Casiana, Sofía, Melania y Maura, monjas ascetas de la montaña de Ceahlău

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo rumano de las Santas Maura de Ceahlau (izqda.) Teófana Basarab (centro) y Teodora de Sihla (dcha.)

Icono ortodoxo rumano de las Santas Maura de Ceahlau (izqda.) Teófana Basarab (centro) y Teodora de Sihla (dcha.)

En octubre de 2012, Carmen Avram, una reportera de noticias rumanas en el canal Antena3 hizo público un gran documental sobre los ascetas del monte Rarău, un pico de unos 1400 metros situado entre Moldavia y Transilvania. El título de la grabación era Pustnicii României – Între Cer și pământ (“Los ermitaños de Rumanía – entre el Cielo y la tierra”). Sus entrevistas revelaron la existencia de un mundo apenas conocido, normalmente considerado como propio de otros tiempos. Ella debatió con algunos monjes retirados, pero también con un hombre que alimentaba incluso con los ascetas más ocultos. Éste le habló sobre un monje que recientemente había fallecido a la edad de 130 años y le mostró vagamente los peñascos donde algunas monjas y monjes vivían su vida ascética, ocultos para el mundo y conocidos prácticamente sólo por Dios.

Los anacoretas y ermitaños de las montañas de Rumanía están esparcidos por todas partes hasta hoy. En cualquier caso, muchos de ellos están ubicados en torno a un monte llamado Ceahlău (1907 m), en la misma región que Rarău. Se cree que esta montaña es la antigua Kogaion, la montaña sagrada de los sacerdotes dacios. En las alturas, a los pies del monte Ceahlău han existido, a lo largo de los tiempos, diferentes eremitorios o sketas, pequeñas comunidades monásticas cuya memoria ha permanecido aunque los lugares en sí hayan desaparecido. Entre ellos son conocidos el eremitorio (sihăstria) de Dragoș (siglos XIV-XV), de Hangu (ss. XIV-XVII), Sihăstria Ceahlău (ss. XV-XVIII), Poiana Ceahlăului (ss. XVI-XVIII), Sihăstria Peon (ss.XV-XX). Los ascetas más famosos que han vivido aquí fueron la monja Maura y el monje Peon.

En este artículo hablaremos de cuatro monjas: Casiana, Sofía, Melania y Maura, que vivieron mayormente en el siglo XVII en esta área. Sus vidas son narradas brevemente por el archimandrita Ioanichie Bălan, en su Paterikon rumano.

Icono ortodoxo rumano de la Venerable Maura de Ceahlău.

Icono ortodoxo rumano de la Venerable Maura de Ceahlău.

Venerable skemamonja Casiana de la sketa de Sofía, en el monte Ceahlău
La venerable skemamonja Casiana vivió en el siglo XVII y procedía de la comunidad monástica de Topolița, cerca de Târgu Neamț, una ciudad comercial (târg) en el centro de Moldavia. Se retiró al valle del río Bistrița, que era un lugar donde habitualmente vivían muchos ermitaños y severos ascetas. Su lugar de retiro se conoce como bosques de Hangului.

Junto a algunas hermanas ascetas, ella construyó una sketa en el valle del río Buhalnița, conocida posteriormente como “la sketa Casiana”, por su nombre, y ella permaneció allí hasta que partió al Señor. La vida de las monjas consistía en cantar las habituales 7 Laudae, la lectura individual de los Salmos, una sola comida al día y una actitud silenciosa. El nombre de Casiana fue conocido en el valle de Bistrița por el poder de su oración. Ella se fue al Señor a mediados del siglo XVII.

Skemamonja Sofía
La skemamonja Sofía vivió en el siglo XVII. Sus primeros años son desconocidos. Ella se hizo monja en el mismo monasterio Topolița. Después de vivir un tiempo allí, decidió retirarse al mismo valle del río Bistrița, como su predecesora Casiana. Allí vivió durante años con sus discípulas, y se estableció finalmente en la parte oriental del monte Ceahlău, en la elevada meseta cercana a la aldea llamada Răpciune.

Debido a que estaba rodeada de muchas monjas discípulas, se sintió urgida por Dios a fundar una sketa, ya que allí había ya demasiadas monjas ermitañas, en los bosques cercanos, y era difícil para ellas sostener una vida litúrgica constante. La skemamonja Sofía hizo pues, construir, una pequeña iglesia de madera dedicada a San Juan el Teólogo, patrono de los místicos. Las celdas fueron organizadas alrededor de la iglesia y alojaron en torno a veinte monjas, que vivían una vida muy dura, distinta de la habitual regla monástica, porque eran monjas ermitañas.

Este santo lugar fue llamado, en su nombre, la Sketa Sofía, y duró casi dos siglos en Ceahlău. Sofía fue madre espiritual en este eremitorio durante unos 30 años, asistiendo a muchos. Algunos de ellos se retiraron posteriormente a lo agreste, permaneciendo allí hasta la muerte, en ayuno y oración. Otros marcharon a la soledad de los bosques sólo durante los grandes ayunos, y entonces regresaban a un eremitorio.

La skemamonja Sofía fue venerada por la santidad de su vida y por su sabiduría espiritual, tanto por laicos como por monjes. Ella partió al Señor hacia finales del siglo XVII. A principios del siglo XIX, la Sketa Sofía estaba casi abandonada, por lo que la iglesia de madera fue trasladada al monasterio de Durău.

Fresco ortodoxo rumano de la Venerable Maura de Ceahlău.

Fresco ortodoxo rumano de la Venerable Maura de Ceahlău.

Venerable Skemamonja Melania de Sihăstria Durău-Ceahlău
La palabra rumana “sihăstria” procede del griego ”hesychia”, es decir, silencio. En la mentalidad rumana, “sihăstrie” es un pequeño monasterio, normalmente una sketa, situada en un lugar de difícil acceso. La Venerable Melania vivió en el siglo XVII en el eremitorio de Sihăstria Durau. La tradición dice también que la skemamonja Melania fundó otra sketa en el lado occidental de la montaña de Ceahlău, conocida como Sihăstria Melaniei o Sihăstria Durău.

Sobre Melania se sabe algo más. Fue bautizada con el nombre de Mariana, y se cree que era hija de un príncipe o, al menos, un noble de Iași, la capital de Moldavia. Ella quería ser esposa de Cristo, y abandonó secretamente el hogar paterno junto a dos fieles sirvientas. Ellas fundaron un refugio en la cima del monte Ceahlău, sobre el actual monasterio Durău. Vivieron allí muchos años, casi ignoradas por todos. Con el tiempo, a su alrededor se fueron asentando otras monjas, de modo que necesitaron una iglesia adecuada. Por ello, alrededor de la iglesia de madera en honor a la Anunciación de la Virgen, fue fundado el eremitorio (sihăstria) de Melania, que fue el eremitorio de monjas más severo en el monte Ceahlău. En torno a la abadesa Melania se juntaron treinta monjes del monasterio y ermitaños, formando una famosa comunidad exicasta femenina. Algunos vivían en común y otros solos, en cabañas de madera alrededor el eremitorio. El único lugar común era la iglesia.

Melania fue famosa por practicar la oración de Jesús. Formó a muchos discípulos y alcanzó el nivel espiritual de los grandes exicastas de Moldavia. Se unió pacíficamente a Cristo tras dar el último beso a sus hijas espirituales.

Venerable Maura de Ceahlău
La monja Maura vivió posteriormente, en los siglos XVII-XVIII. Fue criada por sus padres en una aldea del valle de Bistrița, no lejos del monte Ceahlău, en una muy piadosa atmósfera de oración, ayuno y asistencia regular a los servicios litúrgicos. Su nombre de pila era María. En verano sus padres la llevaban frecuentemente en peregrinación a los grandes monasterios del condado de Neamț, y le permitían ir a las sketas de monjas en torno a la montaña de Ceahlău que ya hemos mencionado, y también al eremitorio de Silvestre, y a Durău, que se convirtió en el más famoso eremitorio de monjas del Moldavia durante el siglo XVIII.

Vista del monte Ceahlau desde su lado oriental.

Vista del monte Ceahlau desde su lado oriental.

Ella decidió convertirse en monja cuando cumplió los veinte años de edad. Primero vivió en el eremitorio Silvestre de monjas, llamado también “Schitișor” (pequeña sketa) donde había unas pocas almas amantes de Cristo bajo la dirección de un abad gentil y humilde. Sólo unos pocos años después ella tomó el skema monástico y fue llamada Maura. Fue conocida por ser muy ascética, gentil y humilde, amante del silencio y la oración. En su ejercicio ascético, dormía sólo unas pocas horas durante la noche, sentada en una silla, hacía cientos de postraciones y reverencias, comía sólo una vez al día, al atardecer, y normalmente pan seco y verduras, y bebía sólo agua.

Para lograr un silencio todavía más intenso, construyó para sí misma una pequeña celda cerca del bosque. El nivel espiritual de Maura aumentó de tal modo que los pájaros y los animales salvajes la querían y se volvieron mansos en su presencia, siendo especialmente honrada por las ciervas. Los ancianos dicen que Maura siempre caminaba alrededor de la montaña de Ceahlău e incluso en ocasiones iba a las aldeas con una cierva siguiéndole. Otra santa mujer que fue muy cercana a los animales salvajes fue Santa Teodora de Sihla, que obtenía su alimento de los pájaros.

Muchas monjas de la región de Ceahlău se reunieron en torno a Maura y vivieron según su modo de vida, en incesante oración, amor, humildad, una única comida diaria al atardecer, largas vigilias nocturnas y lectura del Salterio y otros santos libros.

Peregrinación y liturgia en Ceahlau el 6 de agosto de 2013. -6-august-2013

Peregrinación y liturgia en Ceahlau el 6 de agosto de 2013.
-6-august-2013

Maura se retiró a una ascesis todavía más severa del eremitorio de Silvestre a un claro llamado Ponoare, bajo la cima del monte Ceahlău. Aquí estuvo acompañada sólo por una discípula y su querida cierva. Incluso así, la encontraron pronto las monjas y creció nuevamente una comunidad en torno a ella, así que construyeron en el claro una pequeña iglesia de madera dedicada a la Transfiguración del Señor en el Monte Tabor. Hoy, ese claro es llamado “Poiana Maicilor” (el claro de las monjas, literalmente, “de las madres”). En este oasis de paz y oración, Maura vivió hasta que partió hacia el Señor.

Sintiendo cercano su final, dio a sus hijas los últimos consejos y, tras su fallecimiento, las monjas la enterraron en el claro. Sus reliquias permanecen ocultas hasta hoy. Actualmente una nueva sketa, llamada Poiana Maicilor, se ha construido en el lugar de la antigua sketa de la Monja Maura (desde 1997). La iglesia tiene como patrona a Santa Teodora de Sihla y la Protección de la Virgen (Pocrov). Hoy viven en esta sketa once monjas.

El nombre de sketas y pequeñas iglesias de madera en la montaña de Ceahlău es cada vez mayor e incluye asentamientos tanto de monjas como de monjes. Sólo la sketa de Durău ha resistido al paso del tiempo, con permanencia ininterrumpida hasta el siglo XX.

Vertiente oriental del monte Ceahlau. Fotografía: Paul Pătrăţanu.

Vertiente oriental del monte Ceahlau. Fotografía: Paul Pătrăţanu.

Veneración
No hay veneración pública de las monjas mencionadas en este artículo. Aunque aún no han sido canonizadas, sus vidas son conocidas entre los peregrinos que visitan los santos lugares de esta área. Su memoria se mantiene en pequeñas oraciones devotas ortodoxas llamadas “akathist”, una especie de equivalente oriental europeo del rosario.

La vida ascética en la montaña de Ceahlău se vive intensamente hasta hoy, tanto en su más misterioso y silencioso aspecto, lejos de los ojos del mundo, sino también en la común vida monástica. En 1992 el patriarca Daniel, que era entonces metropolita de Moldavia y Bucovina, inició el establecimiento del monasterio en el monte Ceahlău, siendo su principal fundador. El asentamiento está construido en una meseta de la montaña, rodeada por altos peñascos. Los materiales de construcción fueron transportados por helicópteros del ejército rumano y a expensas del ejército y del príncipe Dimitrie Sturdza, descendiente de la familia principesca de Moldavia, pero también de otros donantes de Rumanía y del extranjero. En agosto de 1993 la iglesia estaba terminada, siendo dedicada a la Fiesta de la Transfiguración del Señor y a San Esteban el Grande, príncipe de Moldavia. La consagración tuvo lugar el 28 de agosto en presencia del metropolita, junto a un grupo de obispos, sacerdotes y diáconos.

Vista general del monte Ceahlau, Rumanía.

Vista general del monte Ceahlau, Rumanía.

El lugar es difícilmente accesible durante el invierno. Pero en verano es habitual que haya peregrinaciones en torno al 6 de agosto, el día de la Transfiguración.

Mitrut Popoiu

Bibliografía:
– Ioanichie Bălan, Patericul Românesc, Editura Mănăstirii Sihăstria, 2005, pp. 226-230 and 257-259.
– Vasile Dumitrache, Mânăstirile și schiturile României pas cu pas, editura Nemira, Bucharest 2002.

Enlaces consultados (26/04/2014):
– www.eurotv.md/stire-sfintii-care-strajuiesc-ceahlaul
– http://alpinet.org/main/poteci/puncte_ro_t_poiana-maicilor_id_2172.html
– www.youtube.com/watch?v=wy-Y7wS33jI
– www.biserici.org/index.php?menu=BI&code=389
– http://ortodoxiepenet.blogspot.de/2011/08/liturghie-arhiereasca-pe-muntele.html
– http://ziarullumina.ro/actualitate-religioasa/ceahlau-muntele-rugaciunii

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

4 pensamientos en “Casiana, Sofía, Melania y Maura, monjas ascetas de la montaña de Ceahlău

  1. Gracias, querido Mitrut, por dedicar este artículo a hablar de algunas mujeres ascetas del monacato rumano. Entiendo que lo has hecho en respuesta a mi petición de que hablaras más de la santidad femenina rumana, que yo creo que es menos visible o, al menos, está en una consideración y veneración pública muy inferior a lo que lo está la santidad masculina. Por lo que te agradezco muchísimo que hayas tenido este detalle.

    Lo he dicho otras veces: tu país es bellísimo y cada vez que podemos ver nuevas fotos de sus paisajes, no me extraña que tanta gente haya buscado a Dios en las alturas de los montes y en contacto directo con la naturaleza. Ésta es la obra más bella y perfecta que hay y no es raro que quien haya vivido en estos parajes, lejos de la urbanización, con animales y plantas sólo como compañía, haya encontrado a Dios. No dudo que Él está en todos los seres vivos.

    Es una lástima que, en cierto modo, estas mujeres, que fueron líderes espirituales muy destacadas y heroínas de una severa ascesis en un entorno agreste, no sean todavía veneradas como Santas. No tienen nada que envidiarle a una Teodora de Sihla, una Parasceve de Iasi o si nos ponemos con otros ejemplos, una Rosalía de Palermo o una María de Egipto. Creo que es bueno que sean más conocidas y veneradas y la ausencia de sus reliquias, perdidas en la montaña, no debería suponer un obstáculo. Espero que algún día puedan llegar a ser llamadas Santas de modo oficial, aunque ya lo sean a nivel popular.

    • Dear Ana Maria,
      I recently discovered infos about these saint women; i have materials for about 4 or 5 other articles. Not to mention infos which I try to collect about some recent nuns or simple Christian women in the 20th century. In the future the palette of Romanian saint women will certainly grow.

  2. Me ha alegrado mucho, mi querido amigo Juan, el leer este artículo sobre estas cuatro ascetas rumanas, de las que no sabía absolutamente nada. Es una pena que la Iglesia Ortodoxa Rumana tenga canonizados a tantos ascetas varones y que estas santas mujeres estén prácticamente en el olvido, al menos oficialmente.
    Alguna vez nos has hablado de algún que otro santo príncipe, cuya canonización por motivos exclusivamente religiosos es más o menos discutible, pero a los que sin ambages, se les ha reconocido su santidad (que no pondré en duda porque solo Dios sabe quién es o no es santo). Pero que estas santas mujeres estén caidas en el olvido oficial, sinceramente, no lo entiendo.
    No me cabe la menor duda de que la Santa Iglesia Ortodoxa Rumana solucionará este problema y ya me gustaría verlas personalmente en los altares. Por lo que veo y deduzco del artículo, sus vidas fueron santas y el pueblo las venera y, si no estoy equivocado, estos son los dos requisitos fundamentales para que la Iglesia les reconozca oficialmente su santidad. Me gustaría verlas.
    Muchas gracias, Juan y sígue dándonos a conocer otros ejemplos, que seguro que los hay.

    • Dear Antonio,
      we all know that the canonizations are quite new in the Church. Usually the saints simply got popularity and so they are today in the calendaries. Of course a voivode or a prince, though his life might be not so exemplary, will be easier put in the calendars. There are also political, national reasons and not simply religious. In the contrary, the saint women in this article remained known only in their small area and this is the reason they are still uncanonize. It is not an unjustice made, but a simple sociological phenomenon. The history may change that or not. Our mission is here to popularize these unknown saints and to follow their lives. And if the canonization will come someday, very good! if not, God knows who is worthy of him in his Kingdom!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA

*