San Vicente Grossi, sacerdote fundador

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Santo.

Fotografía del Santo.

El Santo Padre Francisco canoniza en el día de hoy en Roma a los beatos Vicente Grossi, María de la Purísima Salvat Romero, Luís Martín y María Celia Guerin, estos dos últimos, padres de Santa Teresa de Lisieux. Escribiremos sobre los dos primeros, porque de los otros dos ya lo hemos hecho.

Vicente nació en la pequeña localidad de Pizzighettone, provincia de Cremona en la región italiana de Lombardía, el día 9 de marzo del año 1845. Era el penúltimo de los diez hijos que tuvieron el matrimonio formado por Baltasar Grossi y Magdalena Capellini, quienes lo bautizaron el mismo día de su nacimiento en la parroquia de San Basiano. Sus padres eran propietarios de un viejo molino y de ellos aprendió la sencillez y el amor al trabajo ya que desde pequeño tuvo que ayudarles.

En sus ratos libres, desde muy niño prefería asistir a la iglesia antes que dedicarse a los juegos propios de su edad, pues tenía claro que quería ser como el cura de su pueblo. El 23 de marzo del 1854, con nueve años de edad, recibió el sacramento de la Confirmación y dos años más tarde hizo su Primera Comunión. Fue entonces cuando le dijo a sus padres y al párroco que quería ser sacerdote, pero aunque nadie se opuso, la realidad si se impuso: uno de sus hermanos estaba ya en el seminario y sus padres no podían costear los estudios eclesiásticos de un segundo hijo. Así que tuvo que seguir trabajando y estudiando a ratos y a pedazos bajo la guía de su párroco. En el año 1864, con diecinueve años de edad, después de haber realizado estos estudios elementales, entró en el seminario, siendo ordenado de sacerdote por el obispo de Brescia el 22 de mayo del 1869, con veinticuatro años de edad.

Como el obispo tenía una gran confianza en él, lo fue enviando a parroquias que presentaban algún tipo de dificultades y así, su primer destino fue el de vicario cooperador de la parroquia de San Roque y posteriormente, coadjutor y ecónomo en la localidad de Sesto Cremonese, ecónomo en Ca’ dei Soresini, párroco en Regona Cremonese y finalmente, en 1883 fue enviado como párroco a Vicobellignano, donde permaneció hasta su muerte. Puede extrañarnos cómo se le daba la responsabilidad de ecónomo cuando lo que se necesitaba era un pastor y tiene su explicación: era una estratagema del obispo para designar directores espirituales sin que se molestaran las autoridades civiles. En realidad, Regona Cremonese era su primer destino como párroco y en aquella pequeña localidad las cosas no le iban a ser fáciles pues desde hacía mucho tiempo la población estaba muy alejada de la iglesia. Se las ingenió y de tal manera consiguió atraerse a los vecinos, que muchos decían que había convertido a Regona en un convento.

Utensilios utilizados por el Santo.

Utensilios utilizados por el Santo.

En Vicobellignano las cosas tampoco se le pusieron fáciles, pues en aquella población habían cogido fuerza los metodistas. ¿Y cómo se enfrentó a ellos? Con las armas de la caridad, con la práctica del ecumenismo en unos tiempos en los que predominaba la confrontación: “Tengo que abrirme hacia los hermanos y los metodistas tienen que entender que yo también los amo”. Comenzó a reunirse con ellos especialmente en los momentos de la oración comunitaria y los efectos se hicieron notar, pues consiguió que el propio pastor metodista fuera a su parroquia a escuchar sus sermones y que las familias protestantes enviaran a sus hijos a la escuela parroquial católica.

El padre Vicente no defraudó a su obispo y en todos sus destinos cumplió con todas las expectativas. Toda su vida sacerdotal estuvo dedicada al trabajo pastoral en las parroquias, donde en todas fue tanto un padre como un maestro, no solo con la palabra, sino sobre todo con el ejemplo de su vida. Fue un gran catequista y un gran predicador, dedicándose sin reservas al cuidado de sus feligreses.

A él se debe la genial idea de organizar en todas las parroquias un grupo de jóvenes católicas, que ayudaran a los párrocos en el trabajo de asistencia moral, religiosa y social entre la juventud femenina. El estar en contacto estrecho con la población rural, le hizo comprender desde el primer momento lo complicada que era la educación de las muchachas, los peligros que corrían y con la ayuda de algunas jóvenes, especialmente de Victoria Squintani, comenzó a poner en práctica aquella idea, teniendo “in mente” que algo similar realizaban con los muchachos unos seglares de Turín ligados a Don Bosco. Sabía que el clero no estaba preparado para esta tarea y buscó la ayuda de algunos laicos a fin de llevar a cabo su proyecto. Este fue el inicio del Instituto de las Hijas del Oratorio, fundado por él recogiendo el espíritu de San Felipe Neri.

Zapatos del Santo.

Zapatos del Santo.

Las bases de este nuevo Instituto las puso en su propio pueblo. En 1895 eligieron a María Caccialanza como la primera responsable, pero al morir esta en septiembre del año 1900, eligieron como primera superiora general a la hermana Ledovina Scaglioni. El escribió su Regla y sus Constituciones, que fueron aprobadas por monseñor Jeremías Bonomelli, obispo de Cremona, el 20 de junio del 1901, el cual en principio era renuente pues había tenido algunas experiencias anteriores no muy satisfactorias. El Instituto comenzó a extenderse, abriendo una nueva casa en Maleo, en algunas localidades de la diócesis de Guastella y en la ciudad de Lodi, que llegaría a convertirse en la Casa Madre. El 20 de mayo del 1915, la Sagrada Congregación de Religiosos concedió la aprobación provisional y finalmente, el 29 de abril del 1929, esta nueva congregación religiosa fue definitivamente aprobada por la Santa Sede. En la actualidad, la Congregación tiene unas ochenta casas y casi medio millar de religiosas.

Como simultaneaba su trabajo como párroco y como padre de su Instituto y como su edad ya era avanzada y los años eran difíciles a causa de la Primera Guerra Mundial, se sintió incapaz de llevar adelante tanta tarea, se sintió angustiado y solicitó a su obispo que le permitiera retirarse a Lodi. Sin embargo, no lo hizo porque el obispo lo convenció para que esperase a que finalizase la guerra. Pero en Lodi estaba en el año 1917 arreglando unos asuntos urgentes del Instituto cuando comenzó a sentir unos terribles dolores de estómago que degeneró en una peritonitis, por lo que quiso volver a Vicobellignano. A principios de noviembre empeoró hasta tal punto que prácticamente no podía ni hablar y allí en la noche del 7 de noviembre, después de recibir los últimos sacramentos, murió con setenta y dos años de edad dejando detrás de si todo un rastro de santidad. Fue sepultado en el cementerio de la localidad de donde fue exhumado en el año 1947 trasladándose sus restos a la Casa Madre de Lodi, donde actualmente se encuentran.

Urna de las reliquias.

Urna de las reliquias.

Los procesos informativos de la Causa de beatificación fueron iniciados en la diócesis de Lodi en el año 1947. Su Causa fue introducida mediante decreto de la Sagrada Congregación de Ritos de fecha 2 de abril de 1954. En el año 1955, las diócesis de Lodi y Cremona iniciaron la instrucción de los procesos apostólicos sobre la práctica de las virtudes en grado heroico y el estudio de los milagros previos a la beatificación. Fue declarado Venerable el 6 de mayo de 1969 y beatificado en Roma por el beato Papa Pablo VI el día 1 de noviembre del año 1975. Hoy será canonizado por el Papa Francisco en la plaza de San Pedro de Roma. Su fiesta se celebra el día 7 de noviembre.

preguntasantoral_anticopia_articulo20151018

El milagro que ha dado paso a la canonización ha sido el siguiente: Una niña de su pueblo, Pizzighettone, sufría una grave anemia con eritropoyetina de tipo 2 y, aunque necesitaba un urgente transplante de médula ósea, este no podía realizarse porque ninguno de sus familiares y donantes voluntarios eran compatibles. La niña se mantenía a base de transplantes y con cuidados paliativos. Entonces, una religiosa del Instituto fundado por San Vicente invitó a la familia a que rezase a su fundador que acababa de ser beatificado. Al poco tiempo, sin intervención quirúrgica alguna, la niña quedó completamente curada, sin que los médicos que la atendían encontrasen ninguna explicación científica ni lógica.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Salvaderi, C., “El Siervo de Dios Vicente Grossi, fundador del Instituto de las Hijas del Oratorio”, Lodi, 1955
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo VII”, Città Nuova Editrice, Roma, 1988.

Enlaces consultados (16/09/2015):
– www.figliedelloratorio.it
– www.katolsk.no/biografier/historisk/kilder

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Beato Contardo Ferrini, profesor universitario

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del beato.

Fotografía del beato.

Contardo Ferrini nació en Milán el 4 de abril de 1859, siendo hijo de Rinaldo Ferrini y Luisa Buccellati. El que llegaría a ser llamado por Anichini como un “astro de santidad y de ciencia” fue educado cristianamente, sobre todo por su padre, hombre íntegro de pies a cabeza, quién tuvo una gran influencia sobre su hijo inculcándole el deseo de amar a Dios y al prójimo, al cual él respondía llevando una intensa vida interior que se alimentaba con la oración y con la Eucaristía. Dedicado a sus estudios, era un estudiante prodigioso que sacó su bachillerato en el año 1876, demostrando una gran madurez como estudiante y coherencia como cristiano.

Obtuvo una plaza gratuita en el Colegio Borromeo de Pavia y se matriculó en la facultad de derecho de aquella Universidad. En este nuevo ambiente, continuó con su intensa vida de piedad, llevando una vida virginal a pesar de los halagos e insinuaciones que continuamente recibía por parte de sus profesores y compañeros para que “fuese más positivista” en la vida y para ridiculizarlo, le pusieron el apodo de “San Luís”, lo cual le afianzaba aun más en sus convicciones. Era afable, delicado, amante de la poesía y de la naturaleza, llegando a ser un gran escalador en los Alpes.

Era un modelo de seglar católico que tenía una profunda preparación y una gran competencia profesional. En el año 1880, con veintiún años de edad, se licenció con una tesis sobre la contribución que el estudio de los poemas de Homero y Hesíodo, podían dar a la historia del derecho penal. El jurado se encontró delante de si, no a un destacado estudiante sino, a pesar de su juventud, a todo un maestro en la materia. Fue entonces cuando Contardo descubrió su vocación científica: el dedicarse al estudio del derecho antiguo, en particular, el derecho bizantino. Obtuvo una beca de estudio y se marchó a Berlín para perfeccionarse en derecho, pero no solo consiguió este objetivo sino que además descubrió en aquella ciudad, la preparación político-social y el trabajo caritativo que realizaban los estudiantes católicos alemanes.

Lienzo del Beato.

Lienzo del Beato.

En el año 1883 consiguió el título de profesor de derecho romano e iniciaba su etapa como docente en la Universidad de Pavía. Supo llevar a su cátedra toda la seriedad de un científico junto con la pasión de un profesor. Por su lucidez y la claridad de sus exposiciones, por su elocuencia y al mismo tiempo sonriente y educada simplicidad, consiguió la admiración de toda la comunidad universitaria, tanto de los alumnos como de los profesores. Su rostro, enmarcado en una completa barba rubia y puntiaguda, inspiraba una superioridad intelectual, pero al mismo tiempo, una gran mansedumbre.

En el año 1887 fue profesor de la Universidad de Messina y en el 1890 en la de Modena, retornando a Pavía en el año 1894 donde estuvo enseñando hasta su muerte aunque vivía con sus padres en Milán. Se mantuvo célibe toda su vida y cuando le preguntaban por qué no se había casado, él respondía: “Yo me he desposado con la ciencia”. Su dedicación a la cátedra estuvo acompañada por una intensa producción científica. Sus obras críticas sobre determinados textos jurídicos, sus artículos en revistas especializadas, la compilación de una enciclopedia y varios escritos menores, llegan a más de doscientos y están editados en cinco gruesos volúmenes.

Su trabajo era muy original: era muy respetuoso con los trabajos realizados por los investigadores que lo habían precedido, pero al mismo tiempo era un explorador de las fuentes, un investigador de todos aquellos problemas que aun no se habían resuelto. Su obra científica marcó tal progreso que hizo que el jurista, filólogo e historiador alemán Teodoro Mommsen afirmase que “así como en el siglo XIX, los estudios del derecho romano eran llamados de Savigny, en el siglo XX, tenían que intitularse de Ferrini” y que “gracias a Ferrini el primado de los estudios del derecho romano pasaban de Alemania a Italia”.

Tumba del beato en la Universidad del Sagrado corazón en Milán.

Tumba del beato en la Universidad del Sagrado corazón en Milán.

Pero junto a su obra científica destacó su elevada vida ascética, dedicada a la correspondencia de sus amigos, a sus anotaciones personales diarias, anotaciones que cuando fueron publicadas después de su muerte, reveló a todos su auténtica fisonomía espiritual. Se mantenía apartado de las polémicas aunque no se puede decir que “se encerraba en la torre de marfil de sus estudios predilectos», ya que siempre se interesó por los problemas sociales, tanto ejerciendo actividades caritativas a través de las Conferencias de San Vicente, como participando en las contiendas electorales universitarias y civiles.

preguntasantoral_anticopia_articulo20151017

En el año 1895 fue elegido concejal del ayuntamiento de Milán y durante cuatro años se dedicó con escrúpulo y competencia tanto a la administración pública como a la defensa de la enseñanza religiosa en las escuelas primarias.

Tenía un gran ideal: creía que eran conciliables la fe y la ciencia y por esto, fue uno de los primeros en adherirse al proyecto de una universidad católica en Italia. No llegó a verla, pero cuando surgió la Universidad Católica del Sagrado Corazón, se le reconoció su trabajo de precursor y de inspirador. De hecho, en ella está sepultado.

Estaba en su plenitud como profesor e investigador del derecho cuando contrajo el tifus a finales del verano del año 1902, durante un tiempo de descanso en su querida localidad de Suna, situada junto al Lago Mayor. El mal fue a peor y el 17 de octubre murió rindiendo su alma a Dios “virgineo fragrans odore”, como se dijo entonces. Tenía cuarenta y tres años de edad. Acchile Ratti, amigo de Contardo y futuro Papa Pío XI dijo de él: “Yo no soy consciente de los dones sobrenaturales especiales dados por Dios a Contardo, excepto que él parecía siempre como un milagro, por su fe y por su vida cristiana, tanto en su puesto de trabajo como en nuestros tiempos”.

Relicario del corazón del beato. Parroquia de Santa Lucia de Suna (Verbania), Italia.

Relicario del corazón del beato. Parroquia de Santa Lucia de Suna (Verbania), Italia.

Su Causa de beatificación se inició en el mes de julio del año 1922. Contardo Ferrini fue declarado Venerable el 8 de febrero del año 1931 y fue beatificado por el Papa Pío XII el 13 de abril del año 1947. Sus restos reposan en la cripta de la capilla de la Universidad Católica del Sagrado Corazón en Milán. Ha sido llamado “primer romanista de Italia, así como el primer romanista del mundo en el campo del derecho romano-bizantino”. Pío XII lo definió como “el modelo del hombre católico de nuestros días”. Hoy celebramos su fiesta.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Anichini, G., “Un astro de santidad y de ciencia”, Roma, 1947.
– Cottino, J., “Bibliotheca sanctórum, tomo V”, Città Nuova Editrice, Roma, 1991
– Pellegrini, C., “La vida del profesor Contardo Ferrini”, Milán, 1928.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Nilo Stolbenskij, asceta ortodoxo ruso del siglo XVI

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo ruso a la manera tradicional.

Icono ortodoxo ruso a la manera tradicional.

San Nilo es uno de los santos monjes más populares de Rusia y por eso, quiero hoy escribir sobre él. Fue un monje asceta, solitario, que vivió al estilo de los eremitas del antiguo Egipto, pero en las estepas de Rusia y en pleno siglo XVI.

Nilo nació en las cercanías del camposanto de Zabenskoe (distrito de Valdai) y desde muy niño mostró signos de vida virtuosa, en el sentido de que, aunque era un niño normal en sus juegos y estudios, sin embargo también sentía atracción por el recogimiento y por prestar atención a los más necesitados de su pueblo.

Siendo un joven muchacho abrazó la vida religiosa ingresando en el monasterio de San Juan Evangelista en Krypetskoe, donde por espacio de diez años llevó una severa vida ascética. Según el biógrafo que escribió su vida “dejando aquel monasterio alrededor del año 1515 se fue a buscar un lugar solitario como un pájaro busca su nido”. En un lugar cercano al río Ceremcha, en el distrito de Rzev, estuvo durante doce años comiendo solamente hierbas, frutas y verduras silvestres, dedicándose la mayor parte del día y de la noche a la oración y la contemplación. Cuando los lugareños de la zona se daban cuenta de su presencia y se acercaban a él, se alejaba a otro lugar donde poder pasar desapercibido y en este ir y venir de un sitio a otro, llegó a la isla de Stolboe, situada en el lago Seliger.

Era el año 1528 cuando llegó a Stolboe e inmediatamente buscó una zona solitaria y verde donde solo se escuchara el trinar de los pájaros y el murmullo de las olas del lago. Inevitablemente, con el tiempo fue descubierto y nuevamente comenzaron a visitarlo muchos campesinos para pedirles consejo. Una vez se le acercaron unos ladrones que estaban convencidos de que en la isla estaba enterrado un tesoro y cuando le preguntaron dónde estaba escondido, él les dijo que el tesoro estaba en un rincón de la casucha donde habitaba. Los ladrones, inmediatamente corrieron hacia la celda y lo que encontraron fue un icono de la Madre de Dios de Vladimir. De manera súbita, por un instante, quedaron ciegos y fue el propio santo el que con sus oraciones, hizo que recuperasen la vista a condición de que no revelasen a nadie lo que había sucedido. Ya en vida, a aquel lugar comenzaron a llamarle la ermita de San Nilo de Stolboe.

Escultura del santo sentado y en oración.

Escultura del santo sentado y en oración.

Cuando llegó a una edad bastante avanzada, el mismo se excavó su propia tumba dentro de una especie de capilla que había en la casucha-ermita donde vivía, acercándose todos los días a ella para rezar esperando la hora de su muerte. Sergio, el egumeno de un monasterio cercano dedicado a San Nicolás, era quién le llevaba periódicamente los sacramentos de la penitencia y eucaristía. Mientras tanto, cada vez se acercaban más personas deseosas de escucharlo y él, que tenía el don de la previsión (clarividencia) les revelaba a cada uno sus pecados más ocultos y los estimulaba al arrepentimiento. Su biógrafo dice que también tenía el don de milagros y que fueron muchas las curaciones que realizó en vida.

Después de permanecer en aquella isla por espacio de veintiséis años, no siendo aun muy anciano, murió tranquilamente el 7 de diciembre de 1554 y fue sepultado en la misma tumba que él había excavado. Sobre ella, el egumeno Antonio y el hieromonje Germán del monasterio de San Nicolás, construyeron una pequeña capilla y en el 1594, el mismo monje Germán y un viajero llamado Boris de Cholmogora ampliaron la capilla convirtiéndola en una iglesia de madera que dedicaron a la Epifanía.

preguntasantoral_anticopia_articulo20151016

Este monje Germán fue también la fuente principal en la que se basó Filoteo Pirogov – monje del monasterio de Gerasimov -, para escribir en el año 1600 la vida de este santo asceta, “Vita”, que ha llegado hasta nosotros en dos redacciones, así como un canon en su honor. Existe un considerable número de manuscritos del siglo XVII que testimonian el desarrollo que experimentó su culto a partir de finales del siglo XVI. Su tumba era considerada un lugar sagrado y a ella se retiró durante un cierto tiempo el arzobispo Nectario de Sibirsk y Tobol’sk, el cual obtuvo del zar Alexis Michailovich la autorización para construir una gran iglesia de piedra. Esta iglesia se construyó porque el 27 de agosto del 1665, un incendio destruyó la iglesia de madera construida por el monje Germán y se pensó que hecha de piedra existía mayor garantía de conservación de las reliquias del santo. Cuando se hizo la excavación para la construcción de la nueva iglesia, se encontró el cuerpo incorrupto del ermitaño el cual fue puesto dentro de una urna de plata. El arzobispo Nectario murió antes de terminarse las obras, que fueron llevabas a buen término por el nuevo egumeno Germán II.

Vista del actual monasterio en la isla de Stolboe.

Vista del actual monasterio en la isla de Stolboe.

Durante el Concilio de Moscú celebrado en los años 1666/67, el metropolita Pitirim de Novgorod escribió una carta en la que fijaba a nivel local la festividad litúrgica de San Nilo el día 27 de mayo. En el 1669, las reliquias fueron solemnemente llevadas a la nueva iglesia de piedra, que se dedicó a San Juan Evangelista y a San Basilio. En el 1756 el Sínodo de Moscú oficializó el culto ordenando dedicarle un oficio litúrgico propio. Este fue un período de gran prosperidad en el monasterio y muchos de sus monjes fueron elevados a la dignidad episcopal. Las generosas donaciones, ya del zar, de los nobles o de la gente sencilla permitieron que alrededor del año 1800 se construyera también una casa para los peregrinos. Las reliquias eran veneradas en un lugar exterior al claustro del monasterio y su fiesta se celebraba el 7 de diciembre, fecha de su muerte; como tal, esa es la fecha que consta en los últimos calendarios editados por el Patriarcado de Moscú.

En la iconografía se intenta reflejar la vida ascética del santo, practicando de manera heroica una continua oración tanto de día como de noche. A finales del siglo XVII, su representación en los iconos no se diferenciaba sustancialmente de las representaciones de otros santos monjes, pero a partir del siglo XVIII comenzó a representarse bajo un fondo en el que aparecía el monasterio de San Juan Evangelista.

Urna de las reliquias del santo.

Urna de las reliquias del santo.

Los primeros iconos esculpidos en madera son del siglo XVII y bajo la influencia del barroco, a finales del siglo XVII y comienzos del XVIII comenzó el interés en representarlo de forma plástica. En ese período de tiempo, en el monasterio se desarrolló la fabricación de tallas del santo, en las que se le representaba sentado, sumido en la oración y con el rostro cubierto por la capucha monástica. Esta pose, un tanto lacónica y expresiva, llevó a que se considerase estas labores de fabricación de iconos como labores que en realidad pertenecían al género artístico de la escultura.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Rjasenskij, N., “El venerable y teoforo Nilo Stolobenskij el taumaturgo”, Moscú, 1967
– Uspenskij, V., “Vida del santo y venerable Nilo Stolobenskij”, Tver, 1889.
– Vladislavov, V. F., “El santo y venerable Nilo Stolobenskij”, Nilovaja Pustyn, Moscú, 1871.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum orientalium, tomo II”, Città Nuova Editrice, Roma, 1999.

Enlaces consultados (08/09/2015):
– http://days.pravoslavie.ru/Life/life6772.htm
– http://drevo-info.ru/articles/8185.html

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Eleuterio, papa

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Medallón de San Eleuterio perteneciente a la serie de los Papas. Basílica de San Pablo Extramuros, Roma (Italia).

Medallón de San Eleuterio perteneciente a la serie de los Papas. Basílica de San Pablo Extramuros, Roma (Italia).

Las fuentes hagiográficas más antiguas no mencionan para nada a San Eleuterio que solo aparece por primera vez en algunos códices del Martirologio Jeronimiano: el Epternacense (primera mitad del siglo VIII), el Richenoviense (en el siglo IX), el Wissemburgense (finales del siglo VIII) y el Tamlachtense (del siglo IX). Estos códices lo recuerdan en la conmemoración general que el 23 de diciembre hacen de los papas de los tres primeros siglos. El códice Monacense (que es del siglo XI), es el primero que lo conmemora de manera solitaria el día 27 de mayo, cogiendo la información muy posiblemente del “Liber Pontificalis” que lo menciona sepultado en el día sexto de las Calendas de junio.

De entre los martirologios históricos, el primero que hace memoria de San Eleuterio es el Martirologio de Adón, que lo recuerda el 25 de mayo. De Adón pasó al martirologio de Notkero y a otros martirologios posteriores. Usuardo no lo menciona pero si lo hace el Martirologio Romano, que el día 26 de mayo dice: “En Roma, San Eleuterio, papa y mártir, el cual convirtió a la fe de Cristo a muchos nobles romanos y envió a la Gran Bretaña a Damián y a Fugacio, los cuales bautizaron al rey Lucio, junto a su esposa y a casi todo su pueblo”. Con este elogio reproduce lo que dice el “Liber Pontificalis”, lo cual es completado en las leyendas escritas posteriormente. El cardenal Baronio añadió una anotación que dice: “de quo Beda pridie huius diei” y es curioso que lo diga porque precisamente Beda no menciona para nada a San Eleuterio. De todos modos, para no hacer más pesada la lectura de esta parte referente a las fuentes, vamos a dejarlo aquí.

El apelativo de mártir se encuentra por primera vez en los textos de Pietro de’ Natali y a partir de él, otros hagiógrafos posteriores no tienen empacho en repetirlo: Molano, Galesini, Maurolico, etc. hasta llegar al propio Martirologio Romano. Pero no existe fundamento alguno como para considerar a San Eleuterio como un papa mártir, ya que nada dicen las fuentes más antiguas y porque en tiempos del emperador Commodo, la Iglesia de Roma disfrutó de un período de tranquilidad, de paz.

San Eleuterio papa. Chevalier Artaud de Montor, Nueva York (USA).

San Eleuterio papa. Chevalier Artaud de Montor, Nueva York (USA).

Pero Eleuterio como papa, si fue conocido por Egesipo, aparece en la “Historia Eclesiástica” de Eusebio, en los escritos de San Ireneo de Lyon y, como he dicho antes, en el “Liber Pontificalis”. Según este, Eleuterio era griego de origen, había nacido en Nicopolis de Epiro y era hijo de un hombre llamado Abundio. Egesipo añade que entró en el clero romano, que fue diácono del Papa San Aniceto y que sucedió a San Sotero en el año 175. También San Ireneo de Lyon, en su obra “Adversus haereses, III” lo recuerda en el último puesto de una serie de obispos de Roma.

Cuando después del año 170 también en Occidente surgió la herejía montanista, las polémicas relativas a esta secta exaltaron los ánimos especialmente en Roma y en Lyon, haciéndose cada vez mayores los riesgos de escisiones dentro de la Iglesia. San Eleuterio, a través de San Ireneo que entonces era solo un sacerdote, recibió en el año 177 una carta enviada por los “confesores de Lyón” poco antes de su martirio. Esa carta había sido escrita por San Costoro, que estaba prisionero, pero que preocupado por la paz dentro de la Iglesia, hizo llegar su misiva “a los hermanos de Asia, de Frigia y a Eleuterio obispo de Roma”. En esta carta, más que una decidida condena a este movimiento, San Costoro sugería una cierta tolerancia, buscando el mantenimiento de la paz eclesiástica como un bien mayor. Sin embargo, no existen datos como para evaluar el efecto que estas letras produjeron en el espíritu de San Eleuterio, ni cuanto tiempo transcurrió antes de que la Iglesia Romana tomase una decisión. Parece que incluso en Roma prevaleció la idea de no excomulgarse entre si y que durante un cierto período de tiempo se adoptó una conducta apaciguadora, tranquila, a la espera de lo que decidieran los llamados “profetas de Frigia” (Montano y sus seguidores).

Tertuliano llega incluso a afirmar que “un obispo de Roma” habría reconocido la ortodoxia de los “profetas” Montano, Priscila y Maximila y que este reconocimiento se lo habría hecho comunicar a las Iglesias de Asia y de Frigia. Sin embargo, las cosas cambiaron con la llegada de Prassea; este, calumniando a los “profetas” y apelando a la conducta de los predecesores de este “innominado obispo de Tertuliano”, lo habría inducido a revocar las cartas ya enviadas a Asia y a Frigia y, por lo tanto, a retirarle su – podríamos llamar -, reconocimiento. Este obispo romano buscaba la paz, pero le forzaron a lo contrario.

San Eleuterio, papa, patrono de Barinitas (Venezuela).

San Eleuterio, papa, patrono de Barinitas (Venezuela).

Dice Duchesne que este obispo innominado por Tertuliano no puede ser otro que San Eleuterio, cuya vacilante actitud podría ser entendible ya que las iglesias asiáticas aun no se habían alineado frontalmente contra el montanismo y los cristianos de las Galias exhortaban, insistían en la comprensión para preservar la paz. Pero de hecho, en el “Liber Pontificalis” no se encuentran ningún signo de esta crisis montanista ni del comportamiento de San Eleuterio.

El episcopado del santo duró hasta el año décimo de Commodo, o sea, el año 189, cuando le sucedió San Víctor. Existe una diferencia entre lo que afirma Eusebio y lo que señala el “Liber Pontificalis” acerca de la duración del pontificado de San Eleuterio, pues mientras que el primero dice que fueron trece años, el “Liber Pontificalis” dice que fueron quince años, tres meses y dos días. Pero lo que está claro es que durante ese tiempo no hubo persecución contra la Iglesia, por lo que no debe ser tenida en cuenta la afirmación de que su muerte fue violenta (que murió mártir), aunque si es cierto que durante su pontificado padecieron el martirio los mártires de Lyón (en el 177), los mártires escilitanos (en el 180) y en Roma, el noble Apolonio, cuyo martirio ocurrió en el año 185.

Cráneo de San Eleuterio papa. Múnich (Alemania).

Cráneo de San Eleuterio papa. Múnich (Alemania).

También dice el “Liber Pontificalis” que San Eleuterio fue sepultado en el Vaticano “junto a la tumba de San Pedro y en lo referente al día de su muerte, según los diversos códices antes mencionados, fue alguno de estos tres días: 25, 26 o 27 de mayo, por lo que de ahí proviene que en unos sitios se le recuerde en una fecha y en otros sitios, en otra. Este mismo “Liber Pontificalis” le atribuye un decreto contra los gnósticos y contra los marcionistas, en los cuales se autorizaba a los cristianos a comer cualquier alimento, superando la distinción entre alimentos puros y alimentos impuros y también lo relaciona con un rey de Britania llamado Lucio, quién le habría escrito una carta solicitándole misioneros. Este último tema ha sido muy estudiado por A. Harnack, quién dice que esto proviene de una antigua leyenda, sin ningún valor real, aunque ya hemos visto que de ella hace mención el Martirologio Romano quién incluso pone nombre a los dos misioneros enviados.

De la “Vita” de San Víctor, su sucesor, parece deducirse que San Eleuterio también se ocupó de la cuestión pascual, porque en ella se dice que San Víctor ordenó que la Pascua se celebrase en domingo como ya había sido establecido por San Eleuterio.

preguntasantoral_anticopia_articulo20151015

Con respecto al tema de las reliquias de San Eleuterio hay que decir que no existe ninguna información aparte de lo que dice el “Liber Pontificalis” de que fue sepultado junto a San Pedro en el Vaticano, pero hasta el día de hoy, la búsqueda de sus reliquias se ha mostrado infructuosa, al igual que sucede con las reliquias de otros papas de los dos primeros siglos. En la bibliografía nos encontramos muchas referencias sobre el traslado de las reliquias de un San Eleuterio, pero no debemos confundirnos, pues se trata de San Eleuterio obispo de Ilírico, hijo de Santa Ancia al que incluso algunos autores han confundido con nuestro santo papa, cuando son dos personas completamente distintas. Se ha llegado incluso a hablar de traslado de reliquias a Tivoli, Troia y a algunos otros lugares, pero lo afirme quién lo afirme, no se trata de San Eleuterio papa. Algo parecido ocurre también con San Eleuterio de Réau. Digamos tajantemente que no existen reliquias de San Eleuterio papa, aunque en Münich afirman poseer nada menos que su cráneo.

San Eleuterio, papa, patrono de Barinitas (Venezuela).

San Eleuterio, papa, patrono de Barinitas (Venezuela).

La imagen del fresco en el que se representa a San Eleuterio en la serie paleocristiana de las imágenes papales de la Basílica de San Pablo extramuros, fue copiada en el año 1634 por el cardenal Francisco Barberini el Viejo. En ella aparece el papa Eleuterio de frente, representado según la manera convencional de dicha serie, con túnica y palio y con una enorme tonsura. Así también estaba representado en una serie paleocristiana que se encontraba en la Basílica de San Pedro, muy parecida también a la serie papal existente en la iglesia de San Pedro, en Grado, cerca de Pisa y que es de finales del siglo XIII. Existen además dos esculturas de este papa, dignas de mencionar desde el punto de vista estilístico: una en el atrio de la catedral de Chartes y otra atribuida a Fra Diamante, que se encuentra en la zona superior, entre las ventanas de la Capilla Sixtina.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Barsali, I. B. y Cignitti, B., “Bibliotheca sanctórum, tomo IV”, Città Nuova Editrice, Roma, 1987
– Duchesne, L., “Historia de la Iglesia Antigua”, Roma, 1911
– Ladner, G. B., “Los retratos de los papas en la antigüedad y en la Edad Media”, Ciudad del Vaticano, 1941.
– Montini, R. U., “Las tumbas de los papas”, Roma, 1957.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Cirilo de Tesalónica, monje mártir griego del siglo XVII

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo griego  del Santo.

Icono ortodoxo griego del Santo.

Durante el reinado de Solimán el Magnífico (1520-1566), un cristiano ortodoxo de de la Eparquía de Pelagonia en el Asia Menor, llamado Peio, se trasladó a Salónica, donde más tarde se casó con una joven llamada Parasceve. Ambos eran cristianos muy piadosos, de fe profunda y muy pronto fueron bendecidos teniendo un hijo en el 1544 al que pusieron el nombre de Ciríaco.

Cuando Ciríaco tenía diez años murieron sus padres, viéndose obligado a vivir con los hermanos de su madre que eran de diferentes religiones: uno era un cristiano ortodoxo mientras que el otro era musulmán y fue éste el que ejerció la patria potestad. Este pariente entregó a Ciríaco a un artesano también musulmán para que lo enseñara en el oficio de curtidor de pieles de animales.

Mientras tanto, el otro tío de Ciríaco, que era un cristiano ortodoxo muy devoto, lo convenció para que dejara el oficio de curtidor y siguiera a ciertos monjes del Monte Athos que estaban en Tesalónica en aquel momento. Así que, con catorce años de edad, Ciríaco se fue a la Montaña Sagrada, siendo tonsurado como monje en el monasterio de Hilandar, donde cambió su nombre de Ciríaco por el de Cirilo.

Sin embargo, debido a que Cirilo era menor de edad, le estaba prohibido vivir en el monasterio, por lo que se fue a vivir a un metochion (dependencias) del mismo, donde llevó vida ascética por espacio de ocho años. Con veintidós años de edad, viajó a Tesalónica con otros dos monjes de su monasterio, donde se volvió a ver con su tío cristiano. Al pasar – acompañado por su primo, el hijo de su tío cristiano -, por la zona de la acrópolis de Tesalónica, se encontró con su maestro musulmán de quién había aprendido el oficio de curtidor. Este musulmán llamó a otros turcos para arrestar al monje Cirilo, acusándolo de haber renunciado al Islam para convertirse al cristianismo.

Icono ortodoxo griego con el martirio del Santo.

Icono ortodoxo griego con el martirio del Santo.

El monje Cirilo fue llevado ante un juez llamado Alí, quién le invitó a abandonar su “inútil religión” para volver al “sagrado” Islam. Como Cirilo se negó, fue encarcelado con la esperanza de que reconsiderase su postura. A la mañana siguiente fue de nuevo llevado ante el juez y, como no cambiaba de idea ni con lisonjas ni con amenazas, fue condenado a morir en la hoguera, siendo llevado desde allí al lugar de la ejecución que estaba en el hipódromo de la ciudad, cerca de la antigua iglesia de los Santos Constantino y Elena. Antes de su muerte, Cirilo oró diciendo: “Agradezco, Señor, amarte por este fuego que pronto me va a consumir y me va a enviar hacia Ti”.

Entonces, Cirilo fue abordado por un valí turco, quién hizo un último intento de convencerlo para que se pasara al Islam, diciéndole a Cirilo: “Pobre diablo, deberías haber aceptado la propuesta del cadí por la que se te prometieron grandes regalos. Encontrarías a nuestro Dios y a nuestro profeta, el amado de Dios, el Misericordioso. Puesto que no estabas convencido quizás ahora lo estés. Debes negar a Cristo y aceptar las propuestas del juez. Aquí hay caballos, ropas finas y un montón de regalos para ti con nadie con quién compartirlos. Si lo haces y no eres rebelde, no tendrás problemas, estarás en posesión de todas estas cosas que te van a encantar. Si necesitas dinero también lo recibirás porque tenemos mucho más de lo que nadie podrá imaginar. Si no tienes mujeres, también serás afortunado, así que ¿por qué no te convences? ¿Por qué no das tu consentimiento? ¿No es suficiente todo esto para ti? Cuánto más te haría feliz, ¡dilo!, porque vamos a cubrir todas tus necesidades».

Cirilo le respondió: “Valí, no necesito nada, ni tesoros ni gloria, ni nobles caballos ni ropa perecedera. Todo esto es polvo, todo esto es estiércol. Pienso en todo esto como si fuera humo. Vosotros sois los hijos de la perdición, los seguidores del siervo malo que buscan otras cosas. Cristo, para mi, es el verdadero tesoro, es mi riqueza, es mi vida, es mi amor, es mi Dios. Cristo para mi es todo en todas las cosas. Nada puede separarme de su amor: ni el fuego, ni la espada, ni el hambre, ni el mundo y sus riquezas, ni las cosas presentes ni las futuras. Por eso, lucharé por mi fe hasta mi último aliento. Ahora que has oído estas cosas de mi boca, haz valí lo que piensas hacer: cortar, masacrar, quemar, castigarme con el fuego, desmembrarme, castigarme sin piedad, apuñalarme sin cesar, torturarme con dureza, sin escatimar nada. Pero de ninguna manera voy a hacer que reniegue de la verdadera fe de los cristianos”. Después de oír esto, el valí ordenó echar a Cirilo al fuego y de esta manera fue sacrificado por el amor de Jesucristo, el 6 de julio del 1566.

Cofre con reliquias del Santo.

Cofre con reliquias del Santo.

La única fuente que nos relata este martirio y el Servicio compuesto en su honor se conservan en el manuscrito 347 del monasterio Dionisios de la Montaña Sagrada. Está escrito con eruditas palabras y es de un autor anónimo, posiblemente el mismo autor del “Martyrion”, datado entre finales del siglo XVII y principios del XVIII.

preguntasantoral_anticopia_articulo20151014

Cuando en el año 1972 el viejo edificio de la iglesia de los Santos Constantino y Elena, en la plaza del Hipódromo fue demolido para construir una nueva iglesia, en los cimientos de la misma se encontró el testimonio de este sacrificio. Fue descubierto un ataúd de arcilla donde estaban mezclados unos huesos y tejidos calcinados junto con cenizas. La combinación de este importante descubrimiento, junto con la única fuente que cuenta el martirio de San Cirilo, converge significativamente con la identificación del mismo Cirilo.

Altar en el lugar del martirio.

Altar en el lugar del martirio.

Apolithikon del tercer tono
En la descendencia divina de Salónica, se percibe al venerable mártir Cirilo por su lucha contra el fuego y por el hallazgo de sus sagradas reliquias, las cuales santifican a todos aquellos que lo anhelan. Por tanto, bendito Cirilo, intercede ante Dios para que nos conceda gran misericordia.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Papagheorghios, P., “Oficio litúrgico en honor de todos los santos de Tesalónica”, Atenas, 1958
– Paputsakis, S., “El neomártir Cirilo de Tesalónica según el códice atonita 347”, Revista Gregorio Palamas, 1977.
– Paschalides, S., “Bibliotheca sanctórum orientalium, tomo I”, Città Nuova Editrice, Roma, 1998
– Perantonis, I., “Catálogo de los neomártires que han dado testimonio de su fe en Cristo hasta la caída de Constantinopla en el año 1867”, Revista “Theologhia”, 1989.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es