Santos Anastasio, Félix y Digna, mártires mozárabes

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Bustos policromados de los Santos Digna y Anastasio de Córdoba (s.XVII). Colección Compañía de Jesús, Provincia Colombia.

Bustos policromados de los Santos Digna y Anastasio de Córdoba (s.XVII). Colección Compañía de Jesús, Provincia Colombia.

Siguiendo nuestra serie dedicada a los mártires mozárabes -de algunos de los cuales hemos hablado ya- recordamos hoy a estos tres santos que murieron en la Córdoba de mediados del siglo IX, concretamente en el año 853.

Nuevamente, la mejor fuente a la que podemos aspirar para conocer de primera mano a estos mártires, como ya hicimos en el caso de Flora, María, Aurelio, Sabigoto, Félix, Liliosa, Jorge, Nunilo y Alodía, son los escritos de San Eulogio, que conoció personalmente a la mayoría de ellos. Seguiremos por tanto un extracto de la obra de este autor.

San Anastasio, presbítero mártir
Nos dice San Eulogio, quien narra uno por uno las vivencias de los mártires mozárabes de Córdoba que “… al día siguiente de la muerte del valeroso Fándila, sufrió martirio el sacerdote Anastasio. Éste, desde sus primeros años, estudió las artes y las letras en la basílica de San Acisclo de Córdoba, viendo en la misma hasta su plena juventud, es decir, hasta los veinticinco años, ejerciendo el ministerio de diácono. Después practicó la vida monástica de la cual se había prendado y ya hombre maduro, recibió y ejercitó el sacerdocio y la cura de almas”. Anastasio, también cordobés de nacimiento, había comenzado sus estudios en las aulas de San Acisclo, donde fue ordenado diácono; luego decidió seguirlos en Tavana, donde abrazó la vida religiosa y fue ordenado sacerdote.

Detalle de San Anastasio en la sillería del coro de la catedral de Córdoba, España.

Detalle de San Anastasio en la sillería del coro de la catedral de Córdoba, España.

Al igual que en el caso de la mayoría de mártires mozárabes, Anastasio, como sus compañeros, es decir, los otros mártires que murieron el mismo día, llegó al martirio por voluntad propia, sin haber sido llamado. “Con mucha decisión entró en el palacio del Emir y se presentó a sus ministros y,encarándose contra los enemigos de la fe, esgrimiendo argumentos irrebatibles, ellos pasáronle con la espada en el mismo acto, colgando su cadáver de una horca”.

San Félix, monje mártir
Félix, por su parte, no había nacido en Córdoba, sino en Alcalá de Guadaíra. Eulogio le dedica un breve apartado: “Ese mismo día padeció la muerte por confesar la fe, Félix, gétulo de nación , nacido en Alcalá, quien habiendo ido en cierta ocasión a Asturias, abrazó allí el cristianismo y la profesión monástica”. Al referirse a que era gétulo, Eulogio nos está diciendo que era de ascendencia bereber, ya que la Getulia era una provincia africana.

Santa Digna, virgen mártir
Y finalmente cabe destacar a la única mujer del grupo, Digna, también natural de Córdoba, una monja contemplativa en el cenobio femenino que atendían los monjes tavanenses.

Aparición de Santa Águeda a Santa Digna, obra del pintor Patania (1684). Capilla de Santa Águeda en su catedral, Catania, Italia.

Aparición de Santa Águeda a Santa Digna, obra del pintor Patania (1684). Capilla de Santa Águeda en su catedral, Catania, Italia.

Ésta se sintió impulsada al martirio a partir de una aparición de Santa Águeda, mártir de Catania en el siglo III: “A eso de las tres de la tarde de aquel mismo día, animada por una revelación del cielo, se presentó a recibir la palma del martirio una doncella, Digna en la virtud y en el nombre. Era religiosa del monasterio de la venerable Isabel. Poco antes de su martirio, en sueños vio que la acompañaba una joven, con apariencia y vestidura de ángel, con unas rosas y unos lirios en la mano. Preguntándole Digna por su nombre y la causa de su venida, ella contestó: “Soy Águeda, que en otros tiempos padecí grandes tormentos por Cristo y ahora vengo a darte parte de estas flores purpúreas. Recíbelas con gozo y pelea con valor por el Señor, pues las otras que me reservo en la mano, las voy a dar a las que después de ti saldrán de aquí”. Finalmente, ilustrada la virgen sacratísima con esta visión y obsequio, al recibir la rosa de la diestra de su interlocutora, Digna, admitida con los moradores del cielo, aún en vida, quedó arrobada contemplando a la mártir”.

Desde este momento, habiendo decidido sufrir el martirio, buscaba una excusa para poder llevarlo a cabo, habida cuenta, como decíamos, que en esta época el cristianismo no era ilegal, aunque sí estaba oprimido: “Mas esta doncella, por su profundísima humildad y rendida obediencia, se juzgaba la última de todas sus hermanas y, siendo la más sumisa, nunca permitía que la llamasen Digna, y llorando, decía: “No me llaméis Digna, sino Indigna, porque tal nombre merezco”. Y como desde el día en que tuvo la visión quedó del todo abrasada en deseos de padecer el martirio, desde entonces empezó también a indagar en el secreto de su corazón por qué medios lo lograría, creciendo siempre más su alegría cuando más y mejor se informaba, aleccionada con el martirio de los santos confesores de la fe. Digna se alegraba sobremanera porque habiéndole precedido ellos, se acercaba más segura a la corona”.

La ocasión que buscaba para acometer el martirio la encontró gracias a a Anastasio y de Félix. Cuando los rumores de la ejecución de estos dos mártires llegaron hasta ella, comprendió que su hora había llegado. Salió secretamente del monasterio y se presentó ante el juez para reprocharle abiertamente los asesinatos que acababa de cometer: “Así pues, abiertas las puertas del monasterio, con todo sigilo, cuando vio colgados a los santos mártires Anastasio y Félix, se dirigió presurosa hacia la presencia del juez para preguntarle por qué razón había matado a los predicadores de la fe: “Acaso, dijo, porque somos adoradores de Dios y veneramos a la Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, un solo y verdadero Dios y porque todo lo que se opone a esta verdad, no solo lo negamos sino que lo detestamos, maldecimos y execramos, ¿se nos da muerte por esta causa?”.

Detalle de Santa Digna en la sillería del coro de la catedral de Córdoba, España.

Detalle de Santa Digna en la sillería del coro de la catedral de Córdoba, España.

Naturalmente, este tipo de provocaciones y presentaciones improvisadas era lo único que podía molestar a las autoridades musulmanas de la Córdoba emiral, cuyas circunstancias históricas hemos explicado en otros artículos y que no repetiremos aquí. Lo que parece estar claro es que el juez de turno no tuvo demasiada paciencia con estos mártires: “Cuando acabó de pronunciar estas y otras semejantes palabras aquella boca santa e inmaculada de la virgen, el juez, sin perder un instante, la entregó a los verdugos para que la degollasen, quienes al punto segaron su delicado cuello con la espada. Rodaron aquellos miembros; los colgaron a los pies de un patíbulo y después la juntaron a los otros mártires al otro lado del río. En este orden, los tres escogidos Anastasio presbítero, Félix monje y Digna virgen, murieron el mismo día aunque a distintas horas, el 14 de junio del año 853”.

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Culto y reliquias
Las reliquias de estos mártires no se conservan, porque sus cuerpos, después de ser exhibidos colgados, fueron quemados y sus cenizas arrojadas al río Guadalquivir, con la evidente intención de que sus correligionarios no pudieran recoger los cadáveres y darles sepultura y veneración. Se les celebra el día 14 de junio, día de su martirio.

Iconografía
La representación de este trío de mártires cordobeses es muy escasa en el arte, reduciéndose al arte local cordobés y alguna otra zona hispana. Si bien es frecuente que Anastasio y Félix -que no debe ser confundido con el San Félix, marido de Santa Liliosa, también mártires mozárabes- aparezcan como sacerdote y monje mártir respectivamente, Santa Digna puede aparecer tanto como monja mártir o como virgen mártir simplemente, con atuendo de laica.

Detalle del busto de Santa Digna (s.XVII). Colección Compañía de Jesús, Provincia Colombia.

Detalle del busto de Santa Digna (s.XVII). Colección Compañía de Jesús, Provincia Colombia.

Es curiosa la escena de la aparición de Santa Águeda a Santa Digna, dándose la anécdota de que esta mártir hispana está representada nada menos que en un fresco de la catedral de la mártir siciliana en Catania, precisamente debido a su vinculación con la santa patrona catanense, de otro modo, difícilmente se la hubiera podido encontrar fuera de ámbito hispano.

Quizá por la anécdota de la mártir siciliana entregando rosas a la mártir hispana en algunos lugares de España Santa Águeda aparezca portando como atributo una rosa en lugar de sus habituales atributos -la bandeja con los senos amputados, las tenazas-, como es el caso de la imagen procesional de Villalba del Alcor.

Meldelen

Bibliografía:
– S. RUIZ, Agustín, Obras completas de San Eulogio, edición bilingüe latín-castellano, Real Academia de Córdoba, 1959.

Enlace consultado (08/08/2015):
– http://costaleroscalvariocordoba.blogspot.com.es/2012/06/los-santos-martires-de-cordoba-i.html

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

11 pensamientos en “Santos Anastasio, Félix y Digna, mártires mozárabes

  1. Como se nota que la gente esta de vacaciones Ana Maria.
    Hoy he podido leer tus dos articulos y te agradezco que continues con la serie de martires mozarabes,centrandote,claro esta,en las mujeres martires.
    Me ha sorprendido el hecho de que Santa Digna este representada en uno de los frescos de la Catedral de Santa Agueda en Catania.
    Sabiendo que a traves de los siglos Santa Agueda se debe haber aparecido a varios santos y santas,me sorprende que los italianos hayan elegido la aparicion de su santa a Santa Digna y no a algun santo o santa italiana,pero bueno,es de agradecer el interes de quien decidio que asi quedara plasmado en el fresco para la posteridad.

    • Gracias, Abel, por comentar 😀 Jajaja, mejor no me tires de la lengua, que aunque la gente está de vacaciones, se nota que unos Santos “tiran” más que otros.

      En realidad el fresco de Patania de la aparición de Santa Águeda a Santa Digna está en el lado derecho de la capilla de Santa Águeda en su catedral de Catania; al otro lado, en el izquierdo, está la aparición de Santa Águeda a Santa Lucía para curar a su madre, Eutiquia, cuando ambas fueron a rezar a su tumba. O sea, que sí que hay una aparición de una santa italiana (siciliana) a otra también siciliana, casi vecina, precisamente, la más famosa que compete a ambas Santas. Pero se ve que a Patania se le encargó pintar otra aparición de la mártir catanense y escogieron ésta entre muchas otras posibilidades, gracias a Dios, porque así Santa Digna tiene su lugar muy cerca de Santa Águeda, en el corazón de su culto, donde están sus reliquias.

  2. Fíjate que no recordaba a estos santos dentro del elenco de los mártires de Córdoba. De pronto como que crees recordar todo y pues no, uno no es enciclopedia.
    Yo pienso que la comunión de los santos en ocasiones presenta estos detalles de apariciones de santos a otros santos para animarnos a ser santos también, casos extraordinarios y esporádicos, especiales, porque no todo se va arreglar con hechos sobrenaturales.

    • No, claro que no, en eso coincidimos. La aparición de Santa Águeda a Santa Digna, como en su día lo fue el episodio de la aparición de la misma Santa Águeda a Santa Lucía de Siracusa, no es más que una pretensión del redactor del relato de vincular a una mártir ya prestigiosa y carismática a otra que todavía no es tan conocida y que quiere hacer participar del prestigio y carisma de la primera. Eso se hizo con Santa Lucía (vincularla a Santa Águeda para ensalzarla) y eso se ha hecho también con Santa Digna.

  3. Muchas Gracias Ana María.
    Ya sabes de mi interés por estos santos mozárabes, los considero tan “nuestros” que por eso digo que me interesan tanto conocer sus vidas.
    De este grupo pocas cosas conocía, de San Félix me llama la atención que naciese en Alcalá de Henares ( esta ciudad tiene más santos de los que pensaba jaj) y que andase por la geografía española para crecer en Fe y conocimientos. También lo de gétulo me ha resultado curioso.
    Que suerte poder contar en la actualidad con todos estos relatos de la vida y martirio de Santa Digna, son de un gran valor.
    Me alegra saber que estuviera vinculada de una manera u otra a Santa Águeda y también que sea conocida y representada en el arte fuera de nuestras fronteras, más aun cuando aquí fuera de Córdoba son tan poco conocidos.

    • Gracias, David 🙂 Tienes razón cuando dices que son santos muy “nuestros”, porque es que lo son. Irónicamente, los conocemos poco, los veneramos menos y es bastante difícil encontrar representaciones artísticas de ellos fuera de Córdoba, por lo que el fresco de Patania es “boccato di cardinale”. Además, tú sabes el cariño especial que siento por Santa Águeda.

      Supongo que actualmente estos mártires ya no caen tan “simpáticos” por eso de que fueron al martirio con una entrada en conflicto con las autoridades que fue totalmente voluntaria, premeditada e intencionada; algo que no era así en la Antigüedad y que incluso la jerarquía desaconsejaba. Pero en fin, el proceder y la mentalidad de la época era así y siguen siendo nuestros y dignos de recordar e imitar en lo imitable.

  4. Muchas gracias por el artículo, Ana María.
    Aunque lo comprendo y, posiblemente yo haya utilizado alguna vez la misma expresión, me choca cuando al hablarse sobre los santos mozárabes, decimos “nuestros”. Nuestros y de todos, ¿no? Se que estais de acuerdo con esta idea, porque todos los santos son patrimonio de la Iglesia Universal, y yo me atrevería a decir que por sus ejemplos de vida, hasta son patrimonio de la Humanidad.
    Desde luego ¿que sería de nosotros si a San Eulogio no se le hubiera ocurrido escribir sobre ellos? Todas las noticias que nos han llegado sobre los santos mozárabes tienen su origen en él; después, se les habrá agregado alguna que otra leyenda, pero lo escrito por Eulogio es oro puro.
    Y una puntualización: cuando San Eulogio dice que Félix era gétulo oriundo de Alcalá, está haciendo referencia a Alcalá de Guadaira, en Al-Andalus y no a Alcalá de Henares.

    • Ya decía yo… ¿por qué pondría en mis notas Alcalá de Henares? Creo que así consta en algún enlace que he consultado. No pasa nada, un lapsus calamii. Ahora lo hago corregir.

      Sí, por supuesto, cuando David y yo nos referimos a Santos “nuestros”, me refiero a que son hispanos, de la tierra; del mismo modo que un siciliano pueda decir que Santa Águeda, por ejemplo, es una Santa “suya”. Yo entenderé que lo diga pero al mismo tiempo, esta mártir en particular también la siento muy “mía” por razones íntimas y personales. Todo juega en este sentido 🙂

      • Yo también he visto referencias a Alcalá de Henares, sin ir más lejos en Wikipedia, pero la realidad es que prácticamente todos los hagiógrafos interpretan que San Eulogio se refería a Alcalá de Guadaira, aunque hay que tener en cuenta también que en aquella época, en Al-Andalus, también existían Alcalá del Rio (Jaén) y Alcalá de los Gazules (Cádiz) que aun conservas ruinas de la época.

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