San Luís IX, rey de Francia (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

"Glorificación de San Luís", lienzo de Alexander Cabanel. Museo Favre de Francia.

“Glorificación de San Luís”, lienzo de Alexander Cabanel. Museo Favre de Francia.

Ayer escribíamos sobre San Luís como hombre, hoy lo haremos describiéndolo como rey.

Guillermo de Chartes (ayer decíamos que era uno de sus biógrafos) nos define muy bien su ideal de gobierno: “Durante su gobierno, las instituciones no solo se preocuparon de los problemas temporales, pues estando vigilante tanto de día como de noche de las cuestiones del reino, siempre estaba ocupado e interesado por todos sus súbditos como si fueran las pupilas de sus ojos. Asimismo se preocupaba de la salud de sus almas más allá aún de lo que le correspondía, pues movido por una especie de piadosa usurpación sacerdotal los cuidaba con atención como si fuera un verdadero sacerdote”. Este cuidado de asegurarse al mismo tiempo tanto el bien material como el espiritual de sus súbditos era para él una obsesión hasta tal punto que más de un clérigo interpretaba que lo que quería el rey era controlar a la Iglesia; nada más lejos de la realidad, porque incluso ante los ojos de la misma Iglesia, la función real era considerada como una misión religiosa, por lo que en las ceremonias de consagración de los reyes y emperadores, de alguna forma la propia Iglesia buscaba alguna similitud con el orden sagrado a fin de reforzar de esta manera dicho carácter.

Batalla de Al-Mansura. Iluminación medieval.

Batalla de Al-Mansura. Iluminación medieval.

Esta forma de gobernar, que englobaba tanto a los cuerpos como a las almas de sus súbditos no era nada nuevo, ya que provenía de la época carolingia. Lo que si era novedosa era la profunda convicción que tenía San Luís relativa a las obligaciones de su responsabilidad, sobre todo si el rey tenía los medios suficientes como para poder ejercer estas funciones. El poder real se había reforzado después de un largo período de tiempo en el que se había visto eclipsado; el rey había llegado a ser el cabeza del sistema feudal del reino por lo que su soberanía nuevamente se extendía por todo el país. Muestra de ello son las “Enseñanzas” que él escribe a su heredero antes de morir. El dice que el principal deber de un hombre que se dedica a lo público es la justicia, que él debe reinar en todo su reino buscando el bien de todos.

Vamos a señalar a continuación algunas de las etapas de su reinado y como su santidad personal influyó en muchas de sus decisiones políticas.

Cuando era menor de edad, cuando solo tenía doce años, en noviembre del año 1226 accedió al trono a la muerte prematura de su padre. Esto ya lo dijimos ayer. Luís, no solo era un hijo obediente, sino que fue un devoto discípulo de su madre, doña Blanca de Castilla, cuya férrea voluntad logró vencer las temibles coaliciones feudales, especialmente en la parte meridional del reino. El tratado Meaux-París de 1229 puso fin a la cruzada albigense y preparó la completa anexión del condado de Tolosa. La minoría de edad del rey llegó a su fin el 25 de abril del 1234, pero este hecho no fue sancionado con ningún acto oficial y doña Blanca de Castilla siguió ejerciendo una amplia influencia en las decisiones de gobierno. En el año en el que el rey consiguió la mayoría de edad se casó con Margarita, hija del conde de Provenza, pero la mayoría de edad del rey no puso fin a las intrigas feudales, la más peligrosa de las cuales fue la de Hugo de Lusignano y su esposa, la reina Isabel, viuda de Juan sin Tierra, los cuales eran apoyados por el rey de Inglaterra. San Luís se movilizó contra las fortalezas de Hugo y en el año 1242 derrotó a las tropas inglesas en Taillebourg y en Saintes. Se firmó la paz y la soberbia Isabel tuvo que pedir perdón. Simultáneamente, los señores feudales de la parte sur del reino se habían sublevado denunciando el tratado de Meaux-París del 1229, de lo que el rey tuvo conocimiento y con el tratado de Lorris (1243) consiguió que Raimundo VII prometiera poner en práctica, punto por punto dicho acuerdo.

San Luís es hecho prisionero. Cuadro en el Castillo de Versalles.

San Luís es hecho prisionero. Cuadro en el Castillo de Versalles.

Desde el año 1248 al 1254 llevó a cabo la Séptima Cruzada. Los ideales de los cruzados eran liberar Tierra Santa, rescatar los Santos Lugares, pero también es verdad que este ideal se vio contaminado por motivos puramente económicos e incluso por lo que hoy denominaríamos como una forma de imperialismo. De esta manera había ido degenerando los ideales desde la primera cruzada, pero podemos decir que con San Luís renació en toda su pureza los verdaderos intereses de los primeros cruzados.

Mediante negociaciones, en el año 1229, el rey Federico II había reconquistado la ciudad de Jerusalén, pero en el 1244, la ciudad santa había vuelto a caer en manos de los musulmanes. Luís, que en el 1239 había comprado a Balduino II de Constantinopla las reliquias de la Pasión de Cristo, no dejaba de pensar en una nueva cruzada y así, en el mes de diciembre del 1244 hizo voto de partir hacia los Santos Lugares y cuatro años más tarde confió el gobierno de su reino a su madre Blanca de Castilla, partiendo desde Aigues-Mortes hasta la isla de Chipre, en la que pasó el invierno. Al año siguiente concentró todo su esfuerzo en combatir lo que él consideraba que era el corazón de la potencia musulmana, o sea, Egipto y así, conquistó la ciudad de Damietta, aunque una imprudencia de Roberto de Artois lo llevó al desastre de Al-Mansura, donde fueron hechos prisioneros tanto él como su ejército. Después de pagar un enorme rescate, Luís y lo que quedaba de su ejército llegaron a Tierra Santa. Durante cuatro años se dedicó a fortificar el reino de Acri y a instaurar una política de equilibrio entre los príncipes musulmanes y los mongoles. La reina Blanca de Castilla murió en el año 1252, pero como el rey contaba con sus hijos Alfonso y Carlos que habían vuelto a Francia, no inició el retorno a su país hasta el año 1254.

Muerte del santo. Cuadro de Melchor Doze en la catedral de Nîmes.

Muerte del santo. Cuadro de Melchor Doze en la catedral de Nîmes.

Posteriormente, al mismo tiempo que la invasión de los mongoles arramplaba el mundo musulmán, los musulmanes de Egipto ejercían una fuerte presión sobre las últimas plazas fuertes cristianas, especialmente sobre San Juan de Acri. Por eso, en el año 1267, San Luís comunicó a su Consejo su voluntad de organizar una nueva cruzada, aunque no logró contagiar de su entusiasmo a aquellos que estaban junto a él. El propio Juan de Joinville, amigo y biógrafo de Luís, decidió quedarse en Francia, mientras que toda la familia real se vio obligada a seguir al rey, esposa e hijos incluidos. En lugar de desembarcar en Siria, donde hubiera podido aliarse con los invasores mongoles, decidió irse a Túnez ya que a sus oídos había llegado la noticia de que el sultán había decidido convertirse al cristianismo. Hay quienes dudan de si “esta ilusión” era cosa de Luís o del rey de Sicilia, Carlos de Anjou. Fuera de quién fuese lo cierto es que una vez que designó a los regentes que habrían de quedar en Francia y después de haber hecho testamento, desembarcó en las costas de Cartago el 18 de julio del 1270. Una epidemia de peste hizo estragos entre los miembros de su ejército y el propio rey moría el día 25 de agosto de ese mismo año. En ese momento, Carlos de Anjou, sin dificultad alguna, firmó un tratado de comercio con el emir de Túnez y los cruzados franceses retornaron a través de Sicilia e Italia, lo que fue para ellos un verdadero calvario pues durante el viaje, murió la nueva reina de Francia (Isabel de Aragón, mujer de Felipe III), Alfonso de Poitiers y su esposa, Isabel hija de Luís y muchos otros. Podríamos decir que la Cruzada fue un verdadero fracaso.

Dejando aparte estos acontecimientos, tenemos que decir que el gobierno de Luís se caracterizó por una intensa preocupación por la justicia y, al mismo tiempo, por un notable desarrollo de las instituciones públicas. Antes de embarcarse hacia las Cruzadas, Luís ordenó abrir en todo su reino una amplia investigación contra los abusos y corrupciones de sus funcionarios, haciendo que se repararan los abusos cometidos y se devolvieran los bienes confiscados de manera injusta. La justicia real se desarrolló en detrimento de las jurisdicciones señoriales y lo hizo de tal manera que los jueces de la corte llegaron a tener total autonomía y a constituirse como un Parlamento. Durante el reinado de San Luís IX se iniciaron los primeros registros parlamentarios, los cuales continuaron hasta la Revolución Francesa. Estos registros llegaron a tener en todo este tiempo unos doce mil volúmenes.

Reliquias de San Luís en Ecuelles de Bounogne (Francia). Fuente: www.montjoye.net

Reliquias de San Luís en Ecuelles de Bounogne (Francia). Fuente: www.montjoye.net

San Luís hizo acuñar una moneda que lo hizo famoso: un escudo de oro, emitido en el 1266, equivalente a doce sueldos y seis denarios y una gruesa moneda de plata que valía doce denarios y un sueldo. En París, encomendó la responsabilidad de preboste real a un funcionario, siendo el primero Esteban Boileau quién, en su “Libro de los artesanos” fijó las normas que regulaban el ejercicio de cada uno de los oficios parisinos. Durante su reinado se desarrolló sobremanera la Universidad de París, una institución que fue puesta bajo la jurisdicción del Papa, que la protegía de los intereses particulares de los obispos y de los agentes reales. También favoreció la fundación de colegios destinados a acoger estudiantes, el más célebre de los cuales fue el fundado por Robert de Sorbon, al cual San Luís dotó abundantemente.

Esta gran piedad de San Luís y de otros miembros de su familia se tradujo en numerosas fundaciones religiosas, como la Abadía de Royaumont de la que hablamos ayer, pero sobre todo fueron las órdenes mendicantes las que más se beneficiaron de su generosidad, facilitando el asentamiento de franciscanos y dominicos en París. La beata Isabel de Francia (hermana de San Luís) fundó el primer monasterio de monjas Clarisas en Longchamp. Citemos también las abadías cistercienses de Maubuisson y de Lysd fundadas por el santo rey y su esposa y no nos olvidemos de la construcción de la Sainte Chapelle en París, en el más puro estilo gótico, donde depositó algunas reliquias de la Pasión, especialmente, de la corona de espinas.

Busto relicario en la catedral de Notre Dame de París (Francia).

Busto relicario en la catedral de Notre Dame de París (Francia).

En cuanto a la política exterior llevada a cabo por el santo rey, ésta siempre estuvo también inspirada en un profundo sentido de equidad aunque se vio envuelto en algunos embrollos. El principal fue la liquidación del contencioso franco-inglés. Con el tratado de París, firmado en 1258 y ratificado un año más tarde, se puso fin a un litigio con el rey Enrique III de Inglaterra. El 11 de mayo de 1258 firmó un tratado parecido con el rey Jaime de Aragón por el cual este renunciaba a sus reivindicaciones sobre la Provenza y el Linguadoc (a excepción de Montpellier), mientras que Francia lo hacía a sus derechos tradicionales sobre Cataluña y el Rosellón. San Luís era realmente un buen negociador, íntegro por naturaleza, que usó sus buenos oficios en más de una ocasión para hacer que llegasen a acuerdos aquellos que estaban enfrentados. En este sentido, por ejemplo, intervino en las cuestiones de Avesnes y Dampierre en Flandes, en los conflictos entre el rey de Inglaterra y sus señores feudales, etc.

Demos finalmente algunos datos sobre la canonización del santo. Cierto es que en vida tuvo fama de santidad y que cuando sus restos retornaron a Francia a través de Italia se realizaron numerosos milagros. La investigación de su Causa se inició en el año 1273, siendo oficialmente canonizado veintisiete años después de su muerte, en el año 1297, por el Papa Bonifacio VIII.

Reliquias en la catedral de Cartago (Túnez).

Reliquias en la catedral de Cartago (Túnez).

Las reliquias del santo se dividieron entre dos ciudades: una en Italia y la otra en Francia. Su cuerpo había sido seccionado y sumergido en vino a fin de separar la carne de los huesos. La carne se regaló a Carlos de Anjou quién la depositó en la abadía de Monreale, cerca de Palermo (Sicilia) y desde allí, en el siglo XIX, fueron en parte transferidas a la catedral de Cartago. Los huesos fueron llevados a París y colocados en la Basílica de Saint Denis y después de la canonización, se enviaron reliquias a numerosos santuarios. Su fiesta se fijó el día de su muerte, o sea, el 25 de agosto.

Antonio Barrero

Bibliografía
– Dimier, M.A., “San Luís y los cistercienses”, París, 1954
– Jarry, E., “Texto de la biografía escrita por Juan de Joinville”, Angers, 1942.
– Le Nain de Tillemont, L.S., “Vie de Saint Louis”, París, 1950
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo VIII”, Città Nuova Editrice, Roma, 1988.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

13 pensamientos en “San Luís IX, rey de Francia (II)

  1. Gracias, Antonio. A mi entender, si un error puede achacársele al rey es haberse empastrado en una Cruzada. Ya sabemos que las Cruzadas son un tema que trae cola. Se justificaban con pretextos religiosos y de liberación de los Santos Lugares que sólo unos pocos, entre ellos el rey Luis IX, se creyeron de corazón. La excusa real fue tratar de exportar la violencia feudal fuera de Europa occidental, ocupar a esos nobles y caballeros tan agresivos en alguna tarea que implicase ese derramamiento de sangre que tanto les gustaba en lugar de molestar al pueblo, expoliar cosechas, quemar aldeas, violar campesinas y hacer la vida imposible en general a los que no eran de su clase ni tenían sus poderes. Una maniobra hábil de la Iglesia y el clero para salvaguardar la paz de Dios en un entorno tan violento como la Europa feudal. Mejor que maten moros a que maten cristianos, vaya.

    Al final, las Cruzadas sirvieron de más bien poco porque los Santos Lugares acabaron igualmente en manos musulmanas, algunos recintos hasta hoy; masacrando, por cierto, a toda esa población que tampoco tenía la culpa; y además, los cruzados fueron un poco como el caballo de Atila, que por donde pasaban iban arrasando, o si no que se lo digan a los griegos y a los cristianos ortodoxos que se vieron violentados, sus templos saqueados y sus reliquias de Santos robadas y llevadas a Occidente. ¿Qué te voy a contar yo a ti de esto?

    El rey sería muy Santo, pero la Cruzada, de Santa, no tuvo de nada. Ni ésa ni ninguna.

    • Las Cruzadas fueron eso que tu dices y mucho más, para bien y para mal, pero las intenciones de San Luis fueron honestas, no quería trasladar a otras tierras los problemas de Europa, sino que lo que quería es que los cristianos recuperaran los Santos Lugare,

  2. Las cruzadas son un tema bastante complejo,como dice Ana María, seguro que San Luís no quería salirse de lo que en un principio era un cruzada. Los que lo convencieron ya …
    San Luis fue un rey justo en su gobierno. Preocupado e interesado por el progreso y la cultura. Mientras duro su reinado seguro que los franceses de algo se quejaron, pero en general fue un rey justo, culto, piadoso y comprometido con el pueblo.

    Vemos que sus reliquias también están esparcidas por mil y un sitios. No es de extrañar, coincidió todo, que muriese fuera de su patria y la “fiebre de la reliquias” en esa época de cruzadas.
    ¿Que efecto hace el vino en la descomposición de un cuerpo?. Se me hace raro pensar que unos quisiesen la carne y otros los huesos. Cuando a menudo vemos como los cuerpos de los santos son fragmentados por partes.
    El monumento que contiene las reliquias en Cartago es muy bonito.

    • Se me ha olvidado comentar precisamente que, cuando estuve de viaje en Túnez -concretamente la zona de Cartago y Sidi Bou Said- precisamente vi esta catedral de San Luis de Cartago, que me pareció bonita al ser una curiosa mezcla de arte neobizantino e islámico:

      http://fav.me/d1dzsui
      http://fav.me/d1e11ms

      Por desgracia estaba cerrada y no pude entrar. ¡Anda que si hubiese sabido que ahí dentro estaba la tumba del rey San Luis! Pero ni se me había pasado por las mientes, porque ignoraba totalmente que este rey hubiese muerto en Túnez y lo hubiesen retornado desde Italia. Tanto más cuanto el guía nos dijo que esta catedral estaba actualmente desacralizada y convertida en museo, lo que no sé si será cierto, porque no me cuadra esa situación con que ahí siga estando la tumba de un Santo tan destacado. Antonio sabrá decírnoslo, creo.

    • David,
      Fíjate cómo era, que su biógrafo Guillermo de Chartres definiéndolo como rey, dice textualmente: “Non solum autem in regni regimini de corporum aut rerum corporatium custodia, prout ad regale spectat officium, diebus ac noctibus invigilans, sollicitus erat et anxius ut omnes quasi pupillam oculi conservaret; sed de salute etiam animarum, ultra quam credi possit, pia usurpatione permotus, sic de ipsa curabat attente, quod etiam quadammodo regale sacerdotium aut sacerdotale regimen videretur pariter exercere”.
      O sea: “Pero no sólo en el gobierno del reino se preocupaba de custodiar lo tocante a los cuerpos y las cosas, como conviene al oficio de rey, velando día y noche y deseando cuidar a todos como a las niñas de sus ojos; sino que también, movido por la piedad, se preocupaba esmeradamente de la salvación de las almas, más de lo que se pudiera creer, de manera que pareciera ejercer igualmente un cierto sacerdocio real o gobierno sacerdotal”.

      Yo creo que esta frase te deja bien claro que para San Luís, lo primero era el bien integral de sus súbditos (del cuerpo y del alma) porque estaba convencido de que esa la misión de un rey cristiano, si quería ser consecuente con la fe que profesaba. En realidad le daba un cierto carácter sacerdotal a su misión como rey.

      Sus reliquias están más repartidas de lo que tu crees. Si quieres te puedo enviar algunas otras fotos.

      • Ana María,
        Que yo sepa, la catedral de Túnez no está desacralizada en la actualidad sino que es la sede del obispo, aunque como tal archidiócesis lleva el nombre de Cartago. Recordarás que hace algún tiempo te envié fotos de las reliquias que se pusieron en la catedral, creo que en el año 1995.

        • Pues en todos los enlaces de Internet que he consultado se corrobora que está desacralizada, que no rinde culto desde el año 64 y que a lo sumo se usa para exposiciones o eventos culturales, estando cerrada la mayor parte del tiempo. Es una pena porque es un bello edificio y encima alberga la tumba no sólo de un Santo sino además de un importante rey medieval; pero por otra parte no es raro, teniendo en cuenta que lo mismo ha pasado con la zona de Tipasa y el culto a la virgen mártir Santa Salsa: desde la descolonización, se ha perdido casi totalmente el culto cristiano en estas zonas, al haberse retirado los colonos europeos y con ellos, el culto cristiano. Lo que me extraña es que no se trajeran de vuelta los restos del rey. Me extraña no mucho, muchísimo.

  3. Toño, precisamente el año pasado, 2014, se cumplieron 800 años del nacimiento de este Santo, en Francia hubo un año jubilar para celebrar este acontecimiento y entre los eventos significativos que hubo, te comento que luego de varios siglos, la Santa Capilla tuvo en su interior la celebraciòn de una Eucaristìa con la presencia de la reliquia de la Corona de Espinas, destinataria original de esta capilla que fue secularizada como bien sabes.
    Refieres que además de esta reliquia, esta capilla (una belleza artìstica por cierto) habìa otras reliquias de la Pasión. ¿Sabes cuáles eran?
    No puedo dejar de mencionar que el Oficio de Lecturas propio de San Luis, se pone un fragmento de su testamento espiritual a su hijo, cuyos consejos lo muestran como un hombre temeroso de Dios y justo. Entre otras cosas que dice, me llama la atanción esto: “ponte siempre más al lado del pobre que del rico, hasta que que averigües de que lado está la razón”.
    Por otro lado, platicame qué tantas reliquias suyas se conservan en San Dionisio, hace ya tiempo que leí como fue que en la Revolución Francesa se profanaron las tumbas reales, dando nombres de los reyes que fueron expoliados pero nunca refiriendo nada sobre San Luis. ¿Cómo fue que pudieron librarse de este suceso?
    Gracias.

    • No se que otras reliquias de la Pasión se encuentran en la Sainte Chapelle de París porque en realidad no me he interesado por ese tema, pero estoy seguro que en internet escontrarás información más que suficiente.
      En la Revolución Francesa se pedieron reliquias de San Luís. De las que se conservan, te he enviado fotos, aunque me imagino que las que se libraron lo fueron porque las escondieron.

  4. Antonio te agradezco esta segunda parte del articulo sobre San Luis IX,donde haces hincapie en su faceta como rey.
    Quisiera preguntarte sobre su muerte en concreto.
    Se que murio por la epidemia de peste,¿podrias comentarme como fueron esos ultimos dias o lo que dijo el santo rey?,(si se menciona en la bibliografia que has utilizado).

    • Abel,
      Murió a causa de la peste ocasionada por el calor, la putrefacción del agua y de los alimentos. Muy pronto empezaron a morir los soldados y los nobles. El 3 de agosto murió el segundo hijo del rey, Juan Tristán, cuatro días más tarde el legado pontificio y el 25 del mismo mes la muerte se lo llevó a él mismo. Hasta poco antes de su muerte había estado cuidando personalmente a los apestados y moribundos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA

*