Santa Pelagia, mártir de Tarso

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Icono ortodoxo ruso de la Santa. Fuente: www.iconsv.ru

Icono ortodoxo ruso de la Santa. Fuente: www.iconsv.ru

Anteriormente, en este blog hemos hablado de dos Santas de nombre Pelagia: una, la más famosa, penitente de Jerusalén; y otra, mártir de Antioquía que se suicidó arrojándose del tejado de su casa para evitar que los soldados que venían a apresarla la violaran. Ya vimos en su momento que, si bien de la mártir antioquena no existe la menor duda de su historicidad, pues San Juan Crisóstomo nos habla de ella en uno de sus sermones, la penitente de Jerusalén, aunque histórica también, habría sufrido contaminaciones de la leyenda de la mártir, empezando por su nombre, Pelagia, cuando en realidad quien nos habla de ella -también Crisóstomo– no revela su nombre.

Queda una tercera Pelagia en discordia dentro de esta enredada trama, y es la mártir de la cual hablaremos hoy, día de su fiesta: Santa Pelagia, virgen mártir de Tarso de Cilicia, cuya historia, como veremos, también ha sufrido interpolaciones de la historia de las otras dos Pelagias, hasta tal punto de que es bastante habitual que hagiógrafos y artistas las confundan.

Passio de la Santa
Se nos dice que Pelagia (en griego, “mar profundo”) nació y vivió en Tarso, ciudad de Cilicia, en Asia Menor. Era hija de un ilustre pagano, y siendo adolescente, se hizo cristiana. Cierto día la vio el hijo adoptivo de Diocleciano (?), que estaba destinado a ser emperador, y habiéndole agradado la muchacha, la pidió en matrimonio, pero ella, rechazándole, le respondió: “Yo ya estoy prometida al Esposo Inmortal, Hijo de Dios, y por ello renuncio a cualquier matrimonio terrenal.” El joven se retiró, decepcionado, y pensó dejarla en paz por algún tiempo, creyendo que cambiaría de parecer.

El heredero de Diocleciano suicidándose por amor. Al fondo, martirio de la Santa. Grabado de Christian Halbaur.

El heredero de Diocleciano suicidándose por amor. Al fondo, martirio de la Santa. Grabado de Christian Halbaur.

La conversión de Pelagia ocurrió de la siguiente manera: mientras aún era pagana, tuvo un sueño en el que se le apareció un obispo llamado Lino (o Clino) que se dedicaba a bautizar catecúmenos. Este obispo, a causa de la persecución, vivía oculto en la montaña. Pelagia interpretó ese sueño como una invitación a hacerse cristiana. De esta manera, presurosa, se presentó ante su madre, solicitándole permiso para marchar en busca del obispo, aunque a ella le dijo que iba a visitar a su nodriza. La joven se vistió con bellas ropas y, acompañada de esta nodriza suya, acudió ante el obispo con su carro y un séquito de esclavos. Lino, tras rezar, obtuvo que saliese agua de una roca y con esta agua la bautizó, tras lo cual apareció una bandada de ángeles que la cubrieron con un brillante manto. Ella, posteriormente, se despojó de sus lujosas vestiduras y regaló a los pobres todas sus joyas.

Cuando regresó a casa, satisfecha, se presentó ante su madre vestida de neófita, con ropas muy pobres y austeras. Tan contenta estaba, que trató por todos los medios de que su madre se convirtiera, pero ella no quiso. De hecho, comprendiendo lo que había pasado, se negó a recibirla. Cuando por fin su hija la dejó, la mujer envió una nota al heredero imperial en la que decía: “Pelagia es cristiana, y nunca aceptará ser tu esposa”. Cuando el joven leyó la nota, se dejó llevar por la desesperación y prefirió suicidarse arrojándose sobre la punta de su espada, antes que verse en la tesitura de tener que denunciar a Pelagia.

En cuanto la madre de Pelagia supo lo del suicidio del joven heredero, se dejó llevar por el pánico. Estaba segura de que la ira de Diocleciano caería sobre su familia, y no queriendo esperar a lo inevitable, tomó a su hija y se presentó ante el emperador diciéndole: “César, ésta es mi hija Pelagia, por el amor de la cual tu imperial heredero ha preferido quitarse la vida. Te suplico tengas indulgencia de nosotras, que hemos tenido la desgracia de ofenderte.” Diocleciano se compadeció de la angustia de la mujer, y mirando a Pelagia, le dijo: “Estoy dispuesto a perdonarte e incluso a darte una mayor honra, tomándote como esposa. Para ello, sabes que debes deponer tu fe cristiana, y abrazar la religión imperial.” Pelagia dijo: “Eres un necio, emperador, haciéndome esa propuesta. No haré tu voluntad, y desprecio tu vil matrimonio, pues ya tengo un prometido: Cristo, rey del cielo. No deseo tus coronas terrenales, que duran poco tiempo. Mi Señor, en el reino celestial, ha preparado tres coronas imperecederas para mí. La primera es por la fe, porque he creído en el Dios Verdadero con todo mi corazón. La segunda es por la pureza, pues le he dedicado mi virginidad. La tercera es por el martirio, pues quiero aceptar cada dolor y sufrimiento por él y ofrecerle mi alma, por el amor que le tengo.”

Martirio de la Santa. Iluminación del Menologio de Basilio II (s.X). Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

Martirio de la Santa. Iluminación del Menologio de Basilio II (s.X). Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

Viendo que era inútil convencerla, Diocleciano sentenció a Pelagia a ser quemada viva dentro de un horno de fundir cobre en forma de vaca o toro, que se calentaba hasta volverse incandescente (el célebre Toro de Falaris). Cuando los verdugos fueron a cogerla para desnudarla y arrojarla al interior, ella retrocedió, tendiendo los brazos para apartarlos, y gritó: “¡No me toquéis! Yo misma me dirigiré al encuentro de Dios.” Ella misma, santiguándose, entró en el horno y allí ardió viva. Se dice que su carne, al derretirse por las llamas, propagaba un agradable olor a mirra por la zona (!!).

Su carne y vestiduras quedaron reducidas a cenizas, pero sus huesos se conservaron, y fueron diseminados por el monte para que fueran pasto de los leones (?). Fue el obispo Lino quien, con paciencia y dedicación, los recuperó todos -pues se encontró con que los leones, en lugar de roer los huesos, los estaban protegiendo de los buitres y otras aves de rapiña (!!)- y los sepultó reverentemente en un lugar donde, llegado el tiempo del emperador Constantino Coprónimo (741-775) , se levantaría una iglesia en honor a la mártir. Los sinaxarios añaden que el lugar del martirio estaba en las proximidades de la iglesia de San Conón.

Interpretación
Naturalmente, este relato carece de todo valor histórico. En primer lugar, porque Diocleciano no tenía ningún “hijo adoptivo heredero”, sino que nombró como tales a los césares Galerio y Constancio Cloro, que gobernaban en colegiación con él y con Maximino mediante el conocido sistema de la tetrarquía. Sobre el pretendiente rechazado por la virgen cristiana que se suicida por amor, y que luego es codiciada por el mismo emperador -un emperador que, en realidad, estaba casado y tenía una hija adulta desposada con el mismo Galerio, por tanto, ni él mismo era núbil, ni tenía de hecho salud para esos trotes- es un cliché tan repetido y copiado en todas las leyendas de santas vírgenes que ni atención por nuestra parte merece.

Martirio de la Santa. Grabado de Jacques Callot.

Martirio de la Santa. Grabado de Jacques Callot.

Pero además, es el hagiógrafo Delehaye quien, poniendo en duda la autenticidad de esta mártir, dice que “la leyenda de Pelagia de Tarso en Cilicia parece como el resultado de una doble tradición reconocida bajo el nombre de Pelagia”. Recuerda a la penitente de Antioquía-Jerusalén cuya fama es testimoniada por San Juan Crisóstomo en su homilía LXVII, y que, a su vez, está también influida por la figura de Santa Pelagia de Antioquía, quien sí es una mártir histórica.

Los sinaxarios bizantinos la conmemoran los días 5 de mayo y 8 de octubre. Por su parte, los menologios la mencionan el 4 de mayo dedicándole una nota que es un resumen de la passio que hemos visto y que aún se conserva. Baronio, sin más, la introdujo en el Martirologio Romano, añadiendo un breve elogio, indicando que este pretendido martirio había ocurrido el 4 de mayo.

En realidad, es difícil indicar cuál de estas dos fechas -5 de mayo u 8 de octubre- sea la que conmemora a esta Santa en concreto, ya que en estos dos días, en ciertos misales, se encuentran mencionadas tres santas con el mismo nombre: las tres Pelagias. Ya hemos visto que Pelagia de Antioquía se conmemora el 8 de octubre. ya que es el día aniversario del martirio de la mártir antioquena, pero también es la fiesta de la penitente jerosolimitana (vaya lío). Por todo esto, es difícil de valorar el grado de credibilidad de toda la historia de este martirio, o sea, cuál puede ser su fundamento histórico. Parece simplemente que sólo exista una Pelagia real -la mártir antioquena- que se haya desdoblado en otra, la mártir de Cilicia, cuyo relato es poco o nada creíble.

Iconografía
Indiscutiblemente, Santa Pelagia de Tarso es la única mártir femenina, aparte de Santa Teopista, que aparece dentro de un Toro de Falaris, este morboso instrumento de tortura donde la víctima se cocía viva en su interior. Ésta, que es la única nota de originalidad en la passio -aparte de la ausencia del evento milagroso que libraría a la mártir del sufrimiento físico- es el principal atributo que permite distinguirla de su alter ego Santa Pelagia de Antioquía. En los iconos, en cambio, ambas Pelagias mártires son indistinguibles para quien no sepa leer griego o ruso.

Fresco ortodoxo serbio en el monasterio Decani (Kosovo). La Santa, por error del pintor, aparece vestida de monja, lo que sería una iconografía más propia de Santa Pelagia la penitente.

Fresco ortodoxo serbio en el monasterio Decani (Kosovo). La Santa, por error del pintor, aparece vestida de monja, lo que sería una iconografía más propia de Santa Pelagia la penitente.

Lo más frecuente, sin embargo, es que las dos -e incluso las tres- Pelagias sean totalmente confundidas entre sí, mártir con mártir, y ambas con la penitente. No es de extrañar con la coincidencia de fechas, nombres de pila y otros detalles, como que las tres historias vengan del mismo foco. Un ejemplo de esta confusión es el caso de la localidad catalana de Perles (España), donde se venera a una “Santa Pelaya, virgen y mártir” como se deduce de su imagen con la palma y unas tenazas (?) a modo de instrumento de tortura, pero, sin embargo, lo que sus gozos describen es la vida de la penitente de Jerusalén, que tras ser actriz y prostituta, se arrepintió de sus pecados y murió en olor de santidad. Nada que ver una cosa con la otra.

Ese error parece repetirse en un fresco del monasterio Decani, donde la Santa aparece metida en el toro de bronce, pero vestida de monja: en realidad, la única Pelagia que aparece como monja en los iconos y frescos ortodoxos es la penitente de Jerusalén, no ninguna de las dos mártires homónimas.

Conclusión
Recapitulando todo este lío: es muy poco probable que Santa Pelagia de Tarso sea una mártir histórica, auténtica, siendo más probable que se trate de un desdoblamiento de Santa Pelagia de Antioquía, la cual sí es una mártir real. Esta teoría viene confirmada por el hecho de que este desdoblamiento o alter ego de la mártir antioquena tiene una passio considerablemente increíble.

Pero, además, la mártir antioquena también sufrió desdoblamiento en la personalidad de Santa Pelagia de Jerusalén, penitente histórica confirmada por Crisóstomo, pero que sin embargo no le daba ningún nombre: el de Pelagia le fue añadido al carecer de uno y al mezclarse su historia con el de la otra Pelagia. La mártir de Tarso incluso incorpora aspectos propios de la penitente: la de la noble pagana que, tras su conversión, deja los lujos, los vestidos caros y las joyas, y retorna al hogar como neófita, vestida pobremente.

Es decir, que sólo existen dos personas reales: la mártir Pelagia de Antioquía y una penitente anónima asociada a Antioquía-Jerusalén. Todo lo demás es desdoblamiento y contaminación de unas leyendas con otras. Realmente, el enredo no es poco.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum: enciclopedia dei Santi, Ed. Città Nuova, Roma 1984.

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14 pensamientos en “Santa Pelagia, mártir de Tarso

  1. Muchas gracias, Ana Maria, por este artículo sobre Santa Pelagia de Tarso. Yo creo que con él, ha quedado suficientemente desenredada la madeja de las tres Pelagias y, perdona la pedantería, pero no creo que en muchas otras publicaciones las cosas hayan quedado tan meridianamente claras.
    Has hecho un buen trabajo y te felicito por ello.
    Un último apunte: si existió el tormento del Toro de Falaris (y parece ser que si), esta forma de muerte debió ser espantosa.

    • Gracias, Antonio. Existen muchos instrumentos de tortura que la gente da por históricos y verídicos cuando son, en realidad, fantasías dieciochescas o decimonónicas. Por ejemplo, artilugios como la famosa doncella de hierro de Nuremberg o el controvertido cinturón de castidad no son objetos reales, históricos, sino invenciones legendarias que luego, ya en edad moderna o contemporánea, algún sádico o morboso reprodujo para amenizar alguna orgía o ritual de dudoso gusto, como sabemos que hacía el celebérrimo marqués de Sade. O sea, que no existía, pero ellos lo acabaron inventando.

      El Toro de Falaris parece ser un artilugio semilegendario y si no lo descarto totalmente como una invención, es porque muchas fuentes o autores antiguos lo mencionan. Pero parece que como mucho hubo uno o dos objetos de este tipo, no más. Desde luego no era un método de ejecución común ni para nada estaba presente en todos los lugares de tortura como sí lo estaban las tenazas o el potro. Por eso yo creo que tiene más de leyenda que de realidad y casi seguro se trate de poco más que un artilugio inventado por un graciosillo que quiso darle forma de toro a un horno cualquiera. Los hornos sí que eran usados para quemar a la gente. Poco más.

  2. Pues un trio que ha causado mucha controversia en la hagiografía, cuyo desenredo has planteado muy bien en este artículo y que deja abierta la puerta a que muchos historiadores en la rama se animen a hacer lo mismo.
    Toño a dejado abierta la puerta a que el uso del Toro de Falaris se haya usado realmente, tú como historiadora ya me habías platicado algo al respecto, pero no tan profundamente, ¿no era más fácil un hormo de cal u otro tipo de horno? ¿Cual sería la finalidad de una figura de toro? ¿diversión, morbo?
    Saludos.

    • Gracias, Humberto. El toro fue un animal muy venerado y reverenciado en toda la cuenca mediterránea, desde el Neolítico hasta la Antigüedad grecorromana. En muchas partes era venerado como fuente de fertilidad y en la cultura minoica tuvo un centro muy desarrollado de culto. Además solía ser una víctima muy apreciada en los sacrificios cruentos, como el famoso taurobolium que se hacía en honor a la Dea Mater (Cibeles). Hoy día hay quien vincula ese pasado de culto al toro con la tauromaquia actual que todavía perdura en España, Francia y otros lugares como el mismo México, aunque hay que decir que en Creta las tauromaquias no implicaban matanza del animal -eran espectáculos de acrobacia similares a los actuales recortadores- y, bueno, también sabemos que el toro o la vaca eran empleados en el anfiteatro como instrumento de suplicio, recordemos a Santa Blandina, Santa Marciana o las Santas Perpetua y Felicidad.

      ¿Por qué darle forma de toro a un horno de fundir cobre? No te extrañe que sea alusión al mito de Pasífae, aquella reina de Creta que, por faltarle al respeto a la diosa Afrodita, fue maldita por ella, de modo que perdió el juicio y se enamoró de un toro, y para poder copular con él, se hizo esculpir una vaca de madera para poder entrar dentro de ella y ayuntarse con el animal; lo que haría que acabara dando a luz al famoso Minotauro. Seguramente alguien quiso hacer un chiste con esto y de ahí el toro hueco de bronce, que, calentado al rojo, pues tiene el mismo efecto de un horno cualquiera.

      Lo que tú has dicho: diversión, morbo. Además se dice que el susodicho toro tenía la boca abierta de modo que, cuando se oían los chillidos desde el interior, de la pobre persona que se estaba cociendo viva, parecía que el animal mugiese. Pero en fin, que fue un invento nada generalizado, a lo que parece ser.

  3. Bueno, sobre el Toro de Falaris, nunca he escuchado de tan horrible, pero de haber existido no me imagino tal atroz sufrimiento el ser cocida la carne, con esta santa inexistente (por la confusión de las otras dos Pelagias) me quedo con el precioso icono que encabeza el artículo y no con el fresco que aparece vestida de monja ortodoxa,

    • Gracias, René. Lo cierto es que se han hecho muchas dramatizaciones sobre este instrumento de tortura. Yo conozco tres casos: en la séptima película de la saga gore SAW, la esposa del protagonista muere asada viva dentro de un horno de este tipo, que no tiene exactamente la forma de un toro pero que es el mismo sistema. La verdad es que es una secuencia horrorosa.

      También en cierta película llamada Immortals hay una secuencia con un Toro de Falaris -éste sí, bien representado- pero al final el héroe salva a las dos mujeres que están metidas ahí dentro, lo cual es una trola como una bola porque toda la superficie del toro se volvía incandescente y no sólo no podías tocarlo sin quemarte, sino que además, en caso de que sacaras una persona todavía viva de ahí dentro, moría muy pronto por las quemaduras.

      Y finalmente, si juegas al videojuego de terror Amnesia: The Dark Descent, hay una secuencia en que tienes que encender un Toro de Falaris y cerrar la portilla para superar una prueba. En teoría el artilugio está vacío pero la gracia está en que una vez lo cierras y lo enciendes, se oyen gritos desde el interior que salen por la boca del toro como si fueran mugidos. O sea, te mostraba el funcionamiento.

      Pero bueno, tengamos en cuenta que este instrumento de tortura apenas fue usado y que no proliferó. Actualmente es más una fantasía hardcore que otra cosa. No hay que interpretar que en cada lugar de tortura había un trasto de éstos, porque no es verdad.

      No pongo enlaces a vídeos que muestran todas estas secuencias porque Abel se enfadará conmigo, jajajaja. Cualquiera las puede encontrar en Youtube escribiendo “Brazen Bull”.

  4. Gracias Ana María, te felicito.
    Como bien dices, el enredo con respecto a estas santas mártires no es poco. A pasar de no ser fácil no lo has explicado de tal manera que lo hemos entendido todos.
    Como ya he dicho en varias ocasiones, todo lo que sea despejar las dudas de estos casos confusos de desdoblamiento es de celebrar.
    Con respecto al instrumento de martirio del Toro de Falaris, de ser cierto (no lo dudo) es un autentico terror el solo hecho de pensarlo.
    Hace poco que lo conocí a este y a otros terribles instrumentos de martirio en un programa de televisión ( ya sabrás al cual me refiero 🙂 ), decían algo así; como que la forma del toro provenía de la veneración que se le tenia a este animal, y como para los dioses no había otro sacrificio más grande que la de un animal del volumen de un toro, pues metiendo dentro a un mártir cristiano y quemándose este, no había mejor forma de contentar a los Dioses, que matando de esta forma dos pájaros de un tiro.

    • Gracias, David 🙂 Ya sé de qué programa me hablas… He visto un par de capítulos y francamente, el 90% de lo que dicen se lo inventan. Una prueba es la explicación que me das: empieza bien, vale lo del culto al toro y tal, pero el resto no tiene sentido porque los romanos no sacrificaban personas – los cristianos eran ejecutados, no sacrificados- y porque a un dios no lo contentabas ofreciéndole un toro de bronce calentado. Ellos querían un animal vivo, no uno de lata.

      Pero bueno, qué se puede esperar de un programa así. Lo gracioso es que si hubieran leído un par de libros sobre el tema no hubiesen metido la pata.

  5. Ana Maria gracias por este articulo.
    Sinceramente me extraña que la santa martir no saliera indemne del toro de Falaris,y por eso uno ya puede verlo mas creible,independientemente de que se trate de un desdoblamiento o la historia este “contaminada”.
    Otra cosa,¿me estas diciendo que el celebre cinturon de castidad jamas ha existido en la epoca que se supone que empezo a utilizarse? (que si los caballeros cuando se iban de cruzada y no confiaban en sus mujeres,etc,etc).
    Por ultimo y sobre la referencia que haces hacia mi en la respuesta a René,me encanta la saga de “Saw”.
    Lo que me desagrada son las imagenes;fotografias o secuencias de muertes,crimenes o cadaveres reales,no las de ficcion,pero da la impresion de que todos deberiamos tragarnos esas secuencias (reales) para luego decir lo terribles y monstruosas que son.

    • Pues sí, Abel, eso del cinturón de castidad es una patraña como una catedral, lo mismo que la doncella de hierro. Todos estos artilugios son falsificaciones del siglo XIX, no existieron anteriormente. Cuanto más se han usado ha sido ya en el XX, y como juguete erótico para quienes gustan de la práctica del sadomasoquismo. Fin de la historia.

      Me ha sorprendido que seas fan de la saga de SAW, porque te creía más delicado con esto del gore, jajaja (no te ofendas). Yo la he visto entera, aunque la séptima entrega ya me disgustó demasiado, al perderse la esencia argumental del principio, y eso que el cine gore no suele tener demasiado “argumento” que digamos (hecha excepción de este caso). Por lo demás, me preocupan las reacciones de muchas personas a este tipo de contenidos “torture porn”. Parece que banalizamos el dolor físico -y sobre todo el sufrimiento de las mujeres en las películas tipo “exploitation” o “rape and revenge”, algo que no soporto- y va a ser lo que tú dices, si nos paráramos a pensar o a empatizar o tuvieramos una degustación de la cruda realidad, muchos no dirían lo que dicen tan alegremente al ver estas películas.

      Dejo el tema, que no es el lugar para comentarlo. Nuestra Santa Pelagia legendaria se fundió como un queso dentro del buey de bronce, pero mientras lo hacía, olía a mirra. Y sabemos que la carne quemada no huele a eso ni por asomo. Al final, siempre hay algún adornito para rematar el lazo, ¿no? 🙂

      • Jajajaja.
        Pues me muchos me echan en cara que no entienden como me pueden gustar las vidas de los santos y las peliculas tipo “Saw”,”Hostel”,Matanza de Texas”etc.
        Y yo digo lo de siempre…¿pero que demonios tiene que ver eso con los gustos?
        ¿Solo deberian gustarme determinadas cosas y todas semejantes?

        • Pues tienes razón. Yo desde luego no te lo echaré en cara. A mí me recriminan que me gusten los Santos, la música metal y la danza del vientre, por ejemplo. Que son totalmente incompatibles y si te gustan los Santos, no está bien que oigas heavy ni que bailes “eso tan feo”. Pero a la gente de mente estrecha se le queda todo estrecho, empezando por las ideas, claro.

  6. Ya antes había leído sobre las otras Pelagias, pero esta del toro de Falaris la verdad que nunca la había escuchado mencionar ni había visto imágenes suyas, y bueno si todo parece indicar que es un caso más de desdoblamiento como indicas, parece ser que estos casos cada vez descubrimos que son más abundantes de lo que podríamos imaginar.

    • David me ha pedido que realice un artículo de Martyrium dedicado al Toro de Falaris, yo tenía mis reparos pues no quiero dar a entender que éste fuera un instrumento frecuente y muy usado, cuando es totalmente lo contrario, una rareza pseudoartística que seguramente nunca llegó a usarse; además de que podría englobarse dentro de la categoría de los hornos, al no ser más que un horno con forma de bovino. Pero no es una mala idea y lo consideraré.

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