San Otón, obispo de Bamberg

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Escultura en la plaza de su nombre en Bamberg (Alemania).

Escultura en la plaza de su nombre en Bamberg (Alemania).

San Oto (Otón), nació en Suabia en el año 1062 en el seno de una familia noble pero de escasa fortuna. Fue educado en Eichstätt pero pronto se quedó huérfano y junto con su hermano Federico se marcharon a Polonia donde abrieron una escuela en la que ellos mismos daban clases. Se ordenó de sacerdote pero no se conoce ni el lugar ni la fecha. Su destacada personalidad y su talento lo llevaron en el año 1088 como capellán a la Corte de Wladislav, hijo del duque de Polonia, Boleslao II.

En una fecha no muy bien determinada pero anterior al año 1090 (hay quienes defienden que fue en el 1092) se convirtió en uno de los miembros de la capilla de la corte de Enrique IV ocupándose activamente de la construcción de la catedral de Santa María y San Juan de Speyer, construcción que se había iniciado en tiempos de Conrado II, que había sido continuada por Enrique III y que finalizaría Enrique IV, quién además lo convirtió en canciller de la Corte.

Este emperador – que ya en el año 1096 había querido que Otón fuera elegido obispo de Augsburgo -, a la muerte del obispo Roberto de Bamberg el 11 de junio del año 1102, lo designó para dicha cátedra. Otón se resistió, pero el emperador envió a dos embajadores a Roma para que se presentasen ante el Papa Pascual II a fin de vencer la resistencia de Otón. Ante esto, aceptó la decisión del Papa y el ser consagrado como obispo.

En el año 1105 fue elegido obispo de Mainz a fin de conseguir la paz en aquella diócesis, pero el año siguiente, mientras iba camino de Roma para ser consagrado fue capturado en los valles tiroleses por el conde Alberto, aunque fue puesto en libertad gracias a la intervención de Güelfo, duque de Baviera. Llegó a Roma el día de la Ascensión (que aquel año fue el 13 de mayo) y desde allí prosiguió hacia Anagni, donde fue solemnemente consagrado como obispo por el propio Papa en la festividad de Pentecostés, concediéndole asimismo el palio de los arzobispos.

Pintura del siglo XV en la que se representa la fundación del monasterio de Heilsbronn. En ella aparece San Otón y el conde Rapoto de Abenberg.

Pintura del siglo XV en la que se representa la fundación del monasterio de Heilsbronn. En ella aparece San Otón y el conde Rapoto de Abenberg.

En las disputas que tuvo Enrique V a cuenta de las investiduras, Otón permaneció en comunión con Roma, vigiló en su diócesis la libertad eclesiástica, reformó el clero promoviendo la disciplina entre el clero secular y el clero regular, se preocupó por fundar, reformar y dotar de medios a numerosos monasterios, cooperando activamente en la fundación de quince grandes monasterios y de seis más pequeños, así como catorce iglesias y seis castillos (o fortificaciones para defender algunas ciudades), hospicios y hospitales en diversas diócesis de Carintia y de Sajonia: Bamberg, Würzburg, Regensburg, Passau, Eichtätt, Halberstadt e incluso en la de Aquileya en Italia. Fueron famosos entre otros los monasterios de Michelfel en Bamberg y de Lenckheim. Por esto recibió el sobrenombre de “Padre de los monjes”.

En su diócesis convocó varios sínodos y promovió la reforma de Hirsau y de las Órdenes Cisterciense y Premonstratense. En el año 1124, fue invitado por Boleslao III, duque de Polonia para que misionara Pomerania (Pomorze), región que había conquistado tres años antes. El, con una veintena de clérigos y numerosos fieles, realizó misiones populares consiguiendo la conversión de innumerables paganos y construyendo varias iglesias. Tuvo algunos altercados con unos paganos, pero en 1128, imbuido con un espíritu de fe y de paz y apoyado por el rey Lothar III, reanudó sus misiones, difundiendo el cristianismo en aquellas tierras. De él se dice que era muy sensible y que debido a esta sensibilidad no ordenó destruir un gran nogal existente en Szczecin, dedicado al culto de los dioses paganos, argumentando que de su sombra y de sus frutos seguirían disfrutando las generaciones posteriores. Se calcula que durante estas misiones bautizó a más de veintidós mil personas, por lo que se planteó la erección de una nueva diócesis – la actual Kamien Pomorski -, que él no pudo llegar a ver ya que la erección se produjo después de su muerte.

Sepulcro del santo en la abadía de San Miguel en Bamberg (Alemania).

Sepulcro del santo en la abadía de San Miguel en Bamberg (Alemania).

Con fama de santo, murió en Bamberg el día 30 de junio del año 1139. Esta santidad fue reconocida oficialmente cincuenta años más tarde – el 29 de abril del año 1189 -, por el Papa Clemente III, una vez que se normalizaron las relaciones entre el papado y la corte imperial. Su cuerpo se venera en la iglesia de San Miguel y su tumba tiene una abertura en la base por donde, según una antigua tradición, pasan aquellos fieles que tienen problemas de espalda y que manifiestan encontrar alivio.

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A mediados del siglo XII se escribieron tres “Vitas” del santo: una en el monasterio de Michelsberg (donde está sepultado), otra en Prüfening y otra en Kammin. En la archidiócesis de Bamberg, de la que junto con San Enrique y Santa Cunegunda es su santo patrono, se celebra su fiesta el día 30 de septiembre o sea, hoy. En Pomerania lo festejan el 2 de octubre, mientras que el Martirologio Romano lo inscribe el 2 de julio.

En general, en los documentos más antiguos – incluidos los bajorrelieves del maravilloso sepulcro del santo en la Iglesia de San Miguel de Bamberg – , al santo se le representa revestido con los ornamentos episcopales y con un solo atributo: un libro. En representaciones más tardías es representado con otros atributos, como por ejemplo, un modelo de iglesia en recuerdo de las numerosas fundaciones de edificios religiosos, un perro por cuanto en Alemania se le invoca contra la rabia y una o más flechas porque dice que las usaba para afilar las herramientas utilizadas en la construcción de su catedral.

Escultura en la tapa del sepulcro del santo.

Escultura en la tapa del sepulcro del santo.

Una representación contemporánea de San Otón (siglo XII), se encuentra en las pinturas románicas del coro del monasterio de San Jorge en Prüfening (Regensburg). Esculturas y monumentos los tiene erigidos en varias ciudades alemanas, tanto en exteriores de iglesias, plazas e incluso en fuentes públicas. Otro monumento se encuentra en el patio del castillo de los duques de Pomerania. El escultor Walter Schott realizó un busto del santo que se encontraba en Berlín y que actualmente está en la ciudadela de Spandau.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Güttemberg, E., “Los obispos de Bamberg”, Berlín, 1937
– Hofmeister, A., “La vida del obispo Otto de Bamberg”, Lipsia, 1928
– Masetti, G.L. y Raggi, A.M., “Bibliotheca sanctórum, tomo IX”, Città N. Editrice, Roma, 1989
– Roeder, H., “Los santos y sus atributos”, Londres, 1955.

Enlace consultado (16/09/2015):
– www.heiligenlexikon.de/Stadler/Otto_von_Bamberg.html

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6 pensamientos en “San Otón, obispo de Bamberg

  1. San Otón es un santo que siempre identifiqué con Alemania, más por el nombre que por sus actividades pastorales, lo que más reforcé cuando supe que estaba sepultado en la Catedral de Bamberg, igual que San Enrique y Santa Cunegunda emperadores. Más tarde supe que había sido titular de esta diócesis, la que gobernó como pastor dedicado.
    Una observación: el nuevo martirologio romano ya lo tiene registrado el 30 de junio, yo lo he constatado al cambiar mi registro del 2 de julio a esa fecha.
    Una pregunta: recuerdo haber leído por allí que tenía cierta protección sobre los enfermos de la gota, al no haber leído una referencia de esto en tu trabajo me entró la duda si estoy confundido. ¿Sabes algo al respecto?
    Mándame por favor las fotos que tengas de su sepulcro. A propósito, no lo refieres y por eso lo doy por un hecho, además que no he visto fotos de relicarios suyos, hay santos menos famosos como San Benón de quien si he visto busto relicario, ¿es que de San Otón no hay? De ser así, sus reluquias estarían reunidas casi completas, ¿verdad?
    Saludos.

    • En la bibliografía consultada no he visto nada acerca de su patrocinio contra la enfermedad de la gota; lo que si he visto es contra el dolor de espaldas y el dolor de muelas y por eso explico lo de pasar por dentro del hueco que tiene la tumba.

      Yo no creo que las reliquias estén dentro del sepulcro. Si existen algunas, desde luego todas, no, porque tengo fotos de algunos relicarios suyos. Te las envío con las fotos del sepulcro. Sin embargo te digo que busto relicario suyo no he visto ninguno.

  2. Gracias, Antonio. Un detallito, sin embargo: a menos que haya sido terriblemente repintado, dudo mucho que el fresco que vemos en la segunda foto sea del siglo XV. Evidentemente imita el estilo gótico, pero su factura y estado de conservación me indican que no se trata de una pintura medieval en absoluto. Es más probable que se trate de una obra neogótica, del siglo XIX, en el marco de una más bien desafortunada corriente historicista que pretendió recuperar los desaparecidos frescos medievales.

    • Puede ser, Ana Maria. Tu sabes que en estos temas soy bastante lego. He puesto como pie de foto el texto que encontré adjunto a ella.

  3. Me ha parecido muy interesante el articulo sobre San Otón.
    Antonio,¿ en aquella epoca debian los obispos consagrados ir a roma para ser “reconocidos” por el papa,esto es,consagrarlos el mismo Sumo Pontifice?
    La sensibilidad del santo respecto al amor por la naturaleza,(el no querer que cortaran el viejo nogal pese a ser destinado al culto de dioses por los paganos) me hace tenerle en mas estima.

    • Abel,
      Un obispo es consagrado por otro obispo y actualmente es necesario que la Santa Sede sea quién nombre al nuevo obispo.
      En la Edad Media había de todo en cuanto al nombramiento de los obispos, pero siempre tenía que ser consagrado por otro obispo y no necesariamente por el Papa. El hecho de que el consagrante fuera el Papa indica la importancia del nombramiento de San Otón y su relevancia, pero hubiera podido consagrarlo cualquier otro obispo.

      A mi también me ha llamado la atención la anécdota del nogal y no solo porque supusiera un acto de ecologismo (que quizás no estuviera en la intención del santo), sino por ser una actuación práctica. Lo lógico es cortar un árbol cuando se seca y no da fruto, pero no al contrario.

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