Santos Ruperto y Virgilio, obispos de Salzburgo

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San Pedro rodeado por los Santos Virgilio y Ruperto. Iluminación del Antifonario procedente del monasterio de San Pedro, Salzburgo, Alemania.

San Pedro rodeado por los Santos Virgilio y Ruperto. Iluminación del Antifonario procedente del monasterio de San Pedro, Salzburgo, Alemania.

Noricum y Pannonia eran dos provincias del bajo Danubio que estaban bajo la jurisdicción romana del norte de los Alpes y que fueron fuertes bastiones de la fe en Cristo, pero que sufrieron muchísimo durante la caída del Imperio Romano de Occidente y la invasión de los bárbaros, por lo cual, la fe cristiana llegó a desaparecer casi por completo en algunas de sus regiones. Los cristianos fueron perseguidos por las tribus germánicas paganas y, a veces, llegaron a mezclar la propia fe con algunas prácticas paganas. Pero desde el comienzo del siglo VI, algunos monjes irlandeses y obispos franceses comenzaron a predicar a Cristo entre estas tribus germánicas, aunque su misión, en la inmensa mayoría de las veces, no tuvo un efecto duradero. Por lo tanto, estas tierras de la Europa Central eran en su mayoría paganas cuando los santos Ruperto y Virgilio comenzaron su actividad misionera.

San Ruperto de Salzburgo, Apóstol de Baviera y de Austria (+27 de Marzo del 718)
San Ruperto, conocido también como Hrodberto, Ruprechto o Rudperto, nació alrededor del año 660 en el seno de una familia noble franco o irlandesa. Recibió una sólida educación cristiana y estaba lleno de sabiduría y de piedad. A una edad apropiada Ruperto fue ordenado de diácono y sacerdote y luego se convirtió en obispo de Worms, una ciudad cercana al río Rin. Una de sus primeras “Vitas”, escrita probablemente por San Virgilio, nos dice que “Era suave y casto, simple y sobrio, fiel en la alabanza a Dios y lleno del Espíritu Santo. Tenía un gran discernimiento espiritual y con sus buenas acciones guiaba el rebaño a imagen de Cristo, no solo con sus palabras, sino también con sus hechos. A menudo, pasaba el tiempo en vigilia, utilizaba el ayuno para debilitar su cuerpo y decoraba sus obras con la limosna. Todo lo que tenía lo dio a los pobres para que nadie se fuese con hambre, porque pensaba que su deber era vestir al desnudo y ayudar a los necesitados”. Este comportamiento de Ruperto lo hizo muy pronto famoso entre los pueblos germánicos.

San Ruperto bautiza a Theodo.

San Ruperto bautiza a Theodo.

El duque Theodo II de Baviera también se enteró de la sabiduría y maravillas de Ruperto, por lo que quiso conocer a este hombre de Dios. Aunque aun era pagano, Theodo tenía una hermana cristiana que lo hizo familiarizarse con los valores de esta fe. Por lo tanto, el duque envió mensajeros a Worms, pidiendo a Ruperto que se trasladara a Baviera. En el año 697, Ruperto llegó en la antigua ciudad romana de Ratisbona (la actual Regensburg), capital de Baviera. Theodo saludó al santo obispo con gran honor y alegría y escuchó con interés las palabras de Ruperto sobre el destino cristiano, por lo que poco después, recibió el bautismo. Posteriormente, siguiendo la costumbre germánica de seguir la fe de la persona de mayor rango, junto a él fueron bautizadas muchas personas de todas las clases sociales. Sin embargo, Ruperto no estaba contento con esta situación, debido a que la mayor parte del país seguía siendo pagana, por lo que decidió predicar en todas las áreas circundantes. Llevó consigo a varios compañeros y descendiendo por el Danubio, alcanzó la llanura de la Panonia inferior. Su “Vita” dice: “A través de sus santas palabras, sus corazones oscuros se iluminaron y las almas que estaban sin bautizar sentían la sed de la fuente de la vida”.

En sus viajes, Ruperto no derribaba los templos paganos, sino que los convirtía en iglesias, por lo que la población pagana recibió la fe de Cristo. Ruperto permaneció durante más tiempo en Lorch, una ciudad en el río Enns y en lugar de ir a misionar, esta vez vinieron muchos a buscarlo, porque se había hecho famoso como hacedor de milagros, sobre todo como exorcista.

Pero Ruperto, a pesar de su actividad misionera, amaba la tranquilidad y la soledad, por lo que no asentó la sede episcopal en Lorch ni en Ratisbona. Durante sus viajes, se encontró con una antigua ciudad romana que estaba en ruinas, llamada Juvavium, situada en las montañas en una zona tranquila y de gran belleza, y allí, con el permiso de Theodo construyó sobre dichas ruinas un monasterio dedicado a San Pedro, en el que colocó el asiento episcopal. Más tarde, este monasterio se convirtió en un centro de espiritualidad y educación de Europa Central. Debido a que la sal era muy abundante en las montañas de los alrededores, Ruperto rebautizado a Juvavium poniéndole el nombre de Salzburgo (ciudad de la sal). Muchas mujeres lo visitaron y se convirtieron en sus discípulas, por lo que el santo construyó un nuevo monasterio, cerca del monasterio de San Pedro, al que llamó Nonnberg (colina de las monjas), que dedicó a la Santísima Virgen. Su hermana Erentrudes, una mujer santa que antes había vivido en Worms, fue su primera abadesa.

San Ruperto con el vaso de sal y San Virgilio con la maqueta de la catedral. Catedral de Salzburgo, entrada. Alemania.

San Ruperto con el vaso de sal y San Virgilio con la maqueta de la catedral. Catedral de Salzburgo, entrada. Alemania.

Desde su monasterio en Salzburgo, Ruperto lideró todo el trabajo misionero. Buscando ayuda, regresó a Baviera y trajo a doce predicadores, entre los que también estaba San Virgilio, irlandés de Leinster, que fue el sucesor de Ruperto en la sede episcopal. Los misioneros asumieron también la labor de establecer nuevos monasterios, desde donde se impulsaba la misión evangelizadora. Otros monasterios fundados por San Ruperto son el de Waller Lake, también dedicado a San Pedro, otro en Maxglan, Pongau, fundado después de tener una visión celestial y en Altötting, dedicado a la Virgen María y que es el más famoso lugar de peregrinación de Alemania.

Sintiendo que su final se acercaba, en la primavera de del año 717, San Ruperto se retiró a su monasterio en Salzburgo para pasar allí la Gran Cuaresma. Realizó los servicios del día de Pascua y en ellos predicó su último sermón. Entonces, tranquila y pacíficamente, se inclinó ante todos los fieles y después de disculparse por los errores que pudiera haber cometido durante su vida, entregó su alma a Dios. Era el 27 de marzo del año 717: “Todo el pueblo de Noricum lloró al apóstol de su pueblo”. Después de su muerte, el santo fue sepultado en el monasterio de San Pedro en Salzburgo.

San Virgilio (+27 de Noviembre del 784)
El sucesor de San Ruperto en la misión evangelizadora de Baviera y Austria fue su discípulo, San Virgilio, conocido como uno de los más grandes eruditos de la Edad Media. Su nombre original era Fergal o Feirgil, por ser de origen irlandés, habiendo nacido en el seno de una familia aristócrata. La tradición dice que nació alrededor del año 700 y que tuvo su origen en la familia real Loegaire. Como San Kilian de Würzburg, creció espiritual y culturalmente en la Abadía irlandesa de Iona. Como se menciona en dos antiguas crónicas irlandesas, “Anales de Ulster” y “Anales de los Cuatro Maestros”, habría sido abad del monasterio Aghaboe en el condado de Laois, donde recibió el apodo de “el geómetra” por sus conocimientos de matemáticas y de geografía. Desde allí, marchó con dos compañeros a Alemania, con el fin de predicar la fe cristiana y después de una interrupción de dos años en la corte del rey francés Pipino el Breve, en el año 743 fue enviado junto a Odilón – hermano de Pipino -, que estaba en Baviera. Finalmente, San Ruperto lo reclutó para sus misiones, por lo que se instaló en el monasterio de San Pedro en Salzburgo, llegando a ser su abad en el año 746.

Tumba de San Ruperto. Iglesia del monasterio de San Pedro, Salzburgo (Alemania).

Tumba de San Ruperto. Iglesia del monasterio de San Pedro, Salzburgo (Alemania).

Parece que en este período de tiempo llegó a tener un conflicto con el obispo San Bonifacio de Fulda, en una cuestión relativa a la validez del Bautismo, que se impartía bajo una fórmula equivocada, es decir: “Baptizo te in nomine patria et filia et spiritu sancto”, y en asuntos concernientes a algunas cuestiones científicas de su tiempo. Como hombre estudioso defendía que la tierra es esférica, lo mismo que antes defendieron San Isidoro de Sevilla y San Beda el Venerable. Esta teoría llamada “de los antípodas”, defendía que había gente que vivía también en el otro hemisferio, cosa que igualmente fue impugnada novecientos años más tarde, en la época de Galileo Galilei. San Bonifacio abordó ambas cuestiones con el Papa Zacarías (741-752), quien respondió que debía convocarse un sínodo para determinar si Virgilio admitía “la existencia de otro mundo más allá de esta tierra, de otro sol y otra luna”. Si fuese hallado culpable, el abad de Salzburgo habría de ser excomulgado. El tratado, donde Virgilio expuso sus teorías no se ha conservado, pero se sabe que se demostró su inocencia, demostrándose que era sólo un malentendido, que sus afirmaciones no iban contra el dogma, por lo cual fue perdonado.

Poco después, Virgilio fue consagrado como obispo de la ciudad de Salzburgo, es decir, el 15 de julio de 749, lo que indica que no hubo sospechas acerca de sus enseñanzas. Como obispo, San Virgilio fundó una universidad liderada por doce sacerdotes y trató de organizar la Iglesia en su región conforme a la tradición irlandesa, según la cual todos los monasterios, iglesias y obispados fundados por misioneros de Salzburgo quedarían subordinados a la diócesis-madre. En el año 755, San Virgilio, a petición de Boruth, líder eslavo, envió a su discípulo San Modesto como misionero para organizar la Iglesia más allá de los Alpes. San Modesto fue consagrado como “Chorepiskopos” en María Saal, cerca de Klagenfurt, desde donde llevó a cabo una importante misión de evangelización entre los habitantes de la región.

Inscripción en la tumba de San Virgilio. Catedral de Salzburgo, Alemania.

Inscripción en la tumba de San Virgilio. Catedral de Salzburgo, Alemania.

San Virgilio ordenó la construcción de la catedral de Salzburgo, en el lugar ocupado por el antiguo monasterio de San Pedro y en la consagración de la misma, puso en la cripta las reliquias de su predecesor, San Ruperto y de otros dos santos misioneros locales: San Gislario y San Cunialdo. Esto sucedió el 24 de septiembre del 774, fecha que es hasta el día de hoy la fiesta conjunta de San Ruperto y San Virgilio.

Durante el episcopado de Virgilio floreció en Salzburgo la arquitectura y el arte. Él mismo era un hombre muy culto ya que tenía un amplio conocimiento tanto de teología y filosofía, como de historia, astronomía y matemáticas. Ya he comentado anteriormente como, en base a estos conocimientos, era conocido como “el geómetra”. Entre sus obras escritas que nos han llegado, están la obra apologética “Libellus Virgilii”, algunas anotaciones personales y tal vez, la biografía original de San Ruperto (Vita Ruperti). San Virgilio murió el 27 de noviembre del año 784, siendo sepultado en la cripta de la catedral de Salzburgo.

Reliquia de San Virgilio en Wolfsberg, Alemania,

Reliquia de San Virgilio en Wolfsberg, Alemania,

Veneración
Parece que la canonización de San Ruperto sucedió durante la fiesta de la consagración de la catedral de Salzburgo, el 24 de septiembre del 774, cuando Virgilio dispuso el traslado de las reliquias de su predecesor a la cripta de la catedral. En contraste, la tumba de Virgilio fue olvidada durante un tiempo, hasta que fue renovada en el 1181, junto con todo el complejo de la iglesia. San Virgilio fue canonizado por el Papa Gregorio IX en el año 1233. Ambos obispos de Salzburgo se celebran en los países de habla alemana, el 24 de noviembre, el día de la inauguración de la catedral de Salzburgo y el traslado de las reliquias de San Ruperto a la nueva cripta. San Ruperto se suele representar con un recipiente de sal en la mano, que es una alusión al nombramiento de Salzburgo, o de “sazonar” las cosas, lo que significa transformar algo malo en bueno, como hizo profeta Eliseo con las aguas de Jericó, mediante salazón sus fuentes. San Virgilio se suele representar con una maqueta de la catedral de Salzburgo en sus brazos.

Mitrut Popoiu

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Bibliografía:
– Hierodeacon Grigorie Benea, Sfântul Rupert din Salzburg, apostolul Bavariei și Austriei, in: Scrisoare Duhovnicească nr. 1(118), Nurnberg, january 2007, pp. 3-4
– Angelo Maria Raggi, Ruperto, Vol. 11, Roma, 1968, 506-508.
– Niccola del Re, Virgilio, in: Bibliotheca Sanctorum, Vol. 12, Roma, 1969, 1206-1208
– Ulrich Schmid, “St. Rupert.” The Catholic Encyclopedia Vol. 13, New York: Robert Appleton Company, 1912, 26 Nov. 2015.

Enlaces consultados (26/11/2015):
– www.newadvent.org/cathen/13229a.htm
– www.heiligenlexikon.de/BiographienR/Rupert_von_Salzburg.htm
– www.heiligenlexikon.de/BiographienV/Virgilius_von_Salzburg.html

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5 pensamientos en “Santos Ruperto y Virgilio, obispos de Salzburgo

  1. Gracias Mitrut por darnos las vidas de estos obispos. Bendiciones desde mi amado país México y que en las visperas de la fiesta de la Virgen María de Guadalupe damos un saludo, y gracias al Equipo de Preguntasantoral por cada día infornarnos de los Santos, sobre san Virgilio es normal que a un obispo lo representen con la catedral en las manos, en alusión de la terminación de la Catedral

  2. El detalle del Santo con el canastito de sal no tiene precio 🙂 Gracias, Mitrut, por seguirnos informando sobre Santos del entorno alemán en el que vives, y cuyo interés por ellos dice mucho de ti, puesto que aunque desde luego son santos universales a todas las confesiones cristianas, sí es cierto que por geografía tienden a ser santos de veneración más católica que ortodoxa.

  3. Muchas gracias, Juan, por este artículo sobre los santos obispos de Salzburgo, Ruperto y Virgilio. Cierto es que ya los conocía, pero no es menos cierto que me aportas algunos detalles nuevos para mi, como por ejemplo, que uno escribiese la “Vita” del otro. Yo te ruego que nos sigas escribiendo sobre otros santos centro-europeos del primer milenio, porque “ese flanco lo tenemos descubierto”.

    Aprovecho la festividad de la Santísima Virgen de Guadalupe para felicitar, de manera muy especial, a nuestros colaboradores y comentaristas mexicanos y a todos los mexicanos en general.

  4. Mitrut:
    Gracias por este artículo sobre dos santos típicos de Alemania, un país lleno de vidas ejemplares y que como bien dice Antonio, tenemos rezagada la presentación de santos originarios de esta región.
    Era muy pequeño tu servidor cuando conocí el nombre de Ruperta. Había una vecina que vendía unos tacos dorados cerca de mi casa y le decían Doña Rupertita, ( he regresado más de 37 años en el tiempo) y cuando me dio por esto de estudiar la vida de los santos, me di cuenta de quien era San Ruperto. Este hombre fue un gran misionero y pues también te agradezco dar a conocer el detalle de la sal, sin duda, este asunto me ayudará a reconocerlo en la iconografía.
    De San Virgilio me llama la atención su teoría de la tierra redonda, hace algunos meses leía un artículo que muchos hombres en la Iglesia, sabían ( o intuían) que la tierra es redonda. Verdad es que el que se dedica a la religión, no está contrapuesto con la ciencia.
    Me parece interesante la noticia de que a ambos santos se les celebré el día de la consagración de la catedral.
    Una pregunta: conozco el término de corepíscopo, pero no me queda buen clara su función: ¿ obispo rural itinerante u obispo auxiliar?
    Gracias.

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