Beato Vladimir Ghika, sacerdote mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono del Beato.

Icono del Beato.

Monseñor Vladimir Ghika fue un sacerdote rumano, descendiente del último príncipe de Moldavia, llamado “el gran vagabundo apostólico” por el Papa Pío IX. Activo en la misión y especialmente en la caridad de la Iglesia, vivió la mayor parte del tiempo entre Rumanía y Francia y terminó en las prisiones comunistas como mártir de la fe.

Primeros años
Vladimir Ghika nació el 25 de diciembre de 1873 en Constantinopla. En la época en que nació, su padre, Ion Ghica, hijo del último príncipe de Moldavia, Grigore Ghica V (1849-1853; 1854-1856), era general en el ejército rumano y servía como ministro plenipotenciario de Rumanía (embajador) en Turquía. En su familia hubo 10 príncipes de Moldavia y Valaquia. Su madre, Alexandrina Moret de Blaremberg, era descendiente del rey Enrique IV de Francia. Tenía cuatro hermanos y una hermana, de los cuales sólo uno, Dimitrie, vivió hasta la edad adulta, siendo su ángel protector durante toda su vida.

El niño Vladimir fue bautizado y ungido en la fe ortodoxa, en la tradición de su familia. Teniendo sólo cinco años, fue enviado a la escuela en Toulouse, siendo puesto al cuidado de una familia protestante. Así que sus primeros años recibió una educación protestante.

En 1893 comenzó los cursos en la Facultad de Ciencias Políticas de París. Paralelamente asistió a cursos de filosofía, historia, arte, literatura, biología y medicina, pero debido a la angina de pecho que sufrió tuvo que volver a Rumanía en 1895, donde continuó sus estudios. En 1898 entró en la Facultad Dominica “Angelicum” de Filosofía y Teología en Roma, y obtuvo allí el doctorado en Teología. El 12 de abril de 1902 se convirtió al catolicismo, siendo esto un golpe para su madre, que, a diferencia de su hijo, era una ortodoxa muy fiel. Al preguntarle por qué había hecho eso, él dijo que se había hecho católico para ser un mejor ortodoxo.

Fotografía del Beato.

Fotografía del Beato.

En su celo religioso, él no quería ser sólo sacerdote sino también monje. Parece que por consejo del papa Pío XI decidió ser misionero, viajando toda su vida entre Bucarest, Roma, París, pero también entre otros continentes (Congo, Australia, Argentina, Japón). Por ello el papa lo apodó como “el gran vagabundo apostólico”, que se quedó como su “apellido” para la historia.

De vuelta en Bucarest, abrió la clínica “Bethlehem Mariae”, siendo sus servicios gratuitos. Él no se destuvo aquí y contribuyó con la apertura del hospital y sanatorio “San Vicente de Paúl”, el primer hospital gratuito de Rumanía. Sirvió además durante la primera guerra balcánica (1913), ayudando a los heridos y los enfermos de cólera en Zimnicea, una ciudad rumana del Danubio. Debido a su actividad ayudando a los heridos, los soldados lo llaman burlonamente “Sor Vladimir”. Durante la Primera Guerra Mundial, como diplomático, volvió a Italia y ayudó a las víctimas de un terremoto, los pacientes tuberculosos, y los heridos de guerra en Roma.

Misión como sacerdote
El cardenal Louis Dubois, arzobispo de París, lo ordenó de sacerdote teniendo sólo cincuenta años, el 7 de octubre de 1923. Durante 16 años, Vladimir Ghika ofició en Francia, teniendo permiso para oficiar tanto en rito latino como bizantino. Entre 1924-1930 se le confió la parroquia de Villejefuit, en un barrio pobre y peligroso de París, donde hizo extraordinarios esfuerzos para educar a los residentes. En los primeros años de su misión fundó una sociedad misionera auxiliar llamada “Oeuvre des Frères et Soeurs de St. Jean”, que terminó debido a que se vendió el edificio de la sede. En la abadía cisterciense de Notre Dame d’Auberive se ha registrado que hizo un milagro en 1926, curando a una religiosa que se había escaldado con agua hirviendo, usando una espina de la corona de Cristo, que él había recibido del cardenal Dubois.

Él no permanecía todo este tiempo en París, sino que viajaba a diferentes partes del mundo, encontrándose incluso con el emperador de Japón, al cual le predijo que tendría un hijo. Debido a problemas de salud, en 1930 el padre Vladimir se trasladó a otra parroquia y sirvió como rector de la iglesia de los Extranjeros en París, y al año siguiente (13 de mayo de 1931) recibió el título de Protonotario Apostólico (sacerdote en la corte papal, responsible de registrar y enviar documentos pontificales).

El Beato fotografiado con los religiosos y las religiosas de su Obra.

El Beato fotografiado con los religiosos y las religiosas de su Obra.

El 3 de agosto de 1939, él regresó a Rumanía y permaneció allí durante la Segunda Guerra Mundial, cuidando de los pobres y los enfermos de Bucarest. Horia Cosmovici, uno de sus biógrafos, hizo notar que en Rumanía él oficiaba la Liturgia por la mañana, seguido de audiencias y catequesis. Solía probar la fe de sus interlocutores de manera muy personal. En una conversación con su cuñada, Elizabeth Ghika, que era buena aunque no creyente, le hizo recitar el “Pater Noster” en condicional, para hacer que se sintiera tocada por la fe. Usaba el confesionario no sólo para la absolución de pecados, sino también para lecciones de espiritualidad.

Monseñor Vladimir fue una persona simple que prefería caminar y usar el dinero para los pobres. Sus ropas eran también muy pobres y solía llevar siempre la misma vieja sotana sacerdotal. Era un hombre muy delgado, tenía una larga barba y largos cabellos blancos, lo que formaba la imagen de un santo bajo un viejo sombrero.

El 30 de diciembre de 1974, cuando el rey Mihai fue forzado a abdicar, rechazó abandonar Rumanía con el séquito real y dijo que sus huesos serían enterrados en Rumanía. Al año siguiente, la persecución se intensificó. La Iglesia Greco-Católica estaba fuera de la ley, la Iglesia Católica Romana fue puesta bajo una mala luz en artículos de prensa y persecuciones de sacerdotes y laicos. En el anochecer del 18 de noviembre de 1952, Vladimir Ghika fue arrestado por visitar un enfermo. Los cargos fueron “espionaje al servicio de los intereses del Vaticano y los poderes imperialistas”.

Fotografía del Beato durante su viaje a Japón en 1936.

Fotografía del Beato durante su viaje a Japón en 1936.

Fue encarcelado en el centro de detención Uranus en Bucarest, donde fue severamente golpeado y torturado. Los torturadores solían averiguar cuáles eran los mayores miedos de los prisioneros, así que a él lo colgaron con cables conectados a la corriente eléctrica, hasta casi matarlo, y luego dejaban que se recuperara. Repitieron este proceso hasta 83 veces.

Sus compañeros de celda cuentan anécdotas sobre el coraje e ironía con que el monseñor se enfrentaba a los investigadores, diciendo que un falso proceso debía terminar con una falsa ejecución. Intentó defenderse durante el proceso en 1953, ya con ochenta años de edad, pero no se le permitió. Finalmente fue sentenciado a tres años en prisión. De un modo cínico, sólo después de muerte, el tribunal retomó su caso y redujo su pena a dos años.

Petre Pandrea, un colega de prisión, habló sobre la curación milagrosa que monseñor Vladimir realizó en prisión, que no fue por méritos personales, como solía decir el santo varón, sino debido a la espina de la corona de Cristo que logró esconder en su bolsillo. Al igual que en el caso de muchos prisioneros políticos en Rumanía, logró transformar su celda en una iglesia. Siendo un buen cuentacuentos, enriqueció la imaginación de sus casi 200 compañeros de celda con recuerdos sobre sus viajes y encuentros con diferentes personalidades.

Sepulcro del Beato.

Sepulcro del Beato.

El invierno frío y helado que se soportaba en Jilava, cerca de Bucarest, en 1953-1954 fue fatal para él. Lo sacaron al frío exterior casi desnudo, lo apalearon brutalmente frente a otros prisioneros porque no se podía mover rápido, enfermó gravemente y, tras unos pocos meses, el 16 de mayo de 1954, murió en la enfermería de la prisión, después de que profetizara su muerte, cuatro días antes. Pidió una última confesión, pero se lo denegaron, de modo que hizo una confesión pública, grabada por su hijo espiritual, Horia Cosmovici, también prisionero político. Dijo: “Muero con la conciencia pacífica de que hice todo lo que pude, aunque no siempre lo que tenía que hacer, por la verdadera Iglesia de Cristo, en una triste época para mi país y para el mundo civilizado entero”.

Fue enterrado en el cementerio cercano a la prisión, con un poste marcado con el número 807 en lugar de una cruz. En 1968, algunos parientes, Grigorie Ghika y la señora Marie Mavrocordat, obtuvieron el permiso para trasladar sus restos a la cripta familiar, en el cementerio ortodoxo de Bellu, en Bucarest.

Escritos
Monseñor Vladimir Ghika tenía una gran cultura, y publicó artículos en periódicos como “Convorbiri Literare” (“Conversaciones Literarias”) en Bucarest, “La Revue hebdomadaire”, “Les Études”, “Le Correspondant”, “La Revue des Jeunes” y “La Documentation Catholique” en París.

A veces, para no olvidar sus ideas, solía escribir en trozos de papel cortas meditaciones personales. Muchas de ellas fueron más tarde recopiladas en el libreto “Pensées pour la suite des jours” (“Pensamientos para los días que vienen”), que accidentalmente fueron a parar a mis manos, siendo la base para este artículo. En el día 2 de enero de este folleto escribe: “El que se despoja de sus vestidos para dárselos a otros, está vistiendo a Cristo”. El 31 de marzo, anota: “Los cuatro estados: con Dios, por Dios, en Dios, a Dios”; el 25 de junio: “El sol fue hecho para iluminarnos; las estrellas, para hacernos pensar”; el 26 de junio: “El día está hecho para hacernos ver las cosas; la noche, para que las entendamos y dominemos”; el 28 de diciembre: “Dios nos ama tanto que escandaliza a todos los que no lo conocen como amor”; el 30 de diciembre: “El pasado es un misterio, el presente un secreto, el futuro un enigma, y todos ellos están siempre conectados”; 31 de diciembre: “Gracias es una palabra que debemos saber cómo probar, no basta con decirla”.

Urna con reliquias del Beato.

Urna con reliquias del Beato.

Muchos de sus escritos estaban en francés, pero algunos de ellos fueron más tarde puestos a disposición de los lectores rumanos: “Nuestra Señora y el Santísimo Sacramento” (conferencia dada por monseñor Vladimir Ghika, en noviembre de 1928 en la apertura del Congreso Eucarístico de Sydney), “La mujer adúltera” (obra de teatro), “Conversaciones espirituales”, “El último testigo”.

Veneración
Los debates en torno a su beatificación empezaron ya en 1954 en París, pero debido al miedo a repercursiones políticas de las autoridades comunistas sobre la Iglesia Católica en Rumanía, todas las tentativas oficiales fueron diferidas.

Sólo después de la caída del comunismo, la Santa Sede dio inicio al proceso de beatificación, después de que Ioan Robu, el arzobispo católico romano de Bucarest, enviara una petición al Vaticano en 1991. La documentación en Francia y en Rumanía para declaraciones, documentos escritos y otras pruebas llevó mucho tiempo, tanto en Francia como en Rumanía, donde Vladimir Ghika había vivido y servido. Entre los más de 20 archivos de investigación, el último disponible fue el de la Securitate rumana, libre para consulta sólo después de que en Rumanía se estableciera, en 1999, el Concilio Nacional para el Estudio de la Securitate.

Relicario con un hueso del Beato.

Relicario con un hueso del Beato.

Monseñor Vladimir Ghika fue reconocido como sacerdote mártir por el papa Francisco el 27 de marzo de 2013 y beatificado durante la misa de beatificación en Bucarest, por el enviado del papa Francisco, el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, que tuvo lugar el 31 de agosto.

Monseñor Vladimir Ghika es celebrado el 16 de mayo en el calendario de la iglesia local, en la archidiócesis católica rumana de Bucarest. Una parte de sus reliquias se conservan en un relicario en la catedral católica de San José de Bucarest. Otras partes se guardan en relicarios en diferentes iglesias católicas de Rumanía. Una estatua suya fue erigida cerca de la iglesia católica del Sagrado Corazón en Bucarest, la iglesia donde sirvió como sacerdote. Este lugar es llamado hoy “Plaza de Monseñor Vladimir Ghika”.

El príncipe Vladimir Ghika es el único santo de las prisiones comunistas que está en vías de ser canonizado. La Iglesia Ortodoxa, aunque tiene muchos mártires de la fe, todavía no ha canonizado a ninguno de ellos. Hasta hoy, los únicos santos rumanos católicos son Jeremías de Valaquia y Anton Durcovici, obispo de Iasi, mártir en la prisión de Sighet (1951), beatificado el 17 de mayo de 2014.

Reliquia del Beato en la iglesia de San Antonio en Constanza, Rumanía.

Reliquia del Beato en la iglesia de San Antonio en Constanza, Rumanía.

Junto a ellos, hay unos pocos santos de descendencia húngara que vivieron en Transilvania antes de la Unificación de 1918. Hoy en día se han propuesto para su canonización los obispos mártires católicos griegos Valeriu Traian Frenţiu, Iuliu Hossu Alexandru Rusu, Ioan Bălan, Ioan Suciu, Vasile Aftenie y Tit Liviu Chinezu.

Otras propuestas para su beatificación son el obispo Marton Aron, por su virtud heroica, Verónica Antal, monja mártir de la pureza y Martin Benedict, doctor en medicina.

Mitrut Popoiu

Bibliografía:
Escritos de Vladimir Ghika.
– Horia Cosmovici, Monseniorul, Bucharest, 1996.
– Clara Mărgineanu, Prinţul martir Vladimir Ghika: en Jurnalul Național, 20 Julio 2012.
– Adriana Stanca, Povestea monseniorului Vladimir Ghika, “marele vagabond apostolic”. Biserica Catolică îl va beatifica pe prinţul care a murit într-o închisoare comunistă, en: “Gândul” de 19.05.2013.
– Cristian Curte, Prinţul care a trăit printre cerşetori – Monseniorul Ghika, en: Formula AS, Nr. 1068.

Enlaces consultados (07/04/2015):
– www.vladimirghika.ro
Literatura internacional sobre Vladimir Ghika.
Vídeo sobre monseñor Vladimir. Entrevista hecha por Titi Dincă al cardenal Angelo Amato, para la Televisión Rumana, TVR 1.
Vídeo de la liturgia de su beatificación.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

12 pensamientos en “Beato Vladimir Ghika, sacerdote mártir

  1. Gracias Mitrut por el articulo sobre Vladimir Ghika, lo he leido con mucho gusto y quisiera conocer mas sobre la santidad ortodoxa a la que usted le dedica con especial veneración, a pesar se yo ser católico, apostólico y romano, admiro a personajes como San Gregorio Palamas, San Teodor de Vrsac (nuevo martir serbio) entre otros, se que la conversión de Vladimir Ghika al catolicismo me sorprende la respuesta a su madre

  2. El Padre rector de mi comunidad es historiador y es salesiano de San Juan Bosco. Me ha platicado varias veces de una biografía hecha de este santo por un protestante y dice que es muy buena, pues la hizo desde su perspectiva y sin prejuicios, quitando mucho de lo extraordinario de su biografía, (entiendo que se refiere a los milagros y hechos sobrenaturales), no comprendía como era posible esto y tenía cierta reticencia a aceptar que un no católico enseñara quien era este santo; nunca imaginé que yo vendría a conocer a un católico que escribiera sobre santos ortodoxos como Toño Barrero, con lo que he aprendido mucho del pulmón oriental de la Iglesia y con lo que me he firtalecido más en el ecumenismo, una de mis preocupaciones presente en mis oraciones cotidianas.
    Ahora con sorpresa leo este artículo que trata sobre un beato católico hecho por un diácono ortodoxo, a la vez que me alegra, doy gracias a Dios sobre ese proceso ecuménico que realizamos en este blog. Quiera Cristo, nuestra Pascua, que sirva para la unidad de los que creemos en su nombre.
    Conocí a este Beato precisamente con motivo de su reciente beatificación pero su vida es la primera vez que la leo y esto gracias a ti. Él mismo es un eslabón de unidad entre Oriente y Occidente al haber celebrado la santa misa y la divina liturgia en ambos ritos. Su vida sacrificada por un sistema totalitarista estoy seguro que ha comenzado a dar fruto. Como dices, tiene porte de santo, se le nota desde lejos.
    Dos observaciones únicamente: refieres al principio que fue Pio IX quie le llama vagabundo apostólico, y luego que fue Pio XI, creo que en ambos casos es el segundo personaje.
    Opino, salvo tu mejor aclaración, que cuando dices que siempre usaba la misma vieja casulla, es más bien sotana, pues la casulla es de uso litúrgico y la sotana es de uso cotidiano.
    Recibe un cordial saludo desde la Perla Tapatía ( así le decimos a mi ciudad Guadalajara, perla por bonita y tapatía por el gentilicio).

  3. Muchísimas gracias, Juan, por este estupendo artículo sobre el beato Vladimiro Ghika. Aportas muchísimos datos sobre su personalidad, actividad pastoral y vida espiritual que al fin y al cabo es lo que vale, independientemente de que se respire con un pulmón u otro de la Santa Iglesia, ya que la Iglesia es Una y Santa aunque tenga diversas expresiones exteriores.
    Yo veo normal la preocupación de su madre ortodoxa cuando él se convierte al catolicismo, pero me admira la contestación del hijo cuando le dice que así será mejor ortodoxo. Está claro que el concepto que él tenía sobre la división de la Iglesia es muy distinto al que podamos tener muchos de nosotros.
    Te agradezco asimismo que hagas mención de los otros procesos que la iglesia Católica tiene abiertos en Rumania a otros siervos de Dios.
    Un abrazo y Dios te bendiga.

  4. Thanks for all appreciations and thanks for making me aware of these saints. Writing at PreguntaSantoral made me aware of many saint persons who I did not know before. It is a priviledge to me, to make the romanian saints known among nations.
    God bless you all!
    Christ is risen! Christo ha ressuscitado! Hristos a inviat!

    • Muchas gracias a ti, mi querido amigo Juan. Es un verdadero lujo el contar contigo como amigo y como colaborador.
      Hristos a inviat!

  5. Gracias, Mitrut, por atreverte a escribir sobre un santo de confesión distinta y así seguir la estela de Antonio y de una servidora, para quienes no importa de qué confesión sea uno, sino su santidad, su lucha por la fe y su aporte a los demás.

    Me produce un gran horror pensar en el modo en que este hombre fue torturado, ya en su ancianidad. La picana y otros métodos de tortura con electricidad normalmente se asocian más a los regímenes fascistas, que los usaron con ganas hasta aburrirse, pero ya se ve que en esto de producir dolor no hay color. Dios los haya perdonado por hacer esas barbaridades con un anciano y con otras personas indefensas.

    He conocido a la Sierva de Dios Verónica Antal, mártir rumana de la pureza, de un modo relativamente reciente, pues están empezando a llegarme estampas de ella. Si Dios quiere, cuando esté más libre de mis tareas de estudio, escribiré sobre ella.

  6. Solo una apreciación, me sorprende la respuesta que le da a su madre al convertirse al catolicismo, por mi parte, se que Rumania a pesar de que la mayoria sea ortodoxa me alegra encontrar santidad católica, pero no por eso me dejará de deleitar saber sobre santos ortodoxos, y se que en las prisiones comunistas recurrían al desgaste psiológico y fisico como medio de tortura, así era la metodología de terror de masas, además de que estoy investigando sus metodos de tortura y produce escalofríos, supongo que hay martires de ambas confesiones durante este régimen, y en cuanto a la beatificación complementando a Mitrut. Cuando una persona es beatificada (normalmente durante la liturgia eucarística aunque también por decreto) la persona recibe culto solo en la zona con que estuvo relacionada con ella (en este caso Rumania), a diferencia de la canonización en la cual la Iglesia Universal venera al nuevo santo, en la Beatificación puede ser designada al prefecto de la Congregación para las causas de los santos y en la canonización al Sumo Pontífice, aunque se que la concepción de la Iglesia Ortodoxa es diferente en las que la canonización de una persona que ha muerto en olor a santidad la decreta el Santo Sínodo (reunión de los obispos), seguro que seguiré saboreando los artículos, y seguiré apreciando sobre la santidad en el maravilloso país de Rumania

  7. Parece ser que este beato es otro de esos que su beatificación se ha retrasado por ser un inquilino incomodo en las Iglesias si así le podemos llamar a que existían muchos factores que impedían que se elevara a los altares, es una pena ver como muchas veces factores tan externos a la Iglesia pueden influir en algo como una beatificación, a veces el dinero y a veces factores políticos o de otro tipo. Agradezco que Mitrut así como Antonio nos acerquen a la santidad de ´países a veces para nosotros muy lejanos y que con artículos así podemos unirnos más.

  8. Gracias Mitrut.
    No conocía la vida de este Beato mártir. Creo que el sobrenombre de “vagabundo apóstolico” le caía muy bien, ya que siempre estaba dispuesto a ir de un sitio a otro para entregarse a quienes lo necitasen.
    Sus benéficas iniciativas, sencillez, austeridad y energía para transmitir la Fe, nos demuestran su grado de santidad. Luego ya le vino la ultima y más dura prueba que fue él martirio y con esto ya se confirmo su santidad. Puedo imaginarme por un instante a un anciano a sufrir de esta manera y no entiendo como no moriría momentos después de estas torturas, él seguro que saco su fuerza de Dios.
    Para terminar, tengo curiosidad por la espina de Cristo con la que hacia los milagros, ¿ se sabe algo de ella?, ¿ se conservo después de su muerte y esta hoy en día en algún relicario?.

  9. As I wrote in the article, myself did not know very much about him before. Of course, in the Orthodox circles in Romania he remains quite unknown. In any case, the Orthodox speak a lot about miracles generally, but there is not obligatory that a saint makes miracles. St. Vladimir did indeed miracles but exactly as our christian doctrine says: not by himself, but through Christ, in this case, through the small relic he had with him.

    Yesterday I was at his tomb in Bellu cemetery in Bucharest and I have seen the tombs of his whole family. It is a beautiful place for meditation and prayer, especially in these days, when all is green again and the lily is in flowers. Bucharest has many saints to visit. Vladimir Ghika is only one of them. It really deserves to make a visit in Romania only for this reason…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA

*