San Pedro de Verona, fraile dominico mártir

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Detalle del Santo por Zanino di Pietro en un Libro de Horas.

Detalle del Santo por Zanino di Pietro en un Libro de Horas.

Pregunta: Me gustaría conocer la biografía de San Pedro de Verona. Muchas gracias por su atención.

Respuesta: Si te soy sincero, si no hubieras preguntado por la vida de este santo, yo no hubiese escrito sobre él, ya que la Inquisición, en su conjunto, me repugna, pero en atención a tu consulta y en base a que los hagiógrafos defienden que Pedro de Verona luchó contra la herejía “más de palabra que con hechos”, daremos algunos apuntes sobre su biografía.

Nació en Verona a finales del siglo XII en el seno de una familia de herejes dualistas (cátaros). Los documentos más antiguos que nos hablan de él, nos cuentan que un día, cuando sólo tenía siete años de edad, un tío suyo le preguntó qué era lo que aprendía en la escuela. El niño le recitó el Credo, ante lo cual, el tío intentó convencerlo de que la mitad de las cosas que decía el Credo eran falsas, aunque el niño no se dejó convencer. Continuó sus estudios en la Universidad de Bologna, ciudad en la que ingresó en la Orden de Predicadores cuando aún vivía su fundador, Santo Domingo de Guzmán. Su primera actividad apostólica la desarrolló en Milán y en Venecia entre los años 1232 al 1234.

Aunque no existe ningún documento de aquella época, contemporáneo al santo, se tiene como cierto lo que dicen los cronistas posteriores que atribuyen a Pedro gran parte de las fundaciones de la Sociedad de la Fe y de las Confraternidades marianas en Milán, así como las de Florencia y Perugia. Estas confraternidades, muy vinculadas a los conventos dominicos y otras similares, tuvieron cierta difusión a mediados del siglo XIII y ejercieron una gran influencia confirmando a los cristianos en la fe y defendiendo la ortodoxia contra las nuevas doctrinas heréticas.

Martirio del Santo, obra de Tiziano Vecellio.

Martirio del Santo, obra de Tiziano Vecellio.

En el año 1236 estuvo en la ciudad de Como, muy probablemente como prior de una nueva fundación dominica (un convento) que se encontraba con grandes dificultades, pues los monjes de la Abadía de San Abundio, que en un principio habían cedido a los dominicos la iglesia de San Juan en Piedemonte, influenciados por los nuevos herejes, intentaban alejarlos no sólo de aquella iglesia sino incluso de la ciudad. Contra estas artimañas, tuvo que luchar Pedro a fin de mantener abierto su convento.

En los años siguientes desarrolló una actividad prodigiosa como predicador de la fe católica, refutando las doctrinas de los herejes tanto en Vercelli, como en Roma y en Florencia. Fue allí, en esta ciudad toscana, donde conoció a los Siete Santos Fundadores de los Servitas, de los cuales se hizo amigo y consejero, y fue allí también donde además de combatir la herejía, se ocupó, como ya había hecho antes en Milán, de la dirección espiritual de las monjas. Su celo apostólico y su caridad lo empujaron a extender su actividad predicadora por gran parte del norte de Italia, muy concretamente en Mantova, Pavia, Bergamo y Cesena.

En el año 1249 contribuyó a la pacificación de las ciudades de las regiones de La Romagna y de Las Marcas, las cuales estaban convulsionadas tanto por rencillas entre nobles y familias como por problemas territoriales. En el 1248 y por espacio de un año, estuvo de prior en el convento de Asti y después en el de Piacenza, volviendo a Milán en el año 1250, ciudad que consideró como su sede principal desde donde ejercer su apostolado de la predicación en defensa de la fe católica. Allí, con sus predicaciones y con sus disputas públicas con los herejes se ganó el cariño de la gente, máxime cuando – como dicen algunas leyendas -, sus predicaciones fueron a veces acompañadas de la realización de algunos milagros y profecías. De esta manera, consiguió que volvieran al catolicismo a muchos que previamente lo habían abandonado.

Martirio de San Pedro de Verona. Obra anónima del siglo XVI, Iglesia de San Eustorgio, Milán

Martirio de San Pedro de Verona. Obra anónima del siglo XVI, Iglesia de San Eustorgio, Milán

Después de la muerte del emperador Federico II en el año 1250, el papa Inocencio IV, viéndose liberado de las controversias que tenía con el emperador, viniendo desde Lyón, se quedó unos meses en la región de Lombardia y allí vio con sus propios ojos cómo los cataros campaban a sus anchas, por lo que decidió utilizar medidas más drásticas contra ellos. La primera medida que tomó fue instituir la Inquisición en todas las ciudades lombardas y en este sentido, el 8 de junio de 1251 le hizo a Pedro de Verona un encargo muy especial: reprimir a los cátaros en la ciudad de Cremona. En septiembre de ese mismo año, el Papa extendió sus dominios como inquisidor a las ciudades de Milán y Como y a sus respectivos territorios. Simultáneamente, el Capítulo de la provincia Lombarda de la Orden lo nombró prior del convento de Como. Fray Pedro de Verona, posiblemente sin quererlo, se convirtió en inquisidor y ya sabemos cómo se las gastaba la Inquisición.

Pedro se dedicó por completo a su nueva misión, y en el Domingo de Ramos del año 1252, ordenó se diera una prórroga legal a todos aquellos que eran considerados herejes para que, o bien se sometieran a los dictámenes de la Iglesia, o se atuvieran a las consecuencias. Sabiendo lo que hacía y a lo que se exponía, al mismo tiempo predijo su propia muerte: “Sé con certeza que mi muerte ya ha sido decretada por los herejes y que están preparando el dinero para ello. Que hagan lo que quieran, porque voy a luchar más contra ellos estando muerto que estando vivo”. Desde luego no hacía falta ser un profeta para prever este desenlace. En efecto, los cátaros de Milán, Bergamo, Lodi y Pavia ya había decidido acabar con Pedro y con Rainiero Sacconi, que era el inquisidor de Pavia. Los principales cabecillas del complot eran Giacomo Della Clusa, Esteban Confalonerio, Manfredi Chrono y Guidotto Sachella, quienes contrataron como ejecutores del asesinato a Pedro de Balsamo (el Beato Pedro Carino de Balsamo, de quien ya hemos escrito en este blog) y a Albertino Porro de Lentare.

Arca sepulcral del santo en la iglesia de San Eustorgio, en Milán.

Arca sepulcral del santo en la iglesia de San Eustorgio, en Milán.

Pedro, que entonces estaba en el convento de Como – del que como hemos dicho era prior -, decidió volver de nuevo a Milán el día 7 de abril, que era el “Domingo in albis”. Carino de Balsamo tuvo conocimiento de este viaje que Pedro de Verona había emprendido el día anterior (el sábado 6 de abril) en compañía de tres frailes dominicos. Los dos asesinos – Carino y Albertino -, los siguieron, alcanzando al grupo de frailes, que se había parado para comer y descansar en Meda, y decidieron esconderse en los bosques de Barlassina, en un lugar llamado Farga. Cuando San Pedro y Fray Domingo (que era uno de sus acompañantes), se pusieron de nuevo en marcha, uno de los asesinos – Albertino Porro de Lentare -, sintió horror o miedo por el delito que iban a cometer y se dio a la fuga. Entonces, Carino de Balsamo, con un “falcastro”, golpeó la cabeza de Pedro y le hundió un cuchillo en el pecho. San Pedro cayó al suelo, comenzó a recitar el Credo y con su sangre escribió la palabra “Credo” en el suelo. Fray Domingo, que también fue atacado, murió en el monasterio de las benedictinas de Meda a consecuencia de dichas heridas, seis días más tarde.

El cuerpo de Pedro fue inmediatamente llevado a Milán, donde fue recibido solemnemente por el clero y el pueblo, quienes lo consideraron de inmediato como a un mártir. Cierto es que Pedro había manifestado en más de una ocasión que quería dar su vida por la fe, y de hecho murió recitando y escribiendo el Credo, pero los motivos que originaron su muerte bien pudieron ser una mezcla de odio a la fe y odio a las prácticas utilizadas por la Inquisición.

Relicario del cráneo del santo. Iglesia de San Eustorgio, Milán.

Relicario del cráneo del santo. Iglesia de San Eustorgio, Milán.

En los siglos siguientes, debido a las fechorías cometidas por la Inquisición, la figura de San Pedro de Verona y su espiritualidad se vieron ofuscadas, difusas, borrosas, especialmente durante el tiempo de la Contrarreforma, aunque también es cierto que en él no se veía a un duro inquisidor luchando contra la herejía. Es cierto que las leyendas, e incluso la propia vida del santo, contribuyeron a rastrear estas características, pero fueron los inquisidores de los siglos siguientes los que, al proclamar su patronato, los que, al declararlo como su excelso patrono, contribuyeron más que nada a crearle esta mala fama. Aun hoy en día, no debemos extrañarnos si entre algunos historiadores modernos persisten estas teorías e incluso algunas informaciones – que hay que decir carecen de todo fundamento histórico -, de que Pedro era uno de los que hacían quemar a los herejes no arrepentidos.

San Pedro fue inquisidor, pero sólo lo fue por unos meses y no existe ningún indicio, ningún documento que confirme que inició y terminó ningún proceso inquisitorial contra los enemigos de la fe católica. En él se descubre un trato mucho más humano, como por ejemplo lo demuestra su empeño en atender a las necesidades de las monjas. El pueblo comenzó a venerarlo como un hombre bueno desde el primer momento, pero en la historia, como he dicho, se vio “alterada” su figura.

Pero volvamos al momento de su muerte. Esta noticia se corrió como la pólvora y la ciudad de Milán quedó profundamente conmocionada. Aquella misma tarde, el cuerpo de Pedro fue puesto en la iglesia de San Simpliciano, que estaba a las afueras de la ciudad, y al día siguiente fue llevado triunfalmente al convento dominico de San Eustorgio, donde fue sepultado en el llamado “cementerio de los mártires”. Desde ese mismo día, comenzaron a difundirse a voz en grito numerosas gracias concedidas mediante su intercesión, milagros que conforme pasaba el tiempo, se iban intensificando. Entre estos, la conversión de su propio asesino (el Beato Pedro Carino de Balsamo) y del obispo hereje Daniel de Giussano, que fue uno de los maquinadores de la muerte del santo; ambos, arrepentidos, ingresaron en la Orden Dominica.

Vista de la urna con huesos del Beato Carino y el "falcastro" que empleó para asesinar a San Pedro de Verona.

Vista de la urna con huesos del Beato Carino y el “falcastro” que empleó para asesinar a San Pedro de Verona.

Como consecuencia de esta veneración popular, las autoridades milanesas enviaron una delegación a Perugia, que era donde se encontraba el Papa Inocencio IV, a fin de pedirle la canonización de Fray Pedro. El 31 de agosto de 1252 el Papa nombró una comisión compuesta por el arzobispo de Milán, el obispo de Lodi y el preboste de la iglesia de San Nazario en Milán, a fin de que iniciasen el proceso canónico. Éste se realizó con una rapidez extraordinaria y así, el 9 de marzo del año siguiente, el mismo Papa ofició en Perugia la ceremonia de canonización y el 24 de marzo emitió la Bula “Magnis et crebris”, con la cual inscribía a Pedro de Verona en el catálogo de los santos, fijando como fecha de celebración el día 29 de abril.

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En el verano de ese mismo año, con ocasión del Capítulo provincial de los dominicos de Milán, el arzobispo de la ciudad, después de haber separado la cabeza del resto del cuerpo del santo, puso a éste en un modesto sarcófago de mármol y lo colocó en la nave izquierda de la iglesia de San Eustorgio, pero no contento con ello, los dominicos empezaron a recoger limosnas por toda Europa y encargaron en el año 1336 al escultor Giovanni Balduccio la construcción de un monumento sepulcral de mármol similar al de Santo Domingo en Bologna. Este monumento fue terminado tres años más tarde, convirtiéndose en una de las obras maestras de la escultura gótica italiana. Con ocasión del Capítulo General de la Orden celebrado en el año 1340, se hizo el solemne traslado de los restos del santo y para la reliquia del cráneo, el florentino Pigello Portinari construyó una preciosa capilla que fue decorada por Vicente Foppa. En el año 1736 se volvió a hacer un reconocimiento canónico de los restos del santo.

 Altar mayor de la Iglesia de Santa Anastasia en Verona (aparecen San Sebastián, San Pedro y San Roque).

Altar mayor de la Iglesia de Santa Anastasia en Verona (aparecen San Sebastián, San Pedro y San Roque).

Inmediatamente después de la canonización, los dominicos comenzaron a erigirle iglesias y a nominarle conventos. El templo más majestuoso fue erigido en su ciudad natal, que es conocido como iglesia de Santa Anastasia. Las Confraternidades de San Pedro comenzaron a propagar su culto por todo el mundo, muchas ciudades italianos lo nominaron como su santo protector haciendo su fiesta como día de precepto. En algunos lugares, San Pedro de Verona es considerado como el santo patrono de algunos artesanos, como por ejemplo, de los zapateros en Mallorca, de los tejedores en Manresa o de los cerveceros en Colonia. El día de su fiesta, con el relicario de su cráneo se acostumbra a bendecir agua, que posteriormente es utilizada como remedio contra algunas enfermedades.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Campana, P.T., “Storia di San Pietro martire di Verona”, Milano, 1741 y 1974.
– Meersseman, G., “Una vita per il Credo”, Seveso, 1952
– Orlandi, S., “San Pietro Martire da Verona; Leggenda”, Firenze, 1952
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo X”, Città Nuova Editrice, Roma, 1990.

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30 pensamientos en “San Pedro de Verona, fraile dominico mártir

  1. Sobre San Pedro de Verona cuando viajé a Oaxaca y en la tienda del templo de Santo Domingo lo representaban con un cuchillo clavado, una palma con tres coronas y el falcastro con que Carino lo asesinó, soy igual a ti Antonio, me repugna la Inquisición y en general a esa Iglesia que lo impuso, se que el catarismo mas que un problema religioso era también político, para centralizar su poder la Iglesia comenzó a imponer este sistema se represión, que se fortaleció persiguiendo a los protestantes, los ortodoxos, los judaizantes y los moriscos. Aunque tampoco las otras iglesias se quedan atrás, ya vemos mas casosn de mártires asesinados por sus mismos hermanos de fe. Las iglesias protestantes tienen sus mártires asesinados por católicos, los católicos tenemos mártires asesinados por ellos, con San Pedro Verona con todo respeto a quien le tenga devoción no me atrae sino lo contrario me repugna, no se si por suvida sino por lo que representa, a ese sistema judicial que cometió crimenes contra la vida y la conciencia de las personas, igual San Pedro Arbués, San Vicente Ferrer (que si bien no era miembro de esta institución predicó varios sermones contra los judíos) o San Juan de Capistrano mandando a quemar herejes mientras predicaba en las plazas

    • René,
      Antes de contestarte me he leido todos los comentarios a este artículo y, aunque llego tarde al debate por razones personales, no quiero dejar de contestar aunque sea brevemente a cada uno de ellos. Permíteme que te diga, René, que me parece que te has excedido cuando dices que la vida de San Pedro te repugna.

      Seguro que tú no sientes más repugnancia que yo por lo que fue la Inquisición, pero san Pedro – que sin dudas se vio forzado por la obediencia a ser un inquisidor -, lo fue más de palabrasque de hechos. Toda su vida estuvo dedicada a la predicación de la fe y al debate con los considerados herejes, antes y después de que lo nombraran inquisidor, pero que yo sepa, jamás inició un juicio contra nadie ni dictó sentencia condenatoria. Las cosas hay que ponerlas en su sitio.

      Cierto es que si no pubieran solicitado al blog la realización de este artículo, a mi no seme habría ocurrido hacerlo porque de la Inquisición no quiero ni oir hablar, pero eso es una cosa y excederse en las valoraciones personales, es otra, máxime cuando no se conocen a fondo.
      No seré yo quién dude de la santidad personal de Pedro de Verona, independientemente o no de que fuera un mártir por odio a la fe o por odio a la Inquisición, o que incluso, no hubiera sido un mártir.

      • Acepto que me he excedido, no te preocupes, no me repugna la vida de San Pedro de Verona, aunque con respeto al supuesto mártir lo que si es que me da horror hablar de la Inquisición, lo que San Pedro representaba y que posiblemente fuera asesinado por esa razón, de que era un hombre santo eso cada uno, santo si pero no de mi devoción. Tal vez si luchaba mas con la palabra que con el garrote, pero no le quita que fuera asesinado por ser inquisidor mas que por la fe católica. Y de que dijera que tiene San Pedro Arbués de santo lo que yo de ruso, ojalá lo hubiera conocido a diferencia de San Pedro de Verona el si participó en procesos inquisitoriales pero mejor ahí lo dejo

  2. Tendría yo unos 10 u 11 años cuando en un libro leí sobre el martirio de San Pedro de Verona. Siempre me impresionó el que antes de morir escribiera CREDO con su sangre en el suelo y la verdad es que toda la vida he traído fija esta anécdota por lo cual le tengo mucho cariño a este santo mártir. Hasta hace unos 10 años he leído su biografía par darme un conocimiento más profundo sobre su vida.
    Me da gusto el trabajo que has hecho sobre él, únicamente quiero preguntarte sí conoces el nombre exacto de donde murió, y compartir el dato que actualmente la fiesta de San Pedro de Verona es el 6 de mayo, creo que para que con los dominicos para que no coincida con la fiesta de Santa Catalina de Siena en la misma fecha. ¿Por cierto, el murió el 6 de abril o el 6 de mayo?

    • Humberto,
      No se el nombre del lugar exacto donde fue asesinado San Pedro de Verona el día 6 de abril del año 1252. Los asesinos se habían escondido en el bosque de Barlassina, en un lugar llamado Farga y le salieron al encuentro en el territorio del municipio de Seveso, que actualmente pertenece a la provincia lombarda de Monza-Brianza y que está a unos veinte kilómetros de Milán.
      Ahora, ¿cómo se llama el lugar exacto? No lo se.

  3. San Pedro de Verona nunca ha sido santo de mi devoción y no insistiré en por qué, porque tú, Antonio, ya lo has apuntado en el artículo y también es mucho lo que René también ha comentado. No hagamos más sangre con esto.

    Eso sí, me da la impresión de que las fuentes consultadas, en las que se basa el artículo -y que no reflejan necesariamente tu opinión, lo sé- intentan de alguna manera “lavarle la cara” al Santo y “quitarle hierro al asunto”. Yo soy de la opinión de que la Inquisición, ni es lavable de cara, ni se le puede quitar hierro alguno, no le queda otra que ser condenada absolutamente y recordarla como escarmiento y ejemplo de algo que no se puede hacer. No juzgaré al Santo en persona ni diré que derriben de los altares a los Santos vinculados con ella, pero vamos, que tan hipócrita es venerarlos como ejemplo como buscar resquicios por donde demostrar y justificar que “no eran tan malos”.

    Tú como persona puedes ser buena, tus intenciones pueden ser buenas, tus métodos pueden no ser violentos, puedes preferir hacerlo de otra manera, pero si al final estás con la Inquisición, sirves a una institución que se basa en la delación, en la tortura y en la confiscación de bienes, y la verdad, por muy buena persona que tú seas, eso no cambia nada. Sirves a la tortura, a la delación y a la confiscación, por más que tú, en persona, no lo hagas o no lo defiendas.

    Mejor entonces dejarse de medias tintas y afrontar las cosas como son. No diré esa burrada de “si lo mataron, algo habría hecho”, porque eso no justifica nada, pero la Inquisición era lo que era y quien estaba con ella, seguro que se conocía bien el percal. Nada más que decir. Hay muchos otros Santos a los que rezar, sin intención de ofender a nadie y menos al Santo.

    • Ana tu lo has dicho, tal vez a San Pedro de Verona lo habrán matado mas por lo que representaba que por sus actos, a lo mejor denunciaba mas con la palabra, pero representaba a una institución que reprimió de manera cruenta la libertad de conciencia, la fe de las personas, Hay otros beatos y santos que fueron inquisidores y aunque no nos guste tendremos que hablar de ellos sobre todo de San Pedro Arbués que de santo tenía lo que yo de ruso, nada de nada, pero por el momento gracias por dedicarse a los santos

      • Ana María,
        Al hacer el artículo he intentado ser lo más objetivo posible porque se que “traería cola” en el debate por el hecho de haber sido un santo inquisidor.
        El siempre se dedicó a la predicación y a rebatir a los cataros y eso lo hizo desde que ingresó en la Orden de Predicadores, mucho antes de ser nombrado inquisidor, “trabajo” que tuvo que realizar por mandato expreso del Papa y no de “motu proprio”; o sea, que lo hizo por obediencia.

        Es absolutamente cierto que no se le puede culpar de ninguna sentencia condenatoria concreta, pero también lo es que fue inquisidor y ya sabemos lo que fue la Inquisición. ¿Aceptó sin más los métodos inquisitoriales? ¿se rebeló contra ellos desde dentro? ¿fue más o menos suave o más o nemos severo en sus interrogatorios y debates?… Estas y otras cuestiones no las sabremos, pero lo que si sabemos a ciencia cierta es que era muy querido por el pueblo llano.

        Yo más me creo que fue la Inquisición la que le hizo daño a la reputación de Pedro, en lugar de que éste hiciera daño a los herejes. ¿Puede servir de prueba el que iniciara “su trabajo inquisitorial” dando una prórroga legal, una tregua, una oportunidad a los cataros para que reconsideraran sus posturas? No lo se, pero la duda ahí está.

      • René,
        Cuando hablas tan contundentemente sobre San Pedro de Arbues, siento la sensación de que fuistes contemporáneo suyo y lo conocistes personalmente.

  4. Muchas gracias Antonio, tenia muchas ganas de que se escribiera de este Santo dominico, dudaba sobre si estas cosas de su vida que nos cuentas en el articulo eran ciertas o no. Por ejemplo, una cosa que me preguntaba era si verdaderamente su asesino se convirtió después del crimen ( veo que es cierto, y tengo pendiente leer su articulo).
    Desde que llevo interesándome por las estampas y las fotografías de los santos, siempre me ha llamado la atención la iconografia, con ese puñal clavado en el pecho y sobre todo con el falcastro hundido en la cabeza.
    La inquisición, y en especial sus métodos son despreciables, no hay duda. Seguramente a nuestro santo de hoy no le gustarían estos métodos y como vemos se daría más a la predicación para convertir y no a la tortura.
    Sobre los cátaros se me escapan muchas cosas y no se quienes eran en realidad y que les llevaba a estar siempre en tensión con los cristianos. ¿ Hay algún articulo en el que me pueda enterar de todas estas dudas?

    • Los cátaros, o albigenses, también eran cristianos, David. Sólo que herejes, es decir, que estaban fuera de la Iglesia y de otras Iglesias, con su propia organización y sacramentos (sólo uno, de hecho, el consolamentum). Para entender el movimiento te recomiendo que recurras más bien a libros de Historia. No tenemos un artículo de Heresiología dedicado a ellos en particular.

      No compartiendo en lo personal ni su forma de vida, ni su concepción del mundo -el mundo material era obra de Satanás, mientras que el inmaterial era obra de Dios, por lo cual todo lo tangible en nuestro alrededor, plantas, animales, aire, carne, es diabólico, y todo lo intangible es divino, dicho mal y rápido- ni mucho menos otros tejemanejes políticos que se llevaron con algunos señores para lograr extenderse, lo cierto es que la masacre y aniquilamiento de esta secta herética no es algo que se pueda defender.

      • David, la herejía catara era una doctrina en la cual concebían al mundo como una realidad dual, eran dualistas exagerados, mientras concebían creado por Dios el cielo y las almas, concebían como creado por el demonio lo material, la carne, etc. Asi también concebían la visión de Dios del Antiguo Testamento como una visión diabólica. Practicaban el ayuno exagerado y la penitencia, su doctrina tiene influencias gnósticas y maniqueas, eran cristianos, pero cuestionaban la autoridad inclusive llegaron a decir que la Iglesia era creación del diablo. El papa Inocencio III convocó a una cruzada contra ellos, apoyada sobretodo por los señores feudales franceses. La Inquisición (instituida por el papa Gregorio IX) hizo otro tanto, la cruzada fue una guerra de exterminio prácticamente, se dieron increibles muestras de atrocidad

        • David,
          Veo que ya te han aclarado las dudas que planteas sobre los cataros y por eso, en este tema no voy a entrar.
          Refiriéndote a la Inquisición dices que “seguramente a nuestro santo de hoy no le gustarían esos métodos y se dedicaría más a la predicación”. Yo creo que es lo más probable, porque si era un hombre santo como lo demostró con anterioridad aun discutiendo con los herejes, ¿por qué iba a dejar de serlo después de haber sido nombrado inquisidor? El no pidió serlo, él no pudo negarse a serlo, él se vio obligado a serlo. ¿Pudo serlo sin utilizar los métodos inquisitoriales? Pues si que pudo. ¿Estamos seguros de que fue así? No lo estamos, pero si que pudo ser porque no se le reconoce la iniciación de ningún proceso ni ninguna sentencia condenatoria.

          Me atreveré a decir algo que quizás pueda escandalizar a algún pusilánime: yo si que creo que fue un hombre santo; lo que tengo son dudas de que fuera martirizado exclusivamente por odio a la fe y que fuese asesinado por el solo hecho de ser un inquisidor. Luego, ¿podemos considerarlo como un auténtico mártir? Tengo mis dudas.

  5. Antonio yo te agradezco que hayas realizado el articulo sobre San Pedro de Verona gracias a la pregunta del interesado por su vida.
    No hay que rasgarse las vestiduras como siempre digo en estos casos con polemica.
    Tras leer el articulo veo que era un santo como cualquier otro,viviendo los acontecimientos que le toco en su epoca.
    Aqui tanto los reyes no pueden ser santos por ser reyes como tampoco parece ser que debieran haber santos en la orden de los dominicos.
    Creo que ya esta bien a estas alturas de echar a esta orden por los suelos en pleno siglo XXI,yo no voy a darme cabezazos por el mal que hicieran los colonizadores o conquistadores españoles en las americas siglos atras.
    Cada cosa en su sitio.

    • Tal vez tengamos que analizar las cosas en su contexto, sin embargo incluso en la misma época la Inquisición causó en algunos casos la reacción negativa incluso de los mismos clérigos, yo tal vez no me de de cabezazos por lo que los españoles hicieron en América con nosotros pero si por lo menos no estaría de acuerdo con el estado de cosas en las que los eventos surgieron, la Orden de los Predicadores de Santo Domingo, tal vez tuvo grandes santos como el propio fundador, humanistas como Fray Antonio de Montesinos, o fray Bartolomé de las Casas pero hubo auténticos canallas como Tomás de Torquemada, aunque de inquisidores también hubo franciscanos, jesuitas, agustinos y de muchas otras ordenes, no solo dominicos

      • Yo no he dejado de analizar las cosas en su contexto. La Inquisición, como bien dice René, fue tremendamente impopular en su misma época y no faltaron rebeliones, protestas y agitaciones populares en su contra, porque la delación anónima, la tortura y la confiscación de bienes estaban socialmente reprobadas y porque en muchos lugares fueron un ataque directo a la legislación y los privilegios de los ciudadanos, así como a la base de sus riquezas. ¿Por qué si no, en Aragón, fue asesinado Pedro de Arbués?

        Si en el mismo momento en que estas cosas ocurrían, el pueblo y los creyentes ya se rebelaban contra estas barbaridades, ¿no vamos a hacerlo en pleno siglo XXI? ¿Qué pasa, ahora de repente nos da por la amnesia o por la relativización? Como dice Abel, cada cosa en su sitio. A la Inquisición, la condena más absoluta y punto. Y no cabe mezclar esto con la orden dominica ni con sus Santos, que los tuvo que nada tuvieron que ver con la Inquisición.

        La propia Iglesia, en la persona del Papa, ha pedido perdón por este pasado vergonzoso. Desde este punto, no tiene sentido que los creyentes sigan dándole vueltas a un asunto más que zanjado.

        • Querido Abel,
          Te ruego no veas ni por asomo un ataque a la Orden de Predicadores, una de las más importantes de la iglesia en todos los tiempos, Orden que nos da dado y sigue dándonos grandes ejemplos de santidad y con la que yo me siento muy identificado al ser una Orden hermana de la familia franciscana.
          Cierto es que a lo largo de la historia ha tenido sus “garbanzos negros”, pero eso no solo le ha pasado a ella sino a todas las demás instituciones eclesiales.
          Pienso que la Orden de Predicadores es una pieza fundamental en el engranaje de la Iglesia, que está trabajando mucho en lugares de misión y que mantiene comunidades muy vivas en muchos lugares de la cristiandad.

          • Tengo meses sin aparecer en el blog pero tengo una carga de trabajo tan pesada que solo saliendo del trabajo quiero descansar.

            He echado un ojo al blog y hay tantos artículos tan interesantes por leer que tiempo me hace falta.

            Te saludo con afecto Antonio y a todos los miembros del blog que siguen fieles escribiendo y debatiendo los artículos.

            Escribes sobre San Pedro de Verona y al igual que tu, estoy identificado con la orden de los Predicadores. San Pedro de Verona no es de mi devoción, pero tampoco lo conocía como tu has escrito sobre él. Pero al parecer se preocupaba por las cosas espirituales y por llevar a los llamados herejes al buen camino creo que eso es lo más importante en su vida.

            Si bien la inquisición y algunos comentarios que leí casi asustan no hay que ser tan extremistas en repudiar hasta algunos personajes que se mencionan.

            Santo o no, le veo más santidad de vida a él que a otros personajes que se ha hablado en el blog sobre todo algunos reyes de que gandayas no dejaban de ser y que con el hecho de veneficiar a la iglesia y construyendo monasterios ya quieren pasar a la historia siendo santos.

            SALUDOS

          • Pues de verdad que me alegra verte de nuevo comentando por el blog. Se que estás muy liado a nivel laboral y comprendo que el poco tiempo que te queda libre lo dediques al descanso.
            Concuerdo contigo en que San Pedro de Verona, aun siendo inquisidor, es más de fiar que algún que otro santo rey o principe medieval. Y las razones, las das tu mismo.

  6. El hecho de que me haya causado curiosidad la vida de este santo fue porque en la comunidad que vive uno de mis compañeros seminaristas se festeja en uno de los barrios pero la mayoria no sabe su biografia por lo que me he dado cuenta de antemano muchas gracia y sobre este santo pues lo unico que puedo decir es que defiendio la fe tal vez no de la forma correcta como pensaramos pero quizo dar testimonio sobre la existencia de Dios y no contradecir los doce articulos de la fe

    • Defendió la fe en eso estamos de acuerdo y no de la manera correcta también estoy de acuerdo, todavía recuerdo una frase que me dijo un anciano devoto lector en nuestra parroquia decia resumiendo todo eso; CUANDO LA IGLESIA TENÍA QUE PREDICAR CON LA PALABRA PREDICÓ CON LA ESPADA

      • Dejemos claro una cosa: la Iglesia ha predicado muchas veces con la espada, pero San Pedro de Verona no lo hizo jamás.
        Muchas gracias, Israel, por tu comentario y espero haber contestado adecuadamente a la pregunta que nos formulastes. Seguimos estando a tu disposición.

  7. San Pedro de Verona puedo decir que antes me era algo antípatico por el hecho de haber sido inquisidor y que en algún momento yo pense que si había quemado herejes, aunque ya luego supe que no era así y ahora lo confirmo, aun así el se gano mi simpatia a partir que lei una de sus leyendas, la que se cuenta del Cristo que cuando Pedro se quejaba de todos sus problema, el Cristo de la cruz le respondió ¿Pedro y yo que hice para merecer esto?, esa anécdota aunque se trate de una pura leyenda desde que la conozco me ha encantado e impactando por toda la enseñanza que engloba para la vida del cristiano mismo. Como sea yo creo que no debemos tachar tanto a san Pedro de Verona ya que su mismo estado de inquisidor haya sido por obediencia o no le trajo la consecuencia de su muerte, el pago el ser un inquisidor aun no habiendo enjuiciado a nadie, y nosotros siglos después le seguimos enjuiciando a él por esto, debemos de quitarle esa mancha cuando lo más seguro es que solo lo hizo por obediencia. Por otro lado Antonio comentarte que aqui en México san Pedro ha tenido cierta devoción en los lugares evangelizados por dominicos, existe un río llamado san Pedro mártir en su honor. También aqui en México los dominicos lo invocan como abogado contra los ladrones y asaltantes especialmente de robos en las casas, aunque ignoro el motivo no se si tu tendrás alguna idea, esto ha hecho que su devoción se consereve en muchos lugares, y bueno y a mi me consta que además aqui se le invoca como abogado contra las enfermedades mentales y la locura, existen varios ex votos dedicados a san Pedro de Verona por curaciones de personas que deliraban o estaban clinicamente locos. Muchas gracias Antonio

    • Sólo se me ocurre que como a él lo asaltaron en un camino para asesinarlo, por eso me parece que se le invocará contra asaltantes, ladrones e intrusos de todo tipo. Vamos, así a bote pronto.

      • Yo, si que estoy convencido de su santidad, pese a que fuera inquisidor. Lo que tengo mis dudas es si verdaderamente fue mártir solo por la fe.
        De todos modos, mártir por la fe o asesinado por ser inquisidor, ¿qué mayor prueba de su santidad que la conversión de su propio asesino?

        Como tu muy bien dices, San Pedro de Verona es patrono contra los ladrones y/o asaltantes y lo es por razones obvias, como dice Ana María.

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