Santa Alena (Elena) de Forest, virgen mártir

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Detalle de la Santa portando su propio brazo. Vidriera decimonónica en la catedral de Bruselas, Bélgica. Fotografía: Barryra.

Detalle de la Santa portando su propio brazo. Vidriera decimonónica en la catedral de Bruselas, Bélgica. Fotografía: Barryra.

Hoy se conmemora la fiesta de una virgen mártir llamada Alena, cuyo nombre en francés se escribe de muchas maneras -Alène, Aline, Alena- y que no es otro que una adaptación local del nombre griego de Elena o Helena.

Su “Vita” fue escrita por un autor anónimo a finales del siglo XII, el cual, como dicen los bolandistas, “videtur habuisse antiquum scriptum, quod cum capite primo finitur” (se había basado en un escrito más antiguo, que terminaba en el primer capítulo). El resto no es más que un romance, una leyenda hagiográfica compuesto de elementos copiados de otras “vitas”, por lo que son cuestiones que hay que tomarlas con prudencia, es decir, que ello conlleva que la narración esté impregnada de las típicas características piadosas: narraciones fantásticas, tan usadas por los autores, que finalmente ya no se dispone de datos ciertos sobre el santo cuya vida pretendía narrar.

Passio de la Santa
Según se nos dice, Alena vivió en tiempo de la evangelización de la zona (siglo VII), y nació de padres paganos en Dielbeek, cerca de la actual Bruselas. Sus padres eran Bevold, señor de Dilbeek, y su esposa se llamaba Hildegard. Cierto día que Bevold salía a cazar, conoció a un cristiano que se había refugiado por razones religiosas en Forest y se había construido allí un hogar. Este hombre hizo un gran elogio ante Bevold, y le persuadió que fuese con él a la iglesia del lugar, para asistir al oficio religioso. Aunque el señor accedió y se mostró impactado por la ceremonia, no se convirtió a la fe, persistió en sus creencias paganas.

Pero al volver a casa, relató a su esposa y a su hija lo que había visto, y entonces Alena se sintió repentinamente tocada por la gracia, tomando la decisión de ir al bosque a iniciarse en los misterios de la religión cristiana. La muchacha se hizo instruir y bautizar a escondidas de su familia en una iglesia cercana a Forest; y a partir de ese momento, acudía todas las noches a las celebraciones, a hurtadillas, para lo cual sobornaba a los guardias de su padre dándoles sus joyas y en sus peregrinaciones al bosque, llegaba a cruzar caminando, como Cristo, sobre las aguas a pie firme (!!!).

La Santa se resiste a la detención por los soldados de su padre, quienes le arrancan el brazo. Tabla de la leyenda de la Santa.

La Santa se resiste a la detención por los soldados de su padre, quienes le arrancan el brazo. Tabla de la leyenda de la Santa.

Fue traicionada por uno de los guardias de su padre, por lo que éste se enteró, y furioso, ordenó a sus soldados que la prendieran en cuanto saliera de la iglesia y la llevaran ante él. Al decir que el padre tenía soldados a sus órdenes, el autor está dando a entender que éste era un rey, por lo que Alena era una princesa.

Cuando fueron a capturarla, Alena huyó; y cuando la persiguieron y atraparon, se resistió, y tuvieron que arrastrarla por la fuerza. En cierto momento la muchacha se agarró al tronco de un árbol y no había manera de separarla de allí. Perdiendo la paciencia, uno de los soldados tiró con tanta fuerza de su brazo izquierdo que se lo arrancó de cuajo, lo que le provocó la muerte por desangramiento el 17 de junio del 640, cuando sólo tenía veinte años de edad. En el momento en que moría, bajó un ángel del cielo, tomó su brazo destrozado y lo colocó en el altar de la iglesia, a modo de preciosa reliquia. Desde entonces, ninguna fiera ni animal salvaje se acercó a la capilla ni pudo acceder a ella.

Fue enterrada allí, en Forest, donde en 1105 surgiría un monasterio de monjas benedictinas. Hasta ese momento se dieron todo tipo de milagros en la tumba de Alena, inclusive uno en que uno de los subordinados de Bevold, el duque Omundo, fue curado de una grave lesión en el rostro. Este milagro tocó el corazón de Bevold, que se arrepintió profundamente de los sucedido y, junto a su esposa, se convirtió al cristianismo. Repartieron todos sus bienes entre los pobres y fundaron la iglesia parroquial de Dilbeek, dedicándola a San Ambrosio, donde más tarde se hicieron enterrar.

Un ángel coloca el brazo mutilado en el altar mayor de la iglesia de Forest. Retablo con la leyenda de la Santa.

Un ángel coloca el brazo mutilado en el altar mayor de la iglesia de Forest. Retablo con la leyenda de la Santa.

El culto a la Santa fue creciendo enormemente y como se sucedían los milagros en su tumba, su cuerpo fue exhumado en la fiesta de Pentecostés de 1193 por el abad Godescalco de Afflighem, haciendo una elevación solemne de los mismos; lo que equivalía a una canonización. En 1582 fue colocado en una urna de plata y situado en un nuevo altar en el coro del monasterio.

Interpretación
La “Vita Alenae” ciertamente nos da pocos datos que puedan considerarse históricos. No hay más que atender a la pasmosa similitud que presenta con las leyendas de Santa Dimpna, Santa Wivina, Santa Gúdula… cuyas Vitae fueron escritas décadas antes que la de Santa Alena. De esto se puede concluir que la leyenda de nuestra mártir de hoy no fue escrita hasta el siglo XIII, al menos después de 1272… ¡para una mártir del siglo VII! Efectivamente, su tuviéramos que creer la leyenda, Alena habría vivido en el siglo VII, siendo hija de un noble de Dilbeek (no un rey exactamente, como pretende el relato). Pero hay poca certeza al respecto.

Destaca su notable parecido con la Vita Dymphnae, escrita por el canónigo Pierre de Saint Aubert de Cambrai entre 1238-1247 aproximadamente. En esta historia, si recordamos, a Santa Dimpna también la vemos como una noble princesa la cual, después de haberse convertido al cristianismo, es perseguida y martirizada por su propio padre. En la Vita Godulae leemos que Santa Gúdula se levantaba de noche para acudir a un oratorio en el bosque, como dice la leyenda que hacía Santa Alena. Y en la leyenda de Santa Aldegundis leemos que era capaz de caminar sobre las aguas del lago. Y finalmente, en la vida de San Guido de Anderlecht leemos que en la capilla donde estaba enterrado tampoco entraban los animales salvajes… igual que en el caso de Santa Alena. Sirvan estos ejemplos para hacer ver que la historia que hemos leído es poco más que un “puzzle” hecho a partir de piezas escritas anteriormente para otros Santos, como en realidad ocurre con la mayor parte de la hagiografía antigua y altomedieval.

Urna de plata con las reliquias de la Santa. Iglesia de San Dionisio de Vorst, Bélgica.

Urna de plata con las reliquias de la Santa. Iglesia de San Dionisio de Vorst, Bélgica.

¿Quién fue Santa Alena?
Habida cuenta de que la Vita no nos dice nada auténtico ni real sobre ella, existen algunas tesis que han pretendido descubrir a la mujer real detrás de la leyenda. Se sabe con certeza que ella existió, porque nos han llegado muchas reliquias reconocidas, tenidas por auténticas, y veneradas hasta el día de hoy; y sabemos que su culto como Santa es real también, porque la elevación de las reliquias en 1193 equivale a una canonización.

Según R. Podevijn, es muy probable que Santa Alena naciese, no en el siglo VII, sino en torno al año 1100 en Dilbeek, hija de una de las familias aristocráticas locales, quizá los Sotteghem, quienes habían realizado grandes donaciones a la abadía de Afflighem. Así, según esta tesis, Santa Alena habría sido, no una princesa mártir, sino monja o incluso priora de esta abadía, hija de esta familia noble que se hacía enterrar también aquí, pues aquí es donde se halló su tumba.

Si se observa la imagen grabada sobre la tumba de la Santa, vemos que porta un hábito monacal propio de su época. No lleva palma del martirio, sino que sostiene en su mano izquierda un salterio y con la derecha está haciendo un gesto de bendecir. La parte inferior de la lápida, donde estaría la inscripción que identificara a la inquilina de la tumba, está rota, cortada. ¿Casualidad, o intento de ocultar algo así como “Santa Alena, priora de la abadía de Forest”, además de liquidar la auténtica fecha de nacimiento y muerte de esta mujer, y con ello, la posibilidad de refutar la leyenda? Posteriormente, una mano añadió la inscripción + SCA HELENA cincelada.

Grabado de la Santa en la lápida de su sepulcro, donde aparece como una religiosa bendiciendo.

Grabado de la Santa en la lápida de su sepulcro, donde aparece como una religiosa bendiciendo.

Para el padre Podevijn, la cosa está clara: Alena, monja o priora de la abadía, habría muerto en olor de santidad y fue enterrada en la iglesia primitiva, donde más tarde surgiría la capilla de Santa Alena. Tras su muerte, empezarían a ocurrir numerosos fenómenos inexplicables y milagros en su tumba. Éstos fueron registrados y dieron origen al llamado Libro de los Milagros de la Santa, y, cómo no, a la leyenda de la princesa mártir, en torno a 1240. Relato que, como decíamos, no vale nada como fuente histórica, siendo probablemente una falsificación de la auténtica vida de la Santa, desaparecida, que sería una recopilación de sus milagros ocurridos en la tumba. Por lo tanto, la leyenda se teje alrededor de la verdadera historia, utilizando el autor, para ello, fuentes históricas y leyendas de otros Santos como apoyo.

Culto, iconografía y reliquias
Como decíamos, las reliquias de la Santa han llegado prácticamente íntegras hasta hoy. Es interesante hacer notar que en el relato conocido, cuando el abad Godescalco de Forest realiza la elevación de las reliquias, el texto omite mencionar uno por uno los huesos de la Santa, al parecer siendo esto lo que se hacía para tales ceremonias. La omisión del autor de enumerar las reliquias respondería, según algunas tesis, a la intención real de ocultar la verdadera naturaleza de la Santa: si el esqueleto encontrado en la tumba tenía dos brazos, y no uno solo como sería lógico si fuese cierto que se lo arrancaron y que desde entonces, se veneró aparte; entonces revelaría que la leyenda es falsa, ya que esa mujer conservaba los dos brazos. No tiene más misterio insistir en esto: interesaba mantener el prestigio del brazo de la Santa como miembro disociado de su cuerpo desde el mismo instante de su presunto martirio. Interesaba que fuera una virgen mártir.

Por razones que atañen únicamente a la leyenda, la Santa aparece representada en la iconografía como una princesa medieval, con un brazo arrancado y sangrando abundantemente; portando su propio brazo a modo de reliquia y de símbolo de su martirio; agarrada con fuerza a un tronco de árbol o bien, siendo brutalmente tironeada por los soldados de su padre.

Primitiva tumba -hoy cenotafio- de la Santa. Iglesia de San Dionisio de Vorst, Bélgica.

Primitiva tumba -hoy cenotafio- de la Santa. Iglesia de San Dionisio de Vorst, Bélgica.

Su fiesta se celebra el domingo que precede al día 24 de junio; pero en otras partes aparece específicamente que se la celebra el 17 o 18 de junio, o sea hoy.

Conclusión
Recapitulando un poco para que este artículo no resulte confuso, cabe decir que estamos ante una figura histórica, de indudable existencia: una mujer llamada Alena (Elena) que fue enterrada en la abadía de Afflighem y que aparece, en el relieve de su tumba, como una monja con salterio y en acto de bendecir. Para los críticos que han estudiado su caso, no cabe duda de que se trata de una religiosa de origen noble que murió en olor de santidad y que desde el principio, su tumba fue lugar de portentos y meta de peregrinaciones.

En algún momento, y sin duda para dotar de prestigio a la región de Dilbeek, se le construye una leyenda totalmente ficticia que la convierte en una princesa mártir, narra su fabuloso martirio y terrible muerte, tomando elementos procedentes de otras Santas muy veneradas en regiones próximas, tales como Dimpna o Gúdula. Pero no parece que este relato tenga nada que ver con la auténtica destinataria del mismo, que sería, no una virgen mártir, sino una religiosa benedictina del lugar que se santificaría, no mediante el martirio, sino a través de su vida monacal; pero a la que se convierte en princesa y en mártir porque así lo juzgó conveniente quien quiso exaltarla.

Meldelen

Bibliografía:
– INDESTEGE, Luc, “Het leven van de Heilige Alena vereerd te Dilbeek en te Vorst”, Dilbeek 1949.
– VVAA, Bibliotheca sanctorum: enciclopedia dei Santi, Città Nuova Editrice, Roma 1984.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

10 pensamientos en “Santa Alena (Elena) de Forest, virgen mártir

  1. ¿Pero no resultaria complicado inventar toda una passio sobre esta santa en el siglo XII,cuando debio vivir sobre el año 1100 como supone R. Podevijn?
    Me explico;esta santa ya tendria su historia conocida por los que vivieron en su epoca y me imagino que aunque no fue escrita o no se haya encontrado ningun relato,se debio pasar oralmente de generacion en generacion.
    Estamos hablando de unos 200 años mas o menos que separan su muerte de la nueva recreacion de su historia.
    ¿Se acepto asi como asi esa nueva historia entre los lugareños?
    Es un caso muy extraño en este sentido.
    Gracias Ana Maria por el articulo y por las fotos que compartiste de San Felicisimo. 😉

    • Bueno, lo más probable es que no hubiese tal historia, de ahí la tesis del padre Podevijn. Alena nace de noble familia, ingresa en el monasterio como benedictina y no destaca en su vida monacal, siendo probablemente una religiosa más, discreta y humilde; quizá fue elegida priora, lo suponemos por la tumba destacada que tuvo y porque se grabó su figura en ella; luego fallece, la entierran y nada más. En principio nada por lo qué recordarla.

      Pero pasa el tiempo, empiezan a sucederse los milagros en su tumba y la gente acude en masa, se hacen peregrinaciones, alcanza un gran culto y entonces se hace la elevación de las reliquias (se la “canoniza”) y se redacta la historia de la virgen mártir. Después de 200 años, ¿quién podía recordar exactamente quién había sido aquella monja? Lo único a lo que se podían agarrar es que había milagros en su tumba. Así que se redacta una historia fantástica tomando elementos de otros Santos y Santas que eran también muy venerados en la zona: Dimpna, Gúdula, Wivina, Aldegundis, Guido…

      La gente, con tal de tener una buena historia y presumir de Santa, se agarra a lo que sea. De donde no hay no se puede sacar, y para no tener nada, mejor tener una trola. Así era la mentalidad medieval y así siguen siendo muchos crédulos actuales.

      Recordemos que de Santa Dimpna no tenemos nada, nada, salvo una tumba con la inscripción MA DIPNA, que simplemente alude a que allí hay enterrado alguien cuyo nombre no se conoce. Y de ahí sacas toda una historia de princesas e incestos… ¡magia potagia! Jajajaja. Pues lo mismo con nuestra Santa de hoy.

      Las fotos de San Felicísimo se las tienes que agradecer, no a mí, sino a Francisco Pena, mi más reciente contacto de intercambios de estampas, de cuya amabilidad y atención conmigo no tengo queja alguna.

  2. Muchas gracias, Ana María, por este artículo sobre Alena de Forest.
    Yo tengo mis dudas acerca de si estamos ante una santa mártir o no y si en el caso de que lo fuera, la muerte fue provocada por desangramiento al serle arrancado un brazo.
    Como tu bien dices, observando el dibujo grabado sobre la tumba entran serias dudas acerca de si estamos o no ante una santa abadesa. Esto se observa mucho mejor en alguna foto en el que el grabado aparece al completo y, por las descripciones que das, me consta que tu la tienes.
    Asimismo en el tema de los huesos: sabes que recompuesto el esqueleto, no le faltan ni las clavículas, ni los omóplatos, ni los húmeros y solo falta un cúbito o radio y una mano. Luego la tesis del brazo arrancado habría que descartarla, salvo que el brazo fuese enterrado con el resto del esqueleto. En este caso echa por tierra todo el rollo del ángel que pone el brazo sobre un altar.
    En fin, que las dudas están y que el martirio (o ese tipo de martirio) es más que dudoso.

    • Sin duda, el hecho de que no lograra encontrarse la mano y parte del antebrazo de la Santa dio pie a la absurda leyenda de que murió desangrada porque le arrancaran el brazo, cosa que deja a una pasmada por la poca reflexión que tiene. Existen muchas otras razones por las cuales a una persona le puede faltar una mano, o que se haya perdido después de muerta. Recordemos que el mismo caso parece aplicarse al cuerpo de Santa Eufemia venerado en Rovinj, el cual, al faltarle el brazo, dio pie a que se refrendara su martirio siendo mutilada por un león.

      Desde luego es bastante difícil arrancarle de cuajo el brazo a alguien que se está agarrando a un árbol, porque antes la sacas de ahí tirando de su torso o, si quieres acabar rápido, de su cuello -antes se suelta para que no la asfixies-; pero, en el improbable caso de que esto hubiese sucedido, la gente sobrevivía a las mutilaciones porque el cauterizar y coser muñones es algo que se domina desde los inicios de la medicina, por más rudimentario que ello sea. Claro, que para eso tendrían que haber tenido un físico a mano, en pleno bosque, jajajaja.

      Basta de especular. Lo más probable es que estemos ante una monja benedictina que fue veneradísima a partir de los milagros ocurridos en su tumba y que, a falta de historia, se le compuso una inverosímil leyenda de princesa mártir, debiéndose su extraña causa de muerte al hecho de que el esqueleto está incompleto y le falta mano y parte del antebrazo.

  3. Pues tengo registrada a esta Santa como Virgen y Mártir muerta en Bruselas hacia el 645, fuera de ello no conozco más de su vida, tu trabajo me ha abierto a un aprendizaje más.
    Pues no es el único caso de santos con historias y fechas que brincan, por ejemplo, de San Juan Diego siempre se dijo que era pobre y que murió sin dejar descendencia, ahora, con su canonización, resulta que era algo así como terrateniente y que si tuvo hijos, pero esa historia es harina de otro costal.
    Hay casos, por lo referente a fechas que deben atrasarse o adelantarse por décadas y hasta siglos, mueres que se vistieron de hombres y que luego se descubrió que eran tales, santos que no eran de una orden y se les apropio de la misma como tal, este caso que ahora presentas es un caso como decimos por acá para la araña.
    Tal como lo planteas no me parece absurdo que sucediera, es una buena tesis, está claro, lo que no me cuadra en ella es la cuestión de los milagros obrados en su tumba. Si mal no recuerdo, los santos eran canonizados por aclamación popular, es decir, una persona que vivió bien su fe y su testimonio fue congruente, esa persona era recordada por el pueblo y luego con los milagros en el sepulcro, se tenía la certeza de que era santa, pues Dios confirmaba con estos sucesos esa santidad de vida. En este caso, me parece muy incongruente que en una tumba de quien sabe quien sucedan milagros y luego se considere a tal persona como santa sin saber quien fue. El sensus del pueblo creyente no puede ser errático en este sentido al grado de olvidar o desconocer a quien se invoca, voy que sucediera con los mártires de la antigüedad por la pérdida de documetación y de tradición oral, pero en este tiempo las circunstancias nos dan otro panorama
    Cuando mencionas que la inscripción de la lápida no aparece porque está quebrada, parece que fuera como política egipcia para hacer desaparecer la historia de esta mujer como se hacía en el tiempo de los faraones, como que hubiera intereses porque no se conociera la verdad y pues para tapar el sol con un dedo como es la devoción popular hacia un santo, debió de haber una maquinaria y propaganda muy fuertes para lograr el cometido propuesto y que al parecer se logró.
    Un último eslabón en esta detectivesca historia: ¿qué pasó con la reliquia de brazo desmebrado luego de la exhumación? ¿desapareció, actualmente existe?
    Saludos.

    • Tienes mucha fe en el sensus del pueblo creyente, Humberto. En esta época la gente se creía cualquier cosa, desde que las brujas amamantaban sapos hasta que en Oriente el algodón nacía de unas plantas que tenían cabeza de cordero y balaban y todo. Como bien ha dicho Abel, pasan 200 años entre que la presunta Santa muere y se redacta su historia. Más que suficiente para olvidarla y necesitar recurrir a cuentos de Calleja para darle personalidad propia. No sería el primer caso de veneración que arranca desde la tumba, ¿acaso no veneramos a los mártires de las catacumbas sin tener datos ciertos sobre su vida? Y estamos en el siglo XXI.

      Lo que mencionas de la destrucción de inscripciones para borrar el recuerdo de alguien se llama “damnatio memoriae” y no sólo se hacía entre los egipcios -faraones como Hathsepsut o Akhenatón lo padecieron- sino también en Grecia, Roma… se buscaba destruir la memoria de estas personas por actos que habían cometido en vida con los que sus sucesores discrepaban. En el caso de Santa Alena no creo tanto que se tratara de borrar su recuerdo como de ocultar su verdadera identidad. Puede que ni se llamase Alena.

      Sobre la reliquia del brazo por la que preguntas, tengo una foto de un relicario con un hueso de antebrazo venerado en la misma iglesia de San Dionisio de Vorst, donde se veneran el resto de las reliquias y está el cenotafio de la Santa, además de un relicario con su mandíbula bien visible, pero no me han cabido tantas fotos en el artículo. Todas son cortesía de nuestro amigo Antonio, desde luego.

  4. Yo tengo una prima de nombre Alina y me parece que esta podría ser su santa patrona, porque nunca antes eh escuchado de otra santa de nombre similar al de mi prima. Por otro lado creo que esa imagen del brazo arrancado en la iglesia de ser cierto no creo que hubiera sido nada bonito para los fieles ver que de repente aparecía un brazo cercenado en el altar de la iglesia jajaajaj

    • Efectivamente, ésta debe ser la santa patrona de tu prima Alina, pues en francés Alena es Aline y de hecho, este nombre hasta tiene una popular balada francesa interpretada por el cantante Christophe:

      “Et j’ai crié, crié, Aline!
      pour qu’elle revienne
      Et j’ai pleuré, pleuré,
      oh! j’avais trop de peine…”

      Sobre el tema del brazo descuajeringado que de repente aparece en el altar, qué quieres que te diga. Yo desde que leí eso de que la teta de Santa Águeda apareció en la boca de un niño de pecho o Santa Catalina de Siena que decía que tenía el prepucio de Cristo a modo de anillo nupcial, no me sorprendo con casi nada.

  5. Que manías tomaron en estos siglos ( xII, XII etc) de inventarse historias para los santos locales y adjudicárselas así sin más, a cualquier persona que gozara de fama de santidad en la localidad.
    Cosa curiosa es que siempre coinciden en otorgarles nobleza a estas santas, en este caso princesa, no te pregunto de donde pueden venir por qué como ya dices puede que se copiara de otras vidas de las santas de la zona.
    A pesar de que ya sabemos que fue una monja o abadesa, y que no sufrió el desgarro del brazo, es muy curiosa esta leyenda ya que no es tan repetitiva ni tan similar a otras.
    La urna que contiene las reliquias es preciosa.
    Gracias Ana María por separar una vez más el paja del grano.

    • Pues si te digo que ayer a medianoche estaba todavía traduciendo del puñetero holandés para intentar darle más sustancia a este artículo… y más en esta época en que ando tan estresada. Espero que Santa Alena me lo tenga en cuenta cuando enfrente mi suplicio particular la semana que viene, jajajajaja.

      La nobleza siempre ha sido un referente para las clases populares, algo que en una sociedad donde la gente vivía y moría con la cabeza aplastada bajo la bota de un señor sólo se explica porque la Iglesia sacralizaba esta desigualdad social. Santos pobres y de baja extracción social han sido venerados por sus méritos, pero a los ricos y nobles, sólo basta nacer en buena familia para que al devoto le hagan los ojos chiribitas, jajajaja, y luego la santidad si eso ya viene por añadidura, o se lo añaden después que de ilusiones también se vive.

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