La Navidad en México (IV)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Nacimiento Guadalupano, en la Antigua Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, año 2014, cortesía de Luis Alberto Rosher.

Nacimiento Guadalupano, en la Antigua Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, año 2014, cortesía de Luis Alberto Rosher.

Las primeras Navidades en México y el origen de sus tradiciones
Durante los días que preceden al 25 de diciembre en la cultura azteca se celebraba la fiesta llamada Panquetzaliztli, “levantamiento de banderas”, celebrada el decimoquinto mes del calendario azteca, en el cual se preparaban para conmemorar el nacimiento de su dios tutelar Huitzilopochtli, “colibrí hechizado”, cuyas leyendas hacían referencia que había nacido de la diosa Coatlicue “la de la falda de serpiente”, la cual concibió a su hijo virginalmente después de que del cielo cayó en su seno una bola de brillantes plumas. Sus hijos e hijas, enojados al darse cuenta que su madre estaba embarazada sin saber de quién, decidieron asesinarla por consejo de su hermana Coyolxauhqui, pero al nacer Huitzilopochtli, que era el dios de la guerra y que nació armado totalmente para esta, dió muerte a sus hermanos para proteger a su madre del peligro. En esta fiesta los aztecas celebraban la salida de Huitzilopochtli del vientre de su madre, asemejándolo a la salida del sol diariamente. Es destacable que en esta misma fecha los mayas celebraban el advenimiento de Kukulkán.

Durante el Panquetzaliztli, los sacerdotes ayunaban durante cuarenta días y realizaban penitencias como caminar desnudos por la noche para llevar ramos a los montes. Esta fiesta como otras celebraciones aztecas iba acompañada de danzas y cantos durante los cuarenta días que duraba y al final de esta se sacrificaban a varios esclavos en honor a su dios. También los aztecas acostumbraban en estas festividades colocar banderas en los árboles frutales y se plantaba una enorme bandera en medio del patio del templo. Las banderas eran símbolos de las víctimas guerreras del sacrificio, lo cual daba nombre a la festividad, y prendían fogatas en los templos en honor a su dios. Posteriormente, al llegar el invierno, los aztecas llevaban invitados a sus casas para servirles comida y obsequiarles con unos muñecos comestibles llamados Tzoatl. Durante el Panquetzaliztli era la festividad en que los aztecas sacrificaban la mayor parte de prisioneros de las guerras floridas [1].

"La adoración de los reyes Magos", oleo/tela, siglo XVIII, Baltasar de Echave Orio, Museo Nacional de Artes.

“La adoración de los reyes Magos”, oleo/tela, siglo XVIII, Baltasar de Echave Orio, Museo Nacional de Artes.

A la llegada de los primeros evangelizadores franciscanos, y al percatarse estos de la coincidencia de fechas de la fiesta del Panquetzaliztli con el adviento y la navidad cristiana, aprovecharon estas coincidencias. Todo indica que fue el religioso franciscano fray Pedro de Gante quien en 1528 celebró por primera vez la Navidad en México. Reunió a todos los indios en el patio del templo de San José de los Naturales de la ciudad de México fundado por el mismo. Gante relata que llegaron tantos indios que no entraban en el patio y les enseño a cantar el himno “Hoy nació el redentor del mundo”, el cual entonaron el 24 de diciembre después de celebrar la misa.

Fray Toribio de Benavente, mejor conocido como “Motolinía”, siendo un importante cronista de la Nueva España, en su obra “Historia de los Indios de Nueva España” narra de esta forma la celebración de las primeras Navidades en territorio mexicano: “La noche de Navidad ponen muchas lumbres en los patios de las iglesias y en los terrados de sus casas, y como son muchas las casas de azotea y van las casas una legua, y dos, y más, parecen de noche un cielo estrellado; y generalmente cantan y tañen atabales y campanas, que ya en esta tierra han hecho muchas. Ponen mucha devoción y dan alegría a todo el pueblo, y a los españoles mucho más. Los indios en esta noche vienen a los oficios divinos y oyen sus tres misas, y los que no caben en la iglesia por eso no se van, sino delante de la puerta y en el patio rezan y hacen lo mismo que si estuviesen dentro.”

En 1530, por disposición del primer obispo de México fray Juan de Zumárraga, se escenifico la “Farsa de la Natividad Gozosa de Nuestro Salvador” para con esta dar a conocer a los neófitos el significado de la Navidad. También en la misma época se acostumbraba para la fiesta de la Epifanía representar el famoso “Auto de la Adoración de los Reyes Magos” obra escrita en náhuatl por fray Andrés de Olmos, que posiblemente se haya basado en el célebre “Auto de los Reyes Magos” del siglo XIII. “Motolinía” hace referencia que el 6 de enero los indios iban al pesebre que se colocaba en los templos y ofrecían velas, incienso, palomas y codornices al Divino Infante.

"Las Nueve Jornadas de los Santos Peregrinos", grabado/papel, siglo XIX, José Guadalupe Posada, Colección Andrés Blastein.

“Las Nueve Jornadas de los Santos Peregrinos”, grabado/papel, siglo XIX, José Guadalupe Posada, Colección Andrés Blastein.

Es de destacar que por estos mismos años es cuando los religiosos españoles en Nueva España hacen un aporte importante a la festividad universal de la Navidad, pues es en este momento, tratando de atraer a los naturales, cuando deciden adornar los pesebres con la flor de cuetlaxochitl que hasta ese momento era usada como ofrenda a los guerreros difuntos, y que los religiosos la tomaron como una flor de paz y eternidad nombrándola flor de nochebuena o de pascua.

Durante el siglo XVII la Navidad se había totalmente arraigado entre las tradiciones novohispanas, de tal manera que el 24 de diciembre las personas de la clase aristocrática colocaban en las ventanas de sus casas figuras de la Virgen María y otros santos de su devoción, a las que rodeaban con cirios y velas. Por otro lado los indígenas y los mestizos se reunían en las múltiples cruces atriales que había por toda la ciudad de México para rezar un rosario a la Virgen. Se organizaban grupos encabezados por sacerdotes que realizaban una procesión recorriendo todas estas cruces atriales de la ciudad y rezaban en cada una de ellas.

El origen de las Posadas navideñas o las Nueve Jornadas
Hacia 1587 en la población de San Agustín de Acolman, actual Estado de México, el religioso agustino fray Diego de Soria prior del convento pide al papa Sixto V una bula para celebrar en Nueva España nueve misas llamadas “de aguinaldo” en los nueve días anteriores a la Navidad. Fray Juan de Grijalva nos narra que por la bula “Apud Sanctu Marcum” del 5 de agosto de 1586, concedía Sixto V el permiso para realizar dichas misas y concedía indulgencia plenaria y remisión de todos sus pecados a los que confesados y comulgados asistieran a las misas de aguinaldo. Tomaron el nombre de “misas de aguinaldo” debido a que al final de cada una de estas las cuales se celebraban a primera hora del día se obsequiaba frutas o dulces lo que era llamado “aguinaldo”. Las misas de aguinaldo que son el antecedente de las posadas mexicanas que recuerdan el peregrinar de José y María en Belén buscando posada (para profundizar al respecto recomiendo leer el primer artículo de la serie de La Navidad en México), se celebraban con un ambiente festivo con música ejecutada con instrumentos prehispánicos y europeos. Estas festividades de las misas de aguinaldo tuvieron tanto éxito que posteriormente se trasladaron a las haciendas, barrios y casas particulares tomando la forma de las tradicionales posadas que hasta el día de hoy se siguen realizando en los días del 16 al 24 de diciembre. La misa de aguinaldo fue sustituida en los hogares por el rezo del rosario y la lectura de la novena de las “nueve jornadas” como es conocida la novena de posadas y al finalizar se repartían juguetes llenos de dulces. Durante el virreinato era común que los conventos de monjas entre el 16 y el 24 de diciembre enviaran a las casas de sus benefactores un par de peregrinos para pedir posada y recolectar con estas, limosnas para el convento.

"La adoración de los reyes Magos", Ex convento de san Agustín Acolman, Estado de México, Lugar donde fray Diego de Soria inició las Posadas.

“La adoración de los reyes Magos”, Ex convento de san Agustín Acolman, Estado de México, Lugar donde fray Diego de Soria inició las Posadas.

Las posadas se volvieron sumamente populares en el pueblo al grado que llego a tales excesos que el mismo arzobispo de México las prohibió en 1808, debido a que las posadas se habían convertido en grandes fiestas y bailes contrarias a la devoción de los Santos Peregrinos según consta en el edicto del arzobispo. A pesar de la prohibición las posadas siguieron realizándose primero a escondidas, y luego de forma normal, y es en este mismo siglo XIX cuando toman la forma que hoy se conocen con un canto que se entona para pedir posada, la piñata y los peregrinos.

Las piñatas navideñas
Precisamente es la piñata junto con los peregrinos el símbolo nacional de las posadas mexicanas y el origen de estas es bastante lejano a México, pero aquí se ha nacionalizado la piñata y tomado matices propios del país. La piñata fue inventada en China ya que en este lugar como parte de las celebraciones de Año Nuevo se acostumbra hasta el día de hoy romper una piñata con forma de vaca, buey o búfalo relleno con semillas de cinco clases diferentes. Los mandarines eran quienes se encargaban de golpear la piñata con varas de madera recubiertas de diversos colores y una vez rota la piñata, los residuos se quemaban y los asistentes las guardaban como amuletos de buena suerte para todo el año.

Hacia el siglo XII, Marco Polo después de viajar al Oriente, llevó la tradición de las piñatas consigo a Italia donde fue llamada “pignatta” (olla) y de ahí se esparció por Europa. En un principio fueron los Reyes de la casa de Borbón quienes en sus celebraciones en el palacio rompían piñatas las cuales estaban rellenas de monedas de oro, piedras preciosas y joyas. En España la piñata comenzó a romperse como parte de las festividad de cuaresma previas a la Semana Santa en el llamado “Domingo de piñata”. A la llegada de los españoles a México trajeron consigo la tradición de las piñatas las cuales en un principio también se rompían en Cuaresma, en el domingo posterior al Miércoles de Ceniza. Tal parece que la primera piñata que vio el Nuevo Mundo fue quebrada en Iztacalco.

No se sabe con certeza en que momento los religiosos decidieron trasladar la tradición de las piñatas de cuaresma a la Navidad. Actualmente en algunas localidades aún se acostumbra en cuaresma romper piñata. Al ser trasladada la tradición a la Navidad comenzó a formar parte de las posadas ya que después de pedir posada y hacer los debidos rezos se rompe la piñata, la cual comenzó a simbolizar al demonio, con sus siete picos representando los siete pecados capitales. Los dulces o fruta que tradicionalmente la rellenaban simbolizaban estando aun dentro de la piñata las delicias que el demonio ofrece al pecador y al ser rota la piñata y caer sobre quien la ha quebrado simboliza la gracia de Dios que cae sobre nosotros. El palo con el que se rompe es símbolo de la virtud y se venda al participante como símbolo de la fe ciega. Al acto de romper la piñata se considera como que el hombre, gracias a su fe, vence al demonio, mientras tanto los demás asistentes entonan el tradicional canto para romper la piñata:

Dale, dale, dale
no pierdas el tino
porque si lo pierdes
pierdes el camino

Dale, dale, dale
dale y no le dio
quítenle la venda
porque sigo yo.

Ya le diste una
ya le diste dos
ya le diste tres
y tu tiempo se acabo

La piñata tiene caca…,
tiene caca…,
cacahuates de a montón.

Esta piñata
es de muchas mañas
solo contiene
naranjas y cañas

No quiero oro
ni quiero plata
yo lo que quiero
es romper la piñata.

Echen confites
y canelones,
pa’ los muchachos
que son muy tragones

Anda María
sal del rincón
con la canasta
de la colación

Andale Juana
no te dilates
con la canasta
de los cacahuates.

Castaña asada
piña cubierta
denle de palos
a los de la puerta

Y que le sirvan
ponches calientes
a las viejitas
que no tienen dientes

Nacimiento barroco del templo de los Santos Reyes, en Los Reyes Tlanechicolpan, Puebla. Cortesía de Tacho de Santa María. Este tipo de imágenes eran muy gustadas durante el virreinato y muchas se hacían traer desde Guatemala.

Nacimiento barroco del templo de los Santos Reyes, en Los Reyes Tlanechicolpan, Puebla. Cortesía de Tacho de Santa María. Este tipo de imágenes eran muy gustadas durante el virreinato y muchas se hacían traer desde Guatemala.

Muy posiblemente los religiosos decidieron hacer uso de la piñata en las posadas debido a la tradición que los aztecas tenían durante el Panquetzaliztli de una curiosa costumbre en la que solían colgar una figura de Huitzilopochtli decorada con plumas de colores y llena de ofrendas, la cual era apaleada por un sacerdote hasta que la ofrenda caía y se esparcía por el suelo.

Existen narraciones de que en las primeras posadas realizadas fuera de los templos ya se acostumbraba tener una olla llena de confites, cacahuates y frutas de la temporada adornada con papel de china de vivos colores y oropel, y que esta olla debía ser rota por una persona con los ojos vendados. Todo esto es muy similar a lo que actualmente se realiza con las piñatas durante las festividades de las posadas mexicanas, lo que nos habla que muy tempranamente en la Nueva España a la piñata se le asimilo con la Navidad como con la Cuaresma. Durante el siglo XIX las piñatas no se rompían, ya que eran elaboradas con diversos listones de colores los cuales se jalaban para que así saliera lo que la piñata tenía por dentro.

Los nacimientos mexicanos
Los registros históricos indican que la primera representación del nacimiento se llevó acabo a instancia de los religiosos franciscanos en Tlajomulco, Jalisco en 1550 realizada con personas muy similar a lo que hiciera San Francisco de Asís siglos antes, con los personajes centrales, José, María, el Niño, la mula y el buey, algunos pastores y los reyes magos, mientras un grupo de indígenas entonaban versículos bíblicos a modo de villancicos.

Es posterior a esta representación que fray Pedro de Gante funda una escuela en Texcoco donde enseña a los indígenas a elaborar las primeras piezas que se usarían en los nacimientos de las iglesias. Fue en el siglo XVIII cuando las figuras de barro comenzaron a ser populares y a usarse por el pueblo. Estas primeras imágenes eran vestidas a la usanza de la época y se veían arzobispos, virreyes y personajes de las diferentes castas en el nacimiento. Fueron los mismos franciscanos quienes, radicados en Taxco, hicieron participe de los nacimientos a la flor de Nochebuena o de Pascua.

Las imágenes de vestir también fueron gran éxito pues eran vestidas finamente por jovencitas y religiosas, Nacimiento del templo de la Asunción de María, Milpa Alta, México D.F., Cortesía de Carlos Flores Blanco.

Las imágenes de vestir también fueron gran éxito pues eran vestidas finamente por jovencitas y religiosas, Nacimiento del templo de la Asunción de María, Milpa Alta, México D.F., Cortesía de Carlos Flores Blanco.

Fueron famosos los nacimientos que elaboraban las religiosas del convento de la Encarnación de la ciudad de México pues lo enriquecían con gran cantidad de pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamento, de este modo no podían faltar Adán y Eva al principio del Belén, los Reyes Magos con todo su cortejo, el ermitaño y el demonio. Las familias acomodadas solían encargar a Guatemala bellas imágenes estofadas y policromadas para el nacimiento, las cuales muchas veces solo el transporte hasta la ciudad de México resultaba más costoso que la misma elaboración de las esculturas. Otras familias solían ir al mercado del Parían, el cual se localizaba en lo que actualmente es el zócalo de la ciudad de México, y compraban finas esculturas realizadas en marfil o porcelana traídas de Filipinas y otros más gustaban de las imágenes de candelero o de pijama para ser vestidas por las niñas y jóvenes casaderas de la familia con finas telas y brocados. En esto también destacaban las religiosas de los conventos en la elaboración de ropas para las imágenes. La devoción popular enriquecía las imágenes del nacimiento mandado a ponerles aureolas y coronas de plata a los peregrinos y al cortejo de los Reyes Magos con arneses de plata y ricas telas.

En este periodo es cuando los dominicos popularizan el rezo del rosario de rodillas ante el nacimiento para celebrar los días sagrados. Es pues también aquí cuando se populariza el uso de cantos ante el pesebre y el arrulló del Niño Jesús que hasta el día de hoy se conservan en la tradición mexicana; así cada noche del 24 de diciembre alguien es seleccionado como padrino del Niño Jesús y es quien ayudara a arrullarlo y lo dará a veneración, se pone la imagen en una manta la cual es sostenida por ambos lados y se comienza a arrullar mientras se entona un canto para este efecto. También fueron muy gustadas las imágenes elaboradas en cera, en especial las del artista poblano José de Borja; este tipo de imágenes tendrán su auge especialmente en el siglo XIX. Ya para el decimonónico además comenzaron a tener auge las piezas de nacimiento de elaboración popular y con personajes de la cotidianeidad mexicana, esto debido al nacionalismo imperante a partir de la independencia de México.

Nacimiento mexicano de corte popular los cuales se hicieron famosos entre el pueblo a partir del siglo XIX. Colección particular de Ivan Emmanuel.

Nacimiento mexicano de corte popular los cuales se hicieron famosos entre el pueblo a partir del siglo XIX. Colección particular de Ivan Emmanuel.

A mediados del siglo XX destacó especialmente en la elaboración de nacimientos el poeta y museógrafo Carlos Pellicer quien cada año montaba un enorme nacimiento en una habitación de 16 metros en la cual, a decir de él mismo, juntaba todas las artes: hacía que amaneciera y oscureciera, se escuchaba un poema grabado que anualmente elaboraba para el nacimiento y con sus amigos artistas, quienes le ayudaban, solían ir al bosque de Chapultepec a buscar vegetación para usar en el Belén, a decir del mismo Pellicer, “Este nacimiento es lo único importante que he hecho en mi vida. Es lo único importante porque en él he logrado conjugar todas las artes, mucho más importantes que mis libros y poemas y los museos que organicé, por el hecho de ser un simple acto de fe”. Cada año también Pellicer montaba el nacimiento del templo de San Lorenzo de la ciudad de México y el del Fondo de Cultura Económica, todas las imágenes eran elaboradas en cera hechas con las especificaciones del poeta.

Esta noche en el agua
canta la tierra.

Con el alma en los ojos
van las estrellas,
húmedas en la sombra
que el tiempo deja.

El sol en un pesebre
volvió a ser niño,
es lo mismo el pesebre
que el infinito.

El pesebre es el cielo
del sol nacido.

La Virgen: la vía láctea;
José el carpintero
regresó de los árboles
con un lucero
que nació entre sus manos
como un sueño.

Esta noche
la luz se ofrece a todos.

Tómala para siempre
y en vez de lodo
distribuirás diamantes
de a todo a todos.

(Cosillas para el nacimiento, Carlos Pellicer, 1973)

En el caso de los nacimientos mexicanos hay una particularidad que destacar en un estado de la república y me refiero a los nacimientos que se montan anualmente en la población de Teabo, Yucatán. A partir del 16 de diciembre las familias de la población comienzan a elaborar sus singulares nacimientos, los cuales tienen la particularidad de que anualmente tienen una temática diferente. De esta forma podemos ver la Natividad del Señor en una Selva, en un circo, en un parque, en la isla del tesoro o entre las nubes y un sin fin de temáticas diferentes más, los cuales son elaborados con gran arte e imaginación por parte de los habitantes. El nacimiento debe estar listo para el 24 de diciembre ya que durante la noche todas las casas del pueblo que ponen nacimientos abren sus puertas a los visitantes los cuales en grupos, a partir de las 8 de la noche, comienzan a llegar a las diferentes casas a visitar los nacimientos que con tanto esfuerzo han elaborado las familias. En cada hogar que tiene puesto un nacimiento es costumbre a los visitantes regalarles “tox” que se refiere a diversos postres y dulces que se reparten entre las personas que visitan el nacimiento por la noche.

Video sobre la tradición de los nacimientos en Yucatán

André Efrén Ordóñez

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Bibliografía:
-Chávez de García Terrés, Celia (Coord.), “El arte tradicional del nacimiento”, México, Artes de México, Núm. 81, 2006.
-Gutiérrez León, Guillermo, “Fervor desde el trópico”, México, UJAT, primera edición, 2007.
-Goycoolea, Anna, “Navidad a la mexicana”, en Arnau Ávila, Luis Jorge, “Mexicanisimo: Navidad a la mexicana”, México, revista mensual, No.34, diciembre 2010.
-Graulich, Michel, “Fiestas de los pueblos indígenas ritos aztecas las fiestas de las veintenas”, México, Instituto Nacional Indigenista, primera edición, 1999.
-Hernández, Eunice, “Entre pastorelas, ponches y piñatas”, en Arnau Ávila, Luis Jorge, “Mexicanisimo: fiestas y tradiciones”, México, revista mensual, No. 46, diciembre 2011.
-Iglesias y Cabrera, Sonia, “Las fiestas tradicionales de México”, México, Selector, primera edición, 2009.
-Iglesias y Cabrera, Sonia, Navidades Mexicanas, México, CONCACULTA, primera edición, 2001.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

4 pensamientos en “La Navidad en México (IV)

  1. En Mexico de por si son muy variadas las tradiociones
    En estos dias a parte del recordar en estas fechas el nacimiento del niño Jesus, estos dias tambien sirven para convivir con la familia, ya sea preparando los inigualables antojitos navideños o una convivencia.
    Con respecto a lo de las piñatas espero que si es posible que haiga un articulo especial ya que es de mucha importancia en este pais son muy variados los cantos entre ellos este cuando no lo pudo romper:
    ESTE NIÑO ES MUY TONTO
    ES MUY TONTO
    SE PARECE A SU PAPA
    por mi parte les deseo una feliz navidad
    pasensela bonito saludos de Huajuapan Oaxaca Mexico

    • Le agradezco su comentario y vera tanto así como escribir un artículo especial para la piñata pues aquí no se podría porque esta pagina es sobre santos y algunas devociones, aquí hable de la piñata porque forma parte de las tradiciones para celebrar el nacimiento de Cristo y nada más, además que ya en otra ocasión anterior hable de la misma por lo que ya hacer un artículo más seria redundante, conozco que hay variaciones en los cantos de la piñata pero sinceramente es la primera vez que escucho sobre el estribillo cuando no la pudieron romper, gracias por estas noticias y feliz navidad para usted también.

  2. Perdona, André, si no he podido comentar antes tu artículo.
    Haces un detallado relato de los orígenes y las formas de representación de los belenes en México así como de las celebraciones que le acompañan y se nota que este tema te lo conoces bien y que te lo has trabajado, cosa que personalmente te agradezco.
    Aquí en España, el montaje de belenes en Navidad es también una costumbre muy extendida en las casas, conventos e incluso en instituciones. Conozco verdaderas obras de arte guardadas como colecciones particulares. Desde hace unos años hacia acá, se está imponiendo la costumbre de los belenes vivientes; en mi provincia tenemos uno maravilloso que, desde hace más de cuarenta años, se representa anualmente en la localidad de Beas.

    • El Belén es una de las tradiciones más entrañables de la navidad a mi parecer que se ha convertido en tradición de muchos países donde toma diversos matices como ya mencione hace unos años en el artículo que sobre la historia del Belén hice y en especial ustedes en España son un punto y a parte. Te agradezco mucho Antonio y feliz año nuevo.

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