San Bruno I el Grande, arzobispo de Colonia

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Mural en la Iglesia de San Andrés, en Colonia (Alemania).

Mural en la Iglesia de San Andrés, en Colonia (Alemania).

Era el hijo más pequeño de Enrique I el Pajarero, rey de Germania y de su segunda esposa, Santa Matilde de Ringelheim. Nació a finales del año 924 o a principios del 925 y como sus padres decidieron que siguiera la carrera eclesiástica, frecuentó durante cuatro años la escuela episcopal de Utrecht donde recibió una buena educación humanística y literaria bajo la tutela del obispo Balderico.

Llamado a la corte de su hermano Otón I, rey desde el año 936, allí continuó sus estudios en los cuales destacó hasta el punto de que, siendo aun adolescente, fue nombrado abad de Lorsch en Westfalia y al poco de cumplir los dieciséis años, canciller del reino, título que en aquellos tiempos solo ostentaban los arzobispos. Así que tenemos ante nosotros a un joven tan admirable, que sin ser ordenado fue nombrado abad de un monasterio y canciller y eso está fehacientemente demostrado por un documento fechado el 31 de mayo del año 940, firmado por él mismo como canciller real y por el que se obliga a elevar el nivel cultural de los miembros de dicha cancillería.

Con su prestigio contribuyó eficazmente a elevar el nivel de la escuela palatina, que era frecuentada por los clérigos jóvenes que se preparaban para ser destinados al gobierno de las diócesis. Esto no nos debe extrañar porque en aquella época los episcopados estaban predestinados para las familias influyentes que escogían de entre sus miembros a quienes creían más capacitados.

Abadía de san Pantaleón en Colonia (Alemania).

Abadía de san Pantaleón en Colonia (Alemania).

No se sabe la fecha de su ordenación sacerdotal pero ya en el 951, como archicapellán de la corte, acompañó a su hermano Otón I hasta Italia para luchar contra Berengario II a favor de Adelaida, que con tan solo diecinueve años de edad quedó viuda de Lotario de Provenza, aunque posteriormente se casó en segundas nupcias en Pavía donde fue coronada como reina.

El 9 de julio del 953 murió el arzobispo Wikfried de Colonia y por deseo del propio Otón I, los canónigos de la catedral eligieron a Bruno como su sucesor, elección que inmediatamente fue confirmada por el propio emperador. Así que con solo veintiocho años de edad era ya arzobispo de una de las diócesis más importantes del norte de Europa. Fue consagrado como obispo el 25 de septiembre del mismo año y desde el primer momento llevó a su diócesis un soplo innovador, restaurando la debilitada disciplina eclesiástica entre el clero e introduciendo importantes reformas en la organización de archidiócesis. Con su doble responsabilidad de arzobispo y príncipe imperial representaba fielmente los intereses de su hermano Otón.

En el Sínodo de Aquisgran del año 953, o sea, el mismo año de su consagración episcopal, ya comenzó la mencionada reorganización de su archidiócesis: dirigía personalmente la escuela de la catedral a fin de preparar personalmente a quienes posteriormente ocuparían cargos de responsabilidad eclesiástica. Fue el primer arzobispo de Colonia que tenía en sus manos por igual tanto el poder real como el poder espiritual. La posesión de estos dos cargos lo convirtió en el hombre más poderoso después de su hermano y no solo dentro del territorio del reino, sino incluso fuera de sus fronteras. Existe abundante bibliografía en la que se relatan los poderes concretos que poseía, pero como no creo que esto sea tema de este artículo, os remito a ella.

Reliquias de San Bruno I en la abadía de san Pantaleón.

Reliquias de San Bruno I en la abadía de san Pantaleón.

Durante la rebelión del duque de Saboya Liudolfo y del duque de Lorena Conrado el Rojo – rebelados contra su padre y contra su hermano Otón -, de acuerdo con el arzobispo Federico de Maguncia, Bruno siempre permaneció fiel a su rey y hermano, ayudándolo activamente en la lucha contra los rebeldes, los cuales fueron sometidos en el año 955. Fue nombrado regente de Lorena en sustitución del destituido Conrado y allí, con mucho esfuerzo, restauró el orden imponiendo de nuevo la autoridad real, aunque sin poder restablecer completamente la paz hasta el año 958, después de haberse quitado de en medio a Reginaro, conde de Hainaut. De esa manera, Bruno intervino personalmente en los asuntos propios de Francia, que dirigió a partir del año 956 ya que fue llamado por su hermana Gerberga, la cual se había quedado viuda del rey Luís IV de Ultramar.

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En el año 961, durante la ausencia de su hermano Otón – que había vuelto de nuevo a Italia a ayudar al Papa Juan XII en su lucha contra Berengario II -, Bruno, junto con su sobrino Guillermo arzobispo de Maguncia, tuvo que asumir la regencia del reino y la tutela del pequeño Otón II, a quién llegó a ungir como rey para que supliera a su padre durante su ausencia. Cuando volvió su hermano, quién el 2 de febrero del 962 había sido coronado en Roma como emperador, Bruno tuvo que volver de nuevo a Francia para tratar de resolver la controversia surgida entre sus sobrinos Lotario III y Hugo Capeto, a quienes logró reconciliarse en el encuentro que tuvieron en Compiègne.

Estaba retornando a su sede en el año 965, cuando agotado por su intensa actividad, enfermó de manera imprevista en Reims, donde murió el 11 de octubre con apenas cuarenta años de edad. Por expresa voluntad suya, el cuerpo fue llevado a Colonia para ser sepultado en la abadía benedictina de San Pantaleón, abadía que él mismo había fundado, junto con la de San Andrés. Su vida fue escrita en el año 989 por el monje Ruotgero y en ella el autor trata de demostrar como un obispo podía compaginar un enorme poder temporal con una intensa vida piadosa.

Reliquias de San Bruno I en la abadía de san Pantaleón.

Reliquias de San Bruno I en la abadía de san Pantaleón.

De manera inmediata fue venerado como santo, apareciendo su nombre en los calendarios de la mencionada abadía que guardaba sus restos. Definitivamente, su culto fue aprobado en el año 1870 para toda la archidiócesis de Colonia, en cuyo suburbio de Klettenberg tiene dedicada una iglesia. Su festividad se celebra en el día de hoy.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Del Re, N., “Bibliotheca sanctórum, tomo III”, Città Nuova Editrice, Roma, 1990
– Schrörs, H., “Die Vita Brunonis des Ruotger”, en Annales des Historischen Vereins für den Niederrhein, XC, 1911
– Schulze, F., “De Brunonis I archiepiscopi Coloniensis ortu et Studies praecipuisque rebus ab eo gestis”, Hall, 1867.

Enlace consultado (09/09/2015):
– https://es.wikipedia.org/wiki/Arzobispo_Bruno_de_Colonia

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5 pensamientos en “San Bruno I el Grande, arzobispo de Colonia

  1. Hubo un tiempo en que pensaba que San Bruno el Grande era el mismo fundador de los cartujos, porque su apelativo de grande bien lo merece el santo fundador, luego me di cuenta de que eran dos personajes distintos y esto sucedió precisamente cuando leí la vida de Santa Matilde Emperatriz, su madre y lo ubique en un lugar de la historia específica.
    Realmente es de los pocos hombres que tuvo linaje, poder, jerarquía y otras características que de ordinario lo hubieran hecho un eclesiástico corrupto, pero no fue así, pues se desempeñó como pastor, reformador y hombre de iglesia. Si muchos de los que son pastores de la iglesia trabajaran como él, otra sería nuestra historia y realidad.
    No se si será por la proporción de la foto, pero el relicario que contiene sus restos me parece pequeño, ¿hay otras reliquias suyas por allí? ¿Su cráneo no está como es común, en un busto relicario?, compárteme estas ilustraciones por favor, gracias.

    • Yo no tengo otras fotos de relicarios de San Bruno, aunque no sería extraño que los hubiera, sobre todo el Köln. Lo que si tengo es fotos del sepulcro primitivo.
      Te envio las fotos.

      • Rectifico: tengo otras fotos y te las envio. A mi también se me ha ido el hilo de la cabeza confundiendo a los dos Brunos. ¡Cosas de la edad!

  2. Gracias por el articulo Antonio.
    Siempre me maravillo viendo las magnificas construcciones de esa parte de Europa,en concreto me refiero a la Abadia de San Pantaleon de Colonia.
    Tu estaras mas que “aburrido” de verlas en persona,pero yo,que solo he cruzado a Francia me queda TODA Europa por ver,jejeje.

    • Colonia y Munich son dos paradas obligatorias para todo aquel que vaya de turismo a Alemania y sobre todo, si lo que va buscando son relicarios y tumbas de santos, jaja.

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