Santos Cancio, Canciano y Cancianila, mártires en Aquileya

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Santos Cancio, Canciano y Cancianila junto a San Apolinar y Santa María Magdalena. Lienzo de Niccolò Rondinelli, Museo del Senado de la República, Roma, Italia.

Santos Cancio, Canciano y Cancianila junto a San Apolinar y Santa María Magdalena. Lienzo de Niccolò Rondinelli, Museo del Senado de la República, Roma, Italia.

En el Martirologio Romano, se lee el día 31 de mayo: “Hoy, en Aquileya, el martirio de los santos Cancio, Canciano y Cancianila, su hermana; de la ilustre familia de los Anicianos, los cuales, junto a su maestro Proto, fueron decapitados por su constancia en la fe, bajo los emperadores Diocleciano y Maximino”.

San Venancio Fortunato, obispo de Poitiers, en el poema “De vita Sancti Martini”, refiriéndose a estos tres hermanos, dice que eran originarios de Treviso: “Aut Aquileiensem si frotase accesseris urbem Cantianos Domini nimium venereris amicos”. Sólo la fama que la iglesia de Aquileya tenía en la Antigüedad puede explicar la difusión del culto de estos tres mártires tanto en sus alrededores como en toda la región de los Alpes.

Sus nombres aparecen en todos los martirologios: en el Romano, como acabamos de citar, el 31 de mayo, y en el Jeronimiano el 30 (sólo por poner dos ejemplos) y asociados con otros Santos (Proto, Crisógono y otros) aparecen en otros días del año. Pero aun así, poco sabemos de estos tres Santos, ya que su passio más antigua se ha perdido. Lo que sabemos de su existencia es básicamente lo que nos dice una homilía, erróneamente atribuida a San Ambrosio, pues parece que fue escrita por San Máximo, obispo de Turín. Esta homilía dice que los tres Cancianos (o Cancios) eran hermanos de sangre y que fueron martirizados juntos no muy lejos de Aquileya, mientras se marchaban montados en un carro.

Los Santos huyen en carro de la persecución. Altar de Krainburger (1510).  Iglesia parroquial de Kranj, Eslovenia.

Los Santos huyen en carro de la persecución. Altar de Krainburger (1510). Iglesia parroquial de Kranj, Eslovenia.

Esta historia sirvió de base a la Passio Sanctorum Cantii, Cantiani et Cantianillae, de la que se conservan varias redacciones bajo la forma de cartas enviadas por San Ambrosio a varios obispos de Italia. Vamos a seguir este texto para narrar la historia de nuestros Santos de hoy.

Passio de los Santos
Se cree que Cancio, Canciano y Cancianila pertenecían a la gens Anicia, eran hijos de Carino, gobernador de los galos, y nietos de Numeriano, tal y como expresa el obispo Pedro de Aquileya. Estos dos príncipes, de sobrenombre César, habían estado asociados al imperio por su padre Caro, al inicio de su reinado. Pero siendo apartado de la escena tras su gran victoria sobre los persas, su trono fue disputado por Diocleciano, quien acabaría constituyendo imperio en 284 junto con Maximino.

Los tres jóvenes, huérfanos desde niños, por tanto, estaban desencantados con las grandezas del mundo y pasaron a ser instruidos en la fe cristiana por su maestro Proto, sacerdote; haciendo especial hincapié en la resolución de verter la propia sangre por todas las virtudes cristianas. Cuando se emanciparon, se hicieron bautizar ellos y sus setenta y tres esclavos por este sacerdote, quien les había criado y educado.

Al estallar la persecución, optaron por vender todos sus bienes y distribuirlos a los pobres, así como liberar a sus esclavos, y se retiraron de Roma a Aquileya, a su villa de Istria, para reunirse con el sacerdote Crisógono, amigo suyo, que había sido nombrado obispo del lugar. Pero Crisógono, a quien conocemos por el relato de la mártir Anastasia, fue prontamente ejecutado “ad Aquas Gradatas” (lo que ahora es San Cancian d’Isonzo, a unos 15 kilómetros de Aquileya), un mes antes de que llegaran los tres hermanos. Dulcidio y el comes Sisinio, magistrados romanos encargados del proceso de los jóvenes, les mandaron aviso de presentarse para sacrificar a los dioses, pero ellos respondieron al emisario: “No es costumbre nuestra sacrificar a los demonios; diles a los que te han enviado que estamos dispuestos a perderlo todo antes que perder a Jesucristo.” O sea, que siendo citados ante el prefecto, se negaron a comparecer, argumentando también su parentesco con el emperador Carino; eso suponía que su condena a muerte tenía que ser confirmada por los emperadores Diocleciano y Maximiano.

Los Santos se niegan a sacrificar y son ejecutados. Altar de Krainburger (1510).  Iglesia parroquial de Kranj, Eslovenia.

Los Santos se niegan a sacrificar y son ejecutados. Altar de Krainburger (1510). Iglesia parroquial de Kranj, Eslovenia.

Entonces los gobernadores, dudando de si conducir ante su tribunal a personajes tan ilustres, resolvieron consultar a Diocleciano, al que, según un autor antiguo, enviaron las siguientes palabras: “Divino emperador, nos vemos obligados a darte parte de quienes aquí se alzan contra el honor a los dioses y el servicio a tu augusta majestad. Las leyes romanas desaparecerían si vuestra autoridad, que es nuestra alma y nuestra fuerza, no viniese en su ayuda. Los cristianos tienen tan gran desprecio por los dioses que sobrepasa todo lo que cabe imaginar. Tenemos constancia de la llegada a Aquileya de dos jóvenes príncipes, acompañados de su hermana, que adoran al Cristo y desprecian abiertamente a los dioses. Esperamos la orden que nos quieras mandar y la cumpliremos con la rapidez y la obediencia que debemos a tu divina majestad”. Si esta carta pudiera considerarse auténtica -que va a ser que no-, constituiría una prueba de que no había animosidad alguna en las intenciones de los magistrados que debían someterse al natural orden de su superior en medio de la embarazosa situación de llevar a juicio a dos príncipes.

En el tiempo en que tardó en llegar la respuesta del césar, los tres jóvenes, en lugar de desconcertarse, se renovaron con auténtico ardor. Puesto que ya habían pasado a ser célebres entre los locales, se dedicaron a visitar a los cristianos encarcelados, accediendo a las prisiones con sobornos de plata, consolando y dando valor a sus correligionarios. Pero por consejo de sus amigos y de los propios cristianos, decidieron abandonar Aquileya, de la cual huyeron en carro. Presintiendo la muerte, los tres hermanos junto con Proto, se acercaron a Aquas Gradatas, donde había sido martirizado Crisógono a fin de orar ante su tumba. Sin embargo, una de las mulas que tiraban del transporte se hirió en una pata y ello ralentizó su huida, cosa que dio ventaja a sus perseguidores, quienes les esperaron en un pueblecillo cercano a Aquileya, donde fueron detenidos por Sisinio. Esta villa recibiría, con el tiempo, el nombre del hermano mediano, San Canziano, como ya hemos indicado.

Estampa devocional italiana con el martirio de los Santos.

Estampa devocional italiana con el martirio de los Santos.

Entretanto había llegado la respuesta del emperador: “¡Cómo! ¿No soy yo emperador acaso tras la muerte de Carino? ¿La caída de su padre no implica la de sus hijos? ¿Corresponde a mí, o a los dioses, el juzgarles? Si corresponde a los dioses, son unos impíos, si me corresponde a mí, son unos rebeldes. En uno u otro caso deben ser reducidos, no pueden garantizar ya su cabeza. Si son sabios, dejarán sus errores para obedecer a mis leyes. Tengo piedad de su juventud, y me daría pena derramar tanta sangre. Como ya fue suficiente triunfar sobre su padre, podría tener piedad de sus hijos, tan largo alcanza mi brazo, que podría incluso acariciarles. Pero si se obstinan en contra, que no se hable más, pues, ¿qué es la pérdida de sus vidas comparado con mi gloria y con el bien del Estado?”.

En cuanto el gobernador de Aquileya recibió esta misiva, se trasladó al lugar donde estaban detenidos los jóvenes, y allí les notificó la postura del emperador, sus órdenes y promesas. Ellos, sin embargo, respondieron que preferían mil veces sufrir la muerte por Jesucristo, que traicionarlo por una vida indigna. El gobernador, después de haber empleado sin éxito todos los medios para vencer su constancia, los entregó al verdugo según las órdenes del emperador, quien los decapitó. El breviario de Aquileya dice que en el momento en que fueron golpeados por la espada, “la sangre que derramaron tenía el aspecto de leche”. Con ellos fue también decapitado el sacerdote Proto, su maestro, quien les había foralecido en el momento de la muerte.

Su martirio se ubica generalmente en el año 304. Fueron enterrados por el sacerdote Zoilo (o Zenón), que los depositó a los tres en la misma tumba, un sepulcro de mármol (in locello marmoreo) junto al sepulcro de Crisógono, a quien también había enterrado. Se dice que tuvieron lugar prodigios por la intercesión de estos mártires, quienes les dieron gran celebridad, voceada en sus discursos por el gran arzobispo de Milán, Ambrosio, y por Venancio Fortunato, que en su poema a San Martín, describe el honor que reciben los hermanos en Aquileya, a quienes llama amigos de Dios: Aut aquileiensem si fortè accesseris urbem/ Cantianos Domini nimium tum venereris amicos.

Reliquias de los Santos. San Canzian d'Isonzo, GO, Italia.

Reliquias de los Santos. San Canzian d’Isonzo, GO, Italia.

Interpretación
Esto es lo que dice esa passio, y podría parecer verídica, puesto que tantos datos se da sobre la identidad y filiación de los mártires con una de las principales familias romanas. Pero hay que decir que para los bolandistas no tiene valor alguno, porque es ficticia, y que, según Lanzioni, fue redactada a mediados del siglo V. El autor y sus sucesivos redactores fueron añadiendo a lo poco que se sabía sobre el martirio de los tres hermanos otros elementos copiados de la passio de los Santos Proto y Jacinto e incluso de la de San Crisógono, lo cual se descubre inmediatamernte si se cotejan los textos mencionados.

Con todo, no cabe en modo alguno dudar de la historicidad de estos mártires, como tampoco se duda de las de los Santos asociados a ellos, los mártires de Aquileya en general. Lo prueban sus propios nombres, totalmente auténticos -latinos y similares entre sí, como solía ocurrir entre hermanos de una misma familia-; su filiación con la gens Anicia, que es también probable -fueron decapitados, sin sufrir tormentos, lo que probaría su origen noble– y las numerosas pruebas arqueológicas y documentales sobre la antigüedad de su culto y la ubicación de su sepulcro, así como la repartición de sus reliquias. Como suele ocurrir en la mayoría de las ocasiones, lo que cabe coger con pinzas es la passio.

Lápidas que cubrían el sepulcro de los Santos. San Canzian d'Isonzo, GO, Italia.

Lápidas que cubrían el sepulcro de los Santos. San Canzian d’Isonzo, GO, Italia.

Este relato tiene numerosos errores históricos, como el calificar a estos nobles de la familia imperial como “príncipes” (?) o las floridas cartas intercambiadas entre emperador y magistrados, que son pura invención. Pero sí que hay un trasfondo histórico detrás de todo ello. La familia de los Anicianos o Anicios (gens Anicia) era una de las más ilustres de Roma, de la que surgieron filósofos, cónsules y emperadores. El primer senador cristiano era un Aniciano, como constatan dos versos de Prudencio en su libro Contra Símaco: Fertur enim ante alius generosus Anicius urbis / Illustrasse caput; sic se Roma inclyta jactat. Tito Livio comenta, en el libro 45 de sus Anales que un Aniciano, Lucio, triunfó sobre los Ilirianos y su rey Gentio. San Jerónimo, en su carta octava, felicita a la cristiana Demetríade, también Aniciana, por pertenecer a una familia que había recibido los honores del consulado.

La grandeza y la riqueza de los palacios Anicianos eran proverbiales en Roma, tanto que Segundino, queriendo elogiar las obras de San Agustín, le escribió: “Confieso que la belleza y la riqueza de los palacios y los mármoles de Anicio que todos admiran no son comparables a la belleza y la riqueza de tus escritos”. También destacó de esta familia la presencia de diversos mártires y confesores, entre las que destacan las Santas Proba, Juliana y Demetríade, y el confesor Anicio Manlio Severino Boecio, cónsul y filósofo cristiano. Se incluyen también San Benito y Santo Tomás de Aquino, emparentado con el emperador Federico II.

Iconografía
Los Santos aparecen representados como tres jóvenes nobles -adoptando la vestimenta típica de la élite contemporánea al momento en que se realiza su representación; o, a partir del siglo XIX, como nobles romanos- portando la palma, los Evangelios y la espada, instrumento de su martirio. También aparecen representadas escenas de su vida -particularmente, la huida en carro tirado de mulas, una de las cuales se hiere en una pata- y el momento de la decapitación. Hay una representación en Étampes donde aparecen como cefalóforos, es decir, sosteniendo su cabeza en sus manos después de ser ejecutados.

Relicario de los Santos. Colegiata de Nôtre Dame du Fort, Étampes (Francia).

Relicario de los Santos. Colegiata de Nôtre Dame du Fort, Étampes (Francia).

Culto y reliquias
El Chronicon gradense nos cuenta que hacia mediados del siglo VI, un sacerdote llamado Geminiano sacó de Aquileya los restos de varios mártires (entre ellos los de estos tres hermanos) y las llevó a la localidad de Grado, donde se encontraba el patriarca Pablo, quien las hizo sepultar en la iglesia de San Juan Evangelista, fijando su fecha el 31 de mayo, ya que en ese día habían sido martirizados. Este relato tiene una cierta verosimilitud, ya que Pablo (o Paulino) de Aquileya fue el primer obispo de la ciudad que ostentó el título de patriarca después de la invasión lombarda y en el año 568 se refugió en Grado, llevándose consigo los cuerpos de varios mártires a fin de evitar que fueran robados o profanados. Es probable que en el 579, cuando fue consagrada la catedral de Grado, los cuerpos de los mártires fueran puestos en el altar principal.

En el año 1871 se encontró allí una pequeña urna de mármol, que contenía dos cajitas de plata, en una de las cuales, de forma elíptica, había una inscripción que decía claramente contener las reliquias de los tres mártires, junto con las de San Quirino de Panonia y de San Latino, que fue obispo de Brescia. Dentro de las cajitas habían pocas reliquias, lo que explica el por qué existen tantas iglesias que presumen de poseer reliquias de estos Santos: a bote pronto, la catedral de Milán, la iglesia de San Crisógono de Seriate, Santa María in organis de Verona, la catedral de Hildesheim, el monasterio de Santa María d’Étampes en Francia, etc.

A estos tres santos aquileyenses se les atribuyen en Francia la realización de muchos milagros. Las reliquias que están en Étampes (llevadas allí por el rey Roberto II el Santo, 999-1031), en el año 1249 fueron puestas en una cajita de plata y en 1620 fueron trasladadas a otra mucho más hermosa. Una parte pasó a la catedral de Sens, por lo que en esa diócesis, no sólo se celebra su fiesta el 31 de mayo, sino que además tiene oficio propio. Se les considera patronos de la juventud católica militante.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum: Enciclopedia dei Santi, Città Nuova Editrice, Roma 1984.

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Beato Luis Eduardo Cestac, sacerdote fundador

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Fotografía del Beato hecha en 1867.

Fotografía del Beato hecha en 1867.

Mañana será beatificado el Venerable Siervo de Dios Luís Eduardo Cestac, fundador de numerosos institutos y asociaciones. Luís Eduardo nació en Bayonne (Francia), el día 6 de enero del año 1801, hijo de Dominique Cestac y de Jeanne Amitessarobe. Tuvo dos hermanas, una mayor que él y la otra menor. Con tres años de edad sufrió una neuralgia incurable y en un mutismo absoluto, fue consagrado por su madre a la Virgen de San Bernardo. Curado por la Virgen, conservó durante toda su vida una intensa devoción filial hacia la Madre de Dios.

Hizo la primera Comunión en Puntous, lugar situado en los Altos Pirineos, donde su familia se había refugiado en los tiempos de la invasión hispano-inglesa del año 1813. Comenzó sus estudios en la escuela de San León de Bayonne y en el año 1817, con solo dieciséis años de edad, entró en el seminario menor de Aire-sur-Adour, donde se encontró con el filósofo Miguel Garicoits (San Miguel Garicoits), al que ya había conocido estando en Bayonne. En octubre del año 1820 fue enviado al seminario mayor de Saint-Sulpice en París, donde en la Navidad del 1821 recibió las órdenes menores. Cayó enfermo en enero del año siguiente por lo que tuvo que volver de nuevo a Bayonne.

Aun siendo estudiante de teología, fue nombrado ecónomo y profesor de matemáticas y de música en el pequeño seminario de Larressore, siendo víctima de un confesor jansenista que llegó a negarle la absolución. Terminados los estudios eclesiásticos, recibió la ordenación diaconal el 26 de junio de 1825 y la sacerdotal, el 17 de diciembre del mismo año. Sospechoso de fidelidad a Félicité Robert de Lamennais (sacerdote y filósofo liberal), tuvo que confirmar su fidelidad absoluta a la Santa Sede y cuando monseñor Arbou cerró el seminario de Larressore y dispersó a sus profesores, él fue nombrado vicario de la catedral de Bayonne, responsabilidad de ocupó desde el 27 de agosto del 1831 hasta el año 1838.

El padre Cestac y las bernardinas. Detalle de un lienzo.

El padre Cestac y las bernardinas. Detalle de un lienzo.

Este nombramiento supuso para él un punto de inflexión, ya que entró en contacto con las capas más vulnerables de la sociedad, conociendo de primera mano la miseria en la que vivían muchos niños. Desde ese momento se encargó de fundar una serie de obras y asociaciones que tuvieron una resonancia notable: la Asociación de las Hijas de María para atender a las sirvientas, la Obra de la Perseverancia (donde reclutaba a mujeres de la alta sociedad para que ayudaran en sus otras fundaciones), los Círculos de estudios para los jóvenes y la Obra de los Huerfanitos de María, en la que, de forma absolutamente gratuita y ayudado por su hermana pequeña Elisa, atendía a los huérfanos con el patrocinio de monseñor Lacroix.

“Ante el cadáver de una prostituta de unos veinte años de edad, en medio de los gritos y sollozos de sus aterrorizadas compañeras, le prometí al Señor trabajar todos los días de mi vida para proteger a la juventud inocente y sacar de la calle a los que estaban perdidos”. Son palabras suyas, y por eso hizo todo lo posible para ayudarlas en Toulouse, Bordeaux y Montauban, pero viendo que todas las puertas se le cerraban, a principios de 1838, fundó la obra de las Penitentes de María, para la cual compró la finca Châteauneuf, ubicada en la ciudad de Anglet, a fin de darles la oportunidad de vivir y trabajar al aire libre a todas aquellas jóvenes que deseasen abandonar la prostitución. Allí se fueron el 8 de junio de 1839 y, con la ayuda de maestros voluntarios, inició un proyecto educativo basado en el amor a María, a la libertad y al trabajo, que fue el origen del Instituto de Nuestra Señora del Refugio.

Viendo en aquella zona la necesidad que había de explotar la tierra para abastecer a los necesitados, hizo todo lo posible por desarrollarla, a fin de cooperar en el desarrollo de la región. Aquella casa se convirtió en un lugar de experimentación y de innovación con la intención de rentabilizar la producción agrícola. De hecho, en una reunión de agricultores que hubo en Bayonne en el año 1857, fue elegido presidente y fue tal su trabajo que su labor social fue reconocida el 4 de octubre del año 1865, cuando el propio emperador Napoleón III le concedió en persona la “Légion d’honneur”. Se dice que a la capilla de Anglet fue a rezar la emperatriz Eugenia, que deseaba tener un hijo, y que el padre Cestac le aseguró que quedaría embarazada.

Vista del sepulcro del Beato.

Vista del sepulcro del Beato.

Con algunas colaboradoras, fundó también el Instituto de las Religiosas Siervas de María, catorce de las cuales emitieron sus primeros votos el 6 de enero de 1842, eligiendo como superiora a su hermana Elisa, quién al emitir los votos tomó el nombre de Sor María Magdalena. Su última fundación, ya en el año 1846, fue la de las Solitarias de San Bernardo ó Bernardinas, monjas contemplativas que abrazaron la vida religiosa para vivir dedicadas exclusivamente al trabajo y a la oración en completa soledad, y haciendo voto de guardar silencio perpetuo durante toda su vida.

En el año 1850 fue nombrado canónigo titular de la catedral de Bayonne, aunque tuvo que dimitir del cargo en el año 1855 a fin de poder atender todas las Instituciones que había fundado. A partir del 1 de diciembre del 1850 empezó a organizar escuelas parroquiales y, con la intención de conseguir una mayor perfección pedagógica, compuso un “Silabario” y un “Método para aprender ortografía”.

En 1852, después de conseguir el reconocimiento oficial de su Congregación mediante decreto emitido el 14 de diciembre, envió a sus religiosos a numerosos pueblos y aldeas a fin de abrir escuelas, consiguiendo la apertura de ciento veinte en diez departamentos franceses. En 1854 envió algunas religiosas al colegio de San Luís de los Franceses en Madrid, a fin de que su rector las pusiera al frente de un hospital y de un pensionado para jóvenes. Ya en el año 1860, las Religiosas Siervas de María eran más de seiscientas, las Penitentes eran ciento sesenta, las Bernardinas unas cuarenta y las “Huerfanitas” eran unas cuarenta. O sea, que trabajó duramente y su trabajo dio sus frutos.

Como dije al principio, durante toda su vida mostró una devoción y un cariño especial hacia la Santísima Virgen, convirtiéndose en un propagandista de la Medalla Milagrosa y celebrando solemnemente la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción. Hizo consistir la santidad en el cumplimiento de los deberes sacerdotales y sociales, y amó al prójimo con tanta generosidad que al parecer de monseñor Langalerie, el padre Cestac era realmente “un nuevo cura de Ars”.

Detalle del sepulcro del Beato.

Detalle del sepulcro del Beato.

Escribió unas “Notas íntimas” en la que el mismo aporta muchos datos biográficos y mucha información sobre sus fundaciones. “Mi vida ha transcurrido entre los pobres y los pequeños; los amo y tengo todo lo que necesito cuando siento su amor”. Murió la noche del viernes 27 de marzo del año 1868. Está sepultado en la casa de Nuestra Señora del Refugio, en Anglet.

Su Causa de beatificación se inició en la diócesis de Bayonne en el mes de febrero de 1898, concluyéndose la fase diocesana solo un año más tarde. El decreto sobre sus escritos fue emitido el 1 de mayo del 1902. El 7 de abril del 1908, San Pío X firmó el decreto de introducción de la Causa, y el 13 de noviembre de 1976 el Beato Papa Pablo VI lo declaró venerable. El milagro preceptivo para la beatificación, fue reconocido mediante decreto firmado por el Papa Francisco el día 13 de junio del año pasado y, finalmente, será beatificado mañana por el cardenal Angelo Amato en una ceremonia que se celebrará en la catedral de Bayonne.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Chiron, Y., “Louis Edouard Cestac”, Ediciones Artège, 2012.
– Etcheverry, A., “Un précurseur de l’action sociale, le Ven. Louis Edouard Cestac”, Toulouse, 1929.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo III”, Città Nuova Editrice, Roma, 1990.

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Santos de las Lauras de las Grutas de Kiev (I)

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Urna de San Agatón.

Urna de San Agatón.

En más de una ocasión hemos hablado de una manera o de otra acerca de los santos cuyas reliquias se conservan y veneran en los subterráneos del complejo monástico de las Lauras de las Grutas de Kiev, en Ucrania. Estos subterráneos son fundamentalmente dos: el de las Cuevas de San Antonio y el de las Cuevas de San Teodosio. Aunque sea de manera muy somera, pues son cerca de doscientos los santos allí sepultados, vamos a ir hablando poco a poco sobre ellos y hoy quiero empezar a hacerlo sin ceñirme a ningún orden preestablecido: ni cronológico, ni jerárquico, ni onomástico.

San Agatón el hacedor de milagros
Fue un monje que vivió entre los siglos XIII-XIV, que practicó en exceso el ascetismo del ayuno, que tuvo el don de curaciones con la imposición de sus manos y el don de profecías, lo que le llevó a saber con mucha antelación cual sería la fecha de su muerte. Según la costumbre monástica, algunos años después de su muerte, sus restos fueron exhumados y se encontraron incorruptos. Desde ese momento, sus reliquias fueron puestas en una urna de madera abierta en las Grutas de San Teodosio de Kiev. El hecho de que una vez exhumado no fuera sepultado de nuevo, induce a creer que gracias a su intercesión se produjeron algunos milagros. Hecho un estudio antropológico de sus restos, se cree que murió con unos cuarenta años de edad, relativamente joven, aunque hay que tener en cuenta que ayunaba en exceso.

San Agatón fue canonizado por San Pedro Mogila, metropolita de Kiev y de Galizia, en el año 1643 junto con otros santos de las Grutas de Kiev, que habían vivido después de las invasiones de los mongoles, ya que este santo había gozado de culto popular desde mucho tiempo antes. Cuando la mitropolia de Kiev y de Galizia pasó desde la jurisdicción de Constantinopla a la de Moscú, los santos de Kiev no fueron reconocidos como tales durante muchos años, hasta que con un decreto del año 1762 emitido por el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa, los santos ucranianos fueron incluidos en los menologios rusos.

Nos ha llegado un troparion y un kontakion dedicados a San Agatón en el siglo XVI. Se le recuerda el día 20 de febrero (al igual que a San Agatón papa) y el 28 de agosto (fiesta de todos los santos sepultados en las grutas lejanas, o sea, la de San Teodosio). También se le recuerda el segundo domingo de Cuaresma, fecha en la que son conmemorados todos los santos sepultados en ambos subterráneos. La veneración de San Agatón tiene carácter local, o sea, que prácticamente se reduce a Kiev.

Urna de San Damián.

Urna de San Damián.

San Damián Tselebnik, hieromonje
Fue un hieromonje (monje sacerdote) del siglo XI, que llegó al monasterio de las Grutas de Kiev en tiempos del abad San Teodosio, del cual fue discípulo convirtiéndose en “celosamente imitador de la vida y de todas las virtudes angélicas de su reverendo padre y mentor” conforme nos lo cuenta San Néstor el Cronista que escribió la vida de ambos santos. Durante todo el tiempo que estuvo como monje en el monasterio de las Grutas de Kiev solo se alimentó de pan y agua y pasaba gran parte de la noche en vigilia, orando y leyendo las Sagradas Escrituras y los textos de los Santos Padres. Era humilde, obediente y sumiso al resto de los monjes. Tenía el don de milagros, ya que el mismo San Néstor nos dice que “el bendito Teodosio ordenó a Damián que orase para que curase a los enfermos ungiéndolos con aceite”. Damián, creyéndose indigno de este don, quiso renunciar, pero por obediencia a San Teodosio, con óleo santo ungía a los enfermos y los curaba.

Según nos sigue diciendo San Néstor, estando muy enfermo y a punto de morir, oraba diciendo: “Señor Jesucristo, dígnate complacerme con la gloria de tus santos y ser digno del Reino de los cielos” y mientras oraba, de repente, se le apareció en la cabecera de su lecho un ángel disfrazado de San Teodosio, quién le besó en la frente y le dijo: “Tu solicitud se verá cumplida; serás llamado al lugar de los santos y morarás en el Reino del Señor en los cielos”. Extrañado llamó a San Teodosio quién le aseguró que él no se había acercado a su lecho. San Damián murió rodeado por los monjes el día 5 de octubre del año 1071, siendo sepultado en las Cuevas de San Antonio del monasterio de las Grutas. Su fiesta se celebra el 5 de octubre y en el resto de fechas en las que son conmemorados todos los santos de las Grutas de Kiev.

Urna de San Ignacio.

Urna de San Ignacio.

San Ignacio, archimandrita
Poco sabemos de él. El archimandrita Ignacio vivió en el siglo XV y según las crónicas, curaba las enfermedades dándoles de comer a los enfermos los “antidorón” (panes) bendecidos durante la Divina Liturgia. Según el archimandrita San Nicéforo que le sucedió después de su muerte, San Ignacio murió antes del año 1434 y como en el examen antropológico que se le hizo a su cuerpo incorrupto en el año 1982, pudo determinarse que murió con unos sesenta años de edad, podemos deducir que nació alrededor del año 1370.

En un epígrafe funerario que se conserva en el monasterio se dice que “el reverendo Ignacio, archimandrita Pechersky, por su santa vida mereció de Dios el don de milagros y con sus oraciones sanaba a los enfermos a quienes daba su pan como comunión”. Los troparios lo elogian como “un pastor de monjes y sanador de enfermos, por lo que veneramos tu memoria con una canción que sirva para gloria de Dios”. Su fiesta se celebra el 20 de diciembre y el 28 de agosto, junto con los santos sepultados en la Gruta de San Teodosio. Existe un icono suyo pintado en el siglo XVII en el que se le representa con la cabeza cubierta, con la mano derecha en actitud de bendecir y sosteniendo con la izquierda el bastón de archimandrita.

Icono ortodoxo ucraniano de San Marcos el Sepulturero.

Icono ortodoxo ucraniano de San Marcos el Sepulturero.

San Marcos, el sepulturero
Las noticias sobre su vida y las de los santos Juan y Teófilo, de los que trataremos a continuación, se pueden leer en las Crónicas escritas por el monje San Policarpo alrededor del año 1125, una vez que los tres ascetas ya habían muerto. En realidad no se conoce con exactitud en que época exacta vivieron, aunque se sabe que fueron coetáneos y se estima que fue entre los siglos XI y principios del XII.

San Marcos, por obediencia, se encargaba de excavar las grutas y preparar los nichos donde serían sepultados los monjes conforme iban muriendo. Vivía dentro de la misma gruta y excavaba la tierra con sus propias manos, la cual echaba en una especie de cesto que cargaba sobre sus espaldas para sacarla fuera. Trabajaba continuamente de día y de noche, sin esperar recompensa alguna y solo buscando la gloria de Dios. Mortificaba su cuerpo con continuos ayunos y portando pesadas cadenas mientras excavaba, y cuando tenía sed, solo bebía el agua que cabía en un pequeño hueco que tenía una cruz que siempre llevaba encima.

Un día, mientras estaba excavando una tumba, se sintió muy cansado, dejando la tumba incompleta. Aquella noche murió un monje de gran corpulencia y, como la costumbre era sepultar el cuerpo del difunto el mismo día de su muerte, cuando fue llevado a la gruta, no pudieron sepultarlo extendido en el estrecho hueco ni tampoco pudieron ajustarle el hábito ni echarle el crisma, conforme el rito requerido en la sepultura de los monjes. Como es lógico, los monjes le recriminaron a Marcos el no haber terminado de excavar la sepultura. El, dirigiéndose al muerto, le dijo que alargase la mano y milagrosamente, el muerto la extendió, tomó el vaso del crisma y él mismo se ungió el pecho y el rostro haciendo la señal de la cruz, se ajustó el hábito, se tumbó y cruzando los brazos, cerró de nuevo los ojos. Según las Crónicas del monje San Policarpo, este hecho llenó de estupor a todos los que estaban presentes.

Urna de San Marcos.

Urna de San Marcos.

Nos cuenta también Policarpo un hecho parecido que ocurrió a la muerte de otro monje. Uno de los monjes, conforme el uso monástico, lavó su cuerpo con una esponja y se acercó hacia donde estaba Marcos para controlar el sepulcro donde debía ponerse al difunto. Como Marcos no había terminado de excavarlo, le dijo al monje que le comunicase al difunto que esperase a morir hasta el día siguiente, que ya estaría preparada la tumba. El monje, estupefacto, retornó al monasterio donde ya la comunidad estaba celebrando el oficio fúnebre y acercándose al féretro, le susurró al muerto al oído lo que le había dicho Marcos. Ante el asombro de todos, el muerto abrió los ojos, se incorporó y, sin decir palabra, aguardó hasta el día siguiente. A la mañana siguiente, comprobado que la tumba estaba terminada, delante de toda la comunidad se le comunicó al monje incorporado, quién recostándose de nuevo en el ataúd, cerró los ojos y murió.

San Marcos murió en una fecha indeterminada y fue sepultado en la misma tumba que él se había preparado. Su fiesta se celebra el día 29 de diciembre.

Pintura de los Santos Juan el Asceta y Teófilo el Llorón.

Pintura de los Santos Juan el Asceta y Teófilo el Llorón.

Santos Juan asceta y Teófilo el llorón, monjes hermanos
En aquellos mismos años, vivían en el monasterio de la Lavra de las Grutas de Kiev, dos hermanos llamados Juan y Teófilo. Ambos le dijeron al monje Marcos que preparase una tumba común donde los dos querían ser sepultados. Al poco tiempo, Teófilo tuvo que ausentarse del monasterio para realizar un encargo que le había mandado el egumeno y en su ausencia, su hermano Juan enfermó, murió y fue sepultado en las grutas. Cuando regresó Teófilo y se enteró de la muerte de su hermano, lleno de dolor bajó a las grutas para comprobar donde había sido sepultado. Cuando comprobó que Juan estaba sepultado en el lugar reservado para Teófilo, se enfadó con Marcos. San Marcos le pidió perdón, invitando al mismo tiempo al muerto para que se cambiase de sitio. Inmediatamente, el difunto Juan obedeció a Marcos y Teófilo cayó de rodillas a sus pies pidiéndole perdón.

San Marcos lo exhortó a que cuidase su alma. Interpretando érroneamente esto, Teófilo se horrorizó al creer que iba a morir en el acto, lo que no ocurrió. Para reparar su acción, Teófilo vivió como riguroso asceta algunos años más, consumiéndose su cuerpo por la ascesis y quedándose medio ciego por llorar tanto su pecado. De ahí le sobrevino el nombre de llorón. La muerte de San Marcos causó tal dolor y tantas lágrimas en San Teófilo que buscó un recipiente donde echarlas.

Urna de los Santos Juan y Teófilo.

Urna de los Santos Juan y Teófilo.

Un día, mientras se encontraba en oración, se le apareció un ángel que le preguntó el por qué recogía sus lágrimas y le presentó otro recipiente más grande que el lacrimal que tenía Teófilo, diciéndole que el Señor también había recogido las lágrimas que habían caído a tierra o que se habían quedado en el hábito, y recordándole las palabras de Cristo: “Bienaventurado los afligidos, porque ellos serán consolados” (Mateo, 5, 4) le entregó el frasco del que salía un agradable perfume. Teófilo comunicó al egumeno la visión que había tenido y le pidió que después de su muerte, vertiesen sobre su cuerpo el contenido de ambos recipientes. A los tres días murió y fue sepultado junto a su hermano Juan, muy cerca de la tumba de Marcos. Se desconocen las fechas exactas de las muertes de los santos Juan y Teófilo y al igual que la de San Marcos, su fiesta también se celebra el día 29 de diciembre.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Cernigovskij, F., “Российские святые”, Sant Petersburgo, 1861.
Paterikon del monasterio de las Grutas de Kiev.
– Strelbitsky, M., “Рассказы о жизни и деловой подвижника Святых Отцов Печерского”, Kiev, 1962.
– VV.AA, “Bibliotheca sanctórum orientalium, I y II”, Città Nuova Editrice, Roma, 1998.

Enlace consultado (29/04/2015):
– http://lavra.ua

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Santa Helicónide, virgen mártir de Tesalónica

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Estampa devocional italiana de la Santa, perteneciente a la serie del ilustrador Alberto Boccali ("Bertino").

Estampa devocional italiana de la Santa, perteneciente a la serie del ilustrador Alberto Boccali (“Bertino”).

Hoy es la festividad de una mártir griega de curioso nombre con distintas variantes -Helicónide, Helicónides, Helcónide, Helicónida o Helcónida, y las mismas versiones sin H- que vivió en el siglo III y procedía de la ciudad de Tesalónica, aunque como veremos, pasó por dos procesos distintos y acabó sufriendo el martirio en Corinto.

El Martirologio Romano de 1956 dice textualmente el día 28 de mayo: “En Corinto, Santa Elcónida, mártir, en tiempo del emperador Gordiano. Atormentada primero bajo el presidente Perennio con varios suplicios, y de nuevo torturada por su sucesor Justino, pero librada por un ángel, por último cercenados los pechos, arrojada a las fieras, probada por el fuego y decapitada, consumó el martirio.

Desarrollando esta breve aunque detallada referencia podremos conocer un poco mejor a la mártir que celebramos hoy, para lo cual seguiremos su passio griega.

Passio de la Santa
Según nos dice este relato, Helicónide era una virgen cristiana que vivía en Tesalónica. Durante la persecución del emperador Gordiano, en el siglo III, se había trasladado a la ciudad de Corinto, donde se dedicaba a exhortar a los habitantes para que dejaran de adorar a los ídolos insensibles y abrazaran la fe en Cristo, para que rindieran culto al verdadero Dios, Creador del universo. Es decir, que era una predicadora y que evangelizaba al pueblo.

Por estas actividades, fue arrestada por orden del procónsul Perinio, Peronio o Perennio -tampoco está claro el nombre exacto de este magistrado- el cual, admirándose de su belleza física (ya estamos otra vez con lo de siempre) trató de persuadirla, con halagos y amenazas, para que sacrificase a los dioses. Como ella rechazó la oferta, la entregó a los verdugos para que la torturaran, quienes la ataron por los pies a un yugo de buey y le destrozaron las plantas de los pies, la sumergieron en un caldero de plomo derretido y la atormentaron con otras atrocidades de este estilo. Pero de todo esto salió indemne gracias a la intervención de un ángel.

Sinaxis de los Santos celebrados el 28 de mayo: Nicetas, Helicónide, Ignacio y Eladio. Ilustración para el Prólogo de Ochrid.

Sinaxis de los Santos celebrados el 28 de mayo: Nicetas, Helicónide, Ignacio y Eladio. Ilustración para el Prólogo de Ochrid.

Temiendo que fuera una hechicera, el gobernador inventó nuevos tormentos para ella: le desollaron la cabeza, le quemaron los pechos y la cabeza con fuego, mientras ella sufría estoicamente el dolor. Peronio entonces mandó suspender el tormento y luego le propuso de nuevo que sacrificara a los dioses, prometiéndole que si lo hacía, le daría grandes honores y la nombraría sacerdotisa. Ya fuera por estar exhausta de dolor o porque ya estaba pensando en su próximo paso, la Santa pareció consentir la propuesta, así que un cortejo de sacerdotes paganos y notables de la ciudad la condujo al templo, al son de trompetas y tambores, para que todos vieran a la cristiana que iba a sacrificar.

Cuando estuvo en el templo, Helicónide pidió que la dejaran sola y, apenas lo estuvo, abatió y destruyó a todos los ídolos que se encontraban dentro (eran, concretamente, las estatuas de los dioses Palas, Júpiter y Esculapio). Pasado un rato, los sacerdotes entraron en el lugar y, al ver la destrucción cometida por la santa, se enfurecieron y maldijeron a la virgen, gritando: “¡Matad a la hechicera!”. Le dieron una paliza y la arrojaron en prisión, donde permaneció cinco días, pero no quedó abandonada a sus heridas, sino que Cristo Salvador y los santos arcángeles Gabriel y Miguel se le aparecieron para curar sus heridas.

Entretanto, a Perinio le sucedió otro procónsul no menos cruel, que se llamaba Justino, y que tampoco consiguió vencer la fe de Helicónide. La metió en un horno ardiente, pero las llamas la respetaron y quemaron a setenta soldados que estaban presentes. Fue tendida sobre un lecho ardiente de bronce, pero nuevamente, el mismo Cristo, acompañado por los arcángeles Miguel y Gabriel, se le apareció para reconfortarla y darle la comunión (!!). Le cortaron los pechos y luego soltaron sobre ella tres hambrientos leones, que sin embargo, se acercaron mansamente a ella y se echaron a sus pies. La multitud pagana, al ver esto, en lugar de compadecerse gritaba: “¡Muerte a la hechicera!”. Como si hubieran entendido lo que la gente decía, los tres leones saltaron fueran de la arena y atacaron al público, que huyó aterrorizado (!!). No sabiendo ya qué hacer con ella, el gobernador ordenó decapitarla. Ella marchó a su propia ejecución contenta, y oyó una voz convocándola a las moradas celestiales. Finalmente, la decapitaron, y en el instante de su muerte se obró un nuevo prodigio, pues de su cuello cortado manó leche, no sangre. Su cuerpo fue reverentemente enterrado por los cristianos.

Estampa devocional italiana de la Santa.

Estampa devocional italiana de la Santa.

Interpretación
Como decíamos, todo este rollo, tan entretenido como inverosímil, es contado por una passio griega de la que se desprenden los elogios que los sinaxarios y menologios dedican a esta Santa a la que, como indicábamos al principio, conmemoran tanto el 27 como el 28 de mayo. El Martirologio Romano, que antes hemos citado, hace conmemoración el 28 de mayo, aunque cambiando el nombre de la santa por el de Elcónides o Elcónida, como también hemos visto. El Martirologio Jeronimiano simplemente la ignora, e igualmente lo hacen otras fuentes antiguas.

Aunque la passio dice que está escrita en base a los testimonios oculares de dos personajes llamados Luciano y Pablo de Samosata, no merece crédito alguno por razones obvias. No es más que una mediocre composición retórica, llena de incongruencias -caso de indicar un consulado común entre los emperadores Gordiano y Filipo-, como otras muchas passios griegas y latinas de la Edad Media.

Con todo, aunque el relato en sí carezca de todo valor crítico e histórico, sería demasiado aventurado descartar igualmente la existencia de esta mártir, que es igualmente venerada por la cristiandad católica y ortodoxa. Existe la posibilidad de que estemos ante una mártir real, pero cuya vida y martirio está adornada de clichés tan típicos, que no ha quedado nada a lo que recurrir para conocer a quién está detrás de este cuento tan dramatizado.

Los bolandistas, en el Acta Sanctorum, han deducido que su martirio pudo haber tenido lugar en 244, último año del reinado del emperador Gordiano III -pues, efectivamente, hubo tres emperadores romanos con este nombre, y el relato elude identificar exactamente a cuál se refiere-.

Iconografía, culto y reliquias
Aunque el culto a la Santa ha llegado hasta hoy por menciones textuales y bibliográficas -que no por monumentos ni templos concretos, los cuales no parecen haber existido-, lo cierto es que apenas existen representaciones artísticas de ella -que yo haya encontrado- y todas son muy recientes, representándola simplemente como una virgen mártir o aludiendo a alguna escena o secuencia de su martirio, como el elemento de la leche brotando del tajo del cuello, un elemento que comparte con Santa Catalina de Alejandría.

No he podido averiguar si actualmente se conservan reliquias suyas o dónde se veneran, tampoco su nombre, ciertamente extraño a nuestros oídos, parece haber tenido repercusión en la antroponimia actual. Siendo una desconocida en tantas fuentes antiguas, es complicado poder establecer con seguridad nada sobre ella, quedándonos tan sólo un historiado relato de martirio.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca sanctorum: enciclopedia dei Santi, Città Nuova Editrice, Roma 1984.

Enlaces consultados (27/05/2015):
– http://oca.org/saints/lives/2015/05/28/101556-martyr-heliconis-of-thessalonica
– www.santiebeati.it/dettaglio/54940

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santa Restituta de Sora, mártir romana

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Fresco de Santa Restituta Romana en Sora, Italia.

Fresco de Santa Restituta Romana en Sora, Italia.

Hoy, día 27 de mayo, se conmemora el martirio de una Santa romana de nombre Restituta. En principio no habría que confundirla con la Santa Restituta africana de la cual hablamos hace unos días, pero como veremos, esto es bastante más complejo.

De nuestra mártir de hoy, llamada Santa Restituta de Roma o Santa Restituta Romana, en el siglo XII el obispo Gregorio de Terracina llegó a escribir una Vita legendaria. Vamos a seguir el texto de esta Vita para conocerla.

Passio de la Santa
Según esta Vita, Restituta era una joven romana perteneciente a una familia noble que vivía en el barrio del Trastevere en tiempos del emperador Aureliano, el cual, como sabemos, gobernó entre los años 270-275. Atraída por la religión cristiana, que comenzaba a difundirse muy ampliamente por Roma, abrazó su credo y empezó a frecuentar los ritos y las ceremonias que tenían lugar en ocultos lugares secretos y en las catacumbas, como sabemos que ocurrió hasta que en 313 el emperador Constantino proclamó la tolerancia oficial.

Restituta, no deseando tener otra vida que ésta, abandonó voluntariamente a su familia y se dedicó a predicar el Evangelio en otras ciudades. Su peregrinación como apóstol errante la llevó a los distritos de la ciudad de Sora -que hoy se encuentra en la provincia de Frosinone-, donde ya había una comunidad de cristianos a los que ella exhortaba en la fe, animándolos a que trabajaran por la conversión de los paganos.

La leyenda cuenta, curiosamente, que cuando salía de Roma se echó a descansar en la orilla de un camino, se quedó dormida y, entonces, un ángel la tomó en brazos y la llevó volando hasta Sora, en cuyas cercanías la volvió a depositar en el suelo, de modo que cuando se despertó y se encontró en aquel lugar entendió que el Señor la quería allí predicando (!!). Se dice también que, en el camino hacia Sora, un mechón de pelo de la Santa quedó enredado en una maraña de zarzas. Más tarde, como signo de devoción, en ese lugar se levantó una pequeña iglesia rural dedicada a Restituta, ese lugar es la actual Borbona, de la cual la Santa es patrona.

Martirio de la Santa. Grabado de Antonio Tempesta para "Istoria de molte sante vergini romane nel martirio". Istituto Nazionale dell'Arte Grafica, Roma (Italia).

Martirio de la Santa. Grabado de Antonio Tempesta para “Istoria de molte sante vergini romane nel martirio”. Istituto Nazionale dell’Arte Grafica, Roma (Italia).

En cualquier caso, durante sus predicaciones en Sora se encontró con un leproso llamado Cirilo, desahuciado por la sociedad, al que ella curó con sólo orar por él, devolviéndole la salud. Impactado por la experiencia, Cirilo se convirtió al cristianismo y se ordenó de sacerdote, pasando a predicar también el Evangelio junto a Restituta.

El caso es que estas actividades llegaron a oídos del procónsul Agacio, hombre severo y cruel, que gobernaba la ciudad de Sora y que inmediatamente ordenó el arresto de la mujer. A partir de aquí todo es muy típico de estas leyendas: quedando fascinado por la belleza física de la joven, intentó disuadirla de sus tareas de conversión y probó de hacerla renegar de su fe cristiana. Restituta, a pesar de las amenazas de tortura y de muerte, permaneció fiel a su misión y a su credo, por lo que Agacio ordenó que la azotaran cruelmente y después que la arrojaran en una celda. Sigue el relato narrando cosas que ya conocemos de otras veces: abandonada a su suerte en la cárcel, un ángel del Señor se apareció, soltó sus cadenas y curó sus heridas. Dos guardias de la prisión que presenciaron esta escena quedaron tan anonadados que se convirtieron automáticamente al cristianismo.

Detalle del martirio de la Santa. Iglesia de Santa Restituta, Narni (Italia).

Detalle del martirio de la Santa. Iglesia de Santa Restituta, Narni (Italia).

Naturalmente, esta situación enfureció a Agacio, que condenó a muerte a Restituta, a Cirilo y a los dos carceleros que ella había convertido -y cuyos nombres ignoramos-, siendo los cuatro decapitados el 27 de mayo de 275, último año de reinado del emperador Aureliano, en la localidad de Carnello, cercana a Sora, en la ribera del río Fibreno, donde más tarde se erigió una basílica en su honor, donde los cristianos de Sora habían enterrado su cuerpo tras recogerlo.

Interpretación
Aunque estamos ante la bella historia de una predicadora que acaba sufriendo el martirio, las cuales sabemos que existían aunque no conocemos muchos casos, lo cierto es que esta passio está considerada como una vana tentativa de salvaguardar a un personaje que, por desgracia, es absolutamente legendario y no merece ningún crédito. Para empezar, hay quien distingue a Santa Restituta de Roma de Santa Restituta de Sora como dos personas distintas, pero en realidad son una sola: la que pertenece al grupo de los Santos Cirilo, Restituta y dos compañeros anónimos, mártires.

El relato que hemos visto es similar al del martirio de San Restituto, un mártir recordado en el Martirologio Jeronimiano en la séptima milla de la Vía Nomentana, haciendo coincidir con este relato la fecha del martirio en el día 27 de mayo.

Intentando identificarla y contextualizarla, el hagiógrafo Lanzoni mantenía que esta Restituta de Sora (o de Roma) no es más que un desdoblamiento de Santa Restituta de Túnez, mártir africana venerada en Nápoles y en la isla de Ischia, cuya historia conocíamos hace unos días. Mallardo, sin embargo, dice que no es más que un desdoblamiento de Restituto. Posiblemente, en la Antigüedad, en Roma se le rindió un culto local a la santa africana y de ahí nació la santa romana o sorana.

Imagen procesional de la Santa en Sora (Italia), que lleva una reliquia en el pecho.

Imagen procesional de la Santa en Sora (Italia), que lleva una reliquia en el pecho.

Culto y reliquias
Como la iglesia dedicada a la Santa se convirtió en meta de peregrinación, fue consagrada por el Papa Pascual II en el año 1104. Esta iglesia fue destruida por un terremoto en el año 1654, reedificada, vuelta a destruir por otro terremoto en el año 1915 y vuelta a reconstruir.

Parte de las reliquias de la Santa fueron transportadas a Arcy, a dieciocho kilómetros de Soissons, en Francia; y a las que quedaron en Sora se le hizo un reconocimiento canónico el 15 de septiembre del año 1683 por parte del obispo Tomás Guzone. El culto a los cuatro mártires de Sora fue aprobado por la Sagrada Congregación de Ritos el día 12 de marzo del año 1797.

Esta Santa era conocida y venerada en Capua pero haciendo referencia a la Santa africana y de hecho, es conmemorada como tal en el martirologio capuano. En Sora se la festeja el 27 de mayo de manera muy solemne, pues es considerada como la patrona de la ciudad. En este día se bendicen unas rosas que se aplican contra las migrañas -¿por haber muerto decapitada?- y otras enfermedades. Este ritual de las rosas se repite también en Borbona.

La razón de la bendición de las rosas es una alusión al propio descubrimiento de las reliquias de la Santa en Sora, según el cual, el 13 de septiembre de 1683, tras una búsqueda infructuosa del sepulcro de la Santa, que se había perdido, al amanecer se abandonarían definitivamente los trabajos de excavación. Pero la mañana del día 14 un terremoto sacudió la ciudad y vieron que, durante la noche, una rosa había brotado en medio de la excavación, en un lugar donde, efectivamente, hallaron los restos de la Santa: las raíces de la rosa se hundían en un sarcófago de piedra tallado con una cruz en la parte superior. Al abrirlo, encontraron un esqueleto al que le faltaba el hombro derecho, precisamente la reliquia insigne de la Santa extraída anteriormente y venerada desde el año 1400 en la ciudad. Al colocar esta reliquia en el esqueleto, vieron que encajaba y así se dieron cuenta, por tanto, de que habían encontrado el sepulcro de la mártir. Junto a ella estaban enterrados dos mártires más, Cirilo y Eufemia, y los dos compañeros.

Llegada de las reliquias a Arcy y primeros milagros: liberación de posesos y el niño que empezó a hablar. Capilla de la Santa en Dargies, Francia.

Llegada de las reliquias a Arcy y primeros milagros: liberación de posesos y el niño que empezó a hablar. Capilla de la Santa en Dargies, Francia.

El milagro de la rosa fue reconocido como verídico y así establecido en el proceso ordinario por el obispo diocesano, para el cual algunos testigos fueron llamados a declarar, incluyendo los jesuitas y el vicario de la iglesia patronal, según afirma la obra “Los obispos de Sora” de Don Oliviero Magnone Sora.

La Santa es venerada fundamentalmente en Sora y Borbona, en una localidad precisamente llamada Santa Restituta en Avigliano Umbro, en San Vincenzo Valle Roveto (L’Aquila) donde aparece la más antigua representación de la Santa, en un fresco de estilo longobardo del siglo IX, así como en Narni. Naturalmente, es también venerada en Arcy (Soissons, Francia) y en Dargies tiene dedicada una capilla con una bellísima serie de vidrieras decimonónicas que van narrando paso por paso su vida, martirio y milagros; entre los que destacan curaciones, liberaciones de posesos, resurrección de un muerto, un niño de corta edad que habló por primera vez alabando a la Santa y redención de cautivos que iban a ofrendar sus cadenas a la tumba de la Santa.

Aunque la parte de las reliquias que estaban en Arcy fueron profanadas durante la Revolución Francesa, un devoto logró salvar una parte de ellas, que fueron reconocidas y devueltas al culto posteriormente, como narra este ciclo de vidrieras.

Milagros obrados por las reliquias de la Santa: prisioneros liberados y un muerto resucitado. Capilla de la Santa en Dargies, Francia.

Milagros obrados por las reliquias de la Santa: prisioneros liberados y un muerto resucitado. Capilla de la Santa en Dargies, Francia.

La Santa carece de iconografía propia, siendo simplemente representada como una mujer con la palma del martirio y con un libro -¿alusión a su tarea de predicadora?-, reconocible sólo por los pasajes de su vida.

Conclusiones
Es ciertamente difícil identificar propiamente a esta Santa y decidir si no es más que un desdoblamiento de la mártir africana homónima, cuyo culto era ya muy importante en Nápoles, por lo que se la quiso “romanizar” y de ahí nacería nuestra protagonista de hoy; o si realmente estamos ante el desarrollo legendario de la vida de la una mártir local de Sora a la que se le da el nombre de Restituta y que, a su vez, desdobló en otra mártir homónima distinta a la que se llamó “de Roma” o “Romana” para hacerla nacer en la Ciudad Eterna y así, participar también de su prestigio.

Personalmente me inclino a pensar que pudiéramos estar ante una mártir local de Sora, pues ciertamente sus reliquias se han venerado allí desde siempre -se habla de un esqueleto completo, al que sólo faltaba un hombro, que se le restituyó– y que sólo se dividieron para llevar parte de ellas a Arcy-; mientras que las reliquias de Santa Restituta africana son veneradas en Nápoles e Ischia.

Escenas de profanación, rescate, reconocimiento y desagravio de las reliquias de la Santa. Capilla de la Santa en Dargies, Francia.

Escenas de profanación, rescate, reconocimiento y desagravio de las reliquias de la Santa. Capilla de la Santa en Dargies, Francia.

Lo que está claro es que Santa Restituta de Roma y Santa Restituta de Sora son la misma persona, una mártir perteneciente al grupo de Cirilo y dos compañeros más. Lo que faltaría ver es si ésta no es, también, Santa Restituta de Túnez, o todo se trate de una corrupción textual que en realidad está hablando de un hombre, San Restituto. El interrogante sigue abierto.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum: enciclopedia dei Santi, Ed. Città Nuova, Roma 1984.

Enlace consultado (26/05/2015):
– www.comune.borbona.rieti.it/paese/restituta/restituta.htm

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es