San Nonoso, abad del Monte Sorate

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Escultura del santo en el monasterio de Thierhaupten (Alemania).

Escultura del santo en el monasterio de Thierhaupten (Alemania).

Conocemos a San Nonoso a través de “Los Diálogos” de San Gregorio Magno. Cuando en el verano del año 593, a petición de algunos amigos, se prestó a escribir las historias milagrosas de algunos santos italianos, pidió a Maximiano obispo de Siracusa, que le informase acerca de todos los milagros que se producían en su diócesis a fin de darlos a conocer. Y le pedía en particular que le informase “de domno Nonnoso abbate, qui iuxta domnum Anastasium de Pentumis fuit” (del señor abad Nonoso, que estaba junto al señor Anastasio de Pentumis), sobre el cual ya el obispo de Siracusa le había hablado con anterioridad. Maximiano informó a San Gregorio Magno sobre todo lo que sabía, quién a su vez también escuchó al viejo monje Laurión de Suppentonia, que había vivido bajo el gobierno del santo abad Anastasio, que era amigo de Nonoso. Pero desafortunadamente, todo lo que San Gregorio nos cuenta se reduce a tres milagros que habría realizado Nonoso, sin hacer ninguna referencia cronológica que nos permita establecer con exactitud como fue la vida de este santo abad.

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Según el bolandista Morica, San Nonoso “debería haber vivido en la primera mitad del siglo VI”, o sea, que sería contemporáneo de San Benito de Nursia, aunque esto no signifique que el monasterio de Sorate fuera una fundación benedictina ni que San Nonoso, fuera un discípulo de San Benito.

San Gregorio Magno pone a San Nonoso en estrecha relación con San Anastasio, al decir: “Qui nimirum Anastasius vitae venerabilis viro Nonnoso praeposito monasterii quod in Soractis monte situm est, et propinquitate loci et morum magnitudine et virtutum studiis adsidue iungebatur” (“Ciertamente, Anastasio, se encontraba a menudo con Nonoso, hombre de vida venerable, superior del monasterio situado en el monte de Soracto, tanto por la cercanía del lugar como por la grandeza de sus costumbres y el ejercicio de sus virtudes”). Es por esto por lo que al decirle San Gregorio al obispo Maximiano “del señor abad Nonoso, que estaba junto al señor Anastasio de Pentumis”, evidentemente se estaba refiriendo a que ambos monasterios, el de Nonoso y el de Anastasio, eran monasterios vecinos. El profesor Hartmann interpreta erróneamente esta frase de San Gregorio diciendo que Anastasio primero fue abad de Sorate y posteriormente de Suppentonia, pero de los textos de San Gregorio no se puede extraer esta conclusión. Tampoco hay razones para ver en Anastasio – como hace Hartmann -, a un abad muy severo bajo el cual estaba Nonoso, que era el prior del monasterio.

Cráneo del santo en el Museo diocesano de Bamberg (Alemania).

Cráneo del santo en el Museo diocesano de Bamberg (Alemania).

Menos aun se puede deducir de estos textos gregorianos lo que defiende Morica: que Nonoso, después de su priorato en Sorate se marchó a Suppentonia, donde sucedió a Anastasio como abad. Pero no nos liemos en esto, en si uno sucedió al otro o si estuvo debajo del otro, porque de todos modos en este tema no hay nada claro.

San Gregorio Magno es también el primero que habla del monasterio de Sorate y lo hace de forma genérica, sin hacer ninguna apelación específica, en su obra “Los diálogos”. La primera vez que se hace mención de este monasterio vinculándolo a San Silvestre es bastante más tarde, en un documento del Papa Gregorio II, cuyo pontificado fue del 715 al 731. A finales del siglo VI, en las cercanías del monasterio estaba una pequeña iglesia dedicada a San Andrés, la cual fue anexionada por el emperador Carlomagno en el 747 al monasterio de San Andrés “in Flumine”. Además, a los pies de este monte llegó incluso a fundarse un tercer monasterio dedicado a San Esteban, o sea, que finalmente, en el monte Sorate o en sus cercanías nos encontramos hasta tres monasterios.

Cuando los sarracenos invadieron parte de Italia, la vida monacal decayó, pero una vez pasada esta invasión, estos monasterios volvieron a florecer en vida y en santidad, aunque entre el 1439 y el 1443 pasaron a depender del monasterio de San Pablo en Roma y en el 1548, el Papa Pablo III los agregó a la abadía delle Tre Fontane, a la que pertenecieron hasta su total extinción.

Primitiva piedra sepulcral que se encuentra en iglesia de Molzbichl (Austria).

Primitiva piedra sepulcral que se encuentra en iglesia de Molzbichl (Austria).

Dicho todo lo anterior y volviendo a la vida de San Nonoso, recordemos que hemos dicho que lo que sabemos de él se deduce de tres milagros que le son atribuidos cuando estaba en Sorate. El primero de ellos es parecido al atribuido a San Gregorio el Taumaturgo, quién con su fe movió a una enorme roca que impedía la construcción de una iglesia. Recordemos la frase de Cristo de que la “fe mueve montañas” (Mateo, 17, 20). San Nonoso hizo algo parecido: el monasterio estaba sobre la cima del monte, en una especie de esquina y en su entorno faltaba un cierto espacio donde pudiera cultivarse un huerto, ya que todo estaba ocupado por una gran roca que había que eliminar. Era tan enorme que ni siquiera una cincuentena de pareja de bueyes podían mínimamente moverla. Entonces, el santo se llevó toda la noche en oración y a la mañana siguiente la enorme piedra había desaparecido, quedando libre un buen espacio de terreno en el que los monjes pudieron crear y cultivar un huerto.

El segundo milagro consistió en la reconstrucción de una lámpara de vidrio que el santo tenía en sus manos y que al caérsele al suelo, se hizo en mil pedazos. La ferviente oración del santo hizo que todos los trozos, por pequeños que fuesen, se juntaran, restituyendo íntegra la lámpara y librándose así de una reprimenda que le habría echado el abad. Dice San Gregorio Magno que este milagro era parecido a uno que hizo San Donato, el obispo mártir de Arezzo, que reconstruyó un cáliz de vidrio que se le había roto en pedazos.

El tercer milagro nos hace recordar al profeta Eliseo que hizo inacabable el aceite de la viuda. (Leer el capítulo 4 del Segundo Libro de los Reyes). En el huerto del monasterio había muy pocos olivos y consecuentemente, la cosecha de aceitunas era muy escasa y el aceite, también. Entonces el abad ordenó a todos los monjes que visitaran a los agricultores vecinos a fin de pedirles aceite. Nonoso le rogó humildemente al abad que retirase esta orden, la cual habría podido poner en apuros a más de un monje. Conseguido el permiso del abad, ordenó recoger las escasas aceitunas que tenían los olivos del monasterio, las molió y el poco aceite recogido lo hizo verter en pequeñas cantidades en absolutamente todos los recipientes que había en el monasterio. Estuvo toda la noche orando y a la mañana siguiente, todos los recipientes estaban completamente llenos. Ante esto, San Gregorio elogia la humildad de Nonoso, su mansedumbre y su capacidad de calmar con su afabilidad el mal carácter que tenía el abad.

Sepulcro del santo en la cripta de la catedral de Freising (Alemania).

Sepulcro del santo en la cripta de la catedral de Freising (Alemania).

Si antes dije que no se sabía con exactitud en qué fecha exacta había vivido, es lógico que tampoco se conozca la fecha exacta de su muerte, aunque si se sabe que fue sepultado en Sorate. Desde allí, en la época de las invasiones sarracenas que llegaron a devastar el monasterio a finales del siglo IX, su cuerpo fue trasladado a Suppentonia, desde donde en el 1052, el obispo Nitkero lo transfirió en Freising, en la Baviera alemana. Encontrado a mediados del siglo XII durante las labores de reconstrucción de la catedral, fue colocado en la cripta en el año 1161, pero al cabo del tiempo se olvidó el sitio exacto donde se había puesto. En el 1708 gran parte de las reliquias fueron reencontradas y después de una semana durante la cual se celebraron unas solemnísimas fiestas, fueron puestas en un sarcófago nuevo en la misma cripta de la catedral. El cráneo del santo y el resto de su cuerpo se veneran en Bamberg ya que fueron llevados a aquella ciudad en una fecha difícil de concretar. O sea, los restos del santo están mayoritariamente repartidos entre estas dos ciudades alemanas.

Tienen particular devoción al santo los enfermos de riñón que practican el curioso rito de la “reptatio per criptam”, gateando a cuatro patas tres veces alrededor del sarcófago, mientras le rezan unas oraciones especiales invocando su ayuda. Este antiguo y raro ritual ya está descrito en el antiguo “Libellus miraculorum”, traducido al alemán y publicado en las “Actas sanctórum”.

San Nonoso no figura en los martirologios antiguos, apareciendo su nombre por vez primera en el gran “Legendario austríaco” del siglo XII. Posteriormente se incluyó en el Martirologio de Usuardo el día 2 de septiembre, o sea, hoy y de él pasó al Martirologio Romano. Es el patrono principal de las diócesis de Nepi y Sutri y co-patrono de la de Freising.

San Nonoso. Weikert Hofen, Dachau, Baviera (Alemania).

San Nonoso. Weikert Hofen, Dachau, Baviera (Alemania).

En Sorate su culto fue interrumpido a causa de la ruina del monasterio, pero a mediados del siglo XII, por iniciativa de un monje cisterciense llamado Andrés de San Buenaventura, volvió a reiniciarse. El 7 de agosto del 1655 obtuvieron de la Sagrada Congregación de Ritos la facultad de celebrarle misa propia y tres años más tarde, un oficio propio.

El 20 de noviembre de aquel mismo año, el sacerdote francés Pedro Naude estuvo de peregrinación en Sorate donde contó que en una ciudad de Baviera, de la que no recordaba el nombre, se celebraba la festividad del santo, comprometiéndose a comunicar el nombre de esta ciudad una vez que estuviese de vuelta a su destino. Y lo hizo, porque el 23 de enero del 1660 envió a Sorate una carta firmada por el vicario general de la diócesis de Freising en la que confirmaba que allí estaban las reliquias, carta que estaba acompañada por unas lecciones propias del Segundo Nocturno del oficio de Maitines que allí se recitaban. Al recibir la carta, los monjes de Sorate solicitaron algunas reliquias que les fueron enviadas en el año 1661. El 2 de septiembre del 1664, fue consagrado al santo el primer altar del monasterio y comenzó a celebrarse de nuevo su fiesta. Desde Sorate, su culto se extendió posteriormente por toda Italia.

Antonio Barrero

Bibliografía:
Analecta Bolandista, LVI (1938)
Analecta Bolandista, LXXXII (1964)
– Mastrocola, M., “Il monachesimo nelle diocesi di Civittà Castellana, Orte e Gallese fino al sec. XII”, Viterbo, 1962
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo IX”, Città Nuova Editrice, Roma, 1989.

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11 pensamientos en “San Nonoso, abad del Monte Sorate

  1. Estimado Toño, muchas gracias por compartir la vida de este santo que sólo conocía de nombre. Hace muchos años leí la vida de San Benito Abad, sacada de los diálogos, así me enteré que había otras biografías escritas en ese libro que no he podido conseguir, hoy me entero que este santo es uno de esos santos sobre los que escribió San Gregorio.
    Me ha parecido interesante que luego de muchos siglos, se recuperara la identidad del santo para con Monte Sorate, así como la donación de reliquias suyas a este lugar. Realmente me ha sorprendido que los restos de un santo tan antiquísimo se conserven y tengan culto vivo. Compárteme por favor estas fotos y si puedes aclararme, dime si a la derecha de la foto de la cripta de Freissing es el sepulcro de otro santo.
    Saludos.

    • Humberto,
      Que yo sepa, lo que vemos a la derecha del sepulcro en la cripta de Freising es simplemente un altar, no es ningún otro enterramiento de otro santo.
      Yo estoy convencido de que el libro de los “Diálogos” se encuentra en internet. Buscando, buscando, yo he encontrado muchísima información bibliográfica que nunca pensé encontrar.

  2. Nunca antes había escuchado de este santo que por lo visto es bastante desconocido, pero eso si la forma en que esta adornado su craneo es muy bello, toda una joya. San Nonoso nos enseña el valor de la mansedumbre, la oración y la paciencia, creo que son las cosas destacables e imitables de él.

    • André,
      En Alemania, Austria y Suiza es fácil encontrar muchas reliquias de santos adornadas, a veces exageradamente, con todo tipo de joyas. Si te pones a buscar cuerpos santos (mejor en alemán, claro), podrás comprobarlo por ti mismo.

  3. Pues ya estamos ante otro santo con un nombre muy poco común, a pesar de eso tampoco lo conocía.
    En el citado Monte Sorate se dio mucha santidad, dices que hasta tres monasterios había allí, una santidad que destaco fue la del abad Nonoso y aunque tenemos poco información y la que tenemos de los milagros puede no llamarnos mucho la atención, podemos estar seguros de que fue un santo destacado, ejemplo de muchas virtudes como la preocupación por el bien del prójimo.
    En Baviera puedan aun venerar sus reliquias, su tumba, etc es casi otro milagro del santo ya que después de estas invasiones poco o nada quedaría, pero vemos que algo quedo y que se continuo con su veneración, de no haber sido así yo creo que hasta su legado y testimonio de Fe se habría perdido en el tiempo.
    De la reliquia del cráneo no se que decir, tal vez si estuviera un poco menos recargada y se viera lo que es el cráneo, me gustaría más ( aun así me gusta y me parece curiosa).
    Por ultimo, el Papa emérito Benedicto XVI debe saber bien quien es este santo abad, Fue obispo y arzobispo de la diócesis de Freising.
    Gracias Antonio.

    • David,
      Está claro que San Nonnoso tuvo que ser un santo que destacó en su época, ya que su fama llegó hasta el propio San Gregorio Magno, que es al fin y al cabo la primera fuente histórica por la que lo conocemos.
      Que fuera o no discípulo de San Anastasio, que durante un tiempo vivieran en monasterios distintos aunque cercanos, que estuviera o no a sus órdenes a nivel jerárquico dentro del monasterio o que fuera su sucesor, esos son temas que están planteados para que sigan comiéndose el coco los investigadores hagiográficos. Lo que si está claro es que existió, que fue un monje humilde y santo y que al menos se le reconocen tres milagros. Para mi hay un cuarto: que sus reliquias hagan llegado hasta nuestros días.

  4. Gracias, Antonio. Yo sí conocía a San Nonoso y fue, si no recuerdo mal, gracias a nuestro ex-compañero Alex, quien fue una vez de peregrinación a su tumba y me enseñó una foto suya gateando por debajo del vano de la tumba, ritual tradicional para solicitar su protección contra las enfermedades renales. Curiosidades folclóricas locales que han tenido un impacto en la iconografía, como se ve en la última pintura del artículo, donde vemos, como atributo iconográfico del Santo, a un devoto gateando por debajo de su tumba. Este tipo de detalles no tienen precio, a mi modesto entender.

    • Me ha parecido muy oportuno el poner al final del artículo esa foto de la pintura de Weikert Hofen en la que se visualiza la “reptatio per criptam”, practicamente junto a la descripción que hago de ese curioso ritual. No se cual será su origen, pero lo cierto es que existen más casos en los cuales los devotos de un santo de deslizan por debajo de su sepulcro a fin de que les curen determinadas enfermedades.
      En Oriente tambiérn existe la tradición de tirarse los fieles al suelo para que pasen sobre ellos las reliquias de un santo cuando sale en procesión. Es un caso muy conocido el de San Espiridion en Corfú.

  5. Antonio me ha hecho mucha gracia el nombre de este santo,es un nombre de los que yo llamo “cariñosos”y de los que no me burlo en absoluto.
    Gracias por relatar esos tres milagros (nunca he visto ni en fotografia un caliz de cristal,a proposito de su segundo milagro).
    Por cierto Antonio,¿tu o alguien podeis decirme que lleva en la mano el devoto que esta dando las vueltas a gatas al sepulcro del santo? (la ultima pintura).

    • Pues yo si que he visto es más de una ocasión patenas y cálices de vidrio o de cerámica, pero siempre he creido que eran costumbres más o menos modernas. Se ve que no, que ya en los primeros siglos se usaban. Desde luego no es de imaginarse la celebración de la Eucaristía en las catacumbas utilizando vasos de oro; supongo que utilizarían los utensilios comunes que tenían a mano.
      Yo supongo, Abel, que lo que lleva en la mano el devoto que está realizando la “reptatio per criptam” es un objeto sobre el que apoyarse, aunque cierto es que tiene una forma un tanto rara,

      • Hace muy poco tiempo leí una noticia que decía que en las excavaciones de la ciudad ibero romana de Cástulo ( Linares, Jaén) han encontrado una patena de vidrio de principios del s. IV.
        Esta bien conservada y en ella aparece Cristo en el calvario con la cruz. Según dicen los arqueólogos es una de las representaciones de Jesús que tenemos en España.
        ( si buscáis la noticia veréis lo bonita que es esta pieza arqueologica).

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