San Máximo Sandovich, sacerdote ortodoxo polaco mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del santo.

Fotografía del santo.

Máximo Sandovich es uno de los primeros mártires de la Iglesia Ortodoxa en el siglo XX, ya que fue fusilado en Gorlitz, sin proceso alguno, el día 6 de agosto del año 1914 y no lo hicieron los comunistas, sino el régimen austro-húngaro que combatía a la ortodoxia con todos los medios a su alcance.

Máximo había nacido el día 1 de febrero de 1882 en el pueblo de Zdynja, en el territorio de Galicia, perteneciente al distrito de Gorlitz, región que estaba en la frontera entre Polonia y Ucrania. Sus padres se llamaban Timoteo y Cristina, eran personas muy devotas y desde muy pequeños inculcaron en el niño un profundo amor a Dios, a la Iglesia y a su pueblo. El padre era dueño de una granja y salmista de la Iglesia Greco Católica de la Protección de la Madre de Dios; su madre era ama de casa. Como se dieron cuenta de que el niño era muy despierto y estaba dotado para los estudios, después de asistir a clases en Gorlitz y en Jaslo, lo enviaron a la escuela de la ciudad de Novyj Sanc. Cuando concluyó los estudios quiso recibir instrucción teológica, por lo que sin el consentimiento de sus padres, ingresó en la escuela de los monjes greco-católicos basilianos de Cracovia. Pero tres meses después se dio cuenta de que el estilo de vida de los monjes no se correspondían con su forma de ser, se sintió decepcionado y con la intención de buscar algo más auténtico, cruzó la frontera y se marchó a la Laura de la Dormición de Pochaev en Volynja acercándose al arzobispo Antonio Chrapowicki de Volyn y Zhitomir, que era uno de los coordinadores financiados por Rusia para la promoción de la Ortodoxia en la región de Galicia, mayoritariamente greco-católica.

Viendo el deseo de Máximo de proseguir sus estudios teológicos, el metropolita Antonio lo envió al seminario de Zitomir. Ante de finalizar sus estudios, durante una de las visitas a su familia, al futuro sacerdote se le ofreció la parroquia ortodoxa de Rastro, donde de manera colectiva, los uniatas católicos se estaban convirtiendo a la ortodoxia; fue entonces cuando Máximo se convirtió a la ortodoxia. Concluidos sus estudios en el año 1911, antes de ordenarse, se casó con una joven local llamada Pelagia Grygoruk, hija de un sacerdote ortodoxo de Novi Berezów y poco tiempo después, el 17 de noviembre, el propio metropolita Antonio lo ordenó de sacerdote ofreciéndole permanecer en su diócesis. Como Máximo amaba profundamente a su pueblo, rechazó la posibilidad de llevar una vida tranquila y decidió escoger la difícil vida de misionero difundiendo la ortodoxia entre sus connacionales greco-católicos de Lemkowszczyzna, situada en la zona polaca de los Montes Cárpatos.

preguntasantoral_anticopia_articulo20150720

Icono del Santo.

Icono del Santo.

Según Bernardette Wojtowicz-Huber, la campaña llevada a cabo para expandir la ortodoxia estaba instrumentalizada como medio de expansión de la influencia rusa. Destacados miembros pro-rusos interactuaban con los honestos partidarios de la Ortodoxia organizando reuniones propagandísticas en sus propias casas en las que debatían sobre algunas modificaciones introducidas en las liturgias uniatas, como por ejemplo, la eliminación del eslavo eclesiástico. Estas personas, cuando comprobaban que iban a ser identificados por la policía local, cambiaban de dirección marchándose a otras localidades. Para la gente sencilla, la transición hacia la ortodoxia suponía el regreso a sus tradiciones y creencias ancestrales y, en consecuencia, el acercamiento de la región de Galicia a Rusia. Esto puso en sobre aviso a las autoridades austriacas que se dieron cuenta que se utilizaba la actividad pastoral de los sacerdotes ortodoxos ordenados en Rusia, quienes no tenían el consentimiento del metropolitano de Bukovina para ejercer en su jurisdicción de Galicia. Los políticos utilizaban la religión y muchos sacerdotes ortodoxos, de buena fe, se dejaron utilizar.

En este ambiente, en el mes de noviembre del año 1911, Máximo llegó con su esposa a su pueblo, a Zdynja (situada en aquella zona). El padre Máximo carecía de ese permiso, pero insistió en que su superior inmediato era el patriarca de Constantinopla y como la Iglesia Ortodoxa era legal en Austria, consideraba que todo sacerdote ortodoxo podía ejercer libremente su ministerio en aquella región. Así, el 2 de diciembre celebró su primera Divina Liturgia en la zona de Hrab.

Pero muy pronto y sin que él lo buscara se granjeó algunas enemistades, entre ellas la de un profesor ucraniano llamado Leo, quienes se inventaron acusaciones falsas para conseguir que tanto él como sus parroquianos fueran perseguidos por las autoridades austriacas. Así, pocos días después de su primera celebración litúrgica, fue arrestado, encarcelado por espacio de ocho días y condenado a pagar una multa de cuatrocientas coronas. No obstante estas vejaciones, él continuó con su actividad pastoral. La policía clausuró la casa donde él celebraba, pero él continuó haciéndolo en una pequeña capilla donde se reunía en torno a él una buena cantidad de fieles ortodoxos. Los policías, airados, no solo se dedicaron a perseguir al sacerdote, sino a los fieles más comprometidos, más activistas, a los cuales amenazaban con pagar sendas multas si no renunciaban a la ortodoxia. El 16 de enero del 1912, el padre Máximo fue arrestado nuevamente y encerrado por espacio de siete semanas en la prisión de Jaslo, acusándosele de hacer política a favor de Rusia. El se defendía diciendo que “mi única política es el santo Evangelio”. Una vez cumplida la condena, reanudó su trabajo misionero a favor de la ortodoxia y como personalmente mantenía muy buenas relaciones con el clero católico uniata, era muy bien aceptado por la comunidad local.

Monumento llamado “Gólgota de Lemko”, construido por el nieto del santo sobre su tumba.

Monumento llamado “Gólgota de Lemko”, construido por el nieto del santo sobre su tumba.

Según Bernardette Wojtowicz-Huber: “Maxim Sandowycz tenía una extraordinaria personalidad. A pesar de la prohibición de las nuevas actividades, mediante su carisma, su profunda fe y su buena reputación, fue creciendo hasta convertirse en un símbolo de la comunidad”. En esta popularidad contribuyó el aspecto económico pues distribuía entre los pobres todo el dinero recogido durante las celebraciones litúrgicas y el que recibía desde Rusia para la construcción de nuevas iglesias a condición de que retornaran a la ortodoxia. Esto, para la población pobre local era vital por lo que parte de las comunidades rurales se pasaron a la ortodoxia, pero para las autoridades austriacas no era más que una forma deshonesta de hacer proselitismo.

El 28 de marzo del 1912 se marchó con su esposa a Lviv a fin de comprar cirios para su capilla. Desde allí se acercó a visitar a un amigo sacerdote que vivía en Gudynja a fin de que lo confesara. Al día siguiente, en la casa del padre Ignacio Hudyma – así se llamaba su amigo -, se presentaron los gendarmes, quienes arrestaron a los dos sacerdotes acusándoles de ser espías rusos. Ambos estuvieron en arresto preventivo por espacio de dos años, durante los cuales recibieron muchísimas muestras de solidaridad. El arzobispo Antonio ordenó rezar por ellos en todas las celebraciones litúrgicas e incluso se organizaron manifestaciones en su favor, a una de las cuales acudieron más de ochenta sacerdotes católicos de rito bizantino (uniatas). El 6 de julio del 1914, el tribunal de Lviv, compuesto por polacos, los declaró inocentes dictaminando que ninguno de los dos sacerdotes estaban implicados en maniobras políticas que intentaran el acercamiento de Galicia a Rusia, separándola del Imperio austro-húngaro. Entonces, Máximo Sandovich retornó a su pueblo, Zdynja, y poco tiempo después reinició las celebraciones litúrgicas en la capilla de Hrab, aunque solo fue durante tres semanas.

Traslado de las reliquias desde Zdynia a Gorlitz.

Traslado de las reliquias desde Zdynia a Gorlitz.

El 1 de agosto de 1914, cuando se inició la Primera Guerra Mundial, en aquellas regiones de los Cárpatos se inició una verdadera persecución contra los ortodoxos, ya que los austríacos veían en cada ortodoxo a un espía ruso. El Imperio austro-húngaro y Rusia estaban en bloques opuestos y mientras los primeros recelaban de los ortodoxos, los segundos lo hacían de los uniatas. El día 4 de agosto San Máximo dejó por última vez su casa pues le esperaba el martirio, por defender su fe ortodoxa. Fue arrestado, junto con su esposa Pelagia, que estaba encinta, su hermano Nicolás, su madre y su anciano padre, quienes se vieron forzados a marchar a pie hasta la prisión de Gorlitz, empujados por las bayonetas de los gendarmes. En la cárcel fueron puestos en celdas separadas, negándoles la posibilidad de verse unos a otros.

Sin hacer ningún tipo de indagaciones ni mucho menos un proceso, por decisión de un oficial alemán de nombre Dietrich, que era conocido por ser una persona cruel y sádica, a las cinco de la mañana del día 6 de septiembre, fue llevado al patio de la cárcel de Gorlitz para ser fusilado. Dos soldados lo cogieron y al darse cuenta a donde lo llevaban y qué intenciones tenían, les dijo: “Se por qué me sostienen. No hace falta porque voy a ir en paz adonde quiera que deseen”. Aunque los presentes comenzaron a burlarse de él, caminó con calma hasta la pared del patio de la cárcel. Allí, el capitán Dietrich le arrancó la cruz que llevaba en el pecho, la arrojó al suelo y la pisoteó. A continuación pintó con tiza blanca una cruz sobre su sotana a la altura del pecho a fin de que los verdugos atinasen en los disparos.

Viendo que se acercaba su hora suprema y aceptándola como voluntad de Dios, dijo en voz alta: “Señor, bendíceme”. Mientras recibía los disparos, dijo: “Viva la santa ortodoxia, viva la Santa Rusia”. Cuando cayó al suelo, Dietrich le disparó tres tiros en la cabeza. Testigos presenciales de la ejecución dijeron que el cuerpo del sacerdote mártir fue arrojado a un foso en el cementerio de Gorlitz, sin recibir ningún tipo de sepultura cristiana. Los parientes del padre Máximo, entre ellos su esposa y su padre, junto con varios miles de inocentes, fueron deportados a Talerhof. En medio de diversos sufrimientos morales y físicos y pasando mucha hambre, la esposa del padre Máximo dio a luz un hijo, al cual le puso el nombre de su padre.

Urna de las reliquias en la parroquia ortodoxa de Gorlitz (Polonia).

Urna de las reliquias en la parroquia ortodoxa de Gorlitz (Polonia).

Gracias al empeño de su padre, el anciano Teodoro Sandovich y al sostenimiento espiritual y económico de muchísimos fieles ortodoxos originarios de Lemkowszczyzna y que habían tenido que emigrar a Norteamérica, en el verano del año 1922 los restos del padre Máximo Sandovich fueron exhumados y trasladados a su pueblo natal. Poco tiempo después, sin atender a las amenazas de las autoridades civiles, los sacerdotes ortodoxos de la Galicia occidental cumplieron el rito de dar sepultura cristiana al sacerdote mártir según las normas de la Iglesia Ortodoxa. Desde ese momento, la tumba del mártir se convirtió en meta de peregrinación ortodoxa y sobre ella, de manera permanente, estaría encendida una lámpara como símbolo de la luz de la palabra de Dios.

Terminada la Segunda Guerra Mundial, aunque su culto no estaba oficialmente sancionado, en algunas iglesias ortodoxas comenzaron a exponerse iconos del padre Sandovich, pero por aquel entonces, debido a las condiciones políticas de Polonia, la canonización no pudo realizarse. El setenta aniversario de su muerte si que se celebró con toda solemnidad y en el 1992 comenzó a prepararse la canonización del sacerdote mártir, recogiendo los relatos de los testigos y toda la documentación disponible. El 7 de julio de 1994, el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Autocéfala de Polonia aprobó la resolución sobre la canonización del padre Máximo, ceremonia que se llevó a cabo el día 6 de septiembre. Durante los días 9 y 10, en Zdynia se celebraron diversos actos en los que estuvieron presentes representaciones oficiales de los gobiernos de Polonia, Ucrania, Eslovaquia, Canadá y Estados Unidos. La ceremonia de canonización oficiada por todo el episcopado ortodoxo polaco, contó también con la asistencia de representaciones de las Iglesias Ortodoxas de Chequia, Eslovaquia, Estados Unidos y del patriarcado de Constantinopla. El 3 de abril del año 2001, el Santo Sínodo de la Iglesia ortodoxa Rusa decidió incluirlo entre los santos de Galicia, celebrados en la Eparquía de Lviv.

Monumento llamado “Gólgota de Lemko”, construido por el nieto del santo sobre su tumba.

Monumento llamado “Gólgota de Lemko”, construido por el nieto del santo sobre su tumba.

En el año 2003, sobre la tumba del mártir, su nieto Miguel Sandovich, diseñó un nuevo monumento que es conocido como el “Gólgota de Lemko” y el 28 de noviembre del año 2006, se decidió trasladar las reliquias de San Máximo Sandovich desde el cementerio de Zdynia hasta la iglesia parroquial de Gorlitz. La exhumación se realizó el 6 de agosto del año siguiente y durante un mes, los restos estuvieron expuestos en la iglesia de Zdynia. El 5 de septiembre del año 2007, las reliquias fueron llevadas solemnemente a Gorlitz, acompañadas por toda la jerarquía polaca y contando con la presencia del cónsul de Austria en Polonia. Las reliquias están puestas en el lado derecho del iconostasio, en un ataúd de roble teñido de color cerezo, obra de Miroslaw Trochanowski. Su fiesta se celebra el 6 de agosto (día del martirio) y el 6 de septiembre (día de la canonización).

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Charkiewicz, J., “Los mártires del siglo XX. Martirio de la ortodoxia en Polonia en las biografías de los santos”, Varsovia, 2008.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum orientalium, tomo II”, Città Nuova Editrice, Roma, 1999.
– Wojtowicz-Huber, B., “Los padres de la nación: el clero greco-católico en el movimiento nacional ruteno en Galicia (1867-1918), Varsovia, 2008.

Enlace consultado (30/06/2015):
– https://akatystarz.wordpress.com/2014/09/08/akatyst-ku-czci-swietego-meczennika-kaplana-maksyma-gorlickiego/
– http://orthodoxwiki.org/Maxim_Sandovich

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

10 pensamientos en “San Máximo Sandovich, sacerdote ortodoxo polaco mártir

  1. He leído con interés la vida de este Santo Mártir, víctima de un sistema político que abanderó la religión católica para en nombre suyo financiar sus intereses.
    No dejo de sentir cierto pesar por lo que él batalló para encontrar la plenitud de su vocación cristiana y sacerdotal, yo como católico siento tristeza por los hermanos que se van de esta iglesia buscando una respuesta a su fe cristiana.
    No dejo de pensar como la división sigue afectando la unidad de la Iglesia fundada por Cristo, cuando tanto del lado ortodoxo o del católico está la misma fe, los mismos sacramentos, el mismo amor y devoción a los santos y la Virgen María. Se perfectamente cuales son los puntos que nos separan, pero en verdad son muchísimas más las cosas que nos unen.
    Y pensar que los gobiernos civiles, en nombre de Cristo, juzgan y condenan a hermanos sólo por ser católicos, ortodoxos, reformados, qué contrariedad causamos al
    Mundo y que testimonio damos ante Dios.
    El juego de la alianza entre el trono y el altar y el principio de secum religio princeps, sicut religio populi, han dado mucha historia que contar, con páginas muy tristes.
    Toño, por lo que refieres, luego de su canonización, los restos de San Máximo petmanecieron otro tiempo en el cementerio. Yo pensé que los ortodoxos eran más celosos en este punto. Oye, y que pasó con la familia de San Máximo, ¿sus padres juan volvieron también a la ortodoxia? Porque no encuentro más razón en ello que fueron obligados a ser católicos de rito griego.
    Saludos.

    • Inicialmente, la familia de San Máximo era greco-católica y él también lo era. Yo no te puedo asegurar si después de la conversión de San Máximo a la ortodoxia y de su muerte, su familia le siguió los pasos. Yo presiento que sus padres posiblemente no, pero su esposa y sus descendientes, si. De todos modos, este es un tema que no he investigado porque realmente no m ha parecido de interés. ¡Cómo para mi es exactamente igual una cosa que otra! Ambas pertenecen a la única Iglesia de Cristo. Por eso, valoro muchísimo algunos acuerdos firmados por la Santa Sede y algunas Iglesias Ortodoxas en el sentido de que en caso de necesidad, los sacerdotes de una pueden atender a los fieles de la otra y viceversa.

  2. Gracias Antonio, por querer escribir sobre San Maxim, del cual te dije que conocía mas o menos los católicos vaya parece que con nuestros hermanos de otras confesiones hwmos sido mas inquisidores que reconciliadores, si contaran de algun mártir latino asesinado por ortodoxos se me vienen casos como el de los mártires ucranianos, pero si vemos los católicos romanos hemos hecho sufrir al pueblo ortodoxo que nos caiga la cara de vergüenza de asesinar o forzar el abandono de la cristiandad ortodoxa a ellos. Si no preguntemos a los mártires atonitas, a los mártires de Transilvania, al San Alvarez Mor Yulios y me dirán. Roma y el papa por ser el centro y cabeza de todo han tratado a los ortodoxos de cismáticos, descarriados etc. Ahora el imperio Austro húngaro fue un estado que quiso conservarse como potencia y aún así comenzaba a ver a los ortodoxos de espías de Rusia, otra potencia en decadencia, cuando meten a la religión por intereses propios

  3. Un episodio lamentable, una persecución bochornosa, una cantidad de víctimas del juego de poderes e ideologías jalonados por el proselitismo y el imperialismo. Paz al mártir. A quien no me quito de la cabeza es a su esposa, que se quedó viuda, fue deportada embarazada y tuvo que partir a su hijo en condiciones lamentables. Cuánto sufrimiento inútil. Y lo peor es que, ¿hemos aprendido algo desde entonces?

    • No hemos aprendido prácticamente nada, porque atrocidades como esa las seguimos viendo cada día, estén relacionadas de una u otra manera con las creencias religiosas o con las mafias que se aprovechan de esos ataques religiosos. Para muestra un botón: la niña siria de doce años, diabética, que muere de un coma porque el canalla que comandaba la barcaza tiró la insulina al mar. ¿No es eso igual de terrible que lo que padeció San Máximo? Pues de esa criatura inocente no nos acordaremos cuando pasen unos dias.

  4. Antonio leyendo tu respuesta al comentario de Humberto no tenia conocimiento de esos acuerdos firmados entre varias iglesias ortodoxas y la Santa Sede.
    Me parece perfecto,porque en caso de necesidad o algun caso grave si no hay un sacerdote catolico pueda atenderte uno ortodoxo o viceversa,yo no tendria ningun reparo,para mi serian (y son) lo mismo.
    Debo decirte que me ha impresionado el conjunto construido sobre su tumba por el nieto del santo.
    Pese a que pueda parecer muy sencillo emana una gran fuerza esa vision de las tres cruces,normal que lo llamen “Gólgota de Lemko”.

    • Abel,
      A bote pronto recuerdo el que se haya firmado con la Iglesia Ortodoxa Siria, con la Asiria y con alguna otra, pero como te digo, esto lo recuerdo por haberlos leido cuando fueron firmados.

      La primera foto que tuve de la tumba de San Máximo fue ese “Gólgota de Lemko” que me vino desde Polonia en una postal, aunque después he conseguido otras fotos desde distintos ángulos. Cuando fueron exhumados los restos del santo para ponerlos en la urna donde están, también me hicieron llegar fotos aunque no están digitalizadas. Luego, de la urna actual, si que hay varias en internet.

  5. Gracias Antonio.
    Me ha gustado mucho conocer la vida y trabajo por la ortodoxia de San Máximo.
    En esta etapa negra de la Historia del S. XX de su país, y de muchos países del mundo también, ha confundido el Evangelio con la política y por esa razón hemos visto las desastrosas consecuencias.
    San Máximo para nada confundió una cosas con la otra, aunque vemos que sus verdugos si que lo hicieron.
    Sobre el Gólgota de Lemko, opino lo mismo que nuestro compañero Abel. Para el nieto del Santo seria todo el esfuerzo del mundo poco con tal de ver la tumba de su abuelo bonita y dispuesta a los devotos.
    Que todos los mártires del S. XX rueguen por nosotros.

    • David,
      Que los políticos utilizaron – utilizan – la religión para mediante ella extender sus dominios es cosa más que clara y que algunos religiosos colaboraron en esta tarea, también lo es y si no, que se lo pregunten al metropolita Antonio Chrapowicki, que era uno de los coordinadores que financiados por el gobierno ruso intentaba influenciar en los dominios del imperio austro-húngaro haciendo proselitismo entre los uniatas. Por su parte, también los otros lo hicieron y uno de esos peones utilizados, sin lugar a dudas fue San Máximo. Que a él solo le moviera el interés por expandir el evangelio yo no lo voy a dudar, pero que utilizaba el dinero que recibía de Rusia para, posiblemente sin intención, hacer proselitismo, tampoco lo niego. Quimicamente puro no hay nadie, ni aun los santos.
      A mi me causa estupor cuando una iglesia impide que otra predique el evangelio en “sus dominios” bajo el pretexto de que ya están evangelizados, pero al mismo tiempo, ella hace lo mismo en el terreno de los otros. Es lo que en román paladino denominamos el ancho del embudo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA

*