Santos de las Lauras de las Grutas de Kiev (VI)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono de San Atanasio el recluso.

Icono de San Atanasio el recluso.

San Atanasio el recluso
Poco es lo que se sabe sobre San Atanasio el recluso de las Lauras de las Grutas de Kiev. El relato de su vida está inscrito en la “Carta del humilde obispo Simón de Vladimir y Suzdal a Policarpo, monje de las Grutas”.

En ella se dice que el monje Atanasio residía en las grutas cercanas y que según la tradición, murió después de sufrir una larga enfermedad. Tres días después de su muerte, los monjes lo encontraron vivo, sentado y con lágrimas en los ojos porque se había visto en la ultratumba (el más allá). No les contó nada de lo que había visto después de la muerte, pero exhortó a todos a que se dedicaran por completo a la oración, a la penitencia y a la obediencia. El se encerró en una pequeña gruta donde vivió durante doce años hasta que murió en el año 1176.

Su cuerpo incorrupto se venera en las Grutas de San Antonio y su memoria, a nivel individual, se celebra el 2 de diciembre y, junto a todos los santos de las grutas cercanas, el 28 de septiembre. No debe confundirse con su homónimo Atanasio de las grutas lejanas (las de San Teodosio).

San Juan el gran sufridor
San Juan vivió en el siglo XII, en completa ascesis, en las grutas de San Antonio (grutas cercanas). Antes de morir escribió su propia biografía (Vita), utilizando un estilo hagiográfico edificante, contando que desde su juventud había decidido conservarse puro, pero que sufría muchísimo a causa de las tentaciones de la carne, las cuales no podía vencer ni con el hambre, ni con la sed y ni siquiera llevando encima enormes cadenas.

Tumba de san Atanasio el recluso..

Tumba de san Atanasio el recluso.

Un día, bajó a las grutas donde estaba sepultado San Antonio, el fundador del monasterio, rogándole fervorosamente para que le ayudara a vencer estas tentaciones. Al día siguiente escuchó una voz que le decía: “Juan, tienes que encerrarte aquí dentro, para poder debilitar en la oscuridad y en el silencio, las pasiones que te atormentan; si lo haces, el Señor te ayudará por la intercesión de sus santos aquí sepultados”. Desde aquel momento, Juan se estableció dentro de la gruta y solamente, después de treinta años, logró vencer las pasiones carnales. Su lucha fue tremenda, varias veces fue preso del deseo de abandonar la gruta y el monacato.

Entonces, decidió llevar una ascesis aun más intensa, más rígida, por lo que excavó un foso, entró en el al inicio de la Gran Cuaresma y se cubrió de tierra hasta el pecho. Pasó toda la Cuaresma en esa posición, pero aun así, el fuego de la pasión carnal no dejaba en paz a su cuerpo aun estando exhausto.

En una ocasión durante esa Cuaresma, lo aterrorizó una visión del diablo cuyo objetivo era sacarlo de la gruta. Esta visión consistió en la aparición de una horrible serpiente que, vomitando fuego y cubriéndolo con llamas, trataba de tragarlo. Esta visión y su correspondiente lucha le duró varios días y la noche de Pascua, la serpiente agarró con sus fauces a Juan por la cabeza. Entonces el santo, desde lo más profundo de su corazón invocó al Señor diciéndole: “Dios y Salvador mío, ¿por qué me has abandonado? Ten piedad de mí, oh Dios de misericordia. Líbrame de mi inmundo pecado para que no caiga en las redes del maligno. Líbrame de la boca del enemigo, arremete contra él con un rayo y expúlsalo”.

Icono de San Juan el gran sufridor.

Icono de San Juan el gran sufridor.

De repente, de manera imprevista, brilló un rayo y la serpiente desapareció y una luz divina envolvió al monje y le dijo: “Juan, aquí esta la ayuda, presta atención a fin de que no te ocurra lo peor, que es sufrir por toda la eternidad”. El santo se postró en tierra diciendo: “¿Por qué me has dejado tanto tiempo sufrir este tormento? La respuesta fue: “Te he mandado tentaciones para probar tu resistencia, para que pases al crisol como pasa el oro. El Señor asigna una prueba difícil a sus siervos fuertes y tenaces, mientras que a los que son débiles, los prueba con mayor facilidad. Invoca en tu ayuda a San Moisés el húngaro, que está aquí sepultado, porque él te socorrerá en tu lucha”.

San Juan el gran sufridor murió en el año 1160 después de haber recibido la gracia de poder dominar las pasiones de la carne. En las leyendas de las Lauras de las Grutas de Kiev se conservan algunas de las enseñanzas que Juan, el gran sufridor, dejó a la comunidad monástica. Su cuerpo incorrupto reposa en las Grutas de San Antonio y su memoria se recuerda el día 18 de julio. Recuerdo de nuevo que él mismo escribió su propia biografía.

Tumba de San Juan el gran sufridor.

Tumba de San Juan el gran sufridor.

Santos Sisoes y Teófilo, monjes reclusos
Los cuerpos de los santos Sisoes y Teófilo, monjes del monasterio de las Lauras de las Grutas, están expuestas a la veneración de los fieles en una galería cercana al antiguo refectorio, escavado en la roca, inserto en el complejo subterráneo de las grutas de San Antonio. De ninguno de los dos santos existe mucha información histórica, no se conoce la época en la que vivieron aunque en los repertorios hagiográficos vienen colocados entre los siglos XII y XIII.

De San Sisoes no se encuentra mención alguna en la descripción que hace el monje Kal’nofojskij sobre las Grutas de Kiev ni tampoco aparece nada en la obra del alemán M. J. Herbinius, titulada “Religiosae Kijovienses Cryptae”. El metropolita San Filareto Gumilevskij sostiene que las reliquias de San Sisoes se pusieron en las grutas en el año 1675, a fin de ser veneradas por los fieles. De hecho, es recordado en una composición anónima de finales del siglo XVII, a saber el canon del oficio litúrgico dedicado a los monjes venerados en las grutas cercanas, diciendo de él que “destacó por su ayuno” (Oda V del Troparion III).

Icono de San Teófilo el recluso.

Icono de San Teófilo el recluso.

No obstante la tradición hagiográfica del monasterio de las Lauras de las Grutas recuerda a otro monje del mismo nombre, venerado en las grutas lejanas (las de San Teodosio) cuya vida ascética se caracterizó por el ayuno y cuya fiesta se celebra el día 6 de julio. En algunos manuscritos del siglo XVIII que informan sobre la lista de los santos rusos, el San Sisoes de las grutas de San Antonio es mencionado con apelativos como “ayunador”, “kanonarchist” (un término que según la tradición estudita indica un determinado rol en el interior del coro monástico) y algún otro apelativo más. En la mayor parte de los repertorios hagiográficos del siglo XIX, San Sisoes es mencionado como “recluso”. Sin embargo, en la última edición de los menologios, entre los santos monjes venerados en las grutas cercanas inscritos en la lista de los santos rusos (editado en Moscú en el año 1987), son recordados dos monjes de nombre Sisoes: uno con el apelativo de “recluso” y otro con el apelativo de “kanonarchist”.

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A San Teófilo, en esos mismos documentos, se le denomina “el recluso”, aunque el hieromonje Kal’nofojskij no califica como “taumaturgo”, o sea, como hacedor de milagros y así es celebrado en los cánones en honor de los santos monjes de las grutas de San Antonio (Oda V, troparion IV). Pero sin embargo no olvidemos que la antigua tradición hagiográfica del monasterio de las Lauras de las Grutas existen algunas noticias sobre otro monje del mismo nombre, inscrito en el relato del monje San Marcos el sepulturero, del que ya hemos hablado en algún artículo de esta serie.

Por último tenemos que decir que siempre dentro de este mismo complejo subterráneo, en una sub-rama secundaria fueron descubiertas el 24 de mayo del año 1853, algunas inscripciones del siglo XI, una de las cuales decía: “Señor, ven en socorro de tus siervos Teodosio y Teófilo. Amen. Ad multos annos” (curiosamente, esto último escrito en latín). En los menologios más modernos, en estas grutas vecinas son recordados tres monjes con este mismo nombre.

Tumbas e iconos de los santos Sisoes y Teófilo, reclusos.

Tumbas e iconos de los santos Sisoes y Teófilo, reclusos.

Los Santos Sisoes y Teófilo son mencionados en la lista de los santos monjes de las Grutas de Kiev del año 1762, con la cual se sancionaba de manera definitiva y canónica el culto a los santos venerados en aquel complejo monástico y cuya celebración litúrgica corresponde el 24 de octubre. Sus nombres están también inscritos en las dos celebraciones comunes en las que son recordados todos los monjes de las Lauras de las Grutas, o sea, el segundo domingo de la Gran Cuaresma y la de los santos de las grutas cercanas, o sea, el 28 de septiembre.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Strelbitsky, M., “Рассказы о жизни и деловой подвижника Святых Отцов Печерского”, Kiev, 1962
– Cernigovskij, F., “Российские святые”, Sant Petersburgo, 1861.
Paterikon del monasterio de las Grutas de Kiev
– VV.AA, “Bibliotheca sanctórum orientalium, I y II”, Città Nuova Editrice, Roma, 1998.

Enlace consultado (08/09/2015):
– http://lavra.ua

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

14 pensamientos en “Santos de las Lauras de las Grutas de Kiev (VI)

  1. Gracias Toño por continuar esta zaga de los Santos de las Grutas de Kiev. Cada uno de ellos nos dan enseñanzas muy actuales.
    Por ejemplo, de San Atanasio, me recuerda ese pensamiento de la eternidad, de los novisimos o postrimerías. No es un caso aislado, nuestros santos católicos también tienen ejemplos en este rubro, en general pienso, a propósito de este tiempo de Adviento que estamos celebrando para prepararnos al encuentro de Cristo y también del reciente mes de los difuntos ue recién hemos concluido, que de verdad es necesario pensar en la eternidad, el vanitas vanitarum, el memorare homibe qui pulvis eris… y el sicut transit gloriae mundi (perdón por los latinajos) tienen una razón de ser. No se trata de pensar negativamente sobre la muerte y lo que sucederá después, sino de de vivir correctamente para vivir luego de esta vida. Hoy nadie piensa en el fin, todos se sienten eternos, indispensables y se sienten independientes o hasta superiores de Dios. Que bueno que San Atanasio nos recuerda que hay un infierno al que podemos ir si no vivimos agravando a Dios.
    Yo pienso, pur otro lado, que todos hemos luchado contra la concupiscencia como lo hizo San Juan el gran sufridor, quien más quien menos, pero la realidad es que el hedonismo nos gana y los placeres sensuales nos ganan, y al referirme a lo sensual, no incluyo sólo lo sexual, sino todo lo que va a los sentidos, comer, beber, oler, sentir, oír. Sin caer en el maniqueísmo, creo que los cristianos de hoy viven mucho para su cuerpo y poco para su alma y bien sabemos que los sentidos nunca se cansan de recibir, de saborear. Creo que es bueno disfrutar y bendecir lo que Dios nos da, pero sin depender de ello, sin darles el corazón. Ojalá este Santo nos interceda para que sepamos regular bien nuestros sentidos ante Dios.
    Dos preguntas: ¿a qué se debe que a este Santo se le recomendó la devoción a San Moisés el Húngaro, lo sabes o intuyes? Tal vez en la siguiente entrega nos platicarías de él.
    Y el latín allí, con esa fervorosa y piadosa petición inscrita ¿a qué se deberá? Algún monje nerd o la devoción traspasó fronteras y cultos?
    Comparteme por favor las fotos, así como la del sepulcro de San León IX que no te había pedido.
    Gracias

    • Humberto,
      Con que con latinajos, ¿eh?, pues ahí llevas una frase bíblica en griego; a ver si la identificas, jaja,: ματαιότης ματαιοτήτων τὰ πάντα ματαιότης. Te daré una pista: estamos de paso.

      Como bien dices, de San Moisés el húngaro hablaremos en otro artículo, pero te diré que fue un monje de las Lauras de las Grutas, de origen húngaro, que vivió en el siglo XI, o sea un siglo antes que San Juan en Gran Sufridor, que estuvo al servicio de la familia de los príncipes de Kiev (concretamente al servicio de la hermana de San Yaroslav el Sabio), pero que lo dejó para entrar en el monasterio. De alguna forma, te estoy dando alguna pista, jaja.

      Y mencionas asombrado el latinajo de la inscripción del siglo XI dedicada a los santos Teodosio y Teófilo. ¿No recuerdas lo que platicamos el otro día acerca de las relaciones entre las iglesias rusa y ucraniana con Roma, aun después del Gran Cisma del 1054? No debe extrañarte, ¿no? Yo en el artículo he puesto deliberadamente la palabra “curiosamente” para abrir el debate que ya tuvimos por adelantado en los comentarios del articulo de San León IX.

      Te envío las fotos de este artículo y las de los relicarios de San León.

  2. Pues para empezar, me hablas en griego, que no entiendo nada, jajajaja.
    Me he puesto a reflexionar sobre como el cisma se fue propagando lentamente por todo los que has referido y no dejo de pensar como las actitudes humanas llegaron a consumar esta ruptura, por un lado, el pueblo sencillo, los laicos, que con su devoción mantenían la unidad, mientras el clero, con sus histerias consumaban la ruptura. Por un lado los ortodoxos acusando a los latinos de heterodoxia y por otro, los católicos acusando a los griegos de cismáticos, no quiero ni pensar las homilías, sermones y direcciones espirituales que jaloneaban agua para el molino de cada uno y el veneno que daño las almas, que rompió la unidad. Aquí los cleros latinos y griegos tienen una gran responsabilidad ante Dios, ante su pueblo y ante la historia. Eso de andar azuzando y poniendo en contra a la gente y con el Evangelio en la mano, que barbaridad, qué escándalo.
    Ojalá llegue un día en que esta veneración a los santos, comenzando por los comunes, sea uniforme y todos podamos venerar uniformemente a estos hermanos que en el cielo están unidos, pero que aquí en a tierra seguimos poniendo en bandos contrarios.
    Saludos.
    No se te olvide darme la traducción, jejejejejeje.

    • Humberto,
      “Ματαιότης ματαιοτήτων τὰ πάντα ματαιότης”, significa “vanidad de vanidades, todo es vanidad” (Eclesiastés, 1, 2).

      Yo creo que el pecado de la separación, en mayor o menor medida y a lo largo de estos mil años, es pecado de toda la Iglesia: Papas, patriarcas, jerarcas, clero, gobernantes e incluso parte del pueblo llano que no siempre ha mirado al otro hermano con ojos de hermano. Por insólito que parezca, incluso algún que otro santo canonizado recientemente, ha sido un furibundo luchador en contra de la unidad, en contra del ecumenismo. Prefiero no dar nombres a fin de no herir susceptibilidades ni echar más leña al fuego.

      ¿Tu te imaginas si los simples fieles pueden comprender este tema en una aldea o pueblo de Europa oriental, donde viven juntos ortodoxos y católicos, que ven que sus ritos son iguales, pero que sus templos son distintos? Hace no mucho tiempo, un amigo mío monje ortodoxo ucraniano, me decía que él había visto a sencillos fieles que confesaban en un templo con un sacerdote y posteriormente, comulgaban en el otro, que no hacían distinciones porque no las comprendían. Esto, algún día, tendrá que ser historia, pero todos tenemos que remar en el mismo sentido.

      • Perdón por no comentar en mucho tiempo, estudiar para ser docente es ardua tarea.sobre el cisma con nuestros hermanos ortodoxos reitero sus causas fueron mas políticas que doctrinales, y peor aún han sido fuente de luchas armadas, en que cada bando tenemos mártires asesinados por ambos bandos. Extra Ecclesiam Nula Salus Dios mío tamaña barbaridad y falta de caridad, una cosa es la apologética y otro es atacarse de manera descarada. Ha sido pecado de TODOS. Fuera de Dios no hay salvasión pero dice el evangelio Gloria a Dios en el Cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad, sin distinción de credo, raza, ni nada

        • No hay salvación fuera de Dios, pero fuera de la Iglesia si que la hay. ¿O es que se van a condenar todos aquellos que de buena fe adoran a Dios en otras religiones e incluso aquellos que nunca lo han conocido?

  3. Saludos Antonio

    Es el primer artículo que leo en muchos meses y ya conoces bien mi situación. Veo que es la parte VI de una serie de artículos al parecer todos son santos monjes. Dura la vida que llevan estos hombres y las pruebas que pone en Señor y durante años heee no son cualquier cosa. Con razón y sabiduría diría mas tarde Santa Teresa de Jesús “Con razón tienes pocos amigos”.

    Si los monjes ortodoxos viven de esta manera, en la Iglesia latina los que viven con una disciplina mas fuerte quienes serían? Los cartujos?

    • Emmanuel,
      En Occidente, son los cartujos y los camaldulenses los que viven una disciplina más estricta.
      Te aconsejo que leas los cinco capítulos anteriores de esta serie para que te hagas una idea de lo que supone la vida monacal en el complejo de las Lauras de las Grutas de Kiev.

  4. Antonio gracias por esta sexta parte de los santos de las grutas de Kiev.
    No existe la version femenina de las grutas para las santas?? 😉
    Lo de las visiones de ultratumba,del mas alla y del infierno creo que no ayudan mucho,pues asustan mas que otra cosa,y si alguien hace lo “correcto” solo pensando en que lo hace para no sufrir los tormentos tras esta vida,no se si vale la pena.
    Recuerdo el espanto de mi madre tras leer las vidas de los Beatos de Fatima,con las visiones del purgatorio que tuvo Jacinta (corrigeme si solo las tuvo ella o tambien su hermano y su prima).
    Hay que hacer el bien porque es lo bueno,tanto para el alma como para el cuerpo,hacerlo por miedo creo que es mal asunto.

      • Abel,
        Aunque sea por egoismo, hay que hacer el bien a diestro y siniestro porque si no, uno mismo es un infeliz; para mi, eso es así.
        Con respecto a nuestro trato con Dios, este debe estar basado en el amor por la sencilla razón de que Él es nuestro Padre y el Amor por naturaleza. Pero dicho esto, tampoco es nada malo tener poquito de “jindama” a vivir eternamente separado de Él.

  5. Yo admiro mucho la vida de estos santos monjes de las grutas, que poco tienen que envidiarle a los grandes padres y madres del desierto, pero honestamente, en la actitud del Gran Sufridor casi veo yo tintes de sadomasoquismo. Hoy en día enviaríamos a estas personas al psiquiatra. Y que conste que no le falto al respeto en absoluto. Es una observación cruda, pero real.

    • Esa observación a mi no me parece una falta de respeto porque, aunque nos pongamos en situación de la Edad Media, esa actitud demuestra un cierto desequilibrio síquico. Yo no dudo de la santidad de San Juan en Gran Sufridor, pero cierto es que estaba completamente obcecado con el tema del pecado.

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