Beatos Pío Heredia Zubía y dieciocho compañeros mártires

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono de los Beatos.

Icono de los Beatos.

Todos ellos eran monjes del monasterio cisterciense de “Santa María de Viaceli”, situado en el municipio cántabro de Cóbreces y dos monjas del monasterio “Fons Salutis”, situado en Algemesí (Valencia), los cuales fueron martirizados en el año 1936.

Los sesenta monjes de esta comunidad de Viaceli, perseguida y ultrajada, eran casi todos jóvenes que estaban en período de formación; todos quedaron a merced de las arbitrariedades del comité local del Frente Popular, quienes creyendo que los monjes guardaban armas y dinero en el monasterio, registraron el mismo y cachearon a los monjes en diversas ocasiones. En ese ambiente, en el que incluso les prohibieron las celebraciones litúrgicas, a partir del 23 de agosto, el padre abad puso a salvo a cuantos monjes y estudiantes les fue posible.

La tarde del 8 de septiembre de 1936 fueron registrados y arrestados los treinta y ocho monjes que quedaban en la comunidad y aunque quisieron fusilarlos de manera inmediata en las costas del Mar Cantábrico, se libraron gracias a la intervención de un capitán de carabineros, por lo que los llevaron prisioneros al colegio de los salesianos de la calle Viñas, que habían convertido en cárcel. Algunos miembros de la comunidad permanecieron detenidos en el propio monasterio, pero en la carretera que va desde Santander a Oviedo, el día 21 de septiembre, fusilaron a los padres Eugenio García Pampliega y Vicente Pastor Garrido, cuyos cadáveres dejaron abandonados en la cuneta. Fueron sepultados en una aldea llamada Rumoroso, perteneciente al municipio cántabro de Renedo de Piélagos y el 16 de junio de 1940 fueron exhumados y trasladados al claustro del monasterio.

Mártires de Viaceli en 1936.

Mártires de Viaceli en 1936.

Los que fueron encarcelados en Santander, de manera discreta, siguieron llevando vida comunitaria y gracias a la mediación de don Ángel Aldasoro que se ofreció como fiador de los monjes, fueron liberados escondiéndose en algunas casas, pero el día 1 de diciembre, el prior del monasterio, padre Pío Heredia Zubía y otros doce monjes fueron nuevamente detenidos, encarcelados y violentamente maltratados. Con especial ensañamiento trataron al padre prior, insultándolo y dándoles terribles palizas a fin de que denunciara a las personas que les habían ayudado, aunque él no se achicaba y continuamente repetía al comisario que lo interrogaba y maltrataba: “Hijo, usted puede matarme, pero tiene que saber que mi vida pertenece a Dios” y constantemente alentaba a sus compañeros diciéndoles: “Preparaos para morir por Cristo”. Absolutamente todos permanecieron tranquilos y seremos de ánimos aunque tenían la completa certeza de que iban a ser asesinados por el mero hecho de ser monjes cistercienses. Aceptaron morir por la fe y de manera fehaciente, manifestaron en numerosas ocasiones a sus verdugos que les perdonaban.

El día 3 de diciembre de 1936, a primeras horas de alba, sacaron de la cárcel a siete religiosos con las manos atadas a la espalda y los llevaron al acantilado donde se encontraba el faro desde donde fueron arrojados contra las rocas y el mar. Personas que estuvieron presentes en esta escena y que con posterioridad dieron testimonio, han manifestado que todos afrontaron el martirio con una gran serenidad y dignidad. Estos mártires eran: el padre prior, Pío Heredia Zubía (que tenía sesenta y un años de edad), el sacerdote Amadeo García Rodríguez (de treinta y un años), el sacerdote Valeriano Rodríguez García (de treinta años), el sacerdote Juan Bautista Ferrís Llopis (de treinta y un años), el estudiante profeso simple Álvaro González López (de veintiún años), el novicio Marcelino Martín Rubio (de veintitrés años) y el oblato postulante Antonio Delgado González (de veintiún años).

Padre Pío Heredia.

Padre Pío Heredia.

Al día siguiente padecieron el mismo martirio otros cinco miembros de esta comunidad: el hermano lego de votos perpetuos Eustaquio García Chicote (de cuarenta y cinco años de edad y que era el vice-maestro de los hermanos legos), el hermano lego Ángel de la Vega González (de sesenta y ocho años), el hermano lego profeso simple Ezequiel Álvaro de la Fuente (de diecinueve años), el hermano lego profeso simple Eulogio Álvarez López (de veinte años) y el novicio Bienvenido Mata Ubierna (de veintiocho años).

Como en aquellos días se encontraba en Santander el deán de la catedral de Canterbury, parece que los milicianos evitaban utilizar el Faro de Cabo Mayor como lugar de suplicio y por eso, según la declaración de algunos testigos, los sacaron en barcazas a altamar, donde difícilmente los pudieran ver y allí los tiraron a las aguas del Cantábrico. De hecho, varios días después, el mar devolvió a la playa de Somo unos cuantos cadáveres que se cree que eran de los monjes. Don Carlos Iruretagoyena escribió: “Unos días después del 3 de diciembre, parece que el mar arrojó a la playa de Somo unos cuantos cadáveres que se supone fueran de los religiosos cistercienses, porque eran bastantes. Tres de los cadáveres tenían los brazos atados a la espalda y otros, algún trozo de cuerda todavía en sus muñecas y uno tenía la boca cosida con alambres. Según la versión de algunas personas que recogieron los cadáveres, se supone que el cadáver que tenía la boca cosida era el del padre Pío”.

Con absoluta certeza no se sabe si fueron arrojados desde el Faro, ahogados en el mar o fusilados en las tapias del cementerio de Ciriego, ya que hay indicios de que pudo ser de cualquiera de esas formas; lo que se sabe con certeza es que fueron asesinados por ser monjes cistercienses. No se sabe donde fueron sepultados, aunque en la lista de los cadáveres sepultados en el cementerio de Ciriego, figuran hasta treinta y cuatro desconocidos aparecidos en diversas playas santanderinas.

Padre Pío Heredia y algunos de los mártires.

Padre Pío Heredia y algunos de los mártires.

El hermano lego Leandro Gómez Gil (profeso de votos simples y de veintiún años de edad) fue encarcelado como todos los demás y cuando lo liberaron buscó refugio con otro grupo de monjes, pero fue descubierto y él no ocultó su condición de religioso. Golpeado y herido brutalmente, fue fusilado al día siguiente y sepultado en el cementerio de Santander.

El sacerdote leridense y postulante del monasterio de Viaceli, José Camí Camí (de veintiocho años) acababa de haber sido admitido en el monasterio y se preparaba para iniciar el noviciado. Fue arrestado y martirizado de manera especialmente cruel: amarrado a un coche, fue arrastrado durante trece kilómetros hasta el cruce de Torres de Segre y allí lo fusilaron. Antes de recibir el golpe de gracia, tuvo la fuerza y el valor de perdonar y bendecir a sus verdugos, los cuales les pasaron el coche varias veces por encima del cuerpo.

Otros tres monjes murieron lejos de Santander. Sus nombres son: el subdiácono Santiago Raba Ríos (de veintiséis años de edad) que fue enrolado de manera forzosa en la milicia republicana y que al declararse religioso, fue amenazado si no abjuraba de la fe y que al negarse, fue sacrificado; el estudiante de teología y profeso de votos simples Ildefonso Telmo Duarte (de veinticuatro años), que fue arrestado y destinado al batallón republicano en el frente, donde encontró la muerte a manos de un miliciano que le hizo estallar una bomba en la mano; el sacerdote Lorenzo Olmedo Arrieta (de cuarenta y ocho años), monje de Viaceli y superior del monasterio de Santa María de Huerta, que fue arrestado en la zona controlada por los milicianos, encarcelado y ultrajado, siendo martirizado en Jadraque (Guadalajara). Cuando se inició la Causa de beatificación estos tres religiosos fueron incluidos en la misma; sin embargo, durante los trabajos de preparación de la “Positio” se comprobó la escasez de pruebas y documentos y, aunque hay constancia de sus martirios, por falta de argumentos suficientes, fueron excluidos de la Causa.

Estampas de los beatos.

Estampas de los beatos.

A los monjes de la Abadía de Viaceli fueron unidas en el mismo proceso, dos monjas del monasterio “Fons Salutis”, perteneciente a la misma Orden Cisterciense: las madres María Micaela Baldoví Trull y María Natividad Medes Ferris. Ambas eran naturales de Algemesí (Valencia) y monjas del monasterio “Fons Salutis” cuando fueron martirizadas. Las dos procedían del monasterio de La Zaydía y ambas fundaron el monasterio “Fons Salutis”.

El 22 de julio de 1936 la comunidad fue expulsada del monasterio que fue convertido en cárcel, por lo que las monjas tuvieron que buscar refugio en las casas de sus familiares. La madre Micaela se refugió en la casa de su hermana Encarnación y la madre Natividad en la casa de su hermano José, pero fue inútil porque fueron detenidas entre los días 18 y 20 de octubre. Junto con otros familiares, fueron encerradas en su propio monasterio, que había sido convertido en cárcel y allí permanecieron unos días esperando el martirio. La noche del 9 de noviembre, la madre Micaela y su hermana Encarnación fueron sacadas y fusiladas en la carretera, un kilómetro antes de llegar a Benifaió. A la madre Micaela la dejaron moribunda y así estuvo toda la noche hasta que a la mañana siguiente la remataron con un golpe en la cabeza. Fueron sepultadas en el cementerio de esa localidad, del que fueron exhumadas en el año 1974 y colocadas en el coro del monasterio “Fons Salutis”, donde actualmente se encuentran.

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En la noche del día 10, sacaron a la madre Natividad y a sus tres hermanos y todos, fueron fusilados también en la carretera de Alzira a Carlet. A la mañana siguiente, el cadáver de la madre Natividad apareció cortado en tres pedazos. La madre Natividad también está sepultada en el coro del monasterio “Fons Salutis”.

Lugar de enterramiento de los beatos Vicente Pastor y Eugenio García en el claustro de la Abadía.

Lugar de enterramiento de los beatos Vicente Pastor y Eugenio García en el claustro de la Abadía.

En el año 1962, los miembros del Capítulo General de los Trapenses decidieron la incoación de la Causa de los monjes de Viaceli, se iniciaron los procesos informativo y diocesano, los cuales se vieron temporalmente interrumpidos, reiniciándose el 30 de noviembre de 1995. El “Nihil obstat” fue concedido el 13 de junio de 1996, siendo iniciada la causa el día 8 de febrero del 1997. El proceso diocesano quedó validado el 16 de junio del año 2000 y el 2 de marzo del año siguiente, la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos decretaba unir esta Causa con las de las dos monjas mártires del monasterio “Fons salutis” de Algemesí, que había sido incoada en el arzobispado de Valencia en el año 1962. La “Positio” se terminó el 8 de diciembre del año 2003. El decreto reconociendo el martirio fue promulgado por el Santo Padre Francisco el día 22 de enero de este año y en el día de hoy, este grupo de diecinueve mártires cistercienses serán beatificados en la catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Santander, presidiendo la ceremonia el cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. Serán conmemorados anualmente el día 4 de diciembre.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Moreno, D. P., “Bibliotheca sanctórum, Apéndice II”, Città Nuova editrice, Roma, 2000.
– Ruiz Carvajal, J. y De Pascual, F.R., “La Espera Liberadora”, Abadía de Viaceli, 2015.

Enlaces consultados (03/09/2015):
– www.cistercium.es
– www.monasteriocarrizo.es

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21 pensamientos en “Beatos Pío Heredia Zubía y dieciocho compañeros mártires

  1. Antonio, que decirte…..
    La descrpción de como estos hombres y mujeres alcanzarón la palma del martirio es realmente escalofriante, y te hace ver hasta donde es capaz de llegar el odio y la crueldad humana.
    Que estos benditos mártires rueguen por todos nosotros y nos ayuden a ser valerosos al momento de dar testimonio de Cristo.

    • Gracias, Jhonatan, por tu comentario.
      Yo también pido a estos beatos mártires que intercedan por nosotros y que nos den fortaleza para dar testimonio de Cristo.

  2. Como diría el Rey emérito, me llena de orgullo y satisfacción que hoy vayan a ser beatificadas las dos cistercienses mártires de Algemesí, mi ciudad natal, mi pueblo. Hasta hoy sólo teníamos beatificadas, además de la “señora Pepa” (la Beata Josefa Naval) a las mártires Ferragut Roig y Ferragut Masià -la madre y sus cuatro hijas- más los varones que están sepultados en la Basílica. Hoy tenemos a estas dos nuevas Beatas de Fons Salutis.

    Hace algunos años que el monasterio está vacío a falta de nuevas vocaciones y que las poquitas monjas que quedaban estaban ya muy ancianas, y las trasladaron a otro lugar. Tengo entendido que iba a aprovecharse el edificio, muy bello por cierto, para un colegio diocesano, pero a día de hoy sigue chapado a cal y canto, con las tumbas dentro, claro. Veremos cómo evoluciona la cosa.

    Desde el jueves tengo un nuevo empleo y estoy físicamente destrozada por las horas que le he echado y el estrés así de repente, pero si Dios quiere y hoy puedo, intentaré escribir mañana sobre mis dos paisanas en concreto, para servir de coletilla a este excelente artículo que nos recuerda una época de horrores, pero también de heroicidades.

    Mártires de Viaceli y de Fons Salutis, rogad por nosotros.

    • Ana María,
      Esperamos ansiosos el artículo de mañana sobre las dos monjas martires beatificadas en el día de hoy. Yo inevitablemente, al hacer este artículo he tenido que “pisarte tu terreno”, pero lo he hecho de la manera más suave posible porque se que sobre ellas tu podrás aportar mucha más información que yo.
      La tumba de las dos mártires siguen estando en el monasterio Fons salutis, pero al estar este cerrado no sería extraño que fueran exhumadas y trasladadas a un monasterio que esté en activo. Procuraremos estar al tanto.

  3. Antonio si que conocia los hechos de estos martires por el libro “La persecucion religiosa en españa” de Jose Maria Montes si no me equivoco.
    Leyendo el articulo he vuelto a experimentar la misma sensacion de horror ante estas atrocidades y muertes sin sentido.
    Me alegra saber que hoy seran beatificados.
    Cuando he leido como acabaron con el sacerdote leridense Jose Camí Camí,atado a un coche y arrastrado durante trece kilometros,he recordado que tambien hubo otro sacerdote al que ademas de arrastrarlo atado en uncoche,le prendieron fuego con gasolina,pensad que imagen mas dantesca y espantosa.

    • ¿Y el coserle a una persona la boca con alambres, estrellarla contra las rocas de un acantilado o pasarle por encima un coche hasta partirla en trozos? No, si para bestias, no hay quien les gane. Ojalá Dios les haya perdonado.

      • Abel,
        Se cometieron muchísimos horrores: echar a mártires aun moribundos para que fueran devorados por cerdos hambrientos, rociarlos con gasolina y quemarlos vivos, meterlos en hornos de cal viva, tirarlos vivos a pozos mineros y después lanzarles grandes piedras y mejor que no siga contándote, porque se demuestra que el ser humano, cuando quiere ser un bestia, lo es. Los que fueron simplemente fusilados, fueron los mejor tratados.

    • Es prácticamente desconocido en su ciudad natal. El P. Juan Bautista Ferrís Llopis asistió al parvulario de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana de Algemesí, y después al Colegio de los Escolapios, y era monaguillo en la iglesia parroquial de San Jaime. Fue postulante en las Escuelas Pías de Valencia, pero viendo que no era ese su camino, y aconsejado por el director espiritual del seminario, Siervo de Dios D. Bernardo Asensi Cubells, ingresó en la Abadía cisterciense de Viaceli en 1923. Ordenado sacerdote en 1931. Tenía aptitudes literarias, y escribió versos y obritas dramáticas (sobre San Bernardo, y sobre los Patronos de Alzira, Bernardo, María y Gracia). Fue además uno de los promotores de la revista “La Voz del Císter”. Recordar también el hecho de que Madre Micaela y Madre Natividad fueron discípulas de la Beata Josefa Naval Girbés. Un saludo.

      • Gracias por la información que nos facilitas sobre el padre Juan Bautista Ferrís, uno de los mártires beatificados hoy.
        Yo he estado tentado de poner una pequeña biografía sobre cada uno de los dieciocho mártires, porque la información la tengo, pero he preferido no hacerlo porque entonces el artículo hubiera sido mucho más extenso.
        De todos modos, en los enlaces que pongo en la bibliografía, se puede obtener más información concreta sobre cada uno de los mártires.

  4. Sobre los Mártires de la Orden del Císter, solo era conocido el caso de los ahogados en Santander, junto con los Dominicos , sobre la famosa de Neila, de donde salieron la mayoría de las víctimas para ser asesinadas o en el faro de Santander o en el cementerio, supongo yo que es a la cárcel donde se referían, fueron encerrados. Me alegro por su beatificación, no se si este año vayan a ser beatificados otros mártires; en Santander también son famosas las víctimas asesinadas en el barco Alfonso Pérez en las que también hay mártires beatificados, pero por casualidad aparte de los monjes benedictinos y de los del Císter, hay en España mártires cartujos durante la contienda?

    • René,
      El día 21 de noviembre serán beatificados en Barcelona los mártires capuchinos Federico Tarrés y 25 compañeros. Si Dios quiere, también trataremos sobre ellos.

      En el año 1936 en España solo había tres cartujas abiertas: Miraflores, Aula Dei y Montalegre. Solo hubo persecución en esta última ya que estaba situada en zona republicada, concretamente en Tiana (Barcelona). La comunidad tenía 37 monjes. El 19 de julio se celebró la misa matutina “Pro tempore belli” (para el tiempo de guerra) y el prior informó a la Comunidad de la situación en la que se encontraba España, tomando como únicas medidas de precaución el no tocar las campanas y suspender el paseo de recreo semanal de los monjes. Pero el día 20 la Cartuja fue asaltada, aunque los monjes no opusieron ninguna resistencia. Cinco pudieron huir, cuatro enfermos quedaron en la Cartuja y el resto de los monjes fueron obligados a caminar andando hasta Badalona. El prior y el procurador fueron tiroteados por el camino, luego fusilaron al vicario y al antiquior. Al resto, gracias a las gestiones de un buen hombre conocido como el “badaloni”, los dejaron libres y cada tiró hacia donde pudo.
      En total fueron 6 los cartujos asesinados: el procurador Dom Celestín Fumet, Dom Isidoro Pérez el 20 de julio al ser trasladado a Badaona, Fr. Guillermo Soldevilla, los PP. Dom Luis Cierco, Dom Miguel Dalmau (vicario) y Dom Benigno Martínez (antiquior).

      • gracias Antonio por la información, solo espero encontrar a estos mártires en la página de las causas de beatificación, sobre los mártires cistercienses de Cantabria, junto con los dominicos, a la cárcel donde se refieren fueron encerrados, se están refiriendo a la Checa de Neila, ubicada en la antigua calle del Sol, junto con la municipal y el barco prisión de Alfonso Pérez, fueron los centros más importantes de represión republicana en Santander de 1936 a 1937 cuando fue tomada por las tropas franquistas, de ellas salían las víctimas para ser asesinadas frente al faro en la bahía, arrojándolas al mar, o eran fusilados en el cementerio municipal, entre las víctimas estuvieron sacerdotes, (obviamente) personas de derecha, religiosos o simples militantes católicos, en el barco Alfonso Pérez eran tiroteadas las víctimas en la cubierta y arrojadas al mar, sobre las religiosas no sabía nada, para mi es nuevo, que haya monjas cistercienses mártires, espero poder seguir investigando de ellas

          • me refiero de manera personal, yo estoy seguro de que publicará Ana al respecto algo sobre ellas

  5. Era yo muy niño cuando leí la novela de Corazón, diario de un niño, de Edmundo de Amicis. Hay un cuento que se narra allí que se llama el naufragio y platicando con mi papá sobre esa historia, él llegaba a la conclusión de que no había peor muerte que la de morir ahogado, y desde entonces me quedé con esa idea yo también.
    Conociendo también las noticias sobre los martirios en esta época en España, hay dos casos que a mi me han sobrecogido especialmente, Beata Carmen Moyón y Beata Apolonia del Santísimo Sacramento Lizárraga.
    Ahora que has presentado este grupo de nuevos beatos me vino a la mente está idea e identificando lo que antes te expuse, creo que este caso es más espeluznante. Y vaya que no es el único, se dice que en varias dictaduras latinoamericanas y también en algunos movimientos represivos aquí en México se dejaba caer a la persona desde aviones volando a altamar.
    Es cierto lo que dice el
    Apocalipsis de los mártires: estos son los que vienen de la gran tribulación.
    Una pregunta: en el icono que encabeza el artículo hay beatos con hábitos color crema y otros de color café, ¿a que se debe este detalle?
    Entreveo en el elenco a un sacerdote con alzacuellos, no refieres sobre algún sacerdote secular.
    Y otra cuestión: realmente es ingente el número de mártires y muchas las causas, además del grupo de capuchinos que has comentado, se que se aprobó el martirio de un sacerdote y cuatro compañeros en estos días. ¿Faltan muchas causas por beatificar de estos mártires? Se qué es legítimo y muy bueno que se haga, pero me viene una duda: en Japón, Corea, Vietnam y China se seleccionaron grupos representativos de los millares de víctimas, tal vez incluso por falta de datos. Con el resto de mártires españoles no se podría hacer lo mismo? Realmente es necesario poner estos nombres en el santoral? No es posible hacer un grupo que englobe todo lo que falta? Lo pregunto con todo respeto y sin deseos de ofender a nadie.
    Que el Beato Pío Heredia y compañeros nos protejan, a ellos encomiendo el buen desarrollo del
    Sínodo que comienza esta semana.

    • Humberto,
      ¿Por qué siete de los beatos llevan distintos hábitos? Si relees el artículo verás que hay un estudiante profeso simple, novicios, un oblato postulante y dos hermanos legos de votos simples. Quién lleva el alzacuello es el beato José Camí, que era un sacerdote de Lérida que se preparaba para iniciar el noviciado. Los nueve que van vestidos de blanco son los profesos de votos solemnes (sacerdotes y legos) y los que van con hábito marrón son los que no habían hecho la profesión perpetua.

      Ya he dicho antes que los mártires capuchinos serán beatificados en Barcelona el 21 de noviembre y los mártires de la archidiócesis de Burgos cuyo decreto de martirio ha sido aprobado esta semana son un sacerdote y cuatro seglares que colaboraban con él. De estos últimos, como comprenderás, aun no se ha puesto la fecha de beatificación.

      Hablas de los santos y beatos mártires de Japón, Corea, Vietnam y China y todos, absolutamente todos, tienen nombres y apellidos. En España se ha beatificados a muchos mártires de la Guerra Civil, muchos de ellos en una magna beatificación donde incluyeron 23 Causas, pero quedan muchísimas otras que están estudiándose en Roma e incluso hoy en día se siguen abriendo otras Causas porque fueron muchos los mártires (este año se han abierto que yo recuerde dos o tres nuevas); ¿por qué pasa esto? Porque cada diócesis ha llevado sus causas por su cuenta y cada Congregación religiosa, en general, ha hecho lo mismo. Digamos en “román paladino” que cuando se abrió la veda, cada uno fue por su lado, aunque podemos hacer dos excepciones: la Causa de los beatos de Tarragona (una de las 23 nombradas antes) y la Causa de los beatos de Valencia.
      No se ha intentado hacer una Causa común, sino que esto fue una carrera para ver quién llegaba antes a la meta. Para mí: falta de coherencia y de coordinación entre las diócesis y congregaciones religiosas. Pero para ser justos también hay que decir que no siempre han existidos las mismas facilidades a la hora de incoarlas, las mismas ganas en hacerlo, la misma claridad en los hechos, etc.
      En un caso tan reciente como el español, en pleno siglo XX pero en la década de los sesenta o setenta, quizás no pudo hacerse de otra forma. Si las iglesias locales hubieran sido más pacientes, se hubieran coordinado mejor, hubieran dejado pasar unos años más para que las cosas reposaran, posiblemente se hubiera actuado de otra manera.

      Juan XXIII y Pablo IV intuyeron el problema y lo ralentizaron, pero vino Wojtyla a quién le gustaba una beatificación más que a un chiquillo un caramelo y se lió el desmadre. Ahora las cosas van más pausadas y de “una tacada” verás que el Papa no aprueba varios decretos de martirios juntos, sino uno a uno. Y que conste que no pongo en tela de juicio la santidad de ninguno de los beatos mártires españoles, que esto quede muy claro, sino que sobre lo que me pronuncio es sobre el método seguido.

      • Bueno Antonio, cada vez que hablamos de un mártir español del siglo XX, nos preguntamos el porqué Pablo VI introdujo de manera discreta algunas causas pero paró el intento de beatificar a algunos. Lo que buscaba Franco desde un principio era legitimar su “cruzada nacional” con la persecución religiosa por parte del bando republicano, la propaganda y en fanfarroneo hicieron del dictador como protector del catolicismo y la tradición así como de la hispanidad, de alguna u otra manera había recibido apoyo por parte del clero, como del arzobispo Gomá, y también con la famosa “Carta colectiva de los obispos españoles” en la que se ponía la Iglesia de España ante el Vaticano, como inocente víctima del terror comunista y anarquista de la deteriorada República. Cuando triunfó Franco, buscó la legitimidad no solo política sino religiosa, pidió ante la Santa Sede una y otra vez la beatificación de las víctimas, pero después de Pío XII (dicho sea de paso que era anticomunista de pies a cabeza) con los pontificados de Juan XXIII y Pablo VI las causas abiertas en los años sesenta se paralizaron, solo después de la muerte del “Generalísimo” y con la subida al trono de San Pedro del papa Juan Pablo II, se retomaron y aceleraron las causas generando polémica debido a que algunos sectores de la sociedad española ven la beatificación como una legitimación, un reconocimiento de la actitud de los golpistas. Siento en mi opinión personal que las beatificaciones más polémicas son las de Anselmo Polanco (por su firma en la carta colectiva de los obispos), la de Cruz Laplana (por su participación en apoyo de la dictadura de Primo de Rivera), la del dominico José Gafo (por su colaboración con el golpe de Estado de Sanjurjo), a veces no se ha puesto rigurosidad para la investigación de las causas, y de hecho de que algunos presuntos mártires (sobre todo los que fueron beatificados en 2007) tengo mis dudas es claro que lo que está haciendo el papa Francisco es volver a ese rigor cuando se incoa una causa. Tengo entendido de que una de las causas es la de un requeté (Antonio Molle Lazo) del cual tengo una estampa, y la de tres enfermeras que fueron asesinadas en Pola de Somiedo (Asturias) son las más polémicas hasta ahorita

  6. Muy “político” el último párrafo de última la respuesta. De Juan XXIII nunca he leído o escuchado las razones de retrasar las beatificaciones. De Pablo VI, bien se conocían sus pocas simpatías por el régimen de Franco. En los tiempos actuales parece ser que hay dejar muy claro que Juan Pablo II casi fue una desgracia para la Iglesia.
    Menos mal que todos los que sufrieron la persecución estaban en las manos del Señor y ya les habrá su premio, sin esperar a reconocimientos oficiales.

    • Estimado amigo,
      No seré yo quién ponga en duda la santidad de San Juan Pablo II, aunque me sienta más próximo a San Juan XXIII y al Beato Pablo VI. Cuando la Iglesia lo ha canonizado es porque está más que comprobada su santidad personal independientemente de que se pueda estar más o menos de acuerdo con algunas de sus actuaciones.
      Pero dicho esto, ¿no me vayas a negar que no le gustaba canonizar y beatificar? De hecho no delegó ninguna beatificación y sumando todos los santos y beatos proclamados por él, son muchísimos más que los beatificados y canonizados por todos los papas anteriores, al menos desde Clemente VIII en el siglo XVI.

      Estoy de acuerdo contigo en que todos los mártires, beatificados o no, gozan de la presencia de Dios y podemos acudir a ellos como a nuestros intercesores.

  7. Gracias Antonio.
    Finalmente he podido leer este articulo y la verdad es que me ha gustado mucho conocer a estos nuevos mártires españoles que interceden ya como beatos por todos nosotros.
    No los conocía, aunque si que me sonaba haber leído en algún sitio este tipo tan cruel de martirio, el despeño por el acantilado. Espero que la CEE edite un nuevo libro con todos estos grupos de mártires que se están beatificando por separado y no en las beatificaciones masivas de los últimos años.
    ¿Que puedo añadir a lo que ya habeis comentado?, pues nada, solamente diré lo que suelo decir; el oído humano no tiene limites cuando se desata. En esta guerra de hermanos todos pagaron alto precio por dar rienda suelta al odio.
    Que los mártires rueguen por nosotros desde el cielo y su ejemplo nos ayude a que esto no vuelva a suceder.

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