Mártires franciscanos del Perené

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Martirio de los franciscanos.

Martirio de los franciscanos.

Pregunta: ¿Me podríais facilitar alguna información sobre los llamados mártires del Perené? Muchas gracias desde Perú.

Respuesta: Lo hacemos con mucho gusto suponiendo que te estás refiriendo a los primeros mártires del Vicariato de San Ramón, en Perú, los frailes franciscanos Jerónimo Jiménez y Cristóbal Larios, martirizados en el año 1637. Por lo que yo se, estos dos franciscanos no tienen aun abierta ninguna Causa de beatificación, aunque son conocidos como tu mismo los has mencionado. Si algún lector tuviese alguna noticia a este respecto, le agradecería nos la comunicase.

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Fray Jerónimo Jiménez era natural de Lima y desde su convento limeño, donde vivía como hermano lego, se marchó a las Pampas de Junín por caminos desconocidos, atravesó los valles de Huancabamba y Chorobamba llegando al Cerro de la Sal que era un lugar al que acudían los indígenas para proveerse de esta materia prima. Como su intención era evangelizarlos, fundó allí una misión y marchó posteriormente al valle de Chanchamayo. En aquella zona, en las cercanías del río Perené fue martirizado a flechazos junto con su compañero, el sacerdote fray Cristóbal Larios, que también era peruano. Pero basándonos en el libro “Historia de las Misiones Franciscanas en el Oriente del Perú” de Sáiz e Izaguirre, editado en Lima en el año 2002, intentaremos explicar brevemente que es lo que realmente ocurrió.

Los indios de Quirimi estaban gobernados por el cacique Andrés Zampati, el cual había recibido el bautismo. Con el permiso de éste, fray Jerónimo Jiménez erigió una iglesia en honor de San Buenaventura, en la cual daba catequesis en la lengua campa, que previamente había aprendido de los propios nativos. Las relaciones eran buenas hasta el punto de que los propios indios le procuraban los alimentos e incluso diariamente les pedían su bendición antes de marchar al trabajo. Pero el cacique, que además de ostentar el poder en Quirimi lo ejercía también en Nijandáris y en el Perené, se fue alejando de la moral cristiana dando riendas sueltas a sus pasiones hasta el punto de amancebarse con tres mujeres. Fray Jerónimo le recriminaba su conducta diciéndole que como buen cristiano solo podía convivir con una sola mujer; Zampati, de mala gana, le hizo caso y se fue a vivir solo con una, aunque el cariño que al principio le tuvo al misionero, poco a poco, se fue tornando en ansias de venganza.

Fray Jerónimo no se acobardó y como veía que los indios aceptaban de buen grado la religión cristiana, escribió al padre Cristóbal Larios, al que conocía y que estaba en el convento de Huánuco, para que se fuera con él y le echara una mano en su labor evangelizadora. El padre Cristóbal accedió, se fue con fray Jerónimo y ambos se repartieron el trabajo: el padre oficiaba la Misa y administraba los sacramentos mientras que el hermano lego se dedicaba a la catequesis.

Martirio de los franciscanos.

Martirio de los franciscanos.

La labor de los dos misioneros molestaba cada vez más a Andrés Zampati, quién con la intención de acabar con ellos, urdió una estratagema que parecía bienintencionada. Insinuó a los frailes que fueran a convertir a los indios Antis – de los cuales también era el cacique -, que habitaban a ambas orillas del río Perené hasta su confluencia con el río Pangoa, diciéndoles que con su apoyo allí también podrían levantar iglesias, catequizar y bautizar. Los frailes fueron advertidos por un cristiano de Quimiri, pero creyeron a Zampati y se pusieron en camino. Antes de llegar a su destino, descubrieron las emboscadas que les había preparado Zampati y aunque no lo denunciaron para no comprometer al cristiano que les había advertido, disimularon motivos de prudencia y volvieron a Quimiri donde se encontraban más protegidos por los nativos.

Así estaban las cosas cuando llegó a Quimiri una compañía de treinta soldados españoles acompañando al dominico fray Tomás de Chávez. Cuando los indios vieron por primera vez las armas de fuego que llevaban los soldados, no solo quedaron sorprendidos sino que se aterrorizaron, lo cual le vino muy bien al cacique Zampati para, engañando a los frailes, intentar montar un motín indígena contra los soldados y, de paso, deshacerse de los misioneros. Y puso en marcha su nuevo plan: convenciendo al padre Chávez, le facilitó balsas para que subiera por el Perené acompañado por los dos franciscanos quienes les allanarían el camino de la evangelización pues conocían a los nativos y hablaban su lengua.

Por caridad y compañerismo hacia el padre dominico a fin de no dejarlo solo, los frailes franciscanos aceptaron acompañarlo y cayeron de nuevo en la trampa. Organizaron dos grupos: uno iría por el río y el otro bordeándolo recorriendo las cincuenta leguas que separaban ambos puntos. Por el río irían el cacique Andrés, su mujer, cinco soldados españoles, el padre dominico y fray Jerónimo. El padre Cristóbal iría por tierra en el otro grupo. Cuando llevaban algo menos de dos días de navegación, el padre dominico enfermó gravemente, tuvo que bajar a tierra y ser de nuevo acompañado hacia Quimiri. De esta manera, no solo se libró de la matanza, sino que ni siquiera se enteró.

Cuando el grupo de fray Jerónimo llegó al lugar denominado Las Cañadas, en el cual se forman grandes turbulencias en el río, fueron atacados por arqueros con flechas que estaban apostados en unos estratégicos lugares, donde no eran vistos pero que eran conocidos por el cacique que momentos antes, se había tirado al río y a nado llegó a la orilla. Todos los soldados españoles murieron salvo un joven de menos de veinte años.

Cuando el cacique llegó a tierra se dio cuenta de que los indios atacaban a los soldados pero no tiraban contra fray Jerónimo. Esto lo irritó sobremanera y ordenó que le dispararan. La mujer del cacique le rogó que no lo hiciera, pero Zampati, enfurecido, golpeó a su propia mujer tirándola al suelo y ordenó de nuevo matar al fraile. Tanto era el cariño que los nativos le tenían a fray Jerónimo que se negaron a acatar las órdenes del cacique diciéndole que ya habían matado a los soldados, quienes podrían ser sus verdaderos enemigos, mientras que el fraile era inofensivo y bueno y no tenían por qué matarle. El cacique cada vez más irritado, ordenó que lo mataran y dos indios obedecieron dándole dos flechazos en el pecho, pero no en el corazón.

Fray Jerónimo Jiménez, herido, se puso de rodillas encima de la balsa y cogiendo entre sus manos una cruz que llevaba encima, bendijo a quienes lo habían asaeteado y levantando los ojos al cielo, se puso a rezar cayendo medio muerto sobre la balsa. Los indígenas se negaron a seguir disparándole y el propio Zampati se echó al agua y al llegar a la balsa, quitó el hábito al fraile y lo remató con los remos. Era el 8 de diciembre del 1637.

Después de haber matado al hermano Jerónimo Jiménez, ordenó que buscaran al padre Cristóbal Larios y a los soldados que lo acompañaban. Les montaron una emboscada en una cuesta en la que no tenían escapatoria ya que tenían que subirla a gatas y allí empezaron a tirarles flechas. Hirieron al padre y aunque este les suplicó que no lo matasen, la respuesta fue una lluvia de flechas de manera que cayendo mortalmente herido, rodó cuesta abajo hasta llegar a los pies de Juan de Vargas Valdés, quién abandonándolo se echó a la fuga junto con otro soldado llamado Juan de Miranda. El cacique, le quitó los hábitos y los vasos sagrados al fraile y lo dejó abandonado en la selva. Era el 11 o el 12 de diciembre de 1637. Fue el propio Juan de Vargas quién posteriormente contó lo que había ocurrido.

Grosso modo eso es lo que ocurrió. Eran dos frailes santos que estaban realizando su labor evangélica en tierras peruanas, que murieron como mártires, que como tales son conocidos, pero de los cuales desconozco si tienen Causas abiertas.

Antonio Barrero

Bibliografía
– Izaguirre, B. y Sáiz, F., “Historia de las Misiones Franciscanas en el Oriente del Perú”, Lima, 2002.
– Tapia, A., “Historia de la parroquia de San Ramón”, San Ramón, 2014.

Enlace consultado (05/06/2015):
– http://peru-cristiano.blogspot.com.es

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23 pensamientos en “Mártires franciscanos del Perené

  1. Lloré de lágrimas de emoción al ver la beatificación de uno de los que mayor devoción he tenido en mi vida: Monseñor Oscar Arnulfo Romero, desde entonces siempre he tenido devoción a los mártires, aunque se las dolorosas circunstancias en las que vivieron y murieron; ahora Antonio nos presentas a dos franciscanos que murieron mártires a manos de los indígenas por la evangelización del Perú, aunque la evangelización de América para mi siempre será un periodo controvertido, por un lado vinieron hombres que sin intereses materiales su única misión era llevar la palabra de Dios a quienes no la conocían, ya sea un Fray Junípero Serra, un Fray Margil de Jesús, un San Francisco Solano y otros, ppr otro lado nos impusieron de manera arbitraria una fe con la espada en la mano, destruyendo nuestra cultura, imponiendonos la sumisión y el vasallaje, quemando nuestros códices (algunos) derribando templos, y forzando q nuestros antepasados al bautismo, ya sea un fray Diego de Landa, un Fray Toribio de Benavente y otros. No digo que sea el caso de nuestros mártires, ni de muchos misioneros, como los que nos presentas, pero en si, la conquista de América que se justificó en Nombre de Dios, de la Iglesia y del Rey por supuesto y que no sirvió mas que por intereses materiales, fue un proceso de cristianización forzada, destrucción de la mayoría de nuestra cosmovisión y sumisión, hoy no se justifica claro está, aunque considero el contexto y las circunstancias, espero que nos hables de otro de estos mártires Fray Gregorio de Ibi, capuchino

    • René,
      Estoy completamente de acuerdo contigo en que el descubrimiento del continente americano por parte de los europeos fue mucho más una conquista que una evangelización. Por supuesto que hubo muchísimos misioneros que, de buena fe, iban a predicar la fe en Cristo, pero muchos conquistadores, a las órdenes de los reyes de España y Portugal y con la complicidad de Roma, iban únicamente a extender sus imperios, esquilmar los tesoros y materias primas locales, subyugar a los nativos y conquistar más con la espada que con la cruz.

      Por eso, hoy en día, somos muchísimos los que lo reconocemos y sentimos vergüenza por lo ocurrido, aunque bien es verdad que hay que reconocer que también se hicieron muchas cosas buenas como llevar nuevas culturas y avances técnicos, una lengua común en incluso mezclar los genes de ambas razas mediante las uniones matrimoniales. Pero se cometieron muchos, muchísimos abusos y el propio Papa Francisco, en viaje ahora mismo por tres países hermanos lo ha reconocido y pedido perdón públicamente.

      El Santo Padre, en nombre de la Iglesia ha dicho textualmente: “Pido humildemente perdón, no solo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos indígenas durante la llamada conquista de América”. Yo creo que no se puede decir con mayor contundencia. Ha llamado a las cosas por su nombre: crímenes y eso ha de avergonzarnos.

      Seguro que nuestros dos mártires franciscanos de hoy, que por cierto eran nativos, son de los que únicamente iban armados con la cruz y prueba de ello es, como los nativos los querían y protegían. Fueron muchos, muchísimos, los hijos de San Francisco, Santo Domingo, …, los que con la cruz en la mano, evangelizaron, curaron, enseñaron a leer y escribir y se entregaron totalmente. A estos, tenemos el deber de honrarlos y reconocerles su trabajo.

      • Antonio, yo reconozco que los españoles que nos conquistaron también hicieron cosas buenas, pero darnos una lengua común fue mas por imposición, me hubiera gustado aún conservar nuestras lenguas, como el náhuatl, el totonaca, el maya y muchos. Ahora en la actualidad esas lenguas de nuestros antepasados se están perdiendo. Tal vez yo siga hablando nuestra lengua común pero quisiera aprender la lengua con que hablaron nuestros antepasados. Es cierto que muchos religiosos e hijos de San Francisco y santo Domingo como Fray Bartolomé de las Casas, Fray Juan de Sahagún (quien quiso rescatar nuestra cultura con sus investigaciones), Fray Junípero Serra (beatificado), y Fray Margíl de Jesús, defendieron con la pluma y en el púlpito contra las atrocidades que los conquistadores cometían. Pero hubo hijos de San Francisco como Fray Juan de Zumárraga, fray Diego de Landa y otros que quemaron nuestros códices, persiguieron los cultos ancestrales, y destruyeron nuestra cultura, Antonio, si ves este comentario no me interpretes que sea yo rencoroso, aunque a veces me da tristeza de lo que perdimos, los conocimientos en herbolaria, astronomía, matemáticas, etc. Sino que solo expongo los hechos, ahora sobre los Frailes martirizados que nos presentas, solo y sin interés propio llevaban la palabra de Dios, sin hacer daño a los demás y seguro que defendieron a los indígenas y fueeon mártires, lo que quisiera investigar es que si hay causa abierta

        • Yo no me puedo molestar por lo que dices porque llevas muchísima razón. Fue un auténtico crimen no solo el intentar acabar con algunos pueblos, sino aniquilar y destrozar su cultura, sus libros, sus monumentos, sus costumbres. Por eso simpatizo con todos los movimientos americanos indígenas que intentan recuperar su patrimonio lingüistico y cultural. Creo que en eso deben colaborar todos los gobiernos latinoamericanos y los gobiernos español y portugués a fin de reparar, al menos en parte, el daño causado.

    • René:
      Uno de los misioneros que más quiso a los indígenas y que fue más querido por ellos fue Fray Toribio de Benavente, al que apodaron Motolinia, “el pobrecito”. No se si haya cometido el error de quemar códices, que por lo que sé, no es el caso y si lo
      hizo, su apostolado entre los indígenas pago con creces este detalle. Junto a Fray Martín de Valencia, Fray Bartolomé de las Casas, Beato Junípero Serra (al que se le detuvo su proceso de beatificación por supuestos maltratos a los indígenas antes de ser beatificado Por San Juan Pablo II), Fray Vasco de Quiroga, y otros más, es justísimo nombrar a Motolinia, incluyendo a Fray Juan de Zumárraga, que si bien hizo destruir muchos teocallis, fue un invencible defensor de los indígenas ante los abusos de los otros conquistadores.

      • Humberto ahora yo soy el que te pondré el pero con fray Juan de Zumárraga quien a pesar de que por un tiempo fue “defensor de los indios” así en comillas, tiene una grave culpa por la cual su causa de canonización no creo que llegue a buen termino nunca. Y esto es que fray Juan de Zumárraga hizo quemar al cacique de Texcoco recién convertido por haberlo encontrado realizando de nuevo cultos idolátricos y esto lo hizo a pesar de que había una prohibición de quemar a indígenas recién conversos que volvieran al error.

        • André, desconocía este dato por completo, te agradezco tu aportación. Fíjate que como díría Toño, ni pongo rey o reina e lo que respecta a su causa, que se está incoada, San Francisco de Borja mientras fue Virrey de Cataluña, hizo ajusticiar a algunos bandidos, y otro tanto hizo el Beato Pío IX. No estoy de acuerdo con la pena de muerte, pero opino que en su momento fue necesario la aplicación de este castigo.
          En el caso de un relapso como es el cacique de Texcoco, claro que no es lo mismo, pero las costumbres de entonces eran otras. Me gustaría mucho por favor que me compartieras algunas fuentes para estar mejor enterado de este asunto.
          Gracias.

          • Humberto,
            ¿Qué dices? ¿Que el castigo con la pena de muerte pudo ser necesario en algún momento? ESTOY COMPLETAMENTE EN DESACUERDO CONTIGO. Ningún ser humano estará nunca legitimado para quitarle la vida a otro ser humano y este castigo me parece una aberración se aplique a quién se aplique y lo aplique quién lo aplique. Ni Francisco de Borja, ni Pio IX, ni el “sursum corda”.

          • Toño, no estoy de acuerdo con la pena de muerte, no solo por atentar contra la dignidad humana sino por todos lo puntos legales que quedan fuera y más perjudican que dañan. En un sistema judicial para una sociedad, este tipo de castigo fue un mal menor, siempre y cuando se aplicara rectamente, pero tu bien sabes que dejas más vacíos que buenos resultados.
            En la actualidad, muchos piden en mi patria su aplicación, porque la delicuencia ha sobrepasado las instituciones, y si se aplicara el ojo por ojo, creo que no se saldaría el dolor que se ha causado, pero pienso que no es con la violencia como se responde a la violencia, la sociedad humana ha evolucionado y estos procesos deben omitirse. Si en un momento dado muchos actos o inventos del ser humano fueron útiles y ahora son obsoletos, lo mismo es con la pena de muerte, se ha evolucionado a un punto donde no se debe tener ni como posible opción o como buena opción.
            Finalizando, sobre la pena de muerte como castigo, como resultado de una guerra justa ( ¿hay alguna que lo sea?) y en defensa propia, acepto solamente la última, porque el instinto de supervivencia es emocional, a veces instintiva y reflexiva. Pido a Dios nunca hallarme en esta situación porque en lo personal, no puedo matar ni un pollo y pienso que sería más fácil que maten a mi que yo a alguien.

          • Ya se que tu no apruebas la pena de muerte, pero utilizastes la expresión “que en su momento fue necesario la aplicación de ese castigo” y en eso es en lo que yo digo que también disiento. Nunca pudo estar justificado este castigo por mucho que en un momento de ira, se te pueda venir esa idea a la mente.
            Fijate: Hoy en España se ha encontrado a un bebé de dos semanas, metido vivo en una bolsa de basura y echado en un contenedor de basuras. Gracias a Dios ha podido salvarse. Ante esta salvajada, se te vienen a la cabeza todo tipo de ideas contra el criminal que ha hecho este acto, pero luego recapacitas, quieres que lo cojan y lo castiguen severamente, pero la pena de muerte, no, por grave que sea el crimen que ha cometido.

      • Se que fray Toribio de Benavente fue tambien en su tiempo un defensor de los indigenas pero tambien en sus escritos defendía que el nativo se sometiera al encomendero y que el encomendero sea guardian de la fe cristiana del nativo y como el sistema de encomiendas se aplicó con muchos abusos el plantear esta teoría justificaba el abuso de los encomenderos hacia los nativos, y con la causa de Fray Juan de Zumárraga, estoy de acuerdo de que es un gran estorbo el asunto del cacique de Texcoco, y una aclaración, Vasco de Quiroga no era fraile, era abogado que por voluntad del rey que ejercía el patronato de la Iglesia fue nombrado obispo

  2. Antonio voy a preguntarte algo que me temo no podras responderme porque no se mencione en fuentes o demas.
    ¿No fue juzgado el cacique por estos asesinatos?
    Me ha emocionado el articulo en algunas partes,gracias por darnos a conocer a estos dos martires de los que desconocemos si tienen o tendran causa abierta algun dia.

    • Abel,
      Sabemos que a mediados de ese siglo XVII este cacique se sublevó en el bajo Urubamba y que lo mismo hicieron los indígenas liderados por Mangoré y por Siquirincho. Pero con total certeza no puedo contestarte a eso que me preguntas, aunque pienso que esas fechorías y otras no les debieron salir gratis a este cacique, ya que al quedar un soldado español superviviente, seguro que los militares españoles se enteraron de estos asesinatos contra los suyos y no es raro que, también por esto, se tomaran la revancha. Seguro que en las refriegas pagaron muchos justos por pecadores.

  3. Gracias, Antonio. Leyendo este artículo me he acorado de la Sierva de Dios Irma Cleusa Rody, misionera que fue también brutalmente asesinada por los índigenas a los que dedicó su vida, en el Brasil, y hace muy poco. Algún día hablaré de ella.

    Sobre los conflictos que habéis mencionado, poco más puedo decir aparte de lo que habéis comentado. La hostilidad y resistencia de los pueblos locales a la aculturación y evangelización del conquistador es comprensible porque ya sabemos que esa conquista no tuvo nada de benigna ni desinteresada, salvo por unas pocas voces discordantes que fueron ahogadas o ignoradas. Pero ver estos episodios de indígenas masacrando a los de su propia sangre, sus propios hermanos, es doloroso. Ojalá se les haga justa memoria como se les ha hecho ya a tantos otros y otras asesinados en similares circunstancias.

    Hoy estoy muy feliz porque al final se ha cumplido lo que tanto he deseado desde hace seis años y por lo que tanto he rezado: he logrado aprobar la oposición 😀 ¡Bendito sea Dios, y las santas mártires! Me siento realmente bendecida en el día de hoy, después de lo sufrido últimamente…

    • Pues felicidades Mel, apenas a mi comienza la etapa universitaria, asi que haré lo que dijo San Benito, ORA ET LABORA, trabajar bastante esforzarme y rezar mucho. Y sobre Sor Irma Cleusa estoy investigando algo, me recuerda a su caso a los Siervos de Dios Monseñor Alejandro Labaka e Inés Arango

    • Ana María,
      Por su puesto que en primer lugar hay que decir: “¡Bendito sea Dios!”.
      Pero dicho esto, tu has recogido el fruto de lo que has sembrado y cultivado durante muchísimas horas, con ratos buenos y ratos malos, con alegrías y con agobios. Nadie, absolutamente nadie, te ha regalado nada y por eso tienes -mejor, tenemos -, motivos para la alegría, no solamente tu sino todos los que te queremos.
      Como decía Santa Teresa: “Dios aprieta pero no ahoga” y ya verás como pronto te sacan de la lista y empiezas a trabajar como docente.

      • Tambien estoy alegre de que por fin lo hayas conseguido, arduo trabajo, paciencia y perseverancia por fin rindieron frutos. Mel Dios le guía derechoto, no faltan momentos difíciles, y yo voy a ser maestro de Historia espero que Dios me acompañe en universidad, después de la beatificación de Romero este es otro momento que no olvido

  4. Enhorabuena Ana María, puedes sentirte muy orgullosa de tu trabajo. Has logrado aprobar, y nosotros nos unimos a tu alegría de que por fin puedas empezar a trabajar.

    Gracias Antonio,
    Leyendo la vida y martirio de estos mártires hijos de San Francisco de Asís me viene a la mente esta pregunta, ¿cuantos misioneros de buena voluntad morirían así, pagando los abusos de los que llevaban otros intereses?. Estoy seguro de que muchos abrazarían la Fe de Cristo de muy buena gana, conociendo el evangelio y viendo el ejemplo de estos frailes , pero cuando se caldeaba el ambiente por culpa de otros intereses, todos ” se meterían en el mismo saco”.
    Que Dios tenga en su gloria a todos estos misioneros y nativos que murieron victimas de intereses que no tenían que ver con la Fe.

    • David,
      Yo no conozco el elenco de los misioneros que murieron como mártires durante los años de la colonización o conquista de América, pero sin lugar a dudas, debieron ser muchos a causa de las inquinas levantadas por las actitudes belicosas de agunos conquistadores, por las intrigas y hechizos de algunos brujos locales y solo Dios sabe por cuantas razones más.
      No se si las diócesis hispanoamericanas y las correspondientes Órdenes religiosas llevarán ese recuento ni cuantas Causas de beatificación estén incoadas.
      Este es un tema que yo no he estudiado, desconozco si existe algún trabajo serio hecho al respecto y si alguien supiera algo en concreto, yo sería el primero en agradecer esta información.

  5. Gracias Toño por darnos a conocer la vida de estos misioneros que fecundaron con su sangre el ministerio apostólico que vinieron a hacer a América. Como ellos, todo este continente, hay muchos testimonios semejantes que emocionan y edifican, valga mencionar de pronto los Santos Mártires Isacc Jogues y compañeros, los Beatos Mártires de Nadal, por decir algo.
    Sobre lo que refieren Abel y tú sobre un elenco escrito de todos estos mártires, yo puedo decir que tengo un libro que refiere los nombres (supongo que todos) de los misioneros mártires en la Nueva España, sólo incluye nombres y fechas, si es de tu interés, te comparto el elenco.
    Finalmente, que bueno que en esta página se ha conservado y recordado estos nombres, es una de las intenciones de San Juan Pablo II, conservar la memoria de los testigos de cada iglesia particular.
    Saludos.

    • Muchísimas gracias, Humberto, por tu comentario.
      Yo te agradecería me facilites el listado de esos misioneros mártires de la Nueva España, aunque solo incluya nombres y fechas. Si de algunos de ellos conoces su lugar de enterramiento, también me interesa ese dato.
      Un abrazo,

  6. Antonio muchas gracias por darnos a conocer a estos mártires desconocidos y que como muchos otros religiosos que murieron difundiendo el evangelio en el Nuevo Mundo están en el olvido desgraciadamente, son un ejemplo todos ellos como ya dijeron los demás de lo bueno que si tuvo la conquista, esperemos que pronto se les abra causa.

    • Dios lo quiera.
      Nuestro amigo Humberto nos va a facilitar la lista de los misioneros que dieron su vida predicando el evangelio o defendiendo a los indígenas americanos.

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