“Y cargando su cruz, salió hacia el lugar llamado Gólgota”

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Imagen del Jesús Condenado de Cáceres, obra de Antonio Fernández Domínguez (2011) que muestra a Cristo cargando el patibulum con rigor histórico.

Imagen del Jesús Condenado de Cáceres, obra de Antonio Fernández Domínguez (2011) que muestra a Cristo cargando el patibulum con rigor histórico.

El año pasado, en estos días previos a la Pascua, escribimos sobre la hematidrosis que sufrió Cristo en el Huerto de Getsemaní, sobre su flagelación y su coronación de espinas. También describimos la opinión de un forense sobre la muerte de Cristo. Estamos en el Triduo Sacro de la Semana Santa del 2015 y este año quiero continuar con estos temas tan dolorosos para los cristianos, utilizando las mismas fuentes del año 2014.

“Tomaron pues a Jesús y le llevaron. Y él, cargando su cruz, salió hacia el lugar llamado de la calavera, en hebreo, Gólgota” (Juan, 19, 16-17).

Habían fracasado todos los intentos para salvarle y Pilato lo condenó a morir crucificado. Según la costumbre romana, dictada la sentencia, había que ejecutarla de inmediato. El reo había perdido todos sus derechos civiles y sociales y ante este absoluto desamparo, había que hacerlo desaparecer. Como el lugar de la ejecución estaba a las afueras de la ciudad, Jesús tuvo que recorrer el camino entre el Pretorio y el Gólgota, distante uno de otro aproximadamente un kilómetro. Aunque no se conoce el camino exacto recorrido por Jesús, hay que decir que la costumbre romana era conducir al reo por las calles principales de la ciudad a fin de amedrentar a la gente. Este es el motivo por el cual la tradición, y solo la tradición, nos señalan una “Vía Dolorosa” concreta.

Como nos dice Plutarco, la ley romana obligaba al reo a llevar su cruz, y ya se ha escrito en este blog cómo era la cruz en sí misma. La cruz se hacía en el lugar de la ejecución donde estaba permanentemente clavado el palo vertical, llamado “stipes” que servía para muchas ejecuciones. Jesús tuvo que llevar simplemente el palo horizontal, el “patibulum”. Jesús no cargó con la cruz al completo como estamos acostumbrados a ver en toda la imaginería religiosa. Era lógico que Jesús no pudiese cargar con la cruz al completo, ya que esa no era la costumbre romana y porque su estado físico no se lo hubiera permitido. Aun así, el recorrido fue durísimo: el “patibulum” tendría unos dos metros de largo y pesaría unos cuarenta kilos, ya que tenía que ser grueso y fuerte pues debía soportar el peso del cuerpo y los movimientos bruscos realizados por los crucificados a fin de no morir de asfixia. El “stipes” estaba clavado en el Gólgota, pero tendría que tener más de dos metros de largo y no pesar menos de unos sesenta kilos. Debido a su lamentable estado físico, Jesús jamás hubiera podido soportar cien kilos de peso durante el trayecto.

Representación de Jesús cargando con el patibulum, partes de la cruz en forma de tau y el titulus.

Representación de Jesús cargando con el patibulum, partes de la cruz en forma de tau y el titulus.

Debido a las torturas a las que había sido sometido desde la misma noche de su prendimiento, Jesús sufría una gravísima anemia como consecuencia de la pérdida de sangre. Esto, unido a la pérdida de líquido corporal producido por la sudoración y respiración durante dos largos días, le había producido una insuficiencia respiratoria también muy grave y una severa pérdida de tensión arterial, por lo que incluso le costaba muchísimo trabajo mantenerse de pie. Además, en todo ese tiempo, no había ni comido ni bebido y como consecuencia tendría una bajada de azúcar en sangre (hipoglucemia) que hizo estragos en su fuerza física. Pero había más, ya que la insuficiencia respiratoria producida por la flagelación habría lesionado gravemente sus pulmones y sus bronquios. Su fiebre era altísima y sus heridas se inflamaban e infectaban. Este cúmulo de cosas, hacía que su visión fuera borrosa, que se tambalease, que se cayese. El mismo evangelista lo dice: “Obligaron a uno que pasaba, llamado Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, para que le llevase la cruz” (Marcos, 15, 21).

Antes de ponerse en camino, le quitaron la púrpura y le pusieron su túnica; esto tan simple hizo que todas las heridas comenzaran de nuevo a sangrar. La costumbre romana era conducir al reo desnudo hasta el lugar de la ejecución, pero los evangelios dicen expresamente que eso no se hizo: “Le quitaron la clámide, le pusieron sus vestidos y le llevaron a crucificar” (Mateo, 27, 31). ¿Lo hicieron por pudor? ¿Lo hicieron por compasión? No, en absoluto. A los condenados se les desnudaba para flagelarlos antes de ejecutarlos, pero esta flagelación se hacía durante el camino, o sea, tendría que haberse hecho desde el Pretorio hasta el Calvario. Pero Jesús ya había sido flagelado previamente de manera bárbara y brutal y la ley no permitía repetir la flagelación. Por eso lo vistieron. Flavio Josefo añade otra explicación diciendo que los romanos eran condescendientes con las costumbres de los pueblos a los que sometía y sabemos que en Israel no se ejecutaban a los reos completamente desnudos: “Los romanos nunca fuerzan a los pueblos sometidos a quebrantar su ley patria” (Flavio Josefo).

Detalle del Santísimo Cristo de la Esperanza de Alcantarilla (Murcia), que aparece también cargando el patibulum correctamente.

Detalle del Santísimo Cristo de la Esperanza de Alcantarilla (Murcia), que aparece también cargando el patibulum correctamente.

Le colocaron el “patibulum” sobre sus espaldas rozándole la nuca, y los brazos, atados con cuerdas, los extendieron sobre él. La extremidad derecha de la cuerda rozaba el cuerpo por delante a fin de ser atada al pie izquierdo; esto hacía que la cruz no fuera recta sobre la espalda, sino que estuviese ladeada y por tanto, más difícil y dolorosa de llevar. Así atado, estaba completamente indefenso: si caía, lo hacía de bruces y si los insectos acudían a las heridas, no podía defenderse. Seguro que Jesús cayó más de una vez durante el camino: la tradición nos dice que cayó tres veces y en estas caídas, al golpear el casco de espinas contra el suelo harían penetrar aun más las mismas dentro de su cuero cabelludo y las costras que recubriesen las heridas, se volverían a romper.

La comitiva se puso en marcha al mando de un centurión que aunque debería llevar cuatro soldados, al ser tres los condenados, estos debieron ser doce. Uno de ellos portaba el “titulus” que escrito en latín, hebreo y griego decía la causa de la condena de los tres reos. Muy posiblemente, Jesús llevó colgado al cuello un “títulus” más pequeño en el que se leía su propia condena: “Jesús de Nazareth, Rey de los judíos”. Ese “titulus” lo acompañó, como era la costumbre, hasta que el cadáver fue sepultado.

Vista de los patibula atados a los tobillos de los reos y entre sí, como sería la marcha hacia el Gólgota.

Vista de los patibula atados a los tobillos de los reos y entre sí, como sería la marcha hacia el Gólgota.

Por si el reo se negaba a caminar o por si no podía hacerlo, era costumbre atarle una cuerda gruesa al cuello o a la cintura, de la que los soldados tiraban si lo consideraban necesario, cosa que seguro que hicieron con Jesús dado que, por sus condiciones físicas, seguro que no podía caminar. Probablemente, algunos de esos tirones provocaron algunas de sus caídas. Cuando comprobaron que Jesús realmente no podía más, fue cuando dejaron de tirar, le quitarían el “patibulum” y se lo dieron a Simón de Cirene.

Eso no lo hicieron por compasión, no lo hicieron por lástima: lo hicieron porque la ley obligaba a que el reo llegase vivo al lugar de la ejecución, tenía que ser crucificado estando vivo. Si no hubiera sido así, el peso de la ley caía sobre el propio centurión, así que muy probablemente, además que quitarle la cruz y las ataduras, dos soldados lo agarrarían por los costados para que llegase por su pie, vivo al Calvario.

Pero este camino, siendo terrible y doloroso, no quedó aquí. Jesús no solo sufrió físicamente, sino que también sufrió moralmente. El camino estaba lleno de personas que habían pedido fogosamente su muerte y que azuzados por los sacerdotes y el Sanedrín, aprovechando su paso, lo insultaban y le decían barbaridades. Esto era inhumano y Jesús también lo padeció. Pero también sabemos que entre estos mirones, había personas que se compadecieron de Él. “Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por él. Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mi; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos”. Porque llegarán días en que se dirá: ¡Dichosas las estériles, las entrañas que no engendraron y los pechos que no criaron! Entonces se pondrá decir a los montes: ¡caed sobre nosotros! Y a las colinas: ¡Cubridnos!, porque si en el leño verde hacen esto, en el seco ¿qué se hará?” (Lucas, 23, 27-31).

"Jesús de Nazaret" (1977), protagonizada por Robert Powell, es otra producción en la que podemos ver a Cristo cargando correctamente el patibulum.

“Jesús de Nazaret” (1977), protagonizada por Robert Powell, es otra producción en la que podemos ver a Cristo cargando correctamente el patibulum.

El hecho de que Jesús estuviese moribundo y que le quitasen el madero y ayudasen a llegar al calvario, puede hacernos pensar que el camino se hizo más largo de lo que era habitual. Hay exégetas bíblicos que llegan a decir que Jesús caminó esos mil metros en algo más de dos horas.

La tradición nos dice que durante el camino, una mujer llamada Verónica, saliendo de entre la multitud, le limpió la cara llena de sangre, sudor y polvo y que el rostro de Cristo quedó impreso en ese paño. Sobre este tema ya hemos escrito en este blog, por lo que yo no se explayaré en ello. Solo recordar, que ni los evangelios ni el resto de escritos de los primeros siglos, mencionan este episodio que se basa en una tradición medieval, probablemente de los siglos XII-XIII. También nos dice la tradición que durante el camino se encontró con su Madre, pero esto tampoco consta en los evangelios, aunque por lógica, seguro que María estuvo cerca de Él todo el tiempo que pudo desde que fue prendido en Getsemaní.

“La última tentación de Cristo” (1988): Via Dolorosa

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Cabezón Marín, C., “Así murió Jesucristo”, Edicel, Centro Bíblico Católico, Madrid 2003.
– Hermosilla Molina, A., “La pasión de Cristo vista por un médico”, Sevilla, 1984
– Sagrada Biblia de Jerusalén

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

24 pensamientos en ““Y cargando su cruz, salió hacia el lugar llamado Gólgota”

  1. Fantástico artículo. De esto nunca se escribe lo suficiente, porque ya hace tiempo que sabemos con mayor rigor arqueológico e histórico cómo pudo ser la tortura y ejecución de Cristo y, aún así, vemos que se siguen haciendo películas y esculpiendo pasos procesionales y otras obras de arte donde se reproducen errores seculares sancionados por la tradición, pero sin ningún otro fundamento. Esto va por la tan cacareada “Pasión” de Mel Gibson que es una excelente película en muchos aspectos, pero no en la recreación de los detalles de la via crucis y la crucifixión, que son pésimos.

    Es una lástima, pues si bien lógicamente hay que respetar el patrimonio que ya tenemos, a partir de ahora artistas del cincel, el pincel y la gran y pequeña pantalla ya no tienen excusa para seguir cometiendo fallos de este tipo y reproducir a Cristo cargando una cruz completa, entre otros errores que conocemos. Por eso me parece muy positivo ver estas representaciones de Jesús en la escultura y en el cine que sí se han hecho eco de estos nuevos avances en el conocimiento de la época en que Él vivió en este mundo. Eso es honrar la Pasión también y honrarle a Él ante todo por su sacrificio, que de eso se trata.

    Hay algunos otros aspectos que me gustaría comentar, sobre todo el tema de ser crucificado desnudo, pero intuyo que se pueden tratar en el artículo de mañana. Lo dejo pues para el caso.

    Impagable la secuencia de la película protagonizada por Willem Dafoe, al final del artículo, como ejemplo de cómo hace años se hacían películas tan emotivas y más exactas históricamente que ahora incluso. La secuencia lenta, interminable, de la Via Dolorosa, desde el punto de vista de Jesús, la sucesión de caras con las más distintas expresiones: burla, indiferencia, dolor, vergüenza ajena; y el marchar lento del condenado y su rostro a cámara lenta: el cansancio, el dolor, la pesadez, el agotamiento hasta tal punto en que ni oye los insultos ni siente la gente que se arremolina con sus caras grotescas y ofensivas a su alrededor, como en un cuadro de El Bosco. Magistral.

    • Sabes, Ana Maria, que cuando hemos tocado estos temas de la Pasión y Muerte de Cristo hemos intentado acercarnos lo más posible a lo que debió ser en realidad y no a lo que la tradición beateril nos tiene inculcado en el coco. Yo mucho me temo que a parte de la audiencia le va más lo beateril que la realidad y lo siento porque si pensamos en lo que realmente Nuestro Señor padeció más podemos comprometernos con El en la obra de la salvación.
      Cuando veo a los Cristos con túnicas bordadas, con cruces terminadas en penachos de oro, con cuerpos que parecen de atletas aunque tengan rasguños, pienso que cuan lejos de la realidad estamos. No nos imaginamos ni por asomo lo que sufrió un hombre que llevaba sin comer ni beber durante días, que era continuamente golpeado y herido y vuelto a herir, sucio, que tenía la tensión arterial por los suelos, con una fiebre altísima, que sufrió castigos tan terribles como la flagelación y coronación de espinas, al que le fallaban varios órganos vitales del cuerpo y que resistía y aguantaba hasta no poder más porque tenía que llegar al lugar del suplicio… y todo por amor. Por eso, cuando veo a determinados “muñecos” (y perdón por la expresión) venerados con una devoción loca y ni siquiera queremos imaginarnos lo que realmente fue, siento cierta decepción.
      Un caso parecido al de los santos mártires coptos de Libia: se nos pone la carne de gallina cuando vemos cómo los degüellan pero nos relamemos como beatos cuando lo que vemos es in precioso icono. Preferimos ver lo bonito (aunque sea falso), que la pura realidad.
      Cristo Jesús, que tanto sufrió por puro amor, nos toque el corazón para que sin beaterías, nos acerquemos a Él y nos comprometamos con Él.

      • ¿Qué te digo? No puedo estar más de acuerdo contigo. El arte es el arte y hay que cuidarlo y conservarlo, pero a veces nos excedemos en nuestras devociones. Hace poco me comentaba una señora conocida que ella no era creyente pero que cuando veía esos Cristos y esas Vírgenes tan bellas y cómo se emocionaba la gente al verlos pasar en Semana Santa, le daban ganas de creer. Entiendo sus sentimientos pero no me parece una devoción bien encaminada, la verdad.

        Es cierto que muchos Cristos presentan un cuerpo muy idealizado, pero tengo que romper una lanza a favor de ellos, porque si bien es cierto que Jesús debió ser un hombre físicamente común y comía y bebía lo que le ponían y seguro que le daban lo mejor de cada casa; también es cierto que era un rabino itinerante y nunca se estaba mucho tiempo en un sitio, sino que iba de un lado para otro, y subía montañas, cruzaba lagos y atravesaba comarcas y países. Quizá no tenía el cuerpo de un gladiador, pero vamos, tampoco estaría precisamente gordo. Los Cristos anatómicamente bellos son una experimentación en torno a la humanización de lo divino y la representación del cuerpo humano en el arte; y eso, en épocas donde el desnudo como tema artístico estuvo mal visto fuera de la temática religiosa, fue un aporte impagable.

        • Yo no voy a desdeñar el arte, ni el trabajo de los artistas, pero si digo que nuestra devoción no debe basarse en eso.
          Jesús durante su Pasión, literalmente hablando, era un guiñapo. Lo dice claramente el salmo 22 que es considerado como un salmo mesiánico: “Yo no soy un hombre, soy un gusano, soy el hazmerreir de la gente. Los que me ven, se burlan de mi, me hacen muecas y mueven la cabeza diciendo: Este confiaba en el Señor; pues que el Señor lo libre. Ya que tanto lo quiere, que lo salve”.
          Ese era en realidad el Jesús que iba camino del Gólgota.

      • Disculparan que me meta en la conversación pero, ya Ana María y yo algo habíamos comentado al respecto en Facebook, aquí en México durante el virreinato fue común eso que mencionas Antonio, los Cristos eran brutalmente sangrientos en muchos aspectos, a veces hasta exagerados, los artistas querían que fueran tan parecidos a la realidad que llegaron a usar huesos humanos para darle más realismo a las esculturas de Cristo, mientras más sangrienta fuera la imagen se pensaba que seria más cercana a la realidad de como fue el sufrimiento del Señor y que por lo mismo conmovería más al fiel y le llevaría a la conversión, claro quizá no exista ningún Cristo de la época con el patíbulo puesto correctamente pero como sabemos en esa época se ignoraban ese tipo de cosas, pero lo que se refiere a la crudeza de la pasión aquí los artistas barrocos realmente lo retrataron de la forma que mejor pudieron, tal vez en un mes de estos le pueda hablar de una imagen llamada El Señor de los Corazones que precisamente se destaca por eso.

        • André,
          Gracias por esta información, que yo desconocía totalmente. Jamás pensé que se hubiera hecho una imagen de Cristo con huesos humanos

  2. Gracias Antonio.
    Estos artículos que nos acercan a la realidad histórica más exacta, los agradezco mucho. Aun recuerdo lo mucho que me sorprendió conocer lo que verdaderamente fue la corona de espinas, o mejor dicho, el casco de espinas.
    Cuantos y atroces dolores y sufrimientos físicos soporto nuestro señor antes de cargar finalmente con patibulum, si no fue suficiente con todo lo anterior, en cima le toco cargar con este pesadisimo madero hasta el mismo momento de su muerte. Muchas veces me pregunto, ¿ como no moriría en la vía dolorosa?, si como hemos visto con las repetidas caídas, golpes, heridas de las espinas, heridas descompuestas etc etc, era mas que suficiente para acabar con la vida de un hombre.
    También me ha sorprendido conocer que es probable que hubiese llevado colgado al cuello un peque titulo de INRI.

    Aprovecho para desearos a todos una Feliz Semana Santa. Ojala que la vivamos acercándonos a él, que lo dio todo por amor a nosotros.

    • No murió por el camino porque no debía, como bien se ha dicho, porque tenía que llegar vivo a la cruz; y por eso los guardias buscaron a Simón de Cirene para que cargara el patíbulo por él. También porque no tenía ningún hueso roto o al menos no lo tenía en las piernas o caderas, que es lo que le hubiese impedido avanzar. Por ejemplo, si en lugar de ser torturado con azotes lo hubiese sido en el potro, despídete de que se vaya luego a ningún sitio, pero claro, el potro no se aplicaba para estos casos, sino cuando se quería obtener una confesión o un cambio de actitud; y como decía ayer, Él no significaba tanto para las autoridades romanas como para que perdieran tanto tiempo en interrogatorios.

      Por último, solemos eternizar la Via Dolorosa, haciéndolo un camino largo y cuesta arriba, pero en realidad, es mucho más corto de lo que creemos como bien se ha dicho y además, hasta el punto de subida al Gólgota sería un camino de bajada, no de subida. No era un trayecto pesado en cuanto a ruta, así que largo no fue, pero lento, sí que sería, sí.

      • David,
        Ya te ha contestado Ana María. ¡Ay del centurión si Jesús no hubiese llegado vivo al lugar de la ejecución!. Tenía que llegar vivo por imperativo legal.
        Y sabemos a ciencia cierta que no le rompieron ni un solo hueso. Lo dice San Juan (19, 36), haciendo referencia al salmo 34.

  3. Sin embargo por la concurrencia de la gente que estaba ahí, por eso eran ejecuciones públicas, debió alargar la vía, ademas de las caídas que supongo fueron mas, (considerando lo debilitado que estaba), el patibulum en el video al final del artículo supongo que a diferencia del mismo, en la realidad el condenado iba amarrado en el, ademas que iba agonizante, decaído, pero ni eso movió a la compasión, guiñapo de hombres asi reza este fragmento del libro de Isaías:
    Sin embargo, eran nuestras dolencias las que el llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban, Nosotros lo creíamos azotado por Dios, castigado y humillado, y eran nuestras faltas poe las que era destruido, nuestros pecados por los que era aplastado, El soporto el castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido sanados.
    Isaías 53, 4-5

    • Gracias, René, por tu comentario.
      “Por sus llagas, hemos sido sanados”. No se si seremos capaces de comprender la profundidad de estas palabras. Pudo salvarnos de otra manera, con un simple acto de su Voluntad, pero determinó que había de morir y en muerte de cruz que era de las más ignominiosas de aquel tiempo. “Y no abrió la boca, como cordero que es llevado al matadero” (Isaias, 53, 7); lo aceptó temblando en Getsemaní, en cada momento temblaría aun más, pero siguió su camino hasta el Gólgota, donde finalmente, antes de morir se sintió completamente abandonado por su propio Padre.

      Tanto amó Dios a los hombres que entregó a su Hijo Unigénito para que no perezca ninguno de los que creen en Él, sino que tengan vida eterna (Juan, 3, 16). Esa es la única explicación: el inmenso amor de Dios, de las Tres Divinas Personas.

  4. Tambien dice la Escritura: Fue detenido, enjuiciado y eliminado ¿quien pensará en su suerte? Pues ha sido arrancado del mundo de los vivos y herido de muerte por los pecados de su pueblo. Fue sepultado junto a los malechores y su tumba quedó junto a los ricos a pesar de que no cometió violencia ni nunca salió la mentira de su boca.
    Isaías 53 8-9
    Esto resume toda la pasión de Cristo, la verdad es que ahora lo seguimos crucificando, cuando peleamos con nuestros hermanos, tal vez yo no quede excento, hemos sido sanados por sus llagas, pero nuestra alma de tanto odio queda manchada, envenenada, y las consecuencias de el odio lo podremos ver a lo largo de la historia, no me imagino Jerusalen en ese momento en que pasaba entre la gente una caravana con 3 condenados cargando el patibulum, escoltada por soldados, entre las burlas de la multitud, sobretodo a este hombre que va magullado, coronado de espinas, desfigurado, casi agonizante, caminando a paso lento debilitado por los azotes, indefenso, chorreando sangre, movía a la compasión de algunas mujeres, que lloraban, le trataban de limpiar el rostro, o darle de beber, los soldados (aunque no niego la posibilidad de que alguno que otro se conmovía esta escena) le trataban como a un criminal de la peor ralea, escupían sobre el, se reían a carcajadas, y a pesar de todo no movía a compasión. A cada rato imagino aquella escena y me conmuevo como si estuviera presente

  5. Antonio muy impresionante y terrible el articulo de hoy,Jueves Santo,en el que nos cuentas como debio ser el mas lento y doloroso recorrido de Cristo en vida.
    Lo que no se si me podrias explicar es si existia alguna ley por la que los romanos pudieran obligar a cualquiera a ayudar o a portar el mismo patibulum,como le hicieron hacer a Simon de Cirene.
    ¿No podian llevar ellos el mismo patibulum en caso de que el reo no pudiera?
    Si comentas que pudieron ayudar a llevar al mismo Jesucristo,tal y como se encontraba…¿estaria el Patibulum prohibido que lo portaran en cualquier situacion?

    • El patibulum era un instrumento maldito y por lógica, los soldados romanos se negaban a llevarlo. Yo no se si lo prohibía o no la ley romana, pero seguro que a ellos les repugnaba. Sin embargo, sabían que el reo tenía que llevar vivo al lugar de la ejecución y por eso, porque se la jugaban, le ayudarían apoyándolo o aguantándolo.
      Otra cosa era el decirle a un pobre hombre que pasaba por allí, que lo cogiera y aunque en un principio Simón posiblemente se negara porque también le repugnaba, ¿qué iba a hacer ante la actitud amenazante de unos soldados que se estaban jugando el pellejo?

      • Con la venia de sus señorías… yo creo que es más sencillo que todo eso. Los romanos tenían conciencia de superioridad respecto de los demás pueblos, y en particular despreciaban al pueblo judío. Bastante tenía un soldado con estar allí sirviendo en el culo del mundo -con perdón- aguantando constantes sediciones y rebeliones de los zelotes, y de un pueblo, el judío, que también era orgulloso, que también los despreciaba a ellos y los miraba por encima del hombro. Habiendo mirones de sobra para cargar el patibulum, ¿vas a cargarlo tú, un soldado romano, pudiendo hacer que lo cargue un judío y así de paso tener otra ocasión para humillar a esta gente a la que no tienes más remedio que aguantar?

        Lógica y sentido común; ellos no eran tan distintos de nosotros. Mirad los dos vídeos colocados en el artículo de Simón de Cirene. Eso que ves ahí es así, ni más ni menos. En eso sí que tengo que aplaudir a Mel Gibson.

  6. Es bueno que se den a conocer estos adelantos e investigaciones au que como dices, habrá quien no le guste.
    Y en esto quisiera hacer un comentario que quedo pendiente cuando hiciste el artículo de Santa Verónica y que como Ana comenta, puedo esperar en lo que concierna.
    Leí que ciertamente se cargaba el patíbulo, pero como Cristo, por respeto al pudor de los judíos, no irrumpe desnudo al Calvario, tendría que pagar su cuota y por eso tuvo que cargar la cruz completa. El estudioquw presenta este auto me parece serio aunque ya es de hace años, creo que su tesis podría rebatirse, yo no tengo los conocimientos que tienes tú al respecto y estoy consciente de que tu me puedes decir como y cuando.
    Muchos datos sobre como fue su sacrificio no coinciden entre autores y místicos, pues algunos dicen que fuero tre clavos y otros que cuatro.
    Yo en lo particular opino que lo adjetivo no es tan importante como lo sustantivo. Me quedo con Cristo crucificado y muerto en la cruz para darnos vida. Sí cargo o no toda la cruz, no es tan importante como el que dio su vida para salvarme y esto es lo que debe comprometerme a cambiar.
    A todos les deseo que Cristo, nuestro Cordero Pascual, nos enseñe a estar siempre en medio de los demás para servirlos.

    • Por supuesto que lo importante es que Nuestro Señor murió para salvarnos, pero planteas dos cuestiones y quiero responderte a ellas.
      Aunque este es un tema que trataremos en otro de estos artículos, te adelanto que Cristo fue crucificado con tres clavos tal y como lo indica la Sábana santa. No fue clavado con cuatro, sino con tres: uno en cada muñeca y el tercero en los dos pies.

      En la Sábana Santa se ve perfectamente la llaga del pie derecho y en la impronta dorsal de la misma Sábana aparecen los pies algo cruzados, los talones separados y las puntas de los dedos convergen unas con otras. El pie derecho marca su huella completa en la Sábana Santa, mientras que del izquierdo solo se ve el talón y la parte central, ya que los dedos, no aparecen. Además, está como encorvado sobre si mismo, quedando acentuada la concavidad de su planta. ¿Qué indica esto? Que el pie izquierdo estuvo clavado sobre el pie derecho y cruzado sobre él, o sea, que con un solo clavo, le clavaron los dos pies.

      Y con respecto a que Jesús llevó la cruz completa para compensar el que no fuera desnudo, esa es una teoría que, por absurda, no merece ni discutirse. Jesús fue vestido, tal y como dicen los evangelios y solo cargó con el patibulum. En la Síndone también hay “confirmaciones de estas afirmaciones”

  7. Gracias por este interesante artículo Antonio, siempre es bueno en estos días leer más sobre las realidades históricas alrededor de la Pasión del Señor, que como sabemos aunque como ya dije es muy interesante pues realmente la forma en que la cruz haya sido cargada es lo de menos, lo importante es que fue un instrumento para nuestra salvación. Lo que si no mencionas y yo leí una vez y quería preguntarte si es cierto, es que algunos mencionan que existían más de una manera de que cargaran el patibulum o la cruz, ¿sabes algo de esto?.

    • Los reos llevaban el patibulum sobre las espaldas pero amarrado con cuerdas a los brazos y si, como en el caso de Cristo, eran varios los reos, iban amarrados unos a otros principalmente por motivos de seguridad, para que no escaparan. Además, la extremidad derecha de la cuerda iba atada al pie izquierdo, lo que hacía que el patibulum fuese ladeado, o sea, no iba paralelo al suelo. Eso queda demostrado perfectamente por las señales de los hombros y espalda que nos brinda la Sábana Santa.

  8. Y ante todas estas evidencias, por qué seguimos diviendo “y cargó con la cruz”??

    A parte de las condiciones físicas y la anemia que se cargaba Jesus, tambien pienso en su condición médica meses antes de su pasión. Si vemos en los evangelios buscaban a Jesus, tanto que hasta sus familiares decian: se ha vuelto loco o fuera de si mismo. Creo que en vida nuestro Señor no se alimentaba bien y creo que debió ser uns persona anémica. Si bien iba de un lado a otro, se detenia o en las ciudades o a fuera de ellas.

    Aun asi es sorprendente la fuerza con la que soportó toda la pasión estando en tan crueles situaciones.

    • Emmanuel,
      Es que en efecto cargó con la cruz: llevó el patíbulum como queda perfectamente demostrado en la Sábana Santa, pero es que el patíbulum era la cruz que se podía cargar, pues el stipes estaba fijado en el lugar del suplicio. Para mi, la expresión es correcta.

      En cuando a qué condiciones físicas tendría nuestro Señor antes de su Pasión, yo creo que era la de un hombre maduro normal (de 37-38 años de edad), que comía de todo y con todos, que estaba acostumbrado a caminar, que no estaba quieto, que seguro que en sus ratos de descanso jugaba con sus amigos, que estaba acostumbrado a soportar el frio y el calor…, vamos, que tenía bastante resistencia física. Otra cosa es lo que le pasó en los últimos días de su vida, en los que tanto sufrió, tanto se le torturó física y moralmente, que cualquier hombre normal, por muy bien que estuviera físicamente, se habría convertido en un giñapo.

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