Santa Bonifacia Rodríguez de Castro, fundadora (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Escultura que la ciudad de Salamanca (España) levantó en su honor (21/11/2014). Fotografía: Miguel Veny, 2015.

Escultura que la ciudad de Salamanca (España) levantó en su honor (21/11/2014). Fotografía: Miguel Veny, 2015.

“Os veréis en peligro, pero no temáis. Si tenéis Fe, Esperanza y Caridad venceréis las dificultades”.

Últimos años de vida y muerte
Aunque en la debilidad se hizo fuerte durante todos estos años, la edad iba avanzando y las fuerzas iban mermando como es ley de vida. En los últimos años sufrió varias caídas que la deterioraron físicamente, siempre gozó de buena salud y por ello parecía que seguía gozando de la misma salud de hierro de siempre. No por ello dejó de trabajar ni un solo día y sus desvelos eran mayores con el fin de mantener floreciente la comunidad de Zamora. Durante los meses de verano de 1905 se agrava la situación cuando empieza a sentir inapetencia y rechazo por toda clase de comida, aparte no podía pasar ningún alimento, derivando esto en una fuerte irritación de vientre. El día uno de agosto de 1905 el malestar físico en Madre Bonifacia era patente, una semana después, el día ocho, sintiéndose mal pide ser confesada y asistida por un sacerdote. Ya era consciente de su inminente partida y encuentro definitivo con Dios, no paraba de repetir jaculatorias propias de esa hora e invocar a Jesús, María y José. Ese mismo día, a las diez y media de la noche muere santamente rodeada de sus hijas, en silencio, como el mismo San José del que fue tan fiel hija, el santo patriarca la asistió para que tuviera una buena muerte como el mismo.

Su funeral fue multitudinario, la ciudad de Zamora, la comunidad y todo el clero de la catedral se despidieron de la Madre Bonifacia, que fue enterrada en tierra sencilla en el cementerio de San Atilano de esta ciudad. Todos los que la conocieron en vida la tenían por santa, pero al parecer ni después de su muerte en la casa madre de Salamanca se mostraron conformes con reconocer su trabajo y reconocimiento como la primera Sierva de San José. Querían condenarla al olvido hasta tal punto que borraron y arrancaron su nombre y firma de los libros fundacionales de la casa madre de Salamanca. Pero como ella misma profetizo, la unión definitiva de las dos casas llego tan solo dos años después de su muerte. Queda claro que la antipatía que sentían por ella impidió claramente el desarrollo de su obra.

La Santa en el pozo de la Casa de Sta Teresa.

La Santa en el pozo de la Casa de Sta Teresa.

El gran “tesoro”
Más de treinta años parece que estuvo condenado al olvido el trabajo sencillo y oculto de esta Santa, pero Dios y en especial la Hermana Socorro Hernández, quisieron que se hiciera justicia en algún momento con la Madre. Y como si de un cuento de piratas se tratase, la Hermana Socorro, fiel compañera de la fundadora, decidió guardar una cajita que valía más que un tesoro de oro y plata. Esta cajita contenía documentos, cartas, anotaciones de la madre, fotografías y un sinfín de documentos valiosísimos que demostraban que Santa Bonifacia y el Padre Francisco Butinyà habían sido los fundadores de esta congregación. Sor Socorro Hernández la enterró detrás del altar de la capilla de la candelaria de Zamora, con el fin de que algún día pasada la tormenta se descubriese la autentica realidad que lo toco vivir a la fundadora. El tres de febrero de 1936 se encontró por fin esta cajita gracias al testimonio de una hermana muy anciana y al empeño de la superiora general de las Siervas de San José que buscaba la verdad de los orígenes. Este descubrimiento causo verdadera alegría en todas las casas de la congregación. Pronto se empezó a alabar su figura y trabajo, pero todo esto quedo paralizado por causa de la guerra civil. No fue hasta 1941 cuando se la reconoce como la verdadera madre fundadora y reconociendo sus virtudes deciden trasladar sus restos mortales a Salamanca, a la casa madre “casa de Santa Teresa de Jesús, donde hoy en día se pueden venerar en un artístico sepulcro. Con este broche final se hacía justicia a tantos amargos desprecios y marginación que recibió por parte de su misma familia.

Proceso de canonización
El ocho de junio de 1954, en la iglesia de San Juan Bautista, después de estudiarse su vida a fondo gracias a los documentos de la cajita, recoger varios testimonios y escuchar peticiones para la apertura de su proceso de canonización, se inician los trámites necesarios para conducirla hacia los altares. En el año 2000 fueron reconocidas por el papa sus virtudes heroicas, en 2002 se reconoció un primer milagro como valido, siendo el nueve de noviembre de 2003 cuando San Juan Pablo II la beatifico en la plaza de San Pedro. El veintisiete de marzo de 2010 el papa emérito Benedicto XVI hizo público el decreto de canonización, teniendo la ceremonia lugar el día 23 de octubre de 2011. La fecha en la que se celebra su fiesta es el mismo día de su nacimiento, el seis de junio.

Sepulcro de la Santa en la capilla de la casa madre.

Sepulcro de la Santa en la capilla de la casa madre.

De manera breve veremos los dos milagros reconocidos en esta causa. El que se utilizo para la beatificación se trata de la curación milagrosa de un calcinoma en el hígado de ocho centímetros que un señor tenía diagnosticado como incurable. Esperando el momento de morir, tenía setenta y tres años, las Siervas de San José hicieron varias novenas y doblaron sus oraciones por esta causa y el mismo día del cumpleaños de este señor el calcinoma desapareció de manera rápida, sin intervención y duradera. La ciencia no lo pudo explicar.

El segundo milagro que se aprobó para la canonización tiene que ver con la curación de un chico joven de la Republica Democrática del Congo. Este padecía una grave enfermedad por espacio de tres años, fue operado de urgencia en un hospital de las SSJ, agravándose también por fiebre tifoidea nada parecía tener solución por lo que se le opero hasta tres veces. Cuanto todo llegaba a su fin, las hermanas empezaron una novena y una serie de ofrecimientos a la Beata Bonifacia. Este chico de la noche a la mañana se sintió más sano que nunca y empezó a hacer su vida normal hasta hoy.

Vista del tapiz en el día de su canonización.

Vista del tapiz en el día de su canonización.

Después de su canonización han sido y son muchas las personas, incluida la Conferencia Episcopal Española, obispos de otros países, colectivos de mujeres, ayuntamientos etc los que proponen que Santa Bonifacia sea declarada como patrona de las mujeres trabajadoras.

En la actualidad las Siervas de San José siguen cumpliendo la voluntad de Santa Bonifacia, están extendías por los cinco continentes: Cuba, Argentina, Filipinas, Italia, Congo, Papua Nueva Ginea etc. Siguen atendiendo preferentemente a la mujer pobre y sin recursos, anunciando el evangelio a través de la santificación del trabajo, educando con justicia y solidaridad para dignificar a todas aquellas mujeres y hombres para liberarlos. En definitiva, en estos talleres de Nazaret (así se les llama a sus casas) siguen invitando el trabajo de la Sagrada Familia con el esfuerzo, la fe y el amor.

David Garrido

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Bibliografía:
– Agradecimiento a la hermana Adela de Cáceres. S.S.J, por su ayuda y aporte de material biográfico.
– HERNÁNDEZ ROJO, Socorro, SSJ, Biografía de la M. Bonifacia Rodríguez, fundadora de las Siervas de San José.
– ROJAS GONZÁLEZ, Ninoska, SSJ, Vida nueva con Él: Tierra de Encuentros.

Enlace consultado (10/12/2015):
– http://semanasantaymas.blogspot.com.es/search?q=bonifacia
– www.vatican.va/news_services/liturgy/saints/ns_lit_doc_20031109_castro_sp.html

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O Adonái,
Et Dux domus Israel,
Qui Móysi in igne flamea rubi apparuisti,
Et ei in Sina légem dedisti:
Veni
Ad rediméndum nos in bráchio exténto.
Oh Adonai,
Pastor de la casa de Israel,
Que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente,
Y en el Sinaí le diste tu Ley,
Ven
A librarnos con el poder de tu brazo

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