San Job Kundria de Ugolka, archimandrita

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Santo en su atuendo de archimandrita.

Fotografía del Santo en su atuendo de archimandrita.

Iván Kundria (así se llamaba) nació el 18 de mayo del año 1902 en Iza, cerca de Khust, en la región que hoy llamamos Transcarpacia y que entonces pertenecía al Imperio Austro-Húngaro. Era uno de los ocho hijos de la familia de Jorge Kundria, de origen rumano y de su esposa, Ana Madiar, de origen húngaro. Los acontecimientos dramáticos que acaecieron en Iza y en toda su región como consecuencia de la implantación de la Ortodoxia en la zona rusa de los Cárpatos causaron una profunda impresión en el niño Iván. Sus antepasados, obligados por el hambre, habían tenido que emigrar a las minas de carbón y a las fábricas de acero de Norteamérica o bien se habían visto forzados a convertirse en uniatas católicos, aunque en su vejez, los padres de Iván habían regresado a su fe ortodoxa original. Los crueles gobernantes de Habsburgo y sus aliados húngaros no quedaron impasibles y cometieron un horrendo genocidio, posiblemente, el primero de algunos otros ocurridos en el siglo XX.

Durante la Primera Guerra Mundial, los Habsburgo abrieron campos de concentración para los Cárpatos-rusos, especialmente en Talerhof (Austria), donde miles de hombres, mujeres y niños murieron de hambre y sed y cientos de civiles fueron ahorcados. Pero a lo largo del siglo XX, el pueblo de Iza dio a la Iglesia Ortodoxa cerca de doscientos monjes y monjas, algunos de los cuales fueron confesores y mártires que se encuentran en proceso de canonización. Todo esto queda descrito en el maravilloso libro “Los crímenes de guerra de los Habsburgos”.

Iván realizó sus primeros estudios en la escuela de Iza y posteriormente trabajó con la intención de ahorrar algún dinero y poder marcharse al Monte Athos, lugar donde él deseaba convertirse en monje. Pero en 1924 se vio obligado a servir en el ejército checoslovaco en Mikhailovtsy, ciudad que en la actualidad está al este de Eslovaquia. Fue un soldado ejemplar y valiente aunque no fue hasta más tarde cuando él se dio cuenta de lo útil que le iba a ser esa experiencia.

Fotografía del Santo en su atuendo de archimandrita.

Fotografía del Santo en su atuendo de archimandrita.

Entre los años 1920-1930, conseguida la libertad y restaurada la ortodoxia, fueron restablecidos decenas de monasterios y conventos en la zona Cárpato-rusa. Muchos jóvenes trataron de vivir como monjes en el monasterio ruso de San Pantaleón en el Monte Athos, pero desafortunadamente, el gobierno griego no permitió hasta el 10 de septiembre de 1926 que en la Santa Montaña se establecieran personas que no fueran de origen helénico. Esto hizo que aunque Iván lo intentara en dos ocasiones, no pudiese quedarse en el Monte Athos, teniendo que regresar a su tierra que llegó a convertirse en un Athos Cárpato-ruso.

Allí, en su pueblo natal se construyó el monasterio de San Nicolás y allí, en el año 1929, Iván completó sus estudios eclesiásticos partiendo posteriormente junto con otros jóvenes a una sketa situada en el cercano lugar de Gorodilovo. En el 1930, Iván y su hermano Pantaleón, vendieron todo lo que tenían y compraron unos terrenos cercanos a esta sketa. Al igual que hizo San Sergio de Radonezh la dedicaron a la Santísima Trinidad y desde el monasterio atonita de San Pantaleón recibieron para ella una reliquia de San Demetrio de Tesalónica. Su primer rector fue el archimandrita San Alejo Kabaliuk (el llamado apóstol de los Cárpatos rusos), quién el 22 de diciembre del 1938 tonsuró como monje a Iván el cual, desde ese momento, tomó el nombre de Job. Un año más tarde, la zona fue ocupada por los aliados fascistas de Hitler e incapaces de enfrentarse a esta nueva tiranía húngara, más de cuarenta mil cárpato-rusos tuvieron que emigrar a Rusia en un episodio que es poco conocido y que es uno de los más trágicos de la historia de Europa. Precedidos por la cruz y los iconos, los hombres y mujeres de aldeas enteras emigraron llevándose sus ganados y entrando en Rusia por la frontera polaca. Entre ellos iba el monje Job.

Dada su ignorancia, lo que estas personas emigrantes no sabían era que en Rusia era perseguida la fe ortodoxa, tanto o más como lo era en Occidente, ya que el régimen comunista se había impuesto en el año 1917; por lo tanto, quienes buscaban refugio en Rusia se encontraron con que fueron deportados a los campos de Siberia. La mayor parte de ellos murieron de hambre y de frío y esto hizo que el monje Job recordara siempre llorando ese oscuro período de su vida. Aunque, por su condición de monje, fue condenado a veinticinco años de trabajos forzados, en el año 1942, fue puesto en libertad y enviado a combatir contra los nazis en la zona austriaca. Como si fuera un ciudadano checoslovaco, fue destinado a servir en artillería en la Brigada comandada por el general Ludwig Svoboda, aunque él, como monje que era, se negó a utilizar armas de fuego y en secreto, las desactivaba para que no disparasen.

Icono ortodoxo ruso del Santo.

Icono ortodoxo ruso del Santo.

Durante este tiempo conoció a San Lucas de Simferopol quién lo ordenó de lector y algo debió influenciar en él estas circunstancias, ya que en los últimos años de su vida, San Job Ugolskij mantenía en su celda dos retratos: uno de San Lucas y otro del general Svoboda. San Job predijo el final de la guerra y al general Svoboda le predijo que sería nombrado para un alto cargo en la embajada de Checoslovaquia en Moscú.

De vueltas a Rusia en el año 1945 se libró de que lo enviaran nuevamente a los campos de Siberia; de haber sido así, seguramente habría muerto. Ayudado por el general, pudo regresar a su localidad natal y al monasterio de Gorodilovo y allí, el 16 de noviembre de 1945 se ordenó de diácono y el 7 de abril del año siguiente se ordenó de sacerdote. En un año fue nombrado rector y egumeno comenzando el crecer el monasterio en todos los sentidos. El padre Job se convirtió en un ejemplo para todos, pues trabajaba como un monje más y era un modelo a seguir en el servicio diario de la liturgia. Trabajador, sencillo, modesto, piadoso, compasivo, obediente, humilde… era tan querido por todos que fue nombrado padre espiritual del monasterio en Mukachevo.

Lamentablemente, en el año 1956 las autoridades soviéticas asignaron a un nuevo obispo afín al régimen comunista el cual se puso como objetivo el cierre de todos los monasterios. Este obispo (llamado Barlaán) llevó a cabo la sovietización de aquella región, que desde el año 1944 había disfrutado de una cierta libertad religiosa. El padre Job se reveló y solicitó amparo al Patriarca Alexis de Moscú, lo que exacerbó al obispo que cerró el monasterio de Gorodilovo. Entonces comenzó el peregrinaje de San Job de un monasterio a otro, los cuales a su vez, iban siendo clausurados por este obispo traidor. Fue en 1962 cuando el padre Job consiguió quedarse como sacerdote en la iglesia de un remoto pueblo de Malaya Ugolka, conocido anteriormente como Monastyrets, cercano a Khust. Al exiliarlo en aquella remota aldea, el régimen soviético intentó deshacerse de él como ya lo había hecho con el padre Serafín de Rakitin y a otro sacerdote llamado Nicolás, a los cuales había enviado a la isla de Talabsk. Pero San Job se dedicó a su ministerio sacerdotal y dedicó la iglesia de Malaya Ugolka a San Demetrio de Tesalónica depositando en ella la reliquia del santo mártir que había recibido años atrás desde el monasterio Panteleimonos del Monte Athos.

Exhumación en el cementerio de Ugolka.

Exhumación en el cementerio de Ugolka.

Como un simple párroco y gracias a su humildad y bondad se ganó el corazón de todos los habitantes del pueblo. Fue invitado por otros sacerdotes y por los egumenos de otros monasterios para que los visitara llegando hasta tal punto de que, con la autorización de su obispo, consagró treinta y dos altares de otros tantos templos. Allí, exiliado por los comunistas, se convirtió en un verdadero starets. Fue tanto su prestigio que, provenientes de todas partes de Ucrania y Rusia, iban a visitarlo desde campesinos y leñadores hasta ingenieros y profesores universitarios buscando sus sabios consejos. El, dedicado completamente a su trabajo, caminó a pie miles de millas por aquellas montañas llevando la comunión y el consuelo a los enfermos, aunque por temor a ser atacado por los lobos, siempre lo acompañaban cuatro seglares.

San Job de Ugolka tuvo los dones de clarividencia, predicción del futuro y milagros. Concretamente profetizó que la opresión comunista finalizaría setenta años después de iniciada, lo que en realidad ocurrió. Actuó (pudiéramos decir como una especie de “Celestina”) poniendo en contacto a jóvenes solteros a fin de que contrajesen matrimonio y mediante sus oraciones consiguió que en muchos de ellos vinieran los hijos que ambos esposos estaban esperando. Aunque parezca curioso, hay que añadir que ninguno de estos matrimonios llegó a disolverse mediante ruptura conyugal. Asimismo, consiguió inculcar la vocación religiosa a cerca de doscientos jóvenes de ambos sexos, los cuales ingresaron bien en seminarios, bien en monasterios.

Urna del Santo.

Urna del Santo.

El domingo 28 de julio de 1985 (hace treinta años), festividad de San Vladimiro, después de haber celebrado la Divina Liturgia y una vez cantado el Oficio de Vísperas, con ochenta y dos años de edad, murió plácidamente. Después de su muerte, en su tumba, continuaron ocurriendo prodigios, por lo que el 22 de octubre del año 2007, el obispo Hipólito procedió a reconocer sus restos, sepultados en el cementerio del pueblo. Al exhumarlo veintitrés años después de su muerte, el ambiente se inundó de una gran fragancia, su cuerpo estaba intacto, así como el ataúd de madera, el evangeliario, la cruz y los ornamentos con los que había sido sepultado.

El 18 de marzo del 2008, después de haberse recogido todas las pruebas y examinados sus escritos y habiendo testificado numerosas personas que lo conocieron, la Comisión Diocesana para las Canonizaciones en Khust, decidió tramitar el proceso para su canonización. Tres meses más tarde, el Santo Sínodo presidido por el metropolita Vladimiro de Kiev, reunido en el monasterio de Las Lauras, decidió incluir al archimandrita Job de Ugolka en el elenco de los santos ucranianos, decidiendo que su festividad se conmemorase entre los días 15 al 28 de junio.

Detalle de los restos del Santo.

Detalle de los restos del Santo.

El 18 de septiembre del 2008, el propio metropolita Vladimir celebró la ceremonia de la glorificación en la localidad de Malaya Ugolka. La Divina Liturgia se celebró al aire libre, junto a la iglesia de San Demetrio de Tesalónica, siendo concelebrada por una multitud de obispos y sacerdotes. En el rito de la canonización, se leyó su vida, el decreto del Santo Sínodo, se cantaron su tropario y kontakion propios, se bendijo su icono y se veneraron sus reliquias.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Rachuk, G., “Un asceta de Cárpato-Rusia”, Kiev, 2008.

Enlaces consultados (28/05/2015):
– www.hristospanagia.gr/?p=30158#more-30158
– http://orthodoxkhust.org.ua/iov-ugolskiy/
– www.pravoslavie.ru/put/28438.htm

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

15 pensamientos en “San Job Kundria de Ugolka, archimandrita

  1. Recuerdo que durante el régimen de los Habsburgo hubo un martir (de esta persecución es el más conocido, San Maxim Sandovich, que era sacerdote, espero que hablen de el, y de otros confesores de este tiempo, y Antonio respecto al comentario de que me enviaste dos fotos de los iconos, una disculpa, no he revisado (como no lo se usar y mas comento por el celular) , volviendo con San Job, me sorprende que hayan logrado sobrevivir a este genocidio, obviamente fueron forzados a hacerse católicos, pero volvieron a la fe cristiana ortodoxa, por instinto de supervivencia, Si contamos los crímenes que han cometido los regímenes católicos larga es la lista sobre todo contra nuestros hermanos ortodoxos y protestantes

    • René,
      Como la festividad de San Máximo Sandovich es el 6 de agosto, si Dios quiere, ese día publicaremos un artículo sobre él.

      Hablas de crímenes cometidos por regímenes católicos contra nuestros hermanos ortodoxos y protestantes. Yo me atrevería a decirte que un régimen político, por mucho que lo pretenda, no tiene una identificación religiosa. El régimen fascista de Franco se autodenominaba nacional-católico; cometió numerosos crímenes ante los cuales la jerarquía católica – salvo honradas excepciones -, permanecía en un vergonzoso silencio. Aun así, ese régimen no era católico, porque si lo hubiera sido, no habría cometido las tropelías que cometió ya que ellas son contrarias al Evangelio.

      • Pero algunas de ellas como bien dices, con el silencio o algunos casos, claro apoyo de la Jerarquía, o no recuerdo la controvertida actuación de el Arzobispo de Sarajevo, durante el régimen de la Ustacha (y hasta fue beatificado por Juan Pablo II). Los ortodoxos también no se quedan atrás, con lo que apoyaron al régimen comunista contra la Iglesia Greco Católica Ucraniana, y así muchos casos que mejo callo porque saldrían sapos y culebras

        • Se que te estás refiriendo al beato cardenal Luis Stepinac, cuya beatificación fue un poco ( o un mucho) controvertida.
          Como la Iglesia croata está empeñada en su canonización, el Papa Francisco ha nombrado una comisión compuestas por católicos y ortodoxos croatas y serbios, quienes han de estudiar la conveniencia de la misma.

          • Ppr mi prohibiría su culto, y es mas Juan Pablo II no hubiera beatificado a tan controvertido personaje y lo pongo de ejemplo porque por un lado condena tímidamente la persecución pero apoyó al régimen

          • Habrá que esperar a la recomendación que esa comisión de expertos católicos y ortodoxos le haga llegar al Papa Francisco. Desde luego, si la recomendación es negativa y la canonización se realizase, sería un tremendo paso hacia atrás en el ecumenismo. Yo desde luego creo que no se debía haber celebrado la beatificación, pero ya sabemos cual era la mentalidad del Papa Wojtyla, acérrimo anticomunista

  2. Gracias, Antonio. Cuando sirvió por primera vez en el ejército checoslovaco dices que fue un soldado ejemplar -imagino que eso implicaría cumplir órdenes sin rechistar, por más detestables que fueran- pero cuando lo hizo ya obligado por segunda vez, después de tonsurado como monje, se rebeló ante la perspectiva de ejercer la violencia e incluso boicoteaba el armamento. ¿Cuál es la diferencia, su condición de monje, o que primero servía al ejército checoslovaco y luego tuvo que luchar por los comunistas rusos? De todos modos, y salvando las distancias porque no es la misma época ni el mismo contexto histórico, ¡qué diferencia con los monjes guerreros de Tierra Santa, los templarios, y otras órdenes que combinaban los votos monacales con el uso de la violencia! ¿No es todo una gran contradicción?

    • Ana Maria,
      Das por hecho que San Job, en su tiempo de permanencia forzosa en el ejército checoslovaco, por el hecho de ser un soldado ejemplar y valiente tuvo que cometer actos bárbaros contrarios al espíritu del evangelio y eso no tiene por qué ser así.
      Te pongo un ejemplo: yo hice el servicio militar a finales de la década de los sesenta del siglo pasado. En esas fechas, el ejército dió en más de una ocasión “castaña pilonga” a quienes se manifestaban en contra del régimen fascista. Cuando finalicé la mili, a mi me dieron un diploma por mi comportamiento ejemplar y valiente y ¿sabes lo que hice durante los veintiún meses de mili? Dar clases a analfabetos enseñándoles a leer y escribir. Así que tu me dirás…

      • No, hombre, no. Naturalmente sé que los soldados hacen mucho más que pegar tiros y que no tienen por qué hacer esto último necesariamente. Mi abuelo pasó la mili haciendo de ordenanza para un oficial y mi padre hacía las reparaciones eléctricas del cuartel. Ninguno de los dos tocó las armas más que para los entrenamientos obligatorios.

        • Pero es que en la época de San Job le tocó la primera guerra mundial, por eso en mas de una ocasión tuvo qur ir a combatir, aunque en el servicio militar (yo que apenas voy a hacerlo en mi país es obligatorio) no necesariamente es eso

          • Aun así, René, no tenemos constancia de que él, en este caso, utilizara las armas. Ten en cuenta que, aunque en vano, había intentado ser monje.
            En el segundo caso la cosa está mucho más clara porque se nos dice expresamente que boicoteaba desde dentro del propio ejército.

  3. Ha sido toda una aventura leer el articulo de San Job Kundria de Ugolka,me ha encantado Antonio.
    Que cantidad de vicisitudes le tocaron vivir a esta gran persona.
    Me ha quedado una duda respecto a una cuestion.
    Cuando San Job se instalo en el pueblo de Mayala Ugolka,el obispo Barlaán le “seguia” los pasos y ya habia clausurado uno tras otro los monasterios a los que iba el santo,pero poco despues mencionas que con la autorizacion del obispo consagro treinta y dos altrares.Se trata de otro obispo me imagino,¿no Antonio?

    • Está claro, Abel, que estamos hablando de dos obispos distintos, no solo por los lugares concretos sino también por los tiempos. Uno adicto o cómplice del régimen soviético, mientras que el otro, fiel a la Iglesia Ortodoxa.
      Cierto es que la zona es la misma: Zakarpats’ka oblast, en Ucrania, pero los obispos, no son el mismo.

  4. Al releer la historia y conocer las vicisitudes de quienes han batallado por vivir su fe con la libertad que se requiere para ello, no dejo de dar gracias a Dios porque nosotros lo podemos hacer sin problemas. Me ha parecido trágica la emigración de un lugar a otro donde los creyentes también serían probados duramente. Tal vez esta sea la razón de que muchos ortodoxos y católicos que fueron probados durante este tiempo y bajo estos regímenes hayan salido fortalecidos y generado creyentes serios y fuertes, Es un apena que hoy la fe se esté viviendo de manera tan laxa, pido a San Job que nos ayude a todos a vivir con ánimo la fe que profesamos en nuestro bautismo.

    • Me alegro leerte de nuevo, mi querido amigo.
      Está claro que cuando eres creyente de verdad y el ambiente en el que vives no es el más idóneo para poder practicar tus creencias, te fortaleces en la fe, mientras que al contrario, si vives en un ambiente confortable, sin persecuciones, donde relajadamente puedes hacerlo, está fe corre el riesgo también de relajarse.
      En estos momentos, la fe de nuestros hermanos de Siria, Iraq y otras partes del mundo donde son perseguidos, es una fe más fuerte que la nuestra, más de verdad, más auténtica. Tendría que ver cómo actuaríamos algunos de nosotros si nos viésemos en esas circunstancias.
      San Job Kundria ruegue por ellos y por nosotros.

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