Beato Ángel Darío Acosta Zurita, sacerdote y mártir veracruzano

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Estampa popular del Beato.

Estampa popular del Beato.

Entre los mártires de Cristo Rey que fueron beatificados el 20 de Noviembre de 2005, se encontraban diez seglares y tres sacerdotes, uno de ellos recién ordenado cuando por azares de la historia, le tocó sufrir el martirio mientras desempeñaba su ministerio sacerdotal. Cariñosamente llamado por los fieles como “el Padre Darío”, nuestro beato sigue siendo muy querido por los fieles de la diócesis de Veracruz. Hoy, realizando mi primera colaboración en este blog, me propongo dar algunas pinceladas sobre su vida, ya que en México sigue siendo muy desconocido.

Biografía
Ángel Darío Acosta Zurita nació el 14 de diciembre de 1908, en el municipio de Naolinco, Veracruz, siendo hijo de Don Leopoldo Acosta y de Doña Dominga Zurita; su nacimiento y su infancia se esconden en un completo silencio, realmente se sabe muy poco de ella, a excepción de algunos testigos que convivieron con la familia en su estancia en el pueblo.

El 23 de diciembre fue bautizado en la iglesia parroquial de San Mateo Apóstol por el señor Cura Ambrosio Díaz, siendo sus padrinos don Eliseo Pelayo y la señora Julia A. Dorantes; se sabe que a los seis años junto con su hermana María Elisa y otros niños del catecismo en la misma parroquia, hizo su primera comunión y posteriormente hizo su confirmación en manos del obispo San Rafael Guízar y Valencia durante una visita pastoral y misión a Naolinco.

La familia del Beato estaba conformada por él, su hermana Elisa, y sus tres hermanos Heriberto, Vicente y Leopoldo. Nada distinguía a Darío de los demás, tenía los rasgos de un verdadero mexicano. Según testigos que lo conocieron hablan de su “estatura regular”, que era “moreno” y que tenía “cabello semi-ondulado”. Dos compañeros del seminario hablaban de “que era de físico fuerte para jugar muy bien el futbol como defensa”, “fuerte de carácter, buen futbolista y capitán del equipo”. Sobre su personalidad y carácter “había nobleza en él” (Sra. Delfina Ojeda Vda. De Gómez), “se veía bondadoso”, “en plena juventud, extrovertido, de carácter afable y bondadoso, sencillo, servicial, cumplido con el reglamento del seminario” (Monseñor Lehonor Arroyo). (Datos tomados del libro Darío, joven mártir veracruzano de Yvon Langlois).

Beatificación de Mártires en el Estadio Jalisco, México.

Beatificación de Mártires en el Estadio Jalisco, México.

Su padre era carnicero de oficio, pero en la persecución religiosa, se apoderaron de su ganado, dejando a la familia en penurias económicas y al poco tiempo deprimido, falleció. Todavía Darío muy joven cuando tuvo que acompañar a su madre a Xalapa, para ganarse el pan de cada día, y trataba de ayudarla en los quehaceres de la casa, mientras en la iglesia, por un tiempo sirvió de acólito en la misa y en las ceremonias; se podía notar en él un fervor ingenuo y una piedad sincera.

Desde hacía tiempo deseaba ser sacerdote, y sentía en su interior la llamada de Cristo al ministerio sacerdotal; cuando Monseñor Guízar y Valencia vino a Naolinco a reclutar seminaristas para prepararle para el sacerdocio, el obispo no seleccionó al joven Darío, pues consideraba que por su juventud y por la situación económica que pasaba la familia, esta lo requería. La pena para él fue inmensa y se sumió en una depresión. Fue entonces cuando su madre, acompañada por el señor Cura Miguel Mesa, fueron a suplicar que lo aceptaran en el seminario; la nobleza del prelado y considerando la vocación seria del muchacho hizo que lo aceptaran, primero como alumno externo y más tarde, por su excelente conducta, consiguió una beca que le permitió ingresar formalmente como seminarista. Según testigos fue dedicado sobre todo a los estudios y a los ejercicios espirituales.

San Rafael Guízar fotografiado entre seminaristas.

San Rafael Guízar fotografiado entre seminaristas.

Pero la Iglesia vivía sus peores momentos en el país, pues como sabemos, el General Plutarco Elías Calles en su política anticlerical comenzaba a cerrar seminarios y templos. Los altos prelados decretaron la suspensión de cultos y parecía que se retrocedía en el tiempo y se volvía a la época de las catacumbas: los sacerdotes oficiaban la misa en casas particulares, algunos salieron exiliados, los que se quedaban andaban a salto de mata y si eran capturados eran asesinados. La actuación de los obispos era del todo confusas, cuando comenzó la guerra cristera algunos apoyaron a los rebeldes, otros condenaron los actos y algunos permanecieron neutrales.

El seminario se tuvo que mudar a una casa particular en la Ciudad de México, en el centro de Coyoacán, pero apenas los seminaristas habían sido instalados, las autoridades exigieron el desalojo del edificio. En 1927 el obispo los alojó en un edificio abandonado que servía como cine, siendo el único seminario que quedaba abierto en el país. Pero al asalto de dos trenes de pasajeros por parte de los cristeros provocó la reacción inmediata del gobierno, expulsando a los obispos con la acusación de responsabilidad. Monseñor Guízar también partió al destierro, temporalmente en Texas, dejando al padre Justino de la Mora como responsable.

Estampa contemporánea de San Rafael Guízar.

Estampa contemporánea de San Rafael Guízar.

Todo este tiempo Darío vivió en el anonimato junto a sus compañeros de clases mientras la tormenta de la persecución se iba agitando. En 1928 se comenzó a hablar con los obispos para llegar a un acuerdo pero el 17 de julio de ese mismo año fue asesinado el general Álvaro Obregón, presidente reelecto de la República y el 1 de diciembre fue elegido gobernador del Estado de Veracruz el general Adalberto Tejeda. Tras el diálogo con los prelados, se acordó la reanudación del culto pero el calvario estaba lejos de haber terminado, en especial en los estados de Tabasco, Veracruz y algunos casos aislados.

El seminarista Ángel Darío Acosta fue ordenado sacerdote en el estado de Veracruz a manos de San Rafael Guízar y Valencia el 25 de abril de 1931, su madre no pudo asistir a la ceremonia por encontrarse su hermano Vicente enfermo, pero asistieron sus hermanos Heriberto y Leopoldo. El 24 de mayo en la fiesta de Pentecostés cantó su primera misa y dos días después fue nombrado vicario de la parroquia (actualmente catedral y sede de la diócesis de Veracruz), no pudiendo desempeñar durante largo tiempo este nuevo ministerio porque dos meses después fue llamado al cielo, aunque según atestiguaron varias personas ante el tribunal eclesiástico “pasaba mucho tiempo en el confesionario”. Este caso nos recuerda al del Cura de Ars en su ministerio sacerdotal, celebraba la misa con mucho fervor pero no iba a pasar mucho tiempo antes de que llegara inminentemente el momento del martirio.

El 25 de julio su madre vino a visitarlo y llegaba en el momento en que el padre Darío celebraba la Eucaristía, no pudiendo quedarse largo tiempo porque tenía mucho trabajo ministerial. El gobierno de Tejeda se caracterizó por una continua hostilidad hacia la Iglesia, publicó la conocida como Ley Tejeda o ley 197, que reducía el número de sacerdotes en el estado, en Xalapa ocurrieron varios eventos trágicos; un ex-seminarista y fanático religioso de nombre José Ramírez intentó asesinar al gobernador y entonces. éste furioso, acusó a todo el clero del atentado y varios grupos de anticlericales atacaron las iglesias de la capital del estado con pistolas y machetes así como botes cargados de gasolina. Pero en el puerto de Veracruz no estaban al tanto de lo ocurrido en Xalapa y seguían en sus puestos. Ese día había más niños que nunca preparándose en el catecismo de la tarde: cuatro mil abarrotaban las naves de la iglesia.

Fotografía de San Rafael Guízar, ya como obispo. Museo de San Rafael Guízar. Fotografía: Enrique López-Tamayo Biosca.

Fotografía de San Rafael Guízar, ya como obispo. Museo de San Rafael Guízar. Fotografía: Enrique López-Tamayo Biosca.

El párroco Mora, los vicarios Landa, Rosas y el mártir estaban en sus puestos, cuando a las seis de la tarde aparecieron cuatro o cinco hombres (otros testigos hablan de diez) vestidos con gabardinas militares que comenzaron a disparar desde el comulgatorio. Al Padre Rosas no le pegaron porque se cubrió con el púlpito aunque no evitó ser rozado por una bala en la pierna. El padre Darío estaba dos o tres metros frente a ellos. La Sra. Delfina (una de los testigos) oyó muy bien lo que dijo él a aquellos hombres: “Si algo quieren conmigo, acompáñenme a la sacristía”. Antes de llegar le dispararon por la espalda y bañado en su sangre, exclamó “¡Jesús!”. Hubo una gran confusión, se escuchaban gritos de pánico y de horror y una testigo llamada Josefa Salum narraba: “Éramos como quince catequistas, sucedieron cosas horribles, balazos, Lucía Quiroga fue herida (ya falleció); la orden fue que todos los niños se tiraran al suelo. Un muchacho de la Acción Católica, le pegó un tiro en el fémur al tal Aguirre y por eso lo agarraron, hubo otro que agarraron y los llevaron a la policía pero los dejaron escapar”. Algunos niños se lesionaron al correr, por causa de los tropiezos hubo muchos heridos. El padre Landa fue herido y lo trasladaron al hospital, y el padre Darío estaba tendido con la boca abierta, el párroco apareció y pidió que a él lo mataran también pero los asesinos habían huido. El mártir tenía 23 años y solo dos meses había servido de vicario.

Al enterarse de lo ocurrido el obispo Guízar no tardó en protestar y envió una carta fulminante al gobernador: “Señor Tejeda: Ya Veracruz fue regada con sangre de Mártires, y en ella fructificará para que brillen la Verdad y la Justicia; y para la Religión, lejos de extinguirse en mi amada diócesis, con tal excelente poda brote con más vigor, a pesar de los esfuerzos de los tiranos que se estrellarán ante la roca inexpugnable de Dios”.

Ilustración del Beato Ángel Darío Acosta, en su atuendo sacerdotal.

Ilustración del Beato Ángel Darío Acosta, en su atuendo sacerdotal.

Veneración
El asesinato del padre Darío se propagó por toda la ciudad como una llamarada, todos condenaban el asesinato salvaje cometido por esbirros del gobierno estatal, de inmediato fue considerado mártir de la fe y venerado. Inicialmente fue sepultado en el cementerio municipal (lo que actualmente es Reino Mágico) y después sus restos fueron trasladados a la catedral.

El obispo (recién fallecido en 2013) José Guadalupe Padilla Lozano inició la Causa de beatificación, que llegó a su culminación con la ceremonia de beatificación el 20 de noviembre de 2005 en el Estadio Jalisco de Guadalajara, durante el pontificado de Benedicto XVI, encabezada por el Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el cardenal José Saraiva Martins.

René Alejandro

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Bibliografía:
– Langlois, Y., “Darío, joven mártir veracruzano”, 1999.

Enlaces consultados (12/01/2016):
– beatoangeldario.mex.tl/1323009_Vida-del-Beato.html
– www.santuariodelosmartiresdecristo.org/wp/beatos-martires

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

12 pensamientos en “Beato Ángel Darío Acosta Zurita, sacerdote y mártir veracruzano

    • Gracias Tacho, para ser exactos soy veracruzano y paso por donde está sepultado el mártir todos los días cuando voy a la Universidad jejeje, a tu disposición

  1. Interesante la vida de este beato de seguro esas dos semanas de vida fueron las mejores de su vida.
    Como dijiste al principio lastima que muchos de este pais de origen no saben quien es.

    • Fueron dos meses de ministerio sacerdotal, en Veracruz es muy querido pero igualmente desconocido por lo menos poner mi granito de arena, saludos y a tu disposición

  2. Gracias, René, por este artículo sobre tu compatriota mártir, y sé bienvenido al círculo de los colaboradores. Espero que estés a gusto como tal y que nos obsequies durante mucho tiempo con muchas otras aportaciones 🙂

    • Es bueno ser colaborador, gracias por darme esta oportunidad para demostrar mis capacidades espero seguir aportando más cada día comentando o escribiendo mas artículos

      • Por cierto Ana, ya que hablamos de mártires, en mi estado hay una mártir llamada Leonor Sánchez López, para ser más exactos en Orizaba, ahorita está en la fase diocesana de beatificación, que acaba de ser abierta su causa en 2013, tu terreno son las mártires y profundamente lo respeto por eso podría pedirte permiso para investigar sobre ella y poder dedicarle aunque sea breve un artículo

        • Claro que sí, René. Yo actualmente no puedo dedicarle al blog el tiempo que merece, y estoy segura de que tú lo harás mejor que yo, más siendo una compatriota tuya. 🙂

  3. Muchas gracias, René, por iniciar tu colaboración en el blog escribiendo sobre un beato que te es familiar por su cercanía.
    Aunque el Beato Angel Darío ya había sido mencionado en algún otro artículo anterior, ha sido bueno que nos hayas dado a conocer con más detalle su vida y su martirio, porque creo que con esto será más conocido, sobre todo en tu país natal, que es el suyo.

    • Pues en el artículo quería extenderme más sobre su vida y en el contexto que vivió, cuando lo asesinaron en lo que hoy es la Catedral mi abuela (la que actualmente estamos cuidando y ayudando) tenía 6 años y mi bisabuelo lo conocía, en esa época mi ciudad el puerto de Veracruz no era tan grande las noticias corrían rapidamente como polvora

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