San Juan de Saint Denis, obispo católico-ortodoxo

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Foto de San Juan de Saint-Denis.

Foto de San Juan de Saint-Denis.

Hoy quiero escribir sobre un gran hombre, ruso de nacimiento, ortodoxo de Rito Bizantino en su origen y francés por adopción quién quiso instaurar la primitiva ortodoxia en Occidente pero recuperando el antiguo Rito Galicano. Mantuvo una estrechísima relación con la Iglesia Ortodoxa Rusa, apoyado especialmente por San Juan Maximovich, aunque muerto su protector, en los últimos años de su vida fue atacado por los intransigente y fanáticos jerarcas de esta misma Iglesia que anteriormente le había apoyado. Aunque aun no ha sido canonizado oficialmente, gran parte de los ortodoxos franceses lo denominan San Juan de Saint Denis.

Eugrafio Evgratovitch Kovalevsky (ese era su nombre) nació en San Petersburgo el día 8 de abril del año 1905, festividad del arcángel Gabriel según el calendario juliano. Aunque su familia pertenecía a la aristocracia ucraniana, estaba profundamente ligada a la vida cultural, religiosa y política rusa y del seno de la misma habían salido sobresalientes filósofos, matemáticos, historiadores, músicos, militares e incluso diplomáticos de gran renombre.

Con solo cuatro años de edad tuvo una visión luminosa y cuando tenía unos once años vio como un pájaro de fuego le hirió cual si fuera el Espíritu Santo. El mismo nos lo cuenta: “Tendría yo unos cuatro o cinco años y era la fiesta de mi cumpleaños. Mis hermanos estaban enfermos y yo estaba en la cama de mis padres. Aunque mi papá había depositado cerca de la cama los juguetes, ví que la sala se llenaba de una luz inefable que se condensaba especialmente encima de mí y que era más suave que la luz del sol. Era como de oro puro y azulado. Yo se Quién era porque me sentí abrumado por una felicidad indescriptible. No existía ni el tiempo, ni la vida, ni los juguetes porque esa luz lo cubría todo y me decía que Dios es bondad y que no me pedía nada a cambio”.

Foto de San Juan Maximovich y San Juan de Saint-Denis.

Foto de San Juan Maximovich y San Juan de Saint-Denis.

“Yo tenía once años y estaba sentado en mi habitación. Me quedé ligeramente dormido y en sueños vi saltar del cielo como una flecha, como un pájaro de fuego, con las alas plegadas, como un proyectil que hirió mi corazón con su pico. Aunque la herida quemaba, el sufrimiento era una delicia y desde ese momento, un amor inefable permaneció en mi corazón durante toda mi vida… Tan pronto como me desperté, el pájaro se convirtió en una madera tallada como la que hacen los artesanos rusos, aunque la herida se mantenía. Le pregunté el significado a un sacerdote, el cual me enseñó un catecismo y me preguntó: ¿Quién es el Pantocrátor? Y yo le respondí: Cristo. ¿Y el Espíritu Santo? ¡Ah!, si, le dije y una inmensa alegría entró en mi alma”. Desde ese mismo momento solo encontraba refugio y consuelo en la meditación del dogma de la Santísima Trinidad, llegando a decir continuamente que “la Trinidad es mi único amigo”.

Cuando en el año 1917 los bolcheviques irrumpieron en Rusia, la familia Kovalevsky abandonó San Petersburgo y se marchó a Kharkov en Ucrania. Eugrafio y su hermano Máximo entraron a formar parte de un consejo de laicos bajo la tutela del metropolitano Antonio de Kiev, que era un gran teólogo y restaurador de la vida monástica en Rusia a principios del siglo XX, llegando a ingresar como monje en el monasterio Pokrov fundado por dicho metropolita donde se ejercitó en el oficio de iconógrafo, aunque posteriormente decidió servir a Dios en el mundo y no dentro de los muros de un monasterio.

Como he dicho, la guerra había obligado a que su familia huyera de San Petersburgo hacia Crimea en Ucrania, pero desde allí, pasando por Constantinopla, tuvieron que marchar a Salónica (Grecia) y finalmente a Beaulieu en la Riviera francesa. Antes de marchar de Salónica, el metropolita de la ciudad lo bendijo y le dijo: “Vas a un país que no es ortodoxo, pero recuerda que los franceses tienen dos cualidades: sus almas son ortodoxas y sus espíritus tienen la libertad de Cristo. Ellos nos dieron la libertad a nosotros los griegos y aun no hemos sido capaces de devolverles el favor de la libertad de nuestra Iglesia”. Esta reflexión, le impactó profundamente pues le predijo cual sería su futura misión.

Otra foto de los dos santos acompañados de algunos fieles franceses.

Otra foto de los dos santos acompañados de algunos fieles franceses.

En el mes de febrero del 1920 la familia llegó a Francia instalándose en Niza. Eugrafio inició de inmediato su trabajo a favor de la unidad de la iglesia rusa en aquella ciudad, aunque muy pronto sintió también un profundo deseo por conocer los lugares sagrados de Francia. Cuando tenía unos veintidós años experimentó como una verdadera necesidad el visitar la tumba de Santa Radegunda en Poitiers, adquiriendo el compromiso de hacer renacer la ortodoxia en Francia, restaurando en la Iglesia francesa el espíritu de los primeros siglos del cristianismo. El había estudiado en el Instituto Teológico Ortodoxo de San Sergio, donde fue un brillante estudiante y donde entró a formar parte de la llamada Hermandad de San Focio cuyo objetivo era la restauración de la Iglesia Ortodoxa en Occidente. Estaba convencido de que el alma de la cristiandad occidental era ortodoxa y que de manera instintiva, Occidente era ortodoxo. “Quiero convertir a Francia a la Ortodoxia”, esa era su misión: restaurar en la iglesia francesa el sentimiento ortodoxo vivido en el siglo VI, en tiempos de la reina Santa Radegunda y esa fue su misión el resto de su vida.

Y así, empezó a trabajar como laico ayudando a los sacerdotes en su misión: visitaba a los enfermos, comía con ellos, se dedicaba a ayudar a todos independientemente de sus creencias. Aunque sus familiares y amigos le proponían ordenarse de sacerdote por el rito bizantino (que era su rito), el lo rechazaba pues no quería ser el sacerdote de una iglesia francesa de rito oriental. El consideraba que su misión era llevar a cabo en suelo francés la implantación de la antigua experiencia occidental ortodoxa, con sus ritos y con sus cánones. Como laico, le echaba una mano a cualquier parroquia de rito oriental, pero su destino era otro: Occidente tenía que volver a su ortodoxia primitiva, pero también a sus ritos ancestrales: “La liturgia no es una piedad intelectual, sino popular y monástica; el calor que imprime la liturgia de Oriente impide apreciar el valor del rito Occidental, sobre todo cuando todo está bajo la actual y única forma romana… He tenido que dejar a mi padre y a mi madre para volver a las esencias de la ortodoxia y rito occidental. Ya lo sentí cuando tomé el barco para venir a Francia: Dios quería que volviese a traer la ortodoxia a Europa, pero la Ortodoxia cuyo interés se perdió hace algo más de mil años”.

Icono de San Juan de Saint-Denis.

Icono de San Juan de Saint-Denis.

En el año 1936 hubo un punto de inflexión en su existencia. Se encontró con el obispo Louis Winnaert, que había abandonado el catolicismo convencido de que la fe y la eclesiología de la Iglesia se habían apartado de la primitiva ortodoxia, por lo que veía como imprescindible el restaurar en la Iglesia el espíritu de los primeros siglos del cristianismo. Para ello, este obispo había fundado la Iglesia Católica Evangélica de Francia. En ese mismo año, el 16 de junio, el metropolita Sergio de Moscú había firmado un documento que decretaba que “las parroquias unidas a la Iglesia Ortodoxa con el rito occidental serán designadas como Iglesia Ortodoxa Occidental” y eso era lo que ellos buscaban. Para él fue uno de los acontecimientos eclesiales más importantes del siglo XX: la Iglesia Ortodoxa de Occidente salía de su milenaria clandestinidad ayudada por los rusos a los cuales ellos mismos habían bautizado a finales del siglo X.

Todo se le precipitó; después de mil años de espera resurgía la primitiva Iglesia de Cristo. Ordenado de sacerdote el 6 de marzo del 1937 por el metropolitano Eleuterio – que era el representante del Patriarcado de Moscú en Occidente -, Eugrafio celebró precisamente su primera liturgia en el funeral del obispo Winnaert, quién lo había recibido en su comunidad y que como Moisés había muerto al borde de la Tierra Prometida. Fundó un periódico sobre liturgia y espiritualidad, el llamado “Cahiers Saint-Irenee”, en el que resumió los tres principales mensajes de la Ortodoxia: El Espíritu Santo es la fuerza vital del mundo, el hombre será juzgado más por su corazón que por sus acciones y la Iglesia, que es la verdad revelada, está en posesión de todos, o sea, el Espíritu Santo, el hombre y la Iglesia.

Aunque adquirió la nacionalidad francesa, al iniciarse la guerra en septiembre del año 1939 fue hecho prisionero y encarcelado en un campo de concentración francés, aunque él solicitó ser transferido a un campo de prisioneros rusos ya que sus compatriotas eran tratados con mucha más dureza por los alemanes por lo que, debido a su caridad, se sintió más unido a ellos. Esto hizo que los prisioneros rusos lo conocieran como “el padrecito”. Liberado en el 1943 inició desde cero la reconstrucción de la Iglesia ortodoxa en Francia, rodeándose de un reducido grupo de mujeres. El 15 de noviembre del año siguiente abrió el Instituto San Dionisio (Instituto de Teología de la Iglesia Ortodoxa de Francia) acogiendo entre sus administradores y maestros a representantes de todas las iglesias cristianas y en ese ambiente de recuperación de las primitivas esencias de la Iglesia, celebró por primera vez la Divina Liturgia según el antiguo Rito Galicano (Rito de las Galias o de San Germán de París), el día 7 de octubre del año 1945.

San Juan de Saint-Denis de cuerpo presente.

San Juan de Saint-Denis de cuerpo presente.

Con la ayuda de prestigiosos liturgistas católicos consiguió reconstruir la antigua liturgia galicana e instaurarla en la Iglesia Ortodoxa de Francia. Para el padre Eugrafio esta liturgia era un puente misterioso y divino entre Occidente y Oriente. A partir de esa fecha, el antiguo Rito Galicano se empezó a celebrar en algunas parroquias ortodoxas de Francia, Bélgica, Suiza y Alemania. Esta liturgia, junto con la ambrosiana, la mozárabe, la celta y la romana fueron para él lo que llegó a denominar como “la sagrada comida paneuropea de los tiempos de Carlomagno. Esta inmensa tarea de recuperación de la antigua tradición ortodoxa y litúrgica de Europa encontró muchísimos detractores tanto en determinados ambientes católicos romanos como ortodoxos, que consideraban a las liturgias romana y bizantina, como las dos únicas liturgias de la Iglesia universal, pero aun así, de manera sorprendente, el 14 de julio de 1952, el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa le otorgó el doctorado en teología y liturgia. Parecía que esta primera prueba la había superado, pero muerto el Patriarca Sergio, el nuevo Patriarca Alexis I, condenó esta práctica el 25 de enero del 1953.

Como estaba convencido de su ministerio, al año siguiente acudió a Asís a fin de rezar en la Basílica de San Francisco y en la iglesia de la Porciúncula: “La esencia de la vida cristiana es lograr la obediencia como si esta fuera un punto geométrico puro y he aquí, que la Porciúncula es ese punto geométrico, ortodoxo, de intimidad con Dios, de abandono total a nosotros mismos. Solo una mente y un alma que obedece a Dios de esta manera es capaz de atraer hacia sí a los pueblos. Por eso San Francisco es el santo del sol que atrae a todos los rayos humanos oscuros; brilla de manera personal, única y ofrece a los demás la posibilidad de brillar también como él”. El padre Eugrafio, ortodoxo de origen, cuyo deseo era recuperar para Occidente su ortodoxia original, veía en San Francisco de Asís a una luz, a un ejemplo a seguir.

En el año 1957 conoció al obispo Juan Maximovich – el futuro San Juan de San Francisco -, quién entonces era arzobispo de la Iglesia Ortodoxa Rusa en Francia, aunque anteriormente había sido obispo de Shanghai (China) y finalmente lo sería de San Francisco, en California. De él escribía: “Es pequeño y feo, descuidado y balbucea a causa de que los chinos le han herido la boca con la culata de un rifle. Hay cosas que te golpean cuando lo ves por primera vez: su klobut (gorro negro de monje sobre la cabeza), sus ojos pensativos, el caminar descalzo ya sea invierno o verano y el que está ligeramente inclinado hacia delante como consecuencia de que bajo su sotana lleva amarrados algunos sacos de tierra. Desde hace años no duerme, su celda no tiene cama, siempre está en constante oración y nada, absolutamente nada, le hace abandonar lo que él considera que es lo querido por Dios”.

Sepelio de San Juan de Saint-Denis.

Sepelio de San Juan de Saint-Denis.

Este encuentro fue providencial porque San Juan Maximovich intuyó la clarividencia del arcipreste Eugrafio y después de superar algunos obstáculos eclesiásticos, lo consagró como obispo el día 11 de noviembre de 1964, festividad de San Martín de Tours, apóstol de las Galias. En la consagración episcopal tomo el nombre de Juan (por San Juan de Kronstadt que recientemente había sido canonizado) y se le asignó el título de obispo de Saint-Denis, en París. Es por eso por lo que desde entonces fue conocido como Juan de Saint-Denis. En ese acto, San Juan Maximovich le profetizó: “Hoy, San Martín es celebrado en toda Francia; San Ireneo será tu protector en la defensa de la fe; estarás asistido por San Juan de Kronstadt y San Nectario de Egina y acuérdate también de Antonio, el metropolitano de Kiev, quién fue tu padre, haciendo siempre lo que tu crees que él haría”.

Pero muerto San Juan Maximovich de San Francisco en el año 1966, sus sucesores se mostraron hostiles con Juan de Saint-Denis, conspiraron contra él atacando a la Iglesia Católica Ortodoxa de Francia, a la que Juan Maximovich había tomado bajo su protección. Esta hostilidad trajo consigo la ruptura con la Iglesia Ortodoxa Rusa produciéndose tal violencia espiritual entre los sacerdotes y fieles de San Juan de Saint-Denis que fue su peor calvario, le produjo una gran enfermedad y finalmente, la muerte. Cierto es que en 1967 tuvo un cierto respiro al sentirse apoyado por el Patriarca Justiniano de Rumania, pero ya era demasiado tarde. Murió a las tres de la tarde del viernes día 30 de enero de 1970, festividad de los Tres Santos Jerarcas: Basilio el Grande, Gregorio Nacianceno y Juan Crisóstomo.

Cripta de la catedral de San Ireneo en Paris donde está actualmente sepultado. Se ve la lápida sepulcral en la pared.

Cripta de la catedral de San Ireneo en Paris donde está actualmente sepultado. Se ve la lápida sepulcral en la pared.

San Juan de Saint-Denis fue un gran teólogo, canonista y liturgista, además de un buen pintor de iconos, músico y matemático: fue un genio intelectual y fue un santo. Fue el primer obispo ortodoxo francés que celebró en el antiguo Rito Galicano mil años después de que este rito fuera abolido por Roma. Se dedicó por completo a lo que el llamaba “la restauración de la querida y legítima Ortodoxia, universal e inmortal, en la Iglesia de Occidente, a fin de renovar el mundo y el cristianismo, recordando a los hombres que han sido olvidados aunque hayan ofrecido gratuitamente sus vidas por Cristo”. Por su vida y por su obra, el obispo Juan de Saint-Denis – que provenía de Oriente -, entró en el corazón de la tradición de los Santos Padres de Occidente. Está sepultado en la cripta de la catedral de San Ireneo, en Paris.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Bourne, V., “La Divina Contradicción”, París, 1975.
– VV.AA., “La Santa Misa según el antiguo rito de los galos”, Ediciones Ortodoxas San Ireneo, París, 1957.
– VV.AA., “La Santa Misa según San Germán de París y el canto de los fieles”, Iglesia Católica Ortodoxa de Francia, Paris, 1991.

Enlaces consultados (12/06/2015):
– http://eglise-orthodoxe-de-france.fr/monseigneur_jean_kovalevsky.htm
– www.religion-orthodoxe.eu/article-vie-de-l-eveque-jean-de-saint-denis-66070990.html

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26 pensamientos en “San Juan de Saint Denis, obispo católico-ortodoxo

  1. Me ha parecido una vida intensa y sumamente interesante por todo el arduo trabajo que se dio en restaurar el rito Galicano, bien por eso. Me queda algo que no entiendo del todo Antonio, san Juan pareciera que formo una iglesia a parte entre la católica romana y la ortodoxa rusa, y que su iglesia y su propio carisma solía coquetearle a ambas iglesias, lo que me queda con la duda ¿la iglesia católica romana y la ortodoxa reconocen actualmente su rito y su iglesia o se ve como una iglesia separada de ambas?

    • André.
      En 1937, a la muerte de Archimandrita Ireneo, Eugrafo Kovalevsky fue ordenado como sacerdote para sucederle y la Iglesia Ortodoxa Occidental tomó el nombre de Francia: Iglesia Ortodoxa de Francia.
      En 1946, parte de la emigración rusa cuestionó el fundamento de esta Iglesia francesa.
      En 1956, el clero y los fieles de la Iglesia Ortodoxa de Francia se negaron a ser asimilados a la diáspora y para que su iglesia mantuviera su identidad francesa rompió con el Patriarcado de Moscú.
      En 1960, el arzobispo Juan de San Francisco (canonizado en 1994 por la Iglesia Ortodoxa en el exilio) examinó el caso de los trabajos realizados dentro de la Iglesia Ortodoxa de Francia y reconoció sus méritos. En aras de la precisión, el arzobispo San Juan de San Francisco pidió a la Iglesia Ortodoxa de Francia que se llamase en adelante Iglesia Católica Ortodoxa de Francia.
      En 1964, el Padre Eugrafo Kovalevsky fue consagrado obispo por el nombre de Juan de San Dionisio (Juan de Saint-Denis).
      En 1966, la muerte de San Juan de San Francisco, el sínodo de la Iglesia Rusa, puso tales inconvenientes que las relaciones se rompieron.
      En 1970 murió el obispo San Juan de Saint Denis.
      En 1972, el arcipreste Gilles Bertrand-Hardy, obispo electo de la Iglesia Ortodoxa de Francia, fue consagrado obispo por la Iglesia Ortodoxa de Rumania bajo el nombre de monseñor Germán.
      En 1993, cediendo a la presión de muchas Iglesias de la emigración en Francia y al Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, la Iglesia de Rumania retiró su protección canónica a esta Iglesia Católica Ortodoxa de Francia.
      En 2001, acusaron falsamente al obispo Germán de que se había casado en 1995 cuando ya era obispo. Pudo demostrarse que era una calumnia pero algunos sacerdotes y parroquias dirigidas por el arcipreste Jean-Pierre Pahud dejaron la Iglesia de Francia y formaron la Unión de Asociaciones de Culto en Rito Ortodoxo Occidental (UACORO). Muchos de ellos fueron recibidos de manera individual en la Iglesia Ortodoxa Serbia en 2006.
      Actualmente solo tienen una diócesis con un solo obispo, que es monseñor Germán, aunque pretende extenderse dentro del territorio francés pero siempre manteniendo su categoría de Iglesia independiente, siguiendo los criterios del fallecido patriarca Sergio de Moscú y manteniendo vivo el rito galicano.

      Habrás comprobado al leer el artículo que tienen un cierto espíritu franciscano; sus relaciones con la Iglesia Católica son cordiales, pero también son Iglesias distintas.
      Como verás, aunque la vida de esta Iglesia es muy corta, el tema es ciertamente complejo, pero he querido darte todos estos datos.

      • Se me olvidaba: Por supuesto, el Rito Galicano está reconocido al igual que lo están los ritos Celta, Mozárabe y Ambrosiano.

        • Entonces por lo que entiendo la Iglesia Católica Ortodoxa de Francia se consideraría cismática por ambos lados ya que aunque le hace guiños a ambas no esta en plena comunión con ninguna, es una pena, creo que a Iglesia Católica Romana es a la que le correspondería acoger a estos fieles de la Iglesia de Francia y ayudar a revivir el rito galicano. Por otro lado me llamo poderosamente la atención ver que en el artículo mencionas a san Focio… a caso este santo es aquel que hizo el cisma de oriente?.

          • André,
            Mi opinión personal es que aunque la Iglesia Católica Ortodoxa de Francia está intentando extenderse por si misma por todo el territorio francés recuperando el carisma de la Iglesia Gala del primer milenio, finalmente terminará siendo acogida por la Iglesia Católica, ya que no hay ningún encontronazo en cuestiones de fe.

            El Patriarca Focio al que tu haces mención si está canonizado por la Iglesia Ortodoxa, pero el Focio mencionado en el artículo es San Focio, metropolita de Moscú.

  2. Bueno lo del rito galicano es lo de menos, lo que me queda duda ex que si esta Iglesia y en relación con la Iglesia Católica, pues es considerada legítima o la Iglesia Católica la tiene en su lista de pseudo-iglesias, como suele ocurrir. Sobre la duda de que volvió a resurgir la primitiva iglesia de Cristo a que te refieres Antonio, porque la Iglesia de Cristo siempre ha estado que sufriera divisiones y sigan de reticentes al tema de la unidad de entre cristianos es otra cosa, será eso o es que porque fue restaurado el primitivo rito galicano, esa es mi duda

    • Y me refiero si por otras iglesias ortodoxas y la católica la consideran una Iglesia Canónica o si termina como la Iglesia Ortodoxa Ucraniana, la Veterocatólica, y otras que no son consideradas canónicas

      • Con respecto a eso que preguntas acerca de cómo terminará la Iglesia Católica Ortodoxa de Francia, ¿qué quieres que te diga? Pues seguro que como las otras que tu mencionas, pero ¿quién tiene la potestad y el poder para decir si una iglesia es canónica o no? Para mi, solo Dios.

    • René,
      Lee bien el párrafo “resurgía la verdadera Iglesia de Cristo” dentro de su contexto. Yo no digo “volvió a resurgir”, como si fuera una afirmación mía, sino que estoy relatando su vida y sus peripecias y por eso digo que en aquel momento, cuando el Patriarca Sergio de Moscú decretó que “las parroquias unidas a la Iglesia Ortodoxa con el rito occidental (se refiere al galicano), serán asignadas como Iglesia Ortodoxa Occidental”, esto para él, para San Juan de San Dionisio, fue un hito histórico y era él quien veía que resurgía la verdadera Iglesia de Cristo, la que para él había existido en el Primer Milenio antes del Gran Cisma del 1054.

      ¿Cuál es mi opinión? La verdadera Iglesia de Cristo siempre ha estado viva y está formada por el conjunto de Iglesias que tienen a Cristo como su Señor y su Dios. La Iglesia de Cristo es Una, Santa, Católica y Apostólica como dice el Credo, a lo que la propia Iglesia Católica añade en el canon de la misa que también es Ortodoxa, o sea, que permanece en la verdadera fe. En el conjunto de las Iglesias cristianas está la verdad, que no es exclusiva de ninguna en particular. Por eso yo, cuando escucho a un dogmático decir que “fuera de la Iglesia…(la que sea)”, no hay salvación, me da la risa.

      Cierto es que a Pedro y sus sucesores todos les reconocían una primacía, pero era una primacía en la caridad, a la que acudían cuando había que buscar un consenso, cuando aparecían discrepancias. De esto hemos hablado largo y tendido en este blog. Lo que pasa es que con el devenir de los siglos, las cosas fueron cambiando principalmente por malos entendidos, malas traducciones, insidias personales y otras muchas cosas más que, en el fondo, en el fondo, no tocan a la sustancia de la fe. Por eso, cuando entre dos o más Iglesias se nombran a comisiones mixtas de teólogos para que resuelvan los problemas que las dividen, poco a poco, los van resolviendo, porque muchas veces son malos entendidos seculares y hasta milenarios.

      Y con respecto al Rito Galicano, como al resto de los ritos locales Occidentales, quiero decirte que están volviendo a resurgir. Flaco favor hizo Roma cuando en Occidente impuso por _____ el Rito Latino. El Rito Ambrosiano plantó cara y nunca dejó de usarse; los demás fueron menos enérgicos, aunque ahora van resurgiendo, sobre todo después del Concilio Vaticano II. Yo recuerdo cuando al inicio de una de las sesiones plenarias del Concilio – que siempre se iniciaba con la Santa Misa en cualquiera de sus ritos – un día se celebró en Rito Mozárabe. Yo, que conozco bien este Rito y que he participado en él en más de una ocasión, te aseguro que sentí algo especial. ¿Por qué habíamos tenido que renunciar a nuestra liturgia propia, ancestral, la liturgia de nuestros santos padres hispanos? Lo que Roma hizo, para mí, fue una auténtica canallada: imposición brutal, ataque a la propia cultura hispana, a los sentimientos más profundos de una iglesia local, a su música y manera de expresarse…. En fin, mejor que no siga.

      • Pues en mi parroquia he decendido a capa y espada (sentido figurado) el ecumenismo, que es lo que yo creo el único camino para hacer resurgir la Iglesia de Cristo, y no en miles y miles de Iglesias, obviamente que reconociendo la autonomía de la iglesia local, su rito, sus tradiciones litúrgicas, su arte (bizantino, barroco, copto) aunque yo como católico romano, reconozco la supremacía de Pedro y sus sucesores, pero tambien reconozco a los patriarcas como legítimos, la Iglesia de Cristo son todos los cristianos, que fuera de la Iglesia Católica (no le pongo romana porque todos, latinos, ortodoxos, coptos, etc. Somos católicos -= a universales) no hay salvacion es para mi cuestión de teologos, opinaría tambien un musulman, hindú, etc. Que fuera de su religión no hay salvación, cualquier religión lo hace, no solo los cristianos hemos pecado de dogmáticos e intransigentes. Creo que también me pasé cuando una vez dije que la religión es la causa de los males del mundo, tal vez me digas que dije una canallada, y también dije que los dogmas hacen al ser irracional, intransigente y fanático. Como si toda la culpa la tuviera la religión, el tiempo me planteó que lo que dije era exagerado, equivocado e inexacto

  3. Gracias Antonio.
    Conocer a este santo hermano ortodoxo ha sido muy interesante. La tarea que se propuso llevar a cabo fue magna, pero vemos que hasta en sus últimos días. Lidiar con las dos Iglesias en tiempos donde no se hacia mucho por el ecumenismo le costo a San Juan de Saint mas de un disgusto.
    Todo lo que has escrito con respecto a los ritos, más lo que estáis comentando de ellos ahora, me esta sirviendo mucho para conocerlos. A excepción del rito Mozárabe ( al que he asistido en alguna ocasión) los demás poco sabia de ellos.
    Gracias!

    • Si que es cierto, que “el toro” que le tocó lidiar era un auténtico miura. Hablo en términos tauricos (algo que en realidad no comparto), pero es que San Juan de Saint Denis no lo tuvo nada fácil.

      David, aunque sea someramente, hemos escrito sobre todos los ritos orientales; nos faltan los occidentales y es mi intención también escribir sobre ellos si Dios quiere.

  4. Aunque no comparta algunos puntos de este santo,debo reconocer la gran labor que realizo en Francia a pesar de que las cosas ahora estan como estan.
    Antonio no voy a mentirte,me gustaria que todos estuvieramos bajo una misma iglesia,mas que nada porque desgraciadamente las mentalidades tanto de unas partes como otras llevan a conflictos,pero soy partidario completamente del ecumenismo.
    Quiera Dios que algun dia dejen de haber rencillas y conflictos por algunos temas,que como tu mismo has dicho,a veces,se han reunido grupos de expertos teologos y han descubierto que esas rencillas o conflictos venian de esos “malos entendidos seculares y milenaristas”.
    Gracias por el articulo 😉

    • Abel, yo metiendo la cuchara, tampoco algunos puntos comparto con este santo, como el tema de resurgimiento de la Iglesia de Cristo, puede que el creía, porque aún con sus divisiones ahí está, radiante como el sol, y sobre las rencillas teológicas, algunas surgidas por malos entendimientos, como en el caso de la doble naturaleza de Cristo, o la clausula filioque, que son los puntos principales de discrepancia, sobre la supremacía papal, que nunca se ha cuestionado, pero porque era considerado “primero entre iguales”, o sea que las decisiones laz tomaban en conjunto, pero cuando el Pontífice Romano, reclamaba la autoridad política de las demas iglesias, comenzaron los problemas. A mi me han acusado de todo Abel, y tanto estos católicos que se dan de santones, protestantes que no estan de acuerdo conmigo, digo, lo.que me falta es la opinión de los cristianos ortodoxos. El ecumenismo yo creo es la única manera de reparar la unidad, no hay otro, o podemos seguir con esas que para mi son estupideces que incluso Dios condenaría, que no nos tratemos como hermanos, etc.

    • Abel,
      Yo creo que todo aquel que sigue a Cristo con un corazón sencillo, lleno del único mandamiento (el amor), que quiere dar testimonio de Él, que quiere trabajar por nuestros hermanos los hombres,…, o sea, todo verdadero cristiano ansía la unidad de la Iglesia, porque así lo quiso Él, para que el mundo crea en Él y para que la difusión de su mensaje sea más eficaz. Y la unidad de la Iglesia se conseguirá con mucha comprensión, siendo lo más ecuménicos posible, apartando intransigencias, entregándonos. Sin ecumenismo no conseguiremos la unidad deseada. Lo malo es que en todas las Iglesias hay integristas que se creen poseedores absolutos de la verdad y que trabajan activamente en contra del movimiento ecuménico.

      Pero unidad no significa uniformidad. Cada Iglesia tiene que seguir con sus tradiciones, sus ritos, sus costumbres. Por eso, no va contra la unidad el que las Iglesias de Occidentes quieran recuperar por completo sus ritos ancestrales. El Rito hispano-mozárabe se está recuperando pero lo hace muy lentamente: una capilla en la catedral de Toledo donde diariamente se celebra en este Rito, moasterios como el de Silos que lo utiliza en sus liturgias, momentos ocasionales cuando se celebran fiestas concretas, como por ejemplo, este año en Valencia el día de San Vicente, etc. El rito tendría que volver a implantarse en todo lo que era la antigua Hispania. Y de los otros, digo lo mismo.

      • Ppr cierto gracias Antonio por el artículo, espero lo de los santos de otra Iglesia que ya han hablado anteriormente, que está recuperando su rito, la Iglesia Ortodoxa Céltica

          • Me refiero a San Tugdal de Saint Dolay, a ese es al que me refiero

          • Tranquilo. Escribiremos sobre San Tugdual de Saint Dolay, Santa Clotilde de California y San Nicolás de Feltham, los tres santos modernos que tiene esta Iglesia, pero tiempo al tiempo porque también hay muchísimos otros temas en cartera.

  5. Llego tarde, cansada y es poco lo que puedo aportar, pero diré que la vida de este hombre me parece realmente admirable y creo que es una pena que se haya encontrado, incluso después de muerto, con tantas trabas e incompresiones en su obra.

    Ayer, en mi ejercicio de oposición, al desarrollar el arte románico y definirlo como un instrumento estilístico que viene de la mano de la imposición del rito romano y la liturgia latina de forma general en la Europa feudal -que es lo que es-; me acordé de la variedad de ritos que han desaparecido o han sido prácticamente arrinconados u olvidados por esa uniformización latina. Creo que es bueno y positivo recuperar los ritos originales de cada territorio porque esa riqueza de las Iglesias cristianas nunca debió haberse perdido. Y eso sin menoscabar la dignidad del arte románico, y el rito romano y la liturgia latina, vamos, que es muy bello y muy valioso también…

    • Yo no reniego del rito latino y muchísimo menos del canto gregoriano, del que soy un emanorado, pero cuando escuchas cantar una misa mozárabe en “gregoriano mozárabe”, es que te puedes volver loco. Y tu me preguntarás que qué es el “gregoriano mozárabe” y yo te diré que es un gregoriano un tanto aflamencado, con un cierto tinte andalusí.
      Recuerdo que hace muchos años asistí al Oficio de Tinieblas en Rito Mozárabe (lo digo así para que se me entienda porque realmente la expresión no es del todo correcta) y escuchar el canto de las Lamentaciones de Jeremías en mozárabe, te ponía la carne de gallina.
      Pues así cantaban nuestros ancestros: San Isidoro de Sevilla, San Ildefonso de Toledo, San Braulio de Zaragoza, San Atilano de Zamora y tantos otros santos hispanos.

      Y de las liturgias orientales, ni te cuento. Con los ojos vendados para que no pueda ver imágenes, me pones alguna música litúrgica en cualquier rito oriental, en cualquiera, ¿eh? y acierto a la primera a la vez que te la sigo tatareando.

      • Ya se me cuecen las habas por escuchar las Lamentaciones de Jeremías bajo la música hispana mozárabe, lástima que en México no tengamos tradición litúrgica, pero me siento orgulloso de mis raíces indígenas, ya cuando escuche su música litúrgica, ya te digo mi opinión, hasta ahorita la música bizantina, la armenia y la malankara son las que me han gustado más

  6. Me ha parecido muy interesante la vida de San Juan de Saint Denis, su esfuerzo por recuperar tradiciones litúrgicas tiene su chiste, pues recuperar el rito en su original pureza, supongo que no es nada fácil y luego, ponerlo en práctica, es otro asunto.
    El Galicanismo tiene sus serios enfrentamientos con la Santa Sede, pero por lo que sé, no solo a causa de la liturgia, sino por pronunciamientos dogmáticos y disciplinares, no estoy seguro, pero creo que para los tiempos de Luis XIV, todavía se hallan conceptos y actividades, aunque más bien disciplinares que provocan confrontación.
    Yo veo que lo que hizo este santo es como un experimento híbrido, en el cual hallamos ideas tanto ortodoxas y católicas, San Francisco de Asís, entre ellas.
    Tal vez en un tiempo no lejano, ambas Iglesias sean un solo cuerpo, católico como universal que es, y ortodoxo, fiel a la doctrina anunciada por los apóstoles.
    Saludos.

    • Humberto,
      Yo no voy a entrar en el tema del galicanismo como tendencia autonómica de la religión católica en Francia con respecto a la jurisdicción del Papa de Roma, porque si no recuerdo mal, esta tendencia apareció en el siglo XV. San Juan de Saint Denis quería recuperar las tradiciones galas del primer milenio, incluido su rito galicano y una cosa no tiene nada que ver con la otra.
      A mi personalmente, su labor me parece interesante, sobre todo en la recuperación del antiguo rito galicano y las antiguas esencias del cristianismo galo. ¿Que esto se puede hacer desde dentro de la Iglesia Católica? Pues si. ¿Que se puede hacer desde dentro de la Iglesia Ortodoxa? Pues parece que no y por eso ha quedado en lo que tu denominas como “una especie de híbrido”. Yo creo que el objetivo es loable y si la Iglesia católica de Francia fuera un poco inteligente, debería intentar atraerse a este movimiento carismático dentro de su seno.

  7. los antiguos ritos provenientes de las fuentes de la”unica Iglesia que existio durante 1000 años hasta el cisma de oriente son la mas rotunda evidencia de quien impone criterios pasando por encima de los mas antiguos ritos del primitivo cristianismo occidental la fueerza de la evidencia contrasta con el esfuerzo restaurador de estas antiguas liturgias qie preanuncian vientos de cambio que no nesecariamente se mueven dentro del “concepto ecumenico”,una cosa no lleva a la otra,el asomar la cabeza no siempre es la entrada triunfal,sino tan solo nos dice que hay islas de integridad y no”integrismo”que adelantan ritos que estan regventando conceptualmente la permisiva”uniformidad de un centro rector en este espacio es un poderoso punto a favor de la vieja denuncia de las ortodoxias orientales que depositan la”infabilidad” en el consejo de iglesias,y no en cuerpo ageno al espiritu eclesiastico universal como loes el “super obispo romano”

  8. me gustaria poder obtener el misal galicano frances para poder oficiar la misa en argentina bajo esta liturgia..si alguien lo posee en español lo agradeceria me lo envien a mi mail.
    Pertenezo a la antigua denominación: Iglesia de Francia, hoy Patriarcado Ortodoxo de Naciones con sede en Paris, Francia
    bajo la autoridad del Patriarca Nicolas Iro. y el Santo Sinodo presente en los 5 continentes.

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