Santa Gliceria, mártir de Heraclea

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Icono ortodoxo griego de la Santa sosteniendo una maqueta de su catedral en Galatsi, Atenas (Grecia).

Icono ortodoxo griego de la Santa sosteniendo una maqueta de su catedral en Galatsi, Atenas (Grecia).

Hoy se conmemora a una mártir antigua, de nombre Gliceria, que en griego significa “dulzura”, “dulce”, aunque si nos atenemos a la leyenda, veremos que fue más bien una mujer de fuerte personalidad y carácter. Para conocer a esta Santa tenemos que recurrir a una Vita greca de la Santa, aunque de ella también se habla, aunque sea de refilón, en la vita de San Partenio de Lampedusa e incluso en la de los mártires de Sebaste. En cualquier caso nos encontraremos con una historia de lo más pintoresca y entretenida.

Passio de la Santa
Según este relato, Gliceria era hija de un oficial romano llamado Macario, de familia ilustre, que llegó a ser nada menos que tres veces cónsul. Siendo niña, su familia se mudó a la ciudad tracia de Trajanópolis. Quedó huérfana al poco de llegar a la adolescencia. Entonces empezó a frecuentar las comunidades cristianas y posteriormente se convirtió al cristianismo. Otras versiones afirman que, en cambio, la fe cristiana le procedía de su padre, quien se le había inculcado. En cualquier caso, ella se dedicaba a confirmar los cristianos en la fe, predicándoles el Evangelio y animándolos en las persecuciones, para que no flaqueasen y se mantuviesen fuertes y fieles a Cristo.

Eran los tiempos del emperador Antonino Pío, quien iniciaba su primer año de reinado. Por entonces, Sabino, el gobernador de Trajanópolis, recibió un edicto de Roma, y fijó un día específico para adorar a Júpiter. Cuando Gliceria lo supo, reunió a sus compañeros de fe y dijo: “El gobernador ha dispuesto un día para que se adore al falso dios de los paganos. Yo voy a recriminárselo y a sufrir por Cristo. Os ruego que recéis por mí al Señor, para que me dé la fuerza suficiente como para resistir los más atroces tormentos.” Ellos, aunque les dolía perderla, no osaron persuadirla, y el día señalado la joven se ungió y lavó, trazó una cruz con crisma en su frente y cubrió su rostro con un velo.

Martirio de la Santa. Grabado de Antonio Tempesta para "Immagini de molte sante vergini romane nel martirio". Istituto Nazionale dell'Arte Grafica, Roma (Italia).

Martirio de la Santa. Grabado de Antonio Tempesta para “Immagini de molte sante vergini romane nel martirio”. Istituto Nazionale dell’Arte Grafica, Roma (Italia).

El templo de Júpiter estaba lleno de fieles, y entre sus columnas se filtraban los rayos del sol. Allí estaba Sabino supervisando los sacrificios, al cual se acercó Gliceria y le pidió permiso para mostrarle cómo se debía sacrificar a los dioses. Concedido el permiso, Gliceria avanzó hasta los pies de la estatua del dios, y retirando el velo de su rostro, mostró la cruz que llevaba trazada y que brilló a la luz. Entonces dijo que aquélla era su luz, pues era cristiana, y que aquella luz era el único sacrificio que su Dios aceptaba. Sabino la instó a sacrificar, pero ella replicó que Dios no necesitaba del humo de las ofrendas incineradas en el altar de un falso dios. Ordenó que apagaran las fogatas del templo para que vieran, en efecto, que la cruz marcada en su frente brillaba por sí sola, sin necesidad de luz propia. Luego dijo: “Quiera Dios que los paganos dejen de adorar a esta vulgar estatua y recuperen la sensatez.” A continuación, trazó la señal de la cruz sobre la figura y se oyó un fuerte trueno que abatió la estatua, volcándola de su pedestal, y la arrojó al suelo, haciéndola pedazos.

Como es normal, esto causó verdadero espanto entre los devotos, que se lanzaron sobre la cristiana, la arrastraron por los cabellos hasta sacarla del templo, entre pisotones y golpes, la tiraron en medio de la calle, y empezaron a apedrearla con violencia. Pero comprobaron atónitos que por más que lo intentaban, ninguna piedra golpeaba a la Santa, de modo que los guijarros caían a su alrededor sin herirla. “Sabed, les dijo, que no soy bruja ni sirvo a los demonios. Es el poder de Jesucristo, Dios hecho hombre, quien me protege, y por ello no siento vuestras piedras”. Entonces Sabino ordenó encarcelarla. Aquella noche, el sacerdote Filócrates acudió a visitar a la prisionera y le dijo: “Anímate, hija. Te esperan largos sufrimientos. Sé fuerte hasta el final.” Y la asistió y consoló con la lectura de las Sagradas Escrituras.

Desollamiento del rostro y cabeza de la Santa. Grabado de Antonio Tempesta (1609) para "Historia delle sante vergini romane". Pitts Theology Library, Emory University, Atlanta, EEUU.

Desollamiento del rostro y cabeza de la Santa. Grabado de Antonio Tempesta (1609) para “Historia delle sante vergini romane”. Pitts Theology Library, Emory University, Atlanta, EEUU.

Al día siguiente, Gliceria fue juzgada por el ultraje realizado al dios y sometida a tortura: la colgaron de los cabellos por el techo y la quemaron con antorchas, pero ella afirmó que no sentía ningún dolor, pues Dios la protegía. Entonces, Sabino ordenó que la bajaran y le destrozaran el rostro a golpes. De repente apareció un ángel del Señor que detuvo a los verdugos y los dejó paralizados. Pero ni esto impresionó a Sabino (?), que mandó encerrarla de nuevo en su celda y sellar su puerta con su sello oficial, para que nadie pudiera entrar a curarla ni a alimentarla. Pero nuevamente esto fue en vano, porque los ángeles del Señor se aparecieron para atenderla. Algunos días después, Sabino rompió el sello y entró a por ella, encontrándola viva y en buen estado. Tampoco esto lo impresionó (!!) y como debía ir a la ciudad de Heraclea para tratar unos asuntos, se la llevó consigo. La comunidad cristiana de dicha ciudad acudió a visitarla y la recibieron con todos los honores (?). Iba a la cabeza el obispo Domicio (o Dionisio), quien le dijo: “Tanto yo como mis compañeros rezaremos por ti, para que tu dolor se acabe pronto.”

Al día siguiente, la tiraron a un horno encendido, pero no sufrió daños porque cayó un rocío celestial que apagó las llamas. Salió de allí milagrosamente ilesa, por lo que recurrieron a un nuevo tormento: la ataron de manos y pies y le arrancaron la cabellera, desollando también su cabeza y rostro, dejando el cráneo despellejado. A pesar del intenso dolor -pues, ahora sí, estaba sufriendo el tormento sin auxilio divino- ella rezaba fervorosamente a Dios para que le diera fuerzas para soportar el sufrimiento. Su coraje avergonzó a Sabino, de modo que, tras este suplicio, Gliceria fue arrojada de nuevo en la celda, que habían llenado de cascos y piedras afilados para que no pudiera moverse sin herirse con ellos.

Martirio y glorificación de los Santos Gliceria y Laodicio. Lienzo de Jerónimo Jacinto de Espinosa. Museo del Real Colegio del Corpus Christi, Valencia (España).

Martirio y glorificación de los Santos Gliceria y Laodicio. Lienzo de Jerónimo Jacinto de Espinosa. Museo del Real Colegio del Corpus Christi, Valencia (España).

Pero no duró mucho su sufrimiento: aquella misma noche el ángel del Señor volvió a socorrerla, curando las heridas de su cabeza desollada y restaurando su belleza. Su carcelero, un hombre llamado Laodicio, no pudo ocultar su admiración al entrar a verla y encontrarla completamente intacta, sin rastro de las horribles lesiones en su rostro y cabeza. Le entró un gran miedo al pensar que podían responsabilizarlo, pero Gliceria lo calmó diciéndole que todo aquello era obra de un ángel. Como Laodicio también había visto al ángel, escuchó las predicaciones de Gliceria, y conmovido por el valor que mostraba, le dijo: “Ojalá yo pudiera estar en tu lugar y ser digno de tan dura prueba.” Ella respondió: “Sigue a Cristo y lo serás.”

Cuando a la mañana siguiente Laodicio trajo de nuevo a Gliceria ante el tribunal, Sabino se indignó al ver que la traía sin grilletes. Cuando le requirió por qué no la había encadenado para trasladarla, Laodicio narró lo que había visto la noche anterior y se proclamó cristiano. Sabio, ofendido, mandó decapitarlo inmediatamente. Los cristianos recogieron el cuerpo del carcelero y le dieron honrosa sepultura, contándolo desde ese momento como uno de los suyos, un mártir de Cristo aunque no hubiese sido bautizado, pues entendieron que él mismo se había bautizado con su propia sangre.

Aún intentó Sabino convencer a Gliceria de que sacrificase a los dioses, diciéndole: “Tu padre fue elegido tres veces cónsul y sirvió bien a Roma, ¿por qué avergüenzas su memoria dedicándote a esta triste secta?”. Ella respondió: “Respeto y honro a mi padre, pero mi corazón y mi vida pertenecen a mi esposo, Jesucristo, quien me da paciencia para resistir tus tormentos. Pero tú ves un prodigio tras otro y no abres tu corazón a Dios, porque los ojos de tu alma están cerrados”. Al oír esto, Sabino, harto, por fin dictó sentencia de muerte contra ella: su destino final era ser devorada por fieras salvajes. Ella acogió con alegría esta noticia. Lanzada a un foso lleno de leones, resultó que, nuevamente, también quedó ilesa, pues una leona, en lugar de atacarla, empezó a lamer dulcemente sus pies, causando estupefacción y la conversión de la multitud que contemplaba el suplicio.

Ejecución de la Santa a espada. Fresco ortodoxo serbio en el monasterio Decani, Kosovo.

Ejecución de la Santa a espada. Fresco ortodoxo serbio en el monasterio Decani, Kosovo.

Pero como quiera que aquello se alargaba demasiado, la misma Gliceria oró a Dios en voz alta dándole gracias por las fuerzas concedidas para soportar su martirio y suplicándole que permitiese que de una vez se consumara, para poder ir con Él a la gloria eterna. Entonces una voz respondió del cielo: “Ven, mi fiel sierva Gliceria, que he abierto para ti las puertas del cielo”, y de esa manera Gliceria fue muerta instantáneamente por una segunda leona que se arrojó sobre ella y la mordió en la garganta. Alguna obra de arte la muestra muriendo a espada, pero lo cierto es que la versión de la leona es la más conocida.

Sabino no pudo gozar mucho tiempo de la satisfacción que le produjo la muerte de Gliceria, pues enfermó repentinamente de hidropesía y murió. La comunidad cristiana de Heraclea, con el obispo Domicio a la cabeza, consiguió el cuerpo de la mártir y se encargó de sepultarla en las afueras de la ciudad. La declararon patrona de la ciudad y alzaron un templo en su honor.

Interpretación
Como se puede ver, esta Vita de la Santa realmente es un relato fantástico al que se le puede dar muy poca credibilidad. En ella vemos rasgos más que notorios de las passio de otras Santas, particularmente de Eufemia y Taciana, y de Martina, cuya passio era también copia de la de Taciana. En el caso de todas estas mártires vemos estatuas que se rompen, torturas que no surten efecto, y en particular el de Santa Eufemia nos muestra a la mártir que muere porque prácticamente se lo ordena al león que, debiendo devorarla, no quiere hacerlo. Por supuesto hay elementos presentes también en las historias de otros mártires -conversiones de carceleros, magistrados que ni se inmutan ante prodigios y milagros, sucesiones exageradas de tormentos, diálogos floridos y desarrollados, verdugos que son castigados por la justicia divina…-, pero estas Santas son las que más similitudes muestran entre sí. Es difícil saber qué versión es más antigua o quién se ha copiado de quién para escribir el martirio de quién, pero claramente son elementos estereotipados que se van copiando de una Santa a otra para tratar de dotar de historia a una mártir de la que, en principio, se tendría poca o ninguna información.

Otro problema que plantea el relato es atribuir a Antonino Pío una persecución cristiana, cuando sabemos que este emperador no fue un perseguidor. De hecho, según han establecido historiadores como Gibbon, más bien se dedicó a protegerlos, lo que hace que la historia de la Santa sea bastante incoherente en este punto. También se ha afirmado que Antonino era amigo íntimo y personal de un rico rabino romano llamado Yehudá Hanasí. Sabemos que, en la práctica, los paganos distinguían más bien poco entre judíos y cristianos, siendo para ellos todo un poco lo mismo. Por lo que si era amigo íntimo de un judío, se sabe que no fue perseguidor y hasta se dice que protegió a los cristianos, es bastante difícil asumir que en su época hubiese podido morir martirizada una cristiana en Grecia, y mucho menos por orden suya o de un edicto emitido por él.

Sinaxis de los Santos venerados el 13 de mayo: Gliceria, Laodicio, Alejandro, Jorge y Pausicacio. Ilustración para el Prólogo de Ochrid.

Sinaxis de los Santos venerados el 13 de mayo: Gliceria, Laodicio, Alejandro, Jorge y Pausicacio. Ilustración para el Prólogo de Ochrid.

El bolandista Delehaye, en su estudio sobre los Santos de Tracia y de Mesia, se centra especialmente en la figura de Gliceria y en su culto, llegando a similares conclusiones. Pero, aunque el culto tributado a la Santa es cierto, lo es menos su pretendida Vita, como ya hemos dicho.

Culto y reliquias
En el año 591, los emperadores Mauricio y Heraclio visitaron el templo de Santa Gliceria en Heraclea, el que le habrían dedicado tras su martirio. Se dice que del sepulcro de la Santa fluía una mirra milagrosa. Una tradición local dice que en el siglo VIII las reliquias de la Santa fueron llevadas a Lemnos, aunque en la iglesia de San Jorge en Heraclea se conserva un relicario que guarda el cráneo. A estas reliquias se le atribuyen muchísimos milagros -particularmente curaciones- y también apariciones de la Santa.

La mártir es conocida y venerada tanto en Oriente como en Occidente, aunque en la actualidad es más conocida en el mundo ortodoxo, donde no faltan iconos suyos. De hecho, su nombre, Gliceria, era hasta hace relativamente poco todavía usado entre las mujeres occidentales -en España, por ejemplo-, aunque actualmente está en desuso por considerarse anticuado. No así en Grecia, donde sigue habiendo muchas mujeres llamadas así (Glykeria).

Los sinaxarios bizantinos la conmemoran el 13 de mayo, es decir, hoy, fecha en la cual se la menciona también en el Martirologio Romano. Sin embargo, el Martirologio Jeronimiano la celebra el 8 de julio.

Iconografía
Santa Gliceria aparece en la mayoría de los iconos ortodoxos como una mujer velada portando la cruz del martirio, que es la iconografía común para toda virgen mártir (parthenomartyris); pero hay algún icono en el que aparece sosteniendo su catedral consagrada en Galatsi (Atenas), que parece ser reciente. En el arte occidental hay escasos ejemplos de su representación, pero se la puede ver en el momento de sufrir el desollamiento del cráneo y también en el momento de ser arrojada por los leones o siendo visitada en la cárcel por Laodicio, su compañero de martirio.

Icono ortodoxo griego más famoso de la Santa.

Icono ortodoxo griego más famoso de la Santa.

Debido a esta iconografía es fácil confundirla con otras mártires, particularmente aquellas que comparten los rasgos básicos de la misma passio: Eufemia, Taciana, Martina o incluso Tecla.

Conclusión
Santa Gliceria es una mártir muy conocida todavía hoy en día a pesar de lo inusual de su nombre. Aunque el relato de su passio no merece credibilidad alguna, sino que carece de todo valor histórico, es muy probable que se trate de una mártir real por lo antiquísimo de su culto, que es seguro y confirmado, y por la presencia de las reliquias todavía en su lugar de martirio; además de otras particularidades que no compartiría con otros relatos similares (hija de un cónsul, predicadora, labores de diaconisa…) Queda pues, a merced del lector, el tomar una postura ante esto.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca sanctorum: Enciclopedia dei Santi, Città Nuova Editrice, Roma 1984.

Enlaces consultados (12/05/2015):
– http://agiaglykeriagalatsiou.blogspot.com.es
– http://ofelima.blogspot.gr

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16 pensamientos en “Santa Gliceria, mártir de Heraclea

  1. Gracias Mel por presentarnos a Santa Gliceria de Heraclea, mártir cristiana, sobre la controversia del “perseguidor” Antonino Pío dices que hasta protegió a los Cristianos, ppr lo que entonces deberíamos situar su martirio en otra época, lo que falto es la foto de las reliquias donde se encuentran, y su relicario. Si hago caso a la passio hera una tremenda mujer, aunque esos milagritos de hacer la señal de la cruz y que se caiga la estatua, o de las torturas, creo que nada más pasó la espada y sanseacabó, pirque esas torturas no eran dignas de una patricia romana, asi que vienen de sobra

    • Veo que aprendes rápido 🙂 Sí, no tiene sentido que la hija de un magistrado que ha sido tres veces cónsul -una de las mayores responsabilidades y dignidades que se podían alcanzar en la carrera política romana- fuera torturada de ese modo tan sádico y repugnante sin tener graves consecuencias para el que le hiciera tal cosa. La muerte a espada o el exilio era lo más propio de su clase.

      De todos modos, es difícil establecer qué es cierto y qué no. La passio entera es una fábula. Puede que no viviese en tiempos de Antonino o puede que no fuese realmente la hija de un cónsul, pero lo cierto es que no sabemos nada.

      Lo de que este emperador protegiese a los cristianos puede significar, simplemente, que reprimiese cualquier revuelta o ataques a las minorías para mantener la paz en las ciudades. Lo que está claro es que en su época no hubo persecución, no se emitieron edictos contra los cristianos.

      • Ana, no voy a contradecirte en esto que nos dices porque simplemente es razonable, pero me gustaría tu punto de vista a esta posible objeción: en las vidas de algunos mártires he leído que aunque no había persecuciones oficiales, si había levantamientos populares que atacaban a los creyentes. Como referencia está el caso de San Calixto I Papa.Trajano da indicaciones a Plinio de no perseguir pero que si se da el caso, hay que castigar a los cristianos.
        ¿El caso de nuestra santa no pudiera ser algo semejante? Antonino Pío no persigue cristianos, pero él no está en todo el imperio. El pueblo pudo haberse hecho “justicia” y las actas siendo novelescas, bien pudieron apropiarse de nombres y acciones respecto al emperador y a sus representantes. Es un simple inquietud.

        • Eso es cierto, pero, ¿cómo saber lo que le ocurrió realmente a Gliceria? No podemos especular sobre lo que no sabemos, sino que debemos hacerlo sobre los datos que tenemos. Por eso yo he argumentado siguiendo la passio y diciendo que es problemático ubicar su martirio en tiempos de Antonino Pío porque no parece probable que este emperador, que no fue perseguidor, emitiera un edicto de persecución.

          Ahora bien, si me apuras, puede que si que instituyera un día para adorar a Júpiter -por algo le llamaban Pío de sobrenombre- sin obligar a ello, pero entonces, Gliceria hubiese muerto por fanática y no por víctima, porque simplemente se hubiese ganado a pulso el castigo si le hubiera dado por romper esa estatua sólo por tocar las narices a los paganos y que hubiera que ejecutarla porque había incurrido en blasfemia, impiedad y escándalo público. Pero lo dicho: esto es especular, para qué hacerlo. Analicemos la passio y fin de la historia.

          • Jaja, gracias por el articulo, y si, el secreto de aprender es leer, hasta muy tarde, bueno, si encuentras una santa patrona que tenga Sindrome de Asperger, consideraría declararla mi patrona

  2. Esta narracion no se encuentra en la “Leyenda Dorada”,verdad Ana Maria?
    Te agradezco que por tu parte quesi narres la historia tal como ha llegado hasta nuestros dias,con todos sus milagros y demas 😉
    Tu misma aclaras que la martir es real,por lo antiguo de su culto y porque la reliquias se siguen conservando donde se encontraban originalmente.
    Que la historia este copiada en gran parte de otras, u adornada¿pues que le vamos a hacer?
    Es lo que hay,y me alegra saber que es bastante conocida,no sabia que el nombre de Gliceria fuera bastante comun en Grecia.

    • Gracias, Abel. No lo recuerdo, la verdad. Yo reconstruyo los relatos a partir de notas tomadas de hace muchos años y ésta la he completado de un texto en griego. No está la historia completa ni mucho menos, he quitado diálogos para que esto no se hiciese eterno, y lo quitado es más de lo mismo, lo que ya conocemos de todos estos relatos. Lo esencial está aquí.

      Yo sí que creo que la mártir pueda ser real, pero la historia da para poco más que para pasar un buen rato. A mí me gusta y más esta que tiene detallitos curiosos como hija de cónsul y tal… Pero por supuesto no me la trago tal cual está.

      Sí, en Grecia hay muchas Glykerias todavía, entre ellas una famosa cantante local.

  3. Muchas gracias, Ana Maria, por este maravilloso artículo sobre santa Gliceria. Yo también estoy convencido de que es una santa real, histórica, sobre todo por la antigüedad de su culto, independientemente de las trolas que mete la “passio”. Sin embargo, desde hace mucho tiempo y por diversos medios he intentado conseguir alguna foto de sus reliquias tanto en Lemnos como en Heraclea y nada de nada. No afirmo que no se conserven, pero los ortodoxos griegos son muy dados a facilitarte ayuda y me causa mucha extrañeza no haberlo conseguido sobre todo, sabiendo como sabes que en estos temas, soy bastante pesado. Como le decía San Pablo a Timoteo: “Insiste oportuna e inoportunamente”; pues ni por esas. Así que casi me atrevería a poner este tema en entredicho. ¡Ojala alguien pudiera convencerme “con pruebas fotográficas” de lo contrario!, jaja.
    En cuanto a lo del icono con la catedral de Galatsi creo que es una exageración del pintor, porque Galatsi no deja de ser un suburbio de Atenas y dudo de que allí hayan construido una catedral; como mucho, una iglesia en su honor.

    • Gracias, Antonio. Bueno, a mí también me extraña lo de “catedral” porque si entras en el blog de este santuario, verás que es una iglesuela bonita, pero pequeña y modesta, sin embargo, ahí la llaman claramente catedral, no iglesia sin más. Ellos sabrán por qué lo hacen. He visto fotos de un metropolita concelebrando, y alguna te he mostrado ya, no sé si será porque tiene su sede ahí. Yo no entiendo de estas cosas.

      Lo que está claro es que este santuario, ya sea catedral o iglesia, le está dedicado y me llama poderosamente la atención que, por más que he buscado, no he encontrado fotos de reliquias de ella, ni en ésta ni en ninguna otra parte. Seguiremos buscando porque es raro que no haya, aunque sea en el Monte Athos, en Heraclea o en Lemnos como bien se dice. Y de todos modos, siempre existe la posibilidad de que las destruyeran los turcos…

  4. A esta Santa la identifico muy bien por su nombre, porque para procesos nmotécnicos, relaciono palabras y a ella se me hizo fácil relacionarla en su momento con la glicerina.
    Y pues ya entrados en materia, es la primera vez que conozco su historia, no recurso haber escuchado de San Laodicio y su relación con ella, supongo que su celebración también es el día de hoy.
    Aunque dices que su nombre tuvo cierta popularidad, me queda la duda sobre su culto, por ello me parece muy curioso el detalle de la pintura que representa a estos dos santos en el Colegio de Corpus Christi, ¿acaso hay reliquias suyas en ese lugar o a qué se debe este signo de culto en este lugar?
    Fíjate que leyendo su pasión y viendo la ilustración referente, opino que sí es posible que haya sufrido el deshollamiento de su cabeza y que muriera por ello. De pronto lees torturas y piensas que eso no puede haber sucedido o es una exageración, sin embargo, tú misma viste la foto del joven de México que fue torturado de igual manera y te queda un antecedente de que sí se puede hacer, y que si un ser humano hace esto en nuestros días, es probable que eso haya sucedido en esos tiempos más “bárbaros”.
    En fin, que Santa Gliceria nos ayude a dar testimonio´de nuestra fe con alegría y constancia.
    Saludos.

    • Gracias, Humberto. La pintura que hay en El Patriarca he tenido el placer de contemplarla en persona el pasado verano, cuando llevé a Harold de visita, y de verdad que no hay comparación a verlo en persona que las fotos que puedas hallar en Internet. Es un lienzo inmenso, enorme, espectacular, que ocupa toda la pared. Aquí dejo algunos detalles que saqué y que desde luego tampoco le hacen justicia:

      http://fav.me/d7za0cy
      http://fav.me/d7za15v
      http://fav.me/d7za1bq

      En El Patriarca hay muchas reliquias de Santos, pero no creo que haya de Gliceria y Laodicio, y culto en Valencia tampoco tienen, seguramente fue un encargo personal que se hizo a Espinosa o quizá el pintor se sintiera inspirado al leer la passio. El lienzo está allí porque el seminario tiene un museo pinacoteca adjunto que contiene muchas obras de arte destacadas que se han reunido allí. Por ejemplo, el lienzo que nos sirve de cabecera y fondo para el blog, “La Gloria de Todos los Santos” de G.B Ricci, también está allí. ¡Y desde luego que tampoco es lo mismo verlo en persona que como está aquí en el blog!

      El nombre de Gliceria, en griego Glukéria o Glykeria, procede de “glukos” y es de la misma raíz que palabras como glucosa, siendo un poco todo lo mismo: lo que es dulce. No sé si la glicerina se hace con alguna base de glucosa o de un componente dulce, de ahí su nombre.

      Finalmente, por desgracia el desollamiento como tortura o castigo no era nada raro en la Antigüedad ni en la Edad Media, lo horroroso es que hayamos tenido que ver tantos casos en México en el siglo XXI, una atrocidad anacrónica y cruel sin ningún sentido. Como habrás podido ver si has contemplado esas horrendas fotos, el desollamiento no tiene remedio. No podemos vivir sin la piel. Si no es por el intenso dolor, se muere al poco rato porque la piel es un órgano extenso que nos aísla del exterior, sin ella, pues… en la Edad Media, por cierto, se desollaba vivos a los que robaban en los monasterios y luego su piel se exhibía clavada en la puerta del tesoro del monasterio para que sirviese de aviso para todos. Tienes más datos en el artículo de Martyrium dedicado a esto.

  5. Gracias Ana María. Como siempre, nos aclaras de una manera sencilla y detallada todo lo relacionado con estas antiguas cristianas. Tal como lo desarrollas todos podemos quedarnos con el grano y deshacernos de la paja.
    Santa Gliceria para mi si que existio, fue una mártir que sufrió lo indecible a la hora del martirio, y todo por su Fe en Cristo.¿Cuando se adornas estas passiones de manera tan fabulosa, no sera que al dicho mártir le costó mucho morir porque probaron varios tipos de tormentos?. ( no sé si meteré la pata al preguntarlo. Lo acabo de pensar a voz de pronto).
    Por otra parte, y ya acabo, son muchos los casos en los que hemos visto como los sepulcros de los santos desprenden y manan mirras. ¿Tenían estas mirras algún poder curativo de por si solas, y al manar de un sepulcro se recogían ya con una doble beneficio?.

    • Gracias, David. Bueno, si lo pensáramos de esa manera como dices tú, entonces los mártires son como héroes Marvel, que tienen superpoderes y encima no hay manera de matarlos. No es demasiado retorcido? Una persona que sea fuerte o resistente físicamente puede soportar los azotes, la dislocación de algun miembro o alguna quemadura, pero nadie puede sobrevivir a que lo tiren a un horno, a que lo desollen, y por más hábil que sea esquivando piedras, basta que una le dé en la sien para matarlo. No sé, no hace falta buscarle los tres pies al gato. El relato es una fábula moralizante y nada más.

      Además, recuerda que las autoridades romanas no querían matarlos. Querían que cumpliesen con el edicto.

      Sí, los santos miroblitas exudan un aceite curativo. Ya Antonio le dedicó un artículo a este tema. Yo personalmente es algo que siempre pongo en cuarentena porque los ortodoxos dicen esto de casi todos sus reliquias de Santos.

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