San Galdino de la Sala, cardenal-arzobispo de Milán

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

El Santo ante la Virgen y el Niño.

El Santo ante la Virgen y el Niño.

Introducción
La Archidiócesis de Milán considera a San Bernabé apóstol como su fundador y como su primer obispo. En la historia de esta Iglesia particular podemos hallar en sus registros alrededor de dos docenas de obispos que han sido elevados al honor de los altares más otros dos beatos o incluso tres si se considera a Juan Bautista Monitini, hoy Beato Pablo VI. Entre esta pléyade de Santos hay unos con más fama que otros, algunos, como en el presente caso, tuvieron un momento de alta estima que ahora ha menguado. Este artículo trata de San Galdino Sala, digno de ser recordado por su obra eclesiástica, pastoral y social.

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Biografía
El nombre de Galdino proviene de francés: Gaudín, que a su vez deriva del alemán Waltán, cuyo significado es dominar o reinar. San Galdino tiene sus orígenes con muchos datos desconocidos, siendo seguro decir que nació en los primeros años del siglo XII y que vio la luz primera en Milán, ciudad a la que está indeleblemente unido. Algunos aducen que nació en el año 1100 en Zelo Surrigone, siendo miembro de la familia noble de los Valvare o Valvarassi de la Sala. Casi no sabemos nada de su infancia, hacia los años 1134 y 1146 lo hallamos como canciller y luego archidiácono respectivamente bajo los pontificados de los arzobispos Ribaldo y Huberto, precisamente en tiempos del emperador Federico I Barbarroja, que tuvo enfrentamientos con el papado.

Federico había nombrado tres antipapas sucesivamente: Víctor IV, Pascual III y Calixto III; entre los opositores a este procedimiento se encontraba precisamente el arzobispo Huberto junto con su asistente Galdino, quienes permanecieron fieles al Papa legítimo: Alejandro III. Por eso, el arzobispo y el arcediano tuvieron que abandonar la sede episcopal luego de que el primero excomulgara a Federico I por considerarlo causante del cisma. En 1162 Milán será arrasada por las tropas imperiales como represalia y por ello ambos personajes vivirán en el exilio en Génova y luego en Francia.

Como reconocimiento a su lealtad, en noviembre de 1165 el Papa Alejandro III nombró a Galdino como cardenal de la Santa Romana Iglesia con el título de Cardenal Presbítero de Santa Sabina y a la muerte del arzobispo Huberto de Pirovano, en el año de 1166, lo nombró sucesor del mismo y él mismo lo consagró como obispo. San Galdino conservó su título cardenalicio al que unirá su ministerio episcopal, convirtiéndose así en el primer cardenal-arzobispo de la iglesia mediolanense y también el primero de la historia de la Iglesia Católica. Tomó posesión de su sede el 5 de septiembre de 1167, teniendo que entrar a su sede, disfrazado de peregrino y hallando su ciudad en ruinas.

Reliquias del Santo.

Reliquias del Santo.

Inmediatamente inicia la pacificación de los ciudadanos del emperador y del antipapa, comienza a promover la reconstrucción material de la urbe y como pastor, dedicará tiempo para buscar la salvación de las almas. Logró atraer a toda la provincia de Lombardía a la fidelidad con el legítimo Papa Alejandro III; planifica la atención de los pobres multiplicados entonces por tantos avatares sociales. Hizo grabar a sus colaboradores un letrero que decía: “vosotros estais aquí solo para servir a los pobres”. Tendrá una atención especial con los prisioneros a causa de sus deudas; otra sentencia suya con este mismo espíritu es: “Arranquen el patrimonio de la Iglesia de las fauces de los saqueadores”.

Con la ayuda de un grupo de mujeres que lograron conservar las pocas joyas que quedaron a salvo de Federico I Barbarroja, las cuales donaron para la causa, logró pagar los gastos para restaurar la catedral, desde donde solemnizará las liturgias, enseñará la oración y promoverá el canto para gloria de Dios y bien de sus fieles. De él dirá el breviario mediolanense: “Galdinus fuit Pontifex, benignus mitis, humilis hic et virtutum artifex, pius, prudens, affabilis” (Galdino fue un pontífice benigno, amable, humilde y artífice de virtudes, piadoso, prudente, afable). Nueve años de fecundo episcopado conoció Milán bajo su ministerio, cuyo tiempo se distribuyó en reconstruir no solo los edificios, sino en curar a las almas. También luchó contra la herejía cátara, muriendo de hecho en el púlpito de la iglesia de Santa Tecla durante un sermón contra esta desviación un día 18 de abril de 1176. El mismo Papa Alejandro III lo canonizó, disponiendo que su fiesta se celebrara en el aniversario de su nacimiento al cielo. Sus restos mortales están sepultados en la catedral de Milán.

Detalle de las reliquias del Santo.

Detalle de las reliquias del Santo.

Galdino fue enérgico y lleno de caridad, atento siempre al necesitado, se le recuerda como distribuidor de pan para los pobres y los encarcelados, por eso su recuerdo está ligado a las prisiones de Milán. Su corazón estuvo lleno de misericordia, pues no solo reconstruyó la Catedral y otros edificios, sino que proveyó que el cuerpo místico de Cristo, sobre todo en los pobres, además de alimento, tuvieran acceso a los servicios sanitarios y proveyendo de la atención material y espiritual de los presos.

Él fue un hombre de Iglesia, incondicional del Papado, logró mover de su circunscripción eclesiástica a los obispos cismáticos, a los cuales sustituyó por hombres obedientes al magisterio y al Papa. En 1168 contribuyó a la fundación de Alessandría, llamándola así en honor del Papa de su incondicional sujeción, logrando que en el año de 1176, el de su muerte, se convirtiera en sede episcopal sufragánea. En el desarrollo de su archidiócesis puso en lugares estratégicos a eclesiásticos con orientación político religiosa correcta. Recto en la fe, fue su claro expositor y guardián; cuidando de combatir la doctrina cátara, procuró iniciativas pastorales y de formación del clero para que estuvieran al nivel de las necesidades espirituales de su rebaño.

Detalle del rostro del Santo en un lienzo-retrato.

Detalle del rostro del Santo en un lienzo-retrato.

Una nota oscurece su culto y es que en un tiempo se receló de su culto bajo el gobierno austriaco de los Hambsurgo por considerarlo exponente de la lucha contra el Imperio. Una anécdota al respecto dice que en septiembre de 1847 tomó posesión de Milán el arzobispo Bartolomé Romilli, italiano él. Su recepción y aceptación contrastó con su antecesor, un austriaco. A su paso se levantaron tres arcos triunfales, dedicados cada uno a San Ambrosio, a San Carlos Borromeo y San Galdino, cada uno con un mensaje específico. El de San Galdino desapareció por orden del gobierno, que lo consideró insinuante y acusativo.

Milán debe su reconstrucción material y espiritual a San Galdino, por ello mucho tiempo se le consideró como copatrono de la ciudad; fue San Carlos Borromeo quien con su trabajo terminó por ocupar un lugar preferente, atenuando así la figura de su antecesor. Sin embargo, su nombre todavía es el referente de muchas instituciones porque sin duda, su vida es uno de los astros más brillantes del santoral de Italia.

Humberto

Bibliografía
– VVAA, Año Cristiano IV abril, Editorial BAC, Madrid, 2003, pp. 374-380.

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10 pensamientos en “San Galdino de la Sala, cardenal-arzobispo de Milán

  1. Muchas gracias, Humberto, por este artículo sobre San Galdino.
    Planteas un tema que es de actualidad, aunque yo creo que nunca ha dejado de serlo. El santo decía a sus colaboradores: “Vosotros estáis aquí solo para servir a los pobres” y otra frase suya interesantísima es: “Arranquen el patrimonio de la Iglesia de las fauces de los saqueadores”.
    Servir a los pobres por un lado y “saqueadores” por otro. ¿No estarán esos saqueadores dentro de la mismísima Iglesia? ¿No serán aquellos cardenales y altos eclesiásticos que se montan mansiones de lujo con el dinero que debía destinarse a los pobres? Tenemos casos recientes en Alemania, Madrid, el propio Vaticano… ¿No estarán estos saqueadores dentro de la misma Iglesia por mucho birrete que lleve puesto? Seguro que a estos individuos, las enseñanzas de San Galdino, ni les va ni les viene. Cara dura tienen para eso y para mucho más.

  2. Toño, la misión del Obispo es ser pastor, y este pastoreo incluye el bienestar material además del espiritual, una dedicación integral que no puede separar ambos espacios.
    San Galdino vivió en una época en que el poder espiritual ostentaba también e poder temporal, San Galdino supo maniobrar bien ambos aspectos, como otros que veneramos en los altares y otros que sin estarlo, también trabajaron correctamente.
    Sin embargo, ayer como ahora hay altos jerarcas que no viven conforme al Evangelio y es triste comprobar cuántos más van en dirección contraria. Esto es una herida en el Cuerpo de Cristo que daña, que da escándalo, que causa alejamientos y que a resultas se pierden sus almas así como las de sus fieles.
    Para tantos jerarcas y pastores hoy San Galdino les dice con su ejemplo que hay que responder por los talentos encomendados, que hay que salvar el alma propia y las de quienes se les han encomendado. Fíjate como San Galdino, por su experiencia de fe, supo evangelizar: liturgia bien celebrada, vida de oración, espiritualidad profunda, predicación al pueblo… Los pastores que escandalizan ahora no creo que estén muy unidos a Dios, y eso tal vez se deba a que tienen otro dios; si oraran, si celebraran la misa frecuentemente con devoción y piedad, si fueran más pastores que curiales, ta vez Mammón no tuviera tanta influencia sobre ellos, definitivamente allí se cumple lo que dice el Evangelio: “donde está tu tesoro, allí está tu corazón”.
    San Galdino fue un hombre de fe, un hombre de Iglesia, un pastor que como Cristo, se entregó de lleno por la causa del Evangelio y por su rebaño. Encomendemos a San Galdino a todos los pastores de la Iglesia, para que sus ministerios curiales no les haga olvidar que son médicos de almas.
    Saludos.

  3. Muchas gracias Humberto por este articulo sobre San Galdino de la Sala.
    Tienes razon que su figura ha quedado encubierta por San Carlos Borromeo,al que todos asociamos con Milan,pero con este articulo me lo has dado a conocer y he podido saber sobre su vida y sus acciones.
    Me ha extrañado que al craneo del santo no lo hayan cubierto con una mascara de plata,como es bastante habitual que lo hagan.
    No sabia que fue el emperador Federico I el que nombro tres anti-papas sucesivamente y que fue parte de la causa del cisma.
    Es una figura historica que tengo pendiente por leerme alguna biografia para saber mas de su vida y en que asuntos tan importantes estuvo metido,como es el caso del cisma.

  4. Abel, gracias por tu participación.

    En distintos tiempos el papado estuvo bajo los intereses del emperador en turno, desde el imperio romano de occidente y luego con el de oriente. Hubo otra época en que familias romanas de alcurnia lo alternaban y desde luego, en tiempo de Federico Barbarroja, el cesaropapismo él lo entendía a su manera, por eso hizo y deshizo sin importar el grave daño que causaba a la Iglesia, a la que muchos como él la veían como instrumento político, acceso al poder y minita de oro. Todavía en el renacimiento encontraremos este problema del cisma de occidente causado por estos intereses, Barbarroja solo es un capítulo más en esta historia de los cismas.
    Si tienes oportundad, te recomiendo que busques en la red el episcopologio de Milán, yo refería que eran más de veinte obispos santos, son casi lo doble o poco más, de los cuales muchos están sepultados en la Catedral de Milán igual que san Galdino, sin máscara y expuestos así a la veneración. Creo que solamente San Simpliciano, San Carlos Borromeo, y los Beatos Alfredo Idelfonso Schuster y Andrés Carlos Ferrari tienen máscara de plata, los demás, incluyendo a San Ambrosio, está su calavera al descubierto.
    Saludos.

  5. Gracias Humberto, tenía muchas ganas de conocer de cerca a este Santo Cardenal.
    Desde luego que Milán es una tierra de santos, como ya sabemos son muchos y lo que me llama la atención es precisamente lo que nos dices; que buena parte de ellos han sido los prelados de esta ciudad.
    San Galdino fue sin duda un autentico pastor; fiel al papa, servidor de los pobres y maestro de sacerdotes, consiguió restaurara y poner en orden muchas cosas que hoy en día buena falta hacen en las diferentes diócesis del mundo.
    Se puede decir que murió con las botas puestas, como dices murió predicando en el púlpito.

    Cuando tengas tiempo Humberto me envías por favor las fotos de este articulo, me interesan mucho. Y desde aquí también te animo a que nos sigas hablando de estos santos pastores de Milán, es un abanico muy amplío de santos que un servidor no conoce en su totalidad.

  6. Gracias Daniel por tu participación.
    San Galdino fue primero cardenal y luego obispo, y tu sabes que lo primero se da como un reconocimiento a los méritos del que es hecho purpurado. En San Galdino fue al revés, pero técnicamente lo mereció, hoy muchos cardenales son nombrados al ser obispos residenciales de una sede cardenalicia, quiera Dios y todos ellos estén siempre a la altura de su nombramiento.
    Cuenta con las fotos.
    Saludos.

  7. Gracias, Humberto. No puedo estar más de acuerdo con Antonio. La Iglesia necesita cierto bienestar material para llevar a cabo su ministerio, es cierto, pero si estos bienes sólo están al servicio de la jerarquía y no del pueblo de Dios, entonces la misión evangélica se corrompe y envilece. No hay vuelta de hoja en este aspecto.

  8. Que difícil es servir a Dios con el dinero de por medio, porque este último debilita al primero, tal vez por eso dijo San Lorenzo Justiniano: “es indigno de un pastor de almas, perder el tiempo contando monedas”. Nada más cierto, porque el que sirve a dos amos,con alguno queda mal y no es precisamente con Mammón.
    Sin embargo, ahora que mencionas Iglesia, que es el cuerpo místico de Cristo y que conformamos todos los bautizados, es oportuno recordar que cuando se habla del binomio iglesia-dinero, todos piensan en el clero, desde la época de San Lorenzo, hay esa idea de las formidables riquezas que tiene la iglesia, y que malos son los cardenales, obispos y monjitas que los atesoran (los hay y claro quemo me simpatizan) pero que hay de los que no dan limosna en misa y gastan en otras cosas superfluas, que decir de los cristianos que usan ropa de marca un par de veces y dejan que la ropa se haga vieja después, a mi me consta como mucha gente tiene el refrigerador lleno de comida que se echa a perder mientras tantos tienen hambre. Los laicos también tienen que dar cuenta del uso de sus bienes materiales a Dios.
    Que aprendamos de San Galdino a servir al hermano necesitado.

  9. Muchas gracias Humberto por este interesante artículo sobre san Galdino, Milán como bien dices tiene muchos santos asi que es excelente que vayamos conociendo a algunos de ellos, te agradezco, además que es sumamente interesante la labor que realizo este santo.

    • André, gracias por tu comentario. Desde mi punto de vista, Milán es una arquidiócesis muy rica en santos y beatos, personas concretas, con ejemplos precisos, su episcopologio es sumamente vasto, eso sin contar con los mártires decla época del imperio romano y luego con los familiares de San Ambrosio y otros más que se han venido presentando a lo largo de los siglos. San Galdino me llamó mucho la atención por su cuidado hacia los presos que eran encarcelados por sus deudas impagables, esta grave plaga, verdadero pecado social lo vemos en las tarjetas de crédito, los burós de crédito y tantas instituciones “benéficas” que en vez de ayudar terminar por hundir. Los agiotistas no son personajes de la Edad Media, siguen estando actuales y lacerando el cuerpo de Cristo en los necesitados y en los pobres. A todos ellos los encomiendo ahora a San Galdino.
      Saludos.

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