Santa Teodora de Salónica, la Miroblita

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Icono ortodoxo griego de la Santa.

Icono ortodoxo griego de la Santa.

Santa Teodora de Salónica (o Tesalónica), nació en la isla de Egina, al suroeste de Atenas, en el año 812, perteneciendo a una familia muy bien considerada pues su padre era sacerdote, su hermano era diácono y tenía una hermana monja en un monasterio de su localidad. Su madre murió al darla a luz y su propio padre la bautizó imponiéndole el nombre de Ágape, encargándole su cuidado a su madrina Ana. Con la tranquilidad de haber dejado a su hija en buenas manos, su padre se hizo monje, viviendo como ermitaño.

Pero conforme Ágape fue creciendo, cada vez se veía más claro que seguiría los pasos de su familia, ya que cada vez se mostraba más piadosa y caritativa. Al mismo tiempo, destacaba por su belleza física, lo que dio pie a que algunos vecinos la pretendieran como esposa, fastidiando continuamente a su padre, que quería llevar vida eremítica. Finalmente, aunque era una niña, por voluntad propia y de su padre, Ágape contrajo matrimonio con un hombre rico, bueno y justo, con el cual tuvo tres hijos, aunque dos murieron siendo muy pequeños.

En ese período de tiempo, merodeaban por el golfo Sarónico – donde se encuentra la isla de Egina -, unos piratas árabes provenientes de la isla de Creta. Aunque de sus incursiones no se encuentra documentación histórica alguna, algunos textos hagiográficos – como las “vitas” de Santa Teodora, de San Lucas de Steirion y de Santa Anastasia de Egina -, dicen que devastaron la isla. Por estos textos se saben que las incursiones fueron frecuentes, que crearon el terror entre los habitantes de la isla y que muchos de sus habitantes murieron en los saqueos, entre ellos su hermano el diácono. En la “vita” de San Lucas se dice que la mayor parte de la población de la isla de Egina emigró a los litorales vecinos de las Fócides y del Peloponeso, a la región de Ática y a Tebas de Beocia.

Icono de santa Teodora y de su hija Santa Teopista.

Icono de santa Teodora y de su hija Santa Teopista.

La “vita” de Santa Teodora, escrita por un clérigo llamado Gregorio, nos dice que Ágape, su esposo y su hija Teopista estaban entre estos emigrantes, pero que se refugiaron en la ciudad de Salónica, ya que era una ciudad importante y se consideraba que estaba suficientemente protegida por su patrón San Demetrio. De ahí le viene a nuestra santa el origen de su epíteto. De su padre dice, que buscando más tranquilidad y sabiéndose adversario de los iconoclastas que en aquel período detentaban los poderes eclesiásticos e imperial, se marchó a una localidad más solitaria en la zona meridional de Toropa. El biógrafo de la santa no entra en muchos detalles porque se le nota más interesado en describir las circunstancias históricas y eclesiásticas de la época que en narrar la vida de la santa, y es por ese motivo por el que le da más importancia a todo lo relacionado con la religiosidad que con su vida privada, desplazando intencionadamente la vida de su marido, del que solo dice que murió después de vivir con ella unos años en la ciudad de Tesalónica.

Pero volviendo un poco hacia atrás, remarquemos que la pérdida de dos de sus tres hijos le produjo tales aflicciones que la marcaron para toda su vida. Este fue uno de los motivos por los que, poco antes de enviudar, decidió ofrecer a su hija Santa Teopista a un pequeño monasterio dedicado al evangelista San Lucas que se encontraba cerca de la puerta Casandreótica de la ciudad y en el que estaba como egumena una conocida suya llamada Catalina, que era hermana de San Antonio el Confesor, a la sazón, arzobispo de Tesalónica. En este punto, el biógrafo interrumpe el relato de la vida de la santa, para relatar la vida de San Antonio – pariente suyo, que fue el primer arzobispo tesalonicense después de finalizar la segunda fase de la época iconoclasta -, dedicando nueve capítulos a explicar esta época desde los tiempos del emperador León III hasta la oposición que realizó San Antonio que, aunque primero lo condujo al exilio, posteriormente fue promovido al arzobispado, donde se mantuvo hasta su muerte acaecida el 2 de noviembre del año 844.

Monasterio de Santa Teodora en Tesalónica.

Monasterio de Santa Teodora en Tesalónica.

A la muerte de su esposo, Ágape no se debilitó en su fe, sino que después de haber distribuido todas sus riquezas, decidió también abrazar la vida monástica. Se marchó al monasterio dedicado a San Esteban y se presentó ante la egumena Ana. El archivero del arzobispado de Tesalónica, Juan Stauracio, identifica a esta Ana con la madrina que, a instancias de su padre, la crió en Ugina. Ágape tomó los hábitos de monja y cambió su nombre por Teodora, destacándose por su obediencia, humildad y frugalidad en las comidas. Del relato de la vida ascética que Santa Teodora llevaba en el cenobio de San Esteban – y en el cual, su biógrafo, hace mucho hincapié -, se puede deducir que el cenobitismo era considerado entonces como el camino más seguro para santificarse dentro de la vida monástica. Esto es particularmente interesante si se tiene en cuenta que pocos decenios antes, en un texto hagiográfico de origen atonita sobre San Pedro del Monte Athos, se propone como ideal de vida monástica el “idiorithmos” (cada monje debía seguir su propio camino aunque participase en algunas actividades comunitarias), mientras que el cenobitismo se consideraba como “demoníaco”.

Teodora vivió en el monasterio de San Esteban durante cincuenta y cinco años, desde el año 837 (cuando entró con veinticinco años) hasta su muerte en el año 892, o sea, que en total vivió ochenta años. Durante todo este tiempo, su vida fue un modelo de virtud para todas las monjas. Su biógrafo nos hace llegar algunas anécdotas, como por ejemplo, que la abadesa Ana, para educarla en la vida monástica, le imponía trabajos muy severos que ella aceptaba de manera resignada y con mucha fuerza de voluntad.

Primera tumba de Santa Teodora encontrada en unas excavaciones arqueológicas en Tesalónica.

Primera tumba de Santa Teodora encontrada en unas excavaciones arqueológicas en Tesalónica.

Contaré dos casos: en cierta ocasión, un recipiente grande de agua cayó al suelo donde ella dormía y Teodora, sin notificárselo a nadie, trasladó su estera de dormir a otro lugar. Esto fue visto por la egumena como un acto de egoísmo y le impuso la penitencia de pasar la noche en el patio del monasterio durante una tormenta de nieve. Algunas monjas pensaron que Teodora se iba a congelar, pero a la mañana siguiente la vieron con apariencia tan normal que algunas la compararon con los Cuarenta Mártires de Sebaste, que fueron condenados a morir en un lago helado. La otra anécdota está relacionada con su hija Teopista y es que, aunque Teodora estaba en un monasterio, no podía renunciar a los sentimientos maternos que sentía por su hija. Al comprobarlo la egumena Ana, consideró que Teodora estaba violando los votos, por lo que la castigó a permanecer en silencio por espacio de quince años, los cuales ella cumplió a rajatabla, sin abandonar ninguna de sus obligaciones comunitarias.

Cuando murió Ana en el año 868, Santa Teodora fue propuesta y elegida como nueva abadesa del monasterio. Durante los años de su egumenato se dedicó a mejorar la vida de las monjas y a atender a los muchos necesitados que acudían solicitando ayuda, aunque dada su avanzada edad no pudo hacer todo lo que hubiera deseado. Murió el 29 de agosto del año 892, siendo tanta su fama de santidad que solo un año después de muerta – el 3 de agosto del 893 -, se hizo el traslado de las reliquias. Eso sucedió así porque inmediatamente después de su muerte ocurrieron hechos prodigiosos de los cuales mencionaré solo dos: estando de cuerpo presente, un diácono que tenía graves problemas intestinales (por los síntomas que se describen en la biografía se deduce que era cáncer de colon), se curó de inmediato al darle un beso en la frente, cosa que también le ocurrió a un moribundo llamado Juan, al que acercaron al ataúd para que besara a la santa. Por estos y otros hechos milagrosos, su culto se difundió tan rápido entre los habitantes de la ciudad, que la Iglesia inmediatamente la reconoció como santa.

Urna de las reliquias de Santa Teodora.

Urna de las reliquias de Santa Teodora.

De su cuerpo, de su tumba y de sus iconos se desprendía un delicioso aroma y por este extraordinario evento inmediatamente después de su muerte se le concedió el sobrenombre de “miroblita”. Es interesante y curioso hacer notar que este fenómeno es mencionado en varios textos muchos años antes de que se mencionara en el caso de San Demetrio que, podríamos decir, es el más célebre de todos. El caso de San Demetrio es mencionado por primera vez por Juan Kameniatis en el siglo X, o sea, un siglo más tarde. Relacionado con esto, también se describen numerosos milagros y yo solo relataré uno de ellos: Sobre la tumba de Santa Teodora pusieron una lámpara de aceite, ordenando a una monja que diariamente repusiera el aceite para que la lámpara no se apagase. Cuando la monja fue a realizar esta tarea por vez primera, comprobó que la lámpara seguía encendida y tan llena de aceite que incluso rebosaba. Este fenómeno continuó ininterrumpidamente durante dos años seguidos, siendo utilizado el aceite sobrante como medicina para curar a los enfermos.

Inmediatamente después de ser reconocida la santidad de Teodora, el monasterio de San Esteban tomó el nombre de la Santa y como en él estaba sepultada, se convirtió en meta de peregrinación durante todo el período bizantino. Esto es mencionado en numerosos documentos del Monte Athos incluso después de la caída de Constantinopla, como por ejemplo, en la “Vita” de San Gregorio Palamas escrita por el patriarca San Filoteo Kokkinos o en el “Chronikon” de Jorge Sfrantzes. Según esta última fuente, sabemos que en el monasterio de Santa Teodora entró como monja la madre de Nicolás Cabasilas. Hay testimonios de varios personajes europeos occidentales que visitaron Tesalónica a lo largo del siglo XV, los cuales, al hablar del monasterio expresaban su asombro por el hecho de que estaba expuesto el cuerpo incorrupto de la santa. Pero este monasterio e incluso los restos de la santa sufrieron numerosos y graves daños, en el año 1430, durante el último asedio de la ciudad por parte de los turcos, aunque con posterioridad, el monasterio conoció años mucho mejores llegando a estar formada su comunidad por más de doscientas monjas. Algunos arqueólogos del siglo XX, identifican este monasterio con aquel monasterio pequeño dedicado a Santa Sofía, que es mencionado en un “firmán” del sultán Mahoma el Conquistador. Recordemos que un “firmán” era una orden o un decreto publicado por algunos soberanos musulmanes.

Tapa de la urna de las reliquias de Santa Teodora.

Tapa de la urna de las reliquias de Santa Teodora.

La “vita” de Santa Teodora de Tesalónica escrita por el clérigo Gregorio ha llegado hasta nosotros en dos versiones: una es la original y otra es retocada. Este mismo autor escribió también la llamada “Narración”, o traslado de las reliquias que como dije anteriormente se hizo al año siguiente de su muerte. Digamos también que dos autores eclesiásticos importantes como Juan Stauracio y Nicolás Cabasilas compusieron algunos “encomios” (textos de alabanza) en honor a la santa. Finalmente, el primer oficio litúrgico en su honor fue editado por primera vez en Moscopol en el año 1731.

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Su sinaxario se incluyó en el Sinaxario Constantinopolitano el día 5 de abril y hasta hace muy poco tiempo hubo quienes defendieron la tesis de que dicho sinaxario estaba dedicado a una Teodora anterior a esta de la cual estamos tratando. Hoy está demostrado que dicho sinaxario se refería a una sola persona: Teodora de Tesalónica, la Miroblita, la cual encontramos representada en un fresco del siglo XI en el pórtico de la iglesia de Santa Sofía en Tesalónica.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Cabasilas, N., “Encomio en honor de nuestra madre Teodora la Miroblita”, Moscopol, 1731.
– Kazhdan, A., “Teodora de Tesalónica”, Oxford, 1991
– Papageorghiou, P., “Vida de Santa Teodora de Tesalónica”, Bruselas, 1902
– Paschalides, S., “Bibliotheca sanctórum orientalium, tomo II”, Città Nuova Editrice, Roma, 1999
– San Nicodemos el Agiorita, “Sinaxarion”, Tesalónica, 1989.

Enlace consultado (27/08/2015):
– www.imth.gr
– www.monastiria.gr/index.php?option=com_content&view=article&id=401&lang=de

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9 pensamientos en “Santa Teodora de Salónica, la Miroblita

  1. Me ha gustado mucho conocer a Santa Teodora de Salónica. Proveniente de una numerosa familia de santos, ella no iba ser menos, y digo esto por qué cuando vemos ejemplos de familias grandes dedicadas de lleno a Cristo no es raro ver que varios miembros son santos reconocidos ( el resto de miembros también lo serán aunque no lo estén).
    Su vida fue muy ejemplar, trabajadora y obediente a partes iguales. A pesar de ser mayor cuando tomo el cargo de “abadesa” seguro que hizo grandes cambios, mejorando con ello lo esencial y cuidando la Fe de las mojas. Hoy en día creo que en los monasterios y conventos no se darán los casos de corrección – disciplina que vemos aquí, sino …
    Si ya la consideraban santa y al mismo momento de morir ya se dieron casos milagrosos atribuidos a ella, no me parece raro que su fama de santa creciera como la espuma y que hasta el monasterio adoptara su nombre.
    La urna con su reliquias es muy bonita, se ve muy bien su relieve en “`plata” y no sus restos envueltos en ricas telas como en otros casos de nuestros hermanos.

    • David,
      No es uniforme la forma de exponer los cuerpos de los santos en todas las Iglesias Ortodoxas. Si comparas las fotos de las urnas que en este blog hemos publicado, verás que, por ejemplo, hay diferencias entre las Iglesias griega y rusa y no solo entre estas dos. Claro está que esto también depende del estado de conservación de las reliquias, ya que condiciona su forma de exposición.

  2. Gracia por dame a conocer esta Santa, la que no sabía sobre ella. El nombre de Teodora es un nombre muy común en el santoral. Por las fechas que refieres debe estar incluida en el santoral católico.
    Fíjate que aunque se que es por cuestión de mentalidades y costumbres, nunca he estado de acuerdo que una persona casada y sobre todo con prole sin la mayoría de edad deje su matrimonio para ser un consagrado. Entiendo todos los valores anexos pero no disculpo las obligaciones contraídas, espero que en estos tiempos este tipo de situaciones ya no se repitan.
    Tu que eres experto en la materia: existen muchos cuerpos de santos o reliquias de santos anteriores a 1054 que no sean de ámbitoy devoción del mundo latino?
    Compárteme la ilustraciones por favor.

    • Todos los santos anteriores al gran Cisma son venerados por la Iglesia Católica, luego Santa Teodora de Tesalónica es una santa venerada también en Cccidente, aunque para ser más exacto, hay que decir que en Oriente está más extendida su veneración.
      Ni ella ni su padre abandonaron sus responsabilidades familiares: el padre, antes de retirarse a llevar vida de ermitaño, entregó a su hija para que la educara su madrina (familia al fin y al cabo) quién más tarde se convertiría en su propia abadesa. Y Santa Teodora, hizo que su hija Santa Teopista entrara voluntariamente en un monasterio antes de quedar ella sin ningún otro vínculo familiar ya que su esposo había muerto. A mi entender, ninguno de los dos abandonaron sus deberes familiares.
      Si hoy se repiten estos casos o no, yo solo puedo decirte que al menos conozco un caso en el que tanto el esposo como la esposa (sin hijos), dejaron su vida matrimonial y de común acuerdo ingresó cada uno en un convento.
      Te envio las fotos.

  3. Gracias Antonio por contarnos la vida de Santa Teodora de Salónica.
    Una vez mas queda patente como se las traian los “superiores” (en este caso la abadesa) con la pobre santa.
    Lo del traslado de la esterilla puede parecer algo anecdotico,pero el que la prohibiera hablar durante quince años por tener sentimientos hacia su hija (de amor,de preocupacion,lo que fuera) me parece inhumano y propia de una persona sin sentimientos ni amor.
    Cuentame algun otro milagrillo,que me he quedado con poco Antonio 😉

    • Abel,
      Milagros no te voy a contar, pero si te voy a contar tres anécdotas que no he puesto en el artículo:

      Cuando Santa Teodora tenía cincuenta y seis años de edad, la abadesa Ana, que era muy anciana, dimitió de su cargo porque se había caído y se había fracturado la cadera por lo que tuvo que permanecer algunos años en la cama. Teodora la estuvo cuidando todo ese tiempo como si fuera su propia madre, pero como las desgracias no vienen solas, en los tres últimos años de su vida, la abadesa Ana se volvió loca y aunque Teodora la cuidaba cariñosamente, Ana, que no estaba en su sano juicio nada más que hacía insultarla y así se llevó hasta que murió con más de cien años de edad. Teodora jamás se quejó ni le puso mala cara.

      Teodora murió con ochenta años de edad (eso ya lo digo en el artículo) y como desde que entró en el monasterio llevó una estricta vida de asceta, eso sumado a la edad y a los trabajos, hizo que estuviera muy debilitada, arrugada, envejecida. Bueno, pues en su funeral, los presentes pudieron ver como su rostro arrugado y feo, milagrosamente quedó sin arrugas, brillante, joven e incluso sonriente.

      Ante esto y otros sucesos extraños, cuando solo llevaba un mes de muerta y sepultada, las monjas decidieron pintar un icono y llamaron a un iconógrafo llamado Juan para que lo hiciera. Juan jamás había visto a Teodora, aunque se dice que la santa se le apareció en sueños. El icono que pintó era exactamente igual al rostro que tenía Teodora cuando quedó rejuvenecido después de muerta. Este icono, que es del siglo IX, aun se conserva en su convento.

      • Bueno,esto habia que saberlo,me alegra haberte preguntado.
        Lo de la abadesa es ya…vamos,que ademas que se las hizo pasar canutas cuando enfermo y despues enloquecio,le hizo pasar doble calvario a la pobre Santa Teodora.

  4. Muchas gracias, Antonio, por hablarnos de esta santa monja griega llamada Teodora. Me has ayudado a distinguirla de otras Teodoras mártires con las que la había confundido, cosas de la iconografía ortodoxa, tan similar entre mártires y no mártires.

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