Santos Nabor y Félix, soldados africanos mártires

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Los dos santos sobre la coronación de la Virgen. Obra de Horacio Sammacchini, Pinacoteca de Bologna (Italia).

Los dos santos sobre la coronación de la Virgen. Obra de Horacio Sammacchini, Pinacoteca de Bologna (Italia).

Pregunta: Les agradecería me aclarasen la siguiente duda: Si los santos Víctor, Nabor y Félix fueron martirizados juntos, ¿por qué se conmemoran por separado? Muchas gracias por vuestra amabilidad.

Respuesta: Buena pregunta que nos da pie a que como precisamente hoy conmemoramos a dos de ellos, te demos pronta respuesta. Quiero antes que nada decirte que no existe duda alguna de que estamos ante tres santos reales, históricos, fundándose esta afirmación en el himno “Victor Nabor, Felix pii” que todos los hagiógrafos atribuyen unánimemente a San Ambrosio de Milán. Los santos Víctor, Nabor y Félix, como dice San Ambrosio, participaron de la misma suerte: el martirio.

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El hecho de que San Víctor sea venerado como mártir en Milán el día 8 de mayo y que los santos Nabor y Félix lo sean como mártires en Lodi el día 12 de julio, depende de una leyenda nacida con posterioridad a San Ambrosio, leyenda que es confirmada por los mosaicos de su basílica milanesa y por un sarcófago del siglo V que contiene los cuerpos de los dos mártires, que actualmente se encuentra en esa misma basílica aunque anteriormente estaba en la iglesia de San Francisco el Grande.

La leyenda que separó el culto de estos tres mártires tuvo su origen sin lugar a dudas, en la ubicación de los sepulcros: el de San Víctor estaba por un lado y el de los Santos Nabor y Félix estaba por otro. Este dato consta en una de las cartas de San Ambrosio, pero este santo arzobispo no da a entender con esto que no hubieran corrido la misma suerte juntos, que no hubieran sido martirizados juntos, sino que estaban sepultados por separado.

Estos tres mártires – a los cuales algunos autores añaden los Santos Fermo y Rústico -, eran soldados de origen norteafricano, de la Mauritania romana, de los llamados “Mauri genus”, que habían llegado a Milán para servir en el ejército del emperador Maximiano, aunque previamente habían abrazado el cristianismo.

Bustos relicarios de plata que contiene los cráneos de los santos Nabor y Félix.

Bustos relicarios de plata que contiene los cráneos de los santos Nabor y Félix.

En el año 303, cuando ya la persecución contra los cristianos había estallado en Oriente, sobre todo precisamente contra los soldados cristianos, Maximiano, invitado por sus correligionarios orientales, quiso hacer también una depuración en su ejército, por lo cual les impuso ofrecer sacrificios a los dioses. Nos dice San Ambrosio, que los tres “depusieron sus armas, fueron procesados y condenados” aunque la sentencia no se ejecutó en Milán. Los tres fueron llevados a “Laus Pompeia” (la actual Lodi Vecchio), donde con toda probabilidad existía una floreciente comunidad cristiana a la que habría que amedrentar, darle un escarmiento. O sea, algo parecido a lo que les ocurrió a los santos Fermo y Rústico, que por la misma razón, fueron llevados a Verona. Nos sigue diciendo San Ambrosio que la sentencia se ejecutó mediante decapitación: “Contriti gladio”.

La leyenda dice que los cuerpos de los mártires fueron recogidos por una matrona romana llamada Savina (Santa Savina), que los ocultó y que se encargó del traslado posterior a Milán. Este traslado de los tres mártires desde “Laus Pompeia” a Milán sucedió de manera triunfal, según nos lo indica la última estrofa del mencionado himno “Victor Nabor, Felix pii”. Esto solo puede haber ocurrido después del año 311, pero sin dudas, mucho antes de la existencia de San Ambrosio (340-397). Los santos fueron puestos por separado en dos basílicas distintas: Nabor y Félix fueron puestos en la llamada “Basílica Naboriana” y Víctor fue puesto en otra (San Vittore in cielo d’oro) que con posterioridad se incorporó a la actual basílica de San Ambrosio. Como dije antes, eso se deduce de una de las cartas de San Ambrosio, exactamente la llamada “Epístola XXII”. Lo mismo se dice en el capítulo XIV de la “Vita sancti Ambrosii” escrita por Paulino de Milán.

Tumba de Santa Savina en la Basílica milanesa de San Ambrosio.

Tumba de Santa Savina en la Basílica milanesa de San Ambrosio.

Estas dos fuentes – haciendo referencia al descubrimiento el 17 de junio del año 386 de los cuerpos de los Santos Gervasio y Protasio -, dicen que ellos estaban en la basílica en la cual Nabor y Félix “celeberrime frequentabantur”, o sea, donde estos dos santos gozaban de un importante culto popular. Este último testimonio de San Ambrosio nos informa acerca del culto que estos dos santos habían estado recibiendo en la ciudad de Milán a lo largo de todo el siglo IV.

La invención de los cuerpos de los Santos Gervasio y Protasio a los que San Ambrosio llamó “milaneses” con respecto a Nabor y Félix, que eran “alieni” (extranjeros), hizo que durante la Edad Media, el culto de estos santos fuera a menos. Pero en el siglo XIII, la “Basílica Naboriana” fue cedida a los nuevos “frati minori”, los frailes franciscanos, que la renovaron por completo y le dieron el nombre de San Francisco el Grande. Simultáneamente, a partir del año 1249, consiguieron que su culto tomara nuevo impulso hasta tal punto de que en el año 1396, consiguieron que el 12 de julio fuera fiesta de precepto, fiesta que fue abolida por Carlos V en el año 1537.

En el año 1258 los cuerpos de los dos mártires fueron trasladados a la nueva iglesia restaurada y posteriormente, en el año 1472, fueron colocados en un lugar diferente junto al nuevo altar. En este último traslado, separaron los dos cráneos del resto de las reliquias, los cuales fueron puestos en dos relicarios de plata. El 14 de septiembre de 1571, San Carlos Borromeo, hizo un reconocimiento canónico de los cuerpos y los trasladó a un nuevo altar y en el 1709, los dos viejos relicarios de plata fueron sustituidos por otros de plata maciza en forma de bustos, que permanecían guardados pero que se exponían solemnemente en el altar mayor de la iglesia durante las fiestas que se organizaban alrededor del 12 de julio.

Sarcófago del siglo V que contiene los cuerpos de los santos Nabor, Félix, Materno y Valeria.

Sarcófago del siglo V que contiene los cuerpos de los santos Nabor, Félix, Materno y Valeria.

En el 1796, la iglesia de San Francisco el Grande – que era la antigua basílica naboriana paleocristiana pero reconstruida por los franciscanos -, fue clausurada y los cuerpos de los dos santos, dentro de su sarcófago, fueron trasladados a la Basílica de San Ambrosio, donde están desde el 22 de enero de 1799. Desgraciadamente, en este trasiego se perdieron los dos relicarios de plata que contenían sus cráneos, pero de manera sorprendente, el 18 de diciembre del 1959, el entonces obispo de Namur comunicó al cardenal Montini que era el arzobispo de Milán (el Beato Papa Pablo VI), que los dos bustos relicarios de plata, intactos, los tenía un anticuario de aquella ciudad belga.

El 18 de agosto del 1960, o sea, menos de un año más tarde, una comisión milanesa viajó hasta Namur para recoger los bustos relicarios que fueron donados desinteresadamente por el anticuario belga. Estas dos reliquias insignes fueron recibidas con todos los honores en la ciudad de Milán y, posteriormente, en Lodi Vecchio, donde de nuevo se reinició su culto.

Normalmente, a estos dos santos se les representa vestidos de soldados, con o sin corazas, con los cascos en el suelo y con la palma del martirio en sus manos. Es muy interesante el mosaico del siglo V que se encuentra en la capilla de San Sátiro, en la Basílica de San Ambrosio en Milán, ya que en él se representan a los dos mártires vestidos con una toga, con un libro abierto en la mano izquierda, sin ninguna referencia a su condición de soldados ni a su martirio. También es valioso el cuatro pintado por Horacio Sammacchini (siglo XVI) en el que se representan a los santos en el acto de la Coronación de la Virgen; este cuadro se conserva en la Pinacoteca Nacional de Bolonia.

Mención especial merece el sarcófago del siglo V que guarda los cuerpos de los mártires junto con los de San Materno y Santa Valeria. Sobre este sarcófago existe mucha información en la red.

Vídeo del Himno “Victor Nabor, Felix pii” cantado según el Rito Ambrosiano

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Lazzati, G., “Historia, leyenda y poesía sobre los santos mártires Nabor y Félix”, Alma Mater VIII, 1961
– Montini, G.B. (Beato Pablo VI), “El descubrimiento de las reliquias de los cráneos de los santos Nabor y Félix”, Ambrosius XXXVI, 1960
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo IX”, Città Nuova Editrice, Roma, 1989.

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10 pensamientos en “Santos Nabor y Félix, soldados africanos mártires

  1. Sobre estos mártires nunca he escuchado y menos que fueran africanos de procedencia, que gracias a la orden de San Francisco se difundió por un tiempo su culto, pero después quedaron en minoritario, que fuesen venerados por separado es porque fueron sepultados por separado, sobre esta Santa Sabina se puede confirmar su existencia? Y fue martirizada también?, sobre algo distinto, y quizá mejor se lo pregunte a mi párroco, porqué a la Virgen María le dicen diosa pagana católica, se que no debo hacer caso a eso pero trati de comprender a todos y parece que no puedo

    • Está clarísimo, René, que aunque juntos sufrieron el martirio, se veneran por separado por el simple hecho de que fueron sepultados por separado. ¿Fue responsabilidad exclusiva de Santa Sabina el que fueran sepultados así? Posiblemente, no, pero así fue.
      De la historicidad de Santa Sabina no existe ninguna duda y, no te preocupes que, si Dios quiere, algún día escribiremos sobre ella.
      En cuanto a la Santísima Virgen, sabes de sobras cual es la posición de la Iglesia: solo adoramos a Dios, exclusivamente a Dios, en sus Tres Divinas Personas y a la Eucaristía, porque es la Segunda Persona hecha Pan de Vida por nosotros.
      Por la Santísima Virgen sentimos una veneración muy especial, pero jamás adoración, ya que es una criatura humana. La más perfecta y excelsa, si, por el hecho de que es la Madre de Dios, la Madre del Verbo Encarnado, pero no deja de ser una criatura humana. La veneramos con especial cariño, porque además la consideramos nuestra Madre, pero nunca ha sido ni será adorada como si fuera una diosa, porque no lo es.

  2. Gracias, Antonio, por este fascinante artículo. Yo tengo entendido que la matrona Santa Savina, que no es mártir pero que enterró a los mártires Nabor y Félix, se escribe así, con V, para diferenciarla de la otra Santa Sabina, que es viuda y sí es mártir, que tiene su famosa basílica en Roma. Corrígeme si me equivoco.

    También me gustaría saber si la Valeria que hay enterrada en este sarcófago, por cierto, bellísimo, es mártir.

    • He buscado y rebuscado entre mis libros, álbumes y archivos. Efectivamente, Santa Savina matrona se escribe con v. Te envio por e-mail una foto de su tumba con mucha más resolución, donde claramente se puede ver el nombre escrito.

      Por otro lado, los santos que junto a Nabor y Félix están sepultados en su sarcófago son: Materno, obispo milanés del siglo IV y Valeria, madre de los santos Gervasio y Protasio.
      Esta Valeria no es un cuerpo santo, sino que es la santa de la que escribiste el 28 de abril. Perdona por no haberme dado cuenta antes. Como en otras ocasiones te he dicho, voy perdiendo la memoria y son tantas las fotos de sepulcros de santos que tengo que como no busque sin prisas y tranquilo, me lio.

  3. Antonio muy bueno el articulo sobre estos tres soldados martires.
    El asunto de la misteriosa desaparicion de los dos bustos relicarios durante el traslado y posterior hallazgo durante la decada pasada en la ciudad belga de Namur en manos de un anticuario es sorprendente.
    Lastima que los dos bustos relicarios no puedan contar el trasiego que debieron correr durante mas de ciento cincuenta años hasta ser devueltos a Milan y definitivamente a Lodi Vecchio.

    • Gracias, Abel, por tu amabilidad.
      Si pudieran hablar esos relicarios, posiblemente contarían que estuvieron en manos de unos desaprensivos que, posiblemente por dinero, “los cambiaron de lugar” (robaron en román paladino), pero que finalmente cayeron en manos de un anticuario honesto que, sabiendo lo que tenía entre manos, quiso devolverlos generosamente a su legítimo dueño. Gente buena y gente mala.

  4. Toño, me ha dado mucho gusto leer este trabajo sobre estos mártires insignes. En realidad no conocía su historia, recuerdo haberla leído hace muchos años y me quedaba la vaga idea que algo tenía que ver con San Víctor. Con tu trabajo me ha quedado clara esta historia.
    Punto y aparte, comentar que Milán tiene muchos santos de los cuales podemos escribir. De obispos son una veintena, de mártires ya se ha escrito, están San Sátiro, Santa Marcelina, etc, Milán, es una ciudad rica en reliquias. Si San Ambrosio viviera hoy, no tendría necesidad de andar escarbando, jaja. Saludos.

    • Si Dios quiere, seguiremos escribiendo sobre la santidad milanesa.
      No cabe la menor duda de que la archidiócesis de Milán es tierra de santos. San Ambrosio dejó bien plantada la semilla y muchos descendientes espirituales suyos han sabido recoger su testigo. Baste recordar que en el siglo pasado, tres cardenales arzobispos milaneses han sido beatificados: Andrés Carlos Ferrari, Alfredo Ildefonso Schuster y Juan Bautista Montini (Pablo VI), además de Carlos Gnocchi, Serafín Morazzone, Enriqueta Alfieri y otros más.

  5. Hola Antonio, gracias por su estudio. Me ha interesado especialmente porque estoy realizando una investigación sobre la desaparecida ermita de San Gervasio y San Protasio en Hervás, al norte de Cáceres. De ella sólo quedan los fustes de unas columnas románicas con relieves figurativos muy interesantes,…..porque aparecen representados ¡¡¡¡tres soldados uno con espada y dos con palos¡¡¡¡, la espada y el palo suelen aparecer vinculados al martirio de Gervasio y Protasio, pero los soldados fueron Nabor y Félix…¡¡¡y Víctor¡¡¡. Me da la sensación de que con el lío de reliquias, y santos que hizo San Ambrosio, hubo un cierto sincretismo. Me gustaria saber su opinión sobre esto. Un saludo, y gracias.

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