San Hipólito de Roma, mártir

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Vidriera en la iglesia de San Juan Bautista, en Saint-Jean-sur-Vilaine (Francia) en la que es representado como sacerdote y escritor.

Vidriera en la iglesia de San Juan Bautista, en Saint-Jean-sur-Vilaine (Francia) en la que es representado como sacerdote y escritor.

El pasado 13 de agosto, cuando nuestra compañera Ana María escribió sobre Santa Concordia de Roma, se entabló un debate sobre San Hipólito: que si era sacerdote o soldado, que si era uno o eran dos, que si había desdoblamiento, que si era cismático o no lo era… Yo llegué tarde al debate y me comprometí a escribir sobre él, cosa que hago hoy intentando irme a las fuentes que más nos pueden aclarar este tema. Vamos con ello a ver si nos aclaramos; aunque puede que no del todo.

San Hipólito de Roma es uno de los santos más discutidos en la hagiografía. De acuerdo con la reconstrucción realizada en el siglo XX sobre este personaje, Hipólito habría sido un sacerdote de la Iglesia romana, un escritor muy fecundo, cismático, antipapa entre los pontificados de San Calixto y San Ponciano, exiliado con éste en Cerdeña donde ambos se reconciliaron y donde murió como mártir. En resumen, esto.

Pero esta reconstrucción de la personalidad de San Hipólito fue sin embargo puesta en discusión por espacio de más de veinte años, ya que se observó que las fuentes históricas, arqueológicas y litúrgicas en las que se habían basado esta reconstrucción, parecían que no coincidían en una misma persona, sino que más bien llevaban a incertidumbres, a incongruencias e incluso a contradicciones, por lo cual podrían distinguirse a más de un personaje, bien caracterizados e independientes el uno del otro. Dada esta situación, aun incierta para algunos estudiosos, parece apropiado presentar de manera cronológica y sistemática todas las fuentes, aunque dejando plena libertad a cada uno para que, finalmente, acepte la opinión que más le convenza.

El documento más antiguo que nos habla de la existencia del mártir San Hipólito, es el “Cronografo” del 354, pero asimismo, hay otras fuentes también antiquísimas. La “Depositio martyrum”, dice el 13 de agosto: “Yppoliti in Tiburtina et Pontiani in Calisti”. A su vez, el “Catalogo Liberiano” añade a la biografía de San Ponciano “que en tiempo de los cónsules Severo y Quintiliano, el obispo Ponciano y el presbítero Hipólito fueron deportados a la perjudicial isla de Cerdeña”, o sea, en el año 235. En estos dos textos se ha encontrado el primer elemento para la reconstrucción de la personalidad de San Hipólito. En ambos textos, no se dice que Hipólito fuera un cismático y es muy significativo que también en ambos textos, Hipólito está íntimamente unido al Papa Ponciano. Pero no podemos pasar por alto el hecho de que mientras que el autor del “Liber Pontificalis” dice que San Fabián trasladó el cuerpo de San Ponciano desde Cerdeña hasta el cementerio de Calixto en Roma, de San Hipólito no dice absolutamente nada.

Martirio del Santo. Detalle de un tríptico de Dieric Bouts y Hugo van der Goes. Groeningemuseum de Brugge (Bélgica).

Martirio del Santo. Detalle de un tríptico de Dieric Bouts y Hugo van der Goes. Groeningemuseum de Brugge (Bélgica).

Sin embargo, antes del “Liber Pontificalis”, tenemos el testimonio del Papa San Dámaso, el cual a través el presbítero León restauró el sepulcro de San Hipólito e incluso compuso unos versos en honor del mismo. En el texto de estos versos es donde se dice que Hipólito era un sacerdote pro Novaciano (cismático), pero que antes de morir abjuró de su error y exhortó a los novacianistas a retornar a la fe, por lo cual “merece ser reconocido como confesor y mártir”. Pero aun así, guardándose las espaldas, San Dámaso se cuida de advertir a quién lea sus versos que lo que él cuenta “es una tradición”, de la cual no tiene absoluta garantía. Pero lo que está claro es, que si San Hipólito era novacianista y fue asesinado en una persecución, no pudo haber sido exiliado en Cerdeña en el año 235, ya que este cisma promovido por Novaciano cuando fue elegido el Papa San Cornelio, ocurrió más tarde, concretamente en el año 251; luego Hipólito, como muy pronto, habría sido martirizado en tiempos de Valeriano (257-258).

Por otra parte, no deja de ser importante el tener en cuenta de que si el Hipólito recordado en la “Depositio martyrum” fuese idéntico al recordado en el “Catálogo Liberiano” y que si este hubiera sido cismático – algo que en realidad no está probado -, tendríamos la incongruencia de que el Papa Ponciano habría sido pospuesto, tanto en su recuerdo como en su veneración por parte de la Iglesia romana, a quién habría sido su propio antagonista, su propio contrincante.

Lápida sepulcral con la mención del Santo. Basílica de San Lorenzo Fuori le Mure, Roma (Italia).

Lápida sepulcral con la mención del Santo. Basílica de San Lorenzo Fuori le Mure, Roma (Italia).

Por el himno que Prudencio dedica al mártir Hipólito en su obra “Peristephanom”, podemos deducir cómo era de confusa la tradición sobre este mártir incluso a finales del siglo IV, o sea, algo más de un siglo más tarde. El poeta, que había visto la tumba del mártir y que había leído “el carmen” (los versos) de San Dámaso, de los cuales hace una amplia explicación de su contenido a fin de aclararlo y hacerlo más asequible en todos sus aspectos, añade sin embargo en lo referente a su martirio, algo que San Dámaso no sabía y que estaba relacionado con la “passio Polychronii”. Así que según Prudencio, el presbítero Hipólito, después de haberse retractado de sus errores novacianistas, fue conducido ante el tribunal del perseguidor romano, que estaba en el puerto de Ostia, y condenado a ser arrastrado por unos caballos, muriendo a consecuencia de los golpes recibidos. Los cristianos fueron recogiendo los miembros del santo que quedaron por las calles del puerto y lo sepultaron en una cripta en Roma.

Por lo que estamos leyendo, iremos comprobando que esta cuestión, de simple no tiene absolutamente nada: sacerdote, escritor, cismático, mártir… A todo esto, hay que añadir como algo fundamental, los testimonios de Eusebio de Cesarea y de San Jerónimo, aunque debemos hacerlo con mucha precaución porque lo más probable es que estos dos autores se estén refiriendo a otra persona distinta al Hipólito del que venimos hablando.

Eusebio de Cesarea, en su “Historia Ecclesiastica” dice haber visto en la biblioteca de Jerusalén “unas cartas que algunos eruditos” se intercambiaron a principios del siglo III, en las que se dicen que “Hipólito era el cabecilla de una iglesia”, añadiendo él por su cuenta que este Hipólito era el autor de un canon sobre la Pascua basado en un ciclo de dieciséis años, que terminó el primer año de gobierno del emperador Alejandro Severo, o sea, en el año 222. A su vez, San Jerónimo en su obra “De viris illustribus” dice de manera explícita que el escritor Hipólito era un obispo del cual no se pudo conocer su sede (“Hippolitus cuiusdam ecclesiae episcopus, nomen quippe urbis scire non potui”), que había recitado una homilía en presencia de Orígenes y algunas otras cosas más. Luego, leyendo a Eusebio y a Jerónimo, podemos imaginarnos que están hablando de un obispo oriental, escritor, que nada tiene que ver con el mártir romano del que estamos hablando, por mucho que en la reconstrucción de su personalidad se haya añadido que también era escritor.

Escultura romana antigua, identificada como San Hipólito, encontrada en 1551 en Via Tiburtina, Roma, y actualmente en la Biblioteca Vaticana (siglo IV-V).

Escultura romana antigua, identificada como San Hipólito, encontrada en 1551 en Via Tiburtina, Roma, y actualmente en la Biblioteca Vaticana (siglo IV-V).

Como el tema no está liado, para liarlo un poquito más, algunos autores han hecho referencia a una famosa estatua que estaba en el Museo Lateranense y que hoy se encuentra en la Biblioteca Apostólica Vaticana. Del origen de esta estatua se han dicho varias cosas: la primera es que había sido encontrada en el cementerio de San Hipólito en la Vía Tiburtina y que a este personaje es al que se refieren Eusebio de Cesarea y San Jerónimo. Baronio (que se metía en todos los berenjenales) dice en la edición del Martirologio Romano del año 1586 que la estatua fue encontrada en Porto, aunque luego, al escribir los “Annales” en el año 1602 dice que fue encontrada en el “Agro Verano” y Pirro Liborio, que fue quién la restauró, dice que fue encontrada “entre la Vía Nomentana y la de Tivoli, siempre fuera de los muros de la ciudad, no muy lejos del castrum donde se alojaban diariamente los pretorianos”. Esa escultura ha sido estudiada por diversos especialistas y finalmente han llegado a la conclusión de que ni es el Hipólito obispo oriental, ni es el Hipólito mártir de Roma, sino que pertenece a otro personaje que estuvo en conflicto con los papas San Ceferino y San Calixto, que si que fue un verdadero cismático, pero del cual no se puede afirmar con certeza que se llamara Hipólito. Así, que ya tenemos a tres: el mártir romano, el obispo escritor oriental y el cismático. Intentar encajar todas las piezas de este puzzle es lo que se hizo en el siglo pasado, es lo que yo indiqué al principio de este artículo y por eso dije que cada uno crea lo que estime más pertinente.

Pero fuera quién fuera, soldado desde luego no fue y desde muy pronto recibió culto. Aunque inevitablemente el artículo se alargue, algo habrá que decir con respecto a esto. Dejando aparte a los otros dos personajes y a los problemas que llevan aparejados, hablemos del mártir romano venerado el 13 de agosto en la Vía Tiburtina, o sea, el que salió a colación en el artículo del 13 de agosto sobre Santa Concordia.

Desgraciadamente, aparte de lo que dice la “Depositio martyrum” (que debemos considerar que es el testimonio más antiguo de su veneración), de él no se conoce ninguna otra cosa que podamos dar por completamente segura, aunque numerosas fuentes arqueológicas, litúrgicas y martiriales atestiguan que, después de la paz que vino en tiempos de Constantino, su culto tuvo un gran desarrollo no solo en Roma y en Italia, sino en todo el Imperio. Por eso no es extraño que su vecindad con el sepulcro y con el “dies natalis” del famoso mártir San Lorenzo, haya asociado a ambos en la literatura hagiográfica (acordaos del artículo de Ana María).

Reliquias del santo en la parroquia de san Hipólito de Voltregà (Barcelona).

Reliquias del santo en la parroquia de san Hipólito de Voltregà (Barcelona).

Como ya hemos dicho, el Papa San Dámaso acondicionó su sepulcro y le compuso unos versos y Prudencio, que visitó su cripta a finales del siglo IV, nos dice que estaba llena de mármoles y de plata y que en el día de su fiesta se acercaban a venerarlos numerosos peregrinos de las regiones del Lazio, Campania, Etruria y Piceno. Además de este santuario sepulcral, en Roma existía otro oratorio en el “Vicus Patricius”, que fue construido por el presbítero Ilicio a finales del siglo IV.

A los tiempos del emperador Teodosio pertenece el sarcófago de Apt, en cuyo frente, en las dos extremidades, están esculpidos San Hipólito y San Sixto II. En este sarcófago se demuestra por tanto la influencia de la “passio Laurentii”, pues recordemos que San Lorenzo era uno de los diáconos de dicho Papa. Asimismo, con este mismo Papa y con San Lorenzo aparece representado en unos vidrios dorados del siglo IV que se encuentran repartidos entre el British Museum, Florencia y la Biblioteca Vaticana. De este tiempo es también el oratorio dedicado a los santos Sixto II e Hipólito en la Basílica milanesa de San Lorenzo y en otra dedicada a los tres en Fossombrone, en la región italiana de Las Marcas. En el siglo V, tenía dedicada una basílica en Porto y un siglo más tarde, su imagen era reproducida en los mosaicos de San Apolinar Nuevo en Ravenna y en la iglesia romana de San Lorenzo al Verano. Fuera de Italia, su culto era muy floreciente tanto en Cartago como en Hispania.

Reliquias del santo en Chavignon, Aisne (Francia).

Reliquias del santo en Chavignon, Aisne (Francia).

En una lápida existente desde el siglo XI en la basílica de San Lorenzo fuori le Mura se dice que allí está sepultado. El cráneo del mártir se conserva en un relicario de plata en la sacristía de dicho templo. Según la lápida de la consagración de la iglesia de Santa María in Cosmedin, en la misma está la reliquia de un brazo. El 10 de agosto del 1740 parte de su cráneo fue utilizado por monseñor Crispi para la consagración del altar del oratorio del Santísimo Crucifijo en la iglesia de San Marcelo. Sin embargo, en las “Memorias de los mártires de Roma”, escritas por Caselli y publicadas en 1959, él dice que su cuerpo fue trasladado al monasterio del Santísimo Salvador sobre el Monte Letenano, cerca de Rieti. Asimismo, tanto en Saint-Hippolite (Alsacia) como en Saint Pölten (Austria) dicen poseer su cuerpo!!! En otros lugares existen reliquias más pequeñas del santo.

Además de recordarlo el día 13 de agosto, el Martirologio Jeronimiano lo recuerda en otros días y con diversas indicaciones geográficas, especialmente relacionándolo a Porto, pero estos recuerdos dependen sobre todo de las tradiciones hagiográficas aparecidas entre los siglos IV y V. A estas mismas tradiciones o fuentes, recurren los diversos Sacramentarios, los Itinerarios del siglo VII (de los que tantas veces hemos hablado), los diversos martirologios históricos y, finalmente, los actuales Breviario y Martirologio Romano. Resumiendo: santo romano muy venerado desde muy antiguo.

Reliquias del santo en Saint-Hippolyte, Alsacia (Francia).

Reliquias del santo en Saint-Hippolyte, Alsacia (Francia).

Como era de esperar, la ausencia de noticias históricas dio pie a que se originase más de una leyenda, las cuales no tienen ningún valor histórico y desfiguran la personalidad del santo presentándola primero como un sacerdote, después como un obispo, más adelante como un soldado y hasta como un antipapa. Estudiando de nuevo cronológicamente las fuentes, aunque sea de manera muy somera, veamos como fue surgiendo cada una de estas leyendas, cómo de manera gradual y haciendo verdaderos malabarismos, se intentó justificar cada leyenda como si fuera una verdad histórica.

En la segunda mitad del siglo IV, como resultado de los versos de San Dámaso, se dijo que era un sacerdote ex novacianista y en este mismo tiempo fue compuesta la fábula de la “passio Polychronii”, en la cual se asociaban los martirios de San Lorenzo y San Sixto II a San Hipólito diciendo que este último había sido el carcelero del primero. ¡Cuento chino! Y como lo es, no entro en los detalles relatados en la mencionada “passio”. Esta leyenda, contaminada por el himno de Prudencio, fue muy divulgada hasta mediados del siglo VI. Recordemos que Prudencio era el que había dicho que era un novacianista arrepentido que había sido arrastrado por unos caballos en Porto, siendo sepultado en la Vía Tiburtina. Como allí se construyó una basílica en su honor, se fue abriendo paso una nueva tradición hagiográfica independiente de la tradición romana. Entretanto, la tradición romana fue incluida en los Itinerarios del siglo VII y en los primeros martirologios, los llamados históricos y de ellos, pasó al Martirologio Romano.

Mosaicos en la basílica de San Apolinar Nuevo en Ravenna (Italia).

Mosaicos en la basílica de San Apolinar Nuevo en Ravenna (Italia).

En Porto, bien porque se olvidó la verdadera personalidad del mártir que allí se veneraba o porque fue tomando cuerpo la tradición que decía que se había llevado a Roma, se creó una nueva leyenda: la “passio Aureae diciendo que el mártir de Porto se llamaba Nonno (“Beatus Nonnus qui etiam Ypolitus nuncupatur; Beatus Ypolitus qui etiam Nonnus vocatur”), del cual se dijo que era un obispo de la ciudad que había muerto tirado a un pozo en tiempos del emperador Claudio. Este mismo tipo de muerte se repite en la “passio Censurini” y con mayor ahínco en la redacción latina de la “passio Hippolyti-Nonni”, en la cual se nos presenta a Hipólito como obispo y escritor. Este nuevo personaje ficticio también tuvo cabida en los martirologios incluyendo los Jeronimiano y Romano, saliéndole un falso competidor al verdadero mártir romano, o sea, un falso obispo mártir de Porto.

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Esta compleja figura de San Hipólito ha hecho que se le haya representado tanto como sacerdote que como soldado, como escritor y como carcelero, como obispo… en fin, de diversas maneras, pero en este tema si que no entro y lo dejo para quién entienda más de iconografía.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Amore, A., “Notas sobre San Hipólito mártir”, revista Arqueología Cristiana, XXX, 1954.
– Bovini, G., “San Hipólito, doctor y mártir del siglo III”, Roma, 1943.
– Caselli, V., “Memoria de los mártires de Roma”, Roma, 1959.
– Delehaye, H., “Búsquedas sobre las leyendas romanas”, publicado en Analecta Bollandista, LI (1933).
– Hanssens, J.M., “¿Fue San Hipólito de Roma un novacianista?”, Roma, 1965.
– Palachkovschy, V., “La tradición hagiográfica sobre San Hipólito de Roma”, Berlín, 1961.
– Sicari, G., “Reliquie Insigni e Corpi santi a Roma”, Roma, 1998.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo VII”, Città Nuova Editrice, Roma, 1988.

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22 pensamientos en “San Hipólito de Roma, mártir

  1. Pues mira que no se que decirte. Me es muy dificil darte una perpectiva de este santo ya que como tu mismo lo dices su historia esta muy fragmentada, y cuando se trata de poner junta simplemente no encaja!
    A mji parecer uno de los testimonios mas fiables el el del Papa San Dámaso, aunque si se recorre una segunda vez se empiezan a ver las mordidas en la historia… en fin.

    Oye, en el articulo solo vi fotos de relicarios suyos, no existe una tumba con sus restos enteros, asi sea falsa, que pudieras mostranos?

    Muchas Gracias por el articulo, quedo execelente!

    • Jhonatan,
      Ya he dicho que la vida de San Hipólito de Roma es uno de los temas más complejos de la hagiografía y personalmente creo que no está cerrado del todo. Simplificando la cosa yo me quedo con que era romano, sacerdote y mártir, pero nada más, porque ya he explicado todos los añadidos que le han puesto al pobre hombre.
      Tumba del santo no hay porque sus restos, mezclados con otros, constan que están en la basílica de San Lorenzo fuori le Mura. Quiero dar a entender con esto que a saber que tienen de auténticas las reliquias que hay por ahí repartidas.
      Gracias por tu amabilidad al comentar.

  2. Pues si que este artículo fue ansiado y esperado por muchos y me cuento entre estos, San Hipólito como bien saben es el primer patrón que tuvo la ciudad de México, por haber sido conquistada un 13 de agosto de 1521, además de ser el patrón principal de la asociación nacional de charrería, el que es conocido como el “deporte nacional”. Pero siempre ha habido algo que no cuadra en la leyenda de este santo, a mi siempre me pareció demasiado extraño que siendo carcelero de san Lorenzo y según este lo convirtió junto con san Román y que mientras san Román y san Lorenzo murieron mártires consecutivamente san Hipólito tan lindo haya podido dejar de ser soldado sin que también fuera martirizado casi al instante, que se haya hecho sacerdote, obispo, escritor y luego hasta declarado antipapa, realmente siempre me pareció que algo no terminaba de encajar, como sea da gusto saber que a pesar de tantas leyendas san Hipólito es un santo real aunque lo que se sepa de él no se tenga seguridad de nada, lo que podemos concluir es que san Hipólito hasta hoy el que es venerado el 13 de agosto es el mismo soldado, obispo, escritor y antipapa, al que las leyendas le han ido sumando más y más oficios en su vida, parece ser que la única seguridad que se puede tener con él es que fue sacerdote u obispo y que murió mártir junto a san Ponciano y me parece a mí que ya eso es bastante y muy loable para san Hipólito. Muchas gracias Antonio.

    • Gracias a ti, André.
      Ni fue cismático, ni antipapa, ni obispo ni escritor en el sentido propio de la palabra aunque seguro que sabía escribir y leer pues era sacerdote.
      Nadie en su sano juicio ha puesto jamás en duda la historidad del santo y prueba de ello es la antigüedad de su culto. Donde ha estado y en algún sentido sigue estando la discordia es en el resto de los añadidos. Por eso yo he dicho, después de exponer lo que dicen las fuentes, que el tema no está cerrado del todo y que cada cual saque las conclusiones que estime más convenientes, siempre y cuando no ponga en entredicho su autenticidad.

      Quiero hacerte una pregunta: ¿Qué es la charrería?

      • La charrería Antonio, se ha definido como “el arte de domar a las bestias”, y si es todo un arte cultivado y creado aqui en México y para honra hay que decir que quien puso las bases de la charrería y fue el primer charro mexicano, es nada más y nada menos que el Beato Sebastián de Aparicio, o al menos así lo considera la asociación de charros de México, la charreria es un conjunto de suertes que van entre montar el caballo, usar el lazo para domar o lazar de la forma más artística y vistosa posible a los animales como son las vacas, también consiste en hacer varias suertes montados a caballo y con el lazo, es llamado el deporte nacional ya que a partir del siglo XX muchos lo han comenzado a practicar tal cual, como deporte.

  3. Hace ya tiempo leyendo la historia de la Iglesia en el periodo del Cisma de Occidente, leí tres capítulos continuos que se llamaban así: Un Papa, dos Papas; Dos Papas, tres Papas; Tres Papas, Cuatro Papas. Lógicamente iba leyendo cada capítulo y el nombre del siguiente capítulo me daba más intriga leerlo por lo que sucedió en este periodo.
    Te comento esto porque de un Hipólito se hicieron dos, luego tres y cuento cuatro, jajaja.
    Fíjate que algo de lo que escribes ya lo conocía, pero la verdad es que lo había olvidado, ahora que lo presentas me hiciste recordar este santo que como comentas es un rompecabezas. Una respuesta segura no se tendrá porque es técnicamente imposible. Yo me decanto por dos Hipólitos: uno presbítero sedicioso, antipapa y mártir. Otro un cristiano que pudo ser soldado y mártir también. Mi premisa es que al no poderse comprobar lo contrario con certeza, cabe la posibilidad. Bien pudieron existir ambos y la falta de noticias no es que se oculte o se trate de componer, me queda el sensus fidei que recuerda al testigo, cuyo nombre principalmente no se olvida, aunque si su historia. Inés, Cecilia y otros casos son un ejemplo de ello. Hace mucho, cuando yo era adolescente, me parecía imposible que todas estas historias, fallos y enredos fueran imposibles, porque yo tenía el conocimiento de que la burocracia eclesiástica en cuanto archivos y registros era impecable y que se guardaba todo, al conocer la historia más de cerca comprendí como por ejemplo, en la Persecusión de Diocleciano, se destruyeron muchos libros, que entiendo ahora no sólo eran las sagradas escrituras, sino con toda seguridad las actas originales de los mártires, muchos famosos que hoy conocemos de nombre y las de otros que no queda ni el nombre y que tal vez fueron igual de ejemplares y serían tan famosos, pero que ahora sólo son corposantos. Esto bien pudo suceder con nuestros dos Hipólitos, que pudieran ser cuatro o más, el caldo de cultivo resultante es lógico.
    Y pongo como antecedente algo que puede ser semejante aunque ya es más claro: San Dionisio de París, que
    durante siglos se afirmaba que era San Dionisio Aeropagita, situación que actualmente ha sido sanjada, venerandose actualmente a ambos santos con su personalidad propia.
    Esta duplicidad y multiplicación es un quebradero de cabeza, pero creo que en este blog se ha tratado con seriedad, respeto y devoción cada caso y se ha dado una presentación adecuada de cada personaje con estas características.
    Por los tiempos transcurridos bien pudieran ser también dos personajes, uno en el año 235 y otro en el año 257, uno laico y otro clérigo, uno fiel y otro lapso que supo levantarse. Concluyo este parecer muy particular y mío con este otro argumento, que no es decisivo pero si con peso: he leído en grupos de mártires numerosos que refiere el martirologio varios casos como este: en tal lugar: fulano, Juan, sutano, otro Juan, mengano, otro de nombre Juan, perengano…
    Estos nombres simples en grupos comunes tiene duplicado o triplicado, eso en espacio y tiempo da la podibilidad ( y eso únicamente por el momento) de que haya santos con estas características.
    Una pregunta que tal vez redunde pero quiero tu opinión: al hablar de un San Hipólito Antipapa, desde mi punto de vista debió ser un personaje que fue consagrado Obispo para ser el legítimo pastor de la comunidad según los propósitos del bando asi sucedió con Novaciano por decir un ejemplo. La liturgia venera a San Hipólito como presbiterio, luego no fue un antipapa propiamente dicho. Yo pienso que fue cabecilla de un movimiento rebelde, tal como Marcel Lefevre que es un obispo contestatario y contrario al Vaticano II y este último no quiso agarrar un papel más protagónico y hacerse papa o antipapa también. ¿Qué dices tú de esto que te digo en este punto en particular?
    Por último solamente agregar un comentario y espero que André corrija si no: San Hipólito el Patrono de la Ciudad de México, es el soldado relacionado con San Lorerenzo, que murió según esto destrozado por los caballos como ilustras en el artículo. El tiene una escultura en la entrada lateral izquierda de la Catedral Primada y otro templo también en la zona centro. A lo que yo tengo entendido comparte el patronazgo con San Casiano, pues también tiene su imagen al lado, este santo curiosamente celebrado en este día nos remite a otro caso bien parecido: San Casiano maestro mártir en Roma y San Casiano obispo mártir en Imola.
    Bueno ya le paro antes de que me des un coscorrón, pero el tema de hoy se antoja para debate.
    Saludos.

    • Amigo Humberto,
      Yo no te voy a negar que puedan existir más de un Hipólito; de hecho, existen, pero del que estamos tratando, el que salió a colación cuando Ana María escribió su artículo es este, el célebre Hipólito de Roma de quién únicamente se puede afirmar al cien por cien que era romano, sacerdote y mártir. Y punto: ni siquiera la fecha exacta del martirio, ni el lugar ni cómo fue martirizado, aunque, eso si, muy venerado desde un principio. Yo no creo que fuera un cismático arrepentido, ni un antipapa (aunque esto se ha repetido una y otra vez), ni el jefe de ninguna facción. Todo este embrollo es tan grande que incluso Novaciano ha sido venerado como santo y en algunos sitios aun lo es. ¡Ya me dirás! Yo solo me reafirmo en que no está dicha la última palabra, que no se si alguna vez se podrá decir y que era eso: romano, sacerdote y mártir. ¿Por qué te crees que al exponer todos los datos he terminado diciendo que cada uno sacara sus conclusiones?

      Es cierto que Diocleciano ordenó quemar muchos libros, de entre ellos muchos utilizados por los cristianos e incluso actas de procesos contra ellos y qué duda cabe que eso contribuyó aun más a este cierto embrollo, a esta falta de datos más completos. Este tema lo podría desarrollar un historiador mejor que yo, porque el reinado de Diocleciano ha sido muy discutido, pero también muy estudiado. Ojala alguien se atreva a meterle el diente a este tema, aunque juraría que algo ya se ha comentado en el blog.

      De duplicidades y triplicidades en los grupos de mártires mejor no hablar. Precisamente a finales de mes vamos a hablar de un grupo bien raro, que ni aun por su rareza, se libre de embrollos.

      Dices que el San Hipólito patrono de la ciudad de México es el relacionado con San Lorenzo y yo te pregunto: ¿tú crees que este Hipólito realmente existió, que no es un invento de esa passio? Ahí lo venerarán así y así estará esculpido, pero eso no quiere decir que lo que se cree sea verdad, o al menos que esté suficientemente verificado. A mi entender, no y así lo expreso en el artículo.

      Y otro embrollo, San Casiano venerado en Imola y San Casiano de Roma, ¿no serán el mismo? Trataremos ese tema, si Dios quiere. Y no puedo darte un coscorrón, porque en este traje aun hay mucho que cortar y coser.

    • don Humberto, el san Hipólito venerado en la ciudad de México es representado como el soldado carcelero de san Lorenzo, pero volvemos a lo mismo del artículo de santa Concordía, le repito como bien vimos aqui, la situación es que la leyenda de san Hipólito el soldado y san Hipólito el sacerdote, antipapa, escritor, los describen como el mismo, aunque nosotros a través d ela investigación como en el caso de este artículo veamos que lo más seguro es que sean más de un Hipólito, el caso es que la liturgia solo considera a un sólo san Hipólito al presbitero, mártir que se dice también fue soldado y carcelero de san Lorenzo, en pocas palabras el san Hipólito patrón de la ciudad de México es culalquier de los dos, tres o cuatro Hipólitos por que de él se dice todo lo anterior, aunque su patrocinio fue elegido por ser “soldado”, y si el patrocinio es compartido con san Casiano de Roma o de Imola, el maestro y presbitero, más no el Obispo aunque también de ambos se piense que son el mismo. Y por si le queda más dudas ellos dos no sol los únicos patrones de la ciudad de México también san Nicolás de Tolentino lo es y san Felipe de Jesús.

  4. Buffffff.
    Dar por hecho quien era el San Hipolito de roma martir del que hacia mencion Ana Maria en el articulo de Santa Concordia es un tema bastante abierto Antonio.
    Esta claro (o bastante claro) que en el articulo y por las fuentes que mencionan la figura de San Hipolito estan hablando de diferentes personas,ahora bien,yo no puedo elegir con que quedarme.
    Antonio tu dices que solo se puede aceptar al 100% que era romano,sacerdote y martir….¿el tema de que fuera un cismatico que abjuro de su error antes de morir te atreverias a descartarlo casi por completo?
    Por un momento le habia dado vueltas a esa primera posibilidad,pero ya no.

    • Yo si que lo descarto, Abel.
      Fíjate que el primero que lo da a entender es San Dámaso, pero como este papa era listísimo, pero también era un cuco (como decimos por aqui, sabía latín y griego). no lo afirma sino que dice que otros dicen. Como yo he dicho, se guarda las espaldas, no se atreve a afirmarlo con rotundidad. Yo sinceramente no lo creo: ni novacionista, ni cabecilla de ninguna facción ni nada por el estilo. Me pides mi opinión y te la doy.

  5. Hola a todos,
    Antonio gracias por tu artículo. Interesantísimo y justo lo que estaba buscando.
    Me interesa saber la relación entre el martir San Hipólito y el personaje de la mitologia griega. El origen griego, la forma del martirio y muerte de los dos personajes me parece que tiene relación. ¿Crees que podria hablarse de una hibridación o/y cristianización de Hipólito griego en el Santo católico?. Estoy escribiendo sobre la santeria, la sincretización de la espiritualidad africana y la religion católica, fenómeno que se dio en el Caribe y Latinoamerica. Podría ser Hipólito un ejemplo de este fenómeno desde lo clásico…

    Gracias

    • No, Katia, no.
      Este San Hipólito no tiene absolutamente nada que ver con el Hipólito de la mitología griega sobre el que escribió Eurípides.
      No se trata de ningún caso de cristianización de un personaje anterior pagano.
      Existe abundante información sobre él y de ella trato en el artículo como has podido leer. Fue un personaje real, sacerdote cristiano, lo que pasa es que algunas fuentes añaden connotaciones que no son reales, como que era escritor, o que era obispo, o que fue carcelero de San Lorenzo, o que fue un cismático arrepentido. Verás que todas estas añadiduras raras, todas, absolutamente todas, tienen relación con el cristianismo.
      Nunca, ningún hagiógrafo ha planteado esa hipótesis de la que tu hablas. Todos lo dan como un santo histórico, real.
      Pero llevas razón, porque en algún otro caso se ha dado eso que tu dices. En este caso, no.

      • Gracias Antonio por tu respuesta.
        Bueno, no es una idea mia, la verdad encontré esta afirmación en el libro de Frazer: La Rama Dorada. Cito: “Es importante señalar aquí que en el largo y cambiante curso de este personaje mítico [Hipólito o Virbio], desplegó una vida de notable tenacidad; difícilmente podemos dudar de que el San Hipólito del calendario ro- mano, arrastrado y muerto por caballos el 13 de agosto, el mismo día de Diana, sea otro que el héroe griego del mismo nombre, que, después de morir dos veces como pecador pagano, fue resucitado felizmente como santo cristiano.” Así mismo en este artículo: http://www.ilustrados.com/tema/1215/Magia-Religion-Hipolito-cristianizado.html
        Estuve tratando de revisar la bibliografía que referencias en tu articulo pero me fue imposible en internet.
        Me interesa mucho el tema. Espero no desentonar con la discusión. Gracias.

        • ¿Pero cómo vas a desentonar, Katia?
          Esa bibliografía que reseño yo no la he encontrado en internet, sino en mi biblioteca o en algunos de mis libros consultados. Al ser libros muy específicos posiblemente no estén disponibles en la red.

  6. Gracias, Antonio, por este esclarecedor trabajo y por las amables referencias a mis trabajos previos, no sólo sobre Santa Concordia sino también sobre Santa Áurea, cuya passio mencionas.

    Como poco puedo aportar al haber llegado tan tarde al debate, decir dos cosas: la primera, en respuesta a Katia, que si alguien le ha endosado al Santo el género de muerte que sufrió el Hipólito de la mitología, es decir, morir arrastrado por caballos, es meramente por la coincidencia de nombres, que encima significa en griego “amante de los caballos”, y por nada más. Mera asociación fortuita.

    En segundo lugar, que por más que se haya dicho otra cosa, a mí esa excelente estatua romana antigua descubierta en la Via Tiburtina no me parece un Santo cristiano ni por asomo. Es la escultura de un senador romano o de un filósofo. Es, además, un retrato, un magnífico retrato. No sé, la identificación con San Hipólito me parece considerablemente cogida por los pelos. No veo a los primeros cristianos, que en el siglo IV-V como viene datada esta figura, todavía eran iconoclastas y simbólicos, esculpiendo figuras tan naturalistas de sus propios Santos.

    • Gracias Meldelen,
      La verdad que me ha sido de mucha utilidad este artículo y el foro. Como decía antes estoy escribiendo sobre la santería, pero desde un analisis literario y creo que San Hipólito tiene relación con la novela que leo. Les dejo un abrazo a todos.

      • Yo tampoco creo que esa escutura represente a San Hipólito y ni siquiera a ese personaje que pudo estar en conflicto con los papas Ceferino y Calixto.
        Aunque de iconografía entiendo muy poco por no decir nada, la escultura representa a otro tipo de personaje perteneciente a otro status social.
        Yo creo que los principios de la iconoclastia fueron a inicios del siglo V pero en las iglesias monofisitas, lo que quiere decir que no afectaba a Roma, luego en principio, a mi entender, no representaría ningún tipo de adolatria a los cristianos de esta iglesia que desde luego no se lo tomarían como una representación idólatra, pero esto es una cosa y que represente a este santo es otra. Yo no lo creo y repito, que soy un profano en la materia.

  7. Toño una cuestiones que se me pasaron:
    En la confesión de la Basílica de San Lorenzo están sepultados tres santos: el titular, san Esteban y San Hipólito, este último es el personaje que nos concierne, ¿cierto?
    La hipótesis de San Hipólito antipapa de relaciona también en el tiempo de San Urbano I (222-230)
    Me gustaría que de ser posible, me tradujeras la tabla de la basílica de San Lorenzo.
    Por último comparteme por favor las ilustraciones del artículo por favor.
    Por cierto, las reliquias fuera de Roma, como propias de San Hipólito se ponen en cuarentena verdad?

    • Humberto,
      En la “confessio” de la Basílica de San Lorenzo Extramuros están las reliquias de San Lorenzo, parte de las de San Esteban y las de San Justino, sacerdore romano mártir.
      En esa lápida a la que haces referencia y que yo no puedo traducir por falta de conocimientos y tiempo se dice que el santo está alli sepultado junto con otros muchos mártires, pero salvo lo que explico sobre el cráneo, del resto no se sabe en qué sitio concreto está y por lo que respecta a la autenticidad de las reliquias que andan por ahí repartidas, ya he manifestado anteriormente mis dudas acerca de su autenticidad.
      Te envio las fotos.

  8. Amigo Toño, te ofrezco una disculpa por la demora de mi respuesta. No sé qué más puedo añadir si ya,se ha dicho todo… En resumen, a mi criterio, las fuentes antiguas escritas y tradiciones orales muy pronto se confundieron y crearon detalles imposibles de verificar sobre Hipólito, de Roma, Porto o de Asia según se consigne. A mí me atrae la leyenda del antipapa y hereje que en el destierro, tras muchas calamidades y empatía con su rival, abjura y se reconcilia para morir así, “incruentamente”, como mártir cristiano. Pero tener precisión en la antigüedad con las fuentes yy además en medio de persecución es imposible. Como en un teléfono descompuesto, las tradiciones orales se contaminarán muy pronto, así sean tan hermosas como un poema.

  9. Antonio, has echo un trabajo excelente, el tema de San Hipólito no es nada fácil y con este articulo por lo menos nos dejas cosas claras respecto a lo que fue y lo que inventaron posteriormente.
    Hablas de que estuvo vinculado con papas y con otros santos, eso obviamente nos dice que estamos ante una figura histórica real.
    Por no entender mucho de desdoblamientos y usurpadores, no me atrevería a decir que son dos Hipólitos, pero si que pienso como tú Antonio, que no fue antipapa ni líder de opositores, todo eso creo que se lo fueron añadiendo.

    Los relicarios son preciosos, autenticas sus reliquias o no, creo recuerdan muy bien a este santo así como el arte que se ha realizado sobre él y su cruel martirio del desmembramiento.

    GRACIAS por tu esfuerzo en este tema que parece de sastre, con tanta pieza suelta y sin cortar.

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