Santa Serena, emperatriz romana y mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Estampa devocional italiana de la Santa, perteneciente a la serie del ilustrador Alberto Boccali ("Bertino").

Estampa devocional italiana de la Santa, perteneciente a la serie del ilustrador Alberto Boccali (“Bertino”).

El Martirologio Romano dice hoy, día 16 de agosto: “En Roma, santa Serena, que fue, algún tiempo, mujer de Diocleciano Augusto”. Adón fue el primero que insertó en su Martirologio a una Serena, presunta esposa del emperador Diocleciano. Inmediatamente, esta mención pasó a los sucesivos martirologios y finalmente al Romano, que puso su conmemoración en este día de forma tan escueta, sin aludir a nada más.

Emperatriz y mártir: la leyenda
¿De dónde viene esta curiosa conmemoración? Pues de diversas tradiciones y textos que, como veremos, resultan ser históricamente falsos. Por ejemplo, las legendarias Actas de San Marcelo y de Santa Susana, la cual celebrábamos el día 11 de agosto, hablan de una emperatriz llamada Serena, esposa de Diocleciano. En ese documento, se dice, efectivamente, cómo la emperatriz Serena, esposa de Diocleciano, intervino ante éste para defender a los cristianos que eran perseguidos.

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En particular se describe el momento en que Diocleciano decide recurrir a su esposa para interceder ante la virgen Susana, pretendida por el césar Galerio, para que convenza a la joven de acceder al matrimonio con él: “Diocleciano envió a su esposa, la emperatriz Serena, para que convenciera a Susana de dejar ya su guerra contra ellos. Pero el césar aún no sabía que Serena era cristiana, y la emperatriz, en lugar de instarla a que se casara con Galerio, la animó a perseverar en su decisión. Al regresar, le dijo a su marido: “César, esa joven no cambiará su parecer. Lo mejor es dejarla en paz.” El resto de la historia la podemos conocer a través de los dos artículos ya dedicados a Santa Susana, pero, según la tradición, cuando Diocleciano descubrió que su esposa y su hija, Valeria, eran cristianas, mandó ejecutarlas en el acto. De ahí la fundamentación y justificación de su veneración.

Siguiendo esta tradición, quienes creen a pies juntillas en la fabulosa leyenda de Santa Filomena, donde se cuenta que el mismo Diocleciano quiso casarse con ella, hubieron de hacer frente a la incongruencia de que ya tenía una esposa. En este pasaje, algunos eruditos devotos, tratando de hacer cábalas, han establecido que sería un momento en que Diocleciano ya se hallaba viudo de su esposa Santa Serena, a quien había hecho ejecutar por cristiana, y así ubican el martirio en el año 303 ó 304.

Estampa devocional italiana de la Santa. Fuente: www.delcampe.net.

Estampa devocional italiana de la Santa. Fuente: www.delcampe.net.

¿Cristiana?: la realidad histórica
En realidad, sabemos que todo este argumentario, como ya hemos visto en otros ejemplos de emperatrices mártires, es totalmente infundado y falaz. La figura de Santa Serena, y su martirio, es una noticia históricamente falsa, ya que Lactancio, que vivió en la corte de Diocleciano, en su “De mortibus persecutorum”, afirma que la mujer de Diocleciano se llamaba Prisca, y la hija, Valeria, quienes gustosamente participaban en los ritos paganos. Por tanto, no eran cristianas, al menos de convicción, y el hecho de que pudieran mostrarse compasivas o favorables hacia los cristianos no muestra en absoluto que lo fuesen ellas mismas, porque, de hecho, como dice Lactancio, practicaban la religión romana.

Es posible que Adón se basara en los textos que insinúan la simpatía por los cristianos tanto de Prisca como de Valeria para deducir, con evidente exageración, la santidad de la tal Serena. Por lo tanto se trata de un nombre que habría que tachar del Martirologio. Santa Serena, como tal, no existe. Pero es que tampoco existió ninguna “Santa Prisca” emperatriz mártir, ni tampoco ninguna emperatriz mártir en los otros casos que hemos visto (Santa Trifonia, presunta esposa de Decio, Santa Alejandra, presunta esposa de Diocleciano -sí, otra-, o en ocasiones, incluso esposa del pretor Daciano (???), Santa Constanza, esposa de Maximino Daia, en ocasiones llamada Faustina…) Todos estos casos retratan figuras legendarias que en realidad no existieron, sacando emperatrices mártires de donde no las había, sin ningún fundamento.

¿Quién fue en realidad la esposa de Diocleciano?
Como hemos dicho, la mujer del emperador Diocleciano no se llamaba ni Serena ni Alejandra, sino Prisca, y no era cristiana, sino que practicaba los ritos paganos, como dice Lactancio, testigo ocular de primera mano. De hecho, Diocleciano no pudo haberla hecho ejecutar por ninguna causa ya que ésta, de hecho, le sobrevivió: el emperador murió en su retiro de Spalatum (Split, en la actual Croacia) en el año 311, y ella, que había permanecido en Roma desde 305, momento en que él se retiró ya muy enfermo, todavía viviría hasta el año 315. La hija de ambos, Galeria Valeria, fue esposa de Galerio y en 311, después de que falleciera éste, se vio obligada a casarse con Maximino Daia. No queriendo acceder, huyó con su madre Prisca a Siria, donde ambas fueron ejecutadas en el año 315 por Licinio.

Anverso y reverso de moneda romana con la efigie de Galeria Valeria, Augusta, hija del emperador Diocleciano y de su esposa Prisca.

Anverso y reverso de moneda romana con la efigie de Galeria Valeria, Augusta, hija del emperador Diocleciano y de su esposa Prisca.

Como puede verse, la realidad histórica tiene poco que ver con la pretendida leyenda: Santa Serena, como emperatriz cristiana y mártir, ejecutada por orden de Diocleciano, no es más que una figura inventada, fruto de la malinterpretación y exageración de la realidad, que nos muestra a una emperatriz pagana, puede que simpatizante con los cristianos -como tantos otros que seguramente sintieron compasión y creyeron cruel e injusta la persecución-, pero desde luego, ni cristiana ni ejecutada por orden de Diocleciano, ni por causa de la fe cristiana, sino por motivos políticos.

Reliquias
Naturalmente, tratándose de una Santa legendaria, totalmente ficticia, cuyo personaje histórico equivalente no se corresponde ni con una mártir, ni mucho menos con una cristiana, no existen reliquias atribuidas a ella que puedan considerarse auténticas.

Eso sí, existen algunos relicarios y reliquias distribuidos por Europa que responden al nombre de Santa Serena, pero que son, sin duda alguna, mártires de las catacumbas -caso de Triburg, Alemania- o responden a una Santa homónima, viuda y matrona mártir de Spoleto, cuyas reliquias fueron transferidas a Metz -de la cual subsisten las veneradas en Fèves-; pero no, desde luego, a nuestra legendaria protagonista de hoy.

En otra ocasión hablaremos de Santa Alejandra, otro “avatar” cristiano de la emperatriz Prisca, en la práctica desdoblamiento de Santa Serena, que sigue siendo a día de hoy todavía venerada, especialmente en las Iglesias Orientales.

Meldelen

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13 pensamientos en “Santa Serena, emperatriz romana y mártir

  1. Primera vez que escucho sobre santa Serena supongo que por ser ficticia, y es curioso que además su fiesta sea tan cercana a la de de otra emperatriz santa y esta si real santa Elena. Las leyendas de los santos y santas a veces han generado en la gente crear y venerar personajes no existentes como este, hace unos días todavia un sacerdote me llamo la atención por llamar legendarias o leyendas a algunas historias de los santos aduciendo que esas son ideas de los masones, yo hasta ahora no entiendo de que otra forma llamar a este tipo de cosas que se inventan sobre los santos y a que a la larga hacen mas mal que bien, muchas gracias Ana

    • Sí, André, vi lo que esa persona te decía en Facebook el otro día y me hizo hervir la sangre, la verdad. Estuve a punto de intervenir en tu defensa pero finalmente me mordí la punta de los dedos y lo dejé estar, no por cobardía sino porque estoy cansada de discusiones infructuosas y, al final, parece que yo haya venido a este mundo para meterme en berenjenales y para dar por saco a la gente.

      La ignorancia es atrevida, da pena decirlo, pero es verdad: atribuir hoy, en pleno siglo XXI, una mentalidad crítica o hipercrítica a la masonería, es no tener ni idea del percal, algo inexcusable en un sacerdote que por lo menos debiera tener cierto bagaje cultural. Uno puede no estar informado de un tema o, libremente, sí estarlo y discrepar de una hipótesis concreta, como a ti o a mí nos ha pasado, pero eso de arremeter como elefante en cacharrería contra alguien que se ha tomado su tiempo para informarse de algo que tú ignoras sin documentarte primero, es algo que puede conmigo, de verdad.

      A esa persona se le responde que desde el siglo XVII existen hagiógrafos hipercríticos dentro de las órdenes de la Iglesia que difícilmente pueden ser calificados de masones y que ellos han hecho más que nadie por el culto de los Santos al separar “la paja del oro”. Es incluso patético observar que publicaciones más modernas, y hablo de las del siglo pasado, suponen un retroceso respecto a estas tesis de los siglos XVII, XVIII… y mejor lo dejo aquí.

      Volviendo a Santa Serena: ya ves cómo no hay por dónde sostener el tema. La primera emperatriz cristiana, como muy bien has dicho, es Flavia Julia Helena, Santa Elena. Y punto pelota.

      Gracias por comentar 🙂

  2. Muchas gracias, Ana María, por este artículo sobre esta santa ficticia que inexplicablemente Baronio introdujo en el Martirologio Romano.
    Con el trabajo de limpieza iniciado por los bolandistas y continuado por investigadores como tu, vais a dejar el Martirologio “más vacío que el ojo de un tuerto”, pero creo que con este trabajo se hace un gran servicio a la hagiografía, al poner cada cosa en su sitio.
    Como tu muy bien dices, que una mujer fuese compasiva no estaba reñido con que fuera pagana. Seguro que entre estos, había y hay mucha más gente bondadosa que gente malvada. La bondad no es patrimonio exclusivo del cristianismo, aunque es bien cierto que el único mandato que nos dejó nuestro Salvador fue el amor.
    Te animo a que nos sigas escribiendo sobre esas otras santas ficticias de las que hablas, porque considero indispensable que se aclaren las cosas.

    • Gracias, Antonio, por llamarme “investigadora” y decir que continuo el trabajo de los bolandistas… pero creo que es demasiado elogio para mí. Realmente soy poco más que una divulgadora y esto que escribo es muy obvio a poco que te metas en estas cuestiones, pero claro, hay que meterse, si no…

      Que había paganos -y judíos, e isíacos, y ateos- que estaban en contra de la persecución y que les parecía mal lo que estaba ocurriendo, es algo tan obvio que clama al cielo; pero claro, acostumbrados como estamos a fuentes cristianas que sólo saben separar entre los “buenos” -cristianos- y los “malos” -paganos-, pues al final creemos que el mundo antiguo era así. ¿No es nuestra sociedad de hoy muy compleja y diversa? ¿No son las personas, sus psiques y sus personalidades diversas, complejas y hasta contradictorias? ¿Por qué creemos siempre que esto es cosa de hace cuatro días?

  3. Sí que conozco a Santa Serena y a Santa Alejandra como esposas de Diocleciano, siempre me quedó la duda si habrá sido un antecedente de Enrique VIII, jajaja.
    Te agradezco que nos hayas hecho este trabajo, espero que como dices, pronto nos presentes algo sobre Santa Alejandra.
    Saludos.

    • Que yo sepa, Diocleciano sólo tuvo una esposa, la emperatriz Prisca, lo cual es rarísimo porque lo habitual era casarse, divorciarse y volverse a casar según convenía a la política y a las alianzas familiares. Las Santas Serena y Alejandra ya vemos que no existen, son meros avatares cristianos de esta emperatriz histórica.

      De todos modos, ¿antecedente de Enrique VIII, en el caso de que hubiese tenido dos esposas? ¡Pues anda que no hay reyes que han tenido ésas y muchas más! Sin ir más lejos, Felipe II, al que se pone de ejemplo como monarca piadoso y católico, tuvo cuatro esposas, sin contar las amantes que le dieron bastardos…

  4. No deseo que hubiera muerto martir ninguna emperatriz romana,pero desde luego seria algo excepcional en el martirologio.
    A mi me ha gustado mucho el articulo sobre esta invencion de una santa a partir (aunque ni se podria decir eso) de la emperatriz Prisca y espero que en el futuro podamos leer articulo sobre el otro “desdoblamiento” en Santa Alejandra emperatriz.
    Tambien espero que puedas hablarnos algun dia sobre la Santa Serena de Spoleto,matrona y viuda martir.

    • Gracias, Abel. La festividad de Santa Alejandra de Roma es el 21 o 23 de abril, es decir, cuando celebramos a San Jorge, y como queda mucho, escribiré sobre ella en septiembre si la programación lo permite 🙂

      La festividad de Santa Serena de Spoleto es, sin embargo, el próximo 7 de diciembre, así que programaré su artículo para entonces. Disculpa el retraso pero sabes que estoy y estaré ocupada con asuntos personales 😀

  5. Excelente informacion sobre santa Serena de Roma, que resulto ser ficticia, ya que dioclesiano se caso con la emperatriz prisca y no fue cristiana, igual paso con San Napoleon Mártir, Santa Hortensia, Santa Genoveva de Bravante, San Julian el Hospitalario y varios santos mas que no son mas que meros inventos de la literatura cristiana. sin embargo hay casos como los de san jorge, santa barbara, santa ursula y san cristobal, que ha pesar de haber sido eliminados del calendario romano durante el concilio vaticano II, aun se les tribute culto, y esten en muchas iglesias en todo el mundo, incluso todavia se les venera, excelente informacion, saludos desde Venezuela.

    • Es que el hecho de que un Santo sea retirado del calendario oficial no significa que su culto se prohíba o que se afirme categóricamente que ese Santo es falso o inexistente. La gente tiende a malinterpretar esta acción. Un Santo se retira del calendario oficial libremente porque se considera que no existen muchas certezas históricas sobre él o ella, para ser sustituido por un santo más contemporáneo y más conocido. Pero eso no significa que en cada lugar o comunidad se pueda seguir venerando al Santo que uno quiera.

      Sin ir más lejos, Santa Filomena, que fue retirada del calendario porque es una mártir de las catacumbas de la que se desconoce todo sobre su vida, es actualmente una de las mártires más conocidas y veneradas del mundo. Y en la ciudad donde ahora vivo San Cristóbal es el patrón y se le venera cada año sin ningún problema, reliquia incluida.

      Gracias por tu amabilidad 🙂

  6. una nota iconografica. Il santino venduto sul Delcampe è un santino di Bertino, come quello precedente. Fa parte della serie “un santo al giorno”, con bordo fustellato. saluti.

    • Grazie, Damiano non lo sapeva. 🙂 Tuttavia, la menzione di Bertino al primo santino è perché la illustrazione è sua ed è firmato da lui. Il secondo santino, anche se è stato stampato da lui, non contiene la sua illustrazione, quindi io non ho intenzione di menzionare lui. Se dovessi citare me come autora di tutte le immagini scandite, stampate e preparate da me per caricare su Internet… non sarebbe giusto, cosa ne pensi? 🙂

      • In realtà il santino è suo in quanto a impostazione grafica e scelta del soggetto, che probabilmente è inventato. Più o meno si presta per un nome poco noto. Il primo è dipinto, in secondo è “dipinto” con un programma al computer.

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