Santa Felicidad (Felicitas) y sus siete hijos, mártires en Roma

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Lienzo de los mártires, obra de V. Morani (1856). Abadía de Santa Felicidad, Cava de Tirreni, Italia.

Lienzo de los mártires, obra de V. Morani (1856). Abadía de Santa Felicidad, Cava de Tirreni, Italia.

Hoy, según la Depositio martyrum, se celebra la festividad de siete mártires romanos – Jano o Januario (Jenaro), Félix, Felipe, Alejandro, Silvano, Vidal y Marcial – considerados hijos de una viuda romana, también mártir, llamada Felicidad (Felicitas). Aunque ella realmente es celebrada el 23 de noviembre, día de su martirio, los siete hermanos lo son hoy, día de su martirio. Esto ha hecho que en la práctica, se los celebre a todos juntos -madre e hijos- el día de hoy y así constan en muchas estampas y calendarios, por lo que aprovecharemos para hablar de todos hoy.

No faltan en la tradición judeocristiana la historia de madres martirizadas junto con sus hijos. Concretamente el ejemplo de la madre anónima con sus siete hijos varones ya se puede ver en el Libro de los Macabeos (la mártir pre-cristiana a quien los ortodoxos llaman Salomonia o Salomé, aunque también ha sido llamada Ana) y cuyo primer ejemplo notable en la tradición cristiana lo hallamos en la romana Sinforosa y sus siete hijos -de los cuales ya hemos hablado- en tiempos de Adriano; y, también, en Felicidad y sus hijos durante el reinado de Antonino Pío.

Como se trata de una historia muy elaborada que, posteriormente, debe ser matizada con críticas e indicaciones arqueológicas históricas, narraremos primero la passio de estos mártires para luego proceder a su interpretación. Esta passio nos ha llegado a través de dos textos, el primero de ellos, muy breve, se conserva en numerosos códices antiguos; y el segundo, que está relacionado con un traslado de reliquias a Benevento y que es un refrito sin ningún valor del primero.

Passio de los mártires
Según la passio más antigua, compuesta a finales del siglo IV o principios del V, Felicidad era una matrona perteneciente a una de las más ilustres familias romanas, y que había enviudado de su marido, el cual quizá era también cristiano, ya que permitió a su esposa el libre ejercicio de la religión a más de consentir en que se criasen en la fe los siete hijos de ambos. Al quedarse viuda, había recibido muchas otras ofertas de matrimonio, que ella había rechazado por criar a sus hijos en la fe cristiana. Se dedicaba a realizar actos de caridad y a los rezos continuos, en perpetua soledad y retiro.

Los mártires ante el tribunal de Publio. Estampa devocional en una caja de galletas francesas.

Los mártires ante el tribunal de Publio. Estampa devocional en una caja de galletas francesas.

La conversión de conocidos y amigos que generaba esta actitud cotidiana acabó por molestar a ciertos nobles romanos, y derivando en tan creciente impopularidad, que ciertos sacerdotes paganos que frecuentaban el foro se presentaron ante el emperador y la denunciaron diciendo: “Esta joven viuda está humillándonos e insultando a nuestros dioses. Por su intervención, muchos nobles están empezando a aborrecer a los dioses de Roma”. Antonino puso en manos del prefecto Publio -hay quien ha identificado a este personaje con Salvio Juliano, el jurisconsulto y redactor del edicto perpetuo- el caso, pero éste, antes de proceder de acuerdo con los formulismos legales en práctica, quiso tentar privadamente los medios persuasivos.

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A este fin, llamó a su presencia a la noble matrona y le expuso la necesidad en que ella estaba de atender a su propio prestigio ante la sociedad romana y de velar por el futuro de sus hijos. El magistrado, que en un principio la tratara con exquisitas deferencias y amabilidad, hubo de comprender muy pronto que perdía el tiempo con tales razones, y la amonestó severamente, amenazando con castigarla si no reparaba su falta sacrificando a los dioses. A lo cual replicó ella: “¡No me amenaces! El Espíritu de Dios está conmigo y resistiré cada uno de tus ataques” Él la increpó: “¡Desdichada! Si deseas morir, no destruyas a tus hijos. ¿Cómo tienes la crueldad de exponerlos a los tormentos y a la muerte? Ten piedad de estas tiernas criaturas que podrían aspirar a los más altos cargos del Estado.” “Mis hijos, exclamó Felicidad, vivirán para siempre, con Jesucristo, a quien son fieles. Si sacrifican a los ídolos, padecerán eternos suplicios. Tu piedad es tan sólo aparente, pues no eres más que un impío.” En vista de su nuevo fracaso, determinó proceder contra ella judicialmente, quizá con la esperanza de impresionarla.

La Santa exhortando a su hijo Jenaro a resistir los azotes. Lienzo de Giorgio Berti. Iglesia de Santa Felicidad, Florencia (Italia).

La Santa exhortando a su hijo Jenaro a resistir los azotes. Lienzo de Giorgio Berti. Iglesia de Santa Felicidad, Florencia (Italia).

Al día siguiente, hizo llamar a la madre y a los siete hijos al foro de Marte, haciéndolos comparecer ante su tribunal, de nuevo les pidió que enmendaran la ofensa hecha a los dioses, mas ellos se negaron. Felicidad, abrazándolos, alzó el brazo y les dijo: “¡Mirad al cielo, hijos míos! Alzad los ojos a lo alto, pues allí os está aguardando Jesucristo con sus Santos. Combatid todos valerosamente por la salvación de vuestras almas y mostraos fieles al amor de Dios”. Irritado por aquella actitud, Publio ordenó que abofetearan a la mujer y la sacaran del pretorio. A esto siguió la comparecencia de los siete hermanos. Uno a uno: acaso así resultaría más fácil vencerlos. El primero en presentarse fue Jano (Jenaro). Publio le prometió cuantiosos bienes si consentía en sacrificar a los dioses, y le amenazó con azotes si rehusaba. El joven le contestó con firmeza: “Lo que me propones es una insensatez, y yo me guío sólo por la sabiduría de Dios, el cual me dará la victoria contra tu impiedad”. Entonces mandó atarlo a una columna y azotarlo con varas. Fue azotado durante largo tiempo, en espera de que se rindiera, pero no dijo nada más y mandó arrojarlo herido a un calabozo, para que meditara su decisión.

A continuación, llamó Publio a los dos siguientes, Félix y Felipe. De nuevo les instó a que mostraran su respeto a los dioses. Félix le dijo: “No hay más que un Dios y es el que nosotros adoramos, y a quien rendimos el amor de nuestros corazones. No pienses arrebatarnos el amo de Jesucristo; no lo lograrán ni tus insinuaciones ni tus tormentos.” Lo mandó también a prisión, y a Felipe le dijo: “Nuestros invencibles emperadores te ordenan que, como buen romano, sacrifiques a los dioses omnipotentes”. “Pero, ¡si no son dioses!– respondió el joven-; ¡si no tienen poder alguno; ni son más que míseros e insensibles simulacros! Ten presente, señor, que quienes les ofrezcan sacrificios han de ser castigados con tormentos eternos. Por lo menos no nos quieras pervertir a nosotros”. Otro más que fue encarcelado.

La Santa obligada a presenciar el martirio de sus hijos. Lienzo de Francesco Coghetti (s.XIX). Ex-iglesia -hoy restaurante- de Santa Felicidad, Verona (Italia).

La Santa obligada a presenciar el martirio de sus hijos. Lienzo de Francesco Coghetti (s.XIX). Ex-iglesia -hoy restaurante- de Santa Felicidad, Verona (Italia).

Ya empezaba Publio a perder la paciencia, de modo que cuando tuvo ante sí al cuarto, Silvano, le dijo: “Veo que os habéis entendido todos con vuestra madre para menospreciar las órdenes de los emperadores. Bueno está; pero tened presente que seréis todos condenados a muerte”. Pero Silvano, y los demás hermanos que fueron pasando ante él, siguieron negándose a sacrificar y dando las mismas respuestas. A todos los encerró en la cárcel y aguardó la determinación del emperador ante aquella situación, que fue la condena a muerte. Mas, a fin de evitar en aquel momento un escándalo demasiado grande, y para que no pesara toda la responsabilidad de la horrible tragedia sobre el prefecto, las causas de los condenados fueron sometidas a varios jueves subalternos, los cuales debían aplicar la pena en diferentes formas.

Jenaro, el mayor de los siete, fue nuevamente azotado, esta vez con cuerdas armadas de bolas de plomo, hasta que murió. Félix y Felipe murieron apaleados a garrotazos; a Silvano lo arrojaron de lo alto de una roca, tirándolo de cabeza al suelo y desnucándolo, y luego arrojaron su cadáver al Tíber; los tres últimos -Alejandro, Vidal, Marcial- fueron decapitados. Esto acaecía el 10 de julio, día en que se celebra su fiesta, como decíamos. Por los datos anteriores, se comprenderá que los siete hermanos, entregados a jueces diferentes, no pudieron ser ejecutados en un mismo lugar de la ciudad de Roma, aunque sí lo fueran el mismo día. Según las Actas, al parecer apócrifas, los cuerpos de los mártires fueron abandonados a las aves rapaces y a otros animales carniceros, que milagrosamente los respetaron. Según la tradición exhalaban un suave perfume, y recogidos al favor de la noche por algunos cristianos, fueron honrosamente sepultados en las catacumbas próximas y honrados con profunda veneración.

¿Y qué pasó con Felicidad? Ella fue conducida de nuevo a prisión y allí permaneció durante cuatro meses, sometida a precarias condiciones y dedicada a la oración. Es evidente que Publio esperaba de ella su arrepentimiento, pero éste no llegó. Finalmente ella también fue decapitada, concretamente el día 23 de noviembre. Su cuerpo fue enterrado en las catacumbas del cementerio Máximo.

Martirio de la Santa, obra de P. Nogari (1610). Basílica de Santa Susana, Roma (Italia).

Martirio de la Santa, obra de P. Nogari (1610). Basílica de Santa Susana, Roma (Italia).

Interpretación
A pesar de su aparente verosimilitud, el relato que hace la passio no es más que una imitación del episodio bíblico de los Siete Hermanos Macabeos, que mencionábamos al principio, y por lo tanto no tiene ninguna base histórica. Son unas Actas parecidas a las de Santa Sinforosa y sus siete hijos, quienes también hemos mencionado. Tres relatos que son prácticamente idénticos -viuda con siete hijos, todos varones, martirizados por la fe- y que ya es demasiada casualidad que sucediesen de forma idéntica al relato veterotestamentario en tan poco tiempo y en el mismo lugar.

Los nombres de estos siete presuntos hijos de Felicidad aparecen, como decíamos, en la Depositio martyrum en el día 10 de julio, pero, atención, sin indicar relación alguna de parentesco con ella. Como estos siete mártires estaban sepultados en cuatro cementerios, el autor de la passio creyó oportuno indicar que habían sido cuatro jueces distintos quienes los habían juzgado. Hay que anotar que este autor no indica los nombres de estos cuatro cementerios. Posteriormente, San Dámaso, haciendo el epígrafe de honor de Félix y Felipe, ignora también este parentesco con Felicidad. ¿Qué significa eso? Que nuevamente, como ha ocurrido en el caso de tantos otros Santos y mártires, se ha inventado una familia que no existía realmente, y en este caso ni siquiera está la excusa de que fueran enterrados juntos o cerca: Felicidad no era madre de estos mártires, ellos no eran hijos suyos, y éstos, a juzgar por los distintos lugares de enterramiento, tampoco eran hermanos entre sí. Pero no cabe duda de que todos ellos, aunque no parientes, son mártires históricos, de real e indudable existencia.

"Felicitas cultrix romanarum": grabado de la pintura del oratorio romano de la Santa, próximo al foro de Trajano.

“Felicitas cultrix romanarum”: grabado de la pintura del oratorio romano de la Santa, próximo al foro de Trajano.

Pruebas arqueológicas y documentales
Como nos lo indican el Liber Pontificalis y el Martirologio Jeronimiano, sobre el sepulcro de la Santa, el Papa Bonifacio I (418-422) edificó una basílica en la cual él mismo fue sepultado. La devoción de este Papa hacia Felicidad nació del hecho en que él tuvo que refugiarse en aquel cementerio en tiempos del cisma de Eulalio. En esta basílica, San Gregorio Magno llegó a predicar una homilía en el dies natalis de la mártir, en la cual hizo referencia a esta passio.

El documento más antiguo que nos recuerda a estos santos mártires es el Martirologio Jeronimiano, el cual, el 23 de noviembre dice: Romae in cimitero Maximi, Felicitatis. El cementerio Máximo está en la vía Salaria Nova. Esta noticia del Jeronimiano es confirmada no sólo por los Itinerarios – los cuales indicaban a los peregrinos el sepulcro de la mártir en aquel cementerio -, sino también por los datos de las biografías de los papas que lo habían restaurado. Un fragmento de un epitafio nos hace saber que dos cristianos habían elegido aquel sepulcro para ser sepultados junto a él. El epitafio dice: “At sancta Fel(icitatem)”. También confirma esta noticia el hecho de que en tiempos de San Gregorio Magno, entre los óleos que el presbítero Juan recogía sobre los sepulcros de los mártires para ofrecérselo a la reina Teodolinda, estaba también el aceite que ardía en la lámpara puesta sobre el sepulcro de esta mártir. Sin embargo, Juan se sentía “extrañado” porque en una pintura mural que había cercana al sepulcro, se representaba a la mártir en medio de siete figuras. ¿Siete figuras que fueron interpretadas, erróneamente, como sus presuntos siete hijos? Es muy probable.

Altar con las reliquias de Santa Felicidad. Cripta de la basílica de Santa Susana, Roma (Italia).

Altar con las reliquias de Santa Felicidad. Cripta de la basílica de Santa Susana, Roma (Italia).

Para más redondear, cerca de las termas de Trajano, junto al Coliseo, en 1812 fue descubierto un oratorio en honor de la Santa en el que aparecía su imagen y las de sus siete “hijos”. A ese oratorio se acercaban las matronas romanas para rogar ante la Santa, como lo demuestra una inscripción allí descubierta, en la que se dice que Felicitas era la protectora de las mujeres romanas: “Felicitas cultrix romanarum”. Este oratorio que es realmente pequeño, tenía en la hornacina del altar, una pintura del siglo V, en la cual se representaba a la Santa de pie, pero en actitud de oración, en torno a la cual aparecían siete figuras y sobre todos ellos, la imagen del Redentor con una corona en sus manos. Cuando la pintura salió a la luz, mostraba abajo a la derecha la figura de un carcelero con unas llaves. Este detalle hizo pensar que quizás el oratorio fue construido en el lugar donde estaba la cárcel donde fue encerrada la Santa. Si esto se corresponde con la realidad, explicaría la devoción de las matronas romanas hacia este recinto.

Reliquias
Como decíamos, el cuerpo de la mártir Santa Felicidad estaba enterrado en el cementerio Máximo, de donde el papa León III, lo sacó para enterrarlo en la iglesia de Santa Susana en el año 800. Allí es donde reposan los restos, junto a San Gabino, en la cripta, mientras que la urna bajo la pintura del altar mayor contiene sólo el cuerpo de Santa Susana, la mártir titular de la basílica.

Jenaro fue enterrado en el cementerio de Pretextato; Félix y Felipe descansaron en el cementerio de Priscila; Alejandro, Vidal y Marcial fueron colocados en una tumba común en las catacumbas de Gordiano; a Silvano se le inhumó en el cementerio de Máximo, y cerca de él su presunta madre, Felicidad, como ya hemos dicho. Hasta el siglo VIII se visitaban las sepulturas de aquellos héroes de la fe numerosos peregrinos, y la veneración que se les profesaba era tan grande que se llamaba a su fiesta “el día de los mártires”.

Busto relicario de la Santa, venerado en Rocca S. Felice, Italia.

Busto relicario de la Santa, venerado en Rocca S. Felice, Italia.

Desde principios del siglo VII, el papa Bonifacio IV, a causa de las invasiones de los bárbaros, hizo trasladar a la ciudad e Roma muchas de las reliquias veneradas en las catacubmas, en el siglo VIII y en el IX, lombardos y sarracenos acumularon tantas ruinas sobre aquellos sagrados lugares que desde entonces quedaron casi cubiertos y olvidados.

En los tiempos modernos, y especialmente a partir de mediados del siglo XIX, volvieron a ser visitados aquellos subterráneos, testigos de la fe de los primeros siglos de la era cristiana. En 1856 el arqueólogo Juan Baustista Rosi halló el sitio donde fue enterrado San Jenaro y luego la tumba de sus “hermanos”. También apareció, 30 años después, aunque en lamentable estado, la capilla subterránea donde se depositara el cuerpo de Santa Felicidad después de su martirio.

¿Cuál es la situación actual de las reliquias? Las de Felicidad y Silvano fueron, como decíamos, habían sido trasladadas por el Papa San León III a la cripta de la iglesia de Santa Susana. Felicidad y Silvano habían sido sepultados en el cementerio de Máximo, recordemos, pero no estuvieron exentos de vicisitudes. El cuerpo de Silvano fue sustraído por los novacianos en tiempos del Papa Inocencio I, pero fue recuperado y vuelto a poner en su primitiva sepultura.

Actualmente, los cuerpos de Jenaro, Félix, Felipe y Silvano están en San Marcelo al Corso, bajo el altar de la capilla de San Pablo. Un inventario de reliquias que se hizo en el 1870, dice que parte de las reliquias de Félix y Vidal están en la iglesia de San Nicolás dei Lorenesi. También hay quienes defienden que en Santa Susana sólo están parte de las reliquias de Felicidad porque el resto está en San Marcelo al Corso. Reliquias menores de todos ellos están en la iglesia de Santa Cecilia y en la de los santos Marcelino y Pedro. Todas en Roma, claro.

Imagen-relicario de la Santa venerado en la iglesia de San Juan Bautista de Monteleone, Italia.

Imagen-relicario de la Santa venerado en la iglesia de San Juan Bautista de Monteleone, Italia.

Es decir, que la dispersión de las reliquias de estos mártires, desde sus primitivas sepulturas hasta su ubicación actual, nos revela que difícilmente podamos estar ante mártires pertenecientes a una sola familia, que fueran martirizados juntos, en el mismo sitio o ni siquiera en el mismo lugar, por lo que se entenderá que la passio es un intento sin mucho éxito de juntar en un solo relato quienes nunca tuvieron nada que ver entre sí, salvo su fe cristiana y su martirio.

Culto, patronazgo e iconografía
Además de las fechas universales, ya mencionadas, para Santa Felicidad (23 de noviembre, según el Martirologio Romano) y los siete mártires (10 de julio), cabe decir que el Breviario de Osnabruk, publicado en 1516, pone el 10 de agosto el oficio de Santa Felicidad y sus siete hijos.

Contra la opinión común de todos los liturgistas, Burkitt ha pretendido demostrar, aunque sin argumentos convincentes, que la Felicitas nombrada en el canon de la misa romana, no es la compañera de Santa Perpetua (recordada el 7 de marzo), sino ésta, recordada el 23 de noviembre. Lo lógico, sin embargo, es considerar a Perpetua y a Felicidad conjuntamente, siendo la segunda, por tanto, la esclava cartaginesa y no la matrona romana.

Los mártires y, en particular Santa Felicidad, son patronos de las familias, de las madres que no pueden tener hijos y de las que tienen dificultades en criarlos, por atribuírsele a ella la portentosa fecundidad de haber tenido siete, y varones (siendo éstos, en la cultura patriarcal, más valorados que las hijas). Como prueba el antiquísimo oratorio del foro de Trajano, probablemente debido a esto las matronas romanas la tenían por protectora y le rezaban para pedirle un feliz embarazo y un mejor parto.

En el arte aparecen representados simplemente como una madre -de variable edad, tanto joven como de mediana edad o incluso anciana- y siete hermanos de distintas edades, desde un Jenaro mayor que puede ser desde adulto, adolescente e incluso niño, y cinco hermanos más en gradación de distintas edades, desde mayor a menor. Con esta iconografía tan sencilla, se entenderá que es pasmosamente confundible con otros Santos de idéntica representación, como la Madre y los Siete Hermanos Macabeos, y Santa Sinforosa y sus siete hijos. Lo único que distingue a Santa Felicidad y su pretendida prole de estos dos casos anteriores es que ésta, a menudo, aparece con el brazo alzado hacia el cielo, exhortando -a veces incluso severamente- a sus hijos a mantenerse fieles a Dios mientras éstos son torturados, cosa que no vemos en los otros casos.

Conjunto escultórico relicario procesional de los mártires. Roccarmele, l'Aquila (Italia).

Conjunto escultórico relicario procesional de los mártires. Roccarmele, l’Aquila (Italia).

También es frecuente ver a Santa Felicidad como una noble matrona, portando las cabezas cortadas de sus siete hijos sobre el filo de la espada o sobre la cubierta de un libro; o con siete diminutas coronas a su alrededor, aludiendo también a sus hijos. En algunos lugares es representada junto a un solo hijo, Silvano, con el motivo de que ambos estaban enterrados uno junto al otro. Así es venerada, por ejemplo, en Fidenae y en otros lugares.

Es pasmoso, también, cómo a menudo, en la identificación artística, se confunde esta Santa Felicidad romana con la Santa Felicidad cartaginesa, cuando su iconografía, identidad, lugar y circunstancias de martirio nada tienen que ver, teniendo únicamente en común su nombre, su calidad de cristianas y mártires y, si la tradición tuviese algún crédito, su naturaleza de madres.

No falta tampoco, la habitual confusión con esta Santa quienes tienen una mártir de las catacumbas con este nombre, del cual existen muchísimas, que por supuesto nada tienen que ver con nuestra mártir de hoy.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, El Santo de Cada Día, vol 7: Julio, E. Edelvives, Madrid 1960.
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum: enciclopedia dei Santi, Città Nuova Editrice, Roma 1984.

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11 pensamientos en “Santa Felicidad (Felicitas) y sus siete hijos, mártires en Roma

  1. Enhorabuena, Ana María, por este estupendo artículo sobre Santa Felicitas y sus siete hijos, mártires reales a cuya historicidad nadie les pone la más mínima objección pero que, en lo referente al parentesco, ya es “harina de otro costal”.
    Está meridianamente claro que este caso, como el de Santa Sinforosa e hijos – cuya historicidad tampoco está en dudas -, son copias del martirio de los Hermanos Macabeos.
    ¿El por qué los hagiógrafos antiguos han realizado este tipo de copias?, yo no lo se y tampoco tengo claro que alguna vez se desenmarañe del todo, pero ahí está. Sin embargo, en este artículo hay suficientes pistas como para comprender que es una “familia adoptiva” y no una familia genéticamente hablando. Muchísimas gracias, Ana María.
    En lo referente al tema de las reliquias, aqui hay muchísima tela que cortar, mucho que estudiar y muchas que desechar.

    • Para ellos, es muy fácil: encuentran a una mujer con siete figuras menores en un fresco, se encuentran enterrada a una mujer con siete mártires varones cerca, y ya está: era una madre y sus siete hijos, seguro. Eran mártires, seguro. ¿Qué historia nos viene bien para esto? La de los Macabeos, perfecto. Y hala, a trolear un rato.

      Por cierto, hoy he asistido a misa en la fiesta de San Cristóbal, que es patrón del pueblo donde vivo ahora, y precisamente la lectura vetotestamentaria era la del martirio de los Macabeos. No he podido evitar sonreír. De estos mártires pre-cristianos y su madre escribiré pronto, Dios mediante.

  2. Hasta la reforma litúrgica que emanó del Concilio Vaticano II, que afectó el Calendario Litúrgico, éste era un rico y complejo a la vez listado de celebraciones. Dicha reforma era necesaria y es correcta, sin embargo, al hacerse los ajustes de este calendario, se omitieron muchos nombres que dan tinte de gloria a la historia de la Iglesia, como es el presente caso, de Santa Felicidad y sus siete hijos, si bien, el calendario litúrgico anterior al actual, celebraba por separado a la madre de “los hijos”.
    Siendo la liturgia actividad medular de la Iglesia, estas reformas la hicieron crecer y ser más acequible al pueblo, pero la hagiografía salió perdiendo y también el pueblo, que así olvida y desconoce estos nombres de estas personas que son un ejemplo a seguir, por ello, el trabajo de la hagiografía y más en este sentido comunitario que tiene el blog, es más que útil, pues mantiene viva e intacta la memoria de tantos ejemplos de santos que ha habido desde hace siglos, por no decir tan solo el estupendo estilo con que haces este tipo de artículos, comprensibles y fáciles de leer, con lo cual nuestros lectores estoy seguro que quedan prendidos con la espera de un nuevo trabajo.
    Voy a hacer una observación: la imagen de Monteleone ¿Será otra Felicidad, distinta de esta y de la de Cartago, al tener la inscripción de VM, lo que le da el rango de Virgen y obvio no aplicable en nuestra heroina o de plano, al no ser hijos suyos estos santos se abre la posibilidad de serlo?
    ¿La obra de Morani la tendrás a colores que puedas compartírmela por favor?
    Extraordinario y muy raro que en caja de galletas haya iconografía , es algo que nunca había visto y que jamás había oído.
    Compárteme por favor las fotos de este articulo.
    Saludos.

    • Voy a ir por partes, Humberto, porque comentas muchas cosas interesantes en las que vale la pena detenerse.

      1. La reforma del calendario, sí, era necesaria. El problema está en que, como hemos dicho muchas veces, se aplicó la “guadaña” sin ton ni son a Santos que sí son históricos pero de los que no se sabe nada, como por ejemplo el pobre San Cristóbal, patrón de mi ciudad que celebramos hoy, o algún otro. Es importante conservar la memoria de los mártires primitivos, aunque no sepamos nada de sus vidas, porque al fin y al cabo si estamos aquí es porque ellos lucharon y ganaron la dura batalla.

      2. Sabía que alguien me caería en la trampa de la imagen de Monteleone, y no lo tomes a mal 🙂 La abreviatura V.M. en este caso no significa “vergine martire” (virgen y mártir) sino “vedova martire” (viuda mártir). Podría haber sido una mártir de las catacumbas, pero lo cierto es que la web la identifica como la mártir y madre romana, de ahí la interpretación que le doy a V.M.

      3. La obra de Morani, si la hubiese tenido a color, la hubiese colocado en el artículo. No la tengo. Te enviaré lo que tengo, de todos modos.

      4. En realidad, antes era bastante normal encontrar estampas de santos en cajas de galletas, dulces y bombones. Ya no se hace, pero yo tengo algunas estampas antiguas que venían en las cajas de chocolates de San Isidoro de Dueñas.

      Gracias por comentar.

  3. El descubrimiento de esta Santa Felicitas y sus siete hijos martires fue a traves de un libro de Elizabeth Hallam (ya hace bastantes años) que aun conservo.
    Fue el primer libro que tuve que hablara de santos en general y siempre recuerdo la historia de esta santa y sus hijos.
    Ana Maria seria dificil localizar una foto en color del conjunto escultorico-relicario de Roccarmele???
    Se ve precioso.

    • Gracias, Abel. Pues no, por desgracia, te digo lo mismo que a Humberto, si hubiese tenido esa foto a color, no la hubiese puesto en blanco y negro. Hace poco que he vuelto a buscar, pero sin éxito. De todos modos, tengo una foto de un conjunto muy similar, en otra localidad italiana, que sí está a color y sí se ve muy bien, por si te interesa.

  4. Gracias Ana María.
    Ya no puedo añadir nada más, solamente decirte que es un trabajo estupendo.
    No conocía a esta madre ni a sus siete hijos. Como es patrona de las familias, le pedimos que ruegue a Dios por todas estas familias de cristianos perseguidos que a causa de estos grupos del terror tiene que emigrar a otros países.

  5. Hola! Quisiera saber si la capilla a Santa Felícitas en el Sagrario de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México corresponde a esta misma Santa la cual se presenta con un feto y es considerada Patrona de los Niños. Estoy tratando de ayudar a una persona coreana que desea saber esta información.

    Muchas gracias por su respuesta!

    • Hola, Luz. En concreto no te puedo afirmar si la advocación de la capilla trata de esa misma Felicidad, por la iconografía que describes, imagino que sí. Lo que sí que te aseguro es que las reliquias que allí se veneran, dentro de una figura de cera vestida de blanco, que están dentro de una urna de cristal y se lee “Sta Felicitas”, NO corresponden a esta Santa Felicidad, sino a una mártir de las catacumbas, un cuerpo santo al que le han atribuido este nombre. No es la mártir romana de la que hablamos aquí.
      Saludos y gracias por comentar!

      • Muchas gracias, Ana María! Justamente esta última aclaración es de gran aprecio ya que pensaba que las reliquias que correspondían a esta Santa. Te comento que radico en Corea y hay una escritora que esta haciendo una investigación al respecto, y tus observaciones serán de mucha ayuda a ella.

        Tu blog está muy interesante e informativo!

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