Santos Cancio, Canciano y Cancianila, mártires en Aquileya

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Santos Cancio, Canciano y Cancianila junto a San Apolinar y Santa María Magdalena. Lienzo de Niccolò Rondinelli, Museo del Senado de la República, Roma, Italia.

Santos Cancio, Canciano y Cancianila junto a San Apolinar y Santa María Magdalena. Lienzo de Niccolò Rondinelli, Museo del Senado de la República, Roma, Italia.

En el Martirologio Romano, se lee el día 31 de mayo: “Hoy, en Aquileya, el martirio de los santos Cancio, Canciano y Cancianila, su hermana; de la ilustre familia de los Anicianos, los cuales, junto a su maestro Proto, fueron decapitados por su constancia en la fe, bajo los emperadores Diocleciano y Maximino”.

San Venancio Fortunato, obispo de Poitiers, en el poema “De vita Sancti Martini”, refiriéndose a estos tres hermanos, dice que eran originarios de Treviso: “Aut Aquileiensem si frotase accesseris urbem Cantianos Domini nimium venereris amicos”. Sólo la fama que la iglesia de Aquileya tenía en la Antigüedad puede explicar la difusión del culto de estos tres mártires tanto en sus alrededores como en toda la región de los Alpes.

Sus nombres aparecen en todos los martirologios: en el Romano, como acabamos de citar, el 31 de mayo, y en el Jeronimiano el 30 (sólo por poner dos ejemplos) y asociados con otros Santos (Proto, Crisógono y otros) aparecen en otros días del año. Pero aun así, poco sabemos de estos tres Santos, ya que su passio más antigua se ha perdido. Lo que sabemos de su existencia es básicamente lo que nos dice una homilía, erróneamente atribuida a San Ambrosio, pues parece que fue escrita por San Máximo, obispo de Turín. Esta homilía dice que los tres Cancianos (o Cancios) eran hermanos de sangre y que fueron martirizados juntos no muy lejos de Aquileya, mientras se marchaban montados en un carro.

Los Santos huyen en carro de la persecución. Altar de Krainburger (1510).  Iglesia parroquial de Kranj, Eslovenia.

Los Santos huyen en carro de la persecución. Altar de Krainburger (1510). Iglesia parroquial de Kranj, Eslovenia.

Esta historia sirvió de base a la Passio Sanctorum Cantii, Cantiani et Cantianillae, de la que se conservan varias redacciones bajo la forma de cartas enviadas por San Ambrosio a varios obispos de Italia. Vamos a seguir este texto para narrar la historia de nuestros Santos de hoy.

Passio de los Santos
Se cree que Cancio, Canciano y Cancianila pertenecían a la gens Anicia, eran hijos de Carino, gobernador de los galos, y nietos de Numeriano, tal y como expresa el obispo Pedro de Aquileya. Estos dos príncipes, de sobrenombre César, habían estado asociados al imperio por su padre Caro, al inicio de su reinado. Pero siendo apartado de la escena tras su gran victoria sobre los persas, su trono fue disputado por Diocleciano, quien acabaría constituyendo imperio en 284 junto con Maximino.

Los tres jóvenes, huérfanos desde niños, por tanto, estaban desencantados con las grandezas del mundo y pasaron a ser instruidos en la fe cristiana por su maestro Proto, sacerdote; haciendo especial hincapié en la resolución de verter la propia sangre por todas las virtudes cristianas. Cuando se emanciparon, se hicieron bautizar ellos y sus setenta y tres esclavos por este sacerdote, quien les había criado y educado.

Al estallar la persecución, optaron por vender todos sus bienes y distribuirlos a los pobres, así como liberar a sus esclavos, y se retiraron de Roma a Aquileya, a su villa de Istria, para reunirse con el sacerdote Crisógono, amigo suyo, que había sido nombrado obispo del lugar. Pero Crisógono, a quien conocemos por el relato de la mártir Anastasia, fue prontamente ejecutado “ad Aquas Gradatas” (lo que ahora es San Cancian d’Isonzo, a unos 15 kilómetros de Aquileya), un mes antes de que llegaran los tres hermanos. Dulcidio y el comes Sisinio, magistrados romanos encargados del proceso de los jóvenes, les mandaron aviso de presentarse para sacrificar a los dioses, pero ellos respondieron al emisario: “No es costumbre nuestra sacrificar a los demonios; diles a los que te han enviado que estamos dispuestos a perderlo todo antes que perder a Jesucristo.” O sea, que siendo citados ante el prefecto, se negaron a comparecer, argumentando también su parentesco con el emperador Carino; eso suponía que su condena a muerte tenía que ser confirmada por los emperadores Diocleciano y Maximiano.

Los Santos se niegan a sacrificar y son ejecutados. Altar de Krainburger (1510).  Iglesia parroquial de Kranj, Eslovenia.

Los Santos se niegan a sacrificar y son ejecutados. Altar de Krainburger (1510). Iglesia parroquial de Kranj, Eslovenia.

Entonces los gobernadores, dudando de si conducir ante su tribunal a personajes tan ilustres, resolvieron consultar a Diocleciano, al que, según un autor antiguo, enviaron las siguientes palabras: “Divino emperador, nos vemos obligados a darte parte de quienes aquí se alzan contra el honor a los dioses y el servicio a tu augusta majestad. Las leyes romanas desaparecerían si vuestra autoridad, que es nuestra alma y nuestra fuerza, no viniese en su ayuda. Los cristianos tienen tan gran desprecio por los dioses que sobrepasa todo lo que cabe imaginar. Tenemos constancia de la llegada a Aquileya de dos jóvenes príncipes, acompañados de su hermana, que adoran al Cristo y desprecian abiertamente a los dioses. Esperamos la orden que nos quieras mandar y la cumpliremos con la rapidez y la obediencia que debemos a tu divina majestad”. Si esta carta pudiera considerarse auténtica -que va a ser que no-, constituiría una prueba de que no había animosidad alguna en las intenciones de los magistrados que debían someterse al natural orden de su superior en medio de la embarazosa situación de llevar a juicio a dos príncipes.

En el tiempo en que tardó en llegar la respuesta del césar, los tres jóvenes, en lugar de desconcertarse, se renovaron con auténtico ardor. Puesto que ya habían pasado a ser célebres entre los locales, se dedicaron a visitar a los cristianos encarcelados, accediendo a las prisiones con sobornos de plata, consolando y dando valor a sus correligionarios. Pero por consejo de sus amigos y de los propios cristianos, decidieron abandonar Aquileya, de la cual huyeron en carro. Presintiendo la muerte, los tres hermanos junto con Proto, se acercaron a Aquas Gradatas, donde había sido martirizado Crisógono a fin de orar ante su tumba. Sin embargo, una de las mulas que tiraban del transporte se hirió en una pata y ello ralentizó su huida, cosa que dio ventaja a sus perseguidores, quienes les esperaron en un pueblecillo cercano a Aquileya, donde fueron detenidos por Sisinio. Esta villa recibiría, con el tiempo, el nombre del hermano mediano, San Canziano, como ya hemos indicado.

Estampa devocional italiana con el martirio de los Santos.

Estampa devocional italiana con el martirio de los Santos.

Entretanto había llegado la respuesta del emperador: “¡Cómo! ¿No soy yo emperador acaso tras la muerte de Carino? ¿La caída de su padre no implica la de sus hijos? ¿Corresponde a mí, o a los dioses, el juzgarles? Si corresponde a los dioses, son unos impíos, si me corresponde a mí, son unos rebeldes. En uno u otro caso deben ser reducidos, no pueden garantizar ya su cabeza. Si son sabios, dejarán sus errores para obedecer a mis leyes. Tengo piedad de su juventud, y me daría pena derramar tanta sangre. Como ya fue suficiente triunfar sobre su padre, podría tener piedad de sus hijos, tan largo alcanza mi brazo, que podría incluso acariciarles. Pero si se obstinan en contra, que no se hable más, pues, ¿qué es la pérdida de sus vidas comparado con mi gloria y con el bien del Estado?”.

En cuanto el gobernador de Aquileya recibió esta misiva, se trasladó al lugar donde estaban detenidos los jóvenes, y allí les notificó la postura del emperador, sus órdenes y promesas. Ellos, sin embargo, respondieron que preferían mil veces sufrir la muerte por Jesucristo, que traicionarlo por una vida indigna. El gobernador, después de haber empleado sin éxito todos los medios para vencer su constancia, los entregó al verdugo según las órdenes del emperador, quien los decapitó. El breviario de Aquileya dice que en el momento en que fueron golpeados por la espada, “la sangre que derramaron tenía el aspecto de leche”. Con ellos fue también decapitado el sacerdote Proto, su maestro, quien les había foralecido en el momento de la muerte.

Su martirio se ubica generalmente en el año 304. Fueron enterrados por el sacerdote Zoilo (o Zenón), que los depositó a los tres en la misma tumba, un sepulcro de mármol (in locello marmoreo) junto al sepulcro de Crisógono, a quien también había enterrado. Se dice que tuvieron lugar prodigios por la intercesión de estos mártires, quienes les dieron gran celebridad, voceada en sus discursos por el gran arzobispo de Milán, Ambrosio, y por Venancio Fortunato, que en su poema a San Martín, describe el honor que reciben los hermanos en Aquileya, a quienes llama amigos de Dios: Aut aquileiensem si fortè accesseris urbem/ Cantianos Domini nimium tum venereris amicos.

Reliquias de los Santos. San Canzian d'Isonzo, GO, Italia.

Reliquias de los Santos. San Canzian d’Isonzo, GO, Italia.

Interpretación
Esto es lo que dice esa passio, y podría parecer verídica, puesto que tantos datos se da sobre la identidad y filiación de los mártires con una de las principales familias romanas. Pero hay que decir que para los bolandistas no tiene valor alguno, porque es ficticia, y que, según Lanzioni, fue redactada a mediados del siglo V. El autor y sus sucesivos redactores fueron añadiendo a lo poco que se sabía sobre el martirio de los tres hermanos otros elementos copiados de la passio de los Santos Proto y Jacinto e incluso de la de San Crisógono, lo cual se descubre inmediatamernte si se cotejan los textos mencionados.

Con todo, no cabe en modo alguno dudar de la historicidad de estos mártires, como tampoco se duda de las de los Santos asociados a ellos, los mártires de Aquileya en general. Lo prueban sus propios nombres, totalmente auténticos -latinos y similares entre sí, como solía ocurrir entre hermanos de una misma familia-; su filiación con la gens Anicia, que es también probable -fueron decapitados, sin sufrir tormentos, lo que probaría su origen noble– y las numerosas pruebas arqueológicas y documentales sobre la antigüedad de su culto y la ubicación de su sepulcro, así como la repartición de sus reliquias. Como suele ocurrir en la mayoría de las ocasiones, lo que cabe coger con pinzas es la passio.

Lápidas que cubrían el sepulcro de los Santos. San Canzian d'Isonzo, GO, Italia.

Lápidas que cubrían el sepulcro de los Santos. San Canzian d’Isonzo, GO, Italia.

Este relato tiene numerosos errores históricos, como el calificar a estos nobles de la familia imperial como “príncipes” (?) o las floridas cartas intercambiadas entre emperador y magistrados, que son pura invención. Pero sí que hay un trasfondo histórico detrás de todo ello. La familia de los Anicianos o Anicios (gens Anicia) era una de las más ilustres de Roma, de la que surgieron filósofos, cónsules y emperadores. El primer senador cristiano era un Aniciano, como constatan dos versos de Prudencio en su libro Contra Símaco: Fertur enim ante alius generosus Anicius urbis / Illustrasse caput; sic se Roma inclyta jactat. Tito Livio comenta, en el libro 45 de sus Anales que un Aniciano, Lucio, triunfó sobre los Ilirianos y su rey Gentio. San Jerónimo, en su carta octava, felicita a la cristiana Demetríade, también Aniciana, por pertenecer a una familia que había recibido los honores del consulado.

La grandeza y la riqueza de los palacios Anicianos eran proverbiales en Roma, tanto que Segundino, queriendo elogiar las obras de San Agustín, le escribió: “Confieso que la belleza y la riqueza de los palacios y los mármoles de Anicio que todos admiran no son comparables a la belleza y la riqueza de tus escritos”. También destacó de esta familia la presencia de diversos mártires y confesores, entre las que destacan las Santas Proba, Juliana y Demetríade, y el confesor Anicio Manlio Severino Boecio, cónsul y filósofo cristiano. Se incluyen también San Benito y Santo Tomás de Aquino, emparentado con el emperador Federico II.

Iconografía
Los Santos aparecen representados como tres jóvenes nobles -adoptando la vestimenta típica de la élite contemporánea al momento en que se realiza su representación; o, a partir del siglo XIX, como nobles romanos- portando la palma, los Evangelios y la espada, instrumento de su martirio. También aparecen representadas escenas de su vida -particularmente, la huida en carro tirado de mulas, una de las cuales se hiere en una pata- y el momento de la decapitación. Hay una representación en Étampes donde aparecen como cefalóforos, es decir, sosteniendo su cabeza en sus manos después de ser ejecutados.

Relicario de los Santos. Colegiata de Nôtre Dame du Fort, Étampes (Francia).

Relicario de los Santos. Colegiata de Nôtre Dame du Fort, Étampes (Francia).

Culto y reliquias
El Chronicon gradense nos cuenta que hacia mediados del siglo VI, un sacerdote llamado Geminiano sacó de Aquileya los restos de varios mártires (entre ellos los de estos tres hermanos) y las llevó a la localidad de Grado, donde se encontraba el patriarca Pablo, quien las hizo sepultar en la iglesia de San Juan Evangelista, fijando su fecha el 31 de mayo, ya que en ese día habían sido martirizados. Este relato tiene una cierta verosimilitud, ya que Pablo (o Paulino) de Aquileya fue el primer obispo de la ciudad que ostentó el título de patriarca después de la invasión lombarda y en el año 568 se refugió en Grado, llevándose consigo los cuerpos de varios mártires a fin de evitar que fueran robados o profanados. Es probable que en el 579, cuando fue consagrada la catedral de Grado, los cuerpos de los mártires fueran puestos en el altar principal.

En el año 1871 se encontró allí una pequeña urna de mármol, que contenía dos cajitas de plata, en una de las cuales, de forma elíptica, había una inscripción que decía claramente contener las reliquias de los tres mártires, junto con las de San Quirino de Panonia y de San Latino, que fue obispo de Brescia. Dentro de las cajitas habían pocas reliquias, lo que explica el por qué existen tantas iglesias que presumen de poseer reliquias de estos Santos: a bote pronto, la catedral de Milán, la iglesia de San Crisógono de Seriate, Santa María in organis de Verona, la catedral de Hildesheim, el monasterio de Santa María d’Étampes en Francia, etc.

A estos tres santos aquileyenses se les atribuyen en Francia la realización de muchos milagros. Las reliquias que están en Étampes (llevadas allí por el rey Roberto II el Santo, 999-1031), en el año 1249 fueron puestas en una cajita de plata y en 1620 fueron trasladadas a otra mucho más hermosa. Una parte pasó a la catedral de Sens, por lo que en esa diócesis, no sólo se celebra su fiesta el 31 de mayo, sino que además tiene oficio propio. Se les considera patronos de la juventud católica militante.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum: Enciclopedia dei Santi, Città Nuova Editrice, Roma 1984.

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14 pensamientos en “Santos Cancio, Canciano y Cancianila, mártires en Aquileya

  1. Muchísimas gracias, Ana Maria, por este estupendo artículo sobre estos santos mártires, famosísimos en todo el norte de Italia y parte de Francia.
    Sin ningún género de dudas son santos reales, muchos de sus datos también lo son y su culto no puede ser más antiguo.
    Inevitablemente, la “passio” tenía que estar manipulada y enriquecida con florituras como muchísimas otras, pero el núcleo central (su existencia, origen y martirio) es verídico y como tal es aceptado por los bolandistas.
    Hacia tiempo que echaba en falta este artículo y te agradezco que lo hayas escrito tu, porque sabes darle ese toque que hace agradable su lectura.

    • Muchas gracias, Antonio. No he querido entrar más en los errores históricos de la passio porque el artículo ya se hace bastante largo sólo narrándola. Que diga que estos mártires fueran hijos del emperador Carino cuando sabemos que éste sólo tuvo un hijo varón, Nigriniano… Que diga que eran huérfanos desde niños cuando resulta que Carino murió poco antes del triunfo de Diocleciano… En fin, verdades y mentiras entrelazadas como las cuerdas de una soga, con la que más de uno se habrá ahorcado, jajaja.

      Me quedo con que son mártires de Aquileya, que eran hermanos entre sí y seguramente nobles por sus nombres y género de martirio… Y cuyas reliquias seguimos conservando. Mucho más que en muchos otros casos, la verdad.

  2. Gracias Ana María.
    Me ha gustado mucho conocer a estos mártires de Aquileya.
    Se me había olvidado esta costumbre romana de poner nombres semejantes en un misma familia, esto nos explica la singularidad de estos nombres.
    En este caso se han conservado hasta hoy muchas cosas de los santos y a pesar de que la passio sea más bien es inventada, nos podemos alegrar de que nos hayan llegado tantos datos, reliquias, lápidas etc. Como de sobra sabes con otros santos tan antiguos como estos hermanos, solo esta en nuestras manos creernos o no si son verdaderos mártires, por lo poco que nos ha llegado.
    Hoy también (como el otro día) el curioso caso de sangrar leche después de ser martirizados.
    Por ultimo, me llaman la atención los santos cefalóforos que son representados así, ¿tienes alguna de imagen de ellos representados así?.

    • Gracias, David. En verdad la mentalidad romana era muy pragmática y aún después de varios siglos de helenización y sincretismo, seguían siendo muy prosaicos a la hora de poner nombres a la gente. ¿Que me llamo Agripa y tengo una hija? La llamo Agripina. ¿Que tengo otra? La llamo Agripina Secunda o Agripina Minor, y la mayor pasa a ser, naturalmente, Agripina Maior o Agripina Prima. ¿Tengo otra hija? ¿Le voy a cambiar el nombre? Qué puñetas. Bienvenida sea Agripina Tertia. Y así sucesivamente. De ahí que tengamos nombres como Secunda, Quintus, Sextus, Octavius… que sólo indican el numeral del segundo, quinto, sexto u octavo hijo al que le arreé ese nombre. Y con los apodos, más de lo mismo. ¿Que he triunfado sobre los bárbaros en Germania? Paso a llamarme de sobrenombre Germánico, y también todos mis hijos y descendientes varones. ¿Que en cambio, mis victorias militares tienen lugar en África? Paso a llamarme Africano. Y así sucesivamente. ¿Eran tontos o vagos? Nada de eso. Eran prácticos. Además, llevar el nombre o el apodo de un antepasado, por más veces que estuviera usado o repetido, era un orgullo para todo miembro de esa gens. Eso es muy romano.

      Dejando aparte el rollo de los patronímicos latinos, decirte que, efectivamente, en la Colegiata de Nuestra Señora de Fort, en Étampes, Francia, hay un lienzo -no muy bueno, la verdad- del martirio de los Santos en el que se ve que los dos hermanos mayores, ya decapitados, se han levantado y han recogido su cabeza, mientras que Cancianila todavía espera el golpe de espada: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/1/17/%C3%89tampes_%2891%29%2C_coll%C3%A9giale_Notre-Dame_du_Fort%2C_chapelle_des_saints_Martyrs%2C_tableau.jpg

  3. Me ha dado mucho gusto leer este artículo, pues a estos santo si que los conozco, pero sólo de nombre. Su pronunciación tiene cierto ritmo y cadencia que me recuerda a una poesía, no recuerdo si es de Rubén Darío que siendo de verso libre y sin medida, va repitiendo ratatatán, ratatatán, ratatatán. Me pasa lo mismo con estos nombres igual que Gervasio y Protasio, otro muy singular el de Espeusipo, Meleusipo y Eleusipo, con su abuela Leónidas. Así que como la abuelita es una santa Mártir, creo que te toca hacer su artículo.
    Fíjate que traigo desde hace tiempo la inquietud de hacer un trabajo sobre San Severino Boecio, que no es confesor sino mártir, ahora que lo has invicado, como que despertaste más esa inquietud. Voy a ver luego con la administración para ponerme de acuerdo.
    Una pregunta: San Crisógono, el que aquí mencionas y que está relacionado con Santa Anastasia,¿ es el mismo santo del 24 de noviembre y que tiene dedicada una iglesia en Roma? Si es así, no conocía que también se le atribuía el car
    Saludos.

    • Gracias, Humberto. Así es, hasta donde yo sé, nos estamos refiriendo al mismo San Crisógono, el cual, como le sucede a Santa Anastasia, es llamado “de Roma” aunque no era oriundo de esta ciudad por tener alli un templo y sus reliquias. Ella era de Sirmio, oriental, por tanto, no romana, y él al parecer era de Aquileya.

      Dos correcciones a tu comentario: en primer lugar, no sé lo que será Boecio, yo he reproducido lo que he consultado, pero en la nomenclatura antigua llamar a alguien confesor no excluye la categoría de mártir, como ocurre ahora.

      En segundo lugar, que yo sepa la abuela de esos tres mártires que has mencionado se llama Leonila. Leónidas es nombre de varón.

  4. Ana: según lo que he leído, los confesores decla fe, en la antigüedad eran aquellos cristianos que estaban presos por su fe y estaban en vías del martirio, el cual muchas veces no llegaba. La comunidad los tenía en gran aprecio por testimoniar su fe, y eran bien identificados y separados de los mártires. Luego se ha determinado el término de confesor para aquel que vive su fe, es decir, la confiesa con sus actos. En el caso de San Severino Boecio, que murió decapitado por orden de Teodorico a causa de su fe, nos hallamos ante un mártir consumado y no de un simple confesor.
    Saludos.

    • Bien entonces, de todos modos, me he limitado a reproducir lo que decía la fuente y no he profundizado más en él porque no era el objeto del artículo.
      Te confirmo que efectivamente, la Santa por la que has hecho referencia antes es Leonila, no Leónidas. Tengo una estampa de una Santa Leónida a la que no acabo de ubicar, pero aun cuando fuera otra forma de escribir su nombre, no es correcto del todo, será el equivalente de Leónide, que es la variante femenina de dicho nombre. Leónidas, como tal, es nombre de varón.

      • Pues ya que andas en esos menesteres, hazme el favor de compartírmela, mándala a mi correo.
        Te voy a da un 50% de razón en lo que me dices de Leónidas: hubo un amigo de mi abuelo que así se llamaba: Leónidas, pero resulta que conozco a dos mujeres que llevan ese nombre. ¿Qué te parece si lo dejamos como unisex? Jajajajaja.
        Saludos.

        • Pues me des 50% o 100% de razón, lo siento mucho por esas dos señoras, pero llevan nombre de hombre. No es unisex, jajaja. Lo mismo que con los hombres llamados Práxedes: llevan nombre de señora.
          Comprenderás que si la gente leyera más sobre etimología y nombres latinos y griegos, estas cosas no pasarían. Si les hubieran puesto bien el nombre, serían Leónide o Leónida. LeónidaS, no. Lo que jode una S, ¿eh?
          Busca información sobre el nombre y verás. El más famoso es Leónidas el rey de Esparta, pero luego tenemos también a Leónidas Breznev, que fue presidente de la antigua URSS. Y así mil ejemplos.

          • Sin omitir al principal Leónidas. el Padre de Orígenes.

          • Hombre, más famoso que el rey de Esparta dudo que sea. Lo de “principal” es bastante relativo en este caso.

            Aquí tienes la estampa de Santa Leónide o Leónida, que no Leónidas. Fíjate que sí es posible que por la iconografía pudiera ser Leonila y hayan escrito mal su nombre. No lo tengo claro, de todos modos: https://flic.kr/p/vVgZa

  5. Ana Maria pese a las florituras de las cartas que se describen en la passio no contiene elementos que tu u otros podais considerar fantasticos,mencionas algunos otros datos que tiran por tierra lo relatado por la passio,de estos no dudo 😛
    Aunque creo que ya lo hablamos alguna que otra vez,¿no es extraño que no hayan milagros,torturas,curaciones en esta passio?
    ¿Sera porque se perdio la passio mas antigua?
    Por cierto,la “decoracion” de la ubicacion de las reliquias de la fotografia,a excepcion de los grabados en las placas de marmol no me acaban de gustar…¡¡parecen los apartados de correos de mi ciudad!!!

    • Bueno, Abel, ya he explicado por qué no hay torturas: eran nobles, de familia imperial. Y milagros sí que hay uno: lo de la leche corriendo del tajo del cuello en lugar de sangre.
      En realidad es al revés: los relatos más antiguos son más verosímiles y cuanto más tardíos, más se acumulan las tontadas en ellos. Así lo vemos en el caso de las Actas auténticas y en muchos otros.
      Sobre el gusto de la tumba no opino. A diferencia de otras, tiene la ventaja que puedes observar directamente los huesos tras un cristal, lo que es un lujo.

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