San Junípero Serra, fraile franciscano

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Reproducción del original de un retrato del Santo que le localiza en el Convento de Santa Cruz de Querétaro.

Reproducción del original de un retrato del Santo que le localiza en el Convento de Santa Cruz de Querétaro.

Hoy, día de su canonización, quiero escribir sobre uno de los más grandes misioneros españoles, San Junípero Serra, gloria de la Orden Franciscana y de la Iglesia Universal. Natural de Petra (Mallorca), nació el 24 de noviembre del año 1713, siendo hijo de Antonio Serra y de Margarita Ferrer, quienes lo bautizaron el mismo día de su nacimiento imponiéndole el nombre de Miguel José. De joven frecuentó la escuela anexa al convento franciscano de San Bernardino en Petra, compaginando la escuela con la ayuda a sus padres en las labores del campo.

Queriendo consagrar su vida a Dios se marchó a Palma de Mallorca y el 14 de septiembre del 1730, vistió el hábito franciscano en el convento de Santa María de los Ángeles. Terminado el año de noviciado, el 15 de septiembre de 1731 hizo la profesión religiosa cambiando su nombre de pila por el de Junípero, el amable compañero de San Francisco de Asís al que admiraba por su simplicidad. Con dieciocho años de edad ingresó en el centro de estudios de la provincia franciscana de Baleares, concretamente en el convento de San Francisco en Palma de Mallorca, donde superó de manera brillante los tres años de estudios filosóficos y posteriormente los teológicos, los cuales terminó en el 1737. Cinco años más tarde se doctoró en Sagrada Teología.

Recibió el diaconado en el mes de marzo del año 1736, pero aunque se ordenó de sacerdote en 1737, no se sabe la fecha exacta ni el lugar de la ordenación. El 19 de marzo de 1738 consiguió el permiso para predicar y el 21 de febrero del año siguiente, la autorización para confesar. Entre los años 1740 y 1743 fue profesor de filosofía y a partir del 1744 y por espacio de cinco años, de teología en la Universidad del Beato Lluch en Palma. Supo unir un gran celo apostólico a los estudios y a sus trabajos como enseñante, e intentaba tratar a todos de manera exquisita, con una afabilidad muy comprensiva. Fue muy admirado por su sabiduría y por sus dotes oratorias, lo que hizo que estuviese predicando por toda la isla de Mallorca, consiguiendo muchas conversiones, especialmente durante las predicaciones cuaresmales.

Retablo de la Misión de San Juan de Capistrano.

Retablo de la Misión de San Juan de Capistrano.

A finales del año 1748 sintió una llamada interior que le impulsaba a marchar a tierras de misión. Cuando cumplió los treinta y cinco años de edad no dudó en tomar esa importante decisión, la cual había mantenido en secreto hasta que un discípulo suyo, llamado Francisco Palóu, le confió que tenía la misma vocación misionera; así que después de predicar la Cuaresma en su localidad natal, el 8 de abril del año 1749 se despidió de sus ancianos padres y de sus familiares sin decirles absolutamente nada sobre su inminente marcha hacia el continente americano. No se atrevió a decírselo pero encargó a un fraile amigo suyo para que lo hiciera: “Yo quisiera poder infundirles la gran alegría que llena mi corazón y, si lo hiciera, seguro que ellos me instarían a seguir adelante y a no retroceder nunca”. En realidad ese fue su lema: “Siempre para adelante, nunca para atrás”.

El 13 de abril se despidió de los frailes de su comunidad de San Francisco en Palma de Mallorca y junto con Francisco Palóu zarpó hasta Málaga y de allí, a Cádiz. El 18 de octubre, su nave levó ancla rumbo a San Juan de Puerto Rico, llegando el 7 de diciembre de 1749 a Veracruz. Desde allí, prosiguió su camino a pie hasta la ciudad de México, donde en la mañana del 1 de enero de 1750, fue amablemente acogido por los franciscanos del colegio apostólico de San Fernando, situado en los alrededores de la capital mexicana.

Durante cinco meses se estuvo preparando para desarrollar su actividad misionera entre los indios, pasados los cuales, se puso en camino hacia Sierra Gorda en compañía de Palóu, llegando a Jalpán el 16 de junio. Un joven indígena le enseñó la lengua Pame, tras lo cual, comenzó a predicar a los nativos en su propia lengua, a la cual tradujo también el catecismo y las oraciones más habituales, aunque sin dejar nunca de lado la educación propiamente dicha y la enseñanza de determinados métodos de cultivo más eficaces y la forma de domesticar a los animales que se criaban para la alimentación o para el transporte. De esta manera, ganándose a los nativos, pudo iniciar la construcción de una iglesia de piedra, de estilo barroco, que aún al día de hoy llama la atención y que sirvió de modelo para la construcción de otras cuatro en las restantes misiones.

Escultura del Santo frente a la iglesia de San Francisco de Asís, Palma de Mallorca (España).

Escultura del Santo frente a la iglesia de San Francisco de Asís, Palma de Mallorca (España).

A mediados del año 1751 se vio obligado a aceptar la presidencia de las cinco misiones de la Sierra. En septiembre del año siguiente marchó a la ciudad de México siendo nombrado comisario de la Inquisición para la Nueva España, pero en la práctica, no la ejerció. A mediados de 1754 renunció a la responsabilidad de presidir las misiones y, junto con Palóu, continuó desarrollando su apostolado en Jalpán, donde estuvo hasta finales del año 1758.

Por orden de sus superiores tuvo que dejar las misiones para trasladarse a Texas a fin de reconstruir la misión de San Sabas que había sido destruida por los indios apaches, aunque tuvo que abandonar este proyecto pues las autoridades españolas lo consideraron de alto riesgo. Entonces marchó de nuevo al colegio apostólico de San Fernando donde desempeñó el oficio de maestro de novicios entre los años 1761 al 1764. Al mismo tiempo, entre 1758 y 1767, a pesar de su edad y tener un pie herido, recorrió casi cuatro mil quinientos kilómetros predicando misiones populares por diversas diócesis mexicanas. He dicho que tenía un pie herido y esto se le produjo porque al llegar a México le picó un insecto en un pie, picazón que le produjo una gran hinchazón y una úlcera en la pierna que hicieron que prácticamente quedara cojo para el resto de su vida.

Cuando en el mes de junio de 1767 los jesuitas fueron expulsados de todas las posesiones españolas, las misiones de la Baja California fueron asignadas a los frailes franciscanos del colegio San Fernando. A él lo nombraron superior de las mismas y el 16 de julio marchó hacia allí con catorce compañeros llegando a Baja California a principios de abril del año siguiente. Después de estar durante dos años evangelizando aquella península, el 16 de julio del 1769 fundó la primera misión de San Diego de Alcalá. Entonces, marchando hacia la Alta California fue fundando una serie de misiones: San Carlos de Monterey (el Carmelo) el 3 de junio de 1770, San Antonio de Padua el 14 de julio de 1771, San Gabriel el 8 de septiembre del mismo año, San Luís obispo el 1 de septiembre de 1772… y así, hasta nueve misiones a lo largo de toda su vida.

Cenotafio en la Misión del Carmel, Monterrey.

Cenotafio en la Misión del Carmel, Monterrey.

Para defender los derechos de sus gentes tuvo que afrontar con firmeza el mal comportamiento de un comandante español y teniendo en cuenta los contratiempos que le fueron surgiendo, al no poder superarlos, decidió volver a México. A pesar de sus sesenta años de edad, su enfermedad y la distancia de dos mil kilómetros, el 6 de febrero de 1773 llegó al colegio de San Fernando, permaneciendo allí unos meses, viviendo como un fraile más y siendo modelo y ejemplo de conducta para todos los hermanos. Estando en el convento le escribió una carta a un sobrino sacerdote en la que le decía: “En California está mi vida y allí, si Dios quiere, espero morir”. El 13 de marzo de 1774 volvió a la misión de San Diego y el 27 del mismo mes, a la de San Gabriel. A primeros de mayo sintió la necesidad de tener un cierto período de descanso, permaneciendo tranquilo, descansando en el Carmelo (la misión de San Carlos Borromeo en Monterey) mientras otros frailes llevaban a cabo la evangelización de California.

En 1775 quiso dirigir personalmente los trabajos de reconstrucción de la misión de San Diego, que había sido incendiada por unos indios. Cuando el indio cabecilla de los rebeldes fue capturado, fray Junípero escribió al Virrey pidiéndole que le perdonara la vida y así, todos los que fueron capturados, fueron perdonados: “En el caso de que los indios, tanto paganos como cristianos, quisieran matarme, deberían ser perdonados, pues debe darse a entender al asesino, después de un leve castigo, que ha sido perdonado y haciendo esto, cumpliremos la ley cristiana que nos manda perdonar las injurias y no buscar la muerte del pecador, sino su salvación eterna”. Y como sentía la necesidad imperiosa de seguir trabajando, fundó la misión de San Francisco de Asís el 1 de agosto de 1776, la de San Juan de Capistrano el 1 de noviembre del mismo año y la de Santa Clara de Asís el 7 de enero de 1777. Retornó al Carmelo poco después de que Felipe de Neves se instalase en Monterey, ciudad que fue elevada al rango de capital de California en febrero de ese mismo año y desde finales de septiembre al 11 de octubre visitó las misiones de Santa Clara y San Francisco.

Tumba en la Misión del Carmel, Monterrey.

Tumba en la Misión del Carmel, Monterrey.

A mediados de 1778 recibió un Breve Pontificio mediante el cual el Papa Clemente XIV, ante la falta de obispos, la concedía la facultad para que durante diez años pudiese administrar el sacramento de la Confirmación y entre el 25 de agosto y el 23 de diciembre, en solo cuatro meses, administró este sacramento a mil ochocientos noventa y siete personas de las misiones de San Diego, San Juan de Capistrano, San Gabriel, San Luís y San Antonio. Durante esos diez años, llegó a confirmar a cinco mil trescientos nueve bautizados.

Se enfrentó con gran coraje al gobernador que quiso suprimir los suministros alimenticios a las misiones fundadas después del 1773. La situación fue mejorando tanto que, en el canal de Santa Bárbara – el área más densamente poblada de toda California -, fundó la misión de San Buenaventura el día 31 de marzo de 1782, siendo la última misión que llegó a fundar en aquellos territorios. El 18 de marzo, terriblemente cansado, agotado volvió al Carmelo.

En el transcurso de quince años, entre 1767 y 1782, “el viejo” (como así le llamaban los indios) desarrolló un intensísimo trabajo de evangelización, fundó nueve misiones, de las cuales derivaron los nombres de importantísimas ciudades californianas, como San Francisco, los Ángeles (allí estaba la misión de San Gabriel), San Diego, etc. Desde los cincuenta y seis hasta los setenta años de edad, cojeando, se recorrió a pie y a caballo, más de cinco mil cuatrocientas millas (unos ocho mil ochocientos noventa kilómetros), soportando en sus viajes unas condiciones infrahumanas y varias enfermedades.

En el mes de julio del 1784 se retiró a la tranquilidad del Carmelo con su compañero Francisco Palóu, con el cual, durante todos esos años, había compartido tantas alegrías y tantos pesares y quién después de muerto el santo, escribió su vida. En las cercanías de Monterey, murió confortado con los últimos sacramentos el día 28 de agosto del año 1784, siendo sepultado en la iglesia de la misión de San Carlos Borromeo, la cual había hecho las veces de su cuartel general. Los indios y los soldados españoles lloraron su muerte y muchos se llevaron como recuerdo, trozos de su hábito o medallas y rosarios con los que tocaron su cuerpo.

Cenotafio en la Misión del Carmel, Monterrey.

Cenotafio en la Misión del Carmel, Monterrey.

Poco después de su muerte, el padre guardián del colegio de San Fernando le escribía al provincial de los franciscanos de Mallorca en estos términos: “Murió como un justo, en tales circunstancias que todos los que estaban presentes derramaban tiernas lágrimas y pensaban que su bendita alma subió inmediatamente al cielo a recibir la recompensa de su intensa e ininterrumpida labor de treinta y cuatro años, sostenido por nuestro amado Jesús, al que siempre tenía en su mente, sufriendo aquellos inexplicables tormentos por nuestra redención. Fue tan grande la caridad que manifestaba, que causaba admiración no solo en la gente ordinaria, sino también en personas de alta posición, proclamando todos que ese hombre era un santo y sus obras eran las de un apóstol”.

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Considerado como el padre de los indios, fue honrado como un héroe nacional y desde el 1 de marzo del 1931 una escultura suya se encuentra en la sala del Congreso de Washington, representando al Estado de California. Incluso la cima de la cadena montañosa de Santa Lucia en California, lleva su nombre.

Su Causa de beatificación se inició en el año 1949 mediante un proceso informativo instruido en la diócesis de Monterey-Fresno. La heroicidad de sus virtudes fue reconocida mediante decreto fechado el 9 de mayo del 1985 y el decreto previo a la beatificación fue promulgado el 11 de diciembre de 1987. Fue beatificado por San Juan Pablo II el 25 de septiembre del año 1988 y su canonización fue confirmada por el Papa Francisco el día 5 de mayo de este año. Hoy es canonizado por el Santo Padre en la Basílica de la Inmaculada Concepción de Washington (Estados Unidos).

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Cavalleri, O., “Bibliotheca sanctórum, apéndice I”, Città Nuova Editrice, 1987
– Palóu, F., “Relación histórica de la vida y tareas apostólicas del venerable padre fray Junípero Serra”, Ciudad de México, 1787.
– Piette, M., “El secreto de Junípero Serra, fundador de la Nueva California”, Washington, 1949.
Possitio de la Causa de Canonización.

Enlaces consultados (20/08/2015):
– www.franciscanos.org/santoral/junipero.html
– https://es.wikipedia.org/wiki/Jun%C3%ADpero_Serra

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23 pensamientos en “San Junípero Serra, fraile franciscano

  1. Gracias Toño por escribir sobre este nuevo Santo, cuya obra es verdaderamente grande. Recuerdo cuando fue beatificado con el Beato Miguel Agustín Pro, ambos fueron entonces como el prólogo de los santos mexicanos que luego nos daría San Juan Pablo II. En ese entonces recuerdo haber leído en el periódico que su proceso se paró para la beatificación pues hubo muchas voces que arguían que él había sido un farsante y que había sido un abusador con los indígenas, entiendo por esas lecturas que el Pspa mandó investigar más a fondo su vida y obra y luego un par de años después fue beatificado, entendiéndose el nihil obstat.
    Entonces me aboque más a conocer la vida del Padre Pro que era mexicano de nacimiento, y con ciertas dudas nunca me interesé a conocer al misionero. Un poco tiempo después compré un libro de la BAC sobre su biografía pues quería sacarme la espinita y vaya que lo logré.
    Quedé fascinado con su obra y me sentí orgulloso de que fuera un santo mexicano, la obra que realizó en Querétaro y luego en California es de un gigante, su espíritu misionero y franciscano se quedó en México, porque como bien conoces, California, en su tiempo era México.
    Hoy me ha dado gusto que escribieras sobre él, en su momento pensé hacerlo yo, pero bien sabes como tengo el tiempo adverso y que bueno que lo hiciste, para ti es un santo español, para mi es mexicano y para los estadounidenses es lo propio.
    No se si tengas conocimiento que hubo recientemente una campaña para quitar su estatua del Capitolio en los E.U., una reacción casi simultánea a la noticia de la decisión del Santo Padre de canonizarlo sin necesidad de milagro. No se de pronto en que término dicho propósito su que supongo que prosperó porque las malas noticias llegan pronto.
    Una observación: he visto que en las fotos se refiere que es El Carmel y Monterrey, lo correcto es El Carmelo y Monterey. Mándame las fotos por favor.
    Termino implorando la intercesión de este Santo sobre todos mis compatriotas migrantes que viven en California, que es el segundo lugar del mundo donde hay mexicanos. Que esa tierra llena de nombres de sabor franciscano y en castellano que él fundó, (Los Ángeles y San Francisco por supuesto) sea realmente una tierra de promisión para los que abandonan mi patria buscando un mejor modo de vida. Amén.

    • Yo quiero decirte, Humberto, que San Junípero Serra es patrimonio de toda la Iglesia y de manera muy especial, de la Orden Franciscana. Es completamente normal que tanto los españoles, como los mexicanos o los estadounidenses lo vean como un santo propio porque su santidad la desarrollo en todas estas tierras, en las que le vieron nacer y creces, en las que le vieron misionar y en las que le vieron morir. Es un santo franciscano de todos. Yo, como español y franciscano me siento especialmente unido a él.

      Que le hayan salido detractores a lo largo de la historia es algo tan normal como la vida misma, sobre todo quienes han visto a los misioneros como a unos colonizadores más, pero que eso no fue así lo prueba el hecho de que San Junípero tuvo en más de una ocasión sus más y sus menos con el representante del rey de España, defendiendo siempre los derechos de los nativos.

      Su Causa era tan clara, igual que la de San Juan XXIII, que el Santo Padre lo ha dispensado del segundo milagro.

  2. Junípero Serra nació en Mallorca y por tanto, era mallorquín, español, aunque su lengua materna era el catalán, por supuesto (o mallorquín en su caso, como quieran llamarlo). Mexicano y norteamericano, sólo por adopción. Lo digo porque muchas veces se nos olvidan los orígenes de un Santo y es bueno saberlo. La patria está donde está el corazón de uno, y no me cabe duda de que su corazón estaba en sus misiones, pero todo empezó en Mallorca y no cabe olvidarlo. Además, en Palma su memoria está por todas partes. Yo misma he visto y fotografiado esa escultura frente al convento de San Francisco, un lugar muy bello que recomiendo visitar y con el que, curiosamente, me topé con una excursión de mexicanos. ¿Coincidencia? No lo creo.

    Me alegro de que el Papa Francisco haya canonizado a este mallorquín tan universal y que su presencia también esté viva en el Nuevo Mundo, a cuya causa se entregó en cuerpo y alma.

    • Es verdad que en Mallorca esta muy presente el nuevo santo. Ahora es un santo universal del que los mallorquines se sienten orgullosos al igual que de otros santos/as más que ha dado la isla.

      • Cierto lo que dices, Ana Maria: la patria está en el corazón y su corazón estaba con aquellos a los que sirvió durante toda su vida, caminando y cojeando miles de kilómetros, dándose muy poco respiro material.
        Orgullosos están los mayorquines, lo estamos los españoles y también los mexicanos y estadounidenses, pero orgullosos estamos todos los católicos del mundo, que tenemos un nuevo y gran intercesor ante Dios.

  3. Hoy que celebramos a San Pio de Pietrelcina, otro hijo espiritual de San Francisco de Asís sube a los altares para bien de todos nosotros, los cristianos.
    San Junípero es desde hoy otro santo más que intercede por nosotros y que nos muestra un ejemplo valioso de Fe a lo hora de seguir a Cristo, yendo con confianza y esperanza a cualquier lugar a anunciar el evangelio, aun siendo este lugar peligroso.
    La misión que hizo este santo misionero por todos estos países fue magna, me he quedado sorprendido al conocer las cifras.
    No me sorprende que nada más morir lo consideraran santo, estas palabras lo resumen todo ” ese hombre era un santo y sus obras eran las de un apóstol” , y tanto que fue un verdadero apóstol.
    En lo personal estoy muy de acuerdo con el Papa Francisco de canonizarlo por el método equipolente, sin necesidad de un segundo milagro,¿ acaso no es un milagro la cantidad de frutos que dio su vida?.
    Por ultimo, me ha llamado mucho la atención esta especie de permiso que el Papa le otorgo para que hiciese las veces de un obispo.

    Muchas gracias Antonio, articulo estupendo.

    • A mi entender no es una canonización equipolente en el sentido de que el Santo Padre no solo ha reconocido su santidad y decidido incluirlo en el catálogo de los santos mediante decreto, sino que incluso él presidirá la ceremonia de canonización como se presiden todas, ya que solo el Santo Padre puede realizar esta ceremonia, que como sabemos supone un acto de infalibilidad.

      En cuanto a que fue dispensado para que pudiese administrar el sacramento de la Confirmación, es un hecho extraordinario en su época, aunque ahora se da con más frecuencia.
      Sabemos que en el rito latino el ministro ordinario de este sacramento es el obispo, pero también debemos saber que en todas las iglesias orientales, el ministro de este sacramento es el sacerdote que bautiza, ya que ambos sacramentos se administran en una misma ceremonia.

  4. Una disculpa por no comentar hace mucho, la Universidad es una vida nueva que llevo y para colmo no está exento de problemas, no solo escolares sino familiares, bueno sobre San Junípero Serra, misionero novohispano (que en esa época todavía no existía México como nación) de origen español, junto con el padre Kino, Fray Margil de Jesús y otros, son de los misioneros que más se ha admirado, por su sed de evangelizar a las nuevas tierras, tras la expulsión de los misioneros de la Compañía de Jesús, por orden del rey Carlos III, obviamente tuvo que sufrir no solo las insolencias del comandante español sino que el martirio de muchos frailes que le acompañaban cuando las misiones eran frecuentemente atacadas

    • Me alegra el leer de nuevo tus comentarios y deseo que pronto te acoples a la vida universitaria.
      San Junípero es uno de los grandes misioneros de todos los tiempos, de la misma talla que San Francisco Javier o San Pedro Claver, por poner solo dos ejemplos muy conocidos. Pero yo haría un añadido más: su deficiencia física, su cojera. Pese a ella, aun arrastrándose, nunca paró de ir de misión en misión, fundando nuevas en nuevos territorios, bautizando, predicando, atendiendo a los nativos en sus necesidades básicas, enseñándoles nuevos y más eficaces oficios,…, en fin, todo un torbellino de vitalidad hasta que sus fuerzas físicas dijeron basta. Se consumió en el trabajo evangelizador.

      • aunque esta canonización no está exenta de polémica, sobretodo con nuestros hermanos nativos de Norteamérica, que lo vieron más como un agente del colonialismo español, más que como un misionero dedicado a predicar el evangelio, en parte porque fue partidario de que en la zona de California se fundaran colonias españolas, poblaciones, otra de las acusaciones es que en los conventos que él fundó se practicaba el castigo corporal, que dicen que fue impulsor de esas disciplinas con los nativos, que me puedes explicar al respecto

        • Que en los conventos que fundó San Junípero se practicaba el castigo corporal, dicho así sin más, es cierto en tanto en cuanto los franciscanos se disciplinaban a si mismos. De hecho se ha estado haciendo hasta mediados del siglo pasado especialmente durante la Cuaresma. Pero eso es una cosa (sobre la que ya muchas veces nos hemos pronunciado) y que castigaran físicamente a los nativos es otra.
          Jace Weaver, que como he dicho era director del Instituto de Estudios sobre Indígenas Estadounidenses de la Universidad de Georgia, llega a decir que a los nativos que no se convertían y que se negaban a vivir en las misiones, se les castigaba fisicamente encadenándolos y flagelándolos y yo pienso que eso es sencillamente una calumnia, que es absolutamente falso.

  5. El día de hoy a las 3:30 pm hora de México en el estado de Querétaro todas las iglesias tocaran sus campanas al unísono para celebrar la canonización de san Junípero Serra con quien esta en gran deuda el estado de Querétaro. san Junípero de quien ya anteriormente se había escrito aqui también es un modelo de misionero que afrontó todo para seguir su labor, cabe decir que el era admirador de otro evangelizador del cual yo ya les eh hablado de fray Margil de Jesús. San Junípero fundó muchas ciudades, pueblos y templos bellamente adornados que se conservan hasta el día de hoy y con razón tantos lugares se lo quieren apropiar. Por otro lado ojalá alguien en algún momento se atreviera a hablar sobre los mártires de San Sabas que aqui se menciona el casó de la misión destruida.

    • Bueno, André, a la hora en la que estoy respondiendo a tu comentario ya se ha celebrado la ceremonia de la canonización y se ha conseguido que la Iglesia reconozca oficialmente la santidad de Fray Junípero.
      Hay quienes dicen que Miguel José se metió en el seminario porque al ser de familia humilde ese era el único camino que tenía para salir adelante. Quienes eso dicen – sus detractores -, creo que cometen en un gran error, porque cierto es que siendo fraile tenía la vida solucionada, pero podía haberse quedado tranquilamente en un convento español y no complicarse la vida yendo a misiones, luego ese “gusanillo” de querer mejorar la vida de los campesinos, querer enseñarles a leer y escribir, querer predicarles a Cristo, no es ningún signo de comodidad, sino de santidad.
      Por eso hay que tocar las campanas como habéis hecho en Querétero, porque realmente se le reconoce oficialmente la santidad a quién ya era realmente santo.

  6. Antonio no sabia que hoy era canonizado el Beato Junipero Serra,al que conoci en los comics de “Vidas Ejemplares”.
    Supongo que en las noticias haran mencion a esta canonizacion.
    Me acuerdo que en un comentario (o puede que en un articulo “ensalada” comentaste los miles de kilometros que recorrio a lo largo de su vida,mas de lamitad,si no me equivoco con la pierna ya mala por la picadura que sufrio.
    Opino que con un milagro es suficiente para canonizar a alguien,es mas,una vida de virtudes es mas que suficiente,pero como siempre hay malas lenguas siempre habrian polemicas.
    Vamos,hasta las hay con santos que no quiero mencionar,canonizados en la ultima decada.
    Me alegra que hayas realizado este articulo sobre el ya San Junipero,una labor titanica la que realizo y que tantos frutos obtuvo.
    Muy sencilla su tumba,pero me imagino que asi lo hubiera querido el.

    • Los cánones de la Iglesia Católica determinan el reconocimiento de milagros antes de beatificar o canonizar, aunque permite que el Papa, en hechos de santidad muy probados, pueda dispensarlos. Sin embargo, las Iglesias Orientales – que no obligan a la realización de milagros -, hacen sus canonizaciones “pareciéndose algo más” a las canonizaciones primitivas, a las que realizaba el pueblo, y así, cuando una persona muere siendo considerada santa y recibe culto expontáneo y popular durante un cierto período de tiempo, esa Iglesia reconoce su santidad. Bueno sería que también nosotros los católicos volviéramos en parte a ese método de canonización. El Santo Padre, a mi entender, lo está introduciendo con ejemplos como este.
      San Junípero fue venerado inmediatamente despues de su muerte y así lo reconocía el padre guardián del convento de San Fernando cuando le escribió al padre provincial de Mallorca.

  7. Muchas Gracias Antonio por este oprtuno articulo sobre el nuevos santo, Junipero Serra.
    Me gustaria que en algun otro articulo, de aquellos ensalada, respondieras a los que que estuvieron y estan en contra de la Canonización de Fray Junipero Serra.

    Una última pregunta. Perdonaras mi ignorancia pero cual es la diferencia entre un cenotafio y la tumba. El cenotafio es donde estuvo la tumba o es solo algun tipo de Monumento funerio?

    Gracias por el Articulo.

    • Muy brevemente te comento que cuando San Juan Pablo II en la beatificación de Fray Junípero dijo que el fraile y el resto de los misioneros “estimaban que al ofrecer a Jesucristo a la gente, estaban haciendo algo de un valor, importancia y dignidad inmenso”, muchos interpretaron que el Papa estaba elogiando el proselitismo inherente a toda misión y que ese proselitismo fue el germen de un cierto genocidio cultural indígena.
      Incluso Jace Weaver, que como sabes era el director del Instituto de Estudios sobre Indígenas Estadounidenses en la Universidad de Georgia llegó a decir que San Junípero se esforzaba en erradicar la cultura nativa.
      Y eso es falso porque aunque es verdad que durante la época de la conquista y evangelización de América se cometieron muchos crímenes, Fray Junípero siempre se distinguió por defender a los nativos de los abusos que cometían algunos conquistadores. Este humilde fraile renunció a una cierta vida acomodada en España y simplemente se fue a predicar a Cristo.
      El no obligaba a los nativos a que se convirtieran al cristianismo, el les enseñaba a mejorar sus condiciones de vida.
      Tu, como americano que eres, sabes que en aquella época, en California no se conocía la agricultura, prácticamente vivían de la caza y cuando llegaron los franciscanos y les enseñaron nociones prácticas de agricultura y ganadería, cambiaron sus vidas. Que ante esto, los indígenas se acercasen a las misiones y al conocer y escuchar a los misioneros, se convirtiesen a la nueva religión, a mi me parece lo más natural del mundo.
      Cierto es que hubo quienes evangelizaron con la cruz y la espada, pero a los franciscanos no podemos colgarles ese “sambenito” porque no es cierto.

      Un cenotafio es un monumento funerario donde no está el cuerpo del difunto al que está dedicado.

      • Aunque a la Orden franciscana y a San Junípero no le podemos colocar el sambenito de perturbadores de la cultura sabemos que si hubo franciscanos que cometieron atrocidades como Fray Diego de Landa, (en cuanto a cultura no a víctimas) y algunos se destacaron como inquisidores, pero en general la mayoría de los franciscanos no cometieron cosas así, pero hubo excepciones

        • René,
          Como decimos por aqui: “en todos sitios cuecen habas” y no seré yo quién niegue que más de un religioso se pasó de la raya, entre ellos algún franciscano, pero estarás de acuerdo conmigo en que la conducta de los misioneros era muy distinta a la conducta de la mayoría de los colonizadores. Los primeros iban con la cruz mientras que los segundos eran más dados a la espada.

      • Antonio.
        Me parece muy interesante lo que me cuentas porque todo lo relacionado a la evangelización de los pueblos originarios en America siempre ha sido bastante polemica.
        Un ejemplo un poco mas cercano a mi es el de mi primera paisana en los altares, Santa Laura Montoya, y su trabajo con las comunidades indigenas (y el modo de trabajo de San Junipero y Santa Laura se me hacen muy parecidos, el aprendizaje de la lengua y la cultura antes de la evangelización, el impulso en materias como agricultura, medicina, e.t.c y la invitación, nunca obligación, a abrazar la fe.) Si bien se le han echado muchas flores por su trabajo, los detractores de la Iglesia la señalan como destructora de culturas, de nuevo, como si ella los hubiera obligado a bautizarse.

        Bien, pues parece que a San Junipero le ha tocado la misma carta.

        • Es normal, Jhonatan, que San Junípero no se haya librado de más de una calumnia. Se le ha llegado incluso a acusar de haber transmitido enfermedades a los nativos. Cierto es que cuando los españoles y portugueses llegaron a América llevaron consigo determinadas enfermedades que no existían en el Nuevo Continente y por los conocimientos en medicina que había en la época, estoy seguro que no eran conscientes de ello, pero acusar también de esto a nuestro santo, ya es calumniar por calumniar.
          Yo puedo entender y entiendo que algunos descendientes de las primitivas culturas americanas sean reivindicativos de sus ancestrales tradiciones culturales, pero echarles la culpa del exterminio de estas culturas a los misioneros es ignorar deliberadamente lo que hicieron los propios americanos no indios sobre los indios. Creo que me comprendes. Nada más que hay que ver algunas películas del oeste.

          • Saludos Antonio.

            Gran misionero ha sido por fin canonizado en la Iglesia y aún falta que se le haga juicio a muchos más que inclusive recibieron el martirio.

            Con respecto a las enfermedades aquí tambien existían enfermedades y éstas no llegaron con la entrada de los europeos, con la llegada de ellos, llegaron nuevas enfermedades. Siempre en las escuelas se habla de eso, vinieron a traer plagas y pestes como si en américa no existían las enfermedades. Pero siendo críticos y leyendo tan solo un poco de lo que dicen los maestros con falta de preparación y análisis, se puede conocer de manera más critica los acontecimientos del pasado.

            Que el Señor nos siga concediendo grandes misioneros como San Junípero porque la Iglesia en si es misionera.

          • Enmanuel,
            El 12 de octubre se inicia el proceso de canonización de los llamados 82 mártires de La Florida y en él están incluidos muchos nativos, varios franciscanos (y creo que también religiosos de otras órdenes) e incluso algunos soldados españoles que murieron mártires por defender a los indios. O sea, que parece que este tema va a empezar a repararse.

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