Santos Fausta, Evilasio y Máximo, mártires

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Detalle de los Santos Fausta y Evilasio. Ilustración para el Prólogo de Ochrid.

Detalle de los Santos Fausta y Evilasio. Ilustración para el Prólogo de Ochrid.

Ayer se celebró la festividad de un grupo de mártires, dos hombres y una mujer (una niña, en realidad, como veremos) originarios de Cízico, ciudad del Helesponto, en Asia Menor. Uno de los dos varones, Evilasio, y la niña, Fausta, son conmemorados en el Martirologio Romano el día 20 de septiembre. Sin embargo, en los sinaxarios bizantinos aparece el grupo entero -incluyendo al otro varón, Máximo– el día 5 de febrero.

Conocemos su historia a través de una passio que fue asumida por Beda en su Martirologio, aunque entre los hagiógrafos e investigoradores serios nadie le da dado ningún crédito. De todos modos, vamos a seguirla y conocerla para comprender su veneración, patronazgo e iconografía.

Passio de los Santos
Fausta es el femenino del adjetivo latino faustus, que viene a significar “feliz, propicio, afortunado”. Una mártir con este nombre vino a nacer en la ciudad de Cízico, cercana al mar de Mármara. No era más que una niña cuando sus padres murieron, y desde ese momento llevó una vida totalmente austera, más por la precariedad que por pleno desentendimiento. El único consuelo que le cupo a Fausta en su triste haber cotidiano fue su fe cristiana, en la que se refugió por completo y por la que llegaría a sacrificar su propia vida.

En efecto, sólo tenía trece años cuando el gobernador de la ciudad, sabiéndola huérfana y cristiana, la puso bajo la tutela de Evilasio, un sacerdote pagano, para que se hiciera cargo de ella y, de paso, la convirtiera a la religión imperial. Al principio, Evilasio se valió de largas conversaciones, benévolas instrucciones y cariñosas exhortaciones para lograr convertir a su protegida. Pero el desprecio que la niña mostró de cara a las divinidades romanas y la absoluta resistencia a dejarse influenciar obligó al sacerdote a usar métodos muchísimo más duros.

Empezó por raparle por completo la cabeza, castigo humillante y harto ofensivo para una mujer de la época, pero Fausta no se dejó amedrentar, por lo que Evilasio mandó meterla dentro de un gran recipiente y prenderle fuego para asarla viva. Como quedara ilesa después de ello, mandó atarla desnuda a una mesa, abierta de brazos y piernas, y amenazarla con una gran sierra, diciendo que la serraría por la mitad, “como si fuera un leño”, si no cedía en su testarudez. Pese a ello la niña no cedió, de modo que procedieron a serrarla, pero de nuevo no pudo cumplir su amenaza ya que las sierras se rompían al tocar su cuerpo. Atemorizado por aquella fuerza divina que parecía protegerla, Evilasio renunció a hacerle daño alguno.

Martirio de los Santos. Lienzo de Pietro Sorri (1595). Iglesia de San Frediano, Lucca (Italia).

Martirio de los Santos. Lienzo de Pietro Sorri (1595). Iglesia de San Frediano, Lucca (Italia).

Cuando el gobernador supo que Evilasio había fracasado y que, incluso, se mostraba más inclinado a convertirse al cristianismo, mandó a un legado, llamado Máximo, para castigarle. Máximo trajo consigo a algunos verdugos, y ante los ojos de Fausta mandó torturar a Evilasio. El anciano, entretanto, dirigía su mirada a la joven y le gritaba: “¡Reza por mí, niña, para que pueda resistir estos tormentos!”. Al poco rato, se llevaron a Fausta y la arrojaron dentro de un pozo para que los buitres la devoraran, pero los animales la respetaron según se dice milagrosamente, aunque hoy en día sabemos que las aves rapaces rara vez atacarían a un ser vivo.

Luego fue Fausta la torturada en presencia del anciano sacerdote. Le taladraron la cabeza con martillos, le rasgaron el rostro y el cráneo con garfios de hierro y le traspasaron las zonas más sensibles de su cuerpo con clavos, hasta que, según dice Beda, “se parecía a la suela de una bota” (por estar tachonada con clavos). No pudieron hacer que se rindiera, y fue a parar, junto con Evilasio, dentro de un caldero de aceite hirviendo, donde murieron abrasados. Fausta miró entonces a Máximo y le dijo: “Sepas que te perdonamos, a pesar del daño que nos has hecho, y rezamos por ti y seguiremos rezando en el cielo, para que el Señor te ilumine. Nosotros no vamos a condenarte por tu crueldad, y esperemos que Él tampoco lo haga.” Estas palabras turbaron profundamente a Máximo. No era para menos, porque, como hemos podido ver en muchas passiones, los cristianos se deshacían en mil maldiciones contra los que los torturaban, y les auguraban fuego eterno, tormentos y la compañía de los condenados.

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Algunos días después de la muerte de Fausta y Evilasio, acudió ante el gobernador y se proclamó cristiano, al mismo tiempo que se declaraba culpable y pedía ser asado vivo en el mismo caldero para expiar la gran falta que había cometido. Se cumplió tal y como lo había pedido. Otras versiones, sin embargo, defienden que Máximo se convirtió en el instante en que Fausta y Evilasio eran martirizados y por tanto, los tres murieron juntos, simultáneamente en el mismo caldero.

Los tres mártires asados vivos. Menologio de Basilio II (s.X). Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

Los tres mártires asados vivos. Menologio de Basilio II (s.X). Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

Como se comprenderá, la abundancia de datos fabulosos y situaciones extrañas en este relato hace ver el por qué ha sido descartado como un documento fidedigno para conocer las vivencias de estos mártires. Sin embargo, algo podemos decir de sus reliquias.

Reliquias
La tradición dice que las reliquias de esta mártir, Fausta de Cízico -que no debe ser confundida con Santa Fausta romana, madre mártir que aparece en la passio de Santa Anastasia de Sirmio, ni con Santa Fausta de Roma (otra), que es una viuda- sufrieron un doble traslado.

Primeramente, en el siglo VI, las reliquias fueron a Narni en Italia y, posteriormente, en el siglo IX, fueron a Lucca. En Narni precisamente, un tal obispo llamado Casio (537-558) quiso erigir un monumento funerario a su querida esposa, llamada Fausta, para lo cual embelleció el sepulcro con reliquias de la patrona de la difunta. Eso propició que empezara a venerarse una Santa Fausta de Narni que, realmente, es la misma Santa Fausta de Cízico, o eso parece. Sin embargo, otras fuentes, como la Bibliotheca Sanctorum, defienden que la mártir de Cízico no es la misma Santa Fausta que se venera en Narni y en Lucca, por lo que esas reliquias corresponderían a otra.

Relicario con un hueso de la Santa.

Relicario con un hueso de la Santa.

Sin embargo, si esto es cierto, ¿por qué en Lucca la Santa tiene la misma iconografía que la mártir de Cízico, es decir, aparece metida en un caldero y traspasada por clavos, como vemos en el lienzo adjunto? Ahí queda la duda.

Iconografía
Santa Fausta de Cízico es muy reconocible, y distinguible de otras santas y mártires homónimas -de las cuales hay muchas, especialmente mártires de las catacumbas- por estar asociada a la iconografía de la sierra, los clavos y el caldero. Es por tanto habitual verla metida en un caldero, a punto de ser serrada por Evilasio o con el cuerpo desnudo sembrado de clavos. No es raro que aparezca junto a sus compañeros de martirio, sobre todo Evilasio.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum: enciclopedia dei Santi, Città Nuova Editrice, Roma 1984.

Enlace consultado (20/09/2015):
– www.santiebeati.it/dettaglio/70900

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9 pensamientos en “Santos Fausta, Evilasio y Máximo, mártires

  1. Lo único que quiero externar es que siempre creí que los mártires morían perdonando a sus enemigos y pidiendo a Dios que los perdonara. Vaya, qué desilusión. Bueno, humanos eran y si por una bofetada ya andamos diciéndole al otro hasta de lo que se va a morir… Eso de los clavos me parece excesivo y muy sádico, pero los verdugos romanos no eran unas hermanas de la caridad tampoco. A veces me pregunto si el perdón enmascara una maldición que por modestia o escrúpulos no nos atrevemos a proferir. Ya he leído textos donde santos tenían carácteres muy bruscos y eran malhablados. Esta passio es una excepción.

    • Pero Álex, como bien has dicho, estamos hablando de passiones, es decir, de textos legendarios sin ningún valor histórico. No los tomes al pie de la letra porque, en ese caso, estamos vendidos como antaño. En muchos relatos vemos al mártir maldecir a sus torturadores, y con “maldecir” se entiende augurarles el infierno y la condenación eterna por lo que están haciendo. En otros, muchos menos, vaya, los “bendicen”, y los perdonan. ¿Al final sabes cuál es la diferencia? Lo que le diese la gana poner por escrito al que escribió ese relato. En la vida real, debió haber de todo, como en botica, y la verdad sólo Dios la sabe, y quienes vieron lo que vieron.

      La tortura de los clavos está presente en muchos otros casos, como el de San Quintín, San Emmanuel (creo recordar), Santa Engracia de Zaragoza y San Bernardo de Alzira (en la frente), los Santos Sergio y Baco (en las plantas de los pies), Santa Eulalia y Santa Bolonia (barriles con clavos), y algunos otros. Yo lo pondría un poco en cuarentena porque no me parece un tormento habitual ni reglamentario en un proceso judicial romano, pero bueno, ahí queda la iconografía.

  2. Gracias de nuevo, Ana Maria, por este otro artículo de santas mártires y por la claridad con que lo relatas. Nada que objetar a lo dicho.
    Supongo que algún otro día nos hablarás de la santa de Narni.
    Con respecto a la reliquia que expones en la foto y que se encuentra en el Hospital Notre-Dame à la Rose, en Lessines (Bélgica), ¿que quieres que te diga? Yo no creo que sea de esta santa de la que hoy nos hablas, sino lo más probable es que sean reliquias de un cuerpo santo de las catacumbas romanas, muy abundantes por toda Europa.

    • Yo también creo, Antonio, que seguramente ese relicario no corresponda a nuestra Santa Fausta de hoy, pero, ¿sólo un hueso, de una mártir de las catacumbas, que suelen venir en paquetes de más o incluso esqueletos enteros? También me parece raro.

      • Ana Maria,
        No será la primera vez que un cuerpo santo sale troceado (huesos sueltos) y se reparten por varios sitios distintos. No todos los cuerpos santos están completos.

  3. Gracias Ana por este trabajo tan bien hecho, con él nos das a conocer las vidas y martirios de santos poco conocidos.
    Sobre las reaccines naturales de quienes eran torturados, es natural que expresaran su sufrimiento de una u otra manera, sin embargo, disciento de tí en cuento que arrojaran maldiciones o dieran amenazas, circunstanstancia totalmente posible en otros casos. Yo opino ( y vaya que he aprendido mucho de ti en este sentido) que si bien el mártir sufre físicamente, no por ello deja de ser una escala o una proporción del Mártir por excelencia, Cristo el Señor, y dado que él no amenazaba ni recriminaba en su pasión, es lógico que este proceso místico y espiritual de su pasión, sea igual en los que comparten su cáliz. Al ser el martirio un don de Dios, este don borra los defectos e insuficiencias humanas como lo es a primer lugar el rencor y la venganza. Como bien sabes, para que un martirio se considere como tal, una de las condiciones es que el mártir muera perdonando a sus verdugos, y este perdón no debe ir velado por amenzas veladas siquiera, porque no habría tal santidad.
    Recuerdo haber leido en la novela de Quo Vadis (que aludo como referencia no como sustento) que durante el martirio de Crispo, éste desde su cruz empieza a proferir anatemas y recriminaciones en tono apocalíptico, luego San Pablo interviene diciendo que ahora es tiempo de misericordia no de castigo.
    Yo creo que realmente los mártires no tuvieron la posibilidad de amenzar con lo de ay de ustedes, ya verán lo que les va a pasar. Realmente si la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos, se debió a su manera de morir, esto es lo que hizo que otros se cuestionaran y terminaran abranzando esa fe.
    Punto y aparte, refieres el destino de las reliquias de Santa Fausta, que sucedió con las de los demás compañeros.
    Otra pregunta: si a un mártir se le celebra el dies natalis, ¿ por qué en el calendario griego varía tanto tiempo, hasta meses, su celebración? A lo que tengo entendido el calendario juliano se desfaza del gregoriano un par de semanas. ¿Qué sucede en este caso y de otros que ya se han comentado?
    Gracias

    • Puedes hacer las disertaciones místicas que quieras, Humberto: tú mismo te respondes al mencionar el caso, ficticio, de Crispo, que en la novela Quo Vadis? maldice a Nerón mientras está en la cruz. A eso me refiero con maldecir. En el sentido estricto de la palabra, maldices a alguien cuando le auguras un triste destino. Hasta Santa María Goretti lo hizo: “Irás al infierno, Alessandro”, aunque siempre como advertencia. Y de hecho, las palabras “maldito seas”, “sois unos malditos”, “iréis a la condenación eterna”, “Satanás hará hecho presa de ti”, se leen en más de una passio. No me lo he inventado yo, pero que quede claro que en ningún caso estoy expresando una opinión personal. Es lo que he leído en tantos y tantos textos.

      Por otra parte, te olvidas de que los mártires son humanos. A ti te introducen clavos en las articulaciones y te aseguro que maldices desde al que te lo hace, pasando por el que lo mandó, hasta al que empezó a forjar clavos allá por el siglo XII antes de nuestra era. 😉

      Sobre las reliquias de los otros dos no tengo noticias y, honestamente, dudo que se trate de mártires reales, sino personajes ficticios, como la passio es ficticia. Y en cuanto a la variación de fechas, hay que tener en cuenta que muchas veces no tiene nada que ver con calendarios, sino con que don Baronio metió a San X el día en que le vino en gana. Y nosotros seguirmos su Martirologio. Dicho en plata y sin ánimo de ofender.

  4. Ana Maria agradecerte este nuevo articulo y comentarte lo que ya habeis dicho tu y Antonio,sobre que la reliquia de la santa pueda pertenecer a un cuerpo santo de las catacumbas,aunque si tu dices que suelen ir completos……
    Me extraña a mi tambien que si se trate de restos de un corpo santo solo tengan un hueso como reliquia.
    No suele ser lo habitual por lo que dices o en todo caso siempre va acompañado de mas restos del santo en cuestion,no?.

    • Ya Antonio ha respondido más arriba a esta cuestión, pero si quieres mi opinión personal, me parece nefasto que se dividan los restos de mártires de las catacumbas, porque si ya se les suele confundir con santos del calendario por sistema, con divisiones y reparticiones sólo multiplicas la confusión.

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