San Barlaám Cikojskij, eremita del siglo XIX

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo ruso del Santo.

Icono ortodoxo ruso del Santo.

Basilio Fedotovich Nadezhin (ése era su nombre de pila) nació en el año 1774 en el seno de una familia campesina en la localidad de Morezovo, distrito de Rudka Lukyanovka en la provincia de Nizhnij-Novgorod. De su juventud tenemos muy pocas noticias: que fue autodidacta, que estaba casado con Daria Alekseeva, aunque no tenían hijos, por lo que adoptaron a un huérfano, pero que deseoso de vivir en soledad, después de dejar atendida económicamente a su familia abandonó en secreto su casa y nunca supieron nada más de él.

En el año 1811 se acercó a las Lauras de las Grutas de Kiev deseando vivir allí como un simple peregrino, pero como no tenía documentación alguna, las autoridades lo confundieron con un vagabundo y lo enviaron a Siberia. Fue deportado a la región del lago Bajkal, en los confines de Mongolia, permaneciendo allí por espacio de seis años, durante los cuales se dedicó a hacer guardia ante las iglesias de algunos poblados y finalmente, en la iglesia de la Resurrección situada en el centro comercial de Kjakhta, cuyo sacerdote, el padre Aetiya Razsohina fue su director espiritual.

Logró establecerse en un lugar solitario cercano al río Cikoj, en el interior de un bosque que cubría las cumbres del macizo montañoso de Zabajkal, viviendo allí como ermitaño durante cinco años, dedicado a la oración, soportando la dureza del clima y de la soledad. Para vencer las tentaciones llevaba siempre puesto un cilicio de hierro y en su tiempo libre se dedicaba a escribir textos religiosos que regalaba a los que se encontraba por aquellos entornos. Inevitablemente, cuando se dieron cuenta de su existencia, algunos lugareños se acercaban a visitarlo, mientras que por su parte, él abandonaba la soledad cuando deseaba participar en la Eucaristía, cosa que hacía en la ciudad de Urluk, donde se hospedaba en casa del diácono local, o de dos ciudadanos piadosos llamados Makarova y Luzhnikova.

Tumba en el año 2002 antes de la exhumación.

Tumba en el año 2002 antes de la exhumación.

Finalmente, algunos lugareños se unieron a él para vivir como eremitas y gracias a la ayuda de algunos benefactores de Kjakhta, obtuvieron los medios necesarios para construir las humildes y sencillas edificaciones que necesitaban como comunidad. En el 1826 construyó una capilla que dedicó a San Juan Bautista, tres celdas colectivas y consiguió algunos libros litúrgicos. Pero como la policía aun lo buscaba, finalmente lo encontraron y encarcelaron, aunque los habitantes de Kjakhta se solidarizaron con él y recurrieron a las autoridades eclesiásticas.

Basilio fue llamado entonces por el metropolita Miguel II (Burdukov) de Irkutsk quién vio que le era útil tenerlo al frente de un eremitorio pues en aquellos lugares había vecinos animistas y otros que eran seguidores de la Iglesia de los Viejos Creyentes. En este sentido, le propuso a Basilio tonsurarse como monje, le construyó un eremitorio en mejores condiciones, consiguiendo que nueve monjes se fueran a vivir con él. El 5 de octubre de 1833 recibió la tonsura monástica cambiando su nombre por el de Barlaám, fue ordenado de diácono y poco después, de presbítero.

En el lugar de la pequeña capilla del eremo (monasterio) construyó una iglesia e inició una actividad misionera entre los tártaros y los animistas – a muchos de los cuales bautizó -, y mantuvo buenas relaciones con los Viejos Creyentes. En el año 1838 fue elevado a la categoría de “stroitel” (administrador de un monasterio recién fundado) y le fue confiado el encargo de construir una iglesia más grande. Al año siguiente, lo nombraron egumeno del nuevo monasterio.

Primera urna.

Primera urna.

La actividad misionera de Barlaám se intensificó con la construcción de una escuela que contribuyó al debilitamiento del “raskol” (cisma) de los Viejos Creyentes, los cuales comenzaron a enviar allí a sus hijos, gracias a lo cual, muchos padres volvieron al seno de la ortodoxia. El mismo Barlaám visitaba los pueblos más alejados proponiendo a los Viejos Creyentes que recibieran a un sacerdote “edinoverij”, o sea, a un sacerdote que perteneciendo a la Iglesia Ortodoxa tenía autorización para celebrar en los antiguos ritos.

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En el año 1845, el Santo Sínodo lo honró concediéndole una cruz pectoral de oro, pero ese mismo año su salud comenzó a fallarle. Aún así quiso emprender un viaje a Urluk a fin de atender pastoralmente a los feligreses de aquella ciudad. Retornó más enfermo y el 23 de enero del 1846 murió con setenta y un años de edad. Sobre su tumba hicieron una pequeña construcción de ladrillos e hierro y en el monasterio conservaron con devoción sus objetos personales, especialmente, su cilicio.

Nunca fue canonizado oficialmente ni gozó de culto litúrgico, pero a principios del siglo XX sobre su tumba se celebró una solemne “panihida” (un funeral) cuando muchos habitantes de la región de Zabajkal venían en peregrinación solicitándole gracias, ya que estaban convencidos de conseguirlas si oraban junto a su tumba. Extraoficialmente existía una cierta aprobación de culto, que fue confirmado cuando su nombre fue incluido en el elenco de los santos de Siberia, señalándose el 10 de junio como la fecha de su conmemoración. Eso fue en el año 1984, considerándose como el año de su canonización. Sus reliquias fueron exhumadas en el mes de agosto del año 2002.

Urna actual.

Urna actual.

El escritor e historiador Eugenio Pogozev (Poseljanin) en su obra sobre los ascetas rusos del siglo XIX, facilita un retrato de San Barlaám: “Casi siempre estaba arrodillado y con las manos cruzadas sobre el pecho, puestos los hábitos monásticos y con el rostro enmarcado dentro de una larga barba”. San Barlaám Cikojskij está incluido en el icono oficial que representa a todos los santos de Siberia, el cual se conserva en la catedral de Tobol’sk desde el año 1984.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Archimandrita Melecio, “El eremita Barlaám de Cikoj”, Irkutsk, 1894
– Poseljanin, E., “Los ascetas rusos del siglo XIX”, Sant Petersburgo, 1910
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum orientalium, tomo I”, Città Nuova Editrice, Roma, 1998.

Enlace consultado (24/08/2015):
http://days.pravoslavie.ru/Life/life6482.htm
– www.pravoslavie.ru/put/print4081.htm

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

7 pensamientos en “San Barlaám Cikojskij, eremita del siglo XIX

  1. ¿Qué quieres que te diga, Antonio? Ya tenemos a otro San Alejo que en medio de la noche, sale por patas, abandona a su familia y, lo que es peor, se marcha sin decirles nada, sin que ellos sepan nunca más si está vivo o muerto y consecuentemente, sin que su esposa pueda tenerse por viuda o por abandonada y no pueda volver a casarse para iniciar una nueva vida. Y no sólo ella, sino el huérfano, que ya sufre de verse huérfano de padres, tener que ver cómo también lo abandona el padre adoptivo… en fin, sin comentarios.

    • Pues eso, sin comentarios.
      Está claro que a lo largo de los siglos, muchos santos han entendido de formas muy diversas como había que interpretar las palabras de Cristo: “el que ama a su padre o a su madre o a su hermano, esposa e hijos, más que a mi, no es digno de mi” y está claro que algunos lo han hecho al pie de la letra, como hicieron algunos de los apóstoles que aun estando casados y con obligaciones familiares, lo abandonaron todo y lo siguieron.
      Yo creo que el amor a Cristo no es incompatible con el amor a la familia y que se le puede seguir sin tener que abandonarla, pero está claro que San Barlaán lo entendió de otra manera.

  2. Gracias por dar a conocer la vida de San Baarlam, un asceta que podría ser como tantos que hay en el Santoral, pero que tiene su particularidad y lo hace diferente en el tiempo y en su forma, particularmente el hecho de ser sacerdote y algo de misionero, o sea, no estuvo tan ensimismado.
    Haces referencia a los viejos creyentes y yo conozco a los viejos católicos, pero no se en que consista un grupo y otro, ¿me lo explicas por favor?
    Saludos.

    • Humberto, la Iglesia de los Viejos Creyentes fue una escisión de la Iglesia Ortodoxa Rusa, tras las reformas del Patriarca Nikón, durante el reinado del Zar Alexis I, que trató de adaptar la liturgia rusa a la griega, sin embargo tras la publicación de los nuevos textos litúrgicos, un protopope llamado Avvakum Petrov encabezó la oposición de algunos miembros del clero, tras la muerte del patriarca (en el destierro) sus sucesores encabezaron la represión en contra del movimiento, incluso el lider fue torturado, y exiliado a Siberia, finalmente fue quemado vivo. Entre las fervientes seguidoras del movimiento destaca Feodosia Morozova, durante el gobierno de Pedro el Grande las persecuciones se hicieron más fuertes, incluso llegaron a autoinmolarse algunos por su fe.

      • Gracias, René, por tu comentario aclaratorio.
        Humberto, en alguna ocasión anterior ya he explicado yo en algún otro comentario quienes son los Viejos Creyentes. Busca a los últimos santos rusos sobre los que hemos publicado y en sus comentarios encontrarás esta explicación.

  3. Antonio gracias por el articulo.
    No dudo de la santidad de San Barlaám,perp el tema de abandonar a esposa e hijos para seguir su “camino” no me parece correcto ni humano,por mucho que los dejara atendidos.
    Cuando uno se compromete,tiene que ser fiel a ello,no porque un dia se sientan iluminados o deseen estar solos,ala,cojan y se vayan haciendo tabula rasa.
    Ya lo que le contestes a Ana Maria me imagino que valdra para mi comentario,pero lo dicho,no dudo de su santidad pero si su manera.
    Podria haber tratado de buscar su camino o su lugar aun conviviendo con su familia,pienso yo.

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