Santos Vidal, Valeria y Ursicino, mártires en Rávena

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle de los Santos Vidal (a caballo) y Valeria (dcha.) Lienzo de Vittore Carpaccio (1514). Iglesia de San Vidal, Venecia (Italia).

Detalle de los Santos Vidal (a caballo) y Valeria (dcha.) Lienzo de Vittore Carpaccio (1514). Iglesia de San Vidal, Venecia (Italia).

Hace un tiempo, nuestro amigo y compañero Antonio dedicó un artículo a los Santos Gervasio y Protasio, mártires de Milán, por lo que hoy, día de su fiesta, dedicaremos nuestra atención al resto de los mártires que vienen asociados a ellos: los esposos Vidal y Valeria, presuntos padres de ambos; y Ursicino, que fue martirizado con ellos.

La información que hay al respecto es más bien poca. Antonio ya nos ha contado en su artículo que en el año 396, San Ambrosio encontró las reliquias de los Santos Gervasio y Protasio. Se encontró también un opúsculo, escrito por un tal Filipo, “servus Christi”, en el cual se narraba, junto al martirio de estos dos hermanos, el de sus padres (Vidal y Valeria) y el de otro cristiano llamado Ursicino, que era médico de Liguria y ejercía en Rávena.

Passio de los Santos
La historia cuenta que Valeria pertenecía a una noble familia -la gens Valeria, de la cual habría tomado el nombre- y vivió en el siglo I de nuestra era, que era esposa de Vidal, oficial del ejército romano, y que le había dado cuatro hijos varones, dos veces gemelos (!!), es decir, Gervasio y Protasio, y Diógenes y Aurelio. Siendo una madre fecunda y de una sólida fe cristiana, el mayor apostolado lo ejerció dentro de su familia, convirtiendo a muchos dentro y fuera del hogar a la fe, llegando a ser, así, una de las primeras familias milanesas cristianas.

Escultura decimonónica de Santa Valeria, matrona mártir. Duomo di Santa Maria Nascente, Milán (Italia).

Escultura decimonónica de Santa Valeria, matrona mártir. Duomo di Santa Maria Nascente, Milán (Italia).

En aquella época, su marido Vidal estaba en Rávena a las órdenes del cónsul Cayo Suetonio Paulino, quien se había hecho tristemente famoso por su hostilidad hacia los cristianos. Fue allí donde Vidal se vio obligado, por deber, a asistir al martirio de Ursicinio, el médico de la legión, quien había sido condenado a muerte por su fe cristiana. Éste, al verse conducido al suplicio y viéndolo flaquear, fue animado por Vidal, quien le dijo: “Oh, médico Ursicino, que fuiste único en curar a los demás, mira de no inflingirte a ti mismo una herida de muerte eterna con la abjuración de tu fe”. Estas palabras animaron a Ursicino, que fue martirizado y cuyo cuerpo fue recuperado y enterrado por Vidal; el cual, aquel mismo día, decidió rebelarse contra las órdenes de su comandante y no obedecerle más.

Naturalmente, esto le valió un severo castigo: cargado de cadenas, fue llevado a juicio y torturado, pero él dijo a su juez: “Eres bien necio si crees vencerme y engañarme, a mí, que con tanto cuidado y premura, he liberado a otros de tu engaño”. El cónsul Paulino dio entonces orden de darle una muerte serena e ignonimiosa: no lo hizo decapitar, sino que mandó cavar una fosa hasta alcanzar el nivel freático, arrojar a Vidal allí dentro, en posición supina, y enterrarlo vivo. Aquel tipo de martirio, penoso y humillante para un soldado de su rango, lo convirtió en el primer mártir milanés de la nueva fe en Cristo.

Cuando Valeria se supo viuda, ni pensó en sus bienes ni buscó el favor de los poderosos, sino que marchó a Rávena inmediatamente para dar el último adiós a su marido y recuperar sus resto, como dice San Pedro Damián: “No la asustaron las dificultades de un viaje tan largo, ni la detuvieron las peticiones ni protestas de los familiares, ni la disuadieron los miedos al crédulo cónsul Paulino. Para Valeria sólo había un pensamiento, una aspiración: unirse a su santo esposo mártir de la fe. Su corazón no estaba donde estaba su tesoro. Se alegraba al pensar que él había alcanzado la patria celestial, pero se dolía de verse a sí misma todavía en este mundo. Y la gloria de su esposo la guiaba en su viaje. Gozaba de sentirse llamada esposa del mártir, pero más profundamente añoraba ser coronada con la misma gloria del martirio. A tal efecto rogaba al glorioso marido para que sus corazones, que habían sido unidos en la caridad de nupcias inmaculadas, no fueran separados en la beatitud de la gloria del triunfo, y así como habían sido una sola cosa en la vida, así lo fueran también en el cielo”.

Vidriera del martirio de Santa Valeria: rechazando sacrificar a Silvano (dcha.) y molida a palos por los paganos (izqda.). Vidriera gótica de la catedral de Le Mans, Francia.

Vidriera del martirio de Santa Valeria: rechazando sacrificar a Silvano (dcha.) y molida a palos por los paganos (izqda.). Vidriera gótica de la catedral de Le Mans, Francia.

Pero Valeria no logró recuperar el cuerpo de Vidal, pues quisieron retenerlo para sí los cristianos de Rávena, que ya lo veneraban como su mártir. Por ello, resignada, emprendió el camino de retorno hacia Milán.

Sin embargo, durante el trayecto, se encontró con un grupo de personas que estaban ofreciendo sacrificios al dios Silvano. Ellos, cortándole el paso, querían que participara en los ritos paganos y comiera de la carne inmolada al dios del bosque. Ella les replicó: “Soy cristiana y no puedo ni quiero participar en el sacrificio a vuestro falso dios Silvano”. Cuando quiso seguir su camino, la atraparon y la maltrataron, pero no consiguiendo que cambiase de idea, le dieron tal paliza, golpeándola con tanta furia, que la abandonaron gravemente herida en el camino, de donde fue recogida por sus esclavos, quienes la llevaron moribunda a Milán. A los tres días concluyó su agonía, consumando así su martirio.

A la muerte de sus padres, Gervasio y Protasio heredaron todos sus bienes, pero no quisieron disfrutarlos, sino que lo vendieron todo -casa, tierras- y lo pusieron todo en manos de los pobres, liberando también a sus esclavos. Convirtieron su casa en una iglesia y diez años más tarde, sufrieron también el martirio. Pero de eso no hablaremos aquí, al artículo de nuestro compañero me remito.

Secuencia del martirio de Valeria: apaleada (izqda.) y muriendo en su lecho a causa de las heridas (dcha.) Tapiz medieval de la catedral de Le Mans, Francia.

Secuencia del martirio de Valeria: apaleada (izqda.) y muriendo en su lecho a causa de las heridas (dcha.) Tapiz medieval de la catedral de Le Mans, Francia.

Evidencias históricas y arqueológicas
Esta leyenda -pues es sólo eso, una leyenda- presenta algunas analogías con la célebre passio de Santa Cecilia, aunque en realidad no tenían ninguna relación entre ellos, es decir, que no hay una relación de parentesco real entre Vidal, Valeria, Gervasio y Protasio, sino que ha sido la redacción de esta passio quien los ha hecho esposo y esposa, padre y madre, hijos y hermanos.

Los estudiosos reconocen en este grupo de los mártires a otros santos homónimos venerados en Milán y en Rávena. y concretamente en Vidal, al Vidal mártir de Bolonia compañero de San Agrícola, en Ursicino al soldado de Sibento y en Valeria a un personaje de la “gens Valeria”, que como la “gens Ceciliae” en Roma, tuvo notable importancia en la historia más antigua de Milán como centro de culto. Vamos, que nuestros mártires de hoy son reales, pero no en el modo en que aparecen descritos en la passio, que es tan sólo una narración novelesca de personajes locales que han sufrido un desdoblamiento a partir de mártires históricos y que han sido unidos por la trama según convenia, formando una familia que no existió en la realidad.

De Rossi dice que la antigua iglesia de Santa Valeria, destruida en el año 1786, no era más que una “cella memoriae” de la antigua zona del cementerio milanés, que estaba intitulada precisamente a la “gens Valeria”. En esta zona se ha encontrado varias inscripciones de “Valerios”, en particular una en la que a un “Aurelio Diógenes” -curiosamente, los dos nombres que la leyenda atribuye al otro par de gemelos nacidos a Vidal y Valeria- y a una “Valeria Felicísima” se les denomina “Confessores, Comites martyrorum a Domino Coronati”. O sea, que tanto como ese Aurelio como esa Valeria eran venerados como confesores y mártires de la fe.

Cruz-relicario con reliquias de San Vidal (arriba), Valeria (abajo), Gervasio (izqda.) y Protasio (dcha.) Iglesia de San Vidal, Cebú (Filipinas).

Cruz-relicario con reliquias de San Vidal (arriba), Valeria (abajo), Gervasio (izqda.) y Protasio (dcha.) Iglesia de San Vidal, Cebú (Filipinas).

Esta leyenda, aunque en parte sea fantasiosa, es cierto que está documentada por algunos monumentos y que tiene una notable antigüedad. La espléndida basílica de Rávena, consagrada por Maximiano el 17 de mayo de 548, está dedicada a San Vidal y a sus hijos, como se deduce de las imágenes de estos dos santos, que aparecen puestas debajo de la lista de los apóstoles. Incluso un altar de la nave izquierda está dedicado a San Ursicino. También en los mosaicos de la Iglesia de San Apolinar el Nuevo están representados estos cinco santos: Vidal, Valeria, Gervasio, Protasio y Ursicino.

El Martirologio Jeronimiano contiene dos notas derivadas de esta leyenda. La primera, el 18 de junio, diciendo: “Ravenna civitate… in Mediolano, natale sanctórum Gerbasi et Protasi… Valeriae, Vitalis et Ursicini”. Y la segunda el 13 de diciembre: “Ravenna, Ursicini martyris”. Incluso hay documentos que indican que Ursicino fue el protomártir de Ravenna, que sufrió martirio en tiempos de Nerón.

En base a esta leyenda, existen las iglesias milanesas de Santa Valeria, San Vidal e incluso la Ambrosiana, a la cual fueron trasladados los cuerpos de Gervasio y Protasio. Todas estas edificaciones estaban situadas en la zona más antigua del cementerio, llamada “Hortus Philippi”, y el hecho de que estén tan cerca las unas de las otras dan a entender que las vidas de estos santos también fueron cercanas, familiares y que como tal, eran venerados.

Su fiesta, como decíamos al principio, se celebra hoy, 28 de abril, no siguiendo ninguna de las dos referencias del Martirologio, en realidad, sino la fecha de la dedicación de la basílica de San Vidal.

Iconografía y patronazgo
San Vidal suele ser representado como un soldado a caballo que porta un estandarte, como símbolo de su carácter de oficial romano, llevando a menudo la lanza y la espada, como parte de su armadura, y la maza, que es el instrumento de martirio de Valeria, tal como aparece en los mosaicos de la basílica de Rávena.

Fresco de Santa Valeria sosteniendo a Gervasio y Protasio en brazos. Iglesia de Morinico al Serio, Bérgamo (Italia).

Fresco de Santa Valeria sosteniendo a Gervasio y Protasio en brazos. Iglesia de Morinico al Serio, Bérgamo (Italia).

Valeria no suele tener una iconografía precisa, aunque en su santuario de Cebú (Filipinas) aparece efectivamente con una maza o garrote, aludiendo a que murió apaleada. Más a menudo, Vidal aparece en el momento de ser lanzado al foso en que fue enterrado vivo. Algunas obras de arte piadosas los representan como familia, con los gemelos junto a ellos, todavía niños; o incluso a la madre, Valeria, portando a los dos bebés en brazos.

Debido a su portentosa fecundidad -según la leyenda, parió dos veces gemelos-, Santa Valeria es invocada por las mujeres que no pueden concebir hijos o que tienen dificultades en los embarazos o en los partos. Lo cual no deja de ser curioso porque en la Antigüedad un parto de gemelos se consideraba un signo de mal fario, es decir, traían mala suerte, hasta el punto de que había quien mataba a los recién nacidos por considerarlos una maldición divina, una monstruosidad antinatural.

San Vidal, por su forma de martirio -fue enterrado vivo a nivel freático- es patrono de los poceros y de quienes excavan en la tierra buscando agua.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum: Enciclopedia dei Santi, Ed. Città Nuova, Roma 1984.

Enlaces consultados (25/04/2015):
– www.santiebeati.it/dettaglio/91130
– http://win.parrocchiasantavaleria.it/la_storia/dalla_vita_di_valeria_martire.htm

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

13 pensamientos en “Santos Vidal, Valeria y Ursicino, mártires en Rávena

  1. No conocía yo a estos santos que la leyenda dice ser padres de San Gervasio y San Protasio por lo que ha sido un artículo bastante informativo para mi, por otro lado es curioso ver como los escritores a veces juntaban varios santos que no sabían nada de ellos y terminaban hasta siendo familia. Baste decir que me sorprende saber que en Filipinas tiene un santuario Santa Valeria pero bueno en Filipinas que devoción no tienen? jejeje

    • Gracias, André. Así es. Cuántos casos hemos visto ya en que ocurre lo mismo? Quirino-Balbina, Cecilia-Valeriano-Tiburcio, Inés-Emerenciana, Marta-Justo-Pastor… Mártires que no tienen nada que ver unos con otros, pero que están en el mismo lugar, son hechos familiares entre sí sin otro fundamento que el dotarles de una historia.

      Por otra parte es una suerte que en Cebú tengan culto y les hayan mandado reliquias, porque es la única foto que he podido encontrar de reliquias de estos Santos.

  2. Muchas gracias, Ana Maria, por este artículos sobre los santos Vidal, Valeria y Ursicino.
    Independientemente de que sea cierto o no el supuesto parentezco con los santos Gervasio y Protasio, yo estoy convencido de que estamos ante unos santos históricos, envueltos en leyendas, pero históricos al fin y al cabo. Pudiera ser que si siquiera se hubieran conocido entre si, pero su culto es tan antiguo que tiene toda la pinta de ser santos reales.
    Lo que ya es más dudosa es la autenticidad de las reliquias filipinas. Yo en este caso soy excéptico por muchas “autenticas” que la acompañen y lo que verdaderamente es para nota es el identificar el cuerpo santo venerado en St. Joseph Co-Cathedral de Thibodaux (Louisiana), con esta Santa Valeria de la que estamos hablando.

    • Jajaja, no me hables de ésa, Antonio. Claramente es una mártir de las catacumbas, un cuerpo santo que les ha sido concedido, y quien se empeñe en pensar lo contrario, que siga soñando y que le aproveche la fantasía. Ahora mismo iban los milaneses a regalar el cuerpo entero de su protomártir femenina a una iglesia de Estados Unidos… Miau!

      Por lo demás, vete a saber lo del relicario filipino. Lo que hay en el centro de la cruz son arma Christi, así que no te digo más. Pero a falta de otra foto…

  3. Conozco el parentezco y la historia de estos santos desde hace años, así que me ha dado gusto el que seles haya dedicado este artículo. Como bien dices, se han hecho lazos familiares y se han acomodado datos para heceruna instantanea. Anoche que leí el articulo me puse a reflexionar sobre un dato que leí en algun lado y que busqué sin éxito, el cual refiere que San Vital no murió en Ravena ( se basa en el comentario de otro santo que lo afirma tajante, acaso san Pedro Damián, pero tu lo refieres de moso positivo) porque el único mártir de esta ciudad venrado desde aniguo era San Apolinar.
    Pero bueno, dado que no tengo la fuente lo dejo como mera anécdota.
    Qué más te puedo decir sobre Santa Valeria, sino que en la pasada Vigilia Pascual tuvimos un bautizo de una niña que calculo tendría más de los diez años. Como tú sabes, parte del rito es la invocación de los santos antes del sacramento, así que además de los establecidos en el esquema oficial, agregué a la lista nuestros santos salesianos y por último a Santa Valeria, que conforme a las rúbricas tendría que ser invocada. Yo al hacerlo pensé en nuestra santa y fíjate que me dió mucho gusto cuando la niña sonrió y su madre consintió esa sonrisa al escuchar el nombre de su Santa Patrona. Así es que por lo menos en mi comunidad, esta santa fue invocada en la fecha más especial del año.

    • Bueno, Humberto, en el artículo comento que los hagiógrafos que han investigado este tema dicen que el San Vidal de Milán-Rávena es un desdoblamiento del San Vidal mártir de Bolonia, así que quizá tenga que ver eso con lo comentas. Por otra parte, si nos ponemos tiquismiquis, no se enterraba a la gente viva dentro de la ciudad. Ese tipo de ejecuciones se hacían en el exterior, en lugares aislados y malditos, como el Campus Sceleris donde enterraban a las vestales que perdían su virginidad.

      Hay muchas otras Santas de nombre Valeria, la de Limoges, por ejemplo, de la que ya hablé hace tiempo. ¿Por qué específicamente escogiste a nuestra matrona mártir de hoy?

          • Pues yo creo que fueron ellos, tenemos un mal hábito en México que va creciendo y es bautizar a los niños ya grandecitos, con varios años. Así que es fácil suponer que estaba registrada con ese nombre en el Registro Civil desde poco tiempo de nacida. Se tiene la idea que los trámites del gobierno trascienden más que los eclesiásticos.

  4. Ah… por cierto, al referirte al relicario de Filipinas dices arma christi, ¿me puedes explicar a qué te refieres por favor?

  5. Gracias Ana María.
    Te agradezco mucho que nos hables de los primeros mártires de la cristiandad. Yo no los conozco mucho, pero sabes que estoy muy interesado en sus costumbres, en su Fe, en las masivas persecuciones y en todo en general. Parte de culpa la tienen las Catacumbas, desde que las visite quede fascinado con todo lo relacionado con nuestros predecesores en la Fe.
    Dicho esto, Santa Valeria y su familia fueron cristianos comprometidos y valientes, supieron dar ejemplo como el mismo Jesús y pagaron con su vida esta fidelidad.
    Algo había escuchado de los martirios de cristianos enterrados vivos, por curiosidad, ¿ sabes hasta que época se siguió practicando esta crueldad?, si mal no tengo entendido, en nuestra Guerra Civil varios sacerdotes murieron así.

    • Gracias, David. Cuando visite Roma este otoño me encantaría también visitar las catacumbas, si es posible.

      Si haces click en el enlace en azul sobre las palabras “enterrado vivo” el blog te redirigirá hacia mi artículo de Martyrium dedicado al enterramiento en vida. Ahí digo lo poco que sé sobre el tema. En la Antigüedad se enterraba vivas a las vestales que perdían su virginidad, en el Egipto protohistórico se comenta que los primeros reyes se hacían enterrar con todo su séquito de esclavos y concubinas cuando fallecían, ellos, los reyes, al séquito lo enterraban vivo; aunque yo de esto tengo mis dudas. A Vidal, en este relato fantástico, se supone que le aplican esta muerte horrenda para humillarlo -pues lo honorable para un soldado era morir a espada- y en la Edad Media se enterraba vivos a las brujas y a los ladrones sacrílegos.

      Si posteriormente se habrá practicado esto, habrá sido más por causas extraordinarias, como mera crueldad o sadismo, o por torpeza, descuido y desidia, no como método de ejecución. Casos especiales que recuerdo son la condesa Erzsébet Bathory y la princesa de Éboli, Ana de Mendoza, que fueron condenadas a ser emparedadas vivas; la primera acusada de brujería y asesinato y la segunda de alta traición.

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