allí.

    • Es la misma Congregación que cambió de nombre y por supuesto ella no tuvo que hacer renovación alguna de sus votos. Y el hecho de que tuviese que recorrer tantos kilómetros entre unas casas y otras se debía a dos cuestiones: a que era escrupulosamente obediente al obispo y sus objetivos de culturizar al pueblo y a que la diócesis tenía una enorme extensión.
      Tengo una foto de la tumba en color que es mucho más bonita; lo que pasa es que no es digital pues me la enviaron las religiosas por correos hace ya algunos años.
      Al estar en Québec habrás podido comprobar que es tierra de santos y beatos; son más de uno los que están allí sepultados, ¿eh?

      • Gracias por despejar mi duda Antonio. Con esto de las fundaciones, reformas y nuevas ramas dentro de las congregaciones hay veces que me hago un lío.
        Y sí, esta tierra esta bendecida con muchos santos, sobre todo con misioneros. No me dio tiempo a conocerlos y sitiarlos a todos, pero luego me informe, y son muchos los que hay allí.
        La iglesia y casa que visite esta vinculada a Santa María de la Encarnación Guyart, santa muy “famosa” en Québec.

  3. Gracias, Antonio. Aunque yo no soy nada partidaria de que la educación sea confesional, es decir, que creo que la educación religiosa debe impartirse en la catequesis y no en los colegios, menospreciar la labor de tantas personas y congregaciones religiosas que han trabajado y siguen trabajando para alfabetizar al pueblo sería demencial. Desde luego mayor mérito tienen ellos que otros Santos que han llegado a los altares o se les ha venerado desde siempre por razones mucho menos altruistas y filantrópicas. Quien entrega su vida por el bien de los demás no puede ser sino un bendito del Padre, se lo reconozcamos oficialmente o no.

    • Tu sabes que yo también soy partidario de la escuela pública, que en todo caso allí solo debe impartirse ética y que la educación religiosa debe darse en casa o en la catequesis, salvo que expresamente quieras llevar a tus hijos a un colegio religioso. Pero dicho esto, hay que ponerse en su época, en la que el pueblo era analfabeto y en que a ella no solo le movía el educarlos como cristianos sino como personas, no solo enseñando las verdades de la fe, sino también a leer, escribir, etc.
      Creo que los Institutos y Congregaciones que se dedican a la educación son necesarios, siempre y cuando esta se reciba voluntariamente por parte del alumno y siempre que no se le deforme a nivel intelectual metiendo en la cabeza de los niños y adolescentes, miedos y escrúpulos trasnochados.

  4. Cuanto se le debe agradecer la labor que realizo.
    Lo que no me gusta leer es que supeditaba el trabajo a su enfermedad,casos como este ya los hemos leido anteriormente.
    Creo que con unos buenos cuidados y trabajar con mas mesura le hubiera granjeado el poder vivir mas años y haber realizado las mismas obras o mas.
    Pero como no podemos ponernos en el alma de las demas personas….

    • No solo no podemos ponernos en su pellejo, sino que tampoco conocemos las necesidades materiales y espirituales de aquella gente. Como tu bien dices, no es el único caso en el que una persona santa pone el bien general por encima del suyo propio.

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