El inmaculismo y Valencia

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Inmaculada Concepción. Tabla del pintor valenciano Vicent Macip (1568).

Inmaculada Concepción. Tabla del pintor valenciano Vicent Macip (1568).

El tema más espinoso en la historia de la Teología ha sido el del dogma de la Inmaculada Concepción de María ya que la creencia no sólo de una concepción virginal de Jesús en el seno de María sino de la misma concepción de la Virgen en el vientre de Ana sin pecado original, defendida por los “inmaculistas”, ha sido debatida a lo largo de los siglos y por muchos no aceptada, los “maculistas”. Además, fue uno de los caballos de batalla de la reforma protestante de Lutero.

Aunque desde antiguo había sido asumida por una parte importante de la Iglesia, su proclamación formal se hizo por el beato papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854 con su bula “Ineffabilis Deus”, que llegaba tras la presión histórica de la monarquía española por el reconocimiento oficial de este privilegio mariano. Este llegó a convertirse en un asunto de orden público, donde se sucedían desde el siglo XII los enfrentamientos entre aquellos que defendían que la Virgen María estaba exenta del pecado original y los que creían que esto no tenía fundamento. Tal polémica estaba instalada no sólo en las aulas universitarias y en los púlpitos de las iglesias, sino que provocaba incidentes sangrientos en las calles que eran alentados por las distintas órdenes religiosas que se alineaban en uno u otro bando. Entre ellos, los franciscanos fueron fervientes inmaculistas, pero también destacaron desde el clero y la literatura figuras como San Pedro Pascual, San Vicente Ferrer y San Luis Bertrán, aunque los dominicos fuesen maculistas, Francesc de Eiximenis, San Juan de Ribera, el Beato Nicolás Factor, Santo Tomás de Villanueva, Sor Isabel de Villena, Jaume Roig o Roig de Corella.

Antiguo escudo de la Universidad de Valencia con la Virgen Inmaculada.

Antiguo escudo de la Universidad de Valencia con la Virgen Inmaculada.

Dice el investigador Cortés Peña en su obra “Religión y Política durante el Antiguo Régimen” que las universidades europeas fueron firmes defensoras de la devoción a la Inmaculada Concepción. La primera en proclamarlo en Europa fue la Universidad de Colonia en el año 1449 y a esta le seguirían la Sorbona de París en el año 1497, la de Maguncia en 1500 y la de Viena en 1501. Valencia, pionera también en tantas cuestiones teológicas, propició que su universidad fuera la primera en hacerlo en España en el año 1530. Propio de nuestra Universidad era el juramento que, desde el siglo XVI, profesores y alumnos hacían en favor de la doctrina de la Inmaculada decretándose asimismo que “de hoy en adelante no se “pudiesse graduar alguno doctor en la Universidad sin que primero jurasse”.

Para Emilio Callado Estela, en “Justas, votos y fundaciones. Valencia y la Inmaculada en la primera época moderna”, quedaría de este modo vetado el ingreso en las aulas valencianas a los sospechosos de defender la opinión contraria y esta sería garantía para impedir nuevos excesos. La fórmula concreta del juramento sería esta: “Ego N iuro, quod quatenus per Sanctam Sedem Apostolicam licebit; tenebo, tuebor, defendam, praedicabo atque docebo Beatissimam Virginem Dei Genitricem Mariam, praeveniente Spiritu Santi gratia, absque ulla peccati originalis labe fuisse conceptam, et ab ipsa praeservatam immunem in primo instanti animationis; atque in hoc sensu festum Conceptionis eius ab Ecclesia, solemni ritu colli et celebrari”.

Nuestra Señora de la Sapiencia, patrona de la Universidad de Valencia, apareció durante siglos en su escudo y sujetaba en su mano un ramo florido como símbolo de su Inmaculada Concepción. Igualmente, el Seminario Metropolitano y la Real Maestranza la tomaron como patrona, siendo que la fundación del Colegio de Abogados de Valencia en el año 1762 establecía un juramento para defender su dogma y fundaba una Hermandad para protegerlo.

Grabado de la imagen de la Purísima venerada en Ontinyent, Valencia (España).

Grabado de la imagen de la Purísima venerada en Ontinyent, Valencia (España).

El rey Felipe III, a instancias del cardenal valenciano de la curia vaticana Gaspar de Borja, Duque de Gandia, que se había formado bajo la influencia del también inmaculista patriarca San Juan de Ribera en su palacio arzobispal, obtuvo el 12 septiembre de 1617 del Tribunal del Santo Oficio un decreto ordenando silenciar a los maculistas. El papa Gregorio XV, en el año 1622, publicó el decreto «Sanctissimus», que confirmaba esa prohibición y autorizaba a los inmaculistas a difundir la suya. Se cree que Valencia fue la primera en tener noticia de este decreto gracias al hermano del cardenal de la curia y canónigo de nuestra catedral Baltasar de Borja y, por ello, pudo haberla celebrado antes que ninguna otra. Con motivo de esta, el claustro universitario de Valencia ratificó su voto inmaculista, que de nuevo reiteró cuando Alejandro VII publicó la constitución “Solicitudo omnium Ecclesiarum” en el año 1661. Propio también de nuestra tradición es el saludo del “Ave María Purísima, sin pecado concebida”.

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Los inmaculistas valencianos dieron muestras de su convicción también desde la literatura con la celebración de justas poéticas, siendo Valencia el primer lugar donde esto se dio. La de 1474 fue el origen de la edición de las “Obres e trobes en lahors de la Verge Maria”, considerado el primer libro literario impreso en España y dedicado a su Inmaculada Concepción. Como este era un concurso literario, los jueces adoptaron, visto que los participantes en ella eran escritores muy afamados, una solución sin precedentes al otorgar el premio a la propia Virgen, ya que consideraron que la inspiración de tales obras se debía a la gracia proveniente de ella.

Salvador Raga Navarro

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2 pensamientos en “El inmaculismo y Valencia

  1. Muchas gracias, Salvador, por este artículo sobre la Inmaculada y Valencia, sobre la defensa del dogma y la posición de los más ilustres valencianos a lo largo de los últimos siglos. Sabemos que este fue un tema controvertido durante muchos siglos y que multitud de santos lo defendieron, aunque otros, no lo hicieran e incluso lo combatieran.
    A Andalucía la llamamos la tierra de María Santísima y con más ahínco, en la ciudad de Sevilla, aunque es cierto que a principios del siglo XVII también se planteó esta “batalla”. Yo no quiero dejar pasar la ocasión sin añadir una estrofa de la popular copla compuesta por el poeta Miguel Cid:
    “TODO EL MUNDO EN GENERAL
    A VOCES REINA ESCOGIDA
    DIGA QUE SOIS CONCEBIDA
    SIN PECADO ORIGINAL”

  2. Tengo entendido que el Muy Ilustre Colegio Oficial de Farmacéuticos de Valencia, que originalmente, desde la Edad Media, tenía de patrona a Santa María Magdalena, la reemplazó por la Inmaculada Concepción en cuanto se proclamó dicho dogma, como muestra del fervor de los farmacéuticos valencianos en defensa del mismo. Pobre Magdalena desplazada… pero así nuevos fervores sustituyen a los antiguos, supongo.

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