Beata María Teresa Casini, fundadora

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía de la Beata.

Fotografía de la Beata.

La Iglesia celebra hoy la beatificación de la Madre María Teresa Casini, fundadora de las “Oblatas del Sagrado Corazón de Jesús” y por eso, nosotros queremos dedicarle también hoy este pequeño artículo sobre su vida y obra.

Nació en Frascati (Roma), el día 27 de octubre del año 1864, siendo la hija primogénita del matrimonio formado por el ingeniero Tomás Casini y Melania Rayner, de nacionalidad francesa. Fue bautizada dos días más tarde, siendo invitados al bautizo todos los pobres del pueblo. Con diez años de edad quedó huérfana de padre, el cual había sido su primer educador y tuvo que trasladarse junto con su madre a la casa de sus abuelos maternos situada en la vecina localidad de Grottaferrata.

En el año 1875 ingresó como alumna en el colegio romano de Santa Rufina, allí recibió su primera comunión el 7 de mayo del año siguiente y fue también allí donde comenzó a sentir los primeros síntomas de una vocación religiosa en la que la devoción al Corazón de Jesús siempre tuvo un lugar preeminente, aunque por motivos de salud, al año de estar en el colegio tuvo que volver a su casa donde tuvo que afrontar un período de gran malestar a nivel moral pues la obediencia a su madre la obligaba a llevar una cierta vida de sociedad en un mundo al que ella no quería pertenecer. Su madre era muy piadosa, pero en su cabeza no entraba que su hija pudiese hacerse monja.

Providencialmente, en este período de tiempo, se encontró con el padre Arsenio Pellegrini, que era el egumeno de la abadía griega de Grottaferrata, bajo cuya guía espiritual se puso, por lo que no le fue difícil cambiar sus hábitos de vida, refugiándose a menudo en la iglesia abacial, incrementándose sus ansias de entrar en religión, consolidándose en su alma el deseo de dedicarse a lo divino, lo que finalmente pudo realizar ingresando el 1 de febrero de 1885 en el monasterio romano de las Clarisas, situado cerca de la basílica de San Pietro in Víncoli, tomando el nombre de Sor Serafina del Corazón de Jesús. Tenía muy claro lo que quería y por eso decidió encerrarse en la clausura de un convento franciscano, donde su comportamiento fue ejemplar, pues según la maestra de novicias, en la primera reunión que tuvo con ella, le dijo: “Madre, he venido al convento con la idea de convertirme en una santa y por eso me pongo en sus manos”. Ser santa era para ella una necesidad. Pero después de casi dos años de permanencia en la clausura, debido a su mala salud y aconsejada por el padre Pellegrini, tuvo que abandonar el monasterio el día 2 de diciembre de 1886, volviendo de nuevo a Grottaferrata.

Fotografía de la Beata.

Fotografía de la Beata.

Pero ella seguía pensando cual sería el momento en el que pudiera concretar de qué modo podía conseguir el ideal que desde hacía tiempo andaba persiguiendo y que iba centrándose en cómo ayudar y socorrer a los sacerdotes para que se santificaran ejerciendo su ministerio. Y quiso hacerlo no solo mediante la ayuda de la oración sino colaborando con ellos en sus tareas. Empujada por este noble impulso de orar para que el clero se mantuviese siempre fiel al ideal de santidad con el cual siempre debían identificarse, viviendo como una laica consagrada, comenzó a reunir en torno a si a un grupo de jóvenes que compartían su anhelo, sin pensar en un principio en la constitución de una especial congregación religiosa que tuviera como objetivo este fin.

Pero poco a poco, la idea fue tomando forma por lo que el 4 de febrero de 1894 llegaron a constituirse en un nuevo Instituto femenino al que denominaron “Víctimas del Corazón de Jesús”, aunque sin tener todavía una regla definida canónicamente, pero siguiendo una forma de vida que, en unos pocos principios esenciales, resumieran sus aspiraciones de compartir el sufrimiento del Corazón de Jesús.

Pero pasados unos años, la Madre María Teresa, aceptando la exhortación del cardenal Francisco Satolli, que era el obispo de Frascati y luego de tener una audiencia en el año 1903 con el Papa San Pío X, quién la invitó a “continuar con el trabajo y no asustarse ante las dificultades que son indispensables en los principios de toda obra de Dios”, contradiciendo al padre Pellegrini que quería que siguieran viviendo enclaustradas, propuso a sus compañeras compaginar la vida de oración en clausura con algunas actividades apostólicas, por lo que en el año 1910 abrió un primer taller-escuela y en el año 1912 varias escuelas femeninas, dando vida así en el año 1920 – después de haber tenido que afrontar diversas dificultades, incomprensiones y críticas, a la obra de “Los Pequeños Amigos de Jesús”, que se puso como objetivo el ayudar a los necesitados y el acoger y educar adecuadamente a los niños que mostraran una natural inclinación al sacerdocio, a fin de que posteriormente, cumplidos los doce años de edad, poderlos enviar al seminario, donde completaran su formación y afianzaran su vocación eclesiástica.

Fotografía de la Beata.

Fotografía de la Beata.

No todo el mundo, incluso dentro de la Iglesia, consideraba la conveniencia de confiar a las mujeres la educación de los futuros sacerdotes, aunque estas mujeres fueran consagradas, se quejaron de los métodos utilizados diciendo que eran más adecuados para educar y preparar a las niñas para las tareas domésticas y no a futuros sacerdotes que estarían expuestos a la dureza del apostolado; incluso algunos la acusaron de orgullosa por querer asumir esta tarea. Pero ella, a pesar de las presiones y de los rumores, siguió en sus treces, cada vez creció más el número de estudiantes y, ayudada por el nuevo director espiritual Don Perrone, demostró la valía de su método educativo, que era verdaderamente innovador ya que eliminaba los castigos corporales dando especial importancia a la persuasión, al diálogo y a la utilización de un lenguaje más apropiado a la comprensión de los más pequeños. De hecho, los seminarios (incluido el seminario romano) y los noviciados abrieron las puertas a los alumnos preparados por la madre María Teresa, ya que eran una garantía para el siguiente paso educativo. Casi simultáneamente, abrió algunas casas de acogida para los sacerdotes ancianos y necesitados.

Su obra fue erigida canónicamente el día 1 de noviembre de 1916, cambiando su antigua denominación por la actual: “Oblatas del Sagrado Corazón de Jesús”. Este Instituto fundado por la Madre María Teresa, en la actualidad no solo tiene presencia en Italia, sino también en los Estados Unidos y Brasil, adonde fueron llamadas en el año 1946 para prestar su ayuda asistencial a los sacerdotes en las parroquias y en las llamadas “casas del clero” que es adonde se retiran los sacerdotes ancianos que no tienen familia.

En el año 1926 la madre Teresa sufrió un ataque de parálisis del que no pudo recuperarse. Los médicos le recomendaron que marchara a Grottaferrata, que era un lugar menos húmedo que Roma y Frascati. En realidad, salvo en salidas esporádicas a otras localidades, la labor de la madre se desarrolló en el triángulo formado por estas tres ciudades del Lazio. Sabiendo que este sería su último viaje y que le iba llegando su hora, cansada por tanto trabajo, en el año 1930 se retiró a la casa que la Congregación tenía abierta en Grottaferrata y aunque tuvo que permanecer en cama siguió con la actividad que sus nuevas circunstancias le permitían: las puertas de su habitación siempre estaban abiertas para todos los que necesitasen dialogar con ella, rezaba, escuchaba y, aunque sin pretensiones literarias, escribía cartas y artículos que luego regalaba a las hermanas. Vale la pena destacar “El espíritu del Instituto” y “Mi vida en la mirada divina”, en los cuales señalaba el camino a seguir para ser fieles a la vocación original de su Instituto.

Sepulcro de la Beata en Roma.

Sepulcro de la Beata en Roma.

A principios de 1937 la enfermedad se agravó y cuatro seminaristas romanos que habían estudiado en sus escuelas preparatorias consiguieron permiso para realizarle la última visita. Uno de ellos llamado Cosme Petino le dijo: “Madre, ahora no puede morirse porque tiene que asistir a mi Primera Misa que celebraré el año que viene”. Ella le contestó: “Yo ya no estaré, pero sin embargo, si Dios me lo permite, voy a estar en espíritu junto al altar cuando tu celebres tu Primera Misa”. La noche del 2 de abril, aprovechando una leve mejoría, se confesó muriendo en las primeras horas de la mañana del 3 de abril. Dada la afluencia de fieles que querían despedirse de ella, su cuerpo estuvo expuesto durante tres días, pasados los cuales fue sepultada en la capilla que las “Celadoras del Sagrado Corazón” tenían en el cementerio municipal, aunque sus restos fueron exhumados el 28 de abril de 1949 para ser puestos en la capilla de su Instituto en Grottaferrata, desde donde fue trasladado el 20 de mayo del 1965 a la iglesia anexa a la Casa Generalicia en Roma.

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El proceso ordinario de beatificación se inició en Frascati, en el año 1952 continuando sus trabajos hasta el 1962. El decreto sobre sus escritos fue promulgado el 21 de diciembre de 1968 y la Causa fue introducida en Roma el 26 de enero de 1981. Fue declarada Venerable el 7 de julio del 1997 y la promulgación del decreto reconociendo el milagro previo a la beatificación se realizó el pasado 22 de enero. Hoy es beatificada en la catedral de San Pedro en Frascati, presidiendo la ceremonia el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, cardenal Angelo Amato.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Tanlongo, M., “La Madre María Teresa Casini, fundadora de las Oblatas del Sagrado Corazón de Jesús”, Roma, 1942.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, apéndice primero”, Città Nuova Editrice, Roma, 1987.
Positio

Enlace consultado (01/10/2015):
– www.suoreoblate.it

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

11 pensamientos en “Beata María Teresa Casini, fundadora

  1. Me alegra esta nueva beatificación, por la cual la Iglesia eleva a los altares a esta religiosa, me sorprende la familiaridad de los seminaristas con ella y ella con ellos

      • Pues si me debería sorprender, debido a que esta persona su obra haya sido incomprendida pero logró sacarla a flote y aún cuando hay personas que querían que vivieran enclaustradas y no con ese carisma apostólico que ella les infunde

  2. Una vida totalmente ejemplar, fundo las Oblatas del Sagrado Corazón dedicadas al cuidado de los jóvenes seminaristas, sacerdotes y sacerdotes ancianos, ademas también para orar por los sacerdotes parroquiales y misioneros, no conocía este tipo de congregaciones, no hay que confundirlas con la orden francesa de nombre homónimo fundadas por la Beata Luisa de Montaignac, me alegro tanto que existan este tipo de ordenes religiosas dedicadas al cuidado del clero diocesano católico.

    • Muchas gracias, Juan, por tu comentario.
      Si que es cierto que es interesante que existan congregaciones o institutos religiosos que se dediquen al cuidado de los sacerdotes, especialmente de los enfermos y ancianos que viven solos. Esta es una de las consecuencias “impuestas” por la biología y el celibato obligatorio. Si, como sucede en las iglesias orientales, incluidas las católicas, se admitiera al sacerdocio a hombres casados, no tendríamos tanta necesidad de cuidar a sacerdotes ancianos y enfermos que viven completamente solos.
      Se que este es solo uno de los aspectos de este cuidado, pero no deja de ser uno de los más importantes.

      Y en cuanto al nombre del Instituto hay una pequeña variación nominal con el fundado por la beata Luisa Teresa Montaignac de Chauvance. El de esta última se llama “Oblatas del Corazón de Jesús” mientras que el de nuestra beata de hoy se denomina “Oblatas del Sagrado Corazón de Jesús”. Se incluye el adjetivo calificativo “Sagrado”.

  3. Antonio gracias por este articulo sobre la nueva Beata Maria Teresa Casini.
    Se aprecia en ella mucha renovacion para la epoca (no era partidaria de los castigos corporales a los estudiantes y ademas no aceptaba la clausura “completa”,pues deseaba realizar actividades apostolicas.
    Me agrada esta gente que no da su brazo a torcer,aunque pasen dificultades a lo largo de su vida.
    Todo un ejemplo de santidad.

    • Tuvo incluso el coraje de enfrentarse (en el buen sentido de la palabra) a su propio consejero espiritual. Ella tenía claro lo que quería: compaginar los trabajos de Marta y Maria (Ora et labora) dedicándose a la ayuda de los necesitados, especialmente los sacerdotes y seminaristas, aunque sin abandonar la vida de oración. Y si ahora la mujer sigue siendo ciudadana de segunda incluso dentro de la mismísima Iglesia, imagínate en su tiempo cuando ella pretendió educar a los futuros seminaristas… Si hubiese nacido dos siglos antes, la cruje la Inquisición.

  4. Por ahí se dice que el seminario debe ser las niñas de los ojos del obispo, porque la formación de los seminaristas implican muchos cuidados. Desde pequeño entendí que la vida de un seminarista tiene grandes dificultades, entre ellas, la de dejar la familia, algunos opinan que esto forja en la personalidad de los seminaristas grandes trabas, sin duda la ausencia de una figura materna tiene consecuencias en la educación de un adolescente, pero en fin, sin salirme del tema, pienso que la Beata María Teresa hizo algo diferente y oportuno en la formación de estos muchachos. La educación de preescolar y de primaria la tuve e escuelas de gobierno, laicas, sin embargo la presencia de varias de mis maestras, incluso algunas de secundaria secundaria en mi formación como personas sigue vigente. A ellas debo mucho de lo que soy, sin duda, muchos sacerdotes que recibieron su formación y que se siguen formando bajo su carisma, agradecerán su figura materna.
    Lo que dices sobre la asistencia a sacerdotes ancianos, enfermos y solos es una triste realidad, en mi Arquidiócesis se ha creado una casa de descanso para ellos, está a escasas cuadras de mi casa, es una obra digna y certera, sin embargo, no deja de tener aire de asilo y hospital. Creo que la parte afectiva si se brinda en este lugar por lo que he visto, sin embargo, ¿cuantos lugares no ocuparán un espacio así y atendidos por personas como esta nueva Beata?
    Te pido por favor que me compartas las fotos de su sepulcro por favor.
    Hasta la próxima.

    • Comparto contigo lo que dices acerca del desarraigo familiar que supone un seminario donde se entre desde pequeño. La realidad es que ya son los menos, porque ahora un joven entra en el seminario cuando ya ha realizado los estudios secundarios y tiene más o menos 16 o 17 años. Pero es cierto que, aun así, la ausencia de la familia, para muchos, ha de ser un verdadero trauma.
      Te envio las fotos.

  5. Pues leyendo su vida y conociendo su obra, si que podemos decir que la nueva Beata fue una autentica innovadora. Como ya habeis dicho este carisma que inicio la Madre María Teresa fue ademas de innovador muy necesario, ya que los sacerdotes en formación también necesitan una buena madre que les guíe, aconseje, forme etc; ejemplo de la Virgen María.

    Por otra parte, veo en este caso otra vez la misma historia que se repite en muchos casos que ya hemos visto cuando el autentico carisma que Dios inspira a sus hijos y hijas quiere ser cambiado por voluntad o tozudez de alguna persona “poderosa”. Podría poner muchos ejemplos en los que ha sucedido estos mismo, pero al final gracias a la ayuda de Dios y la perseverancia de estos fundador@s todo ha salido según los planes de Dios.
    Sabio consejo dio San Pio X cuando le dijo que insistiera a pesar de las espinas que se encontraría en el camino.

    Que la nueva Beata nos ayude a ver siempre la voluntad de Dios y también a dar testimonio cuando las cosas no nos vallan bien o estemos enfermos, como ella heroicamente lo dio.

    Gracias Antonio.

    ( envíame las fotos por favor, el sepulcro es muy bonito realizado con la típica técnica del mosaico, me gusta mucho.)

    • David,
      A mi también me ha llamado poderosamente la atención el consejo que le dió San Pio X. Da la impresión de que el papa intuía las adversidades y contratiempos que la Madre iba a encontrarse al poner en práctica ese carisma tan especial, no tanto por la vertiente del cuidado de los sacerdotes enfermos y ancianos, sino por el intento de educar a los futuros seminaristas. En este tema, los eclesiásticos – varones todos, ¡claro! -, veían que podían comerles el terreno y ya sabemos de qué pie cojea muchísimos de ellos.
      Te he enviado las fotos.

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