San Cirilo de Tesalónica, monje mártir griego del siglo XVII

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo griego  del Santo.

Icono ortodoxo griego del Santo.

Durante el reinado de Solimán el Magnífico (1520-1566), un cristiano ortodoxo de de la Eparquía de Pelagonia en el Asia Menor, llamado Peio, se trasladó a Salónica, donde más tarde se casó con una joven llamada Parasceve. Ambos eran cristianos muy piadosos, de fe profunda y muy pronto fueron bendecidos teniendo un hijo en el 1544 al que pusieron el nombre de Ciríaco.

Cuando Ciríaco tenía diez años murieron sus padres, viéndose obligado a vivir con los hermanos de su madre que eran de diferentes religiones: uno era un cristiano ortodoxo mientras que el otro era musulmán y fue éste el que ejerció la patria potestad. Este pariente entregó a Ciríaco a un artesano también musulmán para que lo enseñara en el oficio de curtidor de pieles de animales.

Mientras tanto, el otro tío de Ciríaco, que era un cristiano ortodoxo muy devoto, lo convenció para que dejara el oficio de curtidor y siguiera a ciertos monjes del Monte Athos que estaban en Tesalónica en aquel momento. Así que, con catorce años de edad, Ciríaco se fue a la Montaña Sagrada, siendo tonsurado como monje en el monasterio de Hilandar, donde cambió su nombre de Ciríaco por el de Cirilo.

Sin embargo, debido a que Cirilo era menor de edad, le estaba prohibido vivir en el monasterio, por lo que se fue a vivir a un metochion (dependencias) del mismo, donde llevó vida ascética por espacio de ocho años. Con veintidós años de edad, viajó a Tesalónica con otros dos monjes de su monasterio, donde se volvió a ver con su tío cristiano. Al pasar – acompañado por su primo, el hijo de su tío cristiano -, por la zona de la acrópolis de Tesalónica, se encontró con su maestro musulmán de quién había aprendido el oficio de curtidor. Este musulmán llamó a otros turcos para arrestar al monje Cirilo, acusándolo de haber renunciado al Islam para convertirse al cristianismo.

Icono ortodoxo griego con el martirio del Santo.

Icono ortodoxo griego con el martirio del Santo.

El monje Cirilo fue llevado ante un juez llamado Alí, quién le invitó a abandonar su “inútil religión” para volver al “sagrado” Islam. Como Cirilo se negó, fue encarcelado con la esperanza de que reconsiderase su postura. A la mañana siguiente fue de nuevo llevado ante el juez y, como no cambiaba de idea ni con lisonjas ni con amenazas, fue condenado a morir en la hoguera, siendo llevado desde allí al lugar de la ejecución que estaba en el hipódromo de la ciudad, cerca de la antigua iglesia de los Santos Constantino y Elena. Antes de su muerte, Cirilo oró diciendo: “Agradezco, Señor, amarte por este fuego que pronto me va a consumir y me va a enviar hacia Ti”.

Entonces, Cirilo fue abordado por un valí turco, quién hizo un último intento de convencerlo para que se pasara al Islam, diciéndole a Cirilo: “Pobre diablo, deberías haber aceptado la propuesta del cadí por la que se te prometieron grandes regalos. Encontrarías a nuestro Dios y a nuestro profeta, el amado de Dios, el Misericordioso. Puesto que no estabas convencido quizás ahora lo estés. Debes negar a Cristo y aceptar las propuestas del juez. Aquí hay caballos, ropas finas y un montón de regalos para ti con nadie con quién compartirlos. Si lo haces y no eres rebelde, no tendrás problemas, estarás en posesión de todas estas cosas que te van a encantar. Si necesitas dinero también lo recibirás porque tenemos mucho más de lo que nadie podrá imaginar. Si no tienes mujeres, también serás afortunado, así que ¿por qué no te convences? ¿Por qué no das tu consentimiento? ¿No es suficiente todo esto para ti? Cuánto más te haría feliz, ¡dilo!, porque vamos a cubrir todas tus necesidades”.

Cirilo le respondió: “Valí, no necesito nada, ni tesoros ni gloria, ni nobles caballos ni ropa perecedera. Todo esto es polvo, todo esto es estiércol. Pienso en todo esto como si fuera humo. Vosotros sois los hijos de la perdición, los seguidores del siervo malo que buscan otras cosas. Cristo, para mi, es el verdadero tesoro, es mi riqueza, es mi vida, es mi amor, es mi Dios. Cristo para mi es todo en todas las cosas. Nada puede separarme de su amor: ni el fuego, ni la espada, ni el hambre, ni el mundo y sus riquezas, ni las cosas presentes ni las futuras. Por eso, lucharé por mi fe hasta mi último aliento. Ahora que has oído estas cosas de mi boca, haz valí lo que piensas hacer: cortar, masacrar, quemar, castigarme con el fuego, desmembrarme, castigarme sin piedad, apuñalarme sin cesar, torturarme con dureza, sin escatimar nada. Pero de ninguna manera voy a hacer que reniegue de la verdadera fe de los cristianos”. Después de oír esto, el valí ordenó echar a Cirilo al fuego y de esta manera fue sacrificado por el amor de Jesucristo, el 6 de julio del 1566.

Cofre con reliquias del Santo.

Cofre con reliquias del Santo.

La única fuente que nos relata este martirio y el Servicio compuesto en su honor se conservan en el manuscrito 347 del monasterio Dionisios de la Montaña Sagrada. Está escrito con eruditas palabras y es de un autor anónimo, posiblemente el mismo autor del “Martyrion”, datado entre finales del siglo XVII y principios del XVIII.

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Cuando en el año 1972 el viejo edificio de la iglesia de los Santos Constantino y Elena, en la plaza del Hipódromo fue demolido para construir una nueva iglesia, en los cimientos de la misma se encontró el testimonio de este sacrificio. Fue descubierto un ataúd de arcilla donde estaban mezclados unos huesos y tejidos calcinados junto con cenizas. La combinación de este importante descubrimiento, junto con la única fuente que cuenta el martirio de San Cirilo, converge significativamente con la identificación del mismo Cirilo.

Altar en el lugar del martirio.

Altar en el lugar del martirio.

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En la descendencia divina de Salónica, se percibe al venerable mártir Cirilo por su lucha contra el fuego y por el hallazgo de sus sagradas reliquias, las cuales santifican a todos aquellos que lo anhelan. Por tanto, bendito Cirilo, intercede ante Dios para que nos conceda gran misericordia.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Papagheorghios, P., “Oficio litúrgico en honor de todos los santos de Tesalónica”, Atenas, 1958
– Paputsakis, S., “El neomártir Cirilo de Tesalónica según el códice atonita 347”, Revista Gregorio Palamas, 1977.
– Paschalides, S., “Bibliotheca sanctórum orientalium, tomo I”, Città Nuova Editrice, Roma, 1998
– Perantonis, I., “Catálogo de los neomártires que han dado testimonio de su fe en Cristo hasta la caída de Constantinopla en el año 1867”, Revista “Theologhia”, 1989.

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6 pensamientos en “San Cirilo de Tesalónica, monje mártir griego del siglo XVII

  1. Gracias Antonio por presentar a este neo mártir griego de los tiempos de Solimán El Magnífico así como de otros mártires griegos del periodo otomano, creo que puedo entender de que su familia era de varios credos, musulmán o cristiano ortodoxo, lo que me espantó es de que por ser menor de edad fuera obligado a vivir fuera del monasterio, no se a que edad puede un profesar como monje ortodoxo, una pregunta de los miles de mártires griegos, cuantos están canonizados?

    • Muchos, René, muchos. Si echas un ojo a cualquier calendario ortodoxo, raro es el día en el que no se conmemoran a dos o tres neomártires, tanto individuales como en grupos. Ten en cuenta que en más de una ocasión fueron martirizados varios a la vez y juntos se conmemoran.
      Yo no voy a darte una lista porque sería interminable e incompleta, pero si le vas siguiendo la pista al blog, verás que hemos escrito sobre muchos de ellos y, si Dios quiere, lo seguiremos haciendo.

  2. Gracias Antonio por este articulo sobre San Cirilo de Tesalonica.
    Me ha llamado la atencion la disposicion de las reliquias,creo que ya lo comente en un caso anterior.

  3. Sin ánimo de quitar el menor mérito a esta impresionante historia, tengo mis dudas de que el discurso final del mártir sean tan florido y elaborado como nos narra el relato. Pero bueno, de todos modos, era monje, y los monjes se supone que son cultivados…

    • Cuando digo en el artículo que el monje anónimo autor de la “Vita” del santo la escribió con “eruditas” palabras, ¿qué crees que quiero dar a entender? Por muy valiente que sea un mártir – y todos lo son -, el miedo en el cuerpo no se lo quita nadie y es cierto que en esos momentos el Espíritu Santo los está iluminando de manera muy especial conforme nos lo dijo nuestro Maestro, pero eso es una cosa y lo escrito tan melosamente, es otra. Moraleja: que pienso igual que tu.

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