Beato Álvaro del Portillo, prelado del Opus Dei (I)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Beato utilizada para la beatificación.

Fotografía del Beato utilizada para la beatificación.

“Gracias, perdón y ayúdame más”.

Por primera vez, mañana, celebraremos la festividad del Beato Álvaro del Portillo, primer sucesor de San Josemaría Escrivá al frente del Opus Dei. Hay que dejar claro que su memoria se celebra mañana, y no el 23 de marzo como en algunas fuentes aparece. Este prelado madrileño mundialmente conocido fue beatificado en el mes de septiembre pasado. Sirvan estos dos artículos de hoy y mañana para conocer de cerca su vida y obra, su aporte a la iglesia universal desde la prelatura del Opus Dei.

Infancia
Álvaro del Portillo y Diez de Sollano nació el día once de marzo del año 1914, en Madrid. Sus padres, Dº Ramón del Portillo y su madre Dña Clementina Diez de Sollano (natural de México) fueron padres de otros siete hijos más, siendo Álvaro el tercero de los ocho. A los pocos días de nacer fue bautizado.

Su niñez fue igual a la de los demás niños, jugaba y a la par discutía con sus hermanos mayores. En la escuela primaria no destacaba por nada en especial, sus travesuras hacían desesperar a los profesores. Dº Ramón, su padre, siempre intentó darle la mejor educación posible, no era un hombre severo pero sí exigente. Dña Clementina era una mujer muy entregada a su numerosa familia, además de inteligente y piadosa. Ambos se preocuparon por formar humana y espiritualmente a sus ocho hijos.

En el madrileño colegio del Pilar, empezó el niño Álvaro a estudiar. Aquí permaneció ocho años cursando sus estudios. Era un estudiante sobresaliente y una cosa que lo caracterizaba era su buen comportamiento, amabilidad y ayuda a los demás compañeros que no iban tan aventajados. También le gustaba practicar barios deportes, esto lo heredó de su madre, ya que en México fue una excelente jinete. Los Hermanos Maristas, que eran los encargados del centro, lo recordarían siempre con gran cariño.

 Álvaro con el uniforme de la escuela de ingenieros, según la costumbre de 1944.

Álvaro con el uniforme de la escuela de ingenieros, según la costumbre de 1944.

El día doce de mayo de 1921, con siete años, recibe su primera comunión en la cercana parroquia de la Concepción de Nuestra Señora María. Su amor por la Eucaristía siempre lo acompañó. Sus familiares recuerdan cómo guardaba el ayuno eucarístico, aunque no se obligaba a los alumnos a asistir a misa, los Hermanos Maristas celebraban en la capilla del colegio todos los días. Álvaro prefería no desayunar con su familia y guardaba un pequeño pedazo de pan para después de comulgar.

Ingeniero
Terminado el Bachillerato elemental con calificaciones sobresalientes, el joven Álvaro se decidía a estudiar una ingeniería. No le resultaba fácil tomar la decisión, ya que estas carreras eran las más exigentes y costosas de aquellos años, también unas de las más prestigiosas. Con catorce años, en 1932 se decidió y empezó así una larga temporada de estudios, comenzando así los estudios de ayudante de Obras Públicas. Siguiendo estudiando y superados los exámenes, en 1935 termino esta carrera y empezó lo que era su vocación: ingeniería de Caminos. Mientras tanto, no dejó de frecuentar la misa diaria y por ese tiempo también participaba en una sociedad católica-juvenil de San Vicente de Paul. Aquí se dedicaba a diversas labores como catequesis, repartir limosna, repartir medicinas, organizar retiros etc. Un día, haciendo apostolado en una barriada chabolista anticlerical de Madrid, el joven Álvaro fue golpeado duramente con una llave inglesa en la cabeza. Tal acto a punto estuvo de costarle la vida. Cursando la carrera de ingeniero de caminos, canales y puertos; empezó a cursar otra de Filosofía y Letras. En 1941 terminó la ingeniería y en 1944 terminó Filosofía. Sus primeros trabajos fueron en el ministerio de Obras Públicas. Junto al de Derecho Canónico, obtuvo tres doctorados a lo largo de su vida.

Contacto con el Opus Dei
Mientras estudiaba y participaba de las actividades de la Sociedad de San Vicente de Paúl, un amigo suyo le propuso ir hasta la academia D.y.A (primer centro de formación para jóvenes estudiantes de derecho y arquitectura) donde el joven sacerdote Josemaría Escrivá impartía unas catequesis y retiro espiritual. Durante ese encuentro que tuvo lugar el día seis de junio de 1935, Álvaro del Portillo, escuchando la predicación, se convenció de que Dios lo llamaba para esa tarea de apóstol en medio del mundo, esto, sin ser consciente, ya lo hacía en su vida diaria. Al día siguiente pidió su admisión en el Opus Dei, que había sido fundado pocos años antes. Aceptada su solicitud, empezó una tarea de apostolado y trabajo magnifica, cosechando amistades y admiración de cuantos lo trataban. Josemaría Escrivá pronto delegó en él responsabilidades importantes y más que eso; su confianza.

Ordenación de los tres primeros sacerdotes del Opus Dei.

Ordenación de los tres primeros sacerdotes del Opus Dei.

Guerra Civil y sacerdocio
Como a tantos miles de personas, le tocó sufrir las consecuencias de la fatídica guerra. De un sitio para otro, tuvo que huir y refugiarse hasta en siete lugares distintos. Vivió por largo tiempo en la clandestinidad, hasta que fue apresado y encerrado en la cárcel de San Antón, donde estaba detenido su mismo padre sin él saberlo. Aquí recibió torturas de todo tipo, y todo porque su familia era católica. Liberado de la cárcel, se refugió en la embajada de México y al poco tiempo en la de Honduras, donde estaba refugiado Josemaría Escrivá. Junto a otros compañeros consiguió cruzar el frente y así poder ponerse a salvo. Sus conocimientos de ingeniería le sirvieron para ser escogido por el ejército e incluso nombrándole alférez del cuerpo de ingeniería. Su tarea consistía en ayudar a restablecer puentes y carreteras, de esta manera su vida no corrió peligro mientras duró la contienda.

Terminados estos duros años, volvió a Madrid y se reunió con su familia a excepción de su padre, murió a consecuencia de su encierro en la cárcel. Con la normalidad del día a día, retomó así sus estudios, el trabajo en el ministerio y su apostolado por toda España. Su colaboración con el Opus Dei y con Josemaría cada vez era más estrecha, poco a poco se convirtió en su más cercano y fiel colaborador. En el año 1943 fue enviado a Roma para tener una audiencia con el Papa Pío XII, para tratar asuntos jurídicos de la Obra. El Papa lo atendió con mucha atención y manifestó su interés por las explicaciones del ingeniero uniformado (así lo recordaba el Papa).

En una ocasión el Padre dijo a Álvaro que él podría ser un buen sacerdote, cualidades no le faltaban. Álvaro, que ya tenía su vida organizada y encauzada, se lo planteó seriamente y en su interior vio cómo Dios era el que lo llamaba a este ministerio. Decidido a dedicarse a las almas, él y otros dos jóvenes ingenieros empiezan sus estudios particulares y así, paso a paso, hasta el feliz día veinticinco de junio de 1944 que fue ordenado sacerdote por el obispo Leopoldo Eijo y Garay. Álvaro del Portillo, José María Hernández Garnica y José Luis Múzquiz fueron de esta manera los primeros sacerdotes ordenados del Opus Dei, a pesar que no se disponía aún de una forma jurídica concreta. El veintiocho de junio celebró su primera misa en el colegio del Pilar, donde había sido alumno.

Bendición del recien creado sacerdote al fundador.

Bendición del recien creado sacerdote al fundador.

Expansión del Opus Dei
Ya como sacerdote, permaneció al lado del fundador. Los otros dos sacerdotes se dedicaron a las tareas apostólicas en diferentes lugares y países. Como venimos diciendo, Dº Álvaro fue la mano derecha del fundador y como tal también pasó a ser su confesor. San Josemaría solía decir que había hijos a los que había buscado y rezado por ellos, pero a Álvaro se lo había puesto Dios. Valorando su fortaleza, fe, ayuda y fidelidad, le puso el cariñoso sobrenombre de “saxum” que significa roca o piedra.

Como el Opus Dei se conocía poco en España debido a los años de guerra y posguerra, emprendieron un intenso trabajo de apostolado por casi toda la península. En sus catequesis, reuniones, charlas, misas etc; se veía claramente como Dº Álvaro del Portillo se había entendido y hecho suyo el espíritu del la Obra, que era la santificación del trabajo profesional y los deberes ordinarios del cristiano en medio del mundo.

Pasados dos años de intenso apostolado por España, en 1946 vuelve a Roma para seguir tramitando con la Santa Sede las constituciones de la Obra. En gran medida, por consejo del obispo Montini (Pablo VI) trasladaron su residencia fija a Roma. Desde aquí empezó a extenderse este nuevo carisma al resto del mundo. Con la fundación del Colegio Romano de la Santa Cruz, en 1948, Dº Álvaro fue nombrado el primer rector. Su trabajo sencillo y eficaz hizo que lo nombraran secretario de una comisión, después consultor de otra, y así hasta colaborar en trece organismos diferentes en varios años.

Fotografía tomada junto a Juan XXIII, 1960.

Fotografía tomada junto a Juan XXIII, 1960.

Concilio Vaticano II
Abierto el Concilio Vaticano II el once de octubre de 1962, San Juan XXIII nombró a Álvaro como perito de algunas comisiones. El Beato Papa Pablo VI siguió confiando en él, y antes de clausurar el Concilio, le confió trabajos de mucha responsabilidad como consultor de la comisión postconciliar sobre los obispos y la diócesis. Sus esfuerzos por hacer lo mejor posible estos trabajos no pasaron desapercibidos para muchos de los padres conciliares. Estos mismos elogiaron su sabia, tenaz y responsable tarea. De todo lo aprendido en estos años del concilio, salieron ricas obras espirituales que demuestran su alto grado de amor por la Iglesia y por el ministerio sacerdotal.

Clausurado el Concilio y puestas las nuevas bases de la Iglesia Católica, San Josemaría y Dº Álvaro del Portillo emprendieron una larga serie de viajes apostólicos y peregrinaciones marianas por buena parte de España, Portugal, Italia, Argentina, México, Chile, Brasil y gran parte de América Latina. En esta vuelta al mundo visitaban las nacientes comunidades de miembros de la Obra, hacían apostolado y transmitían el espíritu y nueva doctrina del Concilio. Estos viajes tuvieron lugar durante los años sesenta y setenta, durante cuarenta años el joven y discreto Álvaro del Portillo había estado al lado del fundador, siendo su más cercano colaborador y el más fiel de sus hijos en muchos aspectos: espiritual, evangelización, gobierno, intelectual etc. A la muerte de San Josemaría, el veintiséis de junio de 1975, empezaba para Álvaro del Portillo una nueva etapa al frente del Opus Dei. Él, que había estado siempre humildemente a un lado, pasando desapercibido para el mundo, le tocaba ahora tomar el timón.

David Garrido

Bibliografía:
Álvaro del Portillo, el libro de la beatificación, Ed. Palabra, 2014.
– COVERDALE, John F., Saxum: Vida de Álvaro del Portillo, Ed. Palabra, 2014.

Enlace consultado (07/05/2015):
– www.opusdei.org

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

24 pensamientos en “Beato Álvaro del Portillo, prelado del Opus Dei (I)

  1. Es interesante que luego de la muerte de un fundador, le suceda alguien muy cercano, quien es visto como hijo y heredero espiritual de la obra. Nada raro si pensamos en Elías y Eliseo o mas cercano a nuestro tiempo, Don Bosco y Don Rúa.
    Y lo trascendente de estos casos es que también los siguen en el honor a los altares. Habrá quien diga que intereses de poder o económicos, para mi es claro que le gracia de Dios se desborda y santifica como una cascada a uno y a otro, y también a quien quiera seguir ese carisma.
    Me parece oportuno comentarte lo siguiente por lo que refieres a la fecha de su celebración: a un beato o santo, se le celebra el día de su muerte, porque es su dies natalis, es decir, el día que nació para la vida eterna. Hay casos como este, que se traslada a otra fecha por que la celebración queda impedida por la Cuaresma (ojo, no todo sucede como se dice: San Juan de Dios, San Gabriel de la Dolorosa, Santos Luis Versiglia y Calixto Caravario, caen en este tiempo y se celebran como fiesta por sus respectivos Institutos) y se escoge una fecha determinada, por eso, al establecerse la fecha de la celebración, se dice que se permite su culto en los lugares y fechas que el Derecho (Canónico) permita. Me gustaría saber, si tú lo conoces, el motivo de haber escogido esta fecha.
    Saludos.

    • Hombre, Humberto… en el Opus Dei, precisamente, intereses económicos y de poder los hay a mansalva… de la gracia de Dios quizá no tanto. Dos de mis seres más queridos y una compañera de carrera, que estuvieron en contacto con la Obra, me han dado testimonios de sobra de que, de lo primero, había mucho y de lo segundo… poquito más bien. Pero no voy a hacer sangre de este tema, porque todos sabéis ya lo que pienso del Opus, no quiero repetirme como el ajoaceite, y sobre todo, no es plan ofender aquí a David, que se ha esforzado en presentar este artículo.

      Baste decir que yo envío estampas y materiales de los santificados y beatificados y aspirantes a ello del Opus Dei lo mismo que mando de otros, porque yo no soy la que debe tomar la decisión de censurar unos materiales y otros no. La decisión de dedicar su devoción a éste sí y a aquél no, es decisión íntima y personal de cada uno. Yo he tomado mi decisión, pero no la puedo ni la debo tomar por otros.

      Gracias por este artículo, David, y como siempre, disculpa si no te gusta lo que digo, pero no podría decir otra cosa en este caso; si lo hiciera, sería mentir, y no creo que tú ni nadie os merezcáis eso por mi parte. 🙂

      • Yo creo que gracia de Dios hay en todas las Ordenes. Todos los carismas contribuyen y hacen rica a que la Iglesia Universal.
        Ana María, te agradezco que extiendas las estampas que a veces te hago llegar de los candidatos a los altares del Opus Dei; Isodoro Zorzano, José Luís Muzquiz, Monse, Dora etc.

        • Sí, eso no lo dudo, por eso no he dicho que no haya nada, nada de gracia divina.

          Yo una estampa nunca la tiro. Si me interesa me la quedo, si no, la hago llegar a otros. Por esa parte puedes estar tranquilo.

          • Gracias, no lo dudaba.
            Yo hago lo mismo que tu.
            Hace unos meses me alegré al saber que gracias a una estampa que yo regale de un beato español, una familia entera que esta pasando un momento difícil reza junta pidiendo su intercesión.
            Habrá quienes no lo crea, pero gracias a las estampas mucha gente conoce a los santos y incluso estas junto con la oración han curado a personas enfermas, considerándose la curación como un milagro.

    • Gracias Humberto.
      A menudo los que suceden aun santo son personas que pasan desapercibidas y en un segundo plano. Tanto en vida como en muerte, creo yo.
      Los santos que nos pones de ejemplo y nuestro Beato de hoy nos dicen que siempre se puede llegar a ser santo estando un pasito por detrás. Los continuadores de una fundación tiene una tarea más grande aun si cabe que los mismos fundadores.

      Y con respecto a su fecha de celebración, tu mismo lo has dicho. El día 23 de marzo es un día que esta dentro del tiempo de cuaresma. El 12 de mayo es el día que el Beato recibió la primera comunión, y como el Dº Álvaro siempre fue un enamorado de la eucaristía desde es miso día que la recibió, pues por eso se busco esta fecha para celebrar su memoria.

  2. Gracias David. Tengo varias dudas en su biografía, tal vez muy específicas, que a ver si puedes responderme: Nada más acabar los estudios de Ayudante de obras públicas empezó a trabajar para el Estado en marzo de 1935 y en 1941 ya como ingeniero. Para todos los varones con 21 años era entonces obligatorio realizar el servicio militar (hasta los sacerdotes, y sólo se excluían algunos jóvenes por razones médicas), y era imprescindible haberlo realizado para acceder a un puesto de trabajo del Estado (tanto de propietario como de interino). Pero yo nunca he leído que realizase el servicio militar. Podría alegarse que durante la guerra sí estuvo en el ejército pero creo que eso no lo eximía (un tíoabuelo mío tras participar en toda la contienda tuvo que quedarse a hacer la mili después porque no la había hecho antes). ¿Sabes algo al respecto?

    • Con el permiso de David.
      Durante los meses de la guerra civil, en los que el fundador del Opus Dei estuvo refugiado en una sede diplomática, Álvaro logró reunirse con él en Burgos que ya había sido tomada por las fuerzas de Franco. En octubre del 1938 Escribá tuvo ocasión de tratarlo más de cerca, conversando por la calle durante el tiempo en el que Álvaro permaneció en las cercanías de esa ciudad castellana, mientras frecuentaba los cursos de alférez provisional y en las visitas de Escribá a Cigales, el lugar adonde Álvaro fue destinado por el ejército, en los primeros meses de 1939. Luego don Álvaro estuvo en filas.

      • Sigo sin entenderlo, porque aunque su paso por el ejército nacional en la guerra le “convalidase” la mili ¿cómo pudo empezar a trabajar el 30 de marzo de 1935 en la Jefatura de puentes y cimentaciones del Ministerio de obras públicas, antes de la guerra y de hacer el servicio militar?

  3. Otra duda es sobre su encarcelamiento y su vida escondido durante la guerra: Estuvo en la cárcel porque lo cogieron en la embajada de Finlandia, pero la razón de retenerlo o soltarlo dos meses después se desconoce. Dº Álvaro decía “me metieron en la cárcel, sólo por ser de familia católica”, pero su biógrafo Coverdale publicó en 1914 que “podía ser arrestado por desertor”. Sí que hubo arbitrariedades y desmanes, pero también pudo ser arrestado porque dejó de ir a trabajar o llevar documentación falsa (como se sabe que utilizó). No creo que se pueda alegar sólo cuestiones religiosas cuando, aunque sus conocidos sabían de su religiosidad, no tenía vinculación visible y destacada con asociaciones e Iglesia, el Opus Dei era una idea de un pequeño grupo de amigos entonces, DYA legalmente sólo era una academia privada de estudios y su relación con las Conferencias de San Vicente de Paúl se había acabado un año antes y se realizaba en la periferia madrileña. Pienso que ser desertor sería la razón principal para esconderse, además de no querer participar en ese bando de la guerra, porque en cuanto pasó el frente se alistó.

    • Marián,
      Cuanto estalló la guerra en el 1936, don Alvaro tenía 22 años y, por lo que se ve, no se había alistado como era su obligación. Posiblemente, por eso lo detuvieron, aunque luego lo soltaran. Pero lo que no es casualidad es que cuando Franco ocupó la zona donde él vivía, se alistó. A mi entender, no quiso estar en el ejército legítimo y prefirió estar en el golpista.

      • En 1936 como Dº Álvaro estaba estudiando ingeniería podía haber pedido prórroga de estudios, salir en el sorteo del cupo de instrucción (= excedente de cupo) o ser soldado de cuota (pagaban y además de estudiar en academia, sólo iban unos meses en verano). Todo esto era legítimo, pero al empezar la guerra todos estos soldados fueron reclamados a filas. Lo que no entiendo es porque las biografías omiten este tema; para cualquier joven era determinante, más en el clima prebélico. Y si él quiso desertar, ¡allá él y su conciencia¡. Pero que no enjabonen o enrevesen (líen) la historia, y de eso sí fue responsable Dº Álvaro desde su puesto de autoridad: omiten o adaptan la historia según sus intereses.

    • Gracias por tus comentarios Marian.
      Veo que conoces detalles concretos de su vida.
      En la biografía escrita por Jhon. Converdale creo que aparecen capítulos donde podríamos sacar las respuestas concretas a tus preguntas.
      Nuestro compañero Antonio ya te ha respondido y creo que correctamente. Yo solo dudo de una cosa, y es que él quisiese ser pertenecer a un bando u otro. Pero no lo se, esto lo pienso yo.
      Y por ultimo, claro que podías ser detenido y hasta asesinado por ser de una familia cristiana y practicante, sin ser religioso o permanecer a ningún movimiento. Hace unos días leí sobre un beato laico que fue asesinado por tener dos hijas monjas y ir los domingos a misa.

      • PD: En esa biografía escrita por J. Converdale. Relata como en su encierro en la cárcel más de una vez tuvo la pistola en la cabeza. Le amenazaban con matarlo por la simple razón de llevar gafas. Ellos relacionaban las gafas con ser cura; fíjate tu por lo que estuvo a punto de morir.

  4. D.Alvaro fue un ejemplo de virtudes, un muchacho inteligente, trabajador y siempre dispuesto a ayudar a los demás, efectivamente, un santo de nuestro tiempo, vivir en el mundo, sin ser del mundo, esa es la mayor dificultad. Creció su alma al lado de otro santo y esto es una singular grandeza. Que desde el Cielo nos ilumine y nos ayude a todos a saber sobrellevar las dificultades de esta vida. Gracias David.

    • Gracias Carmen.
      Desde pequeño Dios lo fue guiando para algo grande. Incluso antes de pertenecer al Opus Dei, ya en su vida ordinaria actuaba con forme al evangelio.
      Cierto es que creció al lado de un santo y que supo continuar su carisma como si de el mismo fundador se tratara, pero siempre con una personalidad propia y celo apostólico sin igual.

  5. Gracias David por este primer articulo sobre el sucesor de San Jose Maria al frente del Opus Dei.
    Yo no conozco a nadie que haya estado directamente en contacto con la obra,solo conozco algunas personas que tenian conocidos o amigos de sus amigos que si lo estaban,y hablaban mal,como no podia ser de otra forma.
    Yo pienso que se han cebado mucho contra el Opus Dei por todo, lo que he leido (que si es para ricos o gente adinerada,que si te coaccionan,que si tu familia son ellos y no la familia que conocemos..etc).
    Habran casos,no lo dudo (muchisimos o no tantos).
    Muchas leyendas urbanas….creo que se han exagerado muchas historias hasta limites que razan lo ridiculo.

    • Abel, por favor, no digas que quienes han tenido conocidos o amigos que han estado en contacto con la Obra “hablan mal como no puede ser de otra forma”. Y sobre todo, no hables de exageraciones ni ridiculeces, porque es tan injusto como decir que en la Obra sólo hay malas personas, lo que no es cierto.
      Yo he tenido una madre, una amiga muy cercana y un novio que en octubre será mi marido, a quienes la Obra hizo la vida imposible y tuvieron que poner tierra de por medio (ellas, él no pudo hasta que fue mayor de edad). Pongo la mano en el fuego por ellos a que jamás han mentido al respecto. Yo por mi parte, sólo estuve una vez de visita en un centro del Opus Dei, el colegio al que fue mi novio, y no me gustó nada lo que vi. Nada, nada.
      Por favor, intenta ponerte en la piel de quienes hayan pasado por esa situaciones que describes -plutocracia, coacción, sectarismo- y que son reales como el sol que luce a mediodía (aunque no exclusivas del Opus Dei… todo hay que decirlo). Se nota que no has tenido a nadie querido metido en eso y me alegro de verdad por ti; pero no banalices el tema porque algunas experiencias han sido muy tristes y nadie las conoce salvo nosotros; y bueno, muchas otras personas…

      Dicho esto, sé que hay gente que ha sido feliz en la Obra, que ha habido y hay buenas personas en la Obra, y rezo porque cada vez sean más, porque significará que la Obra está cambiando.

      • Gracias Abel por tu comentario, y gracias Ana María por el tuyo también.
        No voy a comentar nada de lo habeis empezado hablar porque me parece que no es el tema. Pretendía que se conociera la vida y obra del Beato.
        Yo quise escribir en su día de San Josemaría y hoy ( y mañana) del Beato Álvaro del Portillo porque para mi son santos reconocidos por la iglesia y son igualitos que los demás.
        De sobra sabía que podían surgir estos comentarios.Cierto es que la Obra ha tenido a lo largo de su historia sus luces y sus sombras. Todas las ordenes religiosas las han tenido, las tienen y las tendrán.
        Para mi el tema de hoy es la vida del Beato y no todo lo demás ( aunque entiendo que lo comentéis, porque viene de la mano y aquí somos libres de hablar de lo que queramos).
        Espero que me entendáis.

        • Perdona, tienes razón, no debería haber iniciado este tema. No seguiré con él.

          Naturalmente yo del fundador y su sucesor no digo nada. Lo que he dicho es a nivel de la Obra.

  6. Gracias David por hablarnos del Beato Alvaro del Portillo, un hombre de ejemplares virtudes, y que con gran amor llevó el timón de la Obra de San Josemaría Escrivá, lo que no entiendo es lo de que se alistó en el ejército Nacional (franquista) prefirió estar del lado del golpe militar y no del Gobierno legítimo, aunque de ejército las milicias no tenían de nada organización, y si se que los Institutos Religiosos han tenido sus luces y sus sombras, por ejemplo los franciscanos croatas que lucharon con la Ustacha, o aquí en México con Fray Diego de Landa, que en Maní quemó en un auto de fe, importantes códices mayas, de el Opus Dei se hace un Instituto demasiado conservador, asi como se le acusa de Secretismo y sectarismo, y algunos miembros engrosaron las filas franquistas, otro movimiento con muchas controversias es el Camino Neocatecumenal, y podría decir de muchoz casos más

    • Es simple: el bando golpista defendía los intereses de la Iglesia y las clases acomodadas y propietarias, la Republica, en cambio, les había puesto coto con politicas laicistas y de restriccion de privilegios. Y luego estaban los anarquistas que eran abiertamente anticlericales y son en su mayoría quienes quemaban iglesias y asesinaban creyentes. Él obro segun su conciencia, no me cabe duda. Lastima que con eso diera respaldo a la ilegitimidad y a la futura dictadura.

    • Gracias René.
      Efectivamente Dº Alvaro fue un hombre al que Dios colmo de muchas virtudes en su vida. Supo dirigir la herencia recibida y extenderla por muchos sitios (como veremos mañana).
      En una guerra civil esto de los bandos es muy complejo. Si el Beato fue moviéndose de una zona a otra, independientemente de los bandos que fueran, seguro que fue para intentar salvar su vida y reunirse con sus familiares y amigos. Seguro que todos haríamos lo mismo por nosotros, por nuestros familiares y amigos si en la zona que estuviésemos (sea cual sea) corriéramos grave peligro.
      Ningún carisma es igual, unos son más abiertos y otros más conservadores. Lo que importa que el Espíritu Santo los dote a todos para que contribuyan al bien de la iglesia.
      En las acusaciones, controversias etc entiéndeme que no entre. A lo largo de la historia de la obra los a acompañado. Creo que son temas que se salen del que nos ocupa.

      • Si se que es complejo pero bueno ahí se deja, yo estoy por unirme al Camino Neocatecumenal y bueno como todo tiene sus lados bueno y malo, Gracias a Dios por su beatificación

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